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Luis de Molina SJ 1535-1600
Fruto de estos años fue su composición de un tratado completo de Artes que, cuando la Universidad de Coimbra quiso editar su Cursus Conimbricensis, el propio Molina propuso que se incluyese en la obra conimbricense. Sin embargo, el Padre Pedro de Fonseca, jesuita portugués y de quien, erróneamente –según demuestra Manuel Fraga Iribarne en su estudio introductorio a su traducción del volumen I del tomo I de Los seis libros de la justicia y el derecho–, se dice que fue maestro de Molina e inventor de la celebérrima ciencia media, se opuso a esta pretensión. A lo que Molina respondió atacando y acusando a Fonseca de plagiario y de temer que se descubriese el origen de algunas ideas que el portugués presentaba en su Metaphysica tomadas, según sostiene el español, de su tratado de Artes. Finalmente, el tratado de Artes de Molina no se incluyó en el Cursus de los conimbricenses, quedando inédito hasta hoy. En 1568 Molina comienza su magisterio de Sagrada Teología en la Universidad de Évora, ocupando la cátedra de vísperas. En abril de 1571 alcanza el grado de doctor en Teología, tras haber hecho su profesión de fe en el seno de la Compañía de Jesús. Entre 1571 y 1584 ocupa la cátedra de prima de Teología en la Universidad de Évora. En estos años explica y comenta toda la Suma teológica de Santo Tomás. A partir de 1584 y hasta 1591 se dedica exclusivamente a la composición de sus obras, que lleva a cabo en Lisboa. En 1591 vuelve a España para residir en Cuenca hasta el año 1600, en que es designado profesor de Teología moral en el Colegio Imperial de Madrid, labor que no llega a desempeñar, ya que muere ese mismo año. Luis de Molina es autor de una gran obra jurídica, Los seis libros de la justicia y el derecho, traducidos parcialmente al español por Manuel Fraga Iribarne. Sin embargo, su nombre está indisolublemente unido a la famosa polémica de auxiliis originada por la publicación en 1588 de su Concordia liberi arbitrii cum gratiae donis, respondida en 1595 en la Apología de los hermanos dominicos, capitaneados por Domingo Bañez. |
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«30. En una mascarada una hermosa doncella se disfrazó, poniéndose una ropa de Jesuita. Sobre esto hizo un Poeta una quintilla de muy buen gusto, que mi Traductor trasladó a otra quintilla Española; pero antes de ponerla aquí debo advertir, que la voz Molinista en Francia no significa lo que en España. Acá significa Sectario del Heresiarca Miguel de Molinos: en Francia al que sigue la doctrina del docto Jesuita Luis de Molina en materia de la Gracia, y libre albedrío: La quintilla es esta: Se vistió de Molinista, Que pues quita esta beldad A todos la libertad, Es sin duda Jansenista.» |
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«Luis Molina. Biografía. Célebre jesuita y teólogo español, que nació en Cuenca en el año 1535 y murió en 1601. Es célebre por su obra, «Sobre el libre albedrío,» en la que combatió la doctrina de la predestinación emitida por Jansenio [adviértase el monumental anacronismo: Jansenio nació en 1585 y el Augustinus es de 1640] y que dividió a los teólogos en dos sectas, jansenistas y molinistas, y ocasionó grandes desórdenes en la Iglesia; el triunfo quedó al fin de parte de los molinistas.» (Diccionario Universal... bajo la dirección de don Nicolás María Serrano –de Astort Hermanos, editores– Biblioteca Universal Ilustrada, tomo VIII, página 727, Madrid 1878.) «El jesuíta P. Luis de Molina, fallecido en 1600, a quien me he referido antes, defendió en su Concordia Liben Arbitrii cum Gratiae donis, divina praescientia, providentia, praedestinatione et reprobatione (Lisboa, 1588), un sistema denominado «ciencia media», por hallarse este conocimiento entre el de mero intelecto y el de visión suprema, para concertar la gracia divina con el albedrío. Dios conoce toda posibilidad; mas de que la conozca, no se concluye la necesidad de su realización, para la cual se requieren condiciones que no concurren al hecho. El sistema puede resumirse así: Dios, por la ciencia de simple inteligencia, ve todo lo posible; por la ciencia media conoce lo que haría cada voluntad libremente en el orden que le corresponde. El quiere salvar a todos los hombres a condición de que lo quieran también ellos, por lo cual otorga a todos los auxilios suficientes, aunque no por igual. Por la ciencia de visión sabe los que se salvarán y los que no, y predestina a cada uno a la gloria o al infierno. La gracia, pues, será eficaz si cooperamos con nuestra voluntad. Esta colaboración hace a la gracia eficaz en acto secundo. La gracia eficaz in actu primo, depende sólo de Dios, el cual la otorgó previendo que el hombre había de corresponder. Cayetano de Brescia afirma que hasta entonces no se había logrado una solución para tan arduo [277] problema. La verdad es que, substancialmente, no difiere del congruísmo. Esta doctrina de la ciencia condicionada nace del suarismo y ya la vimos propugnada en Coimbra por el portugués Fonseca, maestro del P. Luis. Muchas vicisitudes corrió el libro de Molina antes de ver la luz, y tales estridores alcanzó la controversia suscitada a causa de su doctrina entre jesuítas y dominicos, sustentadores éstos de la predeterminación física, que Paulo V prohibió a ambos contendientes censurar la doctrina del opuesto bando. De tal suerte, impugnada por dominicos y agustinos y aceptada por los jesuítas, esta doctrina, no sancionada ni anatematizada por la Iglesia, continua defendiéndose de la imputación de pelagianismo asestada por sus adversarios. |
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Obras de Luis de Molina
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JAHE
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