Gabriel Alomar Villalonga
 
1873-1941

Gabriel Alomar Villalonga (1873-1941) Periodista e ideólogo español, catedrático de lengua y literatura española en institutos de bachillerato, poeta parnasiano, filomahometano, anticovadonguista, ardoroso catalanista, diputado y embajador de la República en Roma y en El Cairo, nació en Palma de Mallorca el 7 de octubre de 1873, hijo de Margarita Villalonga Puig († 1882) y de Juan Alomar Barbarín († 1890), oficial del ejército. A principios de los años ochenta la familia vivía en Avila, por el destino paterno en la intendencia militar, y allí comenzó los estudios de bachillerato en 1883. Pero el fallecimiento de la madre determinó que Gabriel y su hermana Ana volvieran al poco a Palma, a vivir con unos familiares mientras el padre cumplía distintos destinos, hasta que en 1888 pudo volver a la isla. Gabriel terminó el bachillerato en el Instituto Balear, donde dio muestras de una gran precocidad intelectual. En 1888 se traslada a Barcelona, para cursar los estudios de Derecho, que abandonó pronto por los de Filosofía y Letras, Facultad en la que se encontró e hizo amistad con el patriarca del catalanismo, el ya anciano Joaquín Rubió i Ors (1818-1899), autor en 1841 del manifiesto de la Renaixença. En 1896 termina la licenciatura en Filosofía y Letras, y su firma se va haciendo más frecuente en periódicos y revistas (en 1891 ya había comenzado a escribir en La Almudaina, de Palma), sobre asuntos artísticos y literarios.

«Hemos recibido el Recuerdo necrológico a Quadrado, obra de nuestro ilustrado colega La Almudaina, de Palma de Mallorca. Un excelente retrato de Quadrado, grabado por Maura, y treinta y dos páginas en folio, mas diez y seis de música, comprende este hermoso homenaje a la memoria del insigne historiador y bibliófilo, viéndose en sus páginas firmas tan apreciables como las del obispo de Mallorca, A. Maura, Miguel Costa, Gerónimo Rosselló, Bartolomé Ferrá, Tomás Forteza, J. L. Estelrich, Restituto del Valle, Juan Alcover, Pedro Orlandis, Antonio María Alcover, Ramón Obrador, P. Blanes, Ángel Ruiz y Pablo, Jacinto Verdaguer, Mateo Rotger, Gabriel Alomar, Gabriel Maura, Estanislao Aguiló, Miguel Binimelis, Juan Palou, E. Reig, Juan Fastenrath, José Rullan, Antonio Montis, Fernando Moneder, B. de Berthou, Mañé y Flaquer, Fermín Canella, Valentín Gómez, Melchor Massot, Bartolomé Torres y Guillermo Massot. Felicitamos al colega y a cuantos han cooperado a tan notable trabajo.» (La Dinastía, año XIV, nº 5.992, Barcelona, lunes 9 de noviembre de 1896, pág. 1.)

«El último número de la revista de literatura catalana Catalonia contiene el siguiente interesante sumario: En la mort den Bismarck, por Miquel S. Oliver.— Gabriel d'Annunzio, por Juan Pérez Jorba (cont.).— Horaciana, por Gabriel Alomar.— Ifigenia a Taurida (acto cuarto), tragedia de Goethe. Traducción de Juan Maragall.— Bibliografía, por J. P. J.— Revista de revistes, por J. P. J.— Chor de noies, dibujo de R. Pitchot.» (La Dinastía, año XVI, nº 6.651, Barcelona, domingo 4 de septiembre de 1898, pág. 2.)

«El Consistorio de los Juegos Florales ha quedado constituido en la siguiente forma: Presidente: don Francisco Pí y Margall; mantenedores: don José Franquesa Gomis, don Jacinto Torres Royalo, don Emilio Vilanova, don Ricardo Permanyer y don Salvador Vilaregut; suplentes: don Antonio Damiáns, don José Berga Beada, don José María Aguirre y don Gabriel Alomar.» (La Dinastía, año XVIII, nº 8.602, Barcelona, jueves 1 de noviembre de 1900, pág. 2.)

