Filosofía en español 
Filosofía en español

Pseudo Aristóteles

Secreto de los secretos

Edición de Hugo Óscar Bizzarri


[Fol. 32v] AQUI ENPIEÇA el libro de Aristotiles del regimiento de los reyes e de los principes o de los sennores o secretos de los secretos o cartas de Aristotiles a Alexandre, su dicipulo. El prologo del que traslado aqueste libro de la fabla de arauia en latin.

[Prólogo del traductor]1

[Fol. 33r] AL SU SENNOR muy exçelente en honrra de la religion christiana, muy esclaresçido Guindoforo de Valençia, çibdat Tripolin, glorioso obispo Philipo, pequenno de los sus clerigos, a ssi mesmo e de fiel deuoçion.2 Rruego digno fue que pora la vuestra clemençia touiesse aqueste libro en el qual poco menos de todas las sçiençias alguna cosa prouechosa se contiene. Pues que assi es, como yo fuesse con uos açerca de Antiochia, fallada aquesta cosa preçiosa de philosophia a vos plugo por que se trasladase de la lengua de arauia en latin, por lo qual, a la vuestra voluntad omil mente obedeçiendo, aqueste libro traspase con gran trabajo por palabra luçiente de arauigo lenguaye [sic] en latin.3 El qual libro el muy sabio prinçipe de la philosophia, Aristotiles, conpuso a petiçion del rrey Alexandre, su disçipulo, el qual por las sus cartas rogaua a Aristotiles por que el uiniesse a el. Mas Aristotiles a Alexandre uenir non podia por que estaua enpedido e agrauado por la uejez e cargamiento del cuerpo. En uerdat, excusose assi Aristotiles sobre aquesto, por que non yua a Alexandre.

«O clemente enperador, conplida mente entendi quanto deseas que yo fuesse contigo marauillandote en que manera puedo abstener a la tu venerable presençia, arguyendome de tus obras poco curar. Por aquesta causa me aquexe a fazer aqueste libro a la tu clemençia, el qual sera a ti libra pessante todas las tus cosas e rregla muy cierta a todas las cosas que quisieres e ensenarte ha todas las cosas que yo te ensennaria asi comno si yo corporal mente contigo estudiesse supliendo por todas las cosas. Las mis vezes non me deues, en verdat, arguir commo tu sepas o saber deuas, que yo non dexo de uenir por el contentamiento mas por aquesto por [fol. 33v] que la grauedat de la hedat e la flaqueza del cuerpo me çercaron e me dieron muy cargado e avn ser inhabile para yr».

Quando, en uerdat, Alexandre subjugo a ssi a los persianos [e] captiuo a los grandes de Persia enbio a Aristotiles vna carta so aquesta forma:

«O MAESTRO, mucho honrrado, declarar digna mente traxe a la vuestra sabidoria yo aver subjugado este dia al mi inperio los persianos, que son honbres muy abondosos por rrazon e por entendimiento, e estudian sobre los otros ensenorarse, e el rregimiento sobre los otros honbres marauillosa mente cobdiçian, por la qual cosa ouiera propuesto a ellos todos degollarlos».

Al qual assi Aristotiles assi le respondio:

«O fijo muy glorioso, si puedes mudar de aquella tierra el ayre e el agua e la disposiçion de las çibdades, finche tu proposito; mas si no, ensenoreate sobre ellos con begninidat, lo qual, si fizieres, aue fiduçia que con el ayuda de Dios seran sometidos a ti homildosa mente segun el benefiçio tuyo e el mandamiento. E assi por el amor que ternan acerca de ti, ensennorearte has sobre ellos paçifica mente e honrrada mente con honrra».4

Alexandre, en verdat, la cosa encomendada de Aristotiles cunplio diligente mente, e los persianos mas le obedecian que los honbres de otras naciones.5

