Antonio María Fabié Escudero 1832-1899

Antonio María Fabié Escudero 1832-1899 Hegeliano, político y bibliófilo español, «filósofo, historiador y erudito» (según la lápida colocada en 1900 en su casa natal), nacido en Sevilla el 15 de junio de 1832, y fallecido en Madrid el 3 de diciembre de 1899. Siendo estudiante de la Universidad de Sevilla recibió, mediado el siglo, el influjo hegeliano de José Contero Ramírez, catedrático de metafísica; admiración por Hegel que le llevó en 1872 a traducir y publicar en español, con introducción y notas, la Lógica de Hegel (Librería de Alfonso Durán, Madrid 1872, LXIV+445 págs.). En 1871 figura Fabié como suscriptor nº 195 de las Obras completas de Platón, y en 1878 como suscriptor nº 158 de las Obras de Leibniz, ambas puestas en español por Patricio de Azcárate. En 1875 publicó en la Revista Europea una serie de diez artículos, «Examen del materialismo moderno», que se reeditaron también formando un volumen. Entre 1876 y 1879 Marcelino Menéndez Pelayo y Gumersindo Laverde rondaron a Fabié para que promoviese la traducción de la Antoniana Margarita (proyecto que no cuajó: habría que esperar al año 2000 para poder leer en español la famosa obra de Gómez Pereira). En 1881 advierte Marcelino Menéndez Pelayo, sobre el hegelianismo de Antonio María Fabié, en su Historia de los heterodoxos españoles: «1º, que aunque oyó algún tiempo las lecciones de Contero, no puede con toda propiedad ser llamado discípulo suyo, puesto que recibió más bien su enseñanza de los libros del napolitano Vera. 2º, que el hegelianismo de Fabié parece haberse templado y aminorado mucho en estos últimos años, si ya no es que estudios de erudición histórica han distraído su laboriosa atención de las meditaciones metafísicas. 3º, que el Sr. Fabié se ha declarado repetidas veces católico, a pesar de ser hegeliano, y por más que esta conciliación ofrezca graves e insuperables dificultades, pues la heterodoxia del hegelianismo no consiste tanto en los pormenores como en el fundamento y esencia del sistema, radicalmente incompatible con la personalidad y distinción del ser divino, prefiero creer que de la vasta construcción de Hegel rechaza el Sr. Fabié todo lo que es incompatible con la verdad cristiana, y acepta sólo tal cual detalle, que luego pule, adereza y amolda de manera que encaje, sin discrepar un punto, en la mismísima Suma de Santo Tomás. De donde vendríamos a sacar por última consecuencia que el Sr. Fabié, reconociendo como todos que al estupendo entendimiento de Hegel deben evidente progreso la filosofía del arte, la del derecho, la de la historia y la lógica misma, viene con todo eso a separarse de él en el punto más capital, dando a su idealismo una interpretación no hegeliana sino platónica, en lo cual ya habían caído algunos hegelianos de la derecha. De esta manera imagino yo que el Sr. Fabié, de cuyo catolicismo no he dudado nunca, podría ser hegeliano, es decir, echando al agua a Hegel y quedándose con Cristo.»

Antonio María Fabié militó en política en el partido moderado, siendo elegido diputado en las Cortes de 1863, en 1865 se le nombró fiscal de la Deuda Pública, en 1867 Director General de Administración y Fomento del Ministerio de Ultramar, y en 1870, durante tres meses, Subsecretario de Hacienda. Volvió al Congreso en 1871, al lado de Cánovas del Castillo. Entre 1870 y 1874 mantuvo cierta actividad en el Ateneo de Madrid. Fué detenido en Madrid a raíz de la «saguntada» pero no se le encontraron documentos que le implicasen en la conspiración alfonsina. Triunfante la restauración borbónica de 1874, Cánovas nombró a Pedro Salaverría para la cartera de Hacienda, quién nombró a Fabié para la subsecretaría de ese Ministerio. En 1875 fue elegido diputado por Casas Ibáñez (Albacete), y nombrado presidente de la Comisión de Presupuestos. En 1877 se le nombró Consejero de Estado. En 1879 y 1881 fue elegido diputado por Sevilla; en 1883 senador por la provincia de Ávila, y en 1886 por la de Castellón. En julio de 1890 Cánovas le nombró Ministro de Ultramar, y en 1891 fue nombrado senador vitalicio. Dejó el ministerio en diciembre de 1891, y en febrero de 1892 fue nombrado presidente del Tribunal Supremo de lo Contencioso Administrativo. En 1892 fue presidente del IX Congreso Internacional de Americanistas, reunido el año del IV Centenario en Huelva. En mayo de 1895 fue nombrado presidente del Consejo de Estado, cargo del que dimitió en septiembre de 1897. Asesinado Cánovas en agosto de 1897 tuvo Fabié notable influencia en la reorganización del partido conservador, apoyando a Silvela como su adalid. El 24 de octubre de 1899 fue nombrado gobernador del Banco de España, falleciendo en diciembre de un derrame cerebral. Estuvo casado con María Teresa Gutiérrez de la Rasilla y Castañeda.