Casado en 1901 con Margarita Cifre, tuvieron dos hijos: Juan Alomar Cifre (periodista, redactor de El Día, diario liberal de Mallorca; poeta vanguardista ultraista bohemio y morfinómano; masón en las logias Renovación y Pitágoras 20 de Palma, encarcelado tras el alzamiento en el castillo de Bellver, finalizada la guerra llevó una vida discreta hasta que murió en Palma en 1969) y Víctor Alomar Cifre (Palma 1910-1983, periodista, cuando su padre fue nombrado embajador de la República en Egipto, le nombró Cónsul en Alejandría, donde pasó la guerra; militante del PSOE desde 1936, volvió a España a finales de los cincuenta; en 1979 fue candidato por el Partido Socialista de Mallorca).

«Alomar ha pasado por múltiples fases de religiosidad, en su concepto más elevado. En cierta ocasión, hablándome de su infancia, me dijo que sus primeras lecturas fueron la Biblia, el Coran, los Poemas homéricos y las historias eclesiásticas. Influyó poderosamente en la primera juventud de Alomar, Víctor Hugo, por quien tenía una devoción sin límites. No tardó, sin embargo, el pensador catalán en sentir la necesidad íntima de atemperar aquella dirección, dedicándose al estudio de los noveladores franceses y, especialmente, de Flaubert. Ernesto Renan, con su serena visión del valor social del Evangelio y con su espiritualidad soberana, hubo de impresionar la fina sensibilidad de Alomar. El autor de la Historia del pueblo de Israel le subyugó profundamente; como a tantos otros espíritus torturados y que han atravesado hondas crisis, Renan le hizo comprender el secreto de la unión entre la ciencia y la poesía. Posteriormente, Alomar ha sentido una gran predilección por los poetas civiles de Italia, especialmente Carducci y D'Annunzio.» (Santiago Valentí Camp, Gabriel Alomar, 1922)

Gabriel Alomar fue profesor auxiliar en el Instituto de Palma de Mallorca entre 1901 y 1909. En 1904 publica Un Poble que es mor. Tot passant (donde evoca Argel y lamenta el impacto del colonialismo en el norte de Africa), pronuncia en el Ateneo Barcelonés una conferencia sobre el futurismo (no confundir con Marinetti, cuyo Manifiesto es de 1909; Alomar entiende el futurismo como una eterna renovación de la humanidad, en términos nacionalistas, regeneracionistas y mesiánicos), y forma parte de la redacción de El Poble Català, donde utiliza el pretencioso pseudónimo 'Fòsfor: el qui fa llum', y ofrece entre 1904 y 1906 una serie de artículos sobre futurismo (recopilados en 2000 en Obras completas 2).

«Su más conocido trabajo, El futurisme, conferencia leída en el Ateneo Barcelonés en 18 de Junio de 1904 y publicada en la Biblioteca Popular de l'Avenç el mismo año, representa en la vida intelectual de Alomar un momento importantísimo, pues desde aquella fecha ofrece la labor del publicista nuevos y cada vez más dilatados horizontes. El hombre superior, cree Alomar que ha de tener un concepto profundo de su misión y que debe necesariamente ser inactual para ser a la vez contemporáneo o convivente de los tiempos futuros, como es conciudadano de las demás patrias, más que de la suya. Atribuye Alomar al hombre tipo un desinterés estético, en el sentido de considerarlo capaz de comprender las distintas idealidades nacionales.
Esta concepción original de la doctrina futurista, fue entre nosotros acogida con alguna frialdad, debido a la circunstancia de que en Cataluña apenas existía interés para seguir con la atención que merecían las profundas disquisiciones de Alomar. Por esto fue posible que algunas publicaciones españolas, desconociendo las teorizaciones del gran pensador, al comentar el ensayo del italiano F. P. Marinetti sobre el futurismo, le atribuyeran un valor que no poseía, ya que con sólo comparar las fechas de ambos trabajos salta a la vista que fue Marinetti quien siguió las huellas de Alomar. Cabe suponer que al escritor italiano le sugirió la tesis de su ensayo una crítica de Marcel Robin, que apareció en el Mercure de France, dedicada a examinar el estudio de Alomar.» (Santiago Valentí Camp, Gabriel Alomar, 1922)

Se fue conformando como un activista republicano, solidario, anticlerical y catalanista, influido por Valentín Almirall. Puede seguirse su evolución en textos como «El liberalismo catalán» (1904-1905), «Sobre el nacionalismo artístico» (1907), «La escuela filosófica del catalanismo» (1907), «Liberalismo y catalanismo» (1908), «Negaciones y afirmaciones del catalanismo» (1910), «Catalanismo socialista» (1910). Su nombre pasó pronto a ser conocido en todo España gracias a su activismo político y a su labor como publicista.