[Capítulo I. De la manera de los reyes]6

LOS REYES son quatro o de quatro maneras, conuiene a saber: rey largo a ssi e a los subditos, rrey auariento a ssi e a los subdictos, rrey auariento a ssi e largo a los suyos, rrey largo a ssi e auariento a los subditos. Mas entre todos los reyes peor es el rrey que es largo a ssi e auariento a los suyos por que el rreyno dél ayna sera destroydo;7 por ende, conuiene buscar que cosa es largueza e a donde esta el error de la largueza e que mal se sigue por la abstinençia de la largueza. Clara mente si en verdat esb [fol. 34r] que obse[r] uançia de la largueza mucho es desfalleçida e traspasamiento ligero; pues que assi es, si clemente enperador quieres por uirtud de largueza buscar, considera el tu poder e los tienpos de la neçessidat e los meresçimientos de los honbres; pues que assi es, deues dar los tus bienes acerca del tu poder a los honbres menesterosos e a los dignos, por que qual se quiera que en otra manera da, peca e traspasa la rregla de la largueza. En verdat, aquel el qual da los sus bienes a los que non lo han menester poca alabança busca.8 Et qual se quier cosa que es dada a los indignos es perdida. Et qual se quiera que las rriquezas espiende superflua mente ayna uerna a los amargos caminos de la pobreza. Por ende, es de escusar de la superfluydat de las espensas. En verdat, qual se quiera rrey que desgasta desordenada mente los bienes del su rreyno dandolos a los indignos honbres tal es el despoblamiento de la republica, destruydor del rreyno [e d]el digno regimiento. De donde por merescimiento el desgastadiz [es] llamado por aquello que es allexos dél su rreyno proueençia.

[Capítulo II. Del modo de gastar]

ALEXANDRE, firme mente te digo que qual se quier rrey [que] superfluas faze las espensas allende que las que su reyno puede sostener, tal rrey sin dubda es destruydo e destruye.9 Digotelo otra uez que aquexosa mente a la tu clemençia declare sobre que la declinaçion de la mendigueza e de la auariçia. Et el buscamiento de la largueza es gloria de los rreyes e acabamiento de los rreynos. Aquesto, en verdat, se faze quando el rrey es contento [de los] derechos e estableçimientos dados [e] ningunas cosas a los sus subditos faziendo. En verdat, aquesta cosa fue trastornamiento e destruçion de los prinçipes [fol. 34v] e causa del reyno de Inguala tierra. En uerdat, por que la superfluydat de las espensas sobrepuja los reditos de las çibdades e assi desfalleçientes los reditos e las espensas extendieron los reyes e los prinçipes las manos a las possessiones de los subditos a tomar gelas. En verdat, los subditos por las enjurias llamaron a Dios alto e glorioso, el qual les enbio viento caliente e afligo aquellos tiranos apriesa. Et leuantose el pueblo contra ellos e destruyo los nonbres dellos de la tierra. Et si el glorioso Dios no acoriera aquel pueblo de todo en todo, ouiera sido destroydo aquel reyno.10 Pues que assi es, sepas que las rriquezas son causa de luenga duraçion del anima en el cuerpo. Non puede gran tienpo durar el anima en el cuerpo si tal causa es destruyda.11

Deues de honrrar avn a los que son de honrrar, apremiar la lengua, la enjuria a tienpo disimulalla e fuyr la locura. Et si nunqua te diesse otro si non aqueste ensennamiento, en verdat, deurie aqueste abastar a ti en todos tus tienpos en aqueste siglo e en el por venir.

[Capítulo III. Instrucción sobre la buena fama]12

SEPAS, POR ENDE, que el entendimiento es cabesca del rregimiento, salud del anima, guarda de las uirtudes, espiculador de los viçios. En verdat, por el alcançamosc las cosas que son de foyr, e por el nos allegamos a los bienes. En verdat, el es nasçimiento de todas las virtudes, et rrayz de todos los bienes laudables e honorables.13 Lo primero [quanto] mas es tormento o ensenamientod del anplio sino o del entendimiento [mas] es deseo de buena fama. Aquel el qual, en verdat, verdadera mente buena fama desea, sera famoso; aquel el qual enfingida buena fama desea por el infamia, sera confondido. En verdat, la fama mas es que por si, e prinçipal mente en el rregimiento es cobdiçiada por que el rregimiento non cobdiçia por si, mas por la buena fama. Pues que assi es, el comieo de la sabidoria es el deseo de la buena fama,14 por el qual el rregimiento natural o el çelestial es cobdiçiado.15 [Fol. 35r] Mas, si en otra manera es cobdiçiado, non sera buscamiento de la fama, mas de enbidia. Por ende, la enuidia engendra mentira, que es rrayz e materia de todos los viçios.16 La mentira, que primero de la enuidia es engendrada, mas adelante engendra derraymiento. El derraymiento engendra aborescimiento. El aboresçimiento, en uerdat, engendra enjuria. E la injuria, en verdat, engendra malquerençia. E la malquerençia engendra yra. Et la yra, en verdat, engendra rrepunançia. E la rrepunançia enemistança. E la enemistança, en verdat, engendra batalla. E la batalla, en uerdat, la ley destruye e las çibdades.17 Pues que assi es, desees buena fama, por que el rrazonable entendimiento por el deseo de la buen fama al[c]ança la verdat que es contrallada al mentiroso. La verdat, en verdat, es rrayz e materia de todos los bienes. Mas, en uerdat, la uerdat engendra la justiçia, mas la justiçia engendra confiança, e la confiança largueza, e la largueza, en verdat, familiaridat, et la familiaridat amistança, et la amistança, en verdat, engendra consejo e ayudamiento.18