«Antonio María Fabié y Escudero. Hombre de mérito, supo abrirse camino en las letras y en la política, ayudado por su gran talento y su escogida erudición. Nació en Sevilla el 19 de Junio de 1832. Probó su mentalidad y elocuencia en los discursos que pronunció como Diputado a Cortes, en el Congreso; obtuvo los cargos de Fiscal de la Deuda, Subsecretario de Hacienda, Consejero de Estado, Ministro de Ultramar (1890), y por último, ocupó una Senaduría vitalicia; perteneció a las Reales Academias de la Historia y de la Lengua, y presidió en Madrid la Diputación permanente de la de Buenas Letras de Sevilla. Tenía las grandes cruces de Carlos III y de Isabel la Católica. Siendo Gobernador del Banco de España, visitó al ministro de Hacienda y, hallándose en la antesala, sufrió una hemorragia cerebral que le privó del conocimiento. Trasladado a su domicilio, calle de la Reina, falleció dos o tres días después. Nadie esperaba semejante fin en un hombre alto, delgado, de honestas costumbres y vida arreglada, que daba largos paseos por el Retiro, cenaba muy poco y tomaba antes de acostarse una taza de manzanilla. Sólo puede atribuirse a su persistente labor mental, pues, como decía en un discurso, «se había asomado a las ventanas de todas las ciencias». Compuso e imprimió las siguientes obras: Lógica de Hegel. Vida y escritos del Padre Las Casas (1879). Rodrigo de Villandrando, Conde de Rivadeo (1882). Viajes por España del célebre Rostmithal Navagiero. Tratados de Alonso de Palencia (1875). Historia de la Legislación española de Indias. Examen crítico del materialismo moderno (1875). Estudio sobre la organización y costumbres' del país vascongado. Estado actual de la Ciencia y el Derecho (1879) [194] Desarrollo histórico del Derecho (1885). Estudio filológico (1885). Estudio crítico sobre los bronces de Osuna (1887). Mi gestión ministerial respecto de la isla de Cuba (1899). Viaje por el Pirineo y la Turena (1880). El Principado de Asturias (ídem). La Instrucción Pública en España (1899). Vida y Escritos de Francisco de Villalobos (1886). Diálogos del soldado de Diego Núñez de Alba (1890). Sucesos de Sevilla desde 1592 a 1611, por Francisco Ariño (prólogo y notas); El Cortesano de Baltasar de Castiglione. Recuerdos de Sevilla (1878). Biografía del Excmo. Sr. D. Pedro Salaverria (1896). El Maestro Antonio de Nebrija y su obra, y La Verdad del Presupuesto. Además, firmando A., escribía una crónica política diaria en el Diario de Barcelona, amén de numerosos artículos en la Revista de España y otras. Durante los cursos de 1870 a 74 explicó varias conferencias de temas políticos y sociales en el Ateneo de Madrid. En la casa de la calle San Jacinto, donde nació Fabié, se ha colocado una lápida con la siguiente inscripción: «El DÍA 15 DE JUNIO DE 1832 NACIÓ EN ESTA CASA EL EXCELENTÍSIMO SEÑOR DON ANTONIO MARÍA FABIÉ Y ESCUDERO, MINISTRO DE ULTRAMAR, PRESIDENTE DEL CONSEJO DE ESTADO, FILÓSOFO, HISTORIADOR Y ERUDITO; SEVILLA, POR SU ACUERDO DE 23 DE FEBRERO DE 1900, DISPUSO LA COLOCACIÓN DE ESTA LÁPIDA, PARA PERPETUAR LA MEMORIA DE TAN ILUSTRE PATRICIO. MURIÓ EN MADRID EL 3 DE DICIEMBRE DE 1899.» Dejó tres hijas: la mayor, María, nacida en Sevilla y, tan ilustrada como discreta, colaboradora en algunos trabajos literarios de su ilustre padre. El segundo de sus hijos contrajo matrimonio con la bellísima Luisa Peñaranda, hija mayor del gran poeta sevillano Carlos Peñaranda.» (Mario Méndez Bejarano, Diccionario de escritores, maestros y oradores naturales de Sevilla y su actual provincia, Tipografía Gironés, Sevilla 1922, tomo 1, págs. 193-194.)