«Juan Rull escribiendo. (Por telégrafo. Barcelona 28, 7 t.) Comunican de Palma que el conocido literato Gabriel Alomar ha recibido una carta de Juan Rull en la que éste muestra su agradecimiento por un artículo escrito por el primero pidiendo la conmutación de la pena de los condenados a muerte en la causa del terrorismo. Añade Juan Rull en su carta que le volverá a escribir tratando con toda extensión de los crímenes terroristas y aclarando el misterio de que éstos aparecen rodeados. Créese que será ésta una promesa más de tantas como el tristemente célebre exconfidente ha hecho sin cumplir ninguno de sus ofrecimientos. De todos modos ha despertado esto último singular expectación.» (El Noroeste. Diario democrático independiente, año XII, nº 4.020, Gijón, miércoles 29 de abril de 1908, pág. 1.)

«Otro homenaje. Barcelona 4, 3t. Anoche celebróse en honor del poeta mallorquín Gabriel Alomar un espléndido banquete al que asistieron más de 150 comensales. Al final de la comida, el festejado leyó unas cuartillas, en las que de modo admirable sintetizó las causas de su admiración a Cataluña. En su escrito refleja también Alomar el cariño que siente hacia Mallorca. Sus admiradores disponénse a proporcionarle medios a fin de que pueda residir aquí. Todos los concurrentes al acto están afiliados en la izquierda solidaria.» (El Noroeste. Diario democrático independiente, año XII, nº 4.177, Gijón, lunes 5 de octubre de 1908, pág. 2.)

«Habla Alomar. Dicen de Palma, que el publicista y literato catalanista D. Gabriel Alomar ha declarado, comentando las elecciones de Barcelona, que Hurtado y él piensan que la Libertad es antes que Cataluña. Barcelona –dijo– ha demostrado que es obrera republicana. Los solidarios de la izquierda aprovecharemos esta dura lección para atraernos, con o sin Solidaridad, a la masa obrera.» (El Noroeste. Diario democrático independiente, año XII, nº 4.249, Gijón, miércoles 16 de diciembre de 1908, pág. 3.)

«Hojeando la prensa. Madrid 22, 1,30 t. El Imparcial. Dice que su campaña contra la solidaridad ha obtenido la sanción universal. Así lo confirman, dice el colega, voces tan elocuentes como la de Jaime Brossa y Gabriel Alomar, hasta hace poco catalanistas solidarios y que ahora repiten los mismos argumentos que se esgrimen contra la solidaridad. Las torpezas de ésta han contribuido a su derrota exaltando a Lerroux. A ello contribuyen actos como el realizado ayer por Miró, que mereció la unánime reprobación del Congreso. El contubernio solidario estuvo dejado de la mano de Dios.» (El Noroeste. Diario democrático independiente, año XII, nº 4.256, Gijón, miércoles 23 de diciembre de 1908, pág. 2.)

«Conferencia de Alomar. Barcelona. (Por telégrafo, 4, 11 n.). En el circo dio una conferencia Gabriel Alomar, versando sobre el tema 'Negaciones o afirmaciones del catalanismo', Trató extensamente de los sucesos de Montjuich, de la Semana trágica y de los procesos de Rull y de Ferrer, siendo muy aplaudido.» (El Noroeste. Diario democrático independiente, año XIV, nº 4.957, Gijón, lunes 5 de diciembre de 1910, pág. 4.)

