Juego Sucio [1963]

 
Juego sucio
 
 
 

 
Transcripción íntegra de los textos contenidos en un folleto impreso, de 24 páginas sin numerar, mas cubiertas, de 175×247 mm, en el que no figura indicación alguna sobre autor, editor, fecha, lugar o impresor. Quince páginas reproducen en facsímil otros textos impresos, con párrafos remarcados en tinta roja.

Se refiere al Frente de Liberación Popular FLP y en particular a Julio Cerón Ayuso.

Por el contexto debe datarse
en los primeros meses de 1963.

 

La Comisión Internacional de Juristas de Ginebra, en su reciente informe sobre «El imperio de la Ley en España», trae de nuevo a colación el proceso seguido en 1959 contra Julio Cerón Ayuso y otros encartados «de tendencia católico-liberal». Es este un asunto completamente olvidado por los españoles –su principal protagonista fue puesto en libertad hace unos meses–, que merecía a todas luces el eterno descanso de la crónica pasada. Pero como ahora otros la esgrimen para atacar a España, no queda más remedio que exhumarle temporalmente para puntualizar brevemente cuáles fueron las características y los objetivos del Frente de Liberación Popular, auténtico principal encartado de aquel proceso.

Católicos antimarxistas, según Gil Robles

Cuando en diciembre de 1959 tuvo lugar la causa contra Julio Cerón y otros 16 acusados ante el Consejo Supremo de Justicia Militar, el abogado defensor de aquél, D. José María Gil Robles, se esforzó en presentar a su defendido como un «joven de profundas y sinceras convicciones católicas», que movido por una «honda preocupación por el creciente deslizamiento de las generaciones jóvenes universitarias hacia una izquierda cada vez más avanzada», quiso conjugar este peligro «comenzando por un intento de formación teológica de los jóvenes universitarios y acabando por ensayar el modo de acercarse a ellos a través de organizaciones, que la inexperiencia de sus pocos años y su entusiasmo proselitista le hicieron creer viable en el momento presente».

Fue preocupación primordial del señor Gil Robles destacar la «postura antimarxista» de estas organizaciones, creadas por Julio Cerón –Nueva Izquierda Universitaria o Nueva Institución Universitaria y Frente de Liberación Popular– y afirmar que el procesado y sus amigos, «jamás buscaron la coordinación y el enlace con el Partido Comunista», «ni se propusieron nunca el mismo fin del Partido Comunista, sino más bien todo lo contrario.»

Auxiliares del comunismo, según «Ibérica»

Mal se compaginaban ya entonces estas tesis con el hecho de que una de las principales acusaciones formuladas contra Cerón y sus amigos fue la de haber participado activamente en la preparación de una huelga general, señalada para el 18 de julio [sic] de 1959, como protesta contra el Régimen español, que luego fracasó rotundamente. Recuérdese, en efecto, que dicha huelga fue organizada por el Partido Comunista español y que un manifiesto de su Comité Central, publicado en extracto en «L'Humanité» de 28 de abril de 1959, constituyó el primer llamamiento oficial a la huelga. Esto era tan evidente, que la casi totalidad de los grupos de oposición al Régimen, con excepción precisamente del Frente de Liberación Popular, retiraron públicamente su apoyo a esta maniobra. Al dar cuenta de la actitud tomada por estos grupos clandestinos, la revista «Ibérica» –editada en Norteamérica por exiliados políticos españoles–, decía en su número correspondiente a julio-agosto de 1959:

«Por lo que respecta a las organizaciones de carácter político, la Izquierda Democrática Cristiana publicó una nota desautorizando la huelga por entender que ésta había sido «capitalizada por los comunistas»... Por el contrario, Acción Democrática y Social, y el Frente de Liberación Popular prosiguieron defendiendo y proclamando la huelga. Los grupos socialistas se dividieron en dos tendencias: los enemigos de la huelga acatando la disciplina de la Ejecutiva de Toulouse, y los partidarios de la huelga.»

Castristas, según Ridruejo

Los hechos posteriores disiparon todas las posibles dudas sobre los propósitos y tendencias de los «Felipes» nombre con el que se conoce a los miembros del Frente de Liberación Popular. Pero, para no citar más que testimonios procedentes de la oposición al Régimen, conviene recordar que Dionisio Ridruejo, en unas declaraciones hechas al semanario francés «L'Express», el 14 de junio de 1962, para dar su versión de lo acaecido en la célebre reunión de Munich, definía a este grupo con las siguientes palabras:

«El Frente de Liberación Popular es un movimiento de inspiración 'castrista', poco importante numéricamente, pero que ha desempeñado un papel muy activo y ha reforzado mucho su influencia durante las huelgas de los últimos meses.»

Marxistas e instrumento de los comunistas,
según «Le Socialiste»

El estudio más completo que nos brinda la oposición de las características y evolución del Frente de Liberación Popular, ha aparecido muy recientemente, el 3 de enero de 1963, en el periódico «Le Socialiste», órgano en el exilio del Partido Obrero Socialista Español. Constituye el segundo y último artículo de una serie publicada bajo el título general de «La nueva ola política de España», y su autor, oculto bajo el seudónimo de «Gerardo», que asegura es un subtítulo que habla de «cosas vistas», es sin duda alguna –ello se desprende claramente de cuanto dice– uno de los protagonistas del proceso de formación de los nuevos grupos políticos de oposición al Régimen en el interior del país.

No es necesario aclarar que la descripción que aquí se hace del «Frente de Liberación Popular» difiere radicalmente de la que en su día ofreció el señor Gil Robles –compañero de viaje... a Munich de los marxistas españoles– ante el Alto Consejo de Justicia Militar.

Señala en primer lugar el articulista que

«el Frente de Liberación Popular nace hacia 1956, con sólo dos caracteres que marcan su personalidad. El primero, su oposición decidida al franquismo. El segundo, su catolicismo. Son estos dos puntos que, naturalmente, habían de encontrarse más tarde o más temprano para que uno de ellos prevaleciera sobre el otro.»

