Facundo Goñi López
 

Ideólogo, periodista, abogado, político y diplomático español, «catedrático de derecho internacional» en el Ateneo de Madrid de 1845 a 1847 (publicó sus lecciones en el libro Tratado de las relaciones internacionales de España, Madrid 1848), «catedrático de filosofía y derecho internacional del Ateneo científico y literario de Madrid» (según el prospecto del Diccionario Enciclopédico de Gaspar y Roig en 1853). Diputado en las Cortes españolas en 1853 por el distrito de Estella, provincia de Navarra (de donde procedía y donde radicaba su familia), en diciembre de 1854 fue nombrado encargado de negocios en la legación de España en Costa Rica y Nicaragua, y en agosto de 1856 encargado de negocios y cónsul general de España en Chile. Vuelto a España en 1857, dirigió el periódico El Reino en 1861, y negoció en nombre de Isabel II el Tratado de Lisboa de 1864. Fue subsecretario del Ministerio de Estado, y en marzo de 1867 sustituyó a Gabriel García Tassara en Washington, como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de España ante los Estados Unidos del Norte de América, puesto que ocupó hasta marzo de 1869, en que le sucedió Mauricio López Roberts. Vuelto a España desaparece totalmente de la vida pública. Campoamor añade en 1882 a la dolora que le había dedicado en 1858 –«A mi querido amigo don Facundo Goñi»– lo siguiente: «Todas las cosas pasan, y tú con ellas (Kempis, lib. XI, cap. 1.)», sin duda tras su fallecimiento reciente y sentido.

Sorprende que un autor de trayectoria tan interesante y pública haya permanecido –al menos hasta septiembre de 2011– prácticamente caído en el olvido desde hace más de un siglo (la base de datos del Centro de Estudios Biográficos de la española Real Academia de la Historia sólo dice de él que fue «político y diplomático», que nació «a fines del siglo XVIII» y que falleció «en la segunda mitad del siglo XIX»; y aún en «identificación» tan escuálida yerran los académicos, pues Facundo Goñi hubo de nacer ya bien entrado el siglo XIX). Sin embargo Google libros tiene digitalizados y a la libre disposición del público, desde hace unos años, al menos siete ejemplares diferentes del libro que publicó en 1848.

Hemos dicho que era de la tierra de Estella, natural de Barbarin, pero desconocemos cuándo nació: la prensa le llama «ilustrado joven» en 1845 y don Modesto Lafuente le dice «aprovechado y juicioso joven» en 1849. Podemos suponerle coetáneo de Ramón de Campoamor, nacido en torno a 1820. El Archivo general del Ministerio de Asuntos Exteriores de España conserva su expediente personal como diplomático (signatura PP 463, expediente 5957), en el que no consta ni la fecha de su nacimiento ni la de su muerte.

La aparición más antigua que de su nombre encontramos en la prensa se remonta a octubre de 1844: «Facundo Goñi, abogado de los tribunales nacionales» difunde el prospecto de una Historia de la legislación española, desde los tiempos más remotos hasta la época presente, a ser publicada por entregas semanales de 32 páginas desde mediados de ese mes. No parece que esta obra llegara entonces a publicarse, pero, cinco años después, José María Antequera firmó otra de título y subtítulo idénticos (Imprenta de Martínez y Minuesa, Madrid 1849, 288 páginas).

1844 «Historia de la Legislación Española, desde los tiempos más remotos hasta la época presente. Por D. Facundo Goñi, abogado de los tribunales nacionales.
prospecto. La obra que anunciamos al público tiene por objeto trazar la marcha seguida por la legislación de España desde su origen hasta nuestros días; marcando sus períodos de progreso y decadencia, y las varias fases y vicisitudes porque ha pasado en diferentes épocas.
Así, su autor, partiendo de las primeras edades recorre sin interrupción nuestra historia, examina y aprecia todos los hechos que determinaron en cada siglo las más notables alteraciones legales; pone de manifiesto los elementos que han entrado en la formación de nuestros códigos; analiza la índole y naturaleza de cada uno de estos separadamente a la luz de los buenos principios filosóficos; y finalmente, tendiendo una mirada sobre este cuadro general, procura deducir de su examen las reformas que hoy reclaman el espíritu del siglo y el estado actual de nuestra sociedad.
Una diferencia esencial separa en nuestro concepto esta obra de los demás trabajos que se han hecho sobre la materia. Consiste en presentar siempre al lado de la legislación el estado social de España, siguiendo a la par su curso, y haciendo ver la influencia recíproca que alternativamente ejercieron, ya la sociedad sobre las leyes, ya estas sobre aquella; método que sobre ser el más fecundo en útiles resultados, es también el mas conforme a las tendencias de la edad presente. El autor en suma, aunque no pretende haber alcanzado su objeto, ha aspirado a hacer una obra filosófica que llene en lo posible el vacío que se nota en este ramo de la legislación.
De todos modos, hoy en que tras largo abandono se ha conocido la importancia que merece el estudio histórico de nuestras leyes para cuya enseñanza sin embargo tal vez no exista una obra del todo a propósito; cuando por otra parte se están preparando en nuestros códigos trascendentales reformas, cuya esencia y valor no es fácil apreciar sin tener noticia de lo que han sido aquellos, hemos pensado que podrá ser oportuno al menos este trabajo.
Creemos excusado decir mas en un simple prospecto; reservándonos para otro lugar exponer las consideraciones que nos han impulsado a esta publicación, la cual desde luego abandonamos al juicio ilustrado del público.
Condiciones de la suscripción. La obra saldrá a luz por entregas de 32 páginas cada una, y del tamaño del prospecto, formando en su totalidad dos tomos. Al segundo de estos acompañará una lista de todos los señores suscriptores. La primera entrega se repartirá a mediados de octubre, y seguirán los restantes con solo el intervalo de una semana a lo mas. El precio de cada entrega será 3 rs. en Madrid y 4 en las provincias, franco de porte. Los que desde ahora gustaren abonarse por toda la obra, satisfarán 30 rs. tan solamente en la corte, y 40 en las provincias. Se suscribe en Logroño en la librería de Ruiz.» (Boletín Enciclopédico Riojano de Anuncios, Logroño, 20 de octubre de 1844, nº 42, págs. 1-2.)

Por la documentación que se conserva en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid sabemos que «D. Facundo Goñi y Lopez, natural de Barbarin, solicita su incorporación en este Ilustre Colegio y al efecto exhibe el título de Abogado por el Ministerio de la Gobernación en 24 de octubre de 1844», quedando colegiado con el número 3.881 con fecha 19 de diciembre de 1844.

«A la atención de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de Abogados de esta Corte. D. Facundo Goñi con el debido respeto expone a V. SS. que habiendo recibido el grado de licenciado en Jurisprudencia en la Universidad de esta corte, y en su consecuencia obtenido del Ministerio de la Gobernación el título para abogar en estos Reinos, que original acompaño: desea tener la honra de pertenecer al ilustre colegio de abogados de Madrid: por lo cual, Suplica a V. SS. se digne acordar su incoporación si así lo estiman conveniente, en lo que realiza un singular favor. Dios guarde a V. SS. muchos años. Madrid 30 de Noviembre de 1844.»

Precisamente en octubre de 1844 inauguraba José María Ruiz López la cátedra de derecho internacional del Ateneo de Madrid, pero como sólo un mes después lograba un nombramiento diplomático y en febrero de 1845 ya estaba camino de Constantinopla como agregado a la embajada de España, fue sustituido ese mismo curso por Facundo Goñi.

1845 «Ateneo científico y literario. El señor don Facundo Goñi, continuará las lecciones de derecho internacional el miércoles 2 del corriente a las 8 de la noche, y seguirá explicando en los mismos días y horas de las semanas sucesivas.» (Diario de Madrid, Miércoles 2 de abril de 1845, pág. 2.)

«Miscelánea. Llevados por la curiosidad a oír una de las explicaciones de derecho internacional que se están dando en el ateneo, en este periodo de humillación nacional, debemos confesar que hemos sido burlados en nuestra esperanza, y que hemos visto proclamadas con el acento de la pasión y la energía de una convicción profunda, las doctrinas más puras de moral y de política que deben regir a los estados en sus transacciones recíprocas. Ocupase el señor Goñi de la naturaleza y clases de los tratados, y al hablar por incidencia de la independencia de las naciones tuvimos la satisfacción de oír que "sin independencia no hay libertad, sin libertad no hay justicia, sin justicia no hay bienestar físico ni moral, no hay felicidad para los pueblos". Alguna vez no hemos acertado a combinar el lugar en que nos encontrábamos con las doctrinas que oíamos. Cuando el señor Goñi sentó el principio de que "la soberanía reside radical y esencialmente en el pueblo", nos preguntamos en vano por esa armonía, esa solidez de sistema que tanto pregonan, mientras en la cátedra nos ofrecen continuas pruebas de esa misma inconsecuencia de que les vemos hacer vergonzoso alarde en el gobierno.» (Eco del Comercio, Madrid, sábado 19 abril 1845, pág. 4.)

En noviembre de 1845 inaugura Goñi el segundo curso de la cátedra de derecho internacional del Ateneo de Madrid y también interviene en la equivalente de la Academia matritense de Jurisprudencia y Legislación, en sesión presidida precisamente por Lorenzo Arrazola, recién nombrado catedrático de derecho internacional de la Universidad de Madrid:

«Ateneo Científico y Literario. Esta corporación [...] ha dispuesto abrir las cátedras siguientes desde el día 7 del corriente: [...] Martes de 8 a 9: D. Facundo Goñi, derecho internacional.» (El Heraldo, Madrid, domingo 2 de noviembre de 1845, pág. 4.)

«La academia matritense de jurisprudencia y legislación empezará nuevamente sus tareas literarias, bajo la presidencia del Excmo. señor Don Lorenzo Arrazola, el día 4 de noviembre en la calle de Atocha, núm. 65, cuarto principal. En su primera sesión se discutirá el tema siguiente: "Si no existe el derecho natural no hay en el hombre derechos imprescriptibles; ninguna ley puede ser convencida de injusta, y puede justificarse hasta la tiranía y el despotismo." Usarán de la palabra en este debate los Sres. D. Facundo Goñi, D. Leandro Zorita y D. Domingo Angulo y Gutiérrez.» (El Heraldo, Madrid, martes 4 de noviembre de 1845, pág. 4.)

«El anuncio de una cátedra de derecho internacional, materia tan poco considerada todavía en España, nos ha llevado a la lección inaugural que antes de ayer daba en el Ateneo el jóven profesor don Facundo Goñi. La concurrencia fue numerosísima, y creemos que habrá salido como nosotros complacida de la claridad en la manifestación de las ideas, de la rígida lógica y del estilo didáctico y elegante del señor Goñi.» (El Espectador, Madrid, jueves 20 de noviembre de 1845, pág. 3.)

→ «Ateneo de Madrid. Extracto del discurso inaugural pronunciado por el ilustrado jóven D. Facundo Goñi, catedrático de derecho internacional. Señores: Vuelvo a ocupar esta cátedra por la segunda vez, confiando siempre en la indulgencia y benignidad del público. Vamos a ocuparnos de la ciencia elevada y trascendental del derecho internacional...» (El Español, Madrid, sábado 22 de noviembre de 1845, pág. 1.)

Y en el último tramo de la Revista de Madrid (1838-1845), impulsada precisamente por Pedro José Pidal (el mismo que como ministro de la Gobernación acababa de activar el plan Pidal), aparece el primer artículo suyo del que tenemos noticia:

→ Facundo Goñi, «Examen del régimen y estado social de España desde sus primeros tiempos hasta la invasión de los godos», Revista de Madrid, 2ª época, tomo IX, Madrid 1845, págs. 145-173.

Consolida su presencia en el Ateneo al entrar en su junta gubernativa como secretario segundo:

1846 «Anteanoche se verificaron en el Ateneo las elecciones de las personas que han de componer su junta gubernativa durante el año de 1846. Fueron reelegidas varias de las que la componían en el año que concluye. He aquí el resultado de la elección: Presidente: Sr. D. Antonio Alcalá Galiano. Consiliarios: 1º Sr. D. Diego de Medrano, 2º señor D. Agustín Salido. Secretarios: 1º Sr. don José Joaquín Mateos, 2º Sr. D. Facundo Goñi. Bibliotecario: Sr. D. José de Grijalva. Contador: Sr. D. Manuel Catalá de Valeriola.» (El Heraldo, Madrid, jueves 1º de enero de 1846, pág. 4.)

«Ateneo. Anteanoche se reunieron las secciones del Ateneo para acordar lo más conveniente acerca de la elección de oficios y los medios más a propósito de darles todo el impulso y animación posibles. [...] Después de la discusión sobre estos puntos, en que tomaron parte los señores Pacheco, Alcalá Galiano, Mateos, Goñi y otros señores socios, se acordó la reelección de oficios en ambas secciones, excepto de los cargos que estaban vacantes de vicepresidente y secretario de la primera, de ciencias morales y políticas, para los cuales fueron elegidos los señores Pacheco y Campoamor.» (El Heraldo, Madrid, jueves, 12 de febrero de 1846, pág. 4.)

«Ateneo Científico y Literario. El señor D. Facundo Goñi, profesor de derecho internacional, continuará sus lecciones en esta corporación todos los martes como hasta ahora, y además los sábados de las semanas sucesivas a las ocho de la noche.» (El Heraldo, Madrid, miércoles 4 de marzo de 1846, pág. 4.)

→ «Ateneo de Madrid. Cátedra de Derecho internacional, por D. Facundo Goñi. Sábado 9 de mayo de 1846.» (El Español, Madrid, miércoles 13 de mayo de 1846, pág. 3.)

→ «Ateneo de Madrid. Derecho internacional por D. Facundo Goñi. Sábado 23 de mayo de 1846.» (El Heraldo, Madrid, jueves 28 de mayo de 1846, págs. 3-4.)

