Eloy Luis André
 
1876-1935

Eloy Luis André 1876-1935 [Estampa, 2 abril 1929] Filósofo, traductor y profesor español, defensor de un patriótico renacimiento filosófico español («la regeneración, para los viejos, para los anémicos, entecos o podridos»), alejado de cualquier europeización, como expresa meridianamente en «El porvenir de la Filosofía científica en España e Hispano-América», un texto escrito en 1911 desde Leipzig: «hemos venido con el propósito de buscar instrumentos e iteración para el propio trabajo en nuestro hogar y solar espiritual. Esta ayuda y este apoyo no nos despersonaliza de ningún modo. Kant fué discípulo de Hume y Platón lo fué de los sabios egipcios»; en los dos años siguientes tradujo al español obras de Guillermo Wundt y de Rodolfo Eucken.

«La mentalidad nacional se ha convertido por los europeizantes en receptáculo de lo extraño, y por los falsos españolizantes en receptáculo del pasado. Y tanto dista de nosotros la tradición muerta como el progreso personal ajeno. Si hemos de crear o instaurar un presente nacional propio, preciso es que los avanzados dejen de ser sepultureros de lo vivo, y los retrógrados desenterradores de cadáveres.» (1911)

Nacido en la provincia de Orense (Mourazos, 18 de junio de 1876), estudió en la escuela pública de Vilardebós (Verín), en el Colegio de los Escolapios de Celanova, en el Instituto de Orense y en las Universidades de Santiago y de Salamanca, en cuya Facultad de Filosofía y Letras se licenció en 1897. En Salamanca entabló amistad con Miguel de Unamuno (catedrático allí de griego desde 1891), y se ha señalado que Unamuno le «transmitió la preocupación por España y su interés por el alma de nuestra patria (el carácter nacional)» y le animó en los estudios de psicología, ofreciéndose a presentarle a Luis Simarro y a Urbano González Serrano:

«Si usted quiere guiarse en esto de la psicología, preséntese en mi nombre al señor Simarro (para quien le daré una carta) o al señor González Serrano y ellos le servirán de poderosa ayuda. Usted sabe que en todo esto estoy dispuesto a servirle.» (Carta de Unamuno a André, de 6 de diciembre de 1898, apud Francisco Javier Arias Santos, «Unamuno y la psicología científica española», en Cirilo Flórez (coord.), Tu mano es mi destino, Universidad de Salamanca, 2000, pág. 34.)

También procuró Unamuno aconsejarle en asuntos poéticos y literarios...

«Lo de que haga versos y se sienta literato y le gusten a la vez las materias filosóficas y sociales no son cosas contrapuestas. La literatura no es algo específico, sino una integración. No se vaya usted a estudiar literatura, que eso debe quedar para eruditos y los eruditos de literatura no son literatos propiamente. Querer hacerse novelista o dramaturgo leyendo novelas y dramas es hacer novelas de novelas y teatro de teatro; así se cae en el literatismo, en el oficio, en tecniquerías. Así se hace uno, si es versificador, ebanista de versos. Estudie usted de todo, filosofía, religión ciencias sociales, cuanto le tiente la tentación, y los versos le brotarán llenos y preñados. No entiendo qué es eso de ir a estudiar materias literarias. La literatura, si es honda, es flor de toda cultura. Los grandes poetas han sido por debajo grandes pensadores, o grandes vividores. No son mejores literatos los que se enfrascan en estudios de historia o técnica literaria; Menéndez y Pelayo no ha logrado acertar, Moguel no es un literato en el estricto sentido sino un erudito de literatura.» (Carta de Unamuno a André, de 7 de agosto de 1899, apud Laureano Robles, «Don Marcelino, visto por Unamuno», en Cuadernos de la Cátedra Miguel de Unamuno, Universidad de Salamanca, nº 45, 2008, pág. 101..)

La Universidad de Salamanca le premió, durante el curso de 1899-1900, para hacer estudios superiores de Filosofía en las universidades de Lovaina, Bruselas y París:

«Yo no conocía la Universidad española antes de visitar las de Francia, Bélgica y alguna de Alemania. Ignoraba lo que es espíritu universitario, vida intelectual, hambre y sed de cultura. Después, el estudio comparativo de instituciones tan semejantes por un común origen y tan desiguales por su vida actual, me hizo meditar mil veces sobre esta pobre Universidad española, condenada a morir si sigue así viviendo, y a ser foco infeccioso de desalentados para vivir con el esfuerzo propio.» («La Universidad española contemporánea», 1900)

Eloy Luis André, como tantos otros licenciados disponibles, decide presentarse en 1901 a las oposiciones a la cuatro nuevas cátedras de Teoría de la Literatura y de las Artes:

«Facultades. Universidad Central. [...] Subsecretaría. Esta Subsecretaría hace público, a los efectos del artículo 11 del reglamento de oposiciones a cátedras de 11 de Agosto último, que el Tribunal de oposiciones a las cátedras de nueva creación de Teoría de la Literatura y de las Artes, vacante en las Facultades de Filosofía y Letras de las Universidades de Madrid, Barcelona, Granada y Salamanca, ha quedado nombrado en la siguiente forma: Presidente, D. Antonio Sánchez Moguel, Consejero de Instrucción pública. Vocales: D. Leopoldo Eguilaz, D. José Giles Rubio, D. Manuel B. Cossio, don Manuel Arroyo. D. Felipe Pedrell y D. Hermenegildo Giner de los Ríos; y como suplentes, D. Cayo Ortega Mayor, D. Eloy Liñán y Alonso, D. Luis Rodríguez y D. Antonio López Muñoz. Los opositores a las expresadas cátedras que tienen completos sus respectivos expedientes, y, por consiguiente, acreditada su capacidad legal, son: don Adolfo Bonilla y San Martín, D. José Cascales Muñoz, D. José Franquesa Lomis, D. Armando Cotarelo Valledor, D. Juan Hurtado Jiménez, D. Gabriel Callejón y Maldonado, D. Miguel Rodríguez Juan, D. Luis Segalá y Estalella, D. Francisco Murillo y Herrera, D. Manuel Guerrero Martín, D. José Jordán de Urríes, don Manuel de Sandoval y Cistoli, D. Juan Delgado y Centeno, D. Feliciano González Ruiz, D. José Rogerio Sánchez, D. Viriato Díaz Martín, D. Pedro González y García, D. Luis García Coscolluela,. D. Javier Gaztambide, D. Pedro Antonio Martín Robles, D. Fernando Romero González, D. José Ángel Rodríguez Gómez, D. Eloy García de Quevedo, D. Modesto Hernández Villaescusa, D. Baldomero Díez Lozano, D. Julio Nombela Campos, D. Ángel Álvarez Mendoza, D. Juan Antonio Llorente, D. Luis G. Bofill y Saltos, D. José Balcásar y Sabariegos, don Eloy Luis y André, D. Andrés Ovejero Bustamante, D. Elías Tormo y Monzó, D. José Oller y Martín, D José Ignacio Valentí, D. Narciso Sentenach Cabañas, y D. Gabriel Llabrés y Quintana. Deberán justificar ante el Tribunal su aptitud legal antes de dar comienzo a los ejercicios, y refiriéndola a la fecha de 30 de Marzo del año corriente, en que terminó el plazo de convocatoria, D. Martín Domínguez Berrueta, D. Vicente Ferraz y Turmo, D. Gerardo Benito Corredera, D. Fernando de Abalo y Patxot, D. Francisco Fernández Moreno, D. Domingo Miral López y D. Alfredo Gómez Robledo. Madrid 6 de Diciembre de 1901. El Subsecretario, F. Requejo.» (Gaceta de Instrucción Pública, Madrid, 12 de diciembre de 1901, nº 536, pág. 423.)

Los opositores fueron convocados en el salón de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central el sábado 25 de enero de 1902, para dar comienzo a los ejercicios de oposición, que duraron los meses siguientes: el 6 de junio la Gaceta de Madrid publicaba las reales ordenes que nombraban a los cuatro nuevos catedráticos de Teoría de la Literatura y de las Artes: Andrés Ovejero Bustamante para la Universidad Central, José Jordán de Urríes para la de Barcelona, Elías Tormo y Monzó para la de Salamanca y Julio Nombela Campos para la de Granada.

Vacante desde enero de 1902 la cátedra de Historia de la Filosofía de la Universidad Central tras el fallecimiento de José Campillo Rodríguez, no dejó André pasar la oportunidad, y también se presentó cuando se convocó la oposición correspondiente:

«Opositores presentados a la Cátedra de Historia de la Filosofía en la Universidad Central. D. Melitón E. Salanueva y Tafalla, D. Gerardo Benito Corredera, don Alberto Gómez Izquierdo, D. Fernando de Abalo Patxot, D. Adolfo Bonilla y San Martín, D. Pedro González García, D. Eloy Bullón, D. José de Caso Blanco, D. José Gastalber Jimeno, D. Cecilio González Acevedo, D. José Rogerio Sánchez, D. Pompilio Díaz Blanco, D. Leopoldo de Urquía y Martín, D. Miguel Portero y Mela, D. Gabriel Callejón Maldonado, D. Juan Delgado Centeno, D. José Velasco y García, D. Francisco Fernández Moreno, D. Elías Tormo y Monzó, D. Domingo Miral López, don Pedro María López, D. José de Castro y Castro, D. Vicente Llovera y Cordoniu y D. Eloy Luis y André.» (Gaceta de Instrucción Pública, Madrid, 30 de noviembre de 1902, nº 589, pág. 389.)

Como la oposición a la cátedra de Historia de la Filosofía de la Universidad Central no se resolvió hasta febrero de 1905 (la ganó Adolfo Bonilla y San Martín, que en el intermedio había obtenido también, en marzo de 1903, la Cátedra de Derecho Mercantil de Valencia) el apunte «Tiene aprobadas oposiciones a Cátedras de Universidad con voto para Cátedra» que figura en la relación de méritos de André que aparece en la Gaceta de Madrid de 7 de junio de 1904 (ver más abajo) se refiere a las oposiciones a las cátedras de Teoría de la Literatura y de las Artes. Su interés por el arte lo confirmaría el hecho de que en la Junta general extraordinaria del Ateneo de Madrid celebrada el 15 de junio de 1902 para formar las secciones correspondientes al curso 1902-1903, la «docta Sociedad» le eligió precisamente como Secretario segundo de la sección de Artes plásticas (La correspondencia de España, Madrid, 20 de junio de 1902). Este cargo en el Ateneo no dejaba de tener su importancia: el nombre de Eloy Luis André apareció como tal secretario segundo de sección en la Guía Oficial de España 1903, pág. 748 (en la Guía Oficial de España 1904, pág. 772, figura también como secretario segundo, pero ahora de la Sección de Música).

Va publicando artículos sobre asuntos variados en revistas (Revista Contemporánea, La Lectura, La España Moderna) y prensa (El Globo, diario liberal), y además del Ateneo no descuida las relaciones que ofrece el Centro Gallego. Para el domingo 7 de diciembre de 1902, en la velada literaria en honor de la escritora orensana Filomena Dato Muruais, quedó anunciada la intervención de Emilia Pardo Bazán, Ramón del Valle-Inclán, Prudencio Rovira, Eloy André y el padre Javier Valles Failde (El Imparcial, viernes 5 de diciembre de 1902). André paso incluso a formar parte de la Junta directiva del Centro Gallego, como vocal, en junio de 1903 (La Correspondencia de España, martes 23 de junio de 1903).

Catedrático de Instituto, de Soria a Orense

Y por fin una oposición dio resultado, y en febrero de 1904 se convirtió en Catedrático numerario de Psicología, Lógica, Ética y Rudimentos de Derecho del Instituto de Soria, logrando en junio del mismo año trasladarse mediante concurso a la misma cátedra del Instituto de Orense.

«Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Reales Órdenes. [...] Ilmo. Sr.: S. M. el Rey (q. D. g.) ha tenido a bien nombrar, en virtud de oposición, Catedrático numerario de Psicología, Lógica, Ética y Rudimentos de Derecho del Instituto de Soria, con el sueldo anual de tres mil pesetas y demás ventajas de la Ley, a D. Eloy Luis y André; habiendo dispuesto S. M. que se le expida el título profesional en cumplimiento del art. 56 del decreto de 15 de Enero de 1870, a cuyo fin se formará el oportuno expediente por el Director del Instituto citado, previo el pago de los derechos que correspondan. De Real orden lo digo a V. I. para su conocimiento y demás efectos. Dios guarde a V. I. muchos años. Madrid 10 de Febrero de 1904. Domínguez Pascual. Sr. Subsecretario de este Ministerio.» (Gaceta de Madrid, nº 47, 16 de febrero de 1904, pág. 653.)