En efecto, más adelante se relata que el F.L.P. publicó en 1956 un manifiesto encaminado a incorporar a sus filas los elementos de la Asociación Socialista Universitaria, que estaba entonces en plena efervescencia. El articulista observa:

«Es éste (el manifiesto), por primera vez en el F.L.P., una declaración claramente marxista, construido sobre principios sumamente generales, tanto que podría ser aprobado, completándolo, por cualquier partido socialista o incluso por cualquier partido comunista. La explicación de este giro la tuvimos más tarde. Como era de prever, el factor oposición popular que caracterizaba al Frente había chocado y disuelto al factor catolicismo. Y la oposición, como corresponde a elementos jóvenes y que se enfrentan con la realidad española de una manera sincera, les había llevado a una postura, revolucionaria y marxista.»

Esta trayectoria del catolicismo al marxismo se entiende fácilmente si se tiene en cuenta que Cerón y sus amigos sufrían un «complejo de izquierda», que empieza a ser bastante común en nuestros tiempos. El órgano oficial de los socialistas españoles en el exilio lo explica así:

«Una persona de la oposición a quien no queremos nombrar aquí, nos decía a propósito de Cerón y de los que le seguían, a quienes, por cierto, conocía bien, que su izquierdismo era casi geográfico. Cuando estos hombres hablaban con un liberal, ellos más a la izquierda; si con un comunista, siempre igual, ellos más a la izquierda. Lo flotante mismo de esta postura indica hasta qué punto era poco sólida, poco rigurosa.»

De todas formas, el origen católico de este grupo, concedió al F.L.P. desde el primer momento unas armas para la lucha clandestina que no dejaron de interesar enseguida a los comunistas. Advierte el artículo en cuestión:

«El F.L.P. ha crecido en el campo obrero a partir de elementos católicos que se negaban a ser engañados. Así se justifica la relativa influencia del Frente en los últimos tiempos entre los trabajadores. Esto fue posible por las facilidades con que contaban sus afiliados de origen católico, para hacer proselitismo dentro de las J.O.C. y de las H.O.A.C., campo que a nosotros (los socialistas) nos estaba vedado de antemano.»

No deja de preocupar al autor del artículo este tema capital de las posibles relaciones entre el comunismo y el F.L.P. Y así, se plantea abiertamente la cuestión de si el Frente es o no una jugada comunista:

«Los jóvenes que lo crearon –dice– no eran comunistas ni fue el partido comunista quien tuvo la idea de fundar este grupo nuevo. Pero nadie ignora cómo interesan al movimiento comunista internacional estas organizaciones paralelas, confusas, en una palabra, que le hacen su juego desde fuera sin que puedan perjudicarle con sus posibles errores. Así, el partido comunista siempre vio con buenos ojos al F.L.P., primero, porque éste llegaba a un medio obrero católico al que directamente no podía llegar la propaganda marxista-leninista, y, por otra, porque del confusionismo mismo del Frente sólo el partido comunista podía beneficiarse.»

En otro lugar del artículo se señala:

«El presente de esta organización (el F.L.P) se ha aclarado notablemente. De Frente no tiene ya sino el nombre. Hoy es un grupo que se enmarca en el marxismo, que no está de acuerdo con nosotros (los socialistas), porque piensa que nuestras tácticas son reformistas o poco revolucionarias, y que no está de acuerdo con el partido comunista.... no sabemos por qué, ya que cuanto éste hace, un poco como le sucede al P.S.U. en Francia, le parece magnífico.»

Todas estas sospechas vienen reforzadas por una observación que se escapa espontáneamente de la pluma del autor:

«En la prisión, los miembros del F.L.P., con quienes tratamos, defendían más la política cubana o soviética que los propios comunistas allí encarcelados.»

La conclusión categórica a que llega el autor del artículo aparecido en el órgano oficial del socialismo español en el exilio es la siguiente:

«Resumiendo, el F.L.P. no es una jugada comunista, pero sí es un grupo del que, sin él darse cuenta perfectamente, se vale el partido comunista para llegar a donde no llegaría por sí mismo.»

Juego sucio

La diferencia fundamental entre estas dos semblanzas, radicalmente opuestas, del Frente de Liberación Popular –una de ellas amañada hábilmente por el señor Gil Robles, y otra presentada, sin duda con más conocimiento de causa, por los socialistas–, sólo puede llevarnos a una consecuencia: Alguien, en todo esto, ha jugado sucio.

Y el juego sucio tiene difícil justificación aun cuando en este caso se haga para cumplir con el deber profesional de defender a un procesado. Pero resulta mucho más grave cuando se utiliza con la pretensión de dar a la versión de unos hechos acentos solemnes de peremnidad histórica.

Tal ha sido la pretensión de la Comisión Internacional de Juristas de Ginebra al publicar su conocido estudio sobre «El Imperio de la Ley en España», en el que a la hora de relatar el «proceso Cerón», elige como auténtico relato de los hechos el informe del abogado señor Gil Robles, actualmente residente en Ginebra. ¿Qué dirán estos esclarecidos juristas al leer esta semblanza tan distinta del F.L.P. que ahora nos brinda «Le Socialiste»? ¿Confesarán que también ellos, a la hora de redactar su informe, cayeron en la tentación de hacer juego sucio?

El Imperio de la Ley en España, Comisión Internacional de Juristas, Ginebra 1962, págs. 125-131:

El Imperio de la Ley en España, Comisión Internacional de Juristas, Ginebra 1962 B. Informe del abogado defensor

El defensor de don Julio Cerón Ayuso en la causa número 783/59 de la lª Región Militar, hoy pendiente ante la Sala de Justicia del Consejo Supremo de Justicia Militar, dice:

Con fecha 9 de noviembre de 1959 reunido el Consejo de Guerra ordinario dictó sentencia condenando al procesado a la pena de 3 años de prisión como autor de un delito de actividades subversivas equiparado a rebelión, previsto en los números y 20 del artículo 1º de la Ley de 2 de marzo de 1943.