«Ateneo Científico y Literario. Esta corporación celebra junta general el viernes 31 del corriente a las nueve de la noche; lo que se avisa a los señores socios para que se sirvan concurrir. Madrid 30 de julio de 1846. = El secretario segundo, Facundo Goñi.» (Diario de Madrid, Madrid, jueves 30 de julio de 1846, pág. 3.)

Inicia su carrera política como candidato a diputado en Cortes en las elecciones del lunes 7 de diciembre de 1846, en las filas del partido moderado y por el distrito navarro de Estella:

«[A continuación insertamos una noticia de los candidatos para diputados en todos los distritos de la provincia con expresión del color a que corresponden:] —Estella (Navarra). Candidato ministerial, don Facundo Goñi. Candidato progresista, D. José Martín Ercazti.» (El Español, Madrid, martes 8 de diciembre de 1846, pág. 2.)

«[Resultado de las elecciones para diputados a Cortes] Provincia de Navarra [...] Distrito de Estella. Estella 7 de diciembre (De nuestro corresponsal.). El resultado de la votación en este distrito ha sido el siguiente: Han tomado parte: 157. Mayoría: 79. D. Tomás Jaén, monárquico: 81. D. Facundo Goñi, moderado: 47. D. José María Ezcorti, progresista: 19. Resulta elegido por dos votos de mayoría el Sr. Jaén.« (El Heraldo, Madrid, sábado 12 de diciembre de 1846, pág. 1.)

No logra convertirse en diputado, pero es reelegido secretario segundo y además vicepresidente de la sección de literatura del Ateneo, incorporando el novedoso socialismo a sus lecciones habituales:

1847 «Anoche se verificaron en el Ateneo las elecciones de oficios de la junta gubernativa del año entrante, quedando reelegidos algunos de los señores que la constituyeron en 1846, en la forma siguiente: Presidente: Sr. D. Juan Francisco Pacheco. Consiliarios: 1º Sr. D. Fermín Gonzalo Morón, 2º señor D. José María Bremon. Secretarios: 1º Sr. don José Joaquín Mateos (reelegido), 2º Sr. D. Facundo Goñi (reelegido). Bibliotecario: Sr. D. José de Grijalva (reelegido). Contador: Sr. D. Manuel Catalá de Valeriola (reelegido). Depositario: Sr. D. Nazario de Carriquiri.» (El Heraldo, Madrid, viernes 1º de enero de 1847, pág. 4.)

«A consecuencia de la renuncia hecha por el señor Alcalá Galiano del cargo de presidente de la sección de literatura del Ateneo, se han verificado nuevas elecciones y han resultado nombrados para los cargos de dicha sección los señores siguientes: Presidente: don Juan Eugenio Harztzembusch. Vice-Presidente: don Facundo Goñi. Secretario: don Eugenio G. de Gregorio. Vice-secretario: don José de Uría.» (El Popular, Madrid, jueves 14 de enero de 1847, pág. 4.)

«Desde la presente semana continuará el señor don Facundo Goñi en el Ateneo sus lecciones de derecho internacional y socialismo, los lunes y jueves a las ocho de la noche.» (El Español, Madrid, jueves 28 de enero de 1847, pág. 4.)

Agotado el Derecho internacional como asunto de los cursos del Ateneo, incluso tras haberlo aderezado en su tercera temporada 1846-47 con briznas de socialismo [fue de los pioneros en servirse de tal palabra en España y tratar del asunto], explora Goñi territorios filosóficos en su comentario al libro de Tomás García Luna, también catedrático del Ateneo, anuncia un curso de Administración pública y ofrece otro de Historia social y política de Roma (Memoria leída en el Ateneo... en la junta general de 31 de diciembre de 1847, Madrid 1848, pág. 5):

→ Facundo Goñi, «Manual de la Historia de la Filosofía, por D. Tomás García Luna» (El Heraldo, Madrid, miércoles 3 de noviembre de 1847, pagina 3.)

«Ateneo científico y literario. Esta corporación cuyo objeto principal ha sido siempre propagar en nuestra patria los conocimientos científicos por medio de la enseñanza que desempeñan sus socios profesores, ha dispuesto abrir las cátedras siguientes desde el día 6 del actual. Lunes: de siete a ocho, don Juan Mieg, zoología. De ocho a nueve, don Facundo Goñi, administración pública. Martes: de siete a ocho, don Saturnino Lozano, griego. De ocho a nueve, don Tomás García Luna, historia de la filosofía. Miércoles: de siete a ocho, don Pedro Mata, medicina legal. [...] El señor D. Facundo Goñi pronunciará el discurso inaugural de apertura el lunes 6 del corriente a las ocho de la noche.» (Diario Oficial de Avisos de Madrid, jueves 2 diciembre 1847, pág. 2.)

«Anoche a las ocho según estaba anunciado se verificó la apertura solemne de las cátedras del Ateneo. Pronunció el discurso inaugural el señor don Facundo Goñi. La concurrencia a este acto fue bastante numerosa.» (El Popular, Madrid, martes 7 de diciembre de 1847, pág. 4.)

1848 «Ateneo. Las personas elegidas para la junta de gobierno y para las mesas de las secciones del Ateneo son las siguientes: Presidente: Excmo. Sr. D. Juan Donoso Cortés, marqués de Valdegamas. Consiliarios: 1º Sr. conde de Vigo. 2º Sr. D. Francisco Navarro Villoslada. Secretarios: 1º Sr. D. José García Barzallana, reelegido. 2º Sr. D. Eduardo Velaz de Medrano. Contador: Sr. D. Manuel Catalá de Valeriola, reelegido. Bibliotecario: Sr. D. José Grijalba, reelegido. Primera sección. Ciencias morales y políticas. Presidente: Sr. marqués de Valdegamas. Vice-presidente, Sr. D. Manuel García Barzallana. Secretario: Sr. D. Emilio Bernar. Vice secretario: Sr. D. José María Antequera. Segunda sección. Ciencias naturales. Presidente: Sr. D. Rafael Cavanillas. Vice-presidente, Sr. D. José Francisco Aizquivet. Secretario: Sr. D. Francisco García San Pedro. Vice-secretario: Sr. D. Casimiro Orense. Tercera sección. Ciencias físico-matemáticas. Presidente: Sr. D. José Posada Herrera. Vice-presidente: Sr. D. Ramón de Echevarría. Secretario: Sr. D. Enrique Alvear. Vice-secretario: Sr. D. Fernando Bocherini. Cuarta sección. Literatura y bellas artes. Presidente: Sr. D. Juan Nicasio Gallego. Vice-presidente: Sr. D. Facundo Goñi. Secretario: Sr. D. Eugenio García de Gregorio. Vice-secretario: Sr. D. José de Uría y Riego.» (El Clamor Público, Madrid, domingo 2 de enero de 1848, pág. 4.)

«Ateneo. El lunes próximo a las ocho de la noche dará principio el Sr. D. Facundo Goñi a sus lecciones de historia en el Ateneo.» (El Heraldo, Madrid, domingo 30 de enero de 1848, pág. 3.)

Recopilando las lecciones sobre derecho internacional pronunciadas en el Ateneo publica Facundo Goñi en 1848 su libro Tratado de las relaciones internacionales de España, que no pasó desapercibido, fue tenido en consideración y sirvió para consolidar definitivamente el prestigio del autor:

«Sabemos que se está imprimiendo en el establecimiento del señor Rivera, y verá muy pronto la luz pública, un Tratado de las relaciones internacionales de España, escrito por don Facundo Goñi. No vacilamos en asegurar a esta publicación la más favorable acogida, tanto por el reconocido talento de su autor, como por la falta absoluta de obras de este género que se deja sentir entre nosotros.» (El Popular, Madrid, martes 22 de febrero de 1848, pág. 4.)

«Ateneo científico y literario. El señor don Facundo Goñi continuará sin intermisión sus lecciones de historia, todos los lunes a las ocho de la noche, empezando el día de hoy 13 del corriente.» (Diario Oficial de Avisos de Madrid, Lunes 13 de marzo de 1848, pág. 2.)

«Se están publicando: Tratado de las pruebas judiciales, por Bentham, Tratado de las relaciones internacionales de España, lecciones pronunciadas en el Ateneo de Madrid, por don Facundo Goñi. Se admiten suscripciones en Madrid, en las librerías de Monier, Sanz, Tieso y viuda de Razola, y en el establecimiento tipográfico del editor D. Ramón Rodríguez de Rivera, calle de la Manzana, núm. 14. En provincias en todas las administraciones de correos y corresponsales del Editor, o por medio de libranzas dirigidas al mismo.» (La España, Madrid, jueves 15 de junio de 1848, pág. 4.)

Tratado de las relaciones internacionales de España. Lecciones pronunciadas en el Ateneo de Madrid por don Facundo Goñi, Establecimiento tipográfico de don Ramón Rodríguez de Rivera editor (Biblioteca de Jurisprudencia y Legislación), Madrid 1848, 265 págs. + 3 h.

Facundo Goñi, Tratado de las relaciones internacionales de España, 1848

índice de las lecciones
 
I. Introducción
II. Bosquejo histórico de la política europea
III. Reseña histórica de nuestro poderío nacional
IV. De nuestras relaciones con Francia
V. De nuestras relaciones con Inglaterra
VI. De nuestras relaciones con Portugal
VII. De nuestras relaciones con las potencias del Norte
VIII. De nuestras relaciones con Roma
IX. De nuestras relaciones con algunos estados subalternos de Europa
X. De nuestras relaciones fuera de Europa
XI. Sistema de política exterior que conviene a España
Apéndice. Nota de los tratados que ha celebrado la España con las potencias extranjeras desde el advenimiento de la dinastía de Borbón.

 
«Advertencia. Las presentes lecciones pronunciadas en el Ateneo de Madrid en el curso de 1847, merecieron una especial y muy favorable acogida tanto del público como de la prensa periódica. Esta circunstancia nos parece justificar su publicación actual, mayormente si se atiende a la falta absoluta de obras de este género que se hace sentir en España. El plan y objeto de este tratado se halla expuesto por su autor en la lección primera que sirve de introducción a las demás, siendo por lo mismo excusado que añadamos nada en este lugar. Debemos advertir únicamente que en los momentos en que iba a imprimirse este libro, sobrevino la revolución francesa, que, generalizada después, ha alterado tan profundamente la política de Europa. Con este motivo ha sido preciso que el autor de estas lecciones, sin cambiar su forma primitiva, las corrigiese e innovase en la parte variable, poniéndolas así en armonía con la época en que salen a luz. Madrid y junio de 1848. El Editor.»

«Tratado de las relaciones internacionales de España. Lecciones pronunciadas en el Ateneo de Madrid, por don Facundo Goñi. La obra que anunciamos al público es, como lo indica su título, una exposición razonada y completa de todos los tratados e intereses que determinan las relaciones de España con cada una de las naciones civilizadas de dentro y fuera de Europa. Creemos excusado encarecer la importancia y el mérito de este trabajo, único en su clase. La singular aceptación con que el público y la prensa recibieron estas lecciones cuando su autor las pronunció en el Ateneo, dice en su abono más que cualquiera otro elogio. Siendo demasiado sentida en España la falta absoluta de obras de este género, por efecto del descuido con que se han mirado entre nosotros los estudios internacionales, cree el editor hacer un servicio a su país, publicando un libro que, al paso que sirva de manual utilísimo para los hombres públicos, y de guía segura para los jurisconsultos en ciertos negocios, pueda también ser adoptado por texto en nuestras universidades. Esta obra consta de un tomo en 4º y se halla de venta a 15 rs. en el establecimiento tipográfico de su editor y propietario don Ramón Rodríguez de Rivera, calle de la Manzana, núm. 14, y en las librerías de Monier y del pasaje del Iris, núm. 7.» (El Observador, Madrid, viernes 8 de septiembre de 1848, pág. 4.)

→ E. S. [Eduardo de Santisteban], «Bibliografía. Tratado de las relaciones...», Boletín oficial del Ministerio de Comercio, Instrucción y Obras Públicas, tomo cuarto, número 42, jueves 19 de octubre de 1848, páginas 129-132.

«Ateneo científico y literario. Esta corporación ha dispuesto abrir las cátedras siguientes desde el 30 del actual: [...] Miércoles de ocho a nueve: Don Facundo Goñi, estudios históricos sobre el cristianismo considerado en sus relaciones con las sociedades. [...]» (El Clamor Público, Madrid, viernes 27 de octubre de 1848, pág. 4.)

«El Ateneo, cuyas cátedras atraen todas las noches un concurso numerosísimo, va a dar principio a sus discusiones científicas. Al efecto las secciones primera y cuarta verificaron el sábado por la noche la elección de oficios, habiendo resultado nombrados los señores siguientes: Sección de ciencias morales y políticas: Presidente, don Antonio Alcalá Galiano; Vicepresidente, don Facundo Goñi; Secretario, don Emilio Bernar; Vicesecretario, don Tomás Bordallo. Sección de literatura y bellas artes: Presidente, don José Joaquín de Mora; Vicepresidente, don Manuel Cañete; Secretario, don Eugenio Gregorio; Vicesecretario, don Manuel Gómez de Agüero.» (El Heraldo, Madrid, martes 12 de diciembre de 1848, pág. 4.)

1849 → Eduardo de Santisteban, «Bibliografía. Juicio crítico de los Elementos de Derecho Público Internacional...» [compara la obra de Riquelme con la de Goñi], Boletín oficial del Ministerio de Comercio, Instrucción y Obras Públicas,, jueves 18 de octubre de 1849, nº 94, págs. 137-141.

