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Juan Francisco Yela Utrilla 1893-1950 Profesor e ideólogo español, uno de los catedráticos de Filosofía más influyentes de la Universidad española en la década de los cuarenta, nacido en Ruguilla (Guadalajara), pequeño pueblo manchego, el 24 de mayo de 1893. Estudió latín y filosofía en el Seminario de Sigüenza, por el que fue pensionado en 1910 para estudiar en la Universidad Gregoriana, donde se licenció y doctoró en filosofía en 1912 y 1913. En 1918 se licenció en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, y en 1922 alcanzó el grado de doctor en la Universidad de Madrid, con la tesis España ante la independencia de los Estados Unidos. En 1920 obtuvo por oposición la Cátedra de Lengua Latina, que desempeñó hasta 1932 en el Instituto de Segunda Enseñanza de Lérida. En 1924 fue nombrado también Director de la Escuela Normal de Maestros de esa ciudad. Durante los años veinte publicó numerosos libros de texto (lengua y literatura española, lengua italiana, Psicología, Lógica, Ética, Historia Universal, &c.). Su libro Historia de la civilización española en sus relaciones con la universal fue premiado por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, en el concurso de libros de texto que se convocó en 1928 para formar la colección de ediciones oficiales de «Libros de texto para los Institutos Nacionales de Segunda Enseñanza», establecida por el ministro Eduardo Callejo cuando la dictadura de Miguel Primo de Rivera. El prestigio del que ya gozaba entonces le mereció la siguiente entrada en el último tomo de la Enciclopedia Espasa, publicado en 1930: |
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«Yela Utrilla (Francisco). Biografía. Catedrático y publicista español, nacido en Ruguilla (Guadalajara) el 24 de Mayo de 1893. Estudió latín y filosofía en el Seminario de Sigüenza, por el que fue pensionado en 1910 para estudiar en la Universidad Gregoriana, donde se licenció y doctoró en filosofía en 1912 y 1913, obteniendo el premio extraordinario en ambos títulos. En 1918 se licenció en filosofía y letras en la Universidad de Zaragoza, concediéndosele el premio extraordinario de la licenciatura, y también fue laureado con el propio premio del doctorado de filosofía y letras en la Universidad Central, en 1922. En 1920 obtuvo por oposición la cátedra de latín, que actualmente (1930) desempeña en el Instituto de segunda enseñanza de Lérida, y en 1924 fue nombrado director de la Escuela Normal de Maestros de la misma ciudad. Yela Utrilla ha publicado los siguientes trabajos: Un aparato diplomático inédito y un recuerdo del padre Sarmiento (Madrid 1916), Estudio elemental del latín clásico (Sigüenza 1920); Resumen de Gramática Histórica de la lengua latina (Lérida 1922); «Documentos para la historia del Cabildo Saguntino», en el Boletín de la Real Academia de la Historia (1922-27); «Documentos reales del antiguo archivo de Roda anteriores al siglo XIII», en las Memorias de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza (tomo 1, Zaragoza 1922-23), España ante la independencia de los Estados Unidos, obra laureada con el premio Pelfort (Lérida 1922); El latín en los escritos de san Julián (1923-24); La Pedagogía en la Escolástica, discurso (Lérida 1925); «El Cartulario de Roda», en el Boletín del Instituto de Lérida (1922-23 y 1923-24); Sinopsis de Gramática Histórica de la Lengua latina (Lérida 1925); Nociones de Historia de América (Lérida 1926); Gramática del primer curso y del segundo curso de Lengua italiana (Lérida 1927); Antología del primer curso y del segundo curso de Lengua italiana (Lérida 1927); El Idioma Sonoro, Libro de Prácticas de la Lengua Española (Lérida 1927); Primer curso de Lengua Latina (Lérida 1927); Psicología (Lérida 1928); Historia de la civilización española en sus relaciones con la universal (Lérida 1928); Nociones de Historia Universal (Lérida 1928); Etica; Geografía política y económica, Lógica; Literatura española comparada con la extranjera; Segundo curso de Lengua Latina (Lérida 1928); Historia de la civilización española en sus relaciones con la universal, obra premiada por el ministerio de Instrucción pública en el Concurso de libros de texto de 1928 (Madrid 1928), y Crestomatía Latina (Lérida 1928), así como otros trabajos en diversas revistas.» (EUI 1930 70:683-684) |