El 13 de noviembre de 1959 el Auditor en su preceptivo dictamen mostró su disconformidad con la sentencia antedicha por entender [126] que inadecuadamente se encuadran los hechos el artículo 290 del Código de Justicia Militar que castiga la provocación, excitación y apología de los actos antijurídicos, siendo así que en el caso de autos se han perpetrado los propios actos y han de enmarcarse por ello en el artículo 289, solicitando para nuestro defendido la pena de 6 años.

La Autoridad Judicial de la Región, por los propios fundamentos y de conformidad con el Auditor ha formulado el disentimiento, y en su consecuencia se ha elevado la causa al Consejo Supremo de Justicia Militar.

El Excmo. Sr. Fiscal Togado, con fecha 2 de diciembre formula su acusación solicitando para el procesado Julio Cerón Ayuso la pena de 20 años de reclusión por considerarlo autor de un delito de rebelión militar definido en el artículo 286 número 3 del Consejo de Justicia Militar y penado en el artículo 289 del mismo texto legal.

Por lo tanto las tesis sostenidas en las distintas apreciaciones pueden reducirse fundamentalmente a dos:

1ª) La del Excmo. Sr. Fiscal Togado que califica a los hechos únicamente como constitutivos del delito de rebelión definido por el número 3º del artículo 286 del Consejo de Justicia Militar y penado en el artículo 289, excluyendo por lo tanto la aplicación de la Ley de 2 de marzo de 1943.

2ª) La de la Sentencia dictada por el Consejo de Guerra ordinario el dictamen del Auditor, aprobado por la Autoridad judicial de la región, que consideran los hechos realizados como constitutivos de rebelión militar por aplicación de la Ley de 2 de marzo de 1943; si bien a efectos punitivos la sentencia del Consejo aplica el artículo 290 por entender «propagaron noticias falsas y tendenciosas con el fin de causar trastornos de orden público interior y desprestigio del Estado y conspiraron o celebraron reuniones y conferencias con los mismos fines», mientras que el Auditor cree aplicable el artículo 289 del tan citado Código de Justicia Militar pues en el caso de autos se han perpetrado los propios actos, teniendo en cuenta para fijar la extensión de las penas, no sólo las circunstancias personales de los procesados, sino incluso la mayor o menor proximidad ideológica o táctica con el partido comunista.

Ninguno de los preceptos anteriormente citados es aplicable al caso de autos:

A) El artículo 286 del Código de Justicia Militar dice «Son reos del delito de rebelión militar los que se alcen en armas contra el Jefe del Estado, su Gobierno, o Instituciones fundamentales de la Nación, siempre que lo verifiquen concurriendo algunas de las circunstancias siguientes: [127]

3º Que formen grupo en número menor de diez, si en distinto territorio de la Nación existen otros grupos o fuerzas organizadas que se propongan el mismo fin».

Por lo tanto para la aplicación de este precepto al procesado Julio Cerón Ayuso, sería preciso que se hubiesen cumplido las condiciones siguientes:

1) Que se hubiese alzado en armas contra el Jefe del Estado, su Gobierno o Instituciones fundamentales de la Nación. Esta condición es absolutamente indispensable para que juegue cualquiera de las circunstancias que luego enumera el artículo, entre ellas la 3ª.

2) Que en cualquier punto del territorio español exista otro grupo o fuerza organizada que se proponga el mismo fin.

Ninguna de estas dos circunstancias existe en el caso de autos. Patente es que ni el procesado ni sus amigos se han alzado en armas contra el Jefe del Estado, su Gobierno o las Instituciones fundamentales, no existiendo en el sumario ninguna prueba que pueda referirse a este extremo.

En cuanto al grupo o fuerza que el Fiscal considera organizado a efectos de este artículo, al decir «toda vez que los procesados auxilian la acción principal desarrollada en España contra el régimen y sus instituciones fundamentales a cargo del partido comunista, lucha en la que éste no cesa, manteniendo así la situación de rebeldía a que se refieren los hechos relatados en la letra A» de su escrito, en el cual se establece que «el partido comunista se encuentra en permanente alzamiento contra los destinos históricos de España, contra el Gobierno y las Instituciones fundamentales de la Nación en distintos puntos del territorio nacional, unas veces con empleo de armas, otras por ejecución de actos terroristas, otras con la emisión de propaganda desde el exterior o en el interior, sin omitir medio alguno espiritual o material de fuerza, engaño o persuasión falsa»; respecto a dicho grupo repetimos, no se ha probado:

a) Que haya existido cooperación ni auxilio por parte del procesado o sus amigos a la acción del partido comunista.

b) Que ni el procesado ni sus amigas se hayan propuesto nunca el mismo fin del partido comunista sino más bien todo lo contrario. A la instauración de la dictadura del proletariado, fin primordial del partido comunista, se opone rotundamente la concepción católica y liberal de Cerón y sus amigos como tendremos ocasión de ver al examinar los hechos que han dado origen a esta causa.

B) En cuanto a la Ley de 2 de marzo de 1943 en la que se basan tanto la sentencia del Consejo como el dictamen de disentimiento del Auditor aprobado por la Autoridad judicial, entiende esta defensa que carece totalmente de aplicación, con independencia de su discutible vigencia, porque los hechos que se imputan al procesado como [128] constitutivos del delito de rebelión militar previstos en los números lº y 2º del artículo lo de dicha Ley en relación con el número 5 del artículo 286 del Código de Justicia Militar, y que habrían de ser penados bien por el artículo 290 de dicho Código –tesis de la Sentencia– bien por el 289 tesis del disentimiento de la Autoridad judicial–, no han quedado ni mucho menos probados en autos,

1. Don Julio Cerón Ayuso, joven de profundas y sinceras convicciones católicas, sintió la honda preocupación que debe producir en todo espíritu creyente y español el creciente deslizamiento de las generaciones jóvenes universitarias hacia una izquierda cada vez más avanzada en el orden religioso, político y social.