«Consejo de Instrucción Pública. Sesión del pleno del día 25 de febrero de 1904. [...] También formuló las siguientes propuestas de Tribunales para las Cátedras [...] para la de Derecho Mercantil Internacional y Legislación de Aduanas de la Escuela de Comercio de Valencia: [...] Suplentes: [...] y D. Eloy Luis y André.» (Gaceta de Instrucción Pública, nº 661, 6 de marzo de 1904, pág. 925.)

«Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Reales Órdenes. [...] Ilmo. Sr.: S. M. el Rey (q. D. g.) ha tenido a bien trasladar, en virtud de concurso, a la Cátedra de Psicología, Lógica, Ética y Rudimentos de Derecho del Instituto de Orense, con el sueldo anual de 3.000 pesetas, a D. Eloy Luis André, actual Catedrático numerario de igual asignatura en el Instituto de Soria. De Real orden lo digo a V. I. para su conocimiento y efectos. Dios guarde a V. I. muchos años. Madrid 31 de Mayo de 1904. Domínguez Pascual. Sr. Subsecretario de este Ministerio. Méritos y servicios de D. Eloy Luis André. Licenciado en Filosofía y Letras con nota de sobresaliente. Doctor en la misma Facultad con nota de sobresaliente. Obtuvo varios premios y menciones honoríficas en su carrera universitaria, y por oposición una beca en el Colegio Mayor de San Salvador de la Universidad de Salamanca. Fue premiado en dicha Universidad, durante el curso de 1899-1900, para hacer estudios superiores de Filosofía en las de Lovaina, Bruselas y París. Tiene aprobadas con nota de sobresaliente varias asignaturas de la Facultad de Derecho. Catedrático numerario por oposición, nombrado por Real orden de 10 de Febrero último. Tiene aprobadas oposiciones a Cátedras de Universidad con voto para Cátedra. Ha publicado varios trabajos científicos y tiene en curso de publicación una obra sobre Psicología del sentimiento de la Naturaleza y un Ensayo de Sistematología.» (Gaceta de Madrid, nº 159, 7 de junio de 1904, pág. 968.)

De manera que cuando en junio de 1904 La España Moderna publica «Fuerza y cultura según nuestra mentalidad individual y colectiva» ya es catedrático en Orense. Como era de esperar, en la Guía Oficial de España 1905 aparece su nombre tanto entre los profesores del Instituto de Orense como entre los cargos del Ateneo de Madrid, como secretario segundo de la sección de Música (págs. 564 y 622).

A comienzos de 1906 apareció el primer libro de Eloy Luis André, El histrionismo español. Ensayo de psicología política (Biblioteca de escritores contemporáneos, Imprenta de Henrich y Cia, Barcelona 1906; figura ya entre los libros recibidos en el nº 63 de La Lectura, marzo de 1906, pág. 353). Un agudo observador como Edmundo González-Blanco incluye su nombre en una relación de jóvenes que pueden renovar la filosofía en España (entre los que, por cierto, no hace figurar a Ortega):

«Pero Verdes Montenegro triunfará; será acaso el primero que con su ejemplo abrirá camino a los filósofos de la joven generación: André, Pérez Bueno, Navarro (D. Martín), Diego Ruiz, Del Río Urruti, Urbano, Bernaldo de Quirós. ¡Cuánta falta hacían todos ellos a nuestra Patria!» (Edmundo González-Blanco, «Boceto de ética científica», La Lectura, nº 63, marzo 1906, pág. 301.)

No se puede decir que el libro pasase desapercibido: el notable crítico Francisco Fernández Villegas (Zeda), dolido gremialmente por las crítica de André al periodismo, se apresuró a responder en primera página de La Época («Alrededor del periodismo», 27 julio 1906) a quien, «siguiendo las huellas de Unamuno, aunque sin el vigor de pensamiento del rector de la Universidad salmantina», y que «a juzgar por cierta afectación hermogeniana de su estilo, tiene todavía en los labios la leche universitaria» la había emprendido «pluma en ristre, contra todo lo que existe en España, haciendo de ello crítica acre, negativa y biliosa». Unos días después, abriendo el número de agosto de La España Moderna, publica un artículo que sería de los más citados de André: «El libro, la revista y el periódico en España».

«... en 1906 fue comisionado para estudiar en París, Bélgica e Italia la organización del Ministerio de Fomento y redactó una Memoria encaminada a la reorganización de servicios en dicho ramo, aconsejando la creación del Ministerio de Agricultura, Industria y Comercio; del Ministerio de Trabajo y Obras públicas, del de Comunicaciones, para substituir al Central de Fomento. [...] por Reales órdenes del 8 de septiembre de 1909 y 15 de noviembre de 1910 fue pensionado por espacio de dos años para hacer estudios de Filosofía científica y Psicología superior en las Universidades de Leipzig y Jena, habiendo aprobado, como estudiante de la primera, las asignaturas necesarias para obtener el grado de doctor en una Universidad alemana.» [EUI A6:1322-23]

«Reales órdenes. Iltmo. Sr.: Vista la propuesta elevada a este Ministerio en 6 de Julio último por la Junta de ampliación de estudios, para la adjudicación de pensiones en el extranjero, según expresa la convocatoria de concurso publicada en la Gaceta de 11 de Abril del corriente año, [...] S. M. el Rey (q. D. g.) ha tenido a bien aprobar la referida propuesta y disponer los siguientes nombramientos de pensionados con la consignación para viajes y residencia que respectivamente se indica: Profesores [...] D. Eloy Luis André: Filosofía Científica y Psicología superior. Tiempo: un año desde Octubre. Localidades: Leipzig y Jena. Cuantía: viajes, 500 pesetas: doce mensualidades a 250; matriculas y derecho, 700.» (Gaceta de Instrucción Pública y Bellas Artes, nº 966, 25 de septiembre de 1909, pág. 1770.)

Vacante desde septiembre de 1908 la cátedra de Metafísica de la Universidad Central tras el fallecimiento de Nicolás Salmerón, el joven catedrático del Instituto de Orense discípulo de Unamuno decidió presentarse, cuando se convocó, a la oposición correspondiente, donde había de competir con un joven retoño de la alta burguesía madrileña, más joven que él, pero vuelto de su viaje por Alemania defendiendo un europeísmo germanizante (que Unamuno llegó a considerar propio de «papanatas») que le conducía a dudar de la existencia de una filosofía española (llegaría incluso a considerarse la encarnación de esa filosofía, así como a postularse iniciador de la «verdadera filosofía»): Ortega, en efecto, estaba convencido de que la «raza», la «sustancia» española estaba enferma y proponía –envuelto como estaba por el «mito de la cultura»– como «medicina» la ingestión de grandes dosis de «cultura» (alemana, desde luego). Y si Eloy Luis André había ganado por oposición en 1904 una cátedra de Instituto, José Ortega y Gasset acababa de ser nombrado directamente, en agosto de 1909, profesor numerario de Psicología, Lógica y Ética de la Escuela Superior del Magisterio de Madrid (ver Gaceta de Madrid de 4 de agosto). En octubre de 1910 la Cátedra de Metafísica de la Universidad Central fue para Ortega: el tribunal estaba presidido por Eduardo Sanz Escartín, y formado por Francisco Fernández y González, José de Castro y Castro, Luis Simarro, Adolfo Bonilla y San Martín, José Caso y Blanco y el presbítero Alberto Gómez Izquierdo, el único voto en contra de la propuesta.

El frustrado opositor a la cátedra de Metafísica de Madrid obtuvo sin embargo, a propuesta de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, la consideración de pensionado en Leipzig «para trabajar Filosofía científica y Psicología superior, con el profesor Wundt»:

«Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Reales Órdenes. [...] Ilmo. Sr.: De acuerdo con lo propuesto por la Junta para ampliación de estudios e investigaciones científicas. S. M. el Rey (q. D. g.) ha tenido a bien conceder a D. Julián Besteiro y Fernández, Catedrático del Instituto de Toledo, y a D. Eloy Luis André, Catedrático del de Orense, la consideración de pensionados, a contar desde el 1º de Octubre, a fin de continuar por su cuenta, sin subvención alguna, hasta el 30 de Junio próximo, el Sr. Besteiro, en las Universidades alemanas, sus trabajos sobre investigaciones de la Ética científica, y el Sr. André, en Leipzig, para trabajar Filosofía científica y Psicología superior, con el profesor Wundt. De Real orden lo digo a V. I. para su conocimiento y demás efectos. Dios guarde a V. I. muchos años. Madrid, 15 de Noviembre de 1910. Burell. Señor Subsecretario de este Ministerio.» (Gaceta de Madrid, nº 323, 19 de noviembre de 1910, pág. 411.)

Ya hemos mencionado el interesante artículo de Eloy Luis André, «El porvenir de la Filosofía científica en España e Hispano-América», firmado en Leipzig en septiembre de 1911, escrito en el contexto de la traducción que entre 1911 y 1912 publicó Daniel Jorro, en dos tomos, de la Introducción a la Filosofía de Guillermo Wundt, a partir de la quinta edición alemana, publicada junto con un estudio sobre 'La Filosofía contemporánea en Alemania y la Filosofía científica de Wundt' por Eloy Luis André. En 1913 apareció su traducción del Sistema de Filosofía Científica, o sea, Fundamentos de Metafísica basada en las Ciencias Positivas de Guillermo Wundt, y un año antes su traducción de La vida, su valor y significación de Rodolfo Eucken.

«...en 1913 lo fue [comisionado] por el Ministerio de Instrucción pública para redactar una Memoria sobre Estudios superiores de segunda enseñanza, a cuyo fin visitó varios establecimientos docentes de España, Francia, Bélgica, Alemania y Suiza.» [EUI A6:1322-23]

«Mi viaje a Alemania, Francia y Bélgica en el verano de 1913 (...). No he de terminar este prólogo sin dar públicamente las gracias al Excmo. Sr. D. Antonio López Muñoz, el cual, siendo Ministro de Instrucción pública [1912-1913], me dio el honroso encargo de hacer mis "Estudios superiores de segunda enseñanza".» (La educación de la adolescencia, Madrid 1916, pág. vi.)

Catedrático del Instituto de Toledo

En marzo de 1914, tras permanecer diez años en el Instituto de Orense, logra acercarse a Madrid, mediante permuta de su cátedra por la que acababa de ganar en el Instituto de Toledo otro orensano, Antón Losada Diéguez (1884-1929, galleguista amigo de Vicente Risco, cofundador en 1920 de la revista Nos), que prefirió volverse a su pueblo antes que campear por la imperial ciudad. Coincide el traslado con la publicación, también en la Biblioteca científico-filosófica de Jorro, del copioso estudio La mentalidad alemana. Ensayo de explicación genética del espíritu alemán contemporáneo.

Eloy Luis André [Mundo Gráfico 10 junio 1914] Eloy Luis André es ya una persona bien conocida en España: el 10 de junio Mundo Gráfico publica su fotografía en primera página bajo el rótulo «Intelectuales españoles» y este pie: «D. Eloy Luis André, Catedrático de Filosofía del Instituto de Toledo e ilustre publicista, autor del libro La mentalidad alemana, ensayo de explicación genética del espíritu alemán contemporáneo»; dos días después, en El Liberal, el periodista Félix Urabayen (profesor entonces de la Escuela Normal de Toledo) le dedica una glosa titulada «Pensadores españoles», donde le dice «nuestro Fichte español»:

«España, enferma y cansada de dar a luz, ha tenido y tiene médicos que la siguen diagnosticando. Costa reclamó la cirugía; Macías Picavea la encontró histérica, por razón de su formidable anemia; André la ve casi ciega; ciega como Homero y como Galdós, como las vidas largas y fecundas. Sólo que André, nuestro Fichte español, después de habernos estudiado en su Ética y en su Histrionismo, no nos sumerge en un remanso pesimista, donde sólo florece el loto de nuestra irremisible muerte.» (Félix Urabayen, «Pensadores españoles», El Liberal, 12 junio 1914.)

