José Manuel Rodríguez Pardo
 
1976

Doctor en filosofía español, nacido en Gijón en 1976, licenciado por la Universidad de Oviedo.

Doctor en 2004 por la Universidad de Oviedo, con la tesis El alma de los brutos en la filosofía española del siglo XVIII, en el entorno del Padre Feijoo. Análisis desde el materialismo filosófico, dirigida por Gustavo Bueno Sánchez, defendida el 11 de junio de 2004 ante un tribunal formado por Vidal Peña García, Tomás Ramón Fernández Rodríguez, Silverio Cerra Suárez, Teófilo González Vila y Roberto Albares Albares. Resumen: «El objetivo de nuestra tesis es analizar en primer lugar el discurso publicado en 1729 por el Padre Benedictino Benito Jerónimo Feijoo (fundador del ensayo filosófico en lengua española), titulado "Racionalidad de los brutos" e incluído dentro del tercer tomo de su famosa obra Teatro Crítico Universal. En dicho discurso, el benedicto español defendió la tesis que otorga racionalidad y voluntad, al igual que al hombre, a los animales. Dicha doctrina presenta numerosas problemáticas y contradicciones dentro de la filosofía escolástica, pues esta doctrina sólo admite racionalidad en los hombres. De hecho, sólo dos autores españoles se decidirán a impugnar parcialmente la tesis de Feijoo: su amigo y médico Martín Martínez, en el "Diálogo Décimo" de su Filosofía Escéptica, publicada en 1730 y el jesuita Francisco Javier de Idiázquez, en varias páginas de un Cursus Philosophicus dictado por él entre los años 1747 y 1748. Ambas críticas, aunque desde distintas perspectivas (la primera realizada desde el escepticismo, la segunda desde el escolasticismo) se mueven dentro de la concepción que otorga sensación a los animales y les niega racionalidad. Sin embargo, y como constatamos a continuación, no fue en España, sino en el país vecino, Portugal, donde más atención se prestó a la doctrina de la racionalidad de los brutos defendida por el Padre Feijoo. Concretamente, fue Miguel Pereira de Castro Padraõ, consejero real de la Corona Portuguesa, quien defendió al Padre Feijoo en su obra titulada Propugnación de la racionalidad de los brutos, publicada en Lisboa en 1753. En la citada obra, Pereira de Castro defiende al Padre Feijoo de la crítica realizada, por anónimo autor francés, denominado Monsieur N., que ha enviado presuntamente una carta al benedictino para, desde posiciones cartesianas, defender que los animales son máquinas y no seres dotados de entendimiento y voluntad. No obstante, lo más interesante para nuestro análisis que encontramos en esta apología del texto publicado por Feijoo en 1729, no se encuentra en la defensa misma, sino en las distintas fuentes que utiliza el Consejero Real Pereira de Castro para apologetizar la doctrina de la racionalidad de los brutos. En concreto, señala la obra publicada en 1742 y titulada Anima Brutorum secundum sanioris Philosophiae canones vindicata, en la que se defiende que los animales poseen una racionalidad inferior en grado a los hombres. Curiosamente, esta doctrina es defendida y aprobada por la Santa Sede, como nos refiere el propio Pereira de Castro. Semejante constatación, realizada en la primera parte de nuestro trabajo (Parte fenoménica e historiográfica), nos obligará a señalar un referente positivo que nos permita comprender lo que estos autores, más allá de sus principios ontológicos (analizados en la Parte ontológica de nuestra tesis), que suponemos metafísicos, intentaban debatir. Y el principal referente es sin duda la distinción entre hombres y animales, que sin embargo parece difuminarse al señalar Pereira de Castro que tanto las almas de los brutos como las de los hombres son creadas. Semejante doctrina nos lleva a concluir que, aparte de la diferencia entre hombres y animales, el otro referente positivo (ambos analizados en la Parte Gnoseológica de nuestra tesis doctoral) se encuentra en la distinción que por entonces se realizaba en Portugal entre los hombres libres y los esclavos que fueron profusamente enviados a Brasil para realizar los trabajos más duros. De este modo, la aparente contradicción de señalar una casi total indistinción entre hombres y animales (de la que el Padre Feijoo parece desmarcarse al final de su vida), podría estar en realidad funcionando como una apología velada de la liberación de los esclavos, o al menos la crítica al duro trato que recibían. Trato que podría justificarse desde posturas cartesianas, que servirían para barrer de la esfera humana a los esclavos y considerarlos como bestias de carga. Como conclusión señalamos que esta perspectiva supone considerar la polémica de la racionalidad de los brutos como un debate no meramente especulativo, que buscase esclarecer diferencias meramente terminológicas o conceptuales, sino como un debate enraizado en problemáticas coetáneas a fenómenos tan positivos y reales como la esclavitud y la distinta consideración que los diferentes grupos humanos poseen los unos respecto a los otros, y a su vez respecto a los animales. Asimismo, la polémica tiene un referente positivo muy importante y de gran actualidad, como es el estudio de la conducta animal, hoy día institucionalizado en una disciplina denominada Etología, que ha transformado muy seriamente nuestra concepción sobre los animales, y que parece encontrar algunos precedentes en el Padre Feijoo y su defensor Miguel Pereira de Castro Padrao.»

Textos de José Manuel Rodríguez Pardo en el Proyecto Filosofía en español:

2008 El alma de los brutos en el entorno del Padre Feijoo, Pentalfa, Oviedo 2008, 519 págs.

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