Para ver el modo de conjugar ese peligro, y movido por su acendrado espíritu religioso y apostólico, tomó diversas iniciativas, comenzado por un intento de formación teológica de los jóvenes universitarios, y acabando por ensayar el modo de acercarse a ellos a través de organizaciones, que la inexperiencia de sus pocos años su entusiasmo proselitista le hicieron creer viables en los momentos presentes.

2. Fruto de esos generosos intentos –que lejos de ser revolucionarios, entrañaban un hondo propósito constructivo– fue la simulación de dos organismos denominados «Nueva Izquierda Universitaria o Nueva Institución Universitaria» y «Frente de Liberación Popular». Y se emplea intencionadamente la palabra simulación, pues tras estos sugestivos y un poco pomposos nombres no había ni un grupo organizado, ni una entidad real, ni un núcleo con verdadera existencia, sino pura y simplemente una coincidencia de tres o cuatro personas –nunca llegó a la media docena– que compartían las inquietudes y preocupaciones de Cerón.

Es de destacar que esta coincidencia tenía precisamente por base una postura antimarxista, cosa que silencia el ministerio fiscal, y que sin embargo aparece reiteradamente puesto de relieve en las declaraciones de Julio Cerón, folios 58, 59, 60, 124 y 162 y de Raimundo Ortega (folios 52, 125 vuelto, 155 vuelto, 164 y 165).

3. Los elementos que utilizaban las dos denominaciones antes indicadas, y con más frecuencia las correspondientes siglas, mantuvieron contactos, dentro y fuera de España, con elementos de su misma o parecida ideología.

Interesa hacer destacar como hecho capital que Cerón jamás buscó la coordinación ni el enlace con el partido comunista, que en ninguna ocasión ni él ni persona por él autorizada trató de formar un frente –aunque fuera circunstancial– con los comunistas, y que si en alguna de las actuaciones de Cerón y sus amigos pudieran darse coincidencias más aparentes que reales, jamás nacieron de un propósito de acción común deliberadamente querido y conscientemente [129] buscado. Más bien puede y debe interpretarse ese fenómeno superficial y pasajero como un intento sinuoso del partido comunista de ponerse delante de un movimiento social espontáneo, para beneficiarse del esfuerzo y sacrificio de otros y para hacer creer que son suyas grandes masas que, hoy por hoy, pertenecen a un sentido difuso de descontento, sin etiqueta ni matriz político.

La discrepancia –que en las actuaciones sumariales se recoge– de los comunistas con Cerón en cuanto a la fecha de la fracasada huelga pacífica de mayo, y las delaciones– pues de otro modo no pueden calificarse– de la prensa y radio comunistas, del exterior, divulgando con anticipación el intento de protesta contra el régimen vigente en España, prueban sobradamente que no hubo ni acuerdo ni convivencia entre Cerón y los secuaces de Rusia.

A este respecto, y frente a la afirmación del Excmo. Sr. Fiscal Togado de que en una reunión de Santander dijo Julio Cerón que lo importante era ponerse de acuerdo con todos los partidos, incluido el comunista, oponemos que las declaraciones de los asistentes a aquella reunión Juan Massana (folio 136 vuelto), Julián Gómez del Castillo (folio 135 vuelto), Ignacio Fernández de Castro (folio 135) y Julio Cerón (folio 162) demuestran precisamente lo contrario.

Consta además expresamente en autos que cuando en las reuniones del pomposamente llamado Comité de Coordinación Universitaria, un estudiante que se atribula la representación del partido comunista, pretendió concretar una protesta abogando por la huelga, el procesado Raimundo Ortega, amigo de Cerón, que formaba parte de dicho comité, se opuso tajantemente por entender que en dichas reuniones de estudiantes sólo debían tratarse problemas específicamente universitarios. Así consta en los folios 52, 60, 124 y ss. y 162.

Los propósitos de uno y otros eran y son incompatibles. Cerón y sus contados amigos aspiraban no a derribar violentamente el régimen de España, sino a constituirse en núcleo de polarización de un movimiento de evolución pacífica y democrática. Los comunistas, por el contrario, no desean esa evolución, convencidos como están de que el tiempo trabaja a su favor, y de que los regímenes comunistas jamás han conquistado el poder por vía democrática, sino por golpes de fuerza que ha aprovechado hábilmente extensos sentimientos de descontento latente y desorganizado.

Si los propósitos de Cerón y de los comunistas son fundamentalmente divergentes, más incompatibles son su formación y su ideología.

Cerón es un católico práctico, ferviente y dotado de profundo y sacrificado espíritu apostólico y proselitista. Su formación espiritualista y moral es radicalmente inconciliable con el materialismo marxista y con la amoralidad y sentido anti-humano que caracteriza al partido comunista.

Frente a la carencia absoluta de pruebas de un acuerdo, ni siquiera esporádico, de los comunistas y Cerón, hay pruebas tan numerosas [130] como autorizadas de la acusada significación anti-comunista del procesado y de sus actuaciones.

4. Tampoco es cierto que Cerón tuviera contactos con elementos revolucionarios exilados, y mucho menos para preparar el más pequeño movimiento subversivo. El hecho de que alguno de los elementos que en el curso de los últimos años han tenido conversaciones con Cerón, haya podido tenerlos a su vez con cualquiera de esos personajes, no quiere decir que el procesado los haya tenido directa ni indirectamente.

Cuando las circunstancias dan aspecto de clandestinidad a relaciones humanas que en épocas normales se considerarían lícitas a la luz de la legislación positiva, surjan con gran frecuencia esas situaciones equívocas.

