Patricio de Azcárate Corral (1800-1886)
 
Sistemas filosóficos modernos, Madrid 1861

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Parte tercera · Sistema psicológico · Capítulo tercero

Doctrina. Verdaderos principios de la ciencia
La metafísica es una ciencia real y positiva,
accesible al hombre y susceptible de progreso

Patricio de Azcárate Corral, Exposición histórico crítica de los sistemas filosóficos modernos y verdaderos principios de la ciencia, Mellado, Madrid 1861, tomo 4, páginas 80-94.
 

Patricio de Azcárate Corral, Exposición histórico crítica de los sistemas filosóficos modernos, Madrid 1861 Si en las dos direcciones, que he marchado en el examen de los sistemas filosóficos, he encontrado dos simas sin fondo, una en el materialismo a que conduce el sistema empírico, y otra en el panteísmo a que conduce el sistema idealista, no se crea, que renuncio al título de puro y verdadero racionalista, no se crea que esté agotada en mí la fe en los progresos, que prometen las ciencias filosóficas en el orden de la razón, no se crea, en fin, que abjuro mis creencias sobre la metafísica, que considero como una roca indestructible, sobre la que se cimentan todas las ciencias, todos los conocimientos, todo el saber humano. ¿Cuál es el objeto de la metafísica? Si se echa una mirada sobre este mundo y todas las cosas que contiene, nosotros no vemos más que la superficie, nosotros sólo vemos fenómenos, porque sólo fenómenos y superficies nos da la observación. Pero nuestra inteligencia camina más adelante, nuestra inteligencia concibe, mas allá de esa superficie, mas allá de esos fenómenos, causas y sustancias, que dan origen a esos accidentes y a esos fenómenos, y cuya realidad le parece tan positiva como los fenómenos mismos, a pesar de no estar sometidas a la observación. Cree, que detrás de los efectos que se ven, están las causas que no se ven ni pueden verse, que detrás de los accidentes que están a la vista, están las sustancias que se ocultan, y que tales causas y sustancias obran en un espacio y en una duración igualmente invisibles a la observación, y que estas causas y estas sustancias están ligadas a una causa y una sustancia superior, que sirve de nudo porque las liga todas, que es el origen de toda existencia y de toda causalidad, que es Dios. Aquí tenemos el objeto de la metafísica. Este mundo invisible en el que existen estas causas, estas sustancias, que obran en la eternidad y en la inmensidad como medio, y cuyo centro es Dios, es la materia de la metafísica, y veamos ahora, si por el resultado de los sistemas que hemos examinado, es susceptible de progreso, que es el objeto de este capítulo.

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