El libro de André sobre La mentalidad alemana adquirió renovada actualidad unas semanas después de publicarse, una vez que hubo arrancado la que sería conocida como Gran Guerra. Edmundo González-Blanco le dedicó en noviembre un par de páginas en La Esfera, «Génesis de la mentalidad alemana», donde esboza algunas críticas de fondo al contenido y prevalece la simpatía por el autor y su obra, sin faltar la mención a las reñidas oposiciones por la cátedra de Metafísica de la Central:

«...no ha mucho que libró reñidas oposiciones a la cátedra de Metafísica de la Universidad de Madrid con Ortega Gasset, espíritu más brillante y literario; pero menos profundo y técnico que André. Fue Ortega Gasset quien ganó la cátedra, yo no dudo que merecidamente; pero André parece dudarlo y a ello [debe] indudablemente referirse, cuando, respirando quizá por la herida, nos habla de «las horcas caudinas de la oposición a cátedras, horcas caudinas para unos y para otros, juicios sintéticos a priori, sobre todo tratándose de cátedras de Filosofía, donde cada cual puede decir lo que le da en gana, con tal que lo exponga con sintaxis musical, y tenga sindéresis abogacil, para captarse al tribunal jurado, cuando el juicio mismo no se convierte en comedia con desenlace previsto, y con víctimas tácitas, alentadas por falsos amigos, para que resulte algo animado el torneo»...» (Edmundo González-Blanco, «Génesis de la mentalidad alemana», La Esfera, nº 48, 28 noviembre 1914.)

En septiembre de 1915 va fechado el prólogo a La educación de la adolescencia, libro publicado al año siguiente:

«Prólogo. El núcleo celular de este libro es el capítulo titulado "El Instituto Normal", en torno al cual se han ido elaborando una serie de trabajos encaminados a plantear el problema de la formación de nuestra adolescencia, que es en definitiva el de nuestras futuras clases directoras; porque según sea el coeficiente de fervor y religiosidad con que nosotros trabajemos para depositar en la juventud que acude a nuestras aulas la simiente de vida nueva, así será también la cosecha que ellos recojan para sí. De este modo, la educación se convierte en un apostolado basado en el imperativo de la abnegación, del desinterés y del entusiasmo. Mucho se ha escrito sobre estas cosas en nuestro país. Es ya un lugar común en la literatura pedagógica vulgar tronar contra los libros de texto, contra los exámenes y contra las enseñanzas e instituciones pedagógicas del Estado. Por eso constituye una obligación moral para el profesorado oficial hacer frente a estos problemas con aquel desinterés e imparcialidad que hay que suponer en todo pensador que a priori sabe que, bien defienda o bien ataque la función docente del Estado, la misma remuneración recibe. La pasión suele andar en estas cosas casada con la codicia, que es otra pasión también; y ambas son un obstáculo para que las cosas llenen objetivamente aquella ruta que su naturaleza les traza independientemente de nuestro modo de concebir. En esta obra he procurado que la experiencia en el profesorado, el estudio científico de los problemas y el examen en vivo de las instituciones pedagógicas se encaminen en estrecha solidaridad hacia un mismo fin. El que la leyere por completo se convencerá de que no es labor solamente de gabinete. Mi viaje a Alemania, Francia y Bélgica en el verano de 1913, y las experiencias cosechadas en Alemania en los años de 1910 y 1911, como profesor pensionado, me ayudaron a dar cima a mi tarea, en la cual si hay entusiasmo para sentir el ideal, no deja de haber serenidad y sangre fría para la crítica. Al menos tal es mi propósito, lejano desde luego a toda ambición personal y a un falso espíritu de cuerpo. Bien sé que, dado el momento actual en que el problema de la adolescencia española está planteado, lo que yo pienso y escribo ha de ser inactual y algunas veces poco oportuno. Pero la conciencia moral obliga a supeditar las conveniencias sociales a la conveniencia ideal de la sociedad misma, pues lo que en ella nos toleramos en la mayoría de las veces obedece a cobardía o a cautelosa e interesada previsión. No he de terminar este prólogo sin dar públicamente las gracias al Excmo. Sr. D. Antonio López Muñoz, el cual, siendo Ministro de Instrucción pública, me dio el honroso encargo de hacer "Estudios superiores de segunda enseñanza". Si he cumplido mi misión o no, el público ha de decirlo, porque a mí no me corresponde. Toledo, Septiembre de 1915.» (La educación de la adolescencia, Madrid 1916, págs. v-vi.)

Vacante la cátedra de Sociología de la Universidad Central (a la que se había reconvertido Manuel María del Valle Cárdenas tras el fallecimiento de Manuel Sales Ferré en 1910), se convocan en marzo de 1914 las oposiciones correspondientes a esa cátedra, a la que también aspiró Eloy Luis André. La Gaceta de Instrucción pública de 8 de diciembre de 1915 publica la relación de admitidos para proveer la vacante Cátedra de Sociología: José Cascales, Antonio Losada, Vicente Viqueira, Eduardo Pérez, Severino Aznar, José Castillejo Duarte, Eloy Luis André, Jaime Estebanell, Eloy Rico, Manuel Núñez de Arenas, Carlos Cañal y José Albiñana.

Destacado germanófilo

Como cabía imaginar André mantuvo ante la guerra posiciones germanófilas, y si alguien lo duda no tiene más que consultar en la página 238 del curioso libro de propaganda Amistad Hispano Germana, terminado de imprimir en Barcelona el 15 de octubre de 1916, para comprobar que el nombre del catedrático de Toledo figura en esa copiosa relación de nombres de españoles germanófilos.

«Para ser acreedores al respeto hay que ser primero, y ser dando señales de vida. Aquel pueblo que aspira a ser cada vez más, a vivir cada vez mejor, será siempre, si no el más respetado, el más temido. Si para forjar españolismo interpretamos la neutralidad como eunucos, seremos tan culpables como esos cuervos de la europeización que graznan aquí el himno de la guerra, porque de la carnaza del cadáver han vivido siempre.» («Neutralidad y españolismo», La Esfera, nº 63, 13 marzo 1915.)

«Hoy a las seis, dará en el Ateneo de Madrid, el Sr. D. Eloy Luis André, una conferencia correspondiente a las organizadas por el ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes, y disertará sobre el tema "La ética alemana y la educación moral del pueblo alemán".» (El País, diario republicano, Madrid, lunes 3 de mayo de 1915, pág. 2.)

«Conferencias en el Ateneo. El notable escritor D. Ramón del Valle Inclán ocupó ayer la cátedra del Ateneo, para dar una de las conferencias de la serie "Guía espiritual de España", organizada por la sección de Literatura; disertó acerca de Santiago de Compostela. [...] Sobre "La ética alemana y la educación moral del pueblo alemán" disertó días pasados en el Ateneo el catedrático del Instituto de Toledo D. Eloy Luis André, que analizó las ventajas y los defectos de la ética alemana en su proceso de formación y en su estado presente, y examinó los métodos de educación moral, según las orientaciones de los pensadores contemporáneos. Estudió la formación de la voluntad, el carácter y el espíritu de obediencia y disciplina, así como también los generadores de la vida moral alemana: la familia, el medio social y la Escuela. La conferencia fue interesantísima.» (La Época, Madrid, lunes 10 de mayo de 1915, pág. 3.)

La actualidad bélica influyó sin duda en la publicación, a principios de 1916, de un nuevo libro bien oportuno: La cultura alemana (Daniel Jorro, Madrid 1916, 408 págs.):

«La cultura alemana, por Eloy Luis André, catedrático de Filosofía del Instituto de Toledo. Un volumen de 408 páginas. Siempre será interesante conocer la marcha cultural de un pueblo lleno de brío y pujanza; pero en los actuales momentos, enterarnos de cualquier manifestación de una de las naciones beligerantes es en extremo agradable y utilitario. La obra del Sr. André es un canto entusiasta a la cultura alemana. Su autor, que ha vivido los sistemas pedagógicos, los modos de progreso, las manifestaciones de los caracteres industriales y comerciales, &c., del pueblo alemán, nos da a conocer todas sus cualidades, comparándolas de vez en vez con otras naciones en lucha, especialmente con Francia e Inglaterra, y deduciendo otras veces enseñanzas que España debe seguir. ¿Será el autor apasionado en sus juicios? No podemos contestar por cuenta propia a esta pregunta, en lo que a Alemania se refiere, por no conocer esta nación (tan admirable por muchos conceptos); pero lo que sí creemos es que su amor a todo lo alemán le lleva un poco a formular quejas en la marcha de otras naciones, que si bien son ciertas en el fondo, quizá pudieran ser objeto de un juicio más piadoso. De todos modos, juzgamos la obra del señor André de sanas lecciones, de estar dotada de un punto de vista tenido por autor de recia cultura y de contener bellos capítulos, de los que habría mucho que copiar.» (La Correspondencia de España, Madrid, lunes 6 de marzo de 1916, pág. 3.)

«The war had stimulated economic nationalism in all the belligerents, and the idea also gained popularity in Spain after 1914. Among the leading publications devoted to this theme was the Revista Nacional de Economía, founded in the spring of 1916 an associated with Emilio Ríu, Eloy Louis André, and Vicente Gay. These men were the intellectual heirs of such regenerationist thinkers as Macías Picavea, Ganivet, Maura, and Costa and were thus trying to understand not only the sources of Spain's decadence but the means by wich it could be overcome. [...] One of their most articulate spokesmen was Eloy Luis André, and eloquent and prophetic champion of the nationalizing of Spanish society and the forcing of close, paternalistic links between a 'new society' in which the talents and energies of the masses would be unleashed and the new 'National State' which he envisioned. He hated British and French capitalism for its domination of peninsular economic life, for its close nexus with Spanish oligarchies, and –as he believed– for keeping Spain underdeveloped and in perpetual economic infancy. [...]» (Gerald H. Meaker, «A civil War of Words: The Ideological Impact of the First World War on Spain, 1914-18», en Hans A. Schmitt, Neutral Europe between war and revolution, 1917-23, UP Virginia 1988, págs. 18-19.)

Mientras seguía su curso la oposición a la cátedra de Sociología... y en abril de 1916 el tribunal, formado por Eduardo Sanz Escartín, Eduardo Ibarra, Alberto Gómez Izquierdo, Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Asín Palacios, se decantó por el activista católico autor de Religión y Ciencia, el catolicismo social en España (1906), de forma que Severino Aznar se convirtió en el tercer catedrático de Sociología de la universidad española.

«Eloy Luis André acaba de hacer unas brillantísimas oposiciones a la cátedra de Sociología de la Universidad y se la dieron a un peludo que tenía tres íntimos amigos y compinches en el tribunal. Yo tendré paciencia o me dedicaré a Notarías. Ahora, hay un Centro de Estudios históricos donde se meten muchos y al cabo de un par de años tienen cátedra pero hay que vivir en Madrid.» (Fragmento de una carta de Ramón Otero Pedrayo a su madre, Eladia Pedrayo, fechada en Madrid el 7 de abril de 1916, en Cartas a Nai: 1905-1950, Fundación Otero Pedrayo, Galaxia, Vigo 2007, págs. 110-111.)

«Mañana sábado, a las siete de la tarde, dará una conferencia en la Casa de Galicia el catedrático del Instituto de Toledo don Eloy Luis de André. Versará sobre el siguiente tema: "Evolución del galleguismo en la conciencia social gallega".» (El Imparcial, Madrid, viernes 12 de enero de 1917, pág. 5.)

«En Toledo. Extensión universitaria. Toledo. (Domingo, noche.) Esta mañana se celebró con gran solemnidad la apertura del curso de Extensión universitaria, organizado por los centros docentes de esta capital, asistiendo el director general de Primera enseñanza, Sr. Royo Villanova. Este llegó esta mañana, a las diez, siendo recibido en la estación por el gobernador civil, Sr. Igneson; el alcalde, Sr. Maimón; el director del Instituto, el de la Normal, inspectores de Primera enseñanza, todo el Profesorado oficial y numeroso público. El acto se celebró a las doce, en el teatro de Rojas. El coliseo se vio lleno de público. Ocuparon la presidencia, con el Sr. Royo Villanova, el gobernador civil, el alcalde, los coroneles de la Academia y de la Fábrica de Armas, los directores del Instituto y de las Normales, el juez de primera instancia y otras autoridades. El conocido publicista D. Eloy Luis André leyó unas cuartillas interesantísimas, en las que expuso el origen de la Extensión universitaria y de los fines que se propone realizar. Afirmó que los iniciadores de esta empresa se proponen hacer una intensa labor de cultura, orientada en un sentido eminentemente patriótico. "Hagamos –dijo– de Castilla el núcleo celular del nuevo españolismo." Dio las gracias al Sr. Royo Villanova por su asistencia al acto, pidiéndole su apoyo como representante de los Poderes oficiales. Fue muy aplaudido.» (La Correspondencia de España, Madrid, lunes 15 de enero de 1917, pág. 3.)