Basar en ellas unas simples presunciones, de las que se quieren deducir consecuencias gravísimas para la honra y la libertad de las personas, sería tan contrario a los principios inmanentes de la justicia como a las más elementales reglas de la lógica.

Es curioso que el Fiscal considere como contacto subversivo la entrevista mantenida por Raimundo Ortega y Julio Cerón con los extranjeros señores Barros y Reiser, miembros del Comité Internacional de C.O.S.E.C., organización internacional estudiantil establecida legalmente en todos los países a excepción del mundo comunista y que a requerimiento del S.E.U. vinieron a España.

5. Las octavillas redactadas por Cerón invitando a hacer pública la expresión de disconformidad con el régimen, no tienen alcance subversivo ni pueden considerarse como un acto de rebelión.

Tales octavillas no propagaban noticias falsas o tendenciosas con el fin de causar trastornos de orden público ni desprestigiar al Estado, al Ejército ni a las Autoridades; no estaban encaminadas a perturbar los servicios públicos o las vías y medios de comunicación o transporte; no eran una incitación a huelgas políticas y originadoras de graves trastornos del orden público.

Eran simples invitaciones a la exteriorización pacífica y limitadísima en el tiempo, de una disconformidad con un régimen político.

Ni una sola de las palabras de esas octavillas o manifiestos contienen una incitación a la violencia, ni un intento de perturbación del orden, ni un conato de desorganización de los servicios públicos, ni una injuria o menosprecio del Estado, de las Fuerzas Armadas o de las personas en que encarna el poder público. Eran, pura y simplemente, como queda dicho la exteriorización de una opinión de disconformidad, lícita en sí misma, y que ni remotamente encaja en el espíritu ni en la letra de la Ley de 2 de marzo de 1943, susceptible de hacer caer determinados hechos en el ámbito del número 5º del reformado artículo 286 del Código de Justicia Militar. [131]

6. Menos aun puede considerarse que concurra en Cerón la circunstancia agravante del artículo 187 de la misma Ley penal.

Según este precepto legal, constituye agravante la circunstancia de «prevalerse del carácter público que tenga el culpable».

Cerón, funcionario diplomático distinguidísimo y que ha prestado a su Patria grandes servicios no obstante sus pocos años, no se ha prevalido de su cargo para realizar los hechos que se le imputan. No ha actuado como funcionario ni invocado su carácter de tal, ni desviado hacia la realización de los hechos los medios que le proporcionaba la función que ejercía en el exterior. Sus conversaciones –simples conversaciones– con elementos ideológicamente discrepantes del régimen vigente en España, tuvieron lugar algunas veces coincidiendo con sus desplazamientos oficiales y otras, cuando tomaba sus vacaciones fuera de España.

En ningún momento sus actuaciones en el extranjero han tenido el carácter de deslealtad al país en el puesto encomendado a su rectitud; ni de utilización de la posición que ocupaba para otros fines; ni mucho menos de empleo de secretos o confidencias conocidas por razón de su carácter de funcionario.

El funcionario público lo es en tanto en cuanto desempeña su función. Fuera de ella, y a condición de no usar los medios que específicamente le proporciona la actividad pública que desempeña, es un ciudadano particular, al que no alcanzan ni pueden alcanzar responsabilidades específicas por presuntas infracciones legales.

En virtud de las razones que quedan expuestas, la Defensa de don Julio Cerón Ayuso entiende que deben desestimarse íntegramente las peticiones formuladas en su escrito de acusación por el Excmo. Sr. Fiscal Togado.

La Sala, no obstante, resolverá en justicia.

Madrid, 5 de diciembre de 1959.

C. Sentencia del Consejo Supremo de Justicia Militar

Don Federico Arroyo Prieto, Comandante de Artillería, Secretario de Causas del Juzgado Militar Especial nacional de actividades extremistas del que es Juez Especial el Ilustrísimo Sr. Coronel del Benemérito Cuerpo de mutilados por la Patria Don Enrique Eymar Fernández.

Certifico: que en los folios que se indican en la causa número 783-59, aparecen los siguientes actuados, que copiados literalmente dicen:

 

Ibérica
por la libertad

Volumen 7, nº 7-8,
julio-agosto 1959

últimas noticias

El intento de huelga

MADRID, Ibérica, 21 de junio. Tenemos noticias procedentes de Barcelona, según las cuales fueron a la huelga en el norte de Cataluña los mineros de Berga y Figols, pero la huelga fracasó en Barcelona capital, a pesar del total acuerdo que existía entre todas las organizaciones de la oposición.

Aquí en Madrid no se conoce más caso de huelga que el de la casa «Vespa» donde cerca de 300 obreros han sido despedidos.

Por lo que respecta a las organizaciones de carácter político, la Izquierda Democrática Cristiana publicó una nota desautorizando la huelga por entender que ésta habla sido «capitalizada por los comunistas.» La Izquierda Democrática Cristiana insiste, no obstante, en la necesidad de establecer contactos entre las fuerzas democráticas y de pensar en nuevas acciones para el otoño.

Por el contrario, Acción Democrática y Social (Ridruejo) y el Frente de Liberación Popular prosiguieron defendiendo y propagando la huelga. Los grupos socialistas se dividieron en dos tendencias; los enemigos de la huelga, acatando la disciplina de la Ejecutiva de Toulouse, y los partidarios de la huelga. Entre estos se encuentra toda la Agrupación Socialista Universitaria cuyos militantes, igual que los del Frente de Liberación Popular han sido los más castigados por la represión que ha precedido al 18 de junio.

El movimiento no tenia posibilidades de llegar a una acción, sin embargo, la impresión general es que el fracaso no se debe a estas cuestiones, sino a algo más elemental; pese al despliegue de propaganda, el hombre de la calle, que sin ninguna duda es anti-franquista, no se ha atrevido o no ha creído oportuno lanzarse a una acción que, sin duda, era bastante aventurada e implicaba no pocos riesgos dado el momento y las circunstancias de pretender llevarla a cabo.