«–Cabalmente, mi amo (y no es culpa mía que vd. tenga esos libros sobre la mesa) he estado ayer más de media hora leyendo en ese que se intitula Tratado de relaciones internacionales de España, y buscando las que había tenido con Francia topé con un párrafo que dice: “Por lo que hace al cumplimiento de los artículos adicionales al Tratado de la cuádruple alianza, no se mostró la Francia muy escrupulosa habiendo dado margen a diferentes reclamaciones del gobierno español, dirigidas a que cerrase sus fronteras a todo envío de socorros para las tropas carlistas, reclamaciones que no siempre fueron atendidas{1}.” Y de aquí infiero yo que siempre la Francia ha obrado plus minis-vés como ahora. {1} Referíase Tirabeque al Tratado de relaciones internacionales del aprovechado y juicioso joven don Facundo Goñi, o sea a sus eruditas lecciones sobre la materia, pronunciadas en el Ateneo de Madrid, que efectivamente tuve estos días sobre la mesa con objeto de cotejar una cita con otra obra extranjera del mismo género.» (Fr. Gerundio, Revista Europea por don Modesto Lafuente, «¡Cuidado con otra!», tomo IV, Madrid 1849, pág. 356.)

1850 «281. Dirección General de Instrucción Pública. [22 Marzo.] Real orden recomendando para el estudio de la historia el Tratado de las relaciones internacionales de España, publicado por Don Facundo Goñi. Conformándose S. M. con el dictamen del Real Consejo de Instrucción pública, y teniendo en consideración la especial circunstancia de que la asignatura sobre que versa la obra que ha publicado Don Facundo Goñi, con el título de Tratado de las relaciones internacionales de España, no requiere el señalamiento de un texto determinado, según dispone el reglamento, se ha servido resolver que se recomiende dicha obra por considerarla útil para el estudio de la historia de nuestros tratados. De Real orden lo digo a V. E. para su inteligencia y cumplimiento. Dios guarde a V. E. muchos años. Madrid 22 de Marzo de 1850. = Seijas. = Sr. Rector de la Universidad de...» (Colección legislativa de España, primer cuatrimestre de 1850, tomo XLIX, Imprenta Nacional, Madrid 1850, pág. 592.)

Suscriptor nº 102 de la Historia general de España de Modesto Lafuente (1850-1867)
[vol. 15, pág. 534: «Señores suscritores a esta obra. Madrid. [...] Sr. D. Facundo Goñi.»]

En agosto de 1850 aparece La Primavera, colección de poesías del joven poeta José Selgas y Carrasco («nació en Murcia a fines de 1824», escribe Manuel Cañete en el prólogo, pág. XI, aunque parece que fue el 22 de noviembre de 1822; futuro mentor en 1854 del famoso periódico El Padre Cobos), en edición patrocinada por 58 amigos que suscribieron en total 693 ejemplares, encabezados por el Conde de San Luis, Luis José Sartorius Tapia, que reservó 100 ejemplares. Siete suscribieron 25, seis 20 y Facundo Goñi figura entre los diecisiete que suscribieron 10 ejemplares (veinticinco personas suscribieron cinco ejemplares, dos Eduardo Sall y «sólo» uno Jacinto de León). Por esos días veraniegos vuelve a sonar de nuevo el nombre de Goñi como candidato moderado por el distrito navarro de Estella, del que procedía y donde vivía su familia, tras haber obtenido 47 votos en diciembre de 1846 (frente a los 81 votantes que dieron entonces la mayoría al monárquico Tomás Jaén):

«La España da los siguientes pormenores: [...] "Días pasados se dijo que en el distrito de Estella, provincia de Navarra, el señor Jaén, candidato progresista, era casi dueño absoluto del campo. Parece seguro que le disputará fuertemente la elección como conservador, el joven y conocido escritor, hijo del país y residente en esta corte, don Facundo Goñi."» (La Esperanza, periódico monárquico, Madrid, viernes 16 de agosto de 1850, pág. 2.)

«Crónica electoral. [...] Uno de nuestros corresponsales de Navarra nos escribe que la candidatura del señor don Facundo Goñi en el distrito de Estella, va ganando cada día más terreno, siendo muy probable que triunfe a pesar de lo mucho que trabajan los amigos del señor Jaén en favor de éste. Parece que el señor Monreal ha desistido de su candidatura en el distrito de Santesteban de Lerín (Navarra). El distinguido jurisconsulto, no ha querido que su nombre sirviese de motivo para una escisión entre los electores del partido conservador, y así lo ha manifestado, según se nos asegura, a sus amigos de aquella comarca. De manera que si el señor Goñi triunfa en Estella, puede asegurarse desde ahora que la diputación de Navarra se compondrá: por Pamplona, el señor conde de Ezpeleta; por Santesteban, el general Ortigosa; por Tudela, el señor Navascués; por Aoiz, el señor Carriquiri; (también parece que ha desistido de su candidatura por este distrito el general Bayona) y por Tafalla, el señor Rubio don Antonio María.» (La España, Madrid, viernes 23 de agosto de 1850, pág. 3.)

«El Sr. D. Facundo Goñi, candidato moderado del distrito de Estella, ha dirigido a los electores la siguiente manifestación: "En las elecciones de diputados a cortes verificadas en este distrito fui favorecido por un número de sufragios muy considerable, y bastante para revelarme que merezco algunas simpatías al país en que nací. Al presentarme ahora, invitado por muchos de vosotros, creo deber dirigiros algunas breves y sinceras palabras. Como hijo de este distrito, en donde tengo a mis padres, parientes y amigos, y en el que he vivido hasta los últimos años, mis afecciones, deseos e intereses no pueden menos de ser los vuestros. Como residente en Madrid, consagrado a la profesión de abogado y escritor público, creo hallarme en condiciones a propósito para defender vuestros derechos e intereses constantes y sin tregua ni interrupción. Estas solas consideraciones me deciden a aceptar el honor de ser presentado candidato por la segunda vez. Pero sería indigno de merecer esta honra si me impulsase mira alguna de interés personal. Ningún otro sentimiento me anima sino el noble anhelo y grata satisfacción de poder hacer algo en bien de mi país. Celoso siempre por merecer la estimación de los hombres, no había de faltar a mi carácter si llegase a verme honrado con un cargo cuyos delicados deberes comprendo suficientemente. Quien me atribuyese miras bastardas o egoístas, no me conoce. Respetando como respeto las cualidades y circunstancias personales de los candidatos que se os presenten, creyéndoles sinceramente animados de las más puras y buenas intenciones, puedo también reclamar para mi igual justicia. A vosotros solos, electores, toca juzgar de la aptitud de la persona que haya de representaros, y decidiros por la que más predilección os merezca. Vosotros pronunciareis vuestro fallo en las urnas. Vosotros, en suma, elegiréis al que creáis que ha de defender vuestros intereses en el congreso y cerca del gobierno de la nación, de una manera más digna, más eficaz y más inteligente. Por mi parte aguardaré tranquilo vuestro fallo, cualquiera que sea. Facundo Goñi. Madrid 21 de agosto de 1850."» (La Época, Madrid, sábado 24 de agosto de 1850, págs. 1-2.)

«De Estella (Navarra) nos escriben, que el señor don Facundo Goñi no se presenta esta vez candidato por aquel distrito, dejando por consiguiente el campo al señor Jaén, aunque disputado por el señor brigadier Echevarría y algún otro.» (La España, Madrid, martes 21 abril 1851, pág. 4.)

En el otoño de 1850 se anuncia que la nueva disciplina sobre la que disertará en el Ateneo será la filosofía de la historia:

«Ateneo Científico y Literario. Desde el día 4 del próximo noviembre quedarán abiertas en esta corporación [...] las cátedras siguientes: [...] Miércoles, de 7 a 8, D. Facundo Goñi, filosofía de la historia. [...] Sábado, de 7 a 8, D. Facundo Goñi, filosofía de la historia.» (El Popular, Madrid, martes 29 de octubre de 1850, pág. 3.)

1851 «Por falta de espacio no hemos podido insertar antes la siguiente memoria leída en junta general de 30 de diciembre de 1850 por el secretario primero del Ateneo de esta corte don José Magaz. [...] He aquí quienes han sido las personas elegidas: En la sección de ciencias morales y políticas: Presidente, don Antonio Alcalá Galiano, Vicepresidente, don Facundo Goñi [...] en el número y nombre de los catedráticos que hay en la actualidad, y es el que sigue: [...] Don Facundo Goñi, Filosofía de la historia.» (El Clamor Público, Madrid, viernes 10 de enero de 1851, pág. 3.)

«Enciclopedia Moderna. En otro lugar insertamos el anuncio de la interesante obra que bajo este título ha empezado a publicar el señor Mellado. Será a no dudarlo la más notable de cuantas se han dado a luz en España durante los últimos años, tanto por su mérito literario como por la belleza y exactitud de sus láminas, su lujo tipográfico y extraordinaria baratura. He aquí los escritores a quienes se han encargado los artículos referentes a España: [...] Don Facundo Goñi, el de Socialismo.» (El Clamor Público, Madrid, martes 18 de marzo de 1851, pág. 3.)

→ Fernando de Gabriel, «Contestación al Faro nacional», La Revista Militar, tomo IX, nº 1, 10 julio 1851, págs. 37-41. Responde un artículo de Facundo Goñi, publicado en El Faro, replicaba de otro anterior de Revista Militar, «sobre el elemento militar con relación a la administración pública».

En el otoño de 1851, seguramente porque estaba ocupado en actividades propias del ejercicio de la abogacía, se retrasa el anuncio de la cátedra que se esperaba dictase ese curso en el Ateneo:

«El día 2 de noviembre quedarán abiertas en el Ateneo científico y literario de esta corte las cátedras siguientes: [...] Más adelante se anunciarán los días y horas en que deben tomar parte en las explicaciones de diferentes asignaturas los señores D. Fernando Corradi, D. Tomás García Luna, D. Facundo Goñi, D. Francisco José de Fabre y don Manuel Cañete.» (La Época, Madrid, domingo 1 de noviembre de 1851, pág. 3.)

«Secretaría general del Consejo Real. Real Decreto. Doña Isabel II [...] al gobernador y Consejo provincial de Castellón de la Plana [...] he venido en decretar lo siguiente: En el pleno que en el Consejo real pende en grado de apelación entre partes, de la una el ayuntamiento de la ciudad de Castellón de la Plana y mi fiscal en su representación, apelante, y de la otra don José Catalá y otros propietarios de la partida de la Plana, término de dicha ciudad, y el licenciado don Facundo Goñi, su abogado defensor, apelados, sobre distribución de aguas para el riego de las tierras de la mencionada partida de la Plana. [...] Vengo en confirmar en todas sus partes la sentencia dictada en este pleito por el Consejo provincial de Castellón de la Plana en 19 de setiembre de 1850. Dado en Palacio a veinte y dos de octubre de mil ochocientos cincuenta y uno. [...] Madrid 13 de noviembre de 1851. José de Posada Herrera.» (La España, Madrid, 27 noviembre 1851, pág. 2.)

«[Ateneo] El miércoles lo verificó igualmente la sección de ciencias morales y políticas, y fueron elegidos presidente, don Francisco Martínez de la Rosa; vice-presidente, don Facundo Goñi; secretario, don Emilio Bernar; vice-secretario, don Isidro Wal.» (El Clamor Público, Madrid, martes 30 de diciembre de 1851, pág. 3.)

1852 «Tratado de las relaciones internacionales de España, por don Facundo Goñi, obra publicada en 1848, y que tiene por objeto explicar histórica y filosóficamente las relaciones que fundadas ya en convenios ya en intereses, han existido entre España y las naciones extranjeras.» (Enciclopedia Moderna, Francisco de Paula Mellado, s. v. «Derecho de Gentes», Madrid 1852, vol. 13, col. 162.)

«El Heraldo dice lo siguiente: "Ayer fueron absueltos por el jurado El Heraldo y los cuatro periódicos denunciados juntamente con él. Los defensores de los periódicos era; de El Heraldo, D. Agustín Esteban Collantes; de La Esperanza, D. Pascual García Cabello; de La Época, D. Diego Coello y Quesada; de El Constitucional, D. Antonio Mantilla; y de El Diario Español, don Facundo Goñi. El jurado se reunió a puerta cerrada. La actual legislación de imprenta nos prohíbe publicar los nombres de las personas que lo componían."» (La Esperanza, Madrid, martes 5 octubre 1852.)

«El día 3 de noviembre a las ocho de la noche se verificará la apertura de las cátedras del Ateneo, con cuyo motivo, su presidente, el Excmo. Sr. D. Francisco Martínez de la Rosa, pronunciará el discurso inaugural. Las cátedras abiertas al público son las siguientes: Lunes. De seis a siete, don Juan Mieg, zoología; de siete a ocho, don Tomás García Luna, libertad mercantil; de ocho a nueve, don Facundo Goñi, de la situación moral y política de los pueblos contemporáneos; de nueve a diez, don Ricardo Keys, inglés.» (La Época, Madrid, miércoles 27 de octubre de 1852, pág. 2.)

«Al anunciar el Faro Nacional la publicación del tomo 17 de la Enciclopedia moderna dice lo siguiente: "Se ha repartido el tomo 17 de esta interesante publicación, que con tanta actividad, inteligencia y acierto dirige su celoso editor, el señor Mellado. Encuéntranse en este tomo artículos muy notables, y especialmente entre ellos los que se consagran a la palabra España, todos extensos y llenos de curiosos datos y noticias. Estos artículos son el de España (industria y comercio), escrito por el señor don José Joaquín de Mora; el de España (bellas artes), del señor don Pedro de Madrazo; el de España (literatura), del señor don Facundo Goñy; el de España (historia), del señor don Modesto Lafuente; el de España (lingüística) cuyo autor ignoramos, rico en preciosos y abundantes datos sobre esta materia, y otros que no mencionaremos."» (El Heraldo de la mañana, Madrid, martes 9 de noviembre de 1852, pág. 3.)