«Ateneo de Madrid. Hoy martes, a las siete de la tarde, dará el Sr. D. Eloy Luis André una conferencia correspondiente a las organizadas por Estudios Gallegos, sobre el tema "El problema concreto de la cultura en Galicia. Las vías de comunicación" (con proyecciones).» (La Correspondencia de España, Madrid, martes 20 de marzo de 1917, pág. 6.)

«II Congreso de Economía Nacional. Atendiendo a la oportunidad derivada de las circunstancias actuales, que imponen y hacen posible un fuerte renacimiento en el estudio de las cuestiones económicas, la Sociedad de Estudios Económicos de Barcelona y el Centro de Estudios económico administrativos de Madrid han organizado un Congreso de Economía Nacional, que se celebrará en esta última población durante los días 3 al 10 del próximo mes de junio. [...] Hasta el presente figuran como ponentes inscritos en cada una de las referidas secciones, los señores siguientes: [...] Sección sexta: "Transportes y comunicaciones", Sres. Luis André (D. Eloy), Navarrete, Carbonell y Gari Jimeno.» (La Correspondencia de España, Madrid, lunes 2 de abril de 1917, pág. 5.)

«Asamblea Nacional de Ferrocarriles. El Comité permanente de los Congresos de Economía Nacional ha publicado y repartido profusamente una circular en la que se consignan las ponencias y comunicaciones inscritas para la próxima asamblea nacional de ferrocarriles: [...] "Cuestiones relativas a la construcción de la nueva red", ponencias de D. Eloy Luis André y D. Manuel Bellido.» (El Imparcial, Madrid, miércoles 12 de diciembre de 1917, pág. 4.)

A comienzos de 1918 la propaganda alemana impulsa la revista germanófila Renovación Española, en la que figura Eloy Luis André desde su primer número (29 de enero) hasta el último (nº 40, 3 de noviembre de 1918) como redactor de la sección Educación Nacional. Se trata de una revista que, como es de entender en una publicación de estas características, cesó en cuanto la Gran Guerra se dio por acabada, derrotada la Alemania firmante del armisticio del 11 de noviembre en el bosque de Compiègne. Renovación Española ha sido una revista absolutamente ignorada, siendo como es un eslabón imprescindible en la historia ideológica española del siglo XX. André colaboró con frecuencia en la revista, y la revista tomó partido por André, como era de esperar, en las disputas académico políticas en las que se vio envuelto en estos meses.

Contra el Instituto Escuela

Un catedrático de filosofía de Instituto como André, procedente de un pueblecito de Orense y como tal marcado casi de forma determinista al tener que competir con quienes estaban en ventaja social, como había comprobado en carne propia en sus dos intentos de ser catedrático de Universidad, situado en una perspectiva de renacimiento y renovación –que no de regeneración– patriótica y nacional (alejada tanto de los intereses particulares de la iglesia católica como de los intereses particulares de algunos grupos burgueses anticlericales), comisionado que había sido por el Estado para la reorganización de sus estructuras, autor en 1916 de La educación de la adolescencia. Estudio crítico del estado de la segunda enseñanza y de sus reformas más urgentes, no podía menos que entender como otra burda maniobra de los herederos ginerianos del krausismo «degenerado en acción pedagógico-social» elitista, la creación en 1918 del Instituto-Escuela, un nuevo caso de asalto al Estado para fines particulares organizado por los herederos de la frustrada Institución Libre de Enseñanza –no se olvide el proyecto de edificio que tenían previsto levantar en el madrileño Paseo de la Castellana que se quedó en escuelita privada para unos pocos hijos de familias enfermas de anticlericalismo–, como el que se había producido con la Escuela Superior de Magisterio (donde Ortega, ya hemos dicho, se había convertido en profesor numerario al ser propuesto única y directamente por cuatro escogidas instituciones)... y encabezó la protesta del Instituto de Toledo contra el Instituto-Escuela, sumándose a tantas otras voces que, no sólo desde la Iglesia católica, y sobre todo entre catedráticos de universidad y de instituto, denunciaron estos arreglos particulares y sectarios que nada resolvían los verdaderos problemas educativos de España.

Anuncio del mitin de 1 junio 1978 contra el Instituto Escuela El 11 de mayo de 1918 aparecía publicado en la Gaceta de Madrid (págs. 402-404) el Real decreto por el que se creaba con «carácter de ensayo pedagógico, un Instituto Escuela de segunda enseñanza, con residencias anejas para todos o una parte de los alumnos...», auspiciado por Santiago Alba, ministro de Instrucción Pública del gobierno de Maura que se había constituido el 22 de marzo próximo pasado. Renovación Española publicó el 30 de mayo un primer comentario «En torno a un 'ensayo pedagógico'» y el 1º de junio, impulsado por Bonilla se celebró en el teatro de la Comedia un mitin pedagógico («Un mitin de cultura» tituló su comentario Renovación Española) en el que es curioso advertir cómo el dualismo maniqueo del mito de la derecha y del mito de la izquierda estaba ya plenamente vivo en la España en la que se enfrentaban las bandas políticas que ansiaban la hegemonía de su particular derecha socialista. «Este no es un mitin de derechas –empezó declarando Bonilla–, al menos en lo a mí se refiere». Intervinieron también en el mitin contra el Instituto Escuela auspiciado por Santiago Alba los ex ministros Manuel Allendesalazar y Francisco Bergamín, y César Silió (por cierto, ex socio de Santiago Alba en la propiedad del periódico El Norte de Castilla, que ambos habían comprado en 1893, quien sería a su vez ministro de Instrucción Pública, también con Maura, al año siguiente):

«Para ciertos limitados y cortos espíritus, encerrados en el redil de la Institución Libre de Enseñanza, es muy cómodo estigmatizar todo movimiento contrario a ellos con una ingenua frase gineriana: «¡Cosa de las derechas!, y sabido es quiénes son las derechas en España...» No, inocentes señores, aprovechados señores de la Institución: ya no tienen ustedes enfrente a «las derechas españolas». Se ha cerrado el paso a esa cómoda, elegante posición ab absurdum. Enfrente de ustedes, para desenmascarar su hipocresía, para tomar la medida de su perímetro abdominal, para medir su bajo índice cefálico, estamos nosotros, hombres modernos –despreocupados, escépticos, tolerantes, desengañados, que demostraremos ser más avanzados y mil veces más radicales (y más desinteresados, ¿eh?) que los falsos continuadores de aquel gran espíritu. El que predicó la sobriedad con el más austero ejemplo; el que murió, dejando a España un testamento espiritual, orientándola –ante la guerra– del lado de Alemania; testamento que sus indignos hijos espirituales han secuestrado...» («Un mitin de cultura».)

Pocos días después, el 6 de junio, el Claustro de la Universidad de Madrid, tras reñida votación (33 y 35 votos frente a 31 y 30, respecto de las dos partes principales de la proposición que se votaba) aprobó una proposición de Bonilla pidiendo la derogación del decreto que creaba el Instituto Escuela y solicitando la reforma de la Junta para ampliación de Estudios (en Renovación Española se publicaron el día 13 de junio los documentos y los nombres de todos los votantes a favor y en contra: «La Universidad contra el ministro»). Mientras, Eloy Luis André, cuyo nombre como sabemos no podríamos encontrar entre los componentes del Claustro universitario, lograba en Toledo la protesta del Claustro de Catedráticos y Profesores del Instituto de Toledo:

«La protesta del Instituto de Toledo contra el establecimiento del Instituto-Escuela. Excmo. Sr. Ministro de Instrucción Pública. El Claustro de Catedráticos y Profesores del Instituto de Toledo, previo estudio severo y detenido del Real decreto de 10 de mayo último, creando en Madrid un Instituto-Escuela, aplaudiendo la iniciativa, el propósito y la finalidad de V. E., protesta con los mayores respetos contra la forma de llevarlo a cabo, fundamentando la protesta en el estudio científico y pedagógico de la exposición de motivos y en la crítica detallada del articulado de dicho Real decreto. Al mismo tiempo eleva a V. E. un plan general de las reformas más urgentes de la segunda enseñanza y el modo más viable a su parecer para llevarlas a cabo. Toledo, junio 11 de 1918. El Claustro de Catedráticos y Profesores. Ponente: Eloy Luis André.»

La argumentación más sólida contra el proyecto del Instituto Escuela es sin duda la que aprobó el Instituto de Toledo, escrita por André, que apareció publicada en un folleto y en Renovación Española: «La protesta del Instituto de Toledo contra el establecimiento del Instituto-Escuela» (nº 23, 4 de julio) y «La protesta del Instituto de Toledo contra el establecimiento del Instituto-Escuela» (nº 24, 11 de julio). El Instituto de Toledo contaba con un catedrático de Filosofía que no había sido, ni nunca podría ser, Director general de Instrucción pública (como Eloy Bullón o como Antonio Royo Villanova), pero que conocía técnica e ideológicamente la operación antipatriótica que estaba urdiendo la secta mejor que sus propios agentes y cómplices.

Frustrado concurso de traslado al Instituto de San Isidro

Paralelamente estaba en proceso el concurso de traslado para ocupar la cátedra de filosofía del Instituto más importante de Madrid, y por tanto de España, la cátedra del Instituto de San Isidro, a la que aspiraban nada menos que diez y siete catedráticos de provincias (procedentes del poco más de medio centenar de institutos existentes entonces en España). Sólo un mes después de la tormenta del Instituto Escuela, Renovación Española daba a sus lectores la buena noticia:

«Un acierto. El pleno del Consejo de Instrucción pública acaba de proponer para la cátedra de Filosofía que desempeñó el malogrado González Serrano a nuestro querido compañero don Eloy Luis André. Veintiséis consejeros, y entre ellos cinco ex ministros de Instrucción pública y la plana mayor del Consejo, formada por Cajal, Carracido, Casares, Rodríguez Marín, la Pardo Bazán, el doctor Recasens y otros, suscribieron la propuesta. Ahora sólo falta que el Sr. Alba confirme este supremo fallo de la cultura española, nombrando al Sr. Luis André para la cátedra gloriosa de González Serrano. No lo dudamos. Reciba el querido y admirado compañero nuestra felicitación entusiasta.» (Renovación Española, nº 23, Madrid, 4 de julio de 1918, pág. 9.)

Pero, como cabía sospechar para pieza tan apetecible e interesante, el ministro Santiago Alba no tenía por qué ratificar sin más «este supremo fallo de la cultura española», que para algo era ministro, y apoyándose en dos votos particulares, los de Antonio Royo Villanova (el mismo que cuatro años después publicó en el boletín de la institución el famoso artículo «Un faro de las izquierdas: Don Francisco Giner») y Adolfo Posada, en «otra prebenda del Sr. Alba para la Institución Libre de Enseñanza», ejerció su cazicazgo, obró en conciencia y saltándose el parecer del Consejo de Instrucción pública nombró catedrático del Instituto de San Isidro al socialista José Verdes Montenegro, prefiriendo al traductor (del francés, «traducción con aduana») del Anti Dühring de Engels antes que al traductor de Guillermo Wundt, Haroldo Höffding o Rodolfo Eucken.

«Institutos. El Sr. Alba, de conformidad con el voto particular emitido por el Consejo de Instrucción pública, y propuesta formulada por el Negociado correspondiente, ha nombrado, en concurso de traslado, a D. José Verdes Montenegro para la cátedra de Psicología, Lógica y Ética del Instituto de San Isidro, de esta corte.» (La Correspondencia de España, Madrid, sábado 27 de julio de 1918, pág. 4.)

«Buen catedrático. Por concurso de antigüedad ha sido nombrado catedrático de Lógica del Instituto de San Isidro el que lo es del Instituto de Alicante Sr. Verdes Montenegro. Le felicitamos y nos felicitamos.» (El País, diario republicano, Madrid, domingo 28 de julio de 1918, pág. 1.)

«El Señor Alba, atacado de izquierdismo. La cátedra de Psicología del Instituto de San Isidro. El señor ministro de Instrucción Pública continúa dando pruebas de izquierdismo agudo... » («El Señor Alba, atacado de izquierdismo», El Debate, Madrid, domingo 28 de julio de 1918, pág. 1.)