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En 1930 y 1931 estuvo pensionado en Alemania. En el curso 1932-1933, ya en plena República, se trasladó a Oviedo, como Catedrático de Lengua Latina del Instituto Nacional de Segunda Enseñanza, ciudad en la que permaneció ocho años, desarrollando un importante activismo político desde las filas de Falange Española. Extraemos del exhaustivo y documentado libro de José María García de Tuñón Aza –hijo de Celso García de Tuñón–, Apuntes para una historia de la Falange asturiana (Fundación Ramiro Ledesma, Oviedo 2001, 159 páginas –los números entre paréntesis corresponden a páginas de este libro–), los principales momentos de la actividad política de Juan Francisco Yela Utrilla durante los años de la República. En noviembre de 1933 ya es Yela uno de los miembros de la directiva provincial provisional del nuevo partido Falange Española, que presenta sus estatutos ante el Gobierno Civil de Asturias. El 6 de enero de 1934 interviene en el acto clandestino que Falange celebra en Llanera. Tras el acto de fusión entre Falange Española y JONS celebrado en Valladolid el 4 de marzo de 1934, al que probablemente asistió, se reorganiza FE de las JONS en Asturias, y el día 23 de abril, en el piso del que disponían (en Oviedo, calle Santa Susana, 14-2º izda, vivienda particular del canónigo Manuel Gutiérrez), se decide un nuevo comité local: Celso García de Tuñón presidente, Juan Francisco Yela Utrilla vicepresidente, &c. Tras los sucesos revolucionarios de octubre de 1934, Yela, Secretario Provincial de Falange, fue condecorado por José Antonio Primo de Rivera con la Palma de Plata. |
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«José Antonio, en Oviedo. Recorrió con sumo detenimiento la abrasada Universidad y la derruida Cámara Santa. Ayer [27 de octubre de 1934] llegó en el expreso procedente de Madrid, el jefe nacional de Falange Española y diputado a Cortes, don José Antonio Primo de Rivera, que deseaba conocer de cerca las dramáticas consecuencias del movimiento revolucionario. El señor Primo de Rivera, juvenil y deportivo, fue recibido en la estación por el jefe territorial de Falange Española, don Celso García de Tuñón; el jefe provincial, don Francisco Yela Utrilla; el inspector nacional y consejero, señor Panizo, y el jefe de la Primera Línea de Gijón, señor Pondal. El jefe nacional de la Falange Española recorrió las calles de Oviedo, deteniéndose en la abrasada Universidad, en la derruida Cámara Santa y en aquellos lugares que ponen de relieve la barbarie más elemental de las huestes, desordenadas, que atacaron a la capital del Principado. Por la tarde salió para Mieres y, por último, tras regresar a Oviedo, se reunió en el domicilio del profesor don Francisco Yela Utrilla para tratar asuntos relacionados con el Movimiento falangista. Una vez terminada la reunión, don José Antonio Primo de Rivera, realmente impresionado por lo sucedido en Oviedo, declaró a uno de nuestros reporteros: |
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El día 26 de mayo de 1935 intervino José Antonio en un acto político en el Teatro Principado de Oviedo: «Toma la palabra en primer lugar el catedrático ovetense Yela Utrilla, quien dijo que había que trabajar por el advenimiento de un nuevo orden de cosas para hacer una España grande. Le siguió el obrero Manuel Mateo que censuró a los gobernantes del bienio porque a pesar de que en el Gobierno figuraban tres ministros socialistas no se había hecho nada para corregir el paro.» (45). El día 12 de junio se produjo una explosión en la sede de Falange en Oviedo (Campomanes 23), en la que fallecen dos obreros y otro resulta herido grave (falleciendo a los pocos días): los tres eran falangistas procedentes del comunismo; la policía sospecha que la explosión se debe a un artefacto que estaban manipulando y el gobernador ordena la detención de todos los dirigentes de Falange en Asturias: una docena de personas entre las que se encuentra Yela Utrilla. Permanecen en la cárcel hasta que se celebra el juicio, el 8 de julio de 1935, encargándose de la defensa de Yela el abogado Manuel Sarrión, pasante de José Antonio, llegado de Madrid. «Después es Yela Utrilla quien contesta a las preguntas del fiscal. Afirmó que no es posible que en el local pudiera haber explosivos porque estaba terminantemente prohibido. A su juicio, la explosión fue a consecuencia de un atentado y que Molina [el obrero herido que luego falleció] tenía algunos temores por haber pertenecido al Partido Comunista.» (54). Ese mismo día, a pesar de que el fiscal pedía doce años de cárcel para cada acusado, quedaron todos en libertad, con una multa de cinco mil pesetas que impuso el gobernador a cada miembro de Falange. El 18 de octubre de 1935 se convoca el segundo Consejo Nacional de la Falange: |