[Capítulo IV. De la abstinencia de la voluntad]19

ALEXANDRE, euita las uoluntades bestiales.20 En uerdat el apetito carnal enclina el alma a las voluntades bestiales por los quales se alegra el cuerpo corronpido. Mas por aquestas se entristeçe el entendimiento o el anima razonable perpetua e sin corrunpimiento. Es a saber, pues que assi es, que el apetito de las voluntades engendra carnal amor. El carnal amor, en verdat, engendra auariçia. La auariçia, en uerdat, engendra deseo de las rriquezas. El deseo de las rriquezas, en verdat, engendra sin uerguença. E la sin uerguença, en verdat, presunçion. E la presunçion, en verdat, non fiança. La infedelidat furtar. E el furtar, en verdat, vituperamiento, del qual nasçe captiuidat [fol. 35v] que trae a amenguamiento de la ley, et a destruyçion del cuerpo, e a caymiento de la conpanna. E aquesta es contraria a la natura.21

[Capítulo V. Instrucción a los reyes sobre la divulgación de la buena fama]22

PRIMERA MENTE e prinçipal mente mas conuiene al rrey a aquesto que la fama del su nonbre sea diuulgado en sabidoria alabada.23 Que con los honbres fable sabia mente; aquesto sea por que assi es honrrado e alabado e avn es temido de los sus honbres quando ueen al rrey sabia mente fablar.24 En verdat, de ligero puede ser cognosçido e por ciertas sennales ser sabido. En verdat, en el rrey ayna se cognosçe si es sabio o insipiente, por que qual se quier rrey que pone el su rreyno a la diuinal ley, digno es de rreynar e de honrrada mente ensenorear. En verdat, qual se quiera rrey, en verdat, que en seruidunbre trae la diuinal ley de los honbres sera menospreçiado, et sera condenado en la su ley, por que tal rrey traspasador es de la verdat e menospreçiador de la su ley.

[Capítulo VI. Cómo se debe honrar el rey de tener religiosos y sabios]25

SOBRE TODO aquesto conuiene al rrey a los maestros que leyen o a los rreligiosos honrrarlos e honrrar a los sabios, e traerlos con ellos honesta mente, et sabia mente preguntarlos, et discreta mente rresponder a los mas sabios e mas nobles; mas los honrrar segund el stado de cada qual se quiera.

[Capítulo VII. De la prudencia del rey]26

CONUIENE sobre todo aquesto las cosas por uenir al rrey pensarlas e a todas las cosas por uenir sabia mente acorrerlas, por que pueda los peligros por venir ante quitarlos o, si al que no ligera mente quitarlos, avn conuiene el rrey ser piadoso.27 La yra e el mouimiento del coraçon quitarlo, por que el comouimiento enprouiso sin delibraçion no entre o ande en fecho. Conuiene avn al rrey el su error sabia mente rreuocarle o cognosçerle, por que la alta sabidoria es en el rrey a ssi mesmo corregirse.28 Mas commo alguna cosa expediente o buena [fol. 36r] cosa sopiere que se ha de fazer, faga aquella cosa con discreçion, ni mucho ayna ni muy tarde, por que non sea vido aquexoso o perezoso.