«Gacetilla de la capital. Anoche empezó sus explicaciones en el ateneo da esta corte el Sr. D. Facundo Goñi. Ventajosamente conocido como catedrático y como escritor, tuvo un auditorio numeroso que escuchó con muestras de marcada deferencia el discurso que sirve de introducción a la materia que se ha propuesto dilucidar en el presente año; y si ha de juzgarse por el plan y por lo que hace esperar el talento y la instrucción del que lo ha concebido, no dudamos que su cátedra sea una de las más interesantes y de más provecho para la juventud estudiosa que acuda a las explicaciones del ateneo. El asunto que trata de explicar, no puede ser más oportuno y más conforme con las ideas y las necesidades de la época actual. Consiste en trazar los caracteres que distinguen la edad presente de las anteriores en el orden religioso, moral, político y económico, examinando cada uno de los elementos que constituyen la sociedad de nuestros días, los que subsisten de los siglos anteriores, los que de nuevo se han creado, y los que podrán subsistir, o modificarse en lo sucesivo. La época en que vivimos es esencialmente de transición, y los momentos actuales de atonía en lo moral y político; pero sean las que fueren las vicisitudes porque hayamos de pasar, ninguno de los grandes inventos que se han verificado en esta edad, ninguna de las ideas verdaderamente útiles que se han difundido desaparecería: todo lo verdadero, todo lo justo, todo lo progresivo se conservará aunque varíe de forma y venga a fundirse en el nuevo órden que presentimos, aunque no podamos darnos cuenta de su forma y de sus accidentes. Con esta consoladora idea concluyó el señor Goñi su explicación después de haber apreciado con sumo tino las causas y los resultados de las revoluciones ocurridas en Francia desde 1789 hasta el día, y haber observado que esta nación por su situación topográfica y por el carácter expansivo de sus propias ideas, y de las que de los otros pueblos recibe, parece destinada por la Providencia a ser reguladora del movimiento civilizador del resto de Europa y aun del mundo entero.» (El Heraldo de la mañana, Madrid, martes 23 de noviembre de 1852, pág. 3.)

«Ateneo. El lunes comenzó sus explicaciones en el Ateneo de esta corte el señor don Facundo Goñi. Ventajosamente conocido como catedrático y como escritor, tuvo un auditorio numeroso que escuchó con muestras de marcada deferencia el discurso que sirve de introducción a la materia que se ha propuesto dilucidar en el presente año; y si ha de juzgarse por el plan y por lo que hacen esperar el talento y la instrucción del que lo ha concebido, no dudamos que su cátedra sea una de las más interesantes y de más provecho para la juventud estudiosa que acude a las explicaciones del Ateneo. El asunto que trata de explicar no pueda ser más oportuno y más conforme con las ideas y las necesidades de la época actual. Consiste en trazar los caracteres que distinguen la edad presente de las anteriores en el orden religioso, moral, político y económico, examinando cada uno de los elementos que constituyen la sociedad de nuestros días, los que subsisten de los siglos anteriores, los que de nuevo se han creado, y los que podrán subsistir o modificarse en lo sucesivo. La época en que vivimos es esencialmente de transición, y los momentos actuales de atonía en lo moral y político; pero sean las que fueren las vicisitudes por que hayamos de pasar, ninguno de los grandes inventos que se han verificado en esta edad, ninguna de las ideas verdaderamente útiles que se han difundido, desaparecerá: todo lo verdadero, todo lo justo, todo lo progresivo se conservará aunque varíe de forma y venga a fundirse en el nuevo orden que presentimos, aunque no podamos darnos cuenta de su forma y de sus accidentes. Con esta consoladora idea concluyó el señor Goñi su explicación, después de haber apreciado con sumo tino las causas y los resultados de las revoluciones ocurridas en Francia desde 1789 hasta el día, y haber observado que esta nación, por su situación topográfica y por el carácter expansivo de sus propias ideas, y de las que de los otros pueblos recibe, parece destinada por la Providencia a ser reguladora del movimiento civilizador del resto de Europa, y aun del mundo entero. El señor don Facundo Goñi hizo alarde de ideas altamente liberales que le honran en extremo.» (El Clamor Público, periódico del partido liberal, Madrid, jueves 25 de noviembre de 1852, pág. 3.)

«Ateneo Científico y Literario [...] Primera sección. Vice-presidente, D. Facundo Goñy: Bordadores, 2.» (Repertorio general. Índice alfabético de los principales vecinos de Madrid, con indicación de sus domicilios, o Nueva guía de la Corte para el año de 1852, Madrid 1852, Sección administrativa, pág. 63.)

1853 «El Heraldo dice lo siguiente: "Anteayer hubo en la embajada inglesa un esplendido banquete, a que asistieron muchas de nuestras primeras notabilidades en la política, en las armas y en la literatura. Entre los convidados estaban el señor duque de Riánsares, el señor conde de Alcoy, presidente del Consejo de ministros, los Sres. Llorente, Vahey, Lara, Mirasol, Aristizabal, es decir, todos los actuales consejeros de S. M., los duques de Ahumada y de Rivas, el conde de San Luis, los marqueses de Santa Cruz y Valmediano, el Sr. Riquelme, sub-secretario de Estado, el señor D. Manuel Cortina, el Sr. Oshea, el Sr. Owen, el capitán general de Castilla la Nueva, el gobernador político de Madrid, el general Aupick, embajador de Francia, los representantes de Austria y de Cerdeña, y entre los artistas y literatos distinguidos, el Sr. Villamil, D. Federico Madrazo, D. Ventura de la Vega, D. Eugenio Ochoa, D. Facundo Goñi y otras muchas personas. Reinó en la comida toda la abundancia y gusto exquisito que distingue a la hospitalidad de la aristocracia inglesa: y lord Howden, que tanto se complace en verse rodeado de españoles, hizo los honores de su casa con aquella urbanidad y franqueza que confirman diariamente las simpatías que inspira en nuestro país y que son el reflejo fiel de los cordiales sentimientos reinantes entre nuestra nación y la que tan dignamente representa aquel distinguido patricio."» (La Esperanza, Madrid, martes 11 de enero de 1853, pág. 3.)

«Real Decreto. Doña Isabel II [...] en el pleito que ante el Consejo Real pende en grado de apelación entre partes, de la una mi fiscal, apelante, en nombre de la dirección general de fincas del Estado, y de la otra don Juan Miguel Herrera, apelado, y en su representación don Facundo Goñi, su abogado defensor, sobre nulidad de remate de tres trozos de tierra procedentes de la fábrica parroquial de la villa de Ceuti, provincia de Murcia. [...] Vengo en declarar nulo y de ningún valor todo lo actuado en este pleito...» (La España, Madrid, miércoles 19 enero 1853, pág. 2.)

En las elecciones generales de diputados a cortes celebradas el día 4 de febrero de 1853 (decimonovena legislatura) resultó elegido Facundo Goñi diputado por el distrito navarro de Estella (recordemos que se había presentado como candidato moderado en 1846 y que amagó con presentarse en 1850). De 444 electores votaron 343 y Goñi obtuvo la mayoría al obtener 209 votos. Juró su cargo el 18 de marzo de 1853 y causó baja como diputado el 10 de diciembre de 1853:

«Estado general de las elecciones para diputados a Cortes. Hemos formado la siguiente lista con presencia de todas las noticias recibidas hasta ahora en Madrid [...] La M significa ministerial, la 0 oposición moderada, y la P progresista. [...] Navarra. Pamplona: Señor conde de Ezpeleta, M. Santisteban: Don Sebastián Suit, M. Estella: Don Facundo Goñi, M. Tudela: Señor marqués de Fontellas, M. Aoiz: Señor vizconde de Zolina, M. Tafalla: Don Nazario Carriquiri, M.» (La España, Madrid, jueves 10 de febrero de 1853, pág. 3.)

«Congreso de los Diputados. Sesión de apertura de las Cortes de 1853, celebrada el día 1º de marzo del mismo año. [...] El Sr. Presidente provisional: se va a proceder a leer la lista rectificada de los señores disputados. Se leyó, y decía: [...] 197 D. Facundo Goñi Estella Navarra.» (La Época, Madrid, miércoles 2 de marzo de 1853, pág. 2.)

«Congreso de los Diputados. Enmiendas al dictamen de la comisión sobre autorización al Gobierno para la cobranza e inversión de las contribuciones en el presente año. [...] Proponemos al Congreso la siguiente adición al proyecto de ley autorizando al Gobierno para la cobranza e inversión de las rentas y contribuciones públicas: Art. 2º. “Desde 1º de Junio del corriente año se dará a los dueños de ganados la sal que necesiten para el consumo de estos en las fábricas y alfolíes a 20 rs. vn. la fanega, mezclando con la misma una sustancia que, sin ser perjudicial para los ganados, la inutilice para los usos domésticos.» Palacio del Congreso 1º de Abril de 1853. –Francisco Santa Cruz. –Jacinto Valmaseda. –José Maréa Medrano. –Fernando Urries. –Diego Carvajal. –Facundo Goñi. –José Hernández de Ariza.» (Diario de las sesiones del Congreso de los Diputados. Legislatura de 1853, Imprenta Nacional, Madrid 1853, pág. 348.)

[anuncio] «Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig. Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las voces, acepciones, frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas españolas, en el lenguaje común antiguo y moderno; las de ciencias, artes y oficios; la notables de historia, biografía, mitología y geografía universal, y todas las particulares de las provincias españolas y americanas, por una sociedad de personas especiales en las letras, las ciencias y las artes [...] y revisado por Don Domingo Fontán, ex-director del Observatorio astronómico de Madrid, catedrático de matemáticas sublimes, y autor de la gran carta de Galicia; Don Facundo Goñi, catedrático de filosofía y derecho internacional del Ateneo científico y literario de Madrid; Don Joaquín Avendaño, inspector general de las escuelas del Reino, y autor de varias obras; Don José Amador de los Ríos, individuo de la Academia de la Historia y catedrático de literatura de la universidad de Madrid; Don Juan Bautista Alonso, antiguo abogado del colegio de Madrid y escritor público; Don Patricio Filgueira, ingeniero de minas, alumno de la escuela nacional de minas, artes y manufacturas de Bélgica; Don Pedro Mata, catedrático de la facultad de medicina de Madrid y del Ateneo, y autor de varias obras; Don Rafael Martínez, doctor en medicina, licenciado en ciencias Naturales y regente en Botánica; Don Tomás García Luna, catedrático del Ateneo y autor de varias obras. Y por Eduardo Chao, director de la Biblioteca Ilustrada. prospecto [...]» (El Clamor Público, Madrid, viernes 1 de abril de 1853, pág. 4.)

«El día 3 de noviembre a las ocho de la tarde se verificará la apertura de las cátedras del Ateneo científico y literario de esta corte, con cuyo motivo su presidente el Excmo. Sr. D. Francisco Martínez de la Rosa pronunciará el discurso inaugural. Las cátedras que quedarán abiertas al público son las siguientes: [...] Jueves [...] de ocho a nueve, D. Facundo Goñy, de la situación moral y política de los pueblos contemporáneos.» (La Época, Madrid, jueves 27 de octubre de 1853, pág. 4.)

«Sesión de apertura de la legislatura de 1854 celebrada el sábado 19 de Noviembre de 1853. [...] Acto continuo se leyó el acta de la sesión preparatoria celebrada en el día de ayer y cuyo tenor es el siguiente: “Reunidos en el salón del Congreso a las doce y media de este día los Sres. Diputados que aparecen inscritos en la lista que se insertará, ocupó la silla de la Presidencia, por ser el primero de los comprendidos en aquella, el señor D. Facundo Goñi, quien dispuso que por el oficial mayor de la Secretaría se leyesen el Real decreto de convocatoria de las Cortes, la lista de los Sres. Diputados y los artículos 2º, 3º y 4º del reglamento. [...]» (Diario de las sesiones del Congreso de los Diputados, celebradas en 1853, correspondientes a la legislatura de 1854, Imprenta Nacional, Madrid 1854, pág. 1.)

«Nunca se vio mas patente “que en la política francesa respecto a España casi siempre ha predominado el interés dinástico sobre el interés nacional, el interés de familia sobre el interés del pueblo; en una palabra, que se ha confundido el medio con el fin” {1}. {1} Tratado de las relaciones internacionales de España, lecciones pronunciadas en el Ateneo de Madrid por don Facundo Goñi 1848.» (Eduardo Chao, Historia general de España..., Gaspar y Roig, Madrid 1853, 3:465.)

1854 «Gaceta de los Tribunales. Con este título se publicará los jueves y domingos un periódico dedicado a ventilar cuestiones jurídicas, el cual se encarga de cubrir la suscripción que deja pendiente el difunto Boletín oficial del ministerio de Gracia y Justicia. Los redactores habituales de la Gaceta de los tribunales serán los siguientes: [...] De derecho internacional, Don Placido Jove y Hevia, cónsul de S. M. C. en Malta. Y don Facundo Goñi, catedrático del Ateneo y autor de las Relaciones internacionales de España. [...] De filosofía del derecho, Don Matías Rodríguez Sobrino, promotor fiscal de Madrid. De historia del derecho y de legislación, Don Antonio Cánovas del Castillo, catedrático del Ateneo, licenciado en jurisprudencia y autor de varias obras históricas.» (El Clamor Público, Madrid 3 de enero de 1854, pág. 2.)