«Un poeta catalán, Gabriel Alomar, que vino a Madrid a dar unas conferencias sobre el problema, se volvió a Barcelona sin darlas por la mala impresión que le causó la corte. Vio sus tristes alrededores, el pobre río, los golfos y los desocupados, y no quiso estar aquí sino unas horas. ¡Qué lástima! Si hubiéramos sabido su venida, con salir a esperarle en un automóvil escoltado por un público de etiqueta, acaso no escribiera después sus frases despectivas. Y hubiera dado sus conferencias. ¡Y puede que nos hubieran parecido tan tristes como nuestros alrededores!» (Gedeón. Es el periódico de menos circulación de España, Año XV, nº 680, Madrid, 7 de febrero de 1909, pág. 14.)

«Otro partido socialista. Según dicen de Palma de Mallorca, el gran publicista Gabriel Alomar se propone trasladar su residencia a Barcelona, donde formará un gran partido socialista, paralelo al que acaudilla Pablo Iglesias.» (El Noroeste. Diario democrático independiente, año XV, nº 5.066, Gijón, sábado 25 de marzo de 1911, pág. 4.)

«El proceso Ferrer. Gabriel Alomar ha publicado en El Poble Catalá, un notable artículo pidiendo la revisión del proceso Ferrer.» (El Noroeste. Diario democrático independiente, año XV, nº 5.083, Gijón, martes 11 de abril de 1911, pág. 3.)

«Barcelona. Artículo denunciado. Ha sido denunciado un artículo de El Poble Catalá titulado 'Ola de crueldad', que firma Gabriel Alomar.» (El Noroeste. Diario democrático independiente, año XV, nº 5.284, Gijón, viernes 3 de noviembre de 1911, pág. 4.)

Ganó una Cátedra de Lengua y Literatura castellanas, para los Institutos generales y técnicos, «tras reñidas oposiciones» –según Santiago Valentí–, y fue destinado el curso 1911-1912 al Instituto de Gijón, ciudad en la que era bien conocido, pues su nombre no era desconocido incluso en la prensa local, pero que él no llegó a conocer entonces, pues autorizado por el ministro para seguir residiendo en Palma, no llegó a explicar ni una sola lección en el gijonés Instituto de Jovellanos (aunque su nombre figure ocupando esa cátedra de Gijón en la Guía Oficial de España de 1912, pág. 634).

«Apertura de curso en el Instituto de Jovellanos. A las doce de la mañana de ayer, y con la solemnidad de costumbre, tuvo lugar en el salón de actos del Instituto de Jovellanos, la apertura del curso escolar de 1912 a 1913. (...) La Memoria. (...) D. Gabriel Alomar, conocido por sus trabajos literarios, no lo fue personalmente, puesto que, autorizado por el Sr. Ministro para residir en Palma de Mallorca, no llegó a explicar una sola lección en este Centro.» (El Noroeste. Diario democrático independiente, año XVI, nº 5.616, Gijón, miércoles 2 de octubre de 1912, pág. 3.)

«En 1912, publicó Alomar un breve ensayo contra la pena de muerte, que vio la luz en la Biblioteca de la Revista de Catalunya. Recientemente han aparecido, dos volúmenes dedicados a temas de actualidad palpitante: Intitúlase el uno La guerra a través de un alma, y es una recopilación de los principales artículos que escribiera durante dos años y medio acerca de aspectos ideológicos y morales de la gran conflagración. El otro volumen, editado por la Biblioteca Nueva, de Madrid, es una colección de ensayos en la que figura el denominado Logometría, que apareció hace diez años en La Lectura, de Madrid, y que es, sin duda, el más notable de los producidos hasta ahora por Alomar. Viene a ser una nueva ciencia, un sistema filosófico, acerca de la evolución y metaforización de los conceptos.
En la actualidad, ampliando esta visión filosófica, está elaborando Alomar una «Psicometría», trabajo que tratará de la medida de los sentimientos y, de los actos, estableciendo una sistematización por completo nueva de la moral (Pragmatimetría) y de la Estética (Estesimetría).
Uno de los motivos que preocupan ahora al insigne teorizante es su proyecto de escribir un tratado relativo a la «formación del concepto Divinidad», por oposición a su plasma «Dios». Comprenderá dos partes: el Dios terrible y el Dios admirable; es decir, el Dios moral y el Dios estético.» (Santiago Valentí Camp, Gabriel Alomar, 1922)