Selección cronológica de menciones a Antonio María Fabié Escudero
en el epistolario y las obras de Marcelino Menéndez Pelayo:

«Y ahora me acuerdo de otros dos filósofos contemporáneos heterodoxos y de gran influencia; D. José Contero y Ramírez, catedrático de Metafísica en Sevilla (muerto hacia 1858), que sembró el hegelianismo a manos llenas en la ribera del Guadalquivir, formando numerosos discípulos, entre otros, Fabié, que ponen en las nubes sus altas dotes; y el cubano, D. José de la Luz Caballero, director de un colegio en la Habana y gran propagador de filosofismo y separatismo entre la juventud dorada de la grande Antilla, que le venera como a su Confucio.» (Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, Lugo, 13 octubre 1876, MPEP 2:91.)

«Me parece bien el plan que V. se propone respecto a los heterodoxos contemporáneos, incluyendo a los vivos. 1.º Protestantes y católicos liberales: Carrasco (Valladolid) -Cabrera (Sevilla) - Mora y su Iglesia liberal española (Extremadura) - Tornos y otros (Madrid). 2.º Hegelianos: Contero: Pi y Margall: Castelar - Traducciones de Proudhon Fabié. 3.º Krausistas (fuera del Patriarca y de Castro). - Traducciones de Tiberghien y Ahrens. Minuta de un testamento. 4.º Espiritistas: Sociedades de Madrid y Zaragoza: Alonso y Eguilaz - Navarrete - Torres Solanot - Huelves - Marques de... Florida - Traducciones. 5.º Materialistas y Positivistas y neo-kantistas - Mata - Tubino - Simarro - Perojo - Revilla. 6.º Extravagantes. Bárcia: Cuestión Pontificia: Teoría del Infierno.» (Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, Lugo, 17 noviembre 1876, MPEP 2:105.)

«Buena idea es la de Fabié de reimprimir la Antoniana Margarita, que debe hacerse como V. dice y poniendo, al lado de la traducción castellana, el texto latino, para que esta edición supla entre los extranjeros la escasez de las anteriores. [...] Hermosa es la idea de una colección de opúsculos de peripatéticos clásicos. ¿No sería bien que V. indicase a Pidal y este a Fabié la idea de organizar una sociedad de bibliófilos filosófico-españoles? Creo que habíamos de reunir bastantes. Ella podría publicar dicha colección, la Antoniana, &.» (Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, Santiago, 12 diciembre 1876, MPEP 2:118.)

«Fabié inserta en el penúltimo número de la Revista de España un fragmento de su obra inédita: 'Vida y escritos de D. Fray Bartolomé de las Casas, obispo de Chiapa'.» (Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, Santiago, 6 enero 1878, MPEP 3:7.)

«Á Fabié que estuvo la otra mañana en la Colombina le hablé de la conveniencia de publicar la Antoniana, y el Avicebron, cuyo códice le hice ver. Me prometió trabajar en la Sociedad de Bibliófilos Españoles hasta conseguirlo, y hasta me dijo que en su concepto era necesario emprender una Biblioteca de filósofos españoles. Dios lo oiga. Al mismo Fabié pienso dirigirme para que me dé noticias de Contero y Ramírez, cuyo nombre está aquí muy olvidado.» (Marcelino Menéndez Pelayo a Gumersindo Laverde, Sevilla, 3 marzo 1878, MPEP 3:34.)

«Bueno es que Fabié vaya entrando en la idea de la Biblioteca de filósofos españoles.» (Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, Santiago, 9 marzo 1878, MPEP 3:37.)

«Querido Marcelino: si ha leído V. la discusión del congreso habrá visto que he hecho uso de sus armas de V. y que después de apoyarme en la autoridad de sus trabajos he hecho míos sus retos de V. a Perojo [arrojá[n]doselos] a Moreno Nieto y Fabié. Este ultimo sobre todo se ha corrido tanto que se propone leerme una lista horrorosa de los sabios perseguidos por la inquisición con todos los detalles mas crueles. La cita ha hecho efecto y se que los sabios furiosos contra nosotros dos nos van a demostrar que la inquisición persiguió a muchos sabios y quemo a otros y sino quemó a mas fue porque no los hubo a mano. Habla de Constantino Ponce, de Santa Teresa, de Carranza, de Arias Montano y que [sé] yo quien mas. Aunque yo me quería defender con lo que tengo aprendido como por aquí todo el mundo sabe pues yo para darle mas autoridad lo he dicho a todos que mis proposiciones no eran nuevas pues V. las había ya sostenido, bueno será que si tiene tiempo me largue algún apunte pues el mejor día y sin aviso me veré precisado a contestar a Castelar ó Fabié ó Moreno Nieto y aunque no me faltan razones lo que abunda no daña, sobre todo datos.» (Alejandro Pidal a Marcelino Menéndez Pelayo [hacia finales de mayo 1878], MPEP 3:74.)