«Señores redactores de El Diario Español, El Clamor Público, Las Novedades, La Nación, La Época, El Tribuno y El Oriente. Muy señores nuestros y de toda nuestra consideración: Escritores en distintas épocas de periódicos políticos, amantes de la independencia y del decoro de la imprenta, no hemos podido menos de aplaudir la noble conducta de Vds., defendiendo las instituciones del país en las presentes circunstancias. Y por si ocasiona esa conducta que no puedan Vds. seguir escribiendo con la misma decisión que hasta ahora, ofrecemos a Vds. el concurso de nuestras fuerzas, a fin que mientras haya periódicos independientes no deje de sonar en ellos, como suena ahora, la voz de la verdad. Madrid 12 de enero de 1854. Son de Vds. atentos seguros servidores. – Manuel José Quintana. – Gabriel Tassara. – Andrés Borrego. – Evaristo San Miguel. – José Ordax de Avecilla. – Pascual Madoz. – Francisco Luján. – Antonio de los Ríos y Rosas. – Antonio de la Escosura y Hevia. – Luis González Bravo. – Ramón Ceruti. – Facundo Infante. – Daniel Carballo. – Luis Sagasti. – Eusebio Asquerino. – Miguel de los Santos Álvarez. – Eduardo Asquerino. – Mauricio López Roberts. – Juan de Ariza. – Vicente Sancho. – Salustiano de Olózaga. – El senador Antonio Ros de Olano. – El duque de Rivas. – José Álvarez de Zafra. – Manuel de Seijas Lozano. – Facundo Goñy. – Miguel Pacheco. – Eduardo Chao. – Antonio Cánovas del Castillo. – Antonio González. – José González Serrano. – Alfonso de Escalante. – El marqués de Auñón. – Saturnino Calderón Collantes. – Nicolás de Rivero. – Victoriano de Ametller. – Pedro Gómez de la Serna. – Antonio García Gutiérrez. – Nemesio Fernández Cuesta. – F. Javier Moya. – Antonio del Riego. – Aniceto Puig. – Adelardo López de Ayala. – Eulogio Florentino Sanz. – Manuel Bermúdez de Castro. – Francisco Orlando. – Antonio Auset. – Esteban Luján. – Manuel Ruiz de Quevedo. – Enrique de Cisneros. – Luis Valladares y Garriga. – J. Gutiérrez de la Vega. – Fermín Gonzalo Morón. – Pedro Mata. – N. Pastor Díaz. – Joaquín Francisco Pacheco.» (Cristino Martos, La revolución de Julio, en 1854, Madrid 1854, pág. 39.)

«Señalada para ayer martes la vista de la causa formada al Tribuno, y juntamente a la Época por haber copiado varios párrafos del artículo denunciado en el primero de dichos periódicos, se suspendió por disposición del señor presidente del tribunal de imprenta, a consecuencia de haberse inhibido uno de los jueces que componían dicho tribunal. El nuevo señalamiento tendrá lugar luego que se designe el juez que ha de reemplazar al que se ha excusado legalmente. Se han encargado respectivamente de la defensa del Tribuno y de la Época los señores don Pascual Madoz y don Facundo Goñi.» (La España, Madrid, miércoles 1 de marzo de 1854, pág. 3.)

En el número de marzo de 1854 de la Revista española de ambos mundos publica Facundo Goñi la primera parte de un artículo que tiene cierta voluntad filosófico doctrinal, «De la filosofía de la historia y sus principales escuelas», seguido de un artículo segundo sobre el mismo asunto en la séptima entrega (mayo de 1854) de esa revista publicada por Mellado. Bossuet, Vico, Herder, Hegel, Schlegel y Bouchez revisados en plenos preparativos de la revolución...

Tras la vicalvarada, triunfante la revolución de 1854 que dio inicio al bienio progresista, se celebró el domingo 13 de agosto, para cerrar filas, un magno «banquete dado por la prensa de la unión liberal» en el Teatro Real, «una mesa inmensa dispuesta en forma de paralelogramo con entrada por el centro, y adornada con la exquisita delicadeza que distingue al fondista Sr. Lhardy»:

«Ayer fue un gran día, un día de esos que ejercen poderosa influencia en la suerte de los partidos y de las instituciones y dejan una página brillante en los anales de la historia. El 13 de agosto será sin duda una fecha que correrá en adelante digna y gloriosamente unida a las de 28 de junio, 7 de julio, y 17, 18 y 19 del mismo mes, porque si en estas se proclamó la libertad y se fijaron las bases de nuestra regeneración y se sellaron con la sangre de los valientes de Madrid, en aquella se ha consagrado la unión liberal por las más altas ilustraciones y los más esclarecidos talentos de nuestro país. [...] Lista de los convidados: Consejo de ministros, compuesto del duque de la Victoria, conde de Lucena, Pacheco, Luján, Collado, Santa Cruz, Alonso y Allende Salazar. Cuerpo diplomático extranjero: lord Howden, marques de Turgot, y ministros de Bélgica, Portugal, Dinamarca, Cerdeña, Holanda, Méjico, Estados-Unidos y demás residentes hoy en Madrid. Generales libertadores: O'Donnell, Ros de Olano, Zavala, Echagüe, Fitor, Garrigó, Dulce, Serrano y Messina tenían también su puesto señalado aunque ausentes de Madrid, y con el pensamiento creíamos ver allí a todos los héroes del alzamiento de junio. [...] Representación del pueblo armado: Ametller, Cardero, Mate y Escosura (D. Narciso). Comisión de los escritores que en enero último ofrecieron su apoyo a la prensa: Quintana, Ríos Rosas, Castro (D. Alejandro), D. Joaquín María López, Tasara, Borrego, González Serrano, González Bravo, Asquerino, D. Mauricio López Roberts, D. Vicente Sancho, duque de Rivas, D. Facundo Goñi, D. Eduardo Chao, Rivero, Cuesta, Cánovas del Castillo, Madrazo, Rebollo, D. Antonio González, Escalante, marques de Auñón, Gómez de Laserna, conde de la Romera, Gonzalo Morón, D. Nicomedes Pastor Díaz, Ceruti, Escosura, Hevia y Bermúdez de Castro. Como altos funcionarios de palacio y representación de la grandeza: el duque de Sotomayor, el duque de Abrantes, el duque de Bailén, el duque de Zaragoza y el duque de Medina de las Torres. Representación de la nueva prensa: Sr. Baralt, director de El Siglo, Sr. Iglesias, director de La Europa, Sr. Calvo Asensio, director de La Iberia. [...] Brindis. El señor Duque de la Victoria: El pueblo de Madrid me ha llamado para afianzar su libertad, y no me ha llamado en vano. Brindo por la libertad de mi patria. (Aprobación, vivas a la libertad y a Espartero en las tribunas.) El señor Conde de Lucena: Brindo por doña Isabel II, reina constitucional, (Voces generales: bien, muy bien.) y porque veamos afianzada, al par que el trono, las libertades de la patria. (Bravo, bravísimo; grandes aplausos.)» (La Época, diario constitucional de España, Madrid, lunes 14 de agosto de 1854, págs. 1-2.)

«Noticias nacionales. Madrid 1º de octubre. [...] Ayer ha tenido lugar la comida semanal con que el señor embajador inglés obsequia a sus amigos. Asistieron a ella nuestra célebre poetisa doña Carolina Coronado y la señora del coronel Stophor; D. Luis González Bravo, el señor general Prim, D. Alejandro Castro, el doctor Hysern, los directores de los periódicos Las Novedades, La Unión Liberal y El Siglo XIX, los señores D. Facundo Goñi, D. Eduardo Asquerino, D. Gabriel Tassara, D. J. B. Alonso, y otros varios caballeros ingleses y españoles cuyos nombres no recordamos en este momento. Escusado es decir que reinó en la comida la mayor cordialidad, y que el noble lord hizo los honores de ella con la fina galantería que le es propia. (Siglo.)» (El Balear, Palma, miércoles 11 de octubre de 1854.)

Facundo Goñi diplomático: encargado de negocios en Costa-Rica y Nicaragua

Joaquín Francisco Pacheco, Ministro de Estado, compañero desde hacía años en el Ateneo (recuérdese que en 1847 formó parte Goñi de la Junta de Gobierno de esa casa, presidida entonces por Pacheco, presidente ese mismo año del Consejo de Ministros), le nombra el 21 de noviembre de 1854, «encargado de negocios en Costa Rica y Nicaragua» (en una minuta conservada en el expediente de Goñi en el Archivo del MAE figuran los méritos del recién nombrado: «Don Facundo Goñi, abogado del Ilustre Colegio de Madrid, catedrático de derecho internacional del Ateneo y Ex-diputado a Cortes»).

«Ministerio de Estado. Hallándose vacante la legación de España en Costa-Rica y Nicaragua por renuncia de D. Luis de Potestad, que fue nombrado para desempeñarla, S. M. se ha dignado expedir el Real decreto siguiente: Atendiendo a las circunstancias que concurren en D. Facundo Goñi, vengo en nombrarle mi Encargado de Negocios en los Estados de Costa-Rica y Nicaragua. Dado en Palacio a veinte y uno de Noviembre de mil ochocientos cincuenta y cuatro. Está rubricado de la Real mano. = Refrendado. = El Ministro de Estado, Joaquín Francisco Pacheco.» (Gaceta de Madrid, domingo, 3 de diciembre de 1854, nº 701, pág. 1.)

«Parece que el señor don Facundo Goñi, escritor y catedrático de derecho internacional en el Ateneo de esta Corte, ha sido nombrado encargado de negocios en Nicaragua y Costa Rica.» (El Clamor Público, periódico del partido liberal, Madrid, martes 5 de diciembre de 1854, pág. 1.)

Las «Instrucciones dadas a don Francisco Goñi» como encargado de negocios y consul general de España en Costa-Rica y Nicaragua se conservan entre los documentos que forman su expediente, y están fechadas el 23 de diciembre de 1854, extendiéndose a lo largo de trece páginas en cuatro pliegos: debe conservar y fomentar las relaciones existentes entre España y las repúblicas de Costa Rica y de Nicaragua «y establecerlas si es posible con la de Guatemana, San Salvador y Honduras».

Antes de partir de Madrid recordó Facundo Goñi comunicar su ausencia al Colegio de Abogados, del que formaba parte desde 1844, según registro que conserva el archivo de esa institución:

«Con esta fecha me ausento de Madrid por tiempo indefinido: y tengo el honor de comunicarlo a V. SS. con arreglo a los Estatutos, para los efectos convenientes. Dios guarde a V. SS. muchos años, Madrid 31 de Diciembre de 1854. Licdo. Facundo Goñi.
P.S. Mi domicilio para en adelante calle de Alcalá Nº 74.
Recibido en 9 de enero. Junta de Gobierno de 21 de enero de 1855. Pase a la lista de los que no ejercen.»

1855 «De un excelente artículo consagrado a las relaciones entre España y América, publicado hoy en El Diario Español, tomamos los siguientes periodos: [...] "El tratado de reconocimiento del Perú debe hallarse próximo a su ratificación, y para llevar a cabo el de Guatemala, el Salvador y Honduras, si fuere posible, creemos vaya autorizado el Sr. D. Facundo Goñi que acaba de salir para Nicaragua como encargado de negocios, y que en nuestro concepto reúne las mejores condiciones para el desempeño de su importante misión. Su nombramiento es sin duda uno de los más acertados que en punto a relaciones exteriores hizo el gobierno después de la revolución."» (La Época, Madrid, viernes 5 de enero de 1855, pág. 3.)

«El señor don Facundo Goñi acaba de embarcarse en Southampton para dirigirse a Guatemala, y negociar por parte del gobierno español el reconocimiento de esta república, así como de la América central.» (La España, Madrid, jueves 15 de febrero de 1855, pág. 4.)

«El día 17 de marzo llegó a San Juan de Nicaragua nuestro representante en la América central el señor don Facundo Goñi, que en breve debía presentar sus credenciales en Granada, capital de Nicaragua.» (El Clamor Público, Madrid, martes 8 de mayo de 1855, pág. 1.)

«El viernes 26 del actual fue recibido oficialmente el caballero don Facundo Goñi y reconocido como Encargado de negocios de España en esta República. En su grata presentación el Sr. Goñi manifestó el anhelo del Gobierno de S. M. C. por afianzar más y más los lazos de amistad que por tantos vínculos unen a estos países con su antigua metrópoli, y el Señor Ministro de Relaciones exteriores tuvo el placer de contestarle que, correspondiendo a tan nobles deseos con la mayor sinceridad, el Gobierno de Costa-Rica haría cuanto a su alcance estuviese por estrechar esas honrosas relaciones, tanto más cuando se hallaba representada tan dignamente la madre Patria.» (Boletín Oficial. República de Costa Rica, San José, 28 de abril de 1855, año 2, nº 89.)

Por un informe que se conserva en el expediente de Goñi, fechado en San José de Costa Rica el 25 de mayo de 1855, conocemos las fórmulas de respeto a España que escuchó Goñi como respuesta del ministro de relaciones exteriores de Costa Rica al presentarle sus credenciales: «un representante de la madre España no puede menos [...] mi gobierno no olvida nunca cual fue la patria de nuestros padres, y recuerda con amor y orgullo su primitivo origen...»