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«1º. Se convoca al Consejo Nacional de la Falange Española de las J.O.N.S. para los días 15 y 16 de noviembre próximo. |
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A finales de 1935 y principios de 1936 interviene Yela Utrilla, en pleno clima preelectoral, en varios actos públicos celebrados en Asturias por Falange (en la plaza del mercado de Llanera el 22 de diciembre, el día 29 en el Cine España de Tudela Veguín, a principios de enero en el Teatro Cervantes de Pola de Siero, en el Cine Moderno de Pola de Laviana, y en Trevías, Navia, Tapia de Casariego, &c.). El 28 de enero de 1936 José Antonio intervino en un acto celebrado en los teatros Principado y Santa Cruz de Oviedo: «Habla en primer lugar Yela Utrilla, que dice entre otras cosas: Vamos contra la revolución, pero nosotros también somos revolucionarios, con un sentido más espiritual, ...» (63-64). Dos días antes de las elecciones del 16 de febrero de 1936 intervenía, de nuevo en Oviedo, José Antonio: «A las siete de la tarde de hoy se celebrará en los Campos Elíseos un mitin de propaganda organizado por Falange Española en el que pronunciará un discurso el jefe de dicha organización política don José Antonio Primo de Rivera. Intervendrán además en el acto los siguientes elementos: don Enrique Cangas, jefe de la zona de Gijón; don Juan Francisco Yela, secretario de la organización de Asturias y don Manuel Valdés Larrañaga, de la Junta Política de Falange. La entrada será por invitación.» (Región, 14 de febrero, citado por José María García de Tuñón en la página 69). La candidatura que en Asturias presentó Falange para las elecciones de febrero de 1936 (una misma persona podía presentarse en varias provincias) estaba formada en este orden: José Antonio Primo de Rivera, Julio Ruiz de Alda, Raimundo Fernández-Cuesta, Manuel Mateo, Leopoldo Panizo, Juan Francisco Yela, Emilio Alvargonzález, Enrique Cangas, José David Montes, Santiago López, Manuel Valdés Larrañaga, Alfonso de Lillo y Juan Lobo (70), y los resultados obtenidos fueron desastrosos: José Antonio 818 votos, Panizo 507 votos, (...) Yela 233 votos... frente a los entre 150 y 170.000 votos obtenidos en Asturias por cada candidato del Frente Popular (71). El resultado electoral supone el incremento de la persecución de los falangistas, clausurándose locales y deteniéndose a los dirigentes. «[Celso] García de Tuñón recibe por aquellos días [marzo de 1936] una llamada telefónica de Yela Utrilla previniéndole de que la Policía tiene orden del gobernador de proceder a su detención por lo que conviene que se ausente de Oviedo...» (75). En junio de 1936 es detenido Juan Francisco Yela Utrilla, en circunstancias que detalla su esposa, Paquita Icarán, en carta publicada por La Voz de Asturias el 4 de julio de 1936: |
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«Muy señor mío: Le agradecería infinito rectificase o aclarase algunas noticias que aparecen en el número de hoy del diario que Vd. Dirige, relativas al registro, verificado en el domicilio de mi esposo y mío el día 27 de junio entre la una y las cuatro de la madrugada. |
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El 18 de julio de 1936 se rompe la frágil eutaxia republicana iniciándose la guerra civil española: «Mientras tanto, Yela Utrilla, que ocupaba en ese momento el cargo de jefe accidental provincial de Falange porque seguía detenido Leopoldo Panizo, ante los micrófonos de Radio Asturias pronunció una conferencia bajo el título "Nuestra guerra y la guerra de los marxistas". Yela señalaba las diferencias que se observaban en la lucha que mantenían los sin Patria, los sin Dios y los ciudadanos y militares movilizados que anteponían a todo sus propias creencias religiosas y el amor a la Madre Patria. "Aquellos –decía Yela– se lanzan a la destrucción, a la barbarie, al pillaje; éstos aspiran a construir, a entender la cultura, a conseguir que los hombres se traten como hermanos". Viajó Yela a Burgos y allí se entrevistaría con Manuel Hedilla, quien le informa de los nuevos nombramientos que quería hacer en Asturias. A últimos del mes de octubre esos nombramientos eran publicados en la prensa de Oviedo. Hedilla ratificaba al propio Yela Utrilla como secretario provincial de FE-JONS en Asturias, a