«¡Que elocuente revolcón ha dado Alejandro Pidal a Fabié y a Moreno Nieto!» (Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, Santiago, 5 junio 1878, MPEP 3:78.)

«Ayer hablando con Fabié y echándole en cara lo que tan acertadamente dice V. sobre la sociedad de los Bibliófilos, me dijo para disculparse que había querido publicar la Antoniana Margarita y que por mas que la habían buscado no la habían podido encontrar ni la había en la Biblioteca nacional y como yo le dijera que acaso V. sabría quien la tenia me pidió muy encarecidamente le escribiese a V. preguntándoselo pues desea adquirirla si se vende y sino procurársela para reimprimirla.» (Alejandro Pidal a Marcelino Menéndez Pelayo [quizá septiembre-octubre 1876], MPEP 3:336.)

«Tengo alguna esperanza de ver reimpresa la Antoniana Margarita, aunque tendré que cargar con el pesado trabajo de ponerla en nuestra lengua. Fabié me ha prometido hablar a Toreno para que éste subvencione la publicación por cuenta del Ministerio de Fomento.» (Marcelino Menéndez Pelayo a Gumersindo Laverde, Madrid, 22 septiembre 1879, MPEP 4:42.)

«Mi suegro D. Ramón del Río y Campo se halla colocado de oficial 1.º vista de la Aduana de la Habana hace bastante tiempo y como para la jubilación solo le faltan algunos meses, tiene gran intereses en cumplirlos y al efecto pone en juego todas sus relaciones a fin de obtener alguna recomendación eficaz para conseguirlo. Como tu vales mucho con todas las situaciones y muy especialmente con la actual me permito molestarte valido de nuestra amistad a fin de que recomiendes con toda eficacia la adjunta nota al Ministro de Ultramar Sr. Fabié.» (Sebastián Maltrana a Marcelino Menéndez Pelayo, 1 septiembre 1880, MPEP 4:245.)

«Mi querido Marcelino: antes de mi salida de Madrid recibí tu carta 9 del c/ por la que veo has escrito al Sr. Fabié haciendo la recomendación en favor de mi suegro, sin perjuicio de interesarte personalmente cuando vengas a Madrid por todo lo cual excuso decirte que te doy las mas expresivas gracias, pues aun cuando no esperaba menos de tu cariñosa amistad no por eso es menos de agradecer.» (Sebastián Maltrana a Marcelino Menéndez Pelayo, 17 septiembre 1880, MPEP 4:255.)

1881 «De un modo no menos oscuro ha vivido el hegelianismo, comenzado a difundir en nuestras universidades por los años de 1851, que sólo en la de Sevilla logró arraigarse, y aun allí está hoy casi muerto. Fue el Sócrates de esta nueva doctrina un catedrático de metafísica llamado Contero Ramírez, de quien ni una sola línea que yo sepa se conserva escrita, como no sean las de un programa que su discípulo N. del Cerro publicó en la Revista de Instrucción pública. Pero si no sus escritos, a lo menos su palabra en la cátedra bastó a formar una especie de cenáculo hegeliano, que dilatando su existencia más allá de los términos de la vida de Contero, y no absorbido ni anulado [704] por el posterior dominio del krausismo en la cátedra de metafísica de Sevilla, todavía conserva sus tradiciones, y manda a Madrid aventajados expositores de tal o cual rama de la filosofía de Hegel. Así, v. gr., Benítez de Lugo, expositor de la Filosofía del Derecho, y Fabié, traductor de la Lógica, de Hegel, con introducción y escolios de propia Minerva, si bien respecto de Fabié conviene advertir tres cosas: 1º, que aunque oyó algún tiempo las lecciones de Contero, no puede con toda propiedad ser llamado discípulo suyo, puesto que recibió más bien su enseñanza de los libros del napolitano Vera. 2º, que el hegelianismo de Fabié parece haberse templado y aminorado mucho en estos últimos años, si ya no es que estudios de erudición histórica han distraído su laboriosa atención de las meditaciones metafísicas. 3º, que el Sr. Fabié se ha declarado repetidas veces católico, a pesar de ser hegeliano, y por más que esta conciliación ofrezca graves e insuperables dificultades, pues la heterodoxia del hegelianismo no consiste tanto en los pormenores como en el fundamento y esencia del sistema, radicalmente incompatible con la personalidad y distinción del ser divino, prefiero creer que de la vasta construcción de Hegel rechaza el Sr. Fabié todo lo que es incompatible con la verdad cristiana, y acepta sólo tal cual detalle, que luego pule, adereza y amolda de manera que encaje, sin discrepar un punto, en la mismísima Suma de Santo Tomás. De donde vendríamos a sacar por última consecuencia que el Sr. Fabié, reconociendo como todos que al estupendo entendimiento de Hegel deben evidente progreso la filosofía del arte, la del derecho, la de la historia y la lógica misma, viene con todo eso a separarse de él en el punto más capital, dando a su idealismo una interpretación no hegeliana sino platónica, en lo cual ya habían caído algunos hegelianos de la derecha. De esta manera imagino yo que el Sr. Fabié, de cuyo catolicismo no he dudado nunca, podría ser hegeliano, es decir, echando al agua a Hegel y quedándose con Cristo.» (Marcelino Menéndez Pelayo, Historia de los heterodoxos españoles, Librería Católica de San José, Madrid 1881, tomo III, págs. 703-704.)