Del virtual destino en el Instituto de Gijón pasó en 1912 al Instituto de Figueras (figura ocupando su cátedra de «Lengua y Literatura castellanas» en la Guía Oficial de España de 1913, pág. 669; de 1914, pág. 686; de 1915, pág. 690; de 1916, pág. 688; de 1917, pág. 709; de 1918, pág. 716), del que incluso fue también, como despedida, director (Guía Oficial de España de 1919, pág. 714). En la de Guía Oficial de España de 1920, pág. 720, aparecen vacantes tanto el cargo de director como la cátedra de Lengua y Literatura castellanas del Instituto de Figueras.

Intervino en 1916, junto con Marcelino Domingo Sanjuán (1884-1939) y Francisco Layret Foix (1880-1920), en la fundación del Bloque Republicano Autonomista, que en 1917 se transformó en el Partido Republicano Catalán (el de Luis Companys, convertido en 1931 en ERC Esquerra). Su prestigio era grande en todo España, gracias sobre todo a que su firma se había hecho habitual de la prensa madrileña, y a que muchos de sus artículos eran reproducidos por la prensa de provincias; por ejemplo colaboraba con frecuencia en El Imparcial, en la famosa sección Los lunes de El Imparcial.

«Gabriel Alomar, el escritor catalán que más hondamente ha sentido las inquietudes de fin de siglo y el que, en la producción filosófica y social, ha revelado una más estrecha afinidad con las corrientes del pensamiento de las naciones latinas, después de quince años de escribir en revistas y periódicos, llegó a imponerse al público barcelonés, primero, y luego al de Cataluña entera y ahora al de Madrid, por sus admirables crónicas en El Imparcial, La Libertad y Vida Nueva, más aún que por su doctrina, por la exquisita forma de expresión.» (Santiago Valentí Camp, Gabriel Alomar, 1922)

El 9 de septiembre de 1918, al día siguiente de las conmemoraciones del XII centenario de la Batalla de Covadonga, publicó en Los lunes de El Imparcial un artículo, «La conmemoración de Covadonga», que permite advertir con toda claridad el racismo antiespañol del ideólogo nacionalista catalán, exaltador del elemento islámico y de la raza aria, como referentes de la cultura y la civilización.

«Pueblo contra pueblo, la contraposición de los dos ejércitos que lucharon en Covadonga no favorece, históricamente, a la causa de Pelayo. En aquella hora histórica, ¿cuál de los dos pueblos representaba la causa que hoy llamaríamos de la civilización? Seguramente los árabes. Ellos eran la herencia del semitismo originario, rico de una tradición llegada a madurez. Eran una flor de cultura que se expande sobre el tallo nativo cuando llega su momento. Por largos siglos ese factor de cultura había de ejercer todavía su misión de hegemonía espiritual ante la gran crisis de los arios.
Consignemos un curioso fenómeno de influencia intercultural, bien significativo. En la Edad Antigua, Grecia había recibido de Oriente el tesoro de la cultura, y lo había elevado al grado superior en una evolución que tardará mucho en ser sobrepasada. La Edad Media, la irrupción bárbara, el neosemitismo cristiano, interrumpieron la tradición clásica y obligaron a la raza aria a recomenzar su evolución. Aun entre los godos, la representación culminante del magisterio cultural está en nombres helénicos: Casiodoro, Leandro, Isidoro. La irrupción mahometana interrumpió de nuevo en las tierras ibéricas la renaciente y penosísima evolución.
Pero la superioridad espiritual de los árabes radicará precisamente en que ellos serán los mismos transmisores de la superioridad aria a los propios arios decadentes y vencidos: porque en Persia y en Egipto habrán recogido, como botín de guerra, el tesoro de los orígenes de la cultura ariana, el rastro del espíritu indostánico, la vívida y multiforme fusión de religiones, razas y culturas del solar mesopotámico, la propia herencia griega reflorecida en Alejandría.» (Gabriel Alomar, «La conmemoración de Covadonga», 9 septiembre 1918.)

