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José María González García 1880-1966 (a) Columbia
Coincidiendo con la publicación de la primera edición de su libro en 1930 mantuvo una agria polémica en la prensa con Hilario Crespo, ex concejal del Ayuntamiento de Madrid, quien se proclamaba iniciador de la Fiesta de la Raza e incluso había sido reconocido como tal. En realidad ni José María González ni Hilario Crespo fueron los creadores de la Fiesta de la Raza. Columbia propuso en 1912, en efecto, que el doce de octubre fuera declarado fiesta nacional por España y las repúblicas hispanoamericanas, pero quien introdujo en 1913 el nombre de Fiesta de la Raza fue Faustino Rodríguez San Pedro, desde la sociedad Unión Ibero-Americana de Madrid, donde se celebró en 1914 por vez primera, con voluntad de lograr su reconocimiento como fiesta oficial. Hilario Crespo no se incorpora a esta historia hasta el 12 de octubre de 1916, cuando propone al Ayuntamiento de Madrid que inste al gobierno que se declare fiesta nacional el doce de octubre como Fiesta de la Raza, &c. El lector más curioso puede entretenerse directamente con la polémica: «'A cada uno lo suyo'...» (José María González), «Sobre el origen de la Fiesta de la Raza» (Hilario Crespo), «El origen de la Fiesta de la Raza» (José María González), «Sobre el origen de la Fiesta de la Raza» (Hilario Crespo), «La creación de la Fiesta de la Raza» (José María González). Aunque Columbia promovió durante años que el doce de octubre se celebrase el Día de Colón, con el tiempo se acabó dando cuenta del carácter antihispánico de una celebración con tal denominación, supo rectificar (aunque reinterpretando anacrónicamente sus posiciones previas), y frente a los torcidos intereses de italianos y norteamericanos, defendió la necesidad de celebrar el doce de octubre como Día de la Raza o de la Hispanidad. Ver, por ejemplo, su artículo de 1947, publicado en el diario Región de Oviedo: «Norteamérica y nuestra fiesta del 12 de octubre. Debemos mantener la denominación del Día de la Raza o de la Hispanidad.» Fue también inspirador de otras conmemoraciones: logró que se declarase fiesta nacional el 28 de marzo de 1915, con ocasión del IV Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús; pero sobre todo alcanzó el mayor de los éxitos imaginables al ocurrírsele y lograr agitar a la opinión pública para que en 1918 se conmemorase el XII Centenario de la Batalla de Covadonga, vinculándolo a la Virgen del lugar, de manera que el 8 de septiembre de 1918, con la presencia de los reyes de España, Alfonso XIII y doña Victoria Eugenia, el eminentísimo Cardenal Primado don Victoriano Guisasola (que era también asturiano) procedió a la solemne coronación de la Virgen de Covadonga, como «Virgen de las Batallas», triunfante sobre el malvado sarraceno, consuelo y esperanza de la cristiandad oprimida, no cesando Columbia su agitprop hasta lograr al año siguiente que se estableciera el 8 de septiembre como día de fiesta en la provincia de Oviedo [festividad que, ya fallecido Columbia, fue elevada a la categoría de «Día de Asturias», cuando esa región española se constituyó en Comunidad Autónoma tras la restauración borbónica de 1975]. Según la particular y fantasiosa interpretación de José María González, alias Columbia, la guerra universal desencadenada en 1914 (cuando no se cumplió el augurio de Columbia en 1930: «El siglo XX será el siglo de la paz», reforzado en 1933: «El siglo XX es el siglo de la paz», recibió el ordinal que hoy le damos: primera guerra mundial) habría terminado precisamente el día 12 de octubre de 1918, pues decide este autor, de manera interesada y falseando la realidad, que ese día, precisamente, habrían logrado la Paz los aliados: «Advino la paz del mundo con la rendición de Alemania en el 12 de octubre de 1918, y alcanzado este divino beneficio...» 