«No me gusta extremar las cosas, y por lo mismo, pienso como tu que debiera darse entrada en la Academia a algún liberal inofensivo, y de mérito, como Fabié, pero cuidando de que el elemento católico esté siempre en mayoría, cosa de suma importancia ahora que las Academias intervienen en el nombramiento de los tribunales de grados y de oposiciones. Por esta razón desearía que no os olvidaseis de Villoslada.» (Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, Santiago, 20 octubre 1885, MPEP 7:336.)

«Para mí los peligros de la moderna literatura francesa son tanto menos graves cuanto que se ven fácilmente, un Fabié, un Perier, un Cañete los ven en gran parte.» (Leopoldo Alas a Marcelino Menéndez Pelayo, Oviedo, 12 marzo 1888, MPEP 9:163.)

«Fabié ha coleccionado en tres tomos las obras de un médico y filósofo hegeliano de Sevilla, llamado Ariza y Espejo, que fue uno de los discípulos predilectos de Contero y Ramírez. Sobresale entre éstos escritos una brillante oración inaugural sobre el concepto de la vida, que para mi gusto es uno de los mejores trozos de nuestra literatura filosófica moderna. Es lástima que Fabié no haya dado en el prólogo noticias más extensas de la enseñanza de Contero, que ejerció en Sevilla no menor influencia que Llorens en Barcelona ó Sanz del Río en Madrid.» (Marcelino Menéndez Pelayo a Gumersindo Laverde, Madrid, 9 marzo 1889, MPEP 9:558.)

«Mi querido amigo y compañero: Supongo que el Sr. D. Aureliano le diría a Vd. el viernes, por que no le había escrito como lo hago ahora pidiéndole que si no tiene algún compromiso ú otra razón que se lo impida apoye mi candidatura para la vacante del Sr. Marques de Molins en la Academia Española. Vd. sabe que aunque con escasos meritos, tengo de antiguo el deseo de pertenecer a dicha Academia, y comprenderá por tanto, cuanto le agradecerá que le ayude a lograrlo su affmo. amigo y compañero Q. B. S. M. Antonio Mª Fabié.» (Antonio María Fabié a Marcelino Menéndez Pelayo, Madrid, 6 octubre 1889, MPEP 10:166.)

«No tiene en ninguna parte la Real Academia de la Historia en todo el Archipiélago [de las Filipinas] ni un solo Correspondiente y esto me ha llamado grandemente la atención [...]. Creo que no obro desacertadamente al llamar a V. la atención sobre este asunto y que importa se escriba la historia de este país hermoso imperio de nuestro dominio. Para empezar creo lo mas acertado nombrar Académicos Correspondientes, no de esos Cachillas (así nos llama el indígena) que vienen y van según se suceden situaciones políticas, los que por cierto suelen enviar lo mas malo y perdido, sino quien por sus cargos y autoridad tienen arraigo y asiento en el país. En Manila esto tiene hoy mas urgencia. Se está en estos momentos creando un Museo Biblioteca é ignoro qué parte o conocimiento tenga la Real Academia de la Historia, estando la creación &c. en manos de Ingenieros de Montes y auxiliares de los mismos. Hoy que el Sr. Fabié esta de Ministro bueno seria le llamase V. la atención sobre el particular, y por si a V. le parece bien le mando una nota de los Srs. que pueden ser nombrados por ahora correspondientes en los más importantes pueblos por si quiere proponerlos a la docta corporación por sus correspondientes. Y como todo en este pícaro mundo hace falta y me encuentro desprovisto de recomendaciones en la situación actual y no me tratara muy bien el hombre reuto [?] del Sr. Becerra, le suplico me recomiende al Sr. Fabié, poniéndome una velita a los pies del Sr. D. Antonio Maria, a quien por cierto V. me presento una noche en una de las sesiones de la Academia. No he politiqueado nunca sino con mis libros y de ahí que no sea hombre de muchas relaciones, entre ellos.» (Nicolás Acero Abad a Marcelino Menéndez Pelayo, Cebú, 17 octubre 1890, MPEP 10:594.)