[Capítulo VIII. Del ornamento del rey]29

MUCHO CONUIENE a la majestad rreal el mesmo rrey honrrada mente ser uestido e sienpre con fermoso aparejamiento aparesçer e sobrepujar a los otros en fermosura. Pues que assy es, deue el rrey ser uestido de fermosas cosas e extrannas guarniçiones, por que deue a los otros en vna espeçial cosa de vestiduras sobrepujar, por que a el deuida rreuerençia sea dada.30 Avn conuiene al rrey ser bien fablado e de buena fabla e tener clara la boz,31 por que la clara boz mucho aprouecha en el tienpo de las batallas.32 Avn, en verdat, deue el rrey quitarse de mucho fablar, si neçessidat no lo aya menester.33 En verdat, mejor es que las orejas de los honbres sean deseosas de las fablas del rrey, mas que de las sus fablas o sermones esten enojados o fartos en oyrlo.34 Avn conuiene al rrey non muchoe aquexosa mente alegarse a las conpannas de los sus subditos, e mayor mente de las villes personas, por que la mucha conpannia de los honbres trae contentamiento.35 Et por aquesto fermosa es la costunbre de los indianos en la despensaçion e ordenaçion del rrey,36 los quales establesçieron que el rrey déllos vna vez en el anno aparezca delante los sus honbres o suditos en rreal aparejamiento e con ornamiento mucho extrano, assentantese muy noble mente en su silla aparejada de armas muy fermosa mente aparejada.37 Et fazen estar al pueblo vn poco arredrados e los nobles, en verdat, varones çerca dél. En verdat, entonçe suele el rrey los grandes negoçios expedirlos, los variables e passados, et los acaesçimientos de las cosas. E contar la cura e obras que çerca la republica ouiere de demostrar. Et avn ha de costunbre [fol. 36v] en aquel dia muchos bienes dar, e muchas vezes a los culpados sacarlos de las carçeles e emendarlos e grandes trabajos quitarles, e muchas obras piadosas exerçer. Mas acabada la fabla del rrey luego se leuanta vno de aquellos del palaçio del rrey prinçipal, el que mas sabio e mas fablado de todos los otros es fallado, al qual muy mucho resplandesçe alabar la honrra del rrey e la comendaçion. Primera mente, rreferiendo gracias a Dios glorioso, el qual assi bien ordeno el rreygno [sic] e de rrey tan sabio la India assi la apuso, el qual el pueblo laudable de los indios fizo ser obediente al su rrey e de vna voluntad. Et despues de las alabanças diuinales e comendaçiones rreales, bueluese al alabança del pueblo encomendandoles buenas costunbres del pueblo, acatando la bienquerençia dél en trayendo al pueblo por buenas rrazones e exenplos a la obediençia del rrey, lo qual todo fecho todo el pueblo studia de dar alabanças rreales e las sus buenas obras encomendar por luenga vida del rrey, rrogar a Dios por las çibdades e por las conpannas, rrecontar la sabidoria e buenas obras del rrey. Et por aquesto ensenna los sus ninnos desde chiquitos e lleuanlos al amor del rrey e a la honrra e obediençia e temor. Pues que assi es, es publicada e sta la fama del rrey en secreto e en publico, suele el rrey en tal tienpo ponir a los malfechores por que por tales exenplos la carrera de enpeesçer a los malfechores sea çerrada e por que assi los malfechores sean ponidos. Suele avn en tal tienpo quitar los tributos e con los mercaderes despensar gran parte de los sus rreditos, perdonandolos con las sus cosas, guardandolos e defendiendolos. Et aquesta es la causa por que es mucho poblada la India.38 En verdat, van aculla los mercaderes e alli son bien rreçebidos. Ally [fol. 37r] avn mucho ganan los rricos e los pobres e los çibdadanos e los de fuera. [Por] ende, es que los tributos rreales e los rreditos son acreçentados. En verdat, es de esquiuar al rrey de la ofenssa e d[e] las injurias de los mercaderes. En verdat, ellos son traedores del alabança rreal. La fama del rrey e los fazimientos trayenles por todo el mundo. Por ellos las çibdades son exguarneçidas, et los rreditos rreales por ellos son acreçentados e multiplicados, e assi acreçientan la fama del rrey e gloria, e assi se acreçientan los rreynos, assi tremen e son rrefrenados los enemigos del rrey, assi avn se s[i]guen los deseos de su voluntat.f Pues que assi es, enderesça sienpre los tus pensamientos en bien, esquiua las costunbres e consuetudines bestiales e la ferozidat o crueldat de los leones e las non linpiezas de las bestias. Non quieras ser cruel, mas inclinable para perdonar aquellos de los quales ouiste victoria.


a. Ms.: por que. Inversión que puede ser restaurada con la consulta de la fuente: «Obsequium dignum fuit ut haberet vuestra clemencia librorum istum» Secretum, fol. 75v.

b. «Es» anotado debajo de la línea.

c. Ms. alançamos.

d. «O ensenamiento» interlineado.

e. Ms.: non non mucho.

f. Ms.: seguen.

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1. Poridat se inicia con un prólogo en el que se detallan muchas más circunstancias sobre la transmisión de la colección. Ahí se explica que su traductor, Yahye abn Aluitac, por orden del Califa Al Ma’mun hacia el año 800 A.D. buscó este libro de consejos hallándolo en el templo de Hermes Trismegistos. De todas formas, esta narración no debe tenerse por estrictamente histórica, ya que en estos prólogos se recrea el tópico de la búsqueda del saber. María Jesús Lacarra (1979: 20 y ss.) se ha encargado de estudiar este tópico sobre la base del Sendebar y el Calila e Dimna.