la vez que le nombraba jefe territorial provisional. (...) A su regreso de Burgos, Yela Utrilla hizo unas declaraciones en los distintos medios de comunicación de Oviedo donde manifestaba que según noticias que traía, podía asegurar que José Antonio Primo de Rivera estaba vivo.» (126-128). «El 19 de diciembre de 1936, sábado, aparece en Oviedo el primer número del periódico La Nueva España, diario de la Falange Española de las JONS (...) Ni una sola línea se publicaba, como sería lógico, de quien en ese tiempo ostentaba el mando de Falange en Asturias, en este caso Juan Francisco Yela Utrilla, ni ninguno de los otros mandos locales o provinciales, lo que hace que sigamos creyendo que el periódico estaba al servicio del Ejército y no de Falange. (...)» (136) «Manuel Hedilla no parece muy conforme con la línea que estaba llevando el periódico falangista, ni tan siquiera con el título del mismo, por lo que decide escribir una carta a Francisco Bravo, delegado de la Junta de Mando en Asturias y Galicia. La carta llevaba fecha 17 de febrero de 1937 y dice: "(...) Creo que en este sentido debes fijar tu atención principalmente y por de pronto en Yela y en el director de La Nueva España, Francisco Arias, y también en Ricardo Fernández a quienes creo principalmente culpables de la mala organización de la provincia (...)"» (138). El 18 de abril de 1937 se celebra en Salamanca «la elección de Jefe Nacional de Falange Española y de las JONS con la asistencia de los asturianos García de Tuñón y Yela, pero éste sólo asistiría al acto de la elección ya que por motivos familiares tuvo que ausentarse el segundo día, según nota que él mismo enviaba al Consejo: "Cuando me disponía ir al Consejo, me comunican noticias que por retrasadas me dan más cuidado sobre novedades en mi familia, por lo cual me veo obligado a regresar urgentemente a Oviedo".» (150). Al día siguiente Franco decreta la Unificación que supone la caída definitiva de Hedilla, y la desaparición de Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas, transformada en FE Tradicionalista de las JONS. (Hasta aquí los datos obtenidos del libro de José María García de Tuñon Aza, Apuntes para una historia de la Falange asturiana, Oviedo 2001.) La guerra civil terminó en Asturias en 1937, reanudando Yela su actividad como autor: la editorial FET (Falange Española Tradicionalista) de Oviedo publicó en 1938 su Segundo curso teórico práctico de lengua latina y en 1939 Las concepciones político-sociales contemporáneas. Intervino en el renacimiento de la Universidad de Oviedo, destruida por las llamas revolucionarias de octubre de 1934 y que algunos incluso deseaban reiniciar en otra ciudad fuera de Asturias. En 1940 la Universidad de Oviedo publicó su ensayo: Una nueva concepción de la historia de España como historia patria. A finales de 1940 ingresó Juan Francisco Yela Utrilla en el Cuerpo de Catedráticos de Universidad (el 22 de noviembre), ocupando la cátedra de Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos de la Universidad de Barcelona, trasladándose al poco a la Universidad de Madrid, para desempeñar esa misma cátedra. Fue vicedirector segundo del Instituto «Luis Vives» de Filosofía, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Durante la década del cuarenta, en que fue uno de las catedrádicos de Filosofía más influyentes de la Universidad española, Yela Utrilla encabeza la más numerosa estirpe de jóvenes doctores en filosofía, de las tres estirpes de doctores en filosofía que pueden distinguirse tras la guerra civil: la de Juan Zaragüeta (1883-1974, 8 tesis dirigidas en los años cuarenta), la de Juan Francisco Yela (1893-1950, 13 tesis dirigidas en los años cuarenta) y la de Santiago Montero (1911-1985, 10 tesis dirigidas en los años cuarenta). El prematuro fallecimiento de Juan Francisco Yela Utrilla, el 26 de abril de 1950, supuso sin duda una evolución ulterior de la filosofía institucional en España diferente a la que hubiera ocurrido de haber estado presente Yela durante los decisivos años cincuenta. |