En las filas del Partido Republicano Catalán fue elegido diputado por Barcelona a las Cortes españolas durante la legislatura 1919-1920 (obtuvo 24.008 votos de 139.920 electores). La Guía Oficial de España de 1920, en la relación de diputados, figura como domicilio suyo «Plaza del Ángel, 13 y 14. Barcelona» (pág. 106, como se dijo antes, su nombre ya no aparece ese año vinculado al Instituto de Figueras).

El ya ex diputado republicano logró un destino en el Instituto de Palma de Mallorca en 1921, pero no en la cátedra de «Lengua y Literatura castellanas» (que ocupaba entonces en ese instituto Juan Luis Estelrich Perelló, 1856-1923, el compañero y amigo de Marcelino Menéndez Pelayo), sino que aprovechando que estaba vacante, se hizo cargo de la cátedra de «Latín» (y como tal figura en la Guía Oficial de España de 1921, pág. 723; en la de 1922, pág. 744; en la de 1923, pág. 754), antes de ocupar, una vez fallecido Estelrich, la de «Lengua y Literatura Castellanas» (Guía Oficial de España de 1924, pág. 750; de 1925, pág. 746; de 1926, pág. 754; de 1927, pág. 750; de 1928, pág. 766). Los ajustes en el plan de estudios de bachillerato transformaron las cátedras, de manera que Gabriel Alomar, como todos los catedráticos similares, pasó a ocupar la cátedra de «Historia de la Literatura española» (Guía Oficial de España de 1929, pág. 774; de 1930, pág. 774). En la Guía Oficial de España de 1935 [que fue la primera que publicó la República... y la última], pág. 631, figura ocupando la cátedra de «Lengua y Literatura españolas» del mismo Instituto de Palma de Mallorca.

Proclamada en 1931 la República, «Alomar es un viejecito vivo, sonriente, descuidado y amable» (según le describe Nuevo Mundo al presentarle entre los «valores de la nueva política española») que se presenta candidato por Unión Socialista de Cataluña (organización de la que había sido cofundador en 1923, una escisión catalanista del entorno del PSOE) en las elecciones de 1931 y obtiene el acta de diputado por Barcelona (con 103.631 votos) y por Baleares (con 34.170 votos): el 9 de julio de 1931 tomó posesión del escaño por Barcelona, del que renunció el 21 de agosto de 1831, para seguir representando a Baleares. Formó parte por tanto de las Cortes Constituyentes de 1931 (en la Guía Oficial de España de 1935, pág. 101, en la relación de diputados de las Constituyentes, aparece como: «Alomar Villalonga (D. Gabriel). Baleares. Hotel Gran Vía» [de Madrid]).

«El gran pensador nació en Mallorca, pero desde muy joven ha figurado en la extrema izquierda del catalanismo intransigente. No puede silenciarse ahora que es el creador del Futurismo –un Futurismo que nada tiene que ver con el de Marinetti– y del ideal de Filia contrapuesto al de Patria...» (Enrique Estévez-Ortega, Los valores de la nueva política española: Gabriel Alomar, 1931)

Sin embargo, su intervención en las Cortes el 25 de septiembre de 1931, contraria a que las Islas Baleares tuvieran un estatuto propio, y favorable a una integración catalana, provocó numerosas reacciones adversas en Mallorca, donde el catalanismo era entonces minoritario; así su antiguo alumno, el escritor Lorenzo Villalonga Pons (1897-1980), publicó una 'Carta abierta a Gabriel Alomar' en El Día (15 octubre 1931):

«Yo no siento gran interés por la autonomía balear ni por la causa política de Cataluña. [...] Quiérase o no, dialecto es hoy el catalán: dialecto en el que, aparte de algunos atisbos líricos estimables, se nos sirven las más insustanciales floretes y las más relamidas confituras. [...] En un momento histórico pudo Cataluña imprimir su sello a la Península Ibérica. No supo hacerlo. ¿Le faltó inteligencia, fuerza? Yo creo que le faltó gracia. Modernamente ni siquiera ha acertado a sugestionar a Mallorca, un pueblo hermano, que se halla a dos pasos. ¿Es que lo ha intentado siquiera? ¿Es que al redactar su Estatut, ni antes ni después, ha pensado en nosotros? Tampoco nosotros pensamos en Cataluña, naturalmente. Por instinto sabe Mallorca que, de unirse a Cataluña, sería absorbida por ésta. En su flamante afán nacionalista, Cataluña, mucho más que Castilla, tendería a anularnos.»