«Reconocimiento de ministros extranjeros. Tan pronto como se ha ido despejando el territorio de la República de la anarquía que por cerca de un año ha tenido a la nación al borde del abismo más espantoso, ha vuelto a renacer la confianza en el interior y aún en el exterior. Las relaciones con las Cortes extranjeras que desgraciadamente se habían interrumpido, se inician de nuevo: algunas de estas Cortes han acreditado Ministros cerca de este Gobierno, los cuales han sido reconocidos en su carácter respectivo. La augusta Reina de las Españas doña Isabel 2ª por sus letras de 14 de diciembre del año pasado nombró al señor don Facundo Goñi Encargado de Negocios del Gobierno de S. M. C. cerca de esta República y la de Costarica; se presentó el 27 de marzo de este año, y fue recibido el 29 del mismo mes, expidiéndose en consecuencia el decreto que se verá a continuación. El Sr. Goñi en el acto de su recepción, pronunció un discurso bien sentido que no insertamos por no tener copia de él, sin embargo diremos que en la sustancia se contrajo a manifestar que la España y su Gobierno abrigaban los sentimientos más sinceros de amistad hacia Nicaragua; que por lo mismo se interesaba vivamente en su ventura y progreso; que las simpatías que ligan a ambos pueblos, el español y el nicaragüense, se derivan de la comunidad de costumbres, religión e idioma, y sobre todo de tener un mismo orígen, pues la España fue la madre de todas las Secciones hispano americanas, la que les dio la vida social y política, y las otras consideraciones siguientes a su capacidad de nación; y que derivando sus afectos de causas tan leales y tan positivas, no puede la nación española abrigar sino sentimientos muy filantrópicos en favor de los pueblos a quienes ella ha formado. S. E. el Sr. D. P. en contestación pronunció también un discurso análogo, el cual sí insertamos por tenerlo a la vista. La recepción del Sr. Goñi se verificó con toda la solemnidad que fue posible, y este caballero se mostró muy reconocido a los cordiales sentimientos de amistad y armonía que le fueron expresados por el Gobierno de esta República.
Discurso pronunciado por S. E. el Sr. D. P. de la República. Sr. Nos son muy satisfactorios los nobles y benévolos sentimientos que abriga en favor de este país S. M. C. la augusta Reina doña Isabel 2ª y su digno Encargado de Negocios el Sr. Goñi. S. M. ha debido contar con que de nuestra parte hallarían sus relaciones políticas la mejor acogida, puesto que al fin no vienen a ser más que la sanción de otras relaciones más antiguas, más duraderas y eficaces, las relaciones naturales, esas relaciones de familia que ha más de tres siglos existen entre ambas naciones. Por esas relaciones nos interesa tan vivamente la suerte de la culta España, cuya prosperidad anhelamos como la nuestra propia; y por ellas mismas esperamos que nuestras relaciones políticas, poco tiempo ha iniciadas, se desarrollarán sin esfuerzo en vasta escala, para mutuo beneficio de los dos pueblos. El Gobierno de esta República se complace de recibir en su carácter oficial de Encargado de Negocios al honorable Sr. Goñi, a quien franqueará las facilidades conducentes al logro de su importante misión; y espera poder mostrar en el curso de los sucesos la distinguida consideración que le merece el ilustrado Gobierno de S. M. C. y su actual Representante cerca de esta República.
El Diputado Presidente de la República de Nicaragua a sus habitantes. Con presencia de las letras que acreditan al Sr. don Facundo Goñi Encargado de Negocios del G. de S. M. C. en la República de Nicaragua, en uso de sus facultades decreta: Artículo 1º. Reconócese al señor don Facundo Goñi en su carácter de Encargado de Negocios del G. de S. M. C. en la República de Nicaragua. Art. 2º. En consecuencia las autoridades y funcionarios civiles, eclesiásticos, militares, políticos y de Hacienda de la República, lo mismo que sus ciudadanos y moradores guardarán y harán guardar a dicho señor Goñi las preeminencias y consideraciones que a su carácter corresponden. Dado en Granada, a 29 de marzo de 1855. José María Estrada. Al Sr. Ldo. don Mateo Mayorga Ministro de Estado en el Despacho de Relaciones exteriores. Conforme. Ministerio de Relaciones del Gobierno de la República. Granada, mayo 18 de 1855. Mayorga.» (Boletín Oficial, Granada, 19 de mayo de 1855, año 1, nº 2, págs. 7-8.)

«Los altercados amistosos a que dio lugar el estilo de este libro, entre mi amigo muy querido el Sr. D. Facundo Goñi y yo, me darán ocasión para hablar algo sobre la forma. El Sr. Goñi es uno de esos escritores serios que creen que al público se le debe hablar siempre bajo la máscara de la gravedad. Yo aborrezco todos los disfraces, y el de la gravedad afectada me parece más risible que la ligereza sistemática. Admito el tono épico en un párrafo, el lenguaje escogido en dos, y en tres la gravedad cuando es ingénita en el autor; pero en el cuarto párrafo, para que yo no crea que este autor es un farsante que no dice lo que siente, sino lo que representa, es menester que yo entrevea en él algún sentimiento cándido, tal cual frase descuidada, y el brillo de la sonrisa mal reprimida. Los libros deben irradiar todo lo expansivo, todo lo personal, todo lo espiritual del autor. Comprendo la gravedad en un artículo de periódico, escrito las más veces en el paréntesis de un entrecejo; mas un libro, que se tarda meses en escribirlo, es menester que revele lealmente todas las oscilaciones de nuestra alma: la gravedad y la ligereza, la sencillez y la ironía, la flojedad y la inspiración. Dice un autor –“que el estilo es el hombre”,– y esto no es verdad, porque la mayor parte de las veces “el estilo es un comediante”. Yo confieso que en materias de estilo soy demasiado efusivo, que no me expreso, sino que me vacío, y que mis escritos suelen ser, según el modo común de juzgar, algo sanfasonianos, y que participan, acaso con exceso, del buen humor que me es característico; pero ¡ay mi querido Goñi! ¿qué culpa tengo yo de que mis obras, como dice la Escritura, “descubran por todas partes al hombre de bien, cuyo corazón es una fiesta continua”?... Además, amigo mío, tú no tienes presente la verdad de este proverbio: “Para ser gracioso se necesita mas que para ser sabio: se necesita sabiduría... y gracia.” Esto no es decir que yo lo sea, esto es recordar un refrán que me ayuda a decir una verdad a los sabios exclusivamente graves.» (Ramón de Campoamor, El personalismo: apuntes para una filosofía, Madrid 1855, págs. 273-275.)

1856 «Individuos del Cuerpo Diplomático Español, en la clase de jefes de legación, por orden de antigüedad en las respectivas categorías. [...] Encargados de negocios [...] Sr. D. Facundo Goñi.» [ocupa el lugar 19 de 27] «Representantes de S. M. en el extranjero, según el orden alfabético de las potencias donde residen. [...] Centro América. Sr. D. Facundo Goñi, Encargado de Negocios y Cónsul general en Costarica y Nicaragua.» (Guía de forasteros en Madrid para el año de 1856, págs. 88 y 93.)

«En su sabrosa y elegante narración hay un recuerdo para todas las personas que el poeta y el filósofo han amado y aman; lo mismo para las que viven que para las que han bajado al sepulcro; lo mismo para los que existen a su lado que para los que se hallan en lejanas tierras; para su dulce esposa; para González Quijano, el mártir de la caridad en Alicante, a quien Campoamor compara con San Carlos Borromeo; para Goñi, nuestro ministro en una de las repúblicas americanas; para los compañeros de su juventud; para los amigos de su niñez... Ya lo he dicho, para cuantos ha amado y ama. Por este lado el libro es el daguerrotipo de su corazón, como por otro lo es el de su entendimiento.» (Pedro Fernández, «Cartas madrileñas: El personalismo, apuntes para una filosofía por don Ramón de Campoamor», La Época, Madrid, viernes 18 de abril de 1856, pág. 4.)

En el Informe fechado en Guatemala el 30 de junio de 1856 por Facundo Goñi, inédito hasta su publicación por el Proyecto Filosofía en español [octubre 2012], ofrece un lúcido análisis sobre las posibilidades reales de articular una alianza defensiva entre todos los Estados hispanoamericanos, ante «la invasión cada día creciente de los Estados Unidos en el territorio ocupado por los pueblos hispano-americanos», que ya ha tomado «todos los caracteres de una lucha entre las dos razas», que le habían propuesto trasladase al gobierno de España dos ministros plenipotenciarios acreditados en Guatemala: Juan Nepomuceno de Pereda (representante de Méjico, nacido en Comillas en 1802 –primo hermano del novelista José María de Pereda–) y Nazario Toledo (1807-1887, representante de Costa-Rica).

«Ha llegado a Madrid el apreciable diplomático Sr. de Tavira, que ha desempeñado con tanto acierto la legación de España en Chile. Parece muy probable que vuelva a aquel puesto en el cual ha prestado señalados servicios a la España, así como ahora a su paso por el Perú. Nos parecería acertada esta elección en un diplomático de carrera y distinguido. En Centro América continuará el Sr. D. Facundo Goñi.» (La Época, Madrid, miércoles 20 de agosto de 1856, pág. 3.)

«Ministerio de Estado. Reales Decretos. Vengo en nombrar Encargado de Negocios y Cónsul general de España en Chile a D. Facundo Goñi, que desempeña igual destino en Costa-Rica y Nicaragua. Dado en Palacio a 28 de Agosto de 1856. = Está rubricado de la Real mano. = El Ministro de Estado, Nicomedes Pastor Díaz.» (Gaceta de Madrid, domingo, 31 de agosto de 1856, nº 1336, pág. 1.)

Pero Goñi ya no tiene interés en seguir por las Américas como diplomático y prefiere volver a Europa, como traslada en la solicitud que el 31 de agosto de 1856 dirige, desde Guatemala, al primer secretario de Estado, pidiendo el relevo: «...se sirva inclinar el ánimo de S. M. para que me exima de continuar en este puesto, ya trasladándome a otra legación de categoría igual en Europa, ya si esto no fuese posible, relevándome de mi destino» (Archivo general MAE, signatura PP 463, expediente 5957.)

«Accediendo a los deseos de don Facundo Goñi, encargado de negocios y consul general de España en Chile, vengo en relevarle de dicho cargo, declarándole cesante con el haber que por clasificación le corresponda, quedando satisfecho del celo y lealtad con que le ha desempeñado. Dado en Palacio a once de Noviembre de mil ochocientos cincuenta y seis. El Ministro de Estado, Pedro J. Pidal.» (Archivo general del MAE, signatura PP 463, expediente 5957.)

«La Época, dio anoche estas noticias: "El señor don Facundo Goñi, encargado de negocios cerca de la República de Chile, cesa en su puesto. Le reemplaza el señor Magallón, actual secretario cerca de los Estados-Unidos. Ya está rubricado por S. M. el decreto nombrando al señor González Bravo ministro plenipotenciario en Inglaterra."» (El Clamor Público, Madrid, viernes 14 de noviembre de 1856, pág. 1.)

1857 «La república de Chile sigue protegida por la Providencia, y por lo tanto en una prosperidad creciente. Al amparo de la paz que hace tantos años disfruta, merced a los principios conservadores y liberales en que descansa su gobierno, aumenta su riqueza de una manera portentosa y se desarrollan en él prodigiosamente todos los gérmenes del bienestar, creciendo su comercio, progresando la industria y marchando a un visible mejoramiento todos los ramos que pueden hacer grande y poderosa una nación. En este camino, Chile no tiene hoy que envidiar nada a ningún otro país, no de América, sino de Europa, a no ser que, fijando sus ojos en Inglaterra, encuentre puntos e instituciones en que seguir sus huellas, para levantarse a la misma altura en que ha sabido colocarse aquel grande y poderoso pueblo. Había llegado a Valparaíso y Santiago de Chile el Sr. D. Facundo Goñi, representante de España en Chile. El Perú sigue trabajado por la guerra civil lo cual no sólo impide el desenvolvimiento de los grandes elementos de prosperidad que encierra tan privilegiado suelo, sino que paraliza el curso de sus empresas mineras, y está causando grandes perjuicios en todos sus demás ramos de riqueza. Según las últimas noticias, es de esperar que las facciones sean pronto sometidas por la fuerza del gobierno legítimo, y se restablezcan la paz y la tranquilidad de aquel extenso territorio.» (La Época, Madrid, lunes 13 de abril de 1857, pág. 3.)

«Ha llegado a Valparaíso el nuevo ministro de España don Facundo Goñi, que casi sin detenerse continuó su viaje a la capital, Santiago; pero se cree que pronto regresará al mismo Valparaíso, porque en esta ciudad se halla el presidente de la república de Chile, a quien el señor Goñi debe presentar sus credenciales.» (La Iberia, Madrid, miércoles 15 de abril de 1857, pág. 2.)

«En el vapor Europa llegó a Liverpool el 31 del pasado el señor don Facundo Goñi, representante de España que ha sido en Centro-América y en Chile, y que regresa a Madrid.» (La España, Madrid, domingo 7 de junio de 1857, pág. 4.)

«Ha llegado a Madrid el señor don Facundo Goñi, representante de España que ha sido en varios Estados de América.» (El Clamor Público, Madrid, miércoles 1 de julio de 1857, pág. 2.)

«Ateneo. El lunes de la semana próxima a las ocho de la noche, se verificará la apertura de las cátedras del Ateneo. [...] Cuando den principio a sus explicaciones los señores don Antonio A. Galiano y Trujillo, don P. Mata, don N. Rivero, don F. Corradi, don F. Barca, don F. Goñi, don M. Berzosa, don A. Mena y Zorrilla, se anunciará oportunamente al público.» (La España, Madrid, martes 10 de noviembre de 1857, pág. 3.)

 

Ramón de Campoamor dedica una dolora a Facundo Goñi

Ramón de Campoamor, por Federico Madrazo (fragmento)
Ramón de Campoamor
1817-1901

Publica Ramón de Campoamor la primera edición de sus Doloras en 1846, explicando en una carta-contestación dirigida a D. Álvaro Armada y Valdés, conde de Revillagigedo, colocada antes de los versos, tanto el género que introduce como el nombre adoptado: «Creo que la poesía, por muy selecta que se ostente en sus forma exteriores, siempre debe atender a agrandar el catálogo de verdades conocidas; y fundado en esta creencia he escrito estas doloras que, aunque sean muy imperfectas, se puede decir de ellas para que sirva de base para su definición ulterior: –“Que deben ser unas composiciones ligeras en sus formas, y en las cuales indispensablemente tiene siempre que presidir un pensamiento filosófico.” Esta es la historia del género de poesía. Volvamos ahora a la historia de la palabra. –“¿Qué significa dolora?” me pregunta V. en el primer párrafo de su carta. Respuesta: “Significa una composición poética, en la cual se debe hallar unida la ligereza con el sentimiento, y la concisión con la importancia filosófica.” “¿Y por qué significa eso?” –vuelve V. a preguntar, suponiendo con acierto mi contestación. Respuesta: “Porque yo quiero que lo signifique.”»