 

L'Express

14 juin 1962

A «l'extrème gauche», enfin, il y avait les délégués du gouvernement basque en exil, du mouvement nationaliste catalan, et du Fron de Libération populaire, mouvement d'inspiration «castriste», peu important numériquement mais qui a joué un rôle très actif et qui a beaucoup renforcé son influence pendant les grèves des mois derniers.

«En fait, tous les vouvements d'opposition étaient représentés, l'exception des communistes...»

 

Le Socialiste

Hebdomadaire
3 janvier 1963

La nueva ola política de España

En nuestro primer artículo aparecido bajo este mismo título, tratábamos de exponer lo más objetivamente posible lo que la Agrupación Socialista Universitaria, la ASU, podía haber significado en la vida política española y cómo había sido su evolución desde que surgió en la lucha antifranquista. Siguiendo el plan que entonces nos propusimos, vamos a hacer hoy una serie de consideraciones sobre el otro movimiento izquierdista nuevo, es decir, posterior a 1950, que al tiempo que la ASU ha inventado en España contra el franquismo. Nos referimos al Frente de liberación Popular, al FLP.

Por varias razones no podremos aportar datos tan concretos como los que dábamos sobre la ASU. Se debe esto, en primer lugar, a que el carácter del FLP ha sido siempre particularmente confuso, poco adecuado para hacer de él, de su historia, de su ideología, un análisis aun simplista, pero claro.

Por otra parte, nosotros que fuimos afiliados de la ASU sólo conocimos al Frente desde fuera, probablemente desde cerca, pero no desde sus estructuras mismas. Coincidimos más tarde en la cárcel con los principales líderes de esta organización. Sabemos, pues, lo que ellos nos contaron, que no fue mucho. Pero todo esto será, según esperamos, lo bastante para que nuestros lectores conozcan algunos puntos exactos sobre un grupo que nosotros entendemos es conocido muy deficientemente por la gran mayoría de los compañeros socialistas.

Por otra parte, el FLP, no ha muerto: sigue, pues, en la brecha, a su manera, pero incuestionablemente en la brecha de la oposición antifranquista. Ello nos impondrá también, a veces, ciertas reservas que no existieron en nuestras líneas sobre la ASU.

Así como la Agrupación Socialista Universitaria tiene un nacimiento, un desarrollo y una ideología que pudiéramos llamar clásicos, todo es mucho más complejo, mucho menos definido en el FLP.

El Frente de Liberación Popular nace hacia 1956, según tenemos entendido, y nace con sólo dos caracteres que marcan su personalidad. El primero, su oposición decidida al franquismo. El segundo, su catolicismo. Son estos dos puntos que, naturalmente, habían de encontrarse más tarde o más temprano para que uno de ellos prevaleciera sobre el otro.

Pero hay algo más que interviene en la creación del FLP. Esto es lo que nosotros llamaríamos su «postulado básico». Directamente influenciados por el FLN argelino, del que copiaron hasta el nombre, pensaron un grupo de jóvenes en crear una organización nueva, fundamentándola en dos cláusulas:

1) Que no tuviera nada que ver con los partidos nacionales, responsables, según ellos, al menos en parte, de la tragedia del pueblo español.

2) Que reuniese a todos los jóvenes contrarios al franquismo, dentro de una fuerza, como su nombre indica, de Frente, esto es, de programa muy breve y de ideología muy ancha, o mejor, muy poco definida para permitir que en ella cupiesen gentes de principios muy diferentes.

La idea, que tal vez pudiera ser en un principio bonita, aunque sin duda un tanto ingenua , fracasó al no lograr esta reunión y el FLP, de haber sido fiel a sus consignas, debió quizás dejar de existir antes que convertirse en aquello que más condenaba, en otro grupo nuevo en la lucha, que contribuía a diseminar los esfuerzos, contrariamente a la unificación de los mismos que el Frente preconizaba.

El alma de la nueva organización estuvo, pues, formada por un conglomerado heterogéneo de ideas pero siempre con ese factor común que era un catolicismo muy radical, casi al borde de lo herético y, por supuesto, la disconformidad con el régimen franquista. Todo lo demás aparecía sumamente confuso, incluso la organización misma.

Los hombres que integraban el FLP eran en su gran mayoría intelectuales y si es que hubo algunos una ínfima minoría de obreros.

Paralelamente, el Frente mantenía una organización en la Universidad: la NIU, Nueva Izquierda Universitaria, que era un verdadero vivero para politizar a los elementos más jóvenes sin que éstos se perdieran al concluir sus estudios. Y durante un cierto tiempo luchó bien la NIU junto a la ASU contra el falso sindicato de la Universidad fascista.

El confusionismo más absoluto que reinaba alrededor del FLP, por lo visto existía también en el interior del mismo y era muy difícil a través de las discusiones con sus diferentes miembros deducir aun de modo muy general cuál era la ideología del grupo. Esto se debía, sin duda, a que esta ideología estaba aún en plena fermentación, sin clarificarse, y la escasa cohesión del grupo se mantenía por la personalidad dominante de individuos como Julio Cerón, líder indiscutible de la organización en su primera época.

Hay algo que puede servir, no obstante, para caracterizar al FLP en su forma de luchar. Si no siempre, al menos durante un largo período de su historia, actuaron sus miembros en la clandestinidad más rigurosa, llevando este rigor hasta tal punto que prácticamente no se movían. Prefirieron la clandestinidad a la eficacia. Supeditaron ésta a aquélla y así lograron durante muchos meses, durante años, que no fuera ninguno de sus hombres a la cárcel. Sin embargo, por este sistema pusieron al grupo en trance de desaparecer, y en cualquier caso le cubrieron con un velo de misterio que le hacía parecer a los ojos del resto de la oposición como una fábula. Y así murió la NIU que antes hemos citado, víctima de su propio supersecreto y de la excesiva prudencia y reserva de sus miembros.