2. «Domino suo excellentissimo in cultu religionis christianissimo Guidoni de Valencia, ciuitate Tripolis, glorioso pontifici Philipo seruorum minus clericorum, se ipsum et fidele deuotionis» Secretum, fol. 75v.

3. El texto latino dice casi lo mismo: «[…] hunc librum transtuli cum magno labore sermone luçido de arabico ydiomate in latinum» (fol. 76r), revelando que esta preocupación pertenece a Felipe de Trípoli. El texto castellano, por su parte, sigue muy de cerca al latino, según era cosumbre en este tipo de traducciones (vid. J. Millás Vallicrosa, 1933).

4. Estas cartas, que son de vital importancia para la intención general de la obra, faltan en la fuente KS. Esto dará una idea de la profunda transformación que a lo largo del tiempo sufrió la materia empleada (cf. el «Estudio Introductorio»).

5. Frente a la reacción impulsiva de Alejandro dispuesto a reprimir a los persas, Aristóteles aconseja ganarse el amor de los súbditos. Este concepto, que señala el nacimiento en la época de una nueva conciencia política, también aparece en Poridat. Igual concepto se encuentra en una de las cartas que envía Aristóteles a Alejandro en Buenos proverbios: «Escribio en el una su carta quando conquisto todas las villas: Ensennoreate sobre los pueblos, faziendoles bien e merced e avras su amor, que mas durable sera que el to sennorio con fazerles algo e mercet que el sennorio que fuere con fuerça, e sepas que el sennorio del cuerpo non lo puedes mover a los coraçones sinon con fazer bien e merçed, e sepas que quando los pueblos pueden dezir an poder de fazer, pues punia tu que non ayan poder de dezir, e non avran poder de fazer» (p. 33). «Envio Aristotil su carta a Alixandre quel consejava e l’ dezia: Apoderate del pueblo con beneficio e ganaras amor d’ellos, ca mas val que ganes su amor con fazer bien que ganarlo por fuerça» Cien capítulos (p. 86). En Alexandre, inscripto dentro de otra rama de la leyenda de Alejandro, este concepto está en boca del propio héroe: «Buena es la conquista mas non es bien finida / si vençida es Persia, aun non es bien domada / si a nuestras costunbres non fuere confirmada, / contad que non tenemos nuestro fecho en nada / […] vayamos con aquellos algunt poco faziendo, / iran nuestros lenguajes, nuestro fuero sabiendo, / de nuestra compaña iran sabor prendiendo; / despues podremos ir alegres e ridiendo» (cc. 1846 y 1849). Repárese, finalmente, en la aventura de Roboán en el condado de Turbia (Zifar, cap. 198 y ss., p. 391 y ss.), en la cual el infante también aconseja al cruel conde gobernar ganándose el amor de sus súbditos. En todos los casos, la fuerza ha cedido paso a una nueva forma de regimiento que es la que se impulsa con estas colecciones.

6. Ms. lat.: «Distinctio regum». Fray Gil de Zamora en su De preconiis (iii, cap. 1, pp. 25-27) trata de la liberalidad de los príncipes hispanos basándose en un pasaje de Poridat. En sustancia el mensaje de Poridat y Secreto es el mismo. Pero Poridat amplifica con dichos de sabios indúes y persas con los que quiere conferir mayor autoridad al pasaje. Engelbert de Admont (ed. G. B. Fowler, 1977: 230) también adiciona auctoritates: «Est enim rex largus sibi et subditis; hunc Perse commendant. Et rex est avarus sibi et subditis; hunc Indi dixerunt esse bonum. Apud Indos enim reges sunt mercatores et negociatores. Et est rex avarus sibi et largus subditis. Hunc gens Bractanorum laudant, dicunt enim regem pre omnibus debere esse continentem, ne quid vel tristetur amittere vel gaudeat se habere».

7. Cf. Flores (cap. xxviii, p. 60): «Sabed que toda la franquesa, que es de Dios, e el la ama, pues la franquesa aduse amor, e la escasesa desamor». Se reitera en Cien capítulos (cap. xxvii, pp. 141-142). Doze sabios dedica todo su capítulo xii a la franqueza. En la Partida ii (Tít. v, Ley xvii, p. 348) se citan los Consejos de Aristóteles para definir este concepto.

8. Este consejo en el siglo xv aparece popularizado en forma de refrán. Cf. Santillana, Refranes Nº 612: «Quien da de lo suyo antes de su muerte, mereçe [que le den] con vn maço en la fruente». Otros paralelos del siglo xv en Eleanor S. O’Kane (1959: 95).