«Mi querido Paco: He sabido con mucho sentimiento la muerte del pobre Alarcón. ¡Que Dios le tenga en gloria! No te descuides en ir recordando a los académicos la promesa de votarte. Valera está por ti, según me escribe. Debes ver pronto a Cánovas para evitar que algún «mamarracho» le comprometa antes y le obligue a echar sobre la Academia todo el peso de su influencia, perjudicándose a sí mismo y poniendo en ridículo a la Corporación, como sucedió en las elecciones de Commelerán y de Fabié, quienes nunca debieron entrar en la Academia.» (Marcelino Menéndez Pelayo a Francisco Asenjo Barbieri, Santander, 23 julio 1891, MPEP 11:276.)

«Mucho he sentido la muerte del pobre Alarcón. Escribo a Barbieri para que no se descuide y vaya hablando a los académicos, sin olvidar a Cánovas, antes que salga un nuevo Commelerán o un nuevo Fabié, que acabe de hacernos antipáticos a las gentes. Si elegimos ahora a Barbieri y en la siguiente a Balart, todo el mundo quedará contento, porque uno y otro son muy populares, aunque, a mi juicio, Barbieri con mucho más mérito que Balart.» (Marcelino Menéndez Pelayo a Juan Valera, Santander, 23 julio 1891, MPEP 11:277.)

«Mi querido amigo Menéndez: Mucho me alegro de que recibiese Vd. y leyese con gusto mi folleto Las mujeres y las Academias. Aunque ahonde yo mucho en lo íntimo de mi conciencia, aseguro a Vd. que no veo que, al escribirle, me moviese el más imperceptible prurito de contrariar o de vejar a D.ª Emilia, sino la firme convicción de la disparatada cursilonería de que trajésemos a D.ª Emilia a pedantear entre nosotros, sentada, v. gr., entre Commelerán y Fabié. Y no sería esto lo peor, sino la turba de candidatos que nos saldrían luego. Tendríamos a Carolina Coronado, a la Baronesa de Wilson, a D.ª Pilar Sinués y a D.ª Robustiana Armiño. Por poco que abriésemos la mano, la Academia se convertiría en aquelarre.» (Juan Valera a Marcelino Menéndez Pelayo, San Ildefonso, 28 julio 1891, MPEP 11:283.)

«Sobre quien descarga más furiosos golpes Harrisse, procurando ponerle en ridículo, es contra nuestro eruditísimo y almibarado amigo Fabié.» (Juan Valera a Marcelino Menéndez Pelayo, Viena, 25 febrero 1894, MPEP 12:565.)

«Querido amigo: Mis gestiones van dando resultado. Cuento ya con Saavedra, Riaño, Codera y Fernández Duro, como seguros, a más de V. Creo que obtendré igual contestación de Rodríguez Villa, Maldonado, Vidart y Catalina. D. Juan Valera me ha prometido recomendarme a Vega Armijo y Fabié, y yo ruego a V. que si lo ve se lo recuerde. Pedrell lo ha hecho con Balaguer y Torres Campos con Coello y Arteche. Yo, además, veré a Cánovas. Ya pues que se presenta la cosa bien hay que animarse y lanzar resueltamente la candidatura. Excuso repetir cuanto agradeceré a V. esto y cualquier otra gestión que en favor mío pueda hacer.» (Rafael Altamira a Marcelino Menéndez Pelayo, Daoiz, 3 junio 1896, MPEP 13:750.)

«Mi querido amigo: En la sesión del jueves pasado fue propuesto Vd. para académico correspondiente de la Española. Firmamos la propuesta Fabié, Pereda y yo. El padre Mir está en Mallorca y por eso no pudo firmar. Fabié, a título de sevillano, manifestó grande empeño en que su firma apareciese, y hubo que darle gusto, cediendo de su derecho don Juan Valera, que también quería hacerlo, y que para mí, y supongo que para Vd., habría sido firma más grata. Por lo demás, no recuerdo ninguna elección académica en que haya habido tal unanimidad de pareceres. Núñez de Arce y otros querían también firmar la propuesta, y sólo porque el Reglamento limita a tres el número de los académicos que proponen, dejaron de hacerlo.» (Marcelino Menéndez Pelayo a Francisco Rodríguez Marín, Madrid, 28 febrero 1897, MPEP 14:203.)