No sabemos cuándo se conocieron Campoamor y Goñi, pero se puede asegurar que en 1846 ya tenían trato, en el Ateneo: Goñi es segundo secretario y Campoamor secretario de la sección de ciencias morales y políticas. En 1853 coincidieron como diputados en las Cortes españolas, ambos moderados o ministeriales: Campoamor por Alicante, Goñi por Estella. En 1855 dedica Campoamor en El Personalismo unas líneas a Goñi: «Los altercados amistosos a que dio lugar el estilo de este libro, entre mi amigo muy querido el Sr. D. Facundo Goñi y yo, me darán ocasión para hablar algo sobre la forma. El Sr. Goñi es uno de esos escritores serios que creen que al público se le debe hablar siempre bajo la máscara de la gravedad.» Esta seriedad que apunta Campoamor en Goñi había de servir en 1940 al joven hispanista oxoniense Ronald Hilton (quien con veinticinco años había vivido en España el estallido de la guerra en 1936) para encuadrar a Facundo Goñi entre los krausistas (ver abajo el fragmento del libro Campoamor, Spain, and the world, Toronto 1940, pág. 123).

En la «nueva edición aumentada con las doloras que forman la segunda parte», dedica a Goñi la décima de sus nuevas doloras (Doloras, Imprenta Luis García, Madrid 1858, págs. 145-147):

dolora x.
Músicas que pasan.
a mi querido amigo d. facundo goñi.

I.

   Ã‚¡Música! —¡Qué aliento dan,
y qué esperanza sin fin,
el ré-tín-tín del clarín,
del tambor el rá-tá-plán!
   Ã‚¡Ya aproximándose van!
¡Tambor y clarín resuenen!
¡Cuál la esperanza entretienen!
¡Cómo el corazón abrasan!
Estas músicas que pasan,
¡qué alegres son cuando vienen!

II.

   Ã‚¡Música! —¡Conforme avanza
ya el tambor, o ya el clarín,
causa aliento el ré-tín-tín,
da el rá-tá-plán esperanza!
   Ã‚¡Se aleja... y ya en lontananza
más que gozoso, voto a san
tristeza sus ecos dan!
¡No hay bien seguro en el mundo!
¡Qué lúgubres son, Facundo,
las músicas que se van!

III.

   Ã‚¡Ay! ¡Ni al principio ni al fin
nos dan a algunos ardor
el rá-tá-plán del tambor,
del clarín el ré-tín-tín!
   Tu esplin, Facundo, y mi esplin...
¡para músicas están!
¡Poco nuestro antiguo afán
las músicas entretienen,
ni cuando alegres se vienen,
ni cuando tristes se van!

Tres años después (Doloras, Mellado, Madrid 1861, renumerada XXXVII, págs. 169-170) introduce el autor dos cambios: uno menor en el segundo verso de la primera estrofa ('esperanza' adopta el plural: 'esperanzas') y otro mayor, para arreglar el sexto verso de la segunda estrofa:

   Ã‚¡Se aleja... y ya en lontananza
más bien que gozoso afán
tristeza sus ecos dan!

Ya académico Campoamor (recuérdese: «La Metafísica limpia, fija y da esplendor al lenguaje», discurso leído el 9 de marzo de 1862), se mantiene esta dolora sin cambios en la que se presenta como «novena edición aumentada» (Doloras y cantares, Alfonso Durán, Madrid 1866, renumerada LXI, págs. 225-226), salvo la variante tipográfica que inicia cada verso en mayúscula. Pero, tras el nombre de la pieza, figura la llamada a una «Nota XXVI». Sucede que los editores buscaron reeditar al encumbrado poeta académico como si ya fuera un clásico, convenientemente prologado (por Ventura Ruiz Aguilera) y anotado para intentar domesticar el libre examen del sufrido lector. Y Damián Méndez Rayón (autor precisamente de «La crítica literaria en España») se atrevió a perpetrar hasta treinta páginas de notas, que además firma bien contento en Madrid, el 31 de mayo de 1864. Sólo porque en la nota correspondiente se vuelve a mencionar a Facundo Goñi nos atrevemos a reproducir aquí el comentario de Rayón, aunque se rompa el encanto de la dolora de Campoamor:

«Nota XXVI. Dolora 61. Músicas que pasan. Si fuera necesario fijar qué fondo, qué forma y qué desempeño debe tener toda composición lírica para agradar o ser perfecta, nunca nos entenderíamos, ni consiguiéramos nuestro deseo. La retórica y la poética no resuelven la cuestión, y eso que somos los primeros en estimar su importancia y utilidad. Lo vago, lo indeterminado, un no sé qué singular, que se siente y no puede explicarse por las reglas más comunes de la crítica, constituyen o componen a veces una obra de arte. Tal acontece a esta dolora, que participa de los modos secretos y misteriosas penumbras de la música. Puede asegurarse que no hay aquí, en rigor, pensamiento deliberado, ni plan, ni fin concreto; y sin embargo, ¡qué alegría, qué movimiento y qué tristeza! ¿y por qué? ¡Porque las músicas vienen y se van! "¡Qué tontería!" dirán algunos; "¡qué belleza!" dirán los más. Para mí es claro el sentido de esta dolora, pues representa el drama entero de la vida. Los años vienen, los años se van, las ilusiones se acercan... ¡cuán rápidas huyen! Un mundo de flores que avanza a nosotros, es yermo de abrojos que queda detrás. Toda, toda la vida es una música inefable de armonía cuando viene, y un triste concierto de melancólicas y discordantes notas cuando se va. Mi amigo Goñi, organización delicada y por demás impresionable y triste, ¡cómo habrá sentido el efecto de esta composición, de una belleza vaga y de una melancolía inexplicable!» (Damián Méndez Rayón, págs. 418-419.)

La edición de las Obras poéticas de Campoamor publicada en París por Baudry como tomo LX de su Colección de los mejores autores españoles, con presentación firmada por Carlos de Ochoa en París, 8 de abril de 1872, y un texto de Juan Valera como prólogo, sigue la edición de 1866 hasta en las Notas de Rayón (la dolora LXI en pág. 176, la nota en pág. 364).

Campoamor, dolora dedicada a Facundo Goñi, versión 1882

Pero Campoamor introduce, en la que se pregona «decimosexta edición, única completa», un añadido en la dolora que había dedicado a Facundo Goñi, una cita de Kempis, sin duda como homenaje al amigo ya fallecido. Así queda entonces la versión definitiva de esta dolora (Doloras y cantares, Librería de Victoriano Suárez, Madrid 1882, págs. 198-199):

lxi.
Músicas que pasan.

Todas las cosas pasan, y tú con ellas.
(Kempis, lib. xi, cap. i.)

a mi querido amigo don facundo goñi.

I.

   Ã‚¡Música! —¡Qué aliento dan,
Y qué esperanzas sin fin,
El re-tin-tín del clarín,
Del tambor el ra-ta-plán!
   Ã‚¡Ya aproximándose van!
¡Tambor y clarín resuenen!
¡Cuál la esperanza entretienen!
¡Cómo el corazón abrasan!
Estas músicas que pasan,
¡Qué alegres son cuando vienen!

II.

   Ã‚¡Música! —¡Conforme avanza
Ya el tambor, o ya el clarín,
Causa aliento el re-tin-tín,
Da el ra-ta-plan esperanza!
   Ã‚¡Se aleja... y ya en lontananza
Más bien que gozoso afán,
Tristeza sus ecos dan!
¡No hay bien seguro en el mundo!
¡Qué lúgubres son, Facundo,
Las músicas que se van!

III.

   Ã‚¡Ay! ¡Ni al principio ni al fin,
Nos dan a algunos ardor
El ra-ta-plán del tambor,
Del clarín el re-tin-tín!
   Ã‚¡Tu esplín, Facundo, y mi esplín...
Para músicas están!
¡Poco nuestro antiguo afán
Las músicas entretienen,
Ni cuando alegres se vienen,
Ni cuando tristes se van!

 

1858 «Torna Rivero a subir a la cátedra, esta vez (1857-58) para explicar El origen, progreso y tendencias del espíritu moderno, en el momento mismo en que Berzosa se decide a atacar Los principios fundamentales de la moderna filosofía alemana y su influencia en materias religiosas, morales, sociales y políticas, y cuando Gabino Tejado exponía su neo-católica Teoría del deber. Franqueado el camino, Figuerola desarrolla las teorías económicas de Bastiat en un curso de Economía política; síguele Echegaray, entonces de un individualismo paradójico, con sus Cuestiones sociales; Rodríguez Leal diserta, en sentido liberal templado, sobre el Derecho de propiedad; Goñi, persistente en su espíritu conservador, discurre sobre la Situación moral y política de los pueblos contemporáneos; de Política exterior, en sentido reaccionario, se ocupa Malo; Vilanova de Geología aplicada; Mena y Zorrilla de Derecho penal; Maestre de San Juan de Frenología filosófica; Llorente de Aplicaciones de las ciencias naturales, &c., &c. El movimiento era visible: el calor renacía: la resolución, la audacia del nuevo espíritu no tenía límites. La tradición conservadora hace un supremo esfuerzo y la batalla se generaliza desde 1858 a 1865.» (Rafael María de Labra, «El Ateneo de Madrid VI», Revista Contemporánea, 30 mayo 1878, 60:182-183.)

«Ateneo. Las cátedras que quedarán abiertas al público el 3 del actual son las siguientes: [...] Martes. De nueve a diez. Señor Goñi, De la raza latina y sus destinos.» (La España, Madrid, martes 2 de noviembre de 1858, pág. 4.)

1859 «Ateneo. Habiendo vuelto a abrirse las cátedras del Ateneo, suspendidas con motivo de las últimas fiestas, continuarán sus explicaciones: el señor Corradi, hoy sábado a las nueve de la noche; el señor Goñi, el martes 18 a la misma hora; y el señor Castelar el viernes 21.» (La España, Madrid, sábado 15 de enero de 1859, pág. 4.)

1860 «El señor don Facundo Goñi, dice La Época, nos manifiesta que carece de fundamento la noticia de que iba a ser nombrado primer secretario de la legación de Méjico. En efecto, no podía ser cierto que el señor Goñi, que con tanto acierto se ha conducido desempeñando en América un cargo diplomático de importancia y superior categoría al de que se trata, ocupase ahora el de secretario de legación.» (La Correspondencia de España, Madrid, sábado 25 febrero 1860, pág. 2.)

«Leemos en La Correspondencia: "La Época, de anoche, refiriéndose a rumores vagos que circulan, dice que será nombrado primer secretario de la legación el señor don Facundo Goñi, que no obstante su categoría de ministro residente, servirá dicha secretaría conservando su carácter y en atención al rango de primera clase a que va a ser elevada la plenipotencia de Méjico." Según nuestras noticias, los rumores a que se refiere el párrafo anterior carecen de fundamento. El señor Goñi ha desempeñando dignamente en dos Estados de América el cargo de ministro representante del gobierno español, y no era natural que volviese a aquel país con un carácter inferior a su categoría. Si esto hubiera parecido impropio en cualquier funcionario de la carrera diplomática, mucho más lo sería en quien posee las distinguidas dotes de carácter y de inteligencia que acompañan al señor Goñi.» (La España, Madrid, sábado 25 febrero 1860, pág. 2.)

A partir del primer número del cuarto año del quincenal La América, crónica hispano-americana (Madrid, 8 de marzo de 1860), dirigido por Eduardo Asquerino, se incorpora el nombre de Facundo Goñi a la relación de colaboradores que se hace figurar en cada número, bajo la cabecera, a siete columnas. Comparando esta relación de colaboradores con la anterior, correspondiente al número 24 del año III (Madrid, 24 de febrero de 1860) se observa que la cantidad de colaboradores permanece estable, 143 nombres, pero cinco han dejado de figurar (José de la Cruz Castellanos, Mariano Zacarías Cazurro, Fernán Caballero, Joaquín Maldonado Macanaz, Julián Pellón y Rodríguez) siendo incorporados otros cinco (José Albuerne, Fernando Corradi, Leopoldo A. de Cueto, Facundo Goñi, José Joaquín de Mora).

«Varios notables hijos de la villa de Vivero, puerto de mar en el Océano cantábrico, se reunieron el sábado a comer en la fonda nueva del Cisne. Eran aquellos los Sres. Pastor Díaz, nuestro digno ministro en Portugal, D. Felipe Benicio, su hermano, Almoina, Trelles, Pastor y Maceda, Ponte, Ávila y López. Los acompañaron como convidados a este sencillo banquete los Sres. Ligués y Bardají, director de política en el ministerio de estado; el subsecretario de gobernación Sr. Lorenzana, D. Facundo Goñi, ministro que fue de España en Chile; el Sr. Fernández Jiménez, auxiliar del ministerio de estado, y el Sr. Gómez, joven capitalista andaluz, empresario de la carretera que va a enlazar dicho pueblo con la general de Galicia. Los brindis y discursos de sobremesa fueron notables, y hubo prodigalidad de elocuencia, de chiste, de amena gracia y de delicados cumplimientos. El recuerdo del país natal de los hijos de Vivero fue el principal tema de todos ellos. El Sr. Pastor Díaz brindó por la memoria, prosperidad y adelanto de aquella localidad, que tiene un carácter privilegiado y especial de distinción y belleza, por sus hijos presentes, por los ausentes, por los que están en América, y también por los que murieron, contando entre ellos al inolvidable y esforzado Cociña, redactor de El Oriente en 1854 y tan prematuramente arrebatado a la patria, a la literatura y a sus amigos.» (La Época, Madrid, lunes 9 de julio de 1860, pág. 4.)

Facundo Goñi metido de lleno en la prensa política moderada

1861 «La persona que según se dice va a colocarse al frente del nuevo periódico, que representará a los disidentes de la mayoría del Congreso, no es D. Facundo González, como un error de imprenta nos ha hecho decir, sino el distinguido escritor D. Facundo Goñi.» (La Correspondencia de España, Madrid, viernes 19 de abril de 1861, pág. 1.)