1930:223; «El 12 de Octubre de 1918 se obtuvo, con la providencial rendición de Alemania, la paz del mundo» 1933:151; «Y la paz anunciada [en Fátima] y traída por la celestial Señora, advino en 1918 en el 12 de Octubre, día de la milagrosa Virgen del Pilar y venturoso aniversario del Descubrimiento del Nuevo Mundo» 1955:11; «Y el 12 de Octubre, día de la Virgen del Pilar y aniversario del Descubrimiento del Nuevo Mundo, se vio obligado el Kaiser de Alemania, Guillermo II, a pedir la paz al Presidente de los Estados Unidos de América» 1960:24. Unos días después de la coronación, el 8 de septiembre de 1918, de la Virgen de Covadonga como Virgen de las Batallas, se rindieron Bulgaria y Turquía ante los aliados, y el 3 de octubre firmaron el armisticio Austria y Hungría. Pero el Kaiser no abdicó hasta el 9 de noviembre y Alemania no firmó el armisticio hasta el 11 de noviembre de 1918, Día del Armisticio. ¿Dónde se apoya Columbia para hacer coincidir en el 12 de octubre el Día de Colón y el Día de la Paz, e introducir a la Virgen por medio... la de Fátima, que habría anunciado el año anterior tal paz a aquellos pobres infantes portugueses? Según Columbia el 12 de octubre se habría visto obligado Guillermo II a pedir la paz al presidente Wilson... pero la guerra duró todavía un mes (la batalla del Selle, por ejemplo, tuvo lugar del 17 al 23 de octubre de 1918) y salvo en la gratuidad interesada de Columbia, o de algún otro providencialista mariano (que seguro que lo habrá), no atribuyen los historiadores especial significación al 12 de octubre entre las efemérides de la gran guerra: «La primera de la serie de proposiciones alemanas que condujo al Armisticio del 11 de noviembre, fue hecha por el Gobierno alemán el 5 de octubre», «En consecuencia el Presidente Wilson contestó el 6 de octubre...», «Cuatro días después el nuevo Secretario de Estado del Gobierno alemán, Dr. Solf, contestó informando al Presidente que el nuevo ministerio se hallaba apoyado por la gran mayoría del Reichstag y que en consecuencia el nuevo Canciller hablaba en nombre de la gran masa del pueblo alemán (...) y en ese mismo instante un submarino alemán hundía un buque británico de pasajeros en el mar de Irlanda, salvándose sólo 17 de 150 mujeres y niños», «Se produce un nuevo cambio de notas, Alemania habla el 20 de octubre y el Presidente Wilson contesta el 23», «El 26 de octubre de 1918 es, pues, una fecha memorable; la partida de Ludendorff es la señal para todo el mundo de que Alemania se ha vuelto contra sus dioses», «Al siguiente día, 27 de octubre, Alemania contesta la carta del Presidente del 23 de octubre, dando nuevas seguridades, cada vez más válidas, de que el gobierno está en manos del pueblo alemán», «En suma, en la semana transcurrida entre el 5 y el 11 de noviembre, todas las instituciones establecidas en los imperios centrales se derrumban y conviértense en escombros»... leemos en las páginas 337, 346, 355, 358, 360, 361 y 363 del tomo quinto de la Historia de la Guerra del Mundo de Frank H. Simonds (edición en español por W. M. Jackson, Londres 1921). |
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«González (José María). Periodista contemporáneo, más conocido por el seudónimo de Columbia. Nació en Oviedo el 18 de abril de 1880, hijo de don Nicolás González Roces y de doña Elisa García Rodríguez, de modesta posición. En los primeros años de su juventud fue escribiente auxiliar del Juzgado de primera instancia de la ciudad natal. Pero el deseo de desenvolver su vida en campo de más diáfanos horizontes, y ya casado en 1905 en Oviedo con la señorita cubana Ruperta Regresa Acea, le determinó a marchar a Cuba, donde residió breve tiempo. Entonces alcanzó su primer éxito periodístico de resonancia con una crónica publicada (1909) en el diario El Comercio, de la Habana, pidiendo a los poderes públicos de Cuba que se declarara fiesta nacional el día 12 de octubre con el título de Día de Colón, conmemorativo del descubrimiento de América. Al regresar a España traía la representación como corresponsal literario del mencionado diario, al que sirvió como tal durante algunos años. Desde entonces adoptó el seudónimo de Columbia y ha venido dedicándose al periodismo. Colaboró en diversos periódicos ovetenses, entre ellos: El Correo de Asturias y Región. También en diferentes épocas publicó diversos trabajos en el Heraldo de Madrid, la revista Mundo Gráfico y otras publicaciones madrileñas. Su tema favorito fue en todo momento el