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«Yela Utrilla (Juan Francisco). Catedrático y publicista; nacido en Ruguilla (Guadalajara) el 24-5-93. Del Seminario de Sigüenza va pensionado a la Universidad Gregoriana, donde se licencia y doctora en Filosofía y Letras, 1912-13, con premio extraordinario en ambos títulos, y también cuando los cursó, respectivamente, en la Universidad de Zaragoza, 1918, y en la Universidad Central, 1922. En 1920, Catedrático de Latín, por oposición, en el Instituto de Segunda enseñanza de Lérida, en 1924, Director de la Escuela Normal de Maestros de dicha ciudad. Pensionado en Alemania, 1930-31. En 1940, Catedrático, por oposición, de introducción a la Filosofía de la Universidad de Barcelona. En 41, Catedrático de Fundamento de la Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos de la Universidad Central. Vocal en activo del C.S.I.C. Además de valiosos libros de texto, se le deben numerosos trabajos y libros, entre ellos: España ante la independencia de los Estados Unidos, premio Pelfort (Barcelona) y Duque Loubat de la Real Academia de la Historia (Lérida 1922); Historia de la civilización española en sus relaciones con lo universal (premiada por el Ministerio de Instrucción Pública en el concurso de libros de texto de 1928), Teoricidad de la Lógica, Las concesiones político-sociales contemporáneas, Séneca, 1947, y más de 30 estudios monográficos, la mayoría sobre temas filosóficos. Posee la Palma de Plata de la Falange. Actualmente, 1950, Consejero Nacional de la Falange desde 1934, y Procurador en Cortes desde 1942. Presidente de la Junta Central de Recompensas y Distinciones. Vicedirector del Instituto Filosófico «Luis Vives» y de la Sociedad de Filosofía Española. Dirección: Princesa, 76. Teléfono: 24 65 29. (1893 † 1950).» (Figuras de hoy. Enciclopedia biográfica nacional ilustrada de las personalidades de la actualidad, tomo 1, Madrid 1950, pág. 627.) «En febrero de 1940 se había constituido el Instituto Luis Vives de Filosofía dentro del complejo macrocultural del CSIC. Bajo su férula estaba de algún modo toda la filosofía que se podía hacer en España, en la cátedra o en el libro. Para cumplir este objetivo se designó director al dominico Manuel Barbado Viejo, consejero de Educación Nacional del nuevo régimen y profesor de psicología en las facultades de ciencias y filosofía y letras de Madrid. Junto a él estaba otro eclesiástico, Juan Zaragüeta, catedrático de los de antes de la guerra y Juan F. Yela Utrilla, un turbio y fanático personaje a quien se debe la aportación de las «Introducciones a la Filosofía» que llenaron desde entonces universidades y centros de enseñanza media. [...] Los artículos [de Revista de Filosofía] rozan lo grotesco, como el del videdirector del Instituto, Juan Francisco Yela, cuando aprovecha el tricentenario de la muerte de Galileo para precisar frente a los Cassirer y los Ortega –despreciables ignorantes– que la Inquisición tenía razón: «La tesis de la Congregación Romana de que el movimiento de la tierra era falso y erróneo en la fe, resulta algo que se esfuma como de accidental monta... Se acertó en lo principal, o sea, en el sentido que informa todo el proceso, que no es otro sino la afirmación de la Iglesia como unidad de fe, como pensamiento integralmente humano y divino, como pensar libre, cual comunión de los santos, cual doxa recta, y este acierto compensa con creces el yerro en lo accesorio.» (Revista de Filosofía, primer número, 1942). Con este espíritu velaron sus armas los prometedores filósofos con ambición de perennidad que comenzaban entonces: Raimundo Pániker, José Ignacio Alcorta, Ángel González Álvarez, Rafael Gambra... bajo la protección de sus mayores, además de los citados Barbado y Yela, los jesuitas Ceñal e Iturrioz, «introductores» de Heidegger en la España de posguerra, Eugenio Frutos, Leopoldo Eulogio Palacios, y los también jesuitas catalanes Batllori y Roig Gironella.» (Gregorio Morán, El maestro en el erial. Ortega y Gasset y la cultura del franquismo, Tusquets, Barcelona 1998, páginas 121-123.) |
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(El recuerdo que en Oviedo se mantuvo de su presencia en la ciudad durante la República y la Guerra Civil, como profesor y como uno de los fundadores en Asturias de la Falange, determinó que, en fecha relativamente tardía, el 2 de marzo de 1966, el Ayuntamiento de Oviedo diese el nombre de «Yela Utrilla» a una pequeña calle surgida entonces, que parte de la Avenida de Calvo Sotelo y limita la parte sur de los terrenos del Instituto de Bachillerato «Alfonso II». Como prueba del olvido de la figura de Yela Utrilla puede aducirse que en 2003 su nombre se mantiene en el callejero ovetense, a pesar de las abundantes sustituciones realizadas tras la instauración de la democracia coronada en 1975.) Tesis doctorales dirigidas por Juan Francisco Yela Utrilla:
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