Quizás en vista de este relativo fracaso, se produjo un cambio ideológico bastante notable por lo menos en la mente de aquellos que dirigía al grupo. Y surgió entonces en el Frente un radicalismo a ultranza, ese revolucionarismo tan manido, un tanto irracional y un mucho más infantil basado en palabras huecas más que en exámenes realistas de la situación.

Una persona de la oposición a quien no queremos nombrar aquí, nos decía a propósito de Cerón, y de los que le seguían, a quienes, por cierto, conocía bien, que su izquierdismo era casi geográfico. Cuando estos hombres hablaban con un liberal, ellos más a la izquierda: si con un comunista, siempre igual, más a la izquierda. Lo flotante mismo de esta postura indica hasta qué punto era poco sólida, poco rigurosa.

De los documentos de tipo doctrinal que conocemos del FLP sólo uno nos parece notable; el manifiesto que publicó a fines de 1960 con un objeto bien determinado. La ASU estaba entonces en plena efervescencia y nosotros luchábamos por incorporarla al movimiento socialista clásico. El FLP también intentó llevarla a sus filas, lográndolo en alguna región, y con ese fin redactó el documento a que me refiero. Por cierto que de haber conseguido captar a los elementos de la ASU, aún habría podido salvarse la idea central del Frente: la de reagrupar a todos los jóvenes antifranquistas sin relacionarse con los partidos tradicionales. Esto fracasaba notoriamente al resurgir plenas de vigor las Juventudes Socialistas.

Pero volviendo al manifiesto a que antes aludimos, es éste, por primera vez en el FLP una declaración claramente marxista, construido sobre principios sumamente generales, tanto que podría ser aprobado, completándolo, por cualquier partido socialista o incluso por cualquier partido comunista. La explicación de este giro la tuvimos más tarde. Como era de prever, el factor oposición popular que caracterizaba al Frente había chocado y disuelto al factor catolicismo. Y la oposición, como corresponde a elementos jóvenes y que se enfrentan con la realidad española de una manera sincera, les había llevado a una postura revolucionaria y marxista.

El FLP ha crecido en el campo obrero a partir de elementos católicos que se negaban a ser engañados. Así se justifica la relativa influencia del Frente en los últimos tiempos entre los trabajadores. Esto fue posible por las facilidades con que contaban sus afiliados de origen católico, para hacer proselitismo dentro de las JOC y de las HOAC, campo que a nosotros nos estaba vedado de antemano.

Redactaba últimamente el FLP un Boletín de noticias firmado por la agencia «APEL» (Agencia de Prensa Española Libre) que sin tener una regularidad perfecta en su aparición ni un área enorme de distribución, era francamente bueno en cuanto a la variedad de las noticias, su seriedad y la actualidad, de las mismas.

Fue también hace relativamente poco tiempo cuando el FLP cambió de táctica y se lanzó de lleno a la lucha directa. Tuvo una decidida intervención en las huelgas asturianas, distribuyendo numerosas octavillas, lo que tuvo como consecuencia la detención de muchos de sus hombres.

El presente de esta organización se ha aclarado notablemente. De Frente no tiene ya sino el nombre. Hoy es un grupo que se enmarca en el marxismo, que no está de acuerdo con nosotros, porque piensa que nuestras tácticas son reformistas o poco revolucionarias y que no está de acuerdo con el partido comunista... no sabemos por qué, ya que cuanto éste hace, un poco como le sucede al PSU en Francia, le parece magnífico.

El FLP sigue en cualquier caso manteniendo esa postura pretenciosa y nosotros creemos que históricamente falsa, de pensar que los partidos «perdieron la guerra» le mancharían en la pureza de sus ideas. Indudablemente, es este su principal error porque más tarde o más temprano tendrá que tomar el Frente una postura más realista.

El futuro del FLP nos parece problemático. Pero con toda evidencia, se le ofrecen tres posibilidades.

La primera que a nosotros nos parece difícil, será siguiendo el ejemplo de la ASU, incluirse en nuestras filas. Quien conoce bien a Cerón y ha vivido con él en la cárcel, nos ha afirmado que el joven diplomático está más cerca de nosotros que de nadie. Y sin duda, Cerón tendrá prestigio para llevar al FLP a donde se proponga.

En segundo lugar, cabe la postura individualista, que a nosotros nos parece la más verisímil. Se trataría de mantener al FLP como grupo socialista independiente jugando e papel de un PSU español, con lo que por lo menos se cometerá la monstruosidad de dividir aún más a las fuerzas que se dicen defensoras del proletariado, con el consiguiente desconcierto para éste.

Por último, es posible que el FLP se pase en masa al partido comunista. esto, no obstante, nos parece poco probable, entre otras cosas porque estamos convencidos de que al partido comunista le interesa más mantener e FLP aparte que dentro de sus propias estructuras.

A propósito, no quiero dejar de exponer un punto que se plantea siempre que se habla del FLP. Se trata de si es o no es el Frente una jugada comunista.

Los jóvenes que crearon el FLP no eran comunistas ni fue el partido comunista quien tuvo la idea de fundar este grupo nuevo. Pero nadie ignora cómo interesan al movimiento comunista internacional estas organizaciones paralelas confusas, en una palabra, que le hacen su juego desde fuera sin que puedan perjudicarle con sus posibles errores. Así, el partido comunista siempre vio con bueno ojos al FLP primero porque éste llegaba a un medio obrero católico al que directamente no podía entrar la propaganda marxista-leninista y por otra parte, porque el confusionismo mismo dl Frente sólo el partido comunista podía beneficiarse. Posteriormente, esto es cuando empieza a entreverse la posibilidad de que el FLP llegue a jugar el papel que juega el PSU en Francia, qué duda cabe de que el partido comunista hará todo lo posible por mantener, aun cuando sean un mito, los principios tan difusos del Frente de Liberación Popular. El comunismo gusta de estos engaña bobos, de estos brulotes con los que todavía hoy, pican algunos cándidos.