9. «Item dixit Aristotelis Alexandro: rex qui in dando trasgreditur posse suum, exigit a populo ultra posse eius, interficit se et suos» De preconiis (iii, cap. 2, p. 29). Gil de Zamora se sirve de una versión del Secretum diferente a aquella utilizada por la versión del Ms. BN España 9428, según se desprende de los varios pasajes que cita Gil de Zamora que no coinciden con esta traducción castellana. La obra de Gil de Zamora fue utilizada por el autor del Zifar, quien incorporó muchos consejos de Aristóteles tomados del De preconiis. Vid. sobre los débitos del Zifar el artículo de F. J. Hernández (1970).

10. Poridat omite el ejemplo del pueblo de Inglaterra. Coloca, sin embargo, otro de características similares: «Alexandre, non [mato] al rey en Egio si non que su uoluntad era mas de dar que su renta por que ouo mester de tomar aueres de sos omnes e por esso leuantaronse sobrel e fue destroydo so regno».

11. «Scias quodque diuicie sunt causa durationis anime nec potum diu durare anime in corpore si talis causa destruatur» Secretum, fol. 77r. Daniel Devoto (1972: 367-369) identificó la moraleja del ejemplo iv de Lucanor con el refrán «más vale pájaro en mano que ciento volando». A nosotros nos parece que en la perplejidad del genovés, que no entiende cómo su alma puede desear partirse de su cuerpo teniendo tantas cosas, subyace esta idea pseudo-aristotélica.

12. Ms. lat.: «Instrucio circa bonam famam».

13. «Sepades que el seso es cabeça de todo ordenamiento, e enderecamiento del alma, e espeio de las tachas. E con el seso desprecia omne los pesares, e ondra las cosas amadas, e es cabeça de las cosas loadas [y rayz de las bondades]» Poridat.

14. Es adaptación de Proverbios 1:7: «Timor Domini principium sapientiae». Las colecciones de sentencias frecuentemete se sirvieron del texto bíblico ya sea para insertar pasajes bíblicos, especialmente de los libros sapienciales, o para crear con su ayuda nuevos proverbios. Muchos de ellos fueron atribuidos falsamente a Salomón, creando un importante caudal de proverbios pseudo-salomónicos. Vid. D. Catalán (1965) y Hugo O. Bizzarri (1992).

15. La Edad Media osciló entre dos actitudes opuestas ante el problema de la fama terrena: de un lado la Iglesia, y con ella la clerecía en su conjunto, expresaban su rechazo a la fama terrena; del otro, los hombres de corte, deseosos de que su nombre perdurara, la buscaban afanosamente (Vid. María Rosa Lida [1952]). Sin embargo, en las colecciones de sentencias, obras de neta fisonomía cortesana, se fomentó una moderada apetencia de gloria; de ahí los términos tan contradictorios de este pasaje. Para el rastreo de este tema en las colecciones sapienciales del siglo xiii vid. Hugo O. Bizzarri (1990).

16. Entre los tratadistas del siglo xii, la mentira no era un pecado analizado aisladamente; muy por el contrario, junto al perjurio y al falso testimonio, constituía una tríada difícilmente separable (vid. Carla Casagrande-Silvana Vecchio [1987: 251-289}). El protagónico lugar que se otorga a la mentira en Secreto, sólo halla comparación con el que le otorga don Juan Manuel (Lib.est., i, cap. 39, p. 262) al señalarla como causante de la pérdida del paraíso terrenal (vid. Hugo O. Bizzarri, 1993: 40). Sin embargo, en Secreto el catálogo de vicios no está colocado para reflexionar sobre ellos, sino tan sólo para advertir sobre el daño en que se caerá si se los sigue.

17. Este pasaje pasó a De preconiis (vi, 2b): «Ex mendacio, seminatio discordie; ex seminatione discordie, disciplina; et ex disciplina, iniuria; et iniuria, diuisio; et divissione, odium; et ex odio, guerra; et ex guerra, inimicitia; et ex inimicitia, bellum; et bellum est credulitas et disipat populationes sive aggregationes vel societates hominum, et evertet et destruit naturam; et eversio, sine destructio nature, est dapnum omnium que sunt in mundo» (p. 166). Los catálogos filiativos de vicios y virtudes fueron argumento común tanto en la predicación como en los espejos de príncipes (Vid. Margherita Morreale, 1958). Con ello se buscaba incitar tanto a ejercer una virtud en particular, ya que con ella vendrían las demás, como a advertir que un pequeño pecado es paso para cometer otros mayores, como en el difundido ejemplo del «ermitaño bebedor» (vid. las diferentes versiones castellanas de este ejemplo en Hugo O. Bizzarri, 1985).