«Mi querido y respetable amigo: El señor Asensio, en carta que acabo de recibir, me comunica, por sí y en nombre de don Víctor Balaguer, que el jueves próximo pasado fui propuesto para correspondiente de la Española por V. y por los señores Balaguer, Valera y Fabié. Por otra parte, el señor Pereda me decía el día 25, en la tarjeta que me envió con un ejemplar de su excelente discurso, que inauguraba sus tareas académicas firmando mi presentación para correspondiente. No sé qué pensar de todo esto. ¿Es que no prosperó la propuesta firmada en Diciembre, bondadosísimamente, por V. y por el padre Mir? ¿Es que los señores Pereda, Balaguer, Fabié y Valera han firmado la extendida en Diciembre? Mucho agradeceré a V., que me entere de lo sucedido.» (Francisco Rodríguez Marín a Marcelino Menéndez Pelayo, Sevilla, 28 febrero 1897, MPEP 14:204.)

«Mi querido y respetable amigo: Como indiqué a V. en mi telegrama, su grata carta del día 28 ha desvanecido completamente las dudas en que me metió la oficiosa del señor Asensio. Ayer, no anteayer, escribí al señor Pereda dándole las gracias por su bondadosa protección y por el apreciabilísimo regalo con que me obsequia. Hoy escribo al señor Fabié.» (Francisco Rodríguez Marín a Marcelino Menéndez Pelayo, Sevilla, 2 marzo 1897, MPEP 14:208.)

«En vista de lo que me dice Vd. he escrito a los académicos anunciándoles que Vd. y otros amigos presentarán mi candidatura. A Vega Armijo que en varias ocasiones me ha manifestado especial simpatía y que si es elegido director, su iniciativa y voto serán muy útiles, le he dicho que Vd. le confirmará mi carta y que desearía ponerse de acuerdo. Balaguer, Rodríguez Villa, Codera, Danvila, Fabié, Hinojosa y otros (á quienes igualmente he escrito) creo que si Vd. les habla apoyando mi carta manifestarán su conformidad.—Balaguer, Vega Armijo y Vd. podrán iniciar el asunto en la sesión en que se acuerden los candidatos.» (Conde de la Viñaza a Marcelino Menéndez Pelayo, Bruselas, 25 noviembre 1897, MPEP 14:398.)

«Mi querido amigo y compañero: En extremo agradezco su cordial felicitación por el nombramiento de Bibliotecario, y ruego que también dé las gracias de mi parte a la simpática y estudiosa discípula [María Fabié]. Sabe Ud. que por desgracia tenemos una vacante en la Academia Española y ya empiezan a sonar nombres de candidatos. El que yo prefiero, y cuya candidatura me atrevo a recomendar a Ud., si es que no tiene interés por algún otro, es Don Emilio Cotarelo, cuyos trabajos de erudición literaria conoce Ud. y que por su laboriosidad y buen juicio creo que ha de sernos útil en la Academia.» (Marcelino Menéndez Pelayo a Antonio María Fabié, Santander, 3 agosto 1898, MPEP 14:715.)

«Mi muy querido amigo y compañero: Estoy conforme con usted en que por sus escritos y por lo que de él debe esperarse es el Sr. Cotarelo un excelente candidato para la vacante de nuestra R. Academia; pero le advierto que Ferrari protegido ardientemente por Núñez de Arce tiene muy minado el terreno y cree contar con la mayoría de nuestros compañeros. También se agitan mucho los aspirantes a la vacante que ha producido en la de la Historia la muerte de mi queridísimo amigo el Sr. Cárdenas, pero si Vega de Armijo consiente en que se presente la candidatura de Ayerve todos quedaremos iguales. Su discípula [María Fabié] me encarga para Vd. muy afectuosos recuerdos y Vd. sabe que también le son los de su compañero q. s. m. b.» (Antonio María Fabié a Marcelino Menéndez Pelayo, Madrid, 6 agosto 1898, MPEP 14:718.)

«Todos los académicos que conocían a Vd. se alegraron mucho de la propuesta, y hasta el bueno de Fabié, tonto adulterado por el estudio, habló de Vd. con mucho aprecio y simpatía, que me llamó la atención por ser él tan frío sujeto.» (Marcelino Menéndez Pelayo a Fernando Fernández de Velasco, Madrid, 28 abril 1899, MPEP 15:211.)

«[Le envía el catálogo de la librería en venta de su padre, hecho y justipreciado por D. Antonio Rodríguez Villa, para que él, el primero, vea si le interesa algún libro, y luego para que recomiende su compra a las bibliotecas de las Academias.]» (María Fabié a Marcelino Menéndez Pelayo, Madrid, 22 enero 1901, MPEP 15:925.)

 
Selección bibliográfica de Antonio María Fabié:
  • Biografía del Sr. D. Antonio María Fabié y Gálvez, y Disertación sobre el aire atmosférico, leída por Antonio María Fabié Gálvez al ingresar en la Academia Sevillana de Buenas Letras el 8 de febrero de 1828, Sevilla 1871, 82 págs.
  • Lógica de Hegel, traducida con una introducción y notas por D. Antonio M. Fabié, Librería Alfonso Durán, Madrid 1872, LXIV+445 págs.
  • [edición de] Francisco de Ariño, Sucesos de Sevilla de 1592 a 1604, recogidos por Francisco de Ariño. Prólogo, notas y adiciones por Antonio María Fabié, Sociedad de Bibliófilos Andaluces, Sevilla 1873, LI+572 págs.
  • [edición de] Los cuatro libros del cortesano, compuestos en italiano por el Conde Baltasar Castellón, y agora nuevamente traduzidos en lengua castellana por Boscán, edición dirigida por Antonio María Fabié, Librería de Alfonso Durán (Libros de antaño nuevamente dados a luz por varios aficionados, 3), Madrid 1873, LXIX+581 págs.
  • «Vida de Alonso de Palencia», Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia en la... recepción de Don Antonio María Fabié, Imprenta de Fortanet, Madrid 1875, 121 págs.
  • Examen del materialismo moderno, Imprenta de la Biblioteca de Instrucción y Recreo, Madrid [1875].
  • [edición de] Dos tratados de Alfonso de Palencia, con un estudio biográfico y un glosario por Antonio María Fabié, Librería de Alfonso Durán (Libros de antaño nuevamente dados a luz por varios aficionados, 5), Madrid 1876, XCV+199 págs.
  • Estado actual de la Ciencia del Derecho, Imprenta de la Revista de Legislación, Madrid 1879, 16 págs.
  • Notas y apuntes de un viaje por el Pirineo y por La Turena hecho en el verano de 1878, Montoya, Madrid 1879, 221 págs.
  • [edición de] Viajes por España de Jorge de Einghen, del Barón Leon de Rosmithal de Blatna, de Francisco Guicciardini y de Andrés Navajero, traducidos, anotados y con una introducción por Antonio María Fabié, Librería de Fernando Fe (Libros de antaño nuevamente dados a luz por varios aficionados, 8), Madrid 1879, CLIII+583 págs.
  • Vida y escritos de Fray Bartolomé de las Casas, Obispo de Chiapa, Miguel Ginesta, Madrid 1879, 2 vols.
  • Vida y escritos de Francisco López de Villalobos, Miguel Ginesta, Madrid 1886, 229 págs.
  • [edición de] Diego Núñez de Alba, Diálogos de la vida del soldado, reimpresos según la primera edición, con un prólogo de Antonio María Fabié, Librería de Fernando Fe (Libros de antaño nuevamente dados a luz por varios aficionados, 13), Madrid 1890, LXXVII+332 págs.
  • «D. Tomás Rodríguez Rubí y sus obras», Discursos leídos ante la Real Academia Española con la recepción pública del Sr. Don Antonio María Fabié, el día 24 de Mayo de 1891, Tipografía de los Huérfanos, Madrid 1891, 43 págs.
  • Discursos y rectificaciones... pronunciados en el Senado... con motivo de la interpelación del Sr. Portuondo, referente a la situación económica de... Cuba, Madrid 1891, 79 págs.
  • El Padre Fray Bartolomé de las Casas, Ateneo de Madrid, Madrid 1892, 24 págs.
  • Algunos sucesos de la vida de Colón anteriores a su primer viaje a Indias: ensayo crítico, Imprenta de Fortanet, Madrid 1893.
  • Ensayo histórico de la Legislación española en sus estados de Ultramar, Sucesores de Rivadeneyra, Madrid 1896.
  • Estudio sobre la organización y costumbres del País vascongado con ocasión del examen de las obras de los Sres. Echegaray, Labairu, &c., Establecimiento tipográfico de Fortanet, Madrid 1897, 218 págs.
  • Biografía del Excmo. Señor D. Pedro Salaverria, Imprenta de Fortanet, Madrid 1898, 2 vols., 1001 págs.
  • Mi gestión ministerial respecto a la Isla de Cuba, Imprenta del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús, Madrid 1898.
  • Discursos y consideraciones sobre Instrucción pública, Hernando, Madrid 1899, 191 págs.
 
Sobre Antonio María Fabié en el Proyecto filosofía en español:
  • 1927 El hegelianismo · Méndez Bejarano, Historia de la filosofía en España
Textos de Antonio María Fabié en el Proyecto filosofía en español:

 

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