En la prisión los miembros del FLP con quienes tratamos, defendía más la política cubana o soviética que los propios comunistas allí encarcelados. Más de una vez se vieron en un brete cuando les preguntamos: «Pero, entonces, ¿por qué no os afiliáis al partido comunista?» De verdad les era muy difícil responder y conste aquí, sin embargo, que nosotros estamos convencidos de su buena voluntad. Están, sencillamente, engañados por ciertas propagandas demagógicas y no han sabido pasar de ese estadio primitivo en que se sabe leer más allá de lo que dice el papel impreso.

Resumiendo, el FLP no es una jugada comunista, pero sí es un grupo del que, sin él darse cuenta perfectamente, se vale el partido comunista para llegar a donde no llegaría por sí mismo.

Ahora bien, a pesar de todas esas consideraciones, creo que hoy por hoy el FLP es uno de los grupos que más activamente pueden colaborar en la lucha común contra Franco. Como sucedió con la ASU es sin duda misión de nuestro Partido hacer ver la realidad, nuestra realidad, a estos jóvenes, o al menos a la mayoría, que están guiados por una incuestionable buena fe y tal vez equivocados por no haber tenido a su alcance los suficientes elementos de juicio. Hay en el Frente individuos muy valiosos y que ciertamente, por uno u otro camino llegarán un día a nosotros. Acortemos distancias diciéndoles bien claro quiénes somos y lo que queremos. Cuando vean hasta qué punto se mueven por móviles idénticos los nuestros, si incorporarán a nuestras organizaciones. No le supongamos dificultades. Sólo allanándoles el terreno podremos contar con ellos para el día de mañana. Y es a nosotros, a los de mayor experiencia, a los de mayor responsabilidad política, a quienes corresponde iniciar, como sea, la captación. Si nos estamos quietos, dejaremos que se haga tarde para actuar, y de nada servirán entonces las lamentaciones. Ahora, y sólo ahora, es el momento de, sin dogmatismos, procurando no herir a nadie, intentar atraernos al FLP, o al menos a quienes dentro de él sienten la llamada del verdadero socialismo.

Lo demás, el desconfiar por sistema, y en cualquier caso, aun desconfiando, el no echarles una mano, es hacernos culpables de que el destino del grupo no sea el que nosotros deberíamos desear.

Gerardo

 

Magnanimidad de la Justicia española

La prensa internacional informó con gran parquedad, el pasado mes de octubre, de la puesta en libertad de Julio Cerón Ayuso. No obstante el gran escándalo que se promovió en su día en torno a este proceso, nadie se ha preocupado de subrayar, con el mismo énfasis que antaño puso en rasgarse las vestiduras, que la libertad de Cerón es una nueva prueba de la magnanimidad de la justicia española.

En efecto, Julio Cerón Ayuso fue condenado, en sentencia de 23 de diciembre de 1959, a la pena de ocho años de prisión mayor por delito contra la forma de gobierno previsto en el párrafo 1º del artículo 163 del Código Penal común. Empezó a cumplir dicha pena el día de su detención, es decir, el 10 de junio de 1959, y fue puesto en libertad el 8 de octubre de 1962 en cumplimiento del acuerdo de Consejo de Ministros de 5 de dicho mes. Ha permanecido, por tanto, en prisión tres años, tres meses y veintiocho días.

Resulta oportuno aclarar que tan generosas medidas no han sido dictadas por ningún tipo de oportunismo, ni obedecen a presiones, campañas o escándalos montados en el extranjero. La justicia española está fuera del alcance de este tipo de maniobras. La concesión de la libertad condicional a Cerón, que abrevia en forma tan notoria la pena de la sentencia que contra él recayó, obedece únicamente a la aplicación automática de los notables beneficios legales concedidos con carácter general a la población reclusa española.

En el caso que nos ocupa, Julio Cerón se ha beneficiado de las siguientes disposiciones legales:

  • Indulto concedido por el Decreto de 11 de octubre de 1961 con motivo del XXV aniversario de la exaltación del Generalísimo Franco a la Jefatura del Estado.
  • Artículo 100 del Código Penal que determina que todos los reclusos condenados a penas de más de dos años de privación de libertad podrán reducir dicha pena por el trabajo, tan pronto como sea firmada la sentencia respectiva; y que se les abonará un día de pena por cada dos de trabajo, siéndoles, además, de aplicación los beneficios de la libertad condicional, cuando, por el tiempo redimido, reúnan los requisitos legales para su concesión.
  • Artículo 98 de dicho Cuerpo legal que establece la libertad condicional para los sentenciados a más de un año de privación de libertad que se encuentran en el último período de condena y que hayan extinguido las tres cuartas partes de ésta.

Algunos periódicos han pretendido especular con un supuesto «confinamiento» de Cerón a la salida de la cárcel en un pequeño y apartado pueblo de la provincia de Murcia. Esto no es cierto; como es bien sabido, quien se beneficia de la libertad condicional está obligado a comunicar el domicilio que escoge a la policía, y presentarse periódicamente a ésta mientras dura su situación. La familia de Cerón escogió libremente como domicilio de éste el pueblo de Alhama, donde posee una finca, y las autoridades, naturalmente, no pusieron ningún obstáculo a esta decisión.

El mejor colofón de estas reflexiones es repetir lo que se dijo al iniciarlas: para el pueblo español el proceso Cerón es un asunto fallado y olvidado. Nadie pretende abrir viejas heridas de quien, habiendo cumplido sentencia, goza hoy de libertad. Han sido sus compañeros de oposición –«Ibérica», los socialistas–, quienes no dudaron en ponerle en la picota, denunciando las concomitancias del F.L.P. con los comunistas. Y es ahora la Comisión Internacional de Juristas la que le hace un flaco servicio, resucitando su caso para hacernos comulgar con ruedas de molino.


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Julio Cerón Ayuso Hispania