18. «Post hec, in eodem libro, inducens Aristoteles veritatem in regem, laudavit eam et dixit: radix omnium laudabilium est veritas, et ex veritate, timor divinus, et ex timore divino, iustitia; et ex iustitia, societas; et ex societate, franqueza; et ex franqueza, solatium; et ex solatio, amicitia; et ex amicitia, defendimentum» De preconiis (VI, 2b, p. 166).

19. Ms. lat.: «De abstinencia voluntatem».

20. En Poridat (cap. 1) falta el catálogo filiativo de vicios que aquí se coloca: «Alixandre, guardat uos de conplir uuestras uoluntades, ca matar uos an, que por conplir omne todas sus uoluntades uiene omne en natura bestial que es cobdiciosa sin razon, e gozas el cuerpo ques corronpe e pierdes el seso que [non a] de auer fin». Este es uno de los temas centrales de toda la literatura de espejos de príncipes: enseñar al rey a que refrene sus instintos más irracionales («¿Qual es el mejor rey? E dixo: el que non es siervo de su voluntad» Bocados, p. 169). «La finalidad de esta colecciones sapienciales era la de inculcar al futuro monarca la necesidad de refrenar su voluntad y atemperar sus propias codicias para regir el reino sobre la base de la ley y la justicia» Bizzarri (1990: 179). A partir de este momento las versiones de Poridat y Secreto se distancian.

21. Cf. similar concatenación de calamidades en Castigos (cap. vi, p. 102): «Non quieras dar soltura a la tu carrne a conplir los sabores de su voluntad, ca si dell[o]s no te sopieses guardar, cunpliendo voluntad de la carrne, meterias omezillio e grand aborresçimiento entre Dios e ti, e traeries la tu alma a perdiçion, e los buenos tomaran e aborresçeran despagamiento de ti, e los malos tenerte han por su egual».

22. Ms. lat.: «Instrucio regis circa bonam famam diuulgandam».

23. Vid. lo dicho en nota 17.

24. «Non cae al rey e al grand sennor dezir a ninguno palabra de lisonja, ca la su palabra euangelio deue seer» Castigos (cap. xxxiv, p. 253); «La boca del rey e del grand sennor mucho se deue guardar que non diga palabra sobejana nin vana nin loca nin soberuiosa nin desapuesta nin caçurra nin lixosa» Castigos (cap. xxvi, p. 220); «Non salga de las buenas bocas palabra villana, quando vos enseñaredes, que es cosa que vos tornara en mengua e vos trahera pena» Bocados (p. 10).

25. Ms. lat.: «Qualiter se debet honorare rex erga religiosos et sapientes». Este capítulo no guarda correspondencia sino muy de soslayo con Poridat (cap. 2): «E conuiene que ondre sus prinçipes, e sus [cau] aleros, e sus adelantados e sus prelados».

26. Ms. lat.: «De prudencia regis».

27. Castigos dedica todo su capítulo xv a amonestar sobre la piedad en el rey.

28. «Et ¿pues, sabio eres tu? El rrespondio: Aquel es sabio quien castiga a si mesmo» Epicteto (Versión A) Nº 4 (p. 43); «Y ellos le dixeron: Pues luego, ¿Tu eres grand sabio? Rrespondio el ynfante: Aquel es sabio que a sy mesmo castiga» Epicteto (Versión B) Nº 3 (p. 89). La máxima socrática «conócete a tí mismo» fue manejada por los Padres de la Iglesia y casi todos los filósofos de la Edad Media. Mediente el propio conocimiento el hombre medieval buscaba en su naturaleza la imagen que Dios había impreso de sí en ella, según se desprende de la lectura de Génesis 1: 27. Esta nutrida corriente de pensamiento, que E. Gilson (1981) denominó «socratismo cristiano», degeneró pronto en un moralismo e hizo que fuera tema recurrente en las colecciones sapienciales. Vid. comentario en Hugo O. Bizzarri (1995: 63-64).

29. Ms. lat.: «De regali ornamento». Una versión muy diferente de este capítulo se halla en la Glosa de Egidio Romano (Parte i, secc. ii, cap. 33, pp. 230-232) y de ahí pasó a la reelaboración de los Castigos del rey don Sancho iv, contenida en el manuscrito de la Biblioteca Nacional de España 6559, en su capítulo 58 (Ed. Gayangos, BAE, t. 51, Madrid, 1860, pp. 185-186). Otros pasajes en notas 47, 50 y 51. Vid. sobre la recepción de la obra de Egidio en Castigos R. Foulché-Delbosc (1906).