«La Gaceta. [...] Nombrando a D. José Verdes Montenegro catedrático numerario de Psicología, Lógica, Ética y Rudimentos de Derecho, del Instituto de San Isidro, de esta corte.» (La Época, Madrid, lunes 29 de julio de 1918, pág. 4.)

«La última polacada del ministro de Instrucción Pública, que en nuestro editorial de ayer denunciamos, ha producido tanta indignación como sorpresa entre las gentes sensatas...» («La cátedra de Psicología del Instituto de San Isidro», El Debate, Madrid, lunes 29 de julio de 1918, pág. 1.)

«El recién nombrado catedrático de Lógica del Instituto de San Isidro, no es el conocido médico D. José Verdes Montenegro, sino su primo el ilustre catedrático de Alicante, del mismo nombre y apellido.» (El Imparcial, Madrid, miércoles 31 de julio de 1918, pág. 5.)

«Alicante. (Conferencia telefónica.) El Sr. Verdes Montenegro. Alicante 30. En la Casa del Pueblo ha dado una conferencia el catedrático Sr. Verdes Montenegro para despedirse de la Juventud Socialista antes de marchar a Madrid, a donde va trasladado. El acto estaba concurridísimo, asistiendo representaciones del partido republicano, catedráticos, médicos, abogados y estudiantes.» (El Liberal, Madrid, miércoles 31 de julio de 1918, pág. 2.)

«Alicante. (Conferencia telefónica.) Alicante 1. El Sr. Verdes Montenegro. Esta noche marchó a Madrid, adonde va trasladado, el catedrático señor Verdes Montenegro. Le despidieron numerosos catedráticos, estudiantes y amigos, aparte de nutridas representaciones de los partidos socialista y republicano. Al partir el tren fue ovacionado el viajero.» (El Liberal, Madrid, viernes 2 de agosto de 1918, pág. 3.)

Quien desee entrar en los detalles de este otro ejemplo de corrupción política e ideológica puede leerse las entregas, un tanto repetitivas, que Renovación Española dedicó al asunto: La Cátedra de Filosofía del Instituto de San Isidro (nº 27, 1º de agosto), La Cátedra de Filosofía del Instituto de San Isidro y la ética del Sr. Alba (nº 29, 15 de agosto), Alba en contradicción con el Consejo de Instrucción pública (nº 31, 29 de agosto), Alba en contradicción con el Consejo de Instrucción pública (nº 32, 5 de septiembre) y Alba en contradicción con el Consejo de Instrucción pública (nº 33, 12 de septiembre de 1918).

Tiene el mayor interés tener en cuenta, para completar el tablero ideológico entonces realmente existente, cómo trató El Debate la polacada del ministro Alba y sus consecuencias («El Señor Alba, atacado de izquierdismo», 28 julio; «La cátedra de Psicología del Instituto de San Isidro», 29 julio; «Una Psicología sin alma y una Ética sin Dios», 30 julio) y la carta publicada en El Siglo Futuro por Feliciano González Ruiz, una vez que El Debate la ignoró: «La provisión de una cátedra». El periódico de la derecha liberal había defendiendo al André víctima de la derecha socialista, y el periódico de la derecha primaria no podía dejar de advertir la orientación filosófica poco ortodoxa de André frente a la de un «catedrático católico, apostólico, romano a macha martillo» como Feliciano González Ruiz, candidato también a la plaza, y que argumentaba, quizá hasta con razón formal, mayores méritos burocráticos.

De manera que Eloy Luis André siguió como catedrático en Toledo, sin decaer en su activismo:

«Un mitin. Toledo, 1º. Los elementos de orden y de cultura han celebrado en el teatro Rojas un mitin para protestar contra la carestía de las subsistencias y gestionar su abaratamiento. Han hecho uso de la palabra D. Ricardo Pintado, D. Alfredo Van Den Brulen, D. Ramón Albiñana y D. Eloy Luis André, los cuales presentaron el problema en todas sus fases, indicando como principal causa la labor de intermediarios y acaparadores. D. Eloy Luis André leyó las bases que serán presentadas a los Poderes públicos, inspiradas en la monopolización de las subsistencias, cooperación y acción encaminada a evitar los acaparamientos. Reinó en el acto el mayor orden.» (La Correspondencia de España, Madrid, lunes 2 de diciembre de 1918, pág. 7.)

En 1919 publica en Toledo las dos primeras entregas de su Sistema de filosofía de los valores, constituidas por una Ética (al año siguiente publicará en Madrid la segunda edición) y por unos Elementos de Psicología (también al año siguiente publicará una segunda edición en Madrid; a partir de la tercera, en 1924, cambiará su título por Nociones de Psicología experimental). El prólogo a los Elementos de Psicología lleva fecha de 17 de septiembre de 1919:

«[Prólogo de la primera edición.] Este libro es una guía de trabajo para ulteriores estudios del autor, y un colaborador para el trabajo personal del alumno fuera de clase. Un libro de texto debe ser, más que fuente, depósito de conocimientos; pero no depósito de ideas muertas y estancadas que, como el agua pestilente, acusen tener cegado el manantial, sino de una mentalidad fluida y dinámica, que acuse en su movilidad la energía juvenil y creadora, pues sólo así podrá ser semillero de vida espiritual para las almas y los corazones jóvenes; sólo así podrá ser por ellos asimilado. A los diez y seis años de profesorado he creído que era para mí un deber profesional consignar en un breve manual la cristalización de mis experiencias y de mis estudios, tanto en la cátedra como fuera de ella. Tres años de estudios de Psicología al lado de los grandes maestros de la Psicología contemporánea, Wundt, Wirth, Krueger, Ribot y Mercier, no deben sumergir un espíritu en el silencio o en la ostentación de mera erudición libresca. Hacer un libro recién hecha una oposición, a los veinticinco años, es una temeridad, cuando no codicioso empeño. No hacer nada después de quince o veinte años de labor profesional, puede ser prudente silencio o modestia excesiva. Cuando la mente llega a sazón, a sazón de estudio y de experiencia, es cuando debe aprovecharse el esfuerzo para entrojar ideas que, siendo vivas y fecundas, puedan servir para alimento de las almas. A eso aspiro sólo: a que las ideas vertidas en este libro y vividas antes que vertidas, sean gérmenes de pensamiento propio y personal para la juventud y contribuyan a forjar nuestra incipiente mentalidad española, tramándola en su trabajo con las nuevas orientaciones de la investigación científica. El libro está inspirado en este cordial empeño: dentro de un método genético, rigurosamente científico, desarrollar el plasma germinativo de mi sistema del Activismo ideo-estético, fundado en la correlación y solidaridad de los elementos psíquicos y en el carácter fundamentalmente activo de todos ellos. Esta nueva Energética de la conciencia ha de basarse también en el principio de la conservación y en su derivado el de la máxima utilización de la energía consciente, también llamado principio de la economía mental. En el plan para la aplicación del método genético y en puntos fundamentales de la doctrina, nos hemos separado del gran maestro Wundt y de los grandes clásicos de la Psicología contemporánea, como James, Höffding, Baldwin y Ribot. A cada problema hemos procurado darle, en lo posible, dentro de los límites de un libro de texto, aquellas posibilidades de solución, según el estado actual de la investigación, o la que creemos definitiva, según nuestro criterio. Ojalá que nuestro modesto esfuerzo contribuya a llenar en parte nuestro propósito. Al público apelamos, para que, como juez, lo estime y lo pondere. Eloy Luis André. Madrid, septiembre 17 de 1919.» (tomado de Nociones de Psicología experimental, Madrid 1924, págs. 5-7.)

Catedrático del Instituto del Cardenal Cisneros

Ya pasado un año largo del frustrado concurso del Instituto de San Isidro, en octubre de 1919, mediante otro concurso de traslado logró Eloy Luis André ser nombrado para la cátedra del Instituto del Cardenal Cisneros de Madrid. La Gaceta de Madrid repitió una relación de méritos y servicios que los lectores de Renovación Española ya se conocían de memoria:

«Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Reales Órdenes. [...] Ilmo. Sr.: De conformidad con el dictamen de la Comisión permanente del Consejo de Instrucción pública, y en virtud de concurso previo de traslado. S. M. el Rey (q. D. g.) ha tenido a bien nombrar a D. Eloy Luis André Catedrático numerario de Psicología, Lógica, Ética y Rudimentos de Derecho del Instituto general y técnico del Cardenal Cisneros, con el haber anual que actualmente disfruta, más mil pesetas en concepto de residencia, habiendo dispuesto S. M. que la cátedra de igual asignatura que, como consecuencia de este nombramiento, resulta vacante en el Instituto de Toledo, se anuncie para su provisión al turno que corresponda. De Real orden lo comunico a V. I. para su conocimiento y demás efectos. Dios guarde a V. I. muchos años. Madrid, 10 de Octubre de 1919. Prado y Palacio. Señor Subsecretario de este Ministerio. Méritos y servicios de D. Eloy Luis André. Ingresó por oposición directa a la expresada asignatura de Psicología, Lógica, Ética y Rudimentos de Derecho en 22 de Febrero de 1904 en el Instituto de Soria. Obtuvo por concurso de traslado en 1º de Julio de 1904 igual Cátedra en el Instituto de Orense. En 12 de Marzo de 1914 obtuvo por permuta la Cátedra de igual asignatura del Instituto de Toledo, que actualmente desempeña. Fue propuesto por el Consejo en pleno de Instrucción pública para igual Cátedra del Instituto de San Isidro en el concurso anunciado para proveer dicha Cátedra. Tiene cuatro obras declaradas de mérito por la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y Consejo de Instrucción pública, y una de ellas, la de Ética española, de mérito relevante, y, además, tiene publicadas las obras de La cultura alemana, Mentalidad Española, Estudios de Ética social, Sistema de Filosofía de los valores, Estudios y problemas de Economía política y social, y otras varias obras en prensa y preparación. Tiene también publicadas varias traducciones de obras alemanas y francesas, con estudios críticos y notas. Obtuvo por oposición una beca del Colegio Mayor de San Salvador, de la Universidad de Salamanca, siendo pensionado por la misma para hacer estudios superiores de Filosofía en las de Lovaina, Bruselas y París, así como también fue pensionado por espacio de dos años para hacer estudios de Filosofía científica y Psicología superior en las Universidades de Leipzig y Jena con Wundt y Eucken. Aprobó como estudiante en la Universidad de Leipzig las asignaturas necesarias para obtener el grado de Doctor en una Universidad alemana. Tiene aprobadas oposiciones de Universidad con voto para Cátedra, entre ellas la de Metafísica, de la Universidad Central, en la que obtuvo dos votos, siendo aprobados sus ejercicios por unanimidad, así como la de Sociología en la misma Universidad. Por designación especial del Instituto Superior de Psicología, dirigido por el Profesor Wundt, se encargó del trabajo de investigación relativo a la Melodía del lenguaje en las diferentes lenguas y dialectos. Dio varias conferencias de extensión universitaria en distintos Centros. Durante su estancia en los Institutos de Orense y Toledo hizo excursiones pedagógicas a diferentes puntos de la provincia y a Madrid, una internacional a Portugal y otra regional, recorriendo la región gallega. En el instituto de Orense fundó un laboratorio de Psicología experimental y otro en Toledo, celebrando varias clases prácticas con los alumnos sobre investigación de diferentes problemas de Psicología experimental y Ética social. Por real orden de 21 de Marzo de 1913 fue comisionado por el Ministerio de Instrucción pública para redactar una Memoria sobre estudios superiores de segunda enseñanza, visitando varios Establecimientos docentes de España, Francia, Bélgica, Alemania y Suiza.» (Gaceta de Madrid, nº 286, 13 de octubre de 1919, págs. 171-172.)

Fue su destino definitivo como catedrático, plataforma desde la que pudo desarrollar una incansable actividad, como puede verse en su copiosa bibliografía.

En el Cardenal Cisneros coincidió, hasta que falleció en 1931, con Mario Méndez Bejarano, el Catedrático de Literatura autor de una Historia de la filosofía en España hasta el siglo XX (en la que no aparece ni una mención a André). El catedrático de ética católico José Luis López-Aranguren Jiménez, que estudió interno (de 1918 a 1923) en el Colegio Nuestra Señora del Recuerdo, regentado por la organización católica Compañía de Jesús, nos ofrece una interesante pincelada de cómo operaba el influjo de esos dos catedráticos del Instituto del Cardenal Cisneros en ese colegio privado que de ellos oficialmente dependía:

«Los exámenes estaban controlados por el Instituto de Enseñanza Media correspondiente, que en nuestro caso era el Cardenal Cisneros de Madrid, y la enseñanza de las diversas asignaturas se atenía al libro de texto del catedrático de turno. El de Literatura, por ejemplo, lo había escrito don Mario Méndez Bejarano, un señor bastante maniático para quien todo lo andaluz era siempre lo mejor y, en especial, si era de Sevilla. A los autores andaluces les dedicaba, así, páginas y páginas, incluso aunque no comulgara con sus ideas y lo hiciera para meterse con ellos, como ocurría precisamente con el padre Coloma, que no era santo de su devoción pero sí, en cambio, sevillano. Pues bien, en el colegio se nos hacía aprender el texto de memoria, aun cuando a los jesuitas les pareciese abominable, con tal de que eso nos sirviera para aprobar sin problemas los exámenes de la asignatura. Y algo semejante acontecía con la asignatura de Filosofía, que en el Instituto corría a cargo de don Eloy Luis-André, el abuelo de nuestro común amigo Carlos Thiebaut. Luis-André, que había opositado frente a Ortega a la cátedra de Metafísica de la Universidad Central, era discípulo de Wundt, y la psicología wundtiana no les iba ni les venía para nada a los profesores del colegio. De modo que de nuevo nos hacían aprender su texto de memoria con la única finalidad de aprobarlo, y ni siquiera se tomaban la molestia de contrarrestar sus enseñanzas con las de la filosofía escolástica. En rigor, por lo tanto, no aprendimos ni una cosa ni otra. Y la filosofía, desde luego, no entraba particularmente en mis intereses por entonces.» (José Luis López-Aranguren Jiménez en conversación con Javier Muguerza, en Retrato de José Luis L. Aranguren, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, Madrid 1993.)

El 26 de enero de 1920 firma el Prólogo a la segunda edición de su Ética (la primera entrega de su Sistema de filosofía de los valores la había publicado en Toledo en 1919):

«Prólogo de la segunda edición. Escrito este libro con la finalidad de integrarlo en un Sistema de filosofía de los valores, al pretender adaptarlo ahora a las exigencias de un Texto elemental de Ética, hubo necesidad de reducir considerablemente su extensión en más de una tercera parte. En sucesivas ediciones aprovecharé la experiencia personal y la de los dignos compañeros que lo utilicen, para llegar, amplificando la Ética de la primera edición, a un sistema comprehensivo y fundamental de la conducta práctica, y reduciendo el primer ensayo de Texto elemental de Ética, que representa la segunda, a un libro elemental adaptable a las exigencias de la segunda enseñanza. En ambos casos, el libro seguirá siendo un depósito más o menos amplio de conocimientos, de donde la prudente selección del profesor pueda sacar aquellas nociones capitales de esta disciplina científica para hacerlas enraizar en la conducta. Eloy Luis André. Madrid 26 de enero de 1920.» (Ética individual y social, Madrid 1920, pág. [v].)

Eloy Luis André, Indice, Etica 1920Eloy Luis André, Indice, Etica 1920
 

«Las secciones del Ateneo. Se ha verificado en el Ateneo la elección de las secretarías vacantes en la Junta de Gobierno y de las secciones para el próximo curso. [...] Filosofía. Presidente, D. Adolfo Bonilla San Martín; vicepresidente, D. Rafael Urbano; secretario primero, D. Eloy Luis André; segundo, don José Pérez Bances; tercero, D. Francisco González Ruiz; cuarto, don Francisco A. Rubio. No han aceptado los cargos para que han sido elegidos D. Eduardo Gómez Baquero y D. Eloy Luis André.» (El País, Madrid, domingo 20 de junio de 1920, pág. 2)

Tiene interés el siguiente comentario publicado en El Imparcial, donde Antonio Heras, que fue profesor en Chicago (y en 1924 publicó De la vida norteamericana. Impresiones frívolas), menciona como pensadores exportables desde España a Unamuno, Ortega y André:

«Está a punto de terminar la breve visita de Jacinto Benavente a los Estados Unidos. [...] Lo mismo podríamos decir, hayan despertado o no el interés que merecen más allá de nuestras fronteras espirituales, poetas como Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado y Eduardo Marquina; prosistas como Azorín, Baroja, Unamuno, Valle Inclán, Pérez de Ayala y Concha Espina; pensadores como el mismo Unamuno, Ortega Gasset y Eloy Luis André, y autores dramáticos como los Quinteros, por citar sólo a algunos de los más admirables en el campo de la actividad literaria.» (Antonio Heras, «Las fronteras espirituales de España», El Imparcial, Madrid, viernes 13 de abril de 1923, pág. 3.)

El 12 de enero de 1924 firma el Prólogo a sus Nociones de Psicología experimental (que se presentan como tercera edición, siendo las dos anteriores de Elementos de Psicología):

«Prólogo de la tercera edición. Las alteraciones más notables que experimenta la obra son: en primer lugar, el cambio de título de Elementos de Psicología por el de Nociones de Psicología experimental, reservando aquél para una obra de más extensión y contenido; en segundo lugar hemos procurado atender en su redacción al fin eminentemente didáctico a que debe responder; y en tercer lugar complementamos el desarrollo doctrinal del cuestionario con un estudio sobre los estados psíquicos anormales, otro sobre evolución psíquica y sus efectos, otro sobre psicología comparada del hombre y del animal, con nociones de psicología infantil, y otro sobre psicología colectiva. Además hemos procurado poner al día todas las cuestiones en el texto tratadas con la más reciente literatura psicológica a nuestro alcance, completándolo con los estudios relativos a la metodología experimental, a la inclinación, al lenguaje y a la conciencia, y con dos párrafos suplementarios respecto a estos dos últimos temas. Debiendo responder este libro a la exigencia simultánea de dos círculos estudiantiles de distinta edad, el español y el hispanoamericano, que exigen cosas diferentes y hasta de diverso modo expuestas, esa ha sido la razón principal para distribuir la materia en dos tipos distintos de letra, repitiendo a veces los mismos asuntos con variantes de amplitud y contenido, y hasta de forma de exposición, por tener delante de la mente lectores de catorce y quince años y jóvenes de diez y siete a veinte. Aun en cada grupo hay diferencias de aptitud. Premuras de tiempo nos obligan a proceder así, reservando para próximas ediciones el propósito de escribir dos obras de distinta extensión (los Elementos y las Nociones de Psicología experimental), por separado, reduciendo la materia para la última y amplificándola para la primera. Complemento de una y otra obra serán las Nociones básicas de Biología y Fisiología para la Psicología y la Metodología, técnica y problemas de Psicología experimental. Es halagüeña la esperanza de renovación de los estudios psicológicos, y se nos ofrece confirmada por el favor más creciente que el público español e hispanoamericano consagra a estos estudios. Para todos los que hacemos de ellos profesión y devoción, es un deber grande tener al corriente de las más vitales cuestiones y tareas de trabajo a nuestro público. Acaso alguno tache de pedantesca erudición el propósito; pero sembrando inquietudes y ansia de saber, recogeremos cosecha de investigadores, que es lo que precisamos. En poco más de cuatro años se agotaron dos ediciones de nuestros Elementos de Psicología experimental. Esta tercera edición se publica precedida por la traducción de la Psicología de Lindworski; y de otros estimables trabajos alemanes, como la Técnica de Pauli, y norteamericanos se anuncia una traducción. Tuvimos a la vista los originales. Estamos, pues, en marcha; pero, afortunadamente, no vamos solos. Así podremos contrarrestar la perniciosa labor de los derrotistas profesionales de la Psicología experimental, que tratan de convertir nuestro firme propósito en carrera de obstáculos. Más sabroso será el triunfo al final. Eloy Luis André. Madrid, enero 12 de 1924.» (Nociones de Psicología experimental, Madrid 1924, págs. 9-11.)

«El curso de conferencias organizado por la Sección de Filosofía y Letras del Colegio de Doctores de Madrid, que viene celebrándose en el salón de actos de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación (Marqués de Cubas, núm. 13), continuará mañana viernes, a las seis y media de la tarde, con una que estará a cargo del Sr. D. Eloy Luis André, doctor en Derecho y en Filosofía y Letras y catedrático de Filosofía del Instituto del Cardenal Cisneros, de esta corte, quien versará sobre el tema 'La conciencia nacional y sus generadores'.» (El Imparcial, Madrid, jueves 20 de marzo de 1924, pág. 5.)

«Conferencias. El Sr. André. Acerca del tema 'La conciencia nacional y sus generadores', disertó anoche en la Academia de Jurisprudencia el catedrático de Filosofía del Instituto del Cardenal Cisneros, D. Eloy Luis André. La conferencia correspondía a la serie organizada por la sección de Filosofía y Letras del Colegio de Doctores. Estima que la principal misión del nacionalismo español debe ser recoger las culturas del latinismo y reflejarlas potentemente sobre Sudamérica. Alude al pensamiento de Cánovas sobre la falta de conciencia nacional en España, y al criterio que sobre este mismo punto sostenía D. Francisco Giner, que encontraba la génesis de ella principalmente en la Historia. Habla de la conciencia como la concibe el dinamismo filosófico moderno y de los pueblos que han creado nuevas nacionalidades al impulso de una conciencia colectiva, que busca un perfeccionamiento y la realización de un fin único. Estudia luego las distintas causas que han producido en España la actual crisis de la conciencia nacional, y termina en un párrafo elocuente, excitando a la juventud a formar una conciencia nacional fuerte, basada en el pensamiento, en su espíritu de bondad y en la tradición, pero no estancándose en ella, sino mejorando la obra de nuestros antepasados, realizando los ideales que ellos no pudieron realizar, manteniendo el amor al pasado, la mayor atención en el presente y una gran fe en el porvenir. El orador fue muy aplaudido.» (La Correspondencia de España, Madrid, sábado 22 de marzo de 1924, pág. 4).

El 27 de enero de 1925 firma el Prólogo a su Lógica, morfología mental, dentro del proyecto de Sistema de Filosofía de los Valores:

«Constituye la Lógica el segundo tratado de nuestro Sistema de Filosofía de los Valores, que comprenderá, además de esta parte y de la Ética, anteriormente publicada, la Estética, la Filosofía del Derecho y la Economía sistemática, o Filosofía general de los Valores, con los estudios complementarios de cuatro disciplinas: la Pedagogía, la Política, la Sociología y la Técnica. Empezamos la publicación de la Lógica (que subdividimos en cinco libros: Introducción, Morfología mental, Criteriología, Sistematología y Metodología) por la Morfología, porque exigencias didácticas perentorias a ello nos obligan. Antes de finalizar este año pensamos publicar la Sistematología y Resúmenes de la Introducción a la Lógica, a Criteriología y la Metodología. De esta manera las exigencias de un libro elemental quedan satisfechas. Y para responder a las de un público más maduro y mejor preparado, sobre todo en Hispano-América y en nuestro ambiente universitario y para proporcionar al autodidacto –que tanto abunda entre nosotros– un órgano adecuado de formacion, de investigación y de trabajo, condensaremos en otros tres volúmenes la doctrina relativa a la Introducción a la Lógica, la Criteriología y la Metodología, escritas con más extensión y amplitud de contenido. Este es nuestro propósito, y ojalá que el esfuerzo y el resultado puedan corresponder a él. Eloy Luis André. Madrid, enero 27/925.» (Sistema de Filosofía de los Valores. Lógica. Morfología Mental, Madrid 1925, págs. [vii-viii].)

«Conferencias. Don Eloy Luis André. Ayer dio la vigésima conferencia del curso organizado por el Centro de Galicia el catedrático del Instituto del Cardenal Cisneros don Eloy Luis André, que disertó sobre 'El litoral gallego y la eficiencia económica de Vigo y La Coruña'. Empezó el conferenciante comparando entre sí los diferentes pueblos pirenaicos que constituyen la unión ibérica, y califica a Galicia como la mejor preparada para la función del porvenir en el sentido de su posición geográfica, puesto que su extensión, poco menor que Cataluña, demuestra un coeficiente de proliferación inmenso. Dijo que Galicia es, sin disputa alguna, la estación central de paso de los pueblos europeos con los americanos y asiáticos a través del Atlántico, el 'mar liberum' que se opone al 'mare nostrum' de los romanos. El litoral gallego, que tiene 970 kilómetros, diez menos que Portugal y una tercera parte del litoral español, bien merecía del Estado una protección más decidida y constante, pues los puertos gallegos, sin tener a sus espaldas una red tupida de ferrocarriles y sin un verdadero espíritu de cohesión en el 'hinterland' para mancomunar todos los esfuerzos, representan hoy muy poco, a pesar de sus condiciones naturales, en el concierto marítimo mundial. Habló del crecimiento de población, que asciende en La Coruña a 86.000 habitantes, y en Vigo, desde 2.500 en épocas de la Reconquista, a 98.000 con que cuenta actualmente. Requirió el apoyo del Estado para que los proyectos de reforma de los puertos gallegos antedichos se verifique por medio de una fórmula económica que él calificó con la frase gráfica de 'financiar el proyecto', a base de cubrir una tercera parte del importe de las obras las ciudades de Vigo y La Coruña, otro tercio el Estado, en concepto de subvención, y otro tercio el Estado como anticipio reintegrable. El señor Luis André fue muy aplaudido.» (La Época, Madrid, viernes 6 de febrero de 1925, pág. 2.)

«En el Centro de Galicia. El distinguido catedrático del Instituto del Cardenal Cisneros D. Eloy Luis André ha dado ayer la vigésima primera conferencia del curso organizado por el Centro de Galicia, y segunda de su serie. Disertó sobre 'El ferrocarril de Orense a Zamora y los ferrocarriles centrales gallegos' [...] Completa su estudio con el análisis técnico, financiero y económico del proyecto, aconsejando que se construya por el Estado con emisión de obligaciones sobre sus actuales líneas. El conferenciante fue repetidamente aplaudido.» (El Imparcial, Madrid, viernes 13 de febrero de 1925, pág. 3. En primera página de El Imparcial del domingo 5 de abril de 1925 se publica a tres columnas un artículo de André sobre el ferrocarril Orense a Zamora: «Una línea nacional e internacional».)

«Viaje del general Berenguer. El ferrocarril Orense-Zamora. Vigo 28. Ha llegado a esta población el capitán general de Galicia D. Damaso Berenguer, procedente de Orense y Tuy. El ilustre militar viaja de incógnito, y mañana sale para Pontevedra y La Coruña. Ha llegado hoy el catedrático y publicista D. Eloy Luis André que el miércoles dará una conferencia en la Cámara de Comercio acerca de 'El ferrocarril Orense-Zamora'.» (El Imparcial, Madrid, miércoles 29 abril 1925, pág. 5.) En primera página de El Imparcial del sábado 9 de mayo de 1925 figura a dos columnas un artículo de André: «El ferrocarril del Atlántico: Coruña-Vigo-Oporto-Lisboa-Sevilla-Gibraltar». En primera página de El Imparcial del domingo 7 de junio de 1925 figura a dos columnas otro artículo de André: «Nuestro sistema ferroviario. La red del Noroeste.» En segunda página de El Imparcial del viernes 26 de marzo de 1926 se publica otro artículo de André: «Las comunicaciones en España. El ferrocarril del Príncipe de Asturias. La Asamblea de Vigo y mi variante».

«El ferrocarril del Príncipe de Asturias. Don Eloy Luis André. Este distinguido publicista, tan especializado en cuestiones ferroviarias, ha publicado un detalladísimo folleto en defensa de la construcción de la línea Zamora a Orense, incluída en el último plan oficial de ferrocarriles nacionales. Dicha línea se llama del Príncipe de Asturias, con referencia no al actual, sino a su abuelo, Don Alfonso XII, por formar parte y ser el único trozo aún no construido de un antiguo proyecto de enlace entre Vigo y Barcelona. El autor del proyecto, frente a los trazados conocidos entre Zamora y Orense, propone otro nuevo por Puebla de Sanabria y Ginzo de Limia, aduciendo multitud de razones geográficas, técnicas y financieras. Parecen haberse despertado en torno a la cuestión muchos intereses locales, propugnando cada uno por la solución ferroviaria que más le favorece. Tendrá, por tanto, el ministerio de Fomento que decidir un pleito muy enconado al fijar de modo definitivo el trazado de los futuros ferrocarriles gallegos, y para ello constituye una aportación muy valiosa, que no puede desdeñarse, este folleto del reputado especialista don Eloy Luis André, al que felicitamos por su trabajo.» (La Época, Madrid, martes 13 de abril de 1926, pág. 3.)

La afición de André por el ferrocarril no fue sólo teórica, incluso tuvo ocasión de conocer como pasajero un grave accidente ferroviario, cuando se produjo el descarrilamiento del expreso de Galicia entre las estaciones de Zarzalejo y Robledo de Chavela; El Imparcial del martes 8 de noviembre de 1927 publica su nombre y circunstancias entre la larga relación de heridos leves.

La noche del 21 de febrero de 1927 participó en la velada en honor de Benito Espinosa, celebrada en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, organizada por Mario Méndez Bejarano con la cooperación de Manuel Hilario Ayuso, y en la que pronunciaron discursos Manuel Hilario Ayuso, José Verdes Montenegro, Lucio Gil Fagoaga, Eloy Luis André, el señor conde de López Muñoz, Mario Méndez Bejarano, y el ministro de los Países Bajos, barón Van Asbeck; y en 1930 publicó Ideario político de Espinosa. Análisis, comentario y crítica del 'Tratado teológico político' (Victoriano Suárez, Madrid 1930, 62 págs. y 1 retrato de Espinosa).

En 1931, seguramente por la efervescencia de la nueva situación política, escribe, refunde y reedita hasta cinco libros. En el mes de agosto, con ocasión de la publicación de Españolismo. Prasologio. Pueblo y conciencia nacional, la revista Nuevo Mundo le solicita para su sección «Autocríticas» una auto presentación de esa obra, y André aprovecha para hacer una suerte de ajustado balance del lugar que ha ocupado y ocupa: Para los del 98 fui un disidente; para los novecentistas, un solitario amargado; para la nueva generación, un desconocido...:

«Españolismo. Es muy difícil, si no imposible, que el poeta pueda criticar su obra y el padre juzgar con justicia el propio hijo. Se necesita ser un Felipe II para el infortunado príncipe don Carlos o un cínico y ególatra, cayendo en el extremo opuesto. La virtud del poeta es de creación, no de valoración. Dios mismo, al entregar el mundo a las disputas de los hombres, se contentó con hacerlo. El escritor, a lo sumo, puede decir y debe decir, si no quiere que el silencio sea inclusero de sus obras y su nombre duerma a veces con perversa intención de los contemporáneos en el anónimo: «Aquí estoy; esto es mío. Esto quise decir. Y a eso vamos. Y sólo a esa vamos.» En mi Españolismo pretendí hacer dos cosas: una crítica del falso españolismo, de las vicisitudes sufridas y vividas por este pueblo, cuyo maestro máximo fue la ascética adversidad, que le metió el estoicismo en la médula, desde la Reforma y el Renacimiento hasta hoy, y una parte constructiva, cuyo es el primer volumen, en donde estudio la vida económica como base del Estatuto nacional, el pueblo y su proceso de formación, la conciencia española y su crisis, así como también la fórmula de su generación, articulando nuestra vida histórica con Portugal, con África e Hispanoamérica. Ni nacionalismo exaltado a lo Hitler o Mussolini, ni internacionalismo a outrance para hacer el caldo gordo a la plutocracia o a una oligarquía internacional de directores del socialismo militante. Socialismo nacional, sí, y espíritu y forma republicana y democracia vital, también; pero con ponderación y medida. Decálogo y breviario espiritual, Prasologio, no mero ideario de la nueva conciencia republicana. Los cuatro ensayos que hoy se publican fueron hechos, pensados y vividos en el período revolucionario que comienza en el 98, y tiene espasmos en el 10, en el 17, y en los últimos años de la Dictadura, que precedieron a la República. Conciencia republicana en mi Histrionismo publicado en 1906, mi Ética española (con dos ediciones, ahora va la tercera) de 1910 y el Ideario de Espinosa y El espíritu nuevo en la educación española, de 1925, y Democracia social revolucionaria y democracia social conservadora, de 1919. Para los del 98 fui un disidente; para los novecentistas, un solitario amargado; para la nueva generación, un desconocido. Para mí, lealmente austero, y con absoluta fe en mí y en mi obra, fe de sobrevivencia merecida, aunque no lograda, un pensador perseverante. Consciente de la conspiración del silencio, en la que se quiso confinar mi espíritu, silencio y soledad fueron yunque del carácter y obra repujada del dolor y la adversidad es mi obra hecha con aspiración de eternidad. Ahora, el público juzga y sentencia. Yo, a su fallo de presente irrevocable me someto, en caso necesario, reservándome desde luego el derecho de apelación al supremo tribunal de la conciencia histórica.» (Nuevo Mundo, Madrid, 21 de agosto de 1931, pág. 27.)

En noviembre de 1931 fue nombrado Secretario del Instituto del Cardenal Cisneros. En mayo de 1933, Estampa hace propaganda republicana, un tanto ingenua, de «cómo se transforman los viejos Institutos de Segunda Enseñanza», tomando como ejemplo el Cardenal Cisneros:

«No solamente la Universidad y la Escuela primaria han tomado nuevos rumbos espirituales. También la Segunda Enseñanza se transforma rápidamente en sus procedimientos y en su manera de concebir la educación de la adolescencia. Los Institutos de España en donde, desde hace años, se esforzaba un núcleo de catedráticos entusiastas y competentes en luchar contra la inercia del Estado, han conseguido, con el nuevo régimen, poner en primer plano estas actividades que antes se ahogaban en la indiferencia o la incomprensión oficial. En Madrid han sido creados por la República cuatro nuevos Institutos, en los que un profesorado, inspirado por un espíritu novísimo y un amplio concepto de la educación, trabaja fervorosamente. Pero los viejos Institutos han sabido también ponerse a tono con el nuevo espíritu, transformando sus métodos, sus maneras y hasta el interior de su edificio. ¿Quién conoce ya estas galerías y este vestíbulo y esta escalera del Instituto del Cardenal Cisneros, donde antaño los muchachos, abandonados a sus instintos, jugaban a la pelota, se enzarzaban en riñas o se entretenían en ejercidos de epigrafía mural con loa carboncillos de dibujo? Todo está ahora limpio, ordenado y tranquilo. Sólo algún cartel, anunciador de algún acto de las asociaciones de estudiantes, turba la paz de los muros, y eso con una nota típicamente estudiantil, de estudio o de honesta diversión. Sólo hay un momento de bullicio en las galerías: el de salida de las clases. [...] Esta intervención de los muchachos en la vida académica es una de las cosas más características del nuevo espíritu. Las asociaciones estudiantiles participan ahora en toda la vida del Instituto: desde la representación, que oficialmente se les ha concedido en los claustros de profesores, hasta los más nimios detalles de la organización. [...] Todo esto en dos años. Una Comisión directiva, formada por tres catedráticos emprendedores, a quien el Ministerio encomendó la magna obra de regir el viejo Instituto madrileño, ha llevado a cabo su cometido con un entusiasmo y una escrupulosidad dignas del mayor encomio: el director, don Vicente García de Diego; el vicedirector, don Celso Arévalo, y el secretario, don Eloy Luis André, son los tres hombres que han realizado esta transfonnación. Gracias a ellos, y al calor que sus iniciativas han encontrado en todo el profesorado del centro docente, el Instituto del Cardenal Cisneros es hoy un centro de Segunda Enseñanza que conoce todos los nuevos procedimientos del Bachillerato, dentro, naturalmente, de los medios a que es preciso limitarse: la división de las clases en secciones, las excursiones científicas, los viajes de instrucción, las conferencias...» (Estampa, Madrid, 20 de mayo de 1933, págs. 19-20.)

«Caro Mindán, Aquí le envío el cuestionario que me pide. Me queda la duda de si V. desea también el del otro tribunal. Éste no podría mandárselo en todo caso hasta mañana. Pero no lo haré si V. no me lo pide expresamente. Mientras tanto vaya V. viendo el que le envío. El tribunal nuestro se ha constituido definitivamente como lo estaba provisionalmente y así actuará: Zubiri, Eloy Luis André, Aznar, Roquer, yo. Le envío también su tarjeta de matrícula de este curso. Verá que le he matriculado en Historia de la Filosofía, con Zubiri. Le devuelvo asimismo las demás cosas que de V. tenía y no hacen falta aquí. [...] Gaos.» (Carta de José Gaos a Manuel Mindán Manero, fechada en Madrid, lunes 19 de noviembre [1934], en José Gaos, Obras completas. XIX. Epistolario y papeles privados, UNAM, México 1999, nº 54, págs. 160-161.)