de procurar el acercamiento espiritual entre España y las naciones americanas colonizadas por ella. En sus funciones de periodista le dieron renombre algunas acertadas iniciativas. Una de ellas, la de que el Gobierno español premiara la asistencia de representantes de las colonias españolas de Cuba al centenario de la muerte de Jovellanos celebrado en 1911, iniciativa que le valió un voto de gracias del Centro Asturiano, de la Habana. Pero su éxito principal lo alcanzó con ocasión del centenario de las Cortes de Cádiz (1912), en el que, asistente con la representación del diario El Comercio de la Habana, lanzó la idea de que se declarara por todos los países de habla española Fiesta de la Raza el día 12 de octubre. (Del éxito de esta iniciativa da la medida el que todos esos países celebren actualmente tal fiesta. Por eso se dijo que jamás ninguna iniciativa de carácter particular había alcanzado un tan extenso acatamiento.) Un artículo que publicó «Columbia» en la revista madrileña Mundo Gráfico, en 1915, movió al Gobierno español a declarar fiesta nacional el día 28 de marzo, con ocasión de celebrarse el IV Centenario del nacimiento de Teresa de Jesús y contribuyó luego con su pluma a que fuera restaurado el convento de la Encarnación, de Avila, donde profesó la después Santa. En 1916, a título de iniciador de la Fiesta de la Raza, pasó a Puerto Rico, invitado a su celebración por el famoso político don José de Diego, y en este país fue objeto de homenaje. A su regreso a España se detuvo en la República Dominicana, con el fin de visitar la tumba de Colón. Por este tiempo ocupaba su pluma en periódicos de Asturias, de la Habana y de Madrid la idea de la celebración del XII Centenario de la batalla de Covadonga, que tuvo lugar solemnemente en 1918. Al año siguiente consiguió que se restableciera como fiesta provincial la de Covadonga, el 8 de setiembre. Como premio por sus campañas americanistas obtuvo el ingreso en la Academia Hispano-Americana, de Cádiz, y en la Sociedad Colombina, de Huelva. Y fruto de ellas ha sido el libro reseñado a continuación, favorablemente acogido por la crítica. * En la actualidad «Columbia» reside en Oviedo, alejado por entero de los menesteres periodísticos; sólo muy de tarde en tarde, con motivo de alguna conmemoración literaria o de la historia patria, aparece como firmante de algún artículo. Obras publicadas en volumen: I. El Día de Colón y de la Paz: 1492-1918. (Madrid 1930; publicado con el seudónimo de Columbia.)» (Constantino Suárez [«Españolito»], Escritores y artistas asturianos. Indice bio-bibliográfico, Oviedo 1955, tomo 4, páginas 230-231.) «José María González. Periodista. Nace el 18 de abril de 1880 en Oviedo. Popularizó el seudónimo Columbia. Su éxito como profesional de la crónica periodística radica más en las felices iniciativas lanzadas por él que en la crónica en sí. Residiendo en Cuba, por el año 1909 publicó un artículo en el diario El Comercio de La Habana pidiendo al gobierno de aquel país declarase fiesta nacional el 12 de octubre, con el nombre de Día de Colón, para conmemorar el descubrimiento de América. Esta misma petición la lanza en España al asistir como corresponsal de El Comercio, al Centenario de las Cortes de Cádiz. Pero esta vez pide más amplitud al llamamiento: debe declararse Fiesta de la Raza el 12 de octubre en España y en todas las Repúblicas de habla castellana; también pidió a través de las columnas de la revista madrileña Mundo Gráfico, en 1915, y con ocasión de celebrarse el IV Centenario del nacimiento de Teresa de Jesús, se declarara fiesta nacional el 28 de marzo. Él lanzó la idea de conmemorar el XII Centenario de la batalla de Covadonga, celebrado en 1918. Realizó una campaña para que se declarase fiesta provincial de Covadonga el 8 de setiembre. Con motivo de ser el promotor de la declaración de la Fiesta de la Raza el 12 de octubre, viajó a Puerto Rico invitado por el Gobierno de aquel país. Fue miembro de algunas Academias hispanoamericanas. Escribió el libro El Día de Colón y de la Paz: 1492-1918, Madrid 1930.» (Gran Enciclopedia Asturiana, Gijón 1970-, 7:278.) |
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