30. «E que se uista mui bien, e de buenos pannos, de guisa que sea estremado de todas [las otras gentes]» Poridat (cap. 2). En Castigos (cap. ix), por el contrario, se ofrece una interpretación alegórica de cada una de las vestimentas reales, de manera que los rubíes, el oro y demás guarnimientos de la vestidura real encuentran una mayor justificación. Este pasaje también se encuentra en De preconiis (vii, 4, p. 191): «Quales autem reges esse debeant in habitu et in gestu, scribit Aristoteles Alexandro, dicens: induator rex honestis et optimis indumentis, ut illis separetur ab aliis, non solum a pauperibus panno, aptius scissura, set a militibus in utroque».

31. «La boca del rey e del grand sennor mucho se deue guardar que non diga palabra sobejana nin vana nin loca nin soberuiosa nin desapuesta nin caçurra nin lixosa» Castigos (cap. xxvi, p. 220). «Non salga de las buenas bocas palabra villana, quando vos enseñaredes, que es cosa que vos tornara en mengua e vos trahera pena» Bocados (p. 10). «Non cae al rey dezir palabras vanas e de mal recabdo en plaça ante los omnes» Castigos (cap. xi, p. 149). «Non cae al rey dezir enxenplos que non tangan a aquella cosa cosa en que esta fablando, mas caele bien de dezir aquellos que semejen e dan firmeza a aquellos que dizen» Castigos (cap. xi, p. 149).

32. «[…] e que sea apuesto e de buena palabra. E que sepa bien lo que quiere dezir. E que aya la uoz alta, que la uoz alta yaze en ella pro pora quando quisiere amenazar» Poridat (cap. 2).

33. Este pasaje pasó a la Partida ii (Tít. viii, L. 2, p. 338a): «[…] non conuiene al Rey de ser muy fablador, nin que dixesse a muy grandes bozes lo que ouiesse dezir, fueras ende en logar, do conueniesse: porquel vso de las muchas palabras, enuilece al que las dize, e otrosi las grandes bozes, sacandole de mesura, faziendole que non fable apuesto».

34. «Et non fable mucho ny a uozes sy no quando fuere muy grant mester e pocas uezes, que, quando muchas [uezes] le oyessen los omnes, se yen a el e nol preciarien nada» Poridat (cap. 2). Muy esporádicamente se apunta aquí la temática de la custodia linguae, que se desarrolló con más amplitud en colecciones sapienciales con contactos más estrechos a una tradición cultural occidental (vid. Hugo O. Bizzarri [1993: 29-30]). La palabra es considerada en Secreto como uno de los ornatos externos del rey.

35. «E non aya grant conpanna con mugeres nin con omnes rrefezes» Poridat (cap. 2).

36. Este ejemplo sin mayores variantes también aparece en Poridat (cap. 2). El consejo de que el rey sea visto una sola vez al año ya aparecía en el As-siy_sat al-’_mmiyyah, pero el Sirr-al-asrâr lo recreó con este ejemplo de los indúes (vid. M. Grignaschi, 1982: 3-4).

37. «[…] sedes nobilissime in suo destrario [sic] ornato armorum pulcritudine dechorato» Secretum, fol. 79v.

38. «Non mores en tierra que es mayor la costa que la ganançia, e pueden mas los malos que los buenos, e do mucho mienten los sus señores» Bocados (p. 92). «E preguntaronle: ¿De que se ha ome de guardar? E dixo: Del enemigo e del señor robador» Bocados (p 96); «[…] ca me fizieron entender que en qualquier tierra qu’el rey no fuese derechero qu’el que non judgue los omnes, que los libre por derecho, e gelo faga entender, e non aya consejo que emiende a lo que el rey fiziere; sy lo provare la riqueza fue por una egualdat e el fisico fuere loçano con su fiesta, que non la amuestre a los enfermos bien commo tienen; si estas cosas fueren en la tierra, non devemos ai morar» Sendebar (Pról., p. 71). Hay aquí reminiscencias de Proverbios 11: 14: «Ubi non est gobernator, populus curret». La Biblia influyó profundamente en la concepción de la justicia medieval y en la manera de gobernar (Vid. sobre el particular el trabajo de Walter Ullmann [1963]). Téngase presente, que si bien todas estas obras son traducción de colecciones árabes, sus autores pertenecían al círculo de los filósofos nestorianos.


Secreto de los secretos1-8 · 9-16 · 17-24 · 25-31