«Anoche anunció El Reino que se ha encargado de su dirección el señor don Facundo Goñi, ex-diputado a Cortes y escritor ventajosamente conocido.» (El Clamor Público, Madrid, domingo 19 de mayo de 1861, pág. 2.)

«El Reino anuncia anoche haberse encargado de su dirección el señor don Facundo Goñi. Celebramos que este antiguo e ilustrado escritor vuelva a presentarse en la arena periodística, donde tan justa reputación ha conquistado.» (La España, Madrid, domingo 19 de mayo de 1861, pág. 3.)

«"No creemos sea cierta la noticia de la desaparición, al menor por ahora, de El Contemporáneo, y en cuanto a la de El Reino, tenemos motivos para creer que en efecto se reorganiza en estos días su redacción dirigida por el señor don Facundo Goñi. No sería del todo imposible que en un porvenir más o menos lejano estos dos periódicos se refundieran en un solo órgano de la oposición moderada." (Época.)» (La España, Madrid, sábado 17 de agosto de 1861, pág. 3.)

«Anuncia anoche El Reino que el señor don Facundo Goñi ha cesado en la dirección de este periódico, por tener que ausentarse de la corte. Nosotros ignoramos cuál sea la verdadera causa de la separación del señor Goñi, pero creemos que debe El Reino considerarla como una pérdida irreparable, porque el distinguido escritor que por espacio de cuatro meses ha estado al frente de su redacción, es uno de los pocos hombres públicos que han conservado ilesos el decoro y la dignidad, en estos tiempos de granjería política. Por de pronto es innegable que dio con su pluma y su influjo una nueva vida a El Reino, haciéndole perder el carácter neo-católico que tuvo en un principio, hasta el punto de convertirlo en un periódico de tendencias liberales. Sentimos, por consiguiente, que el señor Goñi cese de figurar por ahora en el estadio de la imprenta periódica.» (El Clamor Público, Madrid, miércoles 25 de septiembre de 1861, pág. 2.)

«Hemos tenido un verdadero pesar al saber que el entendido y elegante escritor don Facundo Goñi ha dejado la dirección de El Reino, periódico que tanto había ganado por él en importancia y significación políticas. Durante su hábil y juiciosa dirección, El Reino ha coincidido perfectamente con las doctrinas y tendencias de El Contemporáneo, y ha venido a menudo a darnos aliento en la patriótica tarea que nos hemos propuesto de hacer la oposición a esta situación descreída, en nombre de las creencias del partido liberal-conservador.» (El Contemporáneo, Madrid, miércoles 25 de septiembre de 1861, pág. 2.)

«Con mucho sentimiento leemos en El Reino de anoche que el señor don Facundo Goñi cesa en su dirección por tener que ausentarse de Madrid. Cualesquiera que hayan sido las diferencias que nos han separado de aquel apreciable colega en la manera de considerar la marcha de los negocios públicos mientras ha estado bajo la ilustrada dirección del señor Goñi, debemos lamentar, y sinceramente lamentamos, la retirada de este distinguido escritor, en quien amigos y adversarios reconocen dotes de grande estima. Mucho celebraremos que la ausencia del señor Goñi no nos prive por mucho tiempo de la satisfacción de contarle en el número de nuestros compañeros.» (La España, Madrid, miércoles 25 de septiembre de 1861, pág. 2.)

«Después de la retirada del Sr. Goñi, El Reino ha vuelto a ser dirigido por las personas que le fundaron: sin embargo, en poco más de un año, El Reino ha sostenido dos opiniones tan diametralmente contrarias sobre eso mismo. Debemos, sin embargo, en muestra de imparcialidad, hacer observar a La Verdad, que es el diario que evoca este paralelo y que cita también palabras de grande encomio para el general O'Donnell, pronunciadas por el Sr. Ríos Rosas, suponiendo a este inspirador de El Reino, que tenemos motivos fundados para creer que no hay relación alguna entre El Reino y el Sr. Ríos Rosas. Nuestras noticias son de que los disidentes tratan de fundar un periódico órgano de sus aspiraciones.» (La Época, Madrid, sábado 5 de octubre de 1861, pág. 2.)

«Anoche se ha verificado en el Casino del Príncipe la elección de individuos que han de componer la junta directiva en el próximo año. Las personas elegidas son todas de las más dignas y simpáticas de cuantas componen el círculo. Presidente, Señor duque de Frías. Secretario, D. Saturnino G. Parra. Junta de Gobierno, Señores marqués de Serdañola, D. Manuel Ibarra, D. Eduardo Fernández San Román, D. Miguel Roda, D. Nazario Carriquiri, Marqués de Robledo, D. Luis Viado, D. Juan Moreno Benítez, Marqués de Auñón, D. José Reina, D. Facundo Goñi, D. José Rivero, D. José María Michelena, Marqués de la Torrecilla, D. Antonio Terreros, Marqués de Valdegamas, D. Diego Cuadra, D. Luis Flores, D. Froilán Ayala, Conde de Velarde.» (El Contemporáneo, Madrid, miércoles 9 de octubre de 1861, pág. 3.)

1862 El escritor chileno Guillermo Blest Gana (Santiago de Chile 1829-1904) dedica a Goñi los siguientes versos que reproduce La América (Madrid, 8 enero 1862, año V, nº 21, pág. 12):

a mi querido amigo d. facundo goñi
 
     En esos pobres versos, tristes flores,
de una mañana pálida y sombría,
armónica expresión de mis dolores,
hallarás más verdad que poesía.
 
     Acaso el llanto que ese libro encierra
en el silencio de mi hogar vertido,
no debió nunca recorrer la tierra
quedando cual merece en el olvido.
 
     Pero comprenderás, tú que has llorado,
lo que los que han sufrido nunca ignoran,
que es el último bien del desgraciado
llorando consolar a los que lloran.

¿Qué fue de Facundo Goñi entre octubre de 1861 y marzo de 1863? Ni rastreando por la prensa encontramos por ahora respuesta alguna...

1863 «Anuncia un periódico que se trata de fundar una revista política escrita por los Sres. D. Joaquín Francisco Pacheco, D. Antonio de los Ríos y Rosas, D. Facundo Goñi y D. Nicomedes Pastor Díaz (si sale de la penosa enfermedad que hace días le tiene a las puertas de la muerte). Los nombres de tan distinguidos escritores y hombres políticos son una garantía de que la nueva revista ocupará un lugar honroso entre las mejores publicaciones de su clase.» (La Época, Madrid, viernes 20 de marzo de 1863, pág. 3.)

«Parece ser que ayer han celebrado una larga entrevista con el señor presidente del Consejo y con el general Mata y Alós, los señores don Facundo Goñi, don Eusebio Salazar y Mazarredo, Asquerino y Broguer de Paz, representantes que han sido de España en varias repúblicas del Pacífico, sobre la proyectada retirada de la expedición enviada a aquellos mares. No conocemos los pormenores de esa conferencia, ni sabemos todavía la resolución definitiva que tomará el señor ministro de Marina; pero defensores siempre de los intereses de tantos compatriotas nuestros establecidos en América, y de la influencia de nuestra bandera en aquellos apartados climas, nos ratificamos hoy en todo lo que, con aplauso de cuantos conocen la índole de las repúblicas hispano-americanas, dijimos en nuestro número de anteayer. Si alguien ha cometido faltas, castíguesele; si en Montevideo han carecido otros de tacto y pulso, repréndaseles; pero no trasformemos las cuestiones de alta influencia política en rencillas mezquinas y anti-patrióticas, no abandonemos la guarda de nuestro decoro por razones o afectos personales. Si hay en el cuerpo de la armada quien en odio a la administración anterior, y especialmente al señor Zavala, aconseja al señor Mata y Alós que destruya una de las medidas más útiles llevadas a cabo por el último gabinete, compadecemos desde lo más íntimo de nuestra alma a los que abrigan tan elevados pensamientos. Si se piensa retirar la expedición por razón de economía, no demos el espectáculo a aquellos gobiernos, tan propensos a juzgarnos desfavorablemente, de un país que, vanagloriándose de su regeneración, manda volver tres únicos buques, los primeros enviados al Pacífico desde la emancipación de América, cuando todavía no se sabe en Madrid que hayan llegado ni al Callao ni a Valparaíso. Por nuestra parte rogamos al señor ministro de Marina que no se precipite, que estudie detenidamente el pro y el contra de una cuestión muy importante, y que no preste fácilmente su nombre a un acto que, ejecutado antes de tiempo, rebajaría la fuerza moral de nuestros agentes, y el cual, cubriéndose con el manto de una economía mal entendida, tendría solo por resultado dejar en mal lugar al gabinete que preside el señor marqués de Miraflores.» (La España, Madrid, domingo 22 de marzo de 1863, pág. 2.)

«Sigue la suscripción abierta en las columnas de nuestro periódico en favor de las desgraciadas familias de los náufragos del Puerto de Santa María. Suma anterior: 8.055. D. Manuel Fernández, 19. D. Facundo Goñi, 60. Suma: 8.144 Rs. vn.» (El Contemporáneo, Madrid, jueves 2 abril 1863.)

Facundo Goñi a la espera de un destino

«Esta semana deben acordarse los nombramientos y traslaciones de gobernadores. Se designa para el mando de una provincia importante al Sr. D. Facundo Goñi, y en verdad que si todas las elecciones del gobierno son tan acertadas como esta, no tendremos sino motivos para aplaudirle, por más que le roguemos que tenga en cuenta los servicios y la inteligencia de las actuales autoridades.» (La Época, Madrid, lunes 4 de mayo de 1863, pág. 2.)

«Parece que en esta semana deben acordarse algunos nombramientos y traslaciones de gobernadores, designándose para el mando de una provincia importante al señor don Facundo Goñi. Pocos nombramientos podría hacer el gobierno que recayesen en una persona tan digna bajo todos los conceptos como el señor Goñi, cuyo elogio no necesitamos nosotros hacer tratándose de un hombre público tan conocido como generalmente apreciado.» (La España, Madrid, miércoles 6 de mayo de 1863, pág. 3.)

«Habla La Época, y en verdad que aun cuando nosotros no lo citáramos, todos adivinarían con la mayor facilidad al diario autor de las siguientes líneas: "Esta semana deben acordarse los nombramientos y traslaciones de gobernadores. Se designa para el mando de una provincia importante al Sr. D. Facundo Goñi, y en verdad que si todas las elecciones del Gobierno son tan acertadas como esta, no tendremos sino motivos para aplaudirle, por más que le roguemos que tenga en cuenta los servicios y la inteligencia de las actuales autoridades." Después del indispensable elogio al Gobierno, nada más natural y corriente, en un órgano de la vicalvarada, que la indispensable oración pro domo sua. El ruego de La Época, de que se tengan en cuenta los servicios y la inteligencia de los gobernadores civiles que tan eficazmente auxiliaron al Gran Elector, en su meritoria tarea de formar un Congreso como el actual, no puede ser más desinteresado. Ese ruego equivale a este grito: ¡Sálvese el tacto de codos! ¡Sálvense los cuneros y los empleados de la mayoría!» (El Clamor Público, Madrid, miércoles 6 de mayo de 1863, pág. 1.)

Un nombramiento que no cuaja ante la ocupación francesa de Méjico

El 22 de mayo de 1863 es nombrado «ministro residente en Méjico», y cuatro días después «consul general de España en Méjico». Pero allí «sobrevinieron acontecimientos inesperados» [como la toma de la ciudad de México el 10 de junio de 1863 por el ejército francés, que logró desbancar a Benito Juárez y meses después auparía como emperador títere a Maximiliano I, fusilado en mayo de 1867] que aconsejaron que otro real decreto de 11 de agosto dejara sin efecto el de 22 de mayo. El 20 de agosto de 1863 solicitó Goñi que, a pesar de haberse frustrado su destino en Méjico, se mantuviese su reconocimiento como ministro residente con efectos del 22 de mayo, lo que logró, mejorando así su situación en la carrera diplomática.

«Dice anoche La Época, que tan pronto como se reciba la noticia de la entrada de los franceses en Méjico y consiguiente formación de un Gobierno, España enviará su representante, designándose al señor don Facundo Goñi para este importante cargo. Muy deprisa va La Época. Pues qué, ¿marchan tan admirablemente los acontecimientos para los franceses? Recuerde el diario vespertino cuántas veces ha anunciado la probable y próxima entrada del ejército francés en la capital mejicana; recuerde que han pasado meses y meses, y que esta es la hora en que todavía sigue prometiéndoselas muy felices, y anunciando, –no sabemos si por la centésima vez,– la misma probabilidad. Tenga más calma nuestro colega; deje que los sucesos se realicen, y acaso entonces podrá ser oportuno el que presente su candidato para representarnos allí. ¡Ya quisieran los franceses encontrárselo todo tan fácil como La Época parece verlo! ¿Por qué, siguiendo en su sistema, no nos cita ya hasta los nombres de los que han de componer ese nuevo Gobierno en Méjico? No deja de tener chiste la conducta de este periódico, en cuanto se refiere a la cuestión mejicana.» (La Iberia, Madrid, martes 26 de mayo de 1863, pág. 1.)

«El mismo periódico dice en su edición de la noche: "Inmediatamente que entren los franceses en Méjico (lo cual no puede preverse todavía cuándo será), marchará a aquella República, en calidad de ministro plenipotenciario español, el señor don Facundo Goñi, escritor distinguidísimo y antiguo representante de España cerca de algunas de las Repúblicas americanas." Muy oportuno encontramos el paréntesis de la semi-oficial. Por nuestra parte añadiremos, y esto sirva de benévola advertencia al presunto ministro plenipotenciario, señor Goñi, que si se espera, para hacer su viaje oficial a la República mejicana, a que los franceses se apoderen de la capital, puede tranquilamente veranear donde mejor le plazca, porque nos parece que... no están maduras.» (El Clamor Público, Madrid, martes 26 de mayo de 1863, pág. 1.)

«No habíamos dado entero crédito a la noticia de que el gobierno pensaba enviar a Méjico un representