Atanasio Pérez Cantalapiedra 1804-1876

Atanasio Pérez Cantalapiedra Catedrático español (desde 1833) de «Filosofía y un resumen de su historia», en la Universidad de Valladolid, propietario agrícola, abogado, político, diputado, senador, y rector de la Universidad de Valladolid, nacido en la villa de Pozaldez (Valladolid) en 1804 [según figura en Los diputados pintados por sí mismos y en el «Histórico de diputados 1810-1977» de congreso.es] o el 2 de mayo de 1806 [según figura en el grabado «Cortes Constituyentes. Galería de los representantes del pueblo (1954). Valladolid. Atanasio Pérez Cantalapiedra. Catedrático y Propietario. Nació en Pozaldéz (Valladolid) el 2 de Mayo de 1806», disponible en bne.es y que aquí reproducimos], y fallecido en el mismo lugar en la tarde del día 18 de febrero de 1876 [según el telegrama enviado por el alcalde de Pozaldez al Senado, conservado en el expediente como senador disponible en senado.es]. Heredero de un importante patrimonio agrícola, que supo mantener y acrecentar, se mantuvo siempre fiel a la ideología y al activismo progresista.

«Nació D. Atanasio Pérez Cantalapiedra en la villa de Pozaldez de la provincia de Valladolid, el año de 1804. Heredó de sus padres una cuantiosa herencia que supo sostener sin detrimento, siendo hoy uno de los más ricos propietarios de aquel distrito. En Valladolid hizo los primeros estudios, y en aquella Universidad continuó su carrera, recibiendo en ella los grados de bachiller y licenciado en la facultad de filosofía; bachiller en la de teología, y el de doctor en la de derecho civil. Sus vastos conocimientos le adquirieron el justo renombre que hoy disfruta. De carácter franco y expansivo, deja en cada individuo que trata un leal amigo. Así se comprende la popularidad de su nombre en la provincia en que ha nacido; popularidad justa, y que corresponde a sus excelentes condiciones sociales. Cantalapiedra, que como letrado adquirió también reputación honrosa, tenía fijas todas las aspiraciones en el doctorado, limitando sus ambiciones a poder trasmitir a la juventud la ciencia que con asidua aplicación había sabido conquistar. Esta ocasión se le presentó propicia el año de 1833 en que obtuvo por oposición la cátedra de instituciones filosóficas, que vino conservando hasta el día.» (Los diputados pintados por sí mismos, 1869 1:207.)

Catedrático de «Filosofía y un resumen de su historia» en la Universidad de Valladolid, nombrado como propietario el 6 de agosto de 1833; al no descontársele tiempo por cesantía alguna, acumulaba a 1º de noviembre de 1845 una antigüedad de 12 años, 2 meses y 26 días. (El Pensamiento de la Nación, nº 123, 10 de junio de 1846, págs. 366-367, en «Los 222 catedráticos de la universidad española en 1846.»)

«Desempeñaba en aquella misma época el delicado cargo de fiscal militar de la provincia de Valladolid, en el que funcionó durante toda la guerra civil; cargo en el cual conquistó grandes simpatías por el espíritu conciliador y justo, y la integridad que brillaba en todos los actos de tan difícil cometido. Las fiscalías de guerra en aquella época, en que la vehemencia de las pasiones imponía a los funcionarios públicos de carácter civil, actos que no siempre se basaban en la justicia, eran necesarias todas las virtudes de que estaba revestido Cantalapiedra para no sacrificar víctimas, llevadas muchas veces al fallo del tribunal por denuncias que no tenían otro origen que el rencor de los partidos, las venganzas personales, o la leve sospecha de connivencia con la política enemiga.
El probo fiscal de Valladolid, observando las máximas escritas en el código progresista, a cuya bandera perteneció siempre, procuró poner en todos sus fallos especialísimo cuidado en escudriñar prolijamente los motivos que habían conducido al reo ante el fallo del tribunal de guerra.
La efusión de sangre era en su juicio otro delito, que solo cuando el crimen estaba evidente, cuando en la conciencia del juez aparecía el perjuicio de tercero y la saña del reo, saciando en sangre una venganza a la sombra de la bandera enemiga, era cuando podía aplicarse una sentencia sangrienta, actos que no podían prodigarse ni aun en los momentos de la febril efervescencia de los pueblos. Si consultásemos la estadística de los reos llevados al cadalso durante aquel período en todos los distritos militares de España, encontraríamos que el de Valladolid es el que más economizó esos terribles espectáculos, sin que por eso el tribunal militar dejase de prestar a la causa tan eficaces servicios como los que más se habían distinguido en las escenas a que aludimos. El prestigio y estimación del fiscal militar de Valladolid se acrecentó bajo el sagrado nombre de la justicia en sus peticiones de castigo contra el reo.» (Los diputados pintados por sí mismos, 1869 1:207-208.)