La República le nombró en 1932 embajador cerca del Rey de Italia (el 5 de mayo de 1933 renunció formalmente a su acta de diputado). En Roma coincidió con Ramón María del Valle-Inclán, a quien la República había nombrado director de la Escuela de Bellas Artes de Roma (donde estuvo de marzo de 1833 a junio de 1934).

Reincorporado al Instituto en 1935, la República le encomendó sin embargo un viaje de estudios a Italia, a cuenta de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas.

En 1936 acababa de reincorparse de nuevo como catedrático al Instituto de Palma. El 18 de julio de 1936 no estaba en Mallorca, sino en Madrid, acompañado de su hijo menor, quedando ambos por tanto del lado republicano. Su hijo mayor fue encarcelado en Palma, y buena parte de los esfuerzos de su padre consistieron en gestionar un infructuoso canje de prisioneros que favoreciera a su hijo.

En julio de 1937 se embarca, junto con su hijo Víctor, a El Cairo, como ministro plenipotenciario de la República, cargo que pierde al acabar la guerra. Continuó viviendo en El Cairo, dedicado a la enseñanza y al periodismo, utilizando el pseudónimo de 'Albert de Beaurocher'. Falleció en el Hospital Israelita el 7 de agosto de 1941.

Una vez afianzada la restauración borbónica tras la muerte de Franco, en plena efervescencia nacionalista separatista preconstitucional, organizaron el traslado de los restos de Gabriel Alomar desde Egipto a Mallorca, quien a partir de octubre de 1977, para muchos mallorquines y/o catalanes, pasó a ser considerado «nostre gran intel.lectual recobrat».

Algunas menciones sobre Gabriel Alomar:

«De socialista Alomar no en tenia res i mai no pogué simpatitzar amb la Revolució Russa del 1917, ni menys amb els incendis d'esglésies i convents de la nostra Segona República. Era un home civilitzat, incapaç d'ensenyar grolleries al lloro de la tía Margarida de Tofla i me l'imagín molt bé fent seva la famosa frase d'Ortega davant els extremismes: No era eso.» (Lorenzo Villalonga, 'Gabriel Alomar, temps enrera...', Lluc, junio 1973, pág. 19.)

«Dia 6 d'agost de 1977 tengué lloc en un saló de la cafeteria Almudaina de l'avinguda Jaume III una reunió decisiva per a organitzar –entre totes les forces polítiques i culturals mallorquines– el retorn de les despulles de l'intel.lectual (Gabriel Alomar) més blasmat per les classes dominants mallorquines, aliades sempre al més reaccionari que hi pugui haver-hi en qualsevol època i circumstància a l'Estat espanyol: l'integrisme carlí en el segle XIX, el nazi-feixisme en els anys trenta-quaranta. A la reunió, a la qual hi vaig assistir en representació de l'OEC (Organització d'Esquerra Comunista), també hi havia en Josep Valero per part dels carrillistes (P«C»E.), en Fèlix Pons pels socialistes del PSOE, en Francesc Garí pels centristes, en Miquel Fiol pels demòcrata-cristians, en Miquel Artigues per Reforma Social Española, en Miquel Tugores per part del PTE i n'Isidre Forteza com a delegat del MCI. Altres organitzacions presents eren l'OCB, el Congrés de Cultura Catalana, el GOB, Unió Nacionalista, &c. [...]
Malgrat la feinada de repartida de fulls per instituts, fàbriques, hotels, pobles i barriades, el cert va ser que, a l'aeroport de Son Sant Joan, el diumenge que tornaven les despulles de Gabriel Alomar (de mans del regidor Pau Seguí) només hi havia un centenar de persones concentrades esperant. El periodista Pere Bosch del diari Última Hora hi era present, a zero hores i trenta minuts del dia 8 d'agost de 1977 a l'aeroport de Son Sant Joan quan arribaven les despulles de l'autor de La ciutat futura. Paulí Buchens digué a Víctor Alomar: "Víctor, t'entrec les despulles de ton pare i el teu fill". El deu d'agost, aproximadament cap a les nou del vespre, després de més de trenta-sis anys d'exili, les restes de Gabriel Alomar eren soterrades en el cementeri de Ciutat, a pocs metres de l'hemicicle on foren assassinats milers de mallorquins i mallorquines d'esquerres o simples demòcrates sense partit, a pocs metres igualment de la fossa comuna on eren enterrats, sota munts de cal, els millors fills que havia produït la Mallorca de començament de segle. [...]
Després, Josep M. Llompart llegí amb veu vibrant i emocionada A la ciutat futura, lectura que corglaçà (d'emoció, de sentiment contingut) la gentada (més de quatre-centes persones) que romanien dretes i en silenci respectuós al costat de la tomba d'Alomar. Els joves de les Joventuts d'Esquerra Comunista (JEC), de la Jove Guàrdia Roja, militants i simpatitzants del PSI, OEC, PTE, OEC o del mateix PCE, escoltaren el poema-himne amb el puny tancat, com a mostra de respecte i de confiança en un futur que volíem republicà, independent d'Espanya i socialista, seguint el mestratge del nostre gran intel.lectual recobrat.» (Miquel López Crespí.)