Falleció André en Madrid el 24 de mayo de 1935, a los cincuenta y ocho años, dejando viuda e hijos (la esquela del ABC menciona también a su madre, Pura André Santiago). Un nieto suyo, Carlos Thiebaut Luis-André (Madrid 1949), es desde 1996 catedrático de filosofía en la Universidad Carlos III de Madrid. Es curioso advertir cómo en los últimos años el olvidado André está siendo exhumado con particular interés gremial y local por algunos psicólogos y galleguistas.

Selección bibliográfica cronológica de Eloy Luis André

1900 «La Universidad española contemporánea», Revista contemporánea, noviembre, 600:337-344.

1901 «Mentalidad española», La Lectura, junio 1901, 6:50-56.

1902 «Psicología del arte», Revista contemporánea, agosto 1902.

«Nuestras mentiras convencionales. La mentira económica», La España Moderna, 165:93-113.

«Nuestras mentiras convencionales. La mentira política», La España Moderna, 167:63-84.

1903 «La apertura del Canal de Panamá y su influencia en la política comercial hispano-americana», Nuestro Tiempo, abril 1903, nº 29, págs. 488-502.

«Nuestras mentiras convencionales. La mentira social», La España Moderna, 177:64-87.

«Psicología social del Municipio español», La España Moderna, 179:58-81.

1904 «Fuerza y cultura, según nuestra mentalidad individual y colectiva», La España Moderna, junio 1904, nº 186, págs. 72-95.

1905 «Radicalismo y reacción», La España Moderna, febrero 1905, nº 194, págs. 86-112.

«Estadismo, laicismo y congregacionismo en nuestra enseñanza secundaria», La España Moderna, septiembre 1905, nº 201, págs. 17-34.

«El presupuesto de la educación nacional», La España Moderna, diciembre, nº 204, págs. 27-50.

1906 El histrionismo español. Ensayo de psicología política, Biblioteca de escritores contemporáneos, Imprenta de Henrich y Cia, Barcelona 1906, 250 págs.

«Los precursores españoles de Bacon y Descartes, por Eloy Bullón», La Lectura, mayo 1906, págs. 78-81.

«El cacicato de la mentalidad en España», en Nuestro Tiempo.

«El libro, la revista y el periódico en España», La España Moderna, agosto 1906, nº 212, 5-24.

1908 Traducción de Léxico de filosofía, por Alejo Bertrand, Librería de la Viuda de Ch. Bouret, París 1908, XVI+243 págs.

«Salvajismo y humanismo», Nuestro Tiempo, nº 109, enero de 1908, págs. 37-45.

«Fe, caridad y esperanza», La España Moderna, febrero 1908, nº 230, págs. 20-35.

1909 Traducción de Filósofos contemporáneos, por Harald Höffding. Traducción, estudio crítico del autor y notas de Eloy Luis André, Biblioteca Científico-filosófica, Daniel Jorro, Madrid 1909, XXXV+252 págs.

«Cultura y democracia», La España Moderna, mayo 1909, nº 245, págs. 95-115.

1910 «Filosofía del sistema», en La España Moderna, enero 1910, nº 253, págs. 139-154.

Ética española. Problemas de moral contemporánea, Imprenta de los Hijos de M. G. Hernández, Madrid 1910, 304 págs. Segunda edición, Sucesores de Rivadeneyra, Madrid 1925, XIII+380 págs.

1911 Traducción de Introducción a la Filosofía, por Guillermo Wundt. Traducción de la quinta edición alemana y estudio sobre 'La Filosofía contemporánea en Alemania y la Filosofía científica de Wundt' por Eloy Luis André, Daniel Jorro, Madrid 1911-1912, 2 tomos.

1912 Traducción de La vida, su valor y significación, por Rodolfo Eucken. Traducción y estudio crítico de las doctrinas del autor por Eloy Luis André, Biblioteca Científico-filosófica, Daniel Jorro, Madrid 1912, LXIII+280 págs.

«El porvenir de la Filosofía científica en España e Hispano-América», Nuestro Tiempo, nº 159, marzo de 1912, págs. 309-328.

1913 Traducción de Sistema de Filosofía Científica, o sea, Fundamentos de Metafísica basada en las Ciencias Positivas, por Guillermo Wundt. Traducido por Eloy Luis André, Daniel Jorro, Madrid 1913, 2 tomos, XXIII+523 y VII+325 págs.

1914 La mentalidad alemana. Ensayo de explicación genética del espíritu alemán contemporáneo, Biblioteca científico-filosófica, Daniel Jorro, Madrid 1914, XV+567 págs.

«El problema de la educación cívica», La España Moderna, abril 1914, nº 304, págs. 91-110.

1915 «Neutralidad y españolismo», en La Esfera, nº 63, 13 marzo 1915. «Política ferroviaria de carácter nacional», en Revista de Economía y Hacienda.

1916 La cultura alemana, Daniel Jorro, Madrid 1916, 408 págs.

1916 La educación de la adolescencia. Estudio crítico del estado de la segunda enseñanza y de sus reformas más urgentes, por Eloy Luis-André, Catedrático de Filosofía del Instituto de Toledo, Imprenta de 'Alrededor del Mundo', Madrid 1916, VIII+256 págs.

1917 «La mancomunidad ferroviaria catalana», en Revista de Economía y Hacienda.

1918 La protesta del Instituto de Toledo contra el establecimiento del Instituto Escuela, Instituto de Toledo, Junio 1918, 16 págs. Y en Renovación Española: «La protesta del Instituto de Toledo contra el establecimiento del Instituto-Escuela» (nº 23, 4 de julio) y «La protesta del Instituto de Toledo contra el establecimiento del Instituto-Escuela» (nº 24, 11 de julio).

1919 Sistema de filosofía de los valores, Imprenta del Colegio de María Cristina, Toledo 1919. [BNM 5/12642 v. 1, v. 2]

1919 Dos Idearios y dos Democracias. Democracia social revolucionaria y Democracia social conservadora, Sucesores de Rivadeneyra, Madrid 1919, 65 págs.

1920 Ética individual y social, por Eloy Luis y André, catedrático numerario del Psicología, Lógica, Ética y Rudimentos de Derecho en el Instituto del Cardenal Cisneros de Madrid. Segunda edición, Imprenta de los Hijos de M. G. Hernández, Madrid 1920, VIII+251 págs. (en cubierta: «Precio: 7 pesetas»). 3ª edición, Hijos de M. G. Hernández, Madrid 1923, VIII+375 págs.

1920 Elementos de Psicología, 2ª ed. Hijos de M. G. Hernández, Madrid 1920, IV+278 págs.

1921 Nociones de educación cívica, jurídica y económica, Hijos de M. G. Hernández, Madrid 1921, VII+238 págs.

1924 Resúmen de educación cívica, jurídica y económica, Sucesores de Rivadeneyra, Madrid 1924, 148 págs.

1924 Nociones de Psicología experimental, por Eloy Luis André, catedrático numerario de Filosofía en el Instituto del Cardenal Cisneros (Madrid), Tercera edición, Sucesores de Rivadeneya, Madrid 1924, 381 págs. (en cubierta: «Precio: 8 pesetas»). Edición revisada, Madrid 1931.

1925 Sistema de filosofía de los valores. Lógica. Morfología mental, por Eloy Luis y André, Catedrático de Filosofía y Derecho en el Instituto del Cardenal Cisneros, de Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, Madrid 1925, 236 págs. Imprenta Sáez, Madrid 1932, 265 págs.

1926 El sistema ferroviario de Galicia y León. Los planes del Consejo Ferroviario y del Ministerio de Fomento y el Ferrocarril del Príncipe de Asturias, Sucesores de Rivadeneyra, Madrid 1926, 151 págs., 7 láminas. [BNM 2-73147]

1926 El espíritu nuevo en la educación española. Un informe y un voto particular sobre el Instituto-Escuela. Reformas urgentes en la Segunda enseñanza, Sucesores de Rivadeneyra, Madrid 1926, 72 págs.

1928 Deontología. Breviario de moral práctica, Ed. Rivadeneyra, Madrid 1928, 335 págs. Imprenta Sáez Hermanos, Madrid 1931, 567 págs.

1929 Rudimentos de derecho español, o sea derecho usual patrio. Adaptado al cuestionario oficial del bachillerato elemental y a los programas de las Escuelas Normales y Escuelas de Comercio, 3ª edición, Imprenta Clásica Española, Madrid 1929, XVI+256 págs.

1930 Ideario político de Espinosa. Análisis, comentario y crítica del 'Tratado teológico político', Librería de Victoriano Suárez, Madrid 1930, 62 págs y 1 lámina (retrato de Espinosa).

1931 Galleguismo. Lucha por la personalidad nacional y la cultura (ensayos), Imprenta de J. Murillo, Madrid 1931, 464 págs.

1931 Españolismo. Prasologio. Pueblo y conciencia nacional, Sucesores de Rivadeneyra, Madrid 1931, 228 págs.

1931 Democracia social revolucionaria y conservadora, 2ª ed., Imprenta Sáez Hermanos, Madrid 1931, 80 págs.

1931 Psicología experimental, 4ª ed., Imprenta de Sáez Hermanos, Madrid 1931, 461 págs.

1931 Deontología social, Imprenta Sáez Hermanos, Madrid 1931, 248 págs.

1932 Programa de la asignatura de Ética y Rudimentos de Derecho en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza «Cardenal Cisneros» de Madrid, Imprenta Saez Hermanos, Madrid 1932, 32 págs.

1933 Revolución. Prasologio del Españolismo, Imprenta Murillo, Madrid 1933, 342 págs.

1934 Rudimentos de derecho, Sáez Hermanos, Madrid 1934, 377 págs.

1934 Españolismo. Prasologio. Ética española. Problemas de moral contemporánea, 3ª ed. aum., Sucesores de Rivadeneyra, Madrid 1934, XVIII+439 págs.

Sobre Eloy Luis André en el Proyecto Filosofía en español

1906 Zeda [Francisco Fernández Villegas], «Alrededor del periodismo»

1914 Félix Urabayen, «Pensadores españoles»

1914 Edmundo González-Blanco, «Génesis de la mentalidad alemana»

1918 El Señor Alba, atacado de izquierdismo (El Debate, 28 julio)
La cátedra de Psicología del Instituto de San Isidro (ED 29 julio
La Cátedra de Filosofía del Instituto de San Isidro (Renovación Española, 1 agosto)
«La Cátedra de Filosofía del Instituto de San Isidro y la ética del Sr. Alba (RE 15 agosto)
Feliciano González Ruiz, La provisión de una cátedra (El Siglo Futuro, 17 agosto)
«Alba en contradicción con el Consejo de Instrucción pública (RE 29 agosto)
Alba en contradicción con el Consejo de Instrucción pública (2) (RE 5 septiembre)
Alba en contradicción con el Consejo de Instrucción pública (y 3) (RE 12 septiembre)

1932 Eloy Anselmo Luis y André, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana (Ap6:1322-23)

2009 GBS, «Eloy Luis André y la revista Renovación Española», El Catoblepas, nº 90, pág. 14.

Textos de Eloy Luis André en el Proyecto Filosofía en español

1900 «La Universidad española contemporánea»

1901 «Mentalidad española»

1904 «Fuerza y cultura según nuestra mentalidad individual y colectiva»

1906 «Los precursores españoles de Bacon y Descartes, por Eloy Bullón»
«El libro, la revista y el periódico en España»

1908 «Salvajismo y humanismo»

1912 «El porvenir de la Filosofía científica en España e Hispano-América»

1915 «Neutralidad y españolismo»

1918 «Educación Nacional»
«Los hombres del 98»
«El ideario de las viejas ficciones»
«El ideario de la nueva generación»
«¿Qué es un pueblo?»
«La protesta del Instituto de Toledo contra el establecimiento del Instituto-Escuela»
«La protesta del Instituto de Toledo contra el establecimiento del Instituto-Escuela» (y 2)
«¿Sómos nosotros un pueblo?»
«La escuela nacional»

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