El 11 de junio de 1837 fue designado Académico de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, de Valladolid.

En las elecciones para Diputado a Cortes por la circunscripción de Valladolid de 24 de julio de 1839, obtuvo 2.509 votos, de 4.082 votantes, de 7.154 electores. («Segunda elección escrutada el 20 de agosto de 1839. Diputado electo en segunda elección, el 16 de septiembre fue aprobado el dictamen por el cual se declara nula dicha elección, al no ser propuestos para las mismas más que seis candidatos en lugar de doce, que parece correspondían por razón de tres respecto de cada uno de los dos diputados y dos suplentes que debían elegirse», según «Histórico de Diputados 1810-1977» disponible en congreso.es)

En las elecciones para Diputado a Cortes por la circunscripción de Valladolid de 19 de enero de 1840, obtuvo 2.141 votos, de 5.348 votantes, de 8.873 electores. («Diputado suplente electo. Segunda elección aprobada en 13 de marzo de 1840», según «Histórico de Diputados 1810-1977» disponible en congreso.es)

En las elecciones para Diputado a Cortes por la circunscripción de Valladolid de 1 de febrero de 1841, obtuvo 4.570 votos, de 6.256 votantes, de 10.038 electores. («Fecha de alta: 24/03/1841. Fecha de baja: 03/01/1843. Profesión: Abogado», según «Histórico de Diputados 1810-1977» disponible en congreso.es)

En las elecciones para Diputado a Cortes por la circunscripción de Valladolid de 27 de febrero de 1843 obtuvo 5.004 votos, de 6.991 votantes, de 10.764 electores. («Fecha de alta: 25/04/1843. Fecha de baja: 26/05/1843. Profesión: Catedrático de Filosofía de la Universidad. Abogado», según «Histórico de Diputados 1810-1977» disponible en congreso.es)

«Desempeñó la fiscalía hasta el año de 1843, en que los partidos medios, no teniendo ya de frente al bando absolutista, comenzaron la encarnizada guerra que tenía por origen las delicias del presupuesto. En aquel año los pueblos, envueltos en las redes tendidas mañosamente por el partido moderado, creyeron ver en torno del regente del reino una camarilla que todo lo dominaba; alzaronse algunas ciudades en contra de aquella autoridad suprema, y el tumulto agitado por moderados y progresistas demasiado celosos de sus principios o fatídicamente cándidos, cooperaron a derribar aquel poder, hundiendo con la persona del regente y con lo que ellos llamaban la camarilla, los derechos más sagrados de los pueblos.» (Los diputados pintados por sí mismos, 1869 1:208.)

En el Escalafón de antigüedad de los catedráticos de las Universidades del Reino, de primero de enero de 1849, ocupa el número 100 (de 290), con la categoría de entrada, en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Valladolid, asignatura «Filosofía, con un resumen de su historia» (en «Los 290 catedráticos de la universidad española en 1849.»).

«Habían trascurrido cerca de once años de inacción y retraimiento, cuando en 1854 otra nueva revolución iniciada por el ejército, franqueó el poder al partido progresista. Tal vez en las bases de aquel movimiento no se contaba con sus fuerzas, que vinieron con el calor del combate a decidir la política que se quiso iniciar en los campos de Vicálvaro.
Las principales ciudades tomaron la iniciativa, y como entonces el partido que más libertades y garantías ofrecía era el progresista, en el cual radicaba la adhesión de todos los buenos liberales, proclamaron el triunfo, y tomando el pueblo las armas, los que no contaban con su apoyo, les recibieron como áncora única de salvación, y las demás agrupaciones políticas temieron el justo enojo provocado por tantos años de vejaciones, y cedieron reconociendo su impotencia para combatirle.
Formáronse Juntas revolucionarias en todos los centros de población, y Cantalapiedra fue nombrado por el sufragio individuo de la de Valladolid, confiándole esta el cargo de vocal secretario.
Durante el corto período que el poder estuvo en manos de aquellas Juntas populares, Cantalapiedra prestó a la provincia ventajosos servicios. Convocáronse Cortes Constituyentes, y los pueblos volvieron a repetirle las pruebas de consideración y confianza, nombrándole diputado por sufragio universal. En aquella legislatura, lo mismo que en las anteriores, votó con la agrupación de sus correligionarios en todas las cuestiones de interés palpitante para la consolidación de la libertad y de los derechos individual y popular.» (Los diputados pintados por sí mismos, 1869 1:208-209.)