Selección bibliográfica sobre Gabriel Alomar:

1992 Josep Massot i Muntaner, Els intellectuals mallorquins davant el franquisme, Publicacions de l'Abadia de Montserrat, Barcelona 1992, págs. 159-179: 'Els darrers anys de Gabriel Alomar'.

Selección bibliográfica de Gabriel Alomar:

1904 Un Poble que es mor. Tot passant, L'Avenç, Barcelona 1904, 96 págs.

1908 Prólogo a Francisco Pi Margall, Articles, Tip. de L'Anuari, Barcelona 1908, XVI+448 págs.

1911 La columna de foc, prólogo de Santiago Rusiñol, Librería Española, Barcelona 1911, 242 págs.

1920 Prólogo a Cándido Ruimar, España al desnudo, Imprenta Helénica, Madrid 1920, XI+429 págs.

1923 Prólogo a Rafael Campalans, El socialisme i el problema de Catalunya, Biblioteca d'Estudis Socials, Barcelona 1923, 47 págs.

1927 Prólogo a Marcelino Domingo, On va Catalunya?, A. López Llausàs, Barcelona 1927, 228 págs.

1932 Prólogo a Rafael Campalans, Hacia la España de todos, Librería Catalonia, Barcelona 1932, 213 págs.

1933 Prólogo a Luis de Sirval, Huellas de las Constituyentes, Las Ediciones Nuevas, Madrid 1933, XIII+296 págs.

1933 Prólogo a José M. Estrugo, El retorno a Sefard, Europa, Madrid 1933, 131 págs.

1970 El futurisme i altres assaigs, edición de Antoni-Lluc Ferrer, Edicions 62, Barcelona 1970, 108 págs.

1972 La pena de mort, edición de Antoni Serra, J. Mascaró Pasarius, Palma de Mallorca 1972, 72 págs.

2000 Obres completes de Gabriel Alomar 2. El futurisme, seguit dels articles d'El poble català (1904-1906), introducción de Jordi Castellanos, edición de Pere Rosselló Torrents, Moll, Palma de Mallorca 2000, 301 págs.

2004 Obres completes de Gabriel Alomar 1. Articles inicials: primera època mallorquina, prólogo de Antoni Ignasi Alomar Canyelles, edición de Pere Rosselló Bover, Consell de Mallorca, Palma de Mallorca 2004, 515 págs.

Sobre Gabriel Alomar en el Proyecto Filosofía en español:

1922 Santiago Valentí Camp, Gabriel Alomar
1931 Enrique Estévez-Ortega, Los valores de la nueva política española: Gabriel Alomar

Textos de Gabriel Alomar en el Proyecto Filosofía en español:

1917 El centenario de Cisneros
1918 La conmemoración de Covadonga
1925 Vasconcelos en España. Raza y Espíritu

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