En las elecciones para Diputado a Cortes por la circunscripción de Valladolid de 4 de octubre de 1854 obtuvo 6.440 votos, de 8.883 votantes, de 12.084 electores. («Fecha de alta: 13/11/1854. Fecha de baja: 02/09/1856», según «Histórico de Diputados 1810-1977» disponible en congreso.es)

«Cuando en 1856, la demasiada confianza de los progresistas de buena fe fue sorprendida por los mañosos trabajos de un nuevo partido, que bajo el aspecto de un cambio de política indispensable para la organización definitiva del país, y que no ha sido más en la realidad de los hechos que un cambio de hombres, a la que se siguió la satisfacción de exageradas ambiciones, sucedió que los progresistas de conciencia, los que no necesitaban del presupuesto para vivir modestamente, se retiraron tranquilos a sus hogares.
Entre las virtudes que adornan a este venerable patricio, tiene la muy recomendable de su consecuencia en los principios políticos. Cuando la formación de ese nuevo partido que tomó por nombro unión liberal, Cantalapiedra hubiera podido ingresar en sus filas con grandes ventajas, si así puede llamarse la posición oficial que aquella situación que empezaba a organizarse prodigaba a manos llenas, improvisando individualidades desconocidas en todos los centros políticos, o elevando de una manera sorprendente pequeñas significaciones a los más altos cargos del Estado. Los jefes de aquella especie de coalición formada para combatir a los demás partidos sin resultados ventajosos para el bien común del país, necesitaban que las fuerzas se aumentasen considerablemente para imponerse en el poder y debilitar a la vez a todas las agrupaciones que militaban en las lamentables luchas personales, en donde imperaba, antes que la idea, la significación del nombre propio. Esta cualidad, la circunstancia cada día más estimable de su noble oposición a la vituperable veleidad del tránsfuga, que anteponiendo a los intereses del partido los suyos propios abandona su primer dogma político, aumentaron la merecida estimación de que disfrutaba Cantalapiedra.
Desde las ocurrencias citadas de 1854, volvió a concretarse a la vida de la cátedra y al estudio práctico de la agricultura; más no por eso dejó de contribuir con ventajosa cooperación por medio de todo género de sacrificios a la restauración del partido progresista, tomando parte en algunos trabajos consagrados a este objeto.» (Los diputados pintados por sí mismos, 1869 1:209.)

Pronunció el discurso de inauguración del curso académico 1856-1857 de la Universidad de Valladolid, sobre «La sabiduría».

Pronunció el discurso de inauguración del curso académico 1866-1867 de la Universidad de Valladolid, sobre «De la enseñanza universitaria».

«Su buen nombre, sus virtudes e integridad que brillaban en todos los actos de la vida pública, no podían menos de ser elogiados con justicia; y en Noviembre de 1865, el venerable doctor que contaba treinta y dos años de eminentes servicios al frente de la cátedra de filosofía, fué elevado al rango de Rector de la Universidad de Valladolid, que continúa desempeñando en la actualidad. La general aprobación con que fué recibida la noticia de su nombramiento en aquella ciudad, excede a cuanto pudiésemos decir; la manifestación y festejos públicos que se hicieron en su obsequio, con especialidad por parte del claustro y del cuerpo escolar, son el mejor testimonio que alegar podemos.
Obedeciendo las disposiciones del Comité central, continuó en absoluto retraimiento, pero sin abandonar los trabajos emprendidos en favor del partido progresista. En Setiembre de 1868 tomó, como en los casos anteriores, parte activa en el movimiento revolucionario, y al verificarse las elecciones para las actuales Constituyentes, recibió del sufragio universal de aquella provincia otra nueva prueba de confianza, saliendo electo primer diputado por aquella circunscripción, habiendo reunido el respetable número de 16.366 votos. Hasta la fecha viene figurando en las discusiones con la mayoría.
Como progresista de orden y de una historia política, cuyas páginas no las empaña ni la mancha más ligera de la duda, el pueblo confía en que sabrá, como siempre, defender sus intereses, y que su voto no contribuirá en manera alguna a defraudar las esperanzas que sus electores abrigaron al nombrarle legatario de sus opiniones, consagradas exclusivamente al bien general de los pueblos. Abrigamos la esperanza de que Valladolid podrá vanagloriarse en todas épocas, de haber enviado por cuarta vez al Congreso a tan dignísimo representante.» (Los diputados pintados por sí mismos, 1869 1:209.)

«Su aspiración, sus ambiciones limítanse con exclusivo empeño al ejercicio de la enseñanza, desde donde manda todos los años a los centros científicos y literarios nuevos adalides, fieles observadores de las máximas filosóficas que, aprendidas de él en la cátedra vallisoletana, sirven después de abundante plantel con que se sustituyen las pérdidas que el tiempo determina en todos los centros del saber humano. Liberal desde su más temprana edad, une esta condición del libre pensamiento a la aplicación de las soluciones de la ciencia, y he ahí por qué los que bajo la influencia de su saber estudian, no pueden ser nunca enemigos de las libertades que de derecho corresponden al ciudadano. El diputado vallisoletano hace por este método una propaganda tan copiosa de las doctrinas liberales, que sus resultados se tocan siempre que al girar esa rueda social de las situaciones de la corte española, entra algún vallisoletano en el juego de su rotación. Consultad los libros de matrículas de la Universidad de Valladolid, y allí encontrareis unido a la cátedra del consecuente liberal, el nombre, entonces humilde de un estudiante, y que ocupa hoy uno de los más elevados puestos de la nación. De estos ejemplos, ¿cuántos no podríamos citar?» (Los diputados pintados por sí mismos, 1869 1:207.)

En las elecciones para Diputado a Cortes por la circunscripción de Valladolid de 15 de enero de 1869 obtuvo 16.366 votos, de 49.788 votantes. («Fecha de alta: 17/02/1869. Fecha de baja: 02/01/1871», según «Histórico de Diputados 1810-1977» disponible en congreso.es)

Senador (según la Constitución de 1869), por la provincia de Valladolid, en las legislaturas 1871-1872, 1872-1873 y 1876 (pueden verse las actas en el archivo digital de senado.es), falleció siendo senador, el 18 de febrero de 1876.

«Pregunta realizada por Alberto J. Martín González. Recibida el 11 de mayo de 2005. En 1872 y hasta 1873 hubo un senador por la provincia de Valladolid. Su nombre era Atanasio Pérez Cantalapiedra. A través de su web he podido ver alguna de las actas que firmó así como su nombramiento. Lo que yo estoy buscando es un poco de su biografía: dónde nació, en qué año, dónde vivió, &c. Se que murió en Pozaldez, provincia de Valladolid, creo que en 1876, pero no se nada más. Mi interés por esta persona surge porque voy a rehabilitar la casa donde murió y me gustaría conocer más cosas de él para poder ambientarlo tanto en su época como en sus gustos, &c. Gracias de antemano por su dedicación. Un saludo.» (Encuentros virtuales con el Presidente del Senado. Preguntas y contestaciones publicadas, en senado.es)

 
Bibliografía de Atanasio Pérez Cantalapiedra

  • 1856 «La sabiduría», Discurso pronunciado por el señor Doctor D. Atanasio Pérez Cantalapiedra, rector... de la Universidad de Valladolid en el acto... de inaugurar sus estudios para el curso de 1856 a 1857. Imprenta de D. M. Aparicio, Valladolid 1856, 36 págs.
  • 1861 Contestación al Discurso leído en la Universidad de Valladolid en la solemne recepción del Doctor Don Francisco de Paula Canalejas, y contestación de Atanasio Pérez Cantalapiedra. Imprenta y Librería Nacional y Extranjera de Hijos de Rodríguez, Valladolid 1861, 69 págs.
  • 1866 «De la enseñanza universitaria», Discurso inaugural que en la solemne apertura del curso académico de 1866 a 1867, leyó ante el Claustro de la Universidad Literaria de Valladolid el Dr. D. Atanasio Pérez Cantalapiedra, Imprenta de Lucas Garrido, Valladolid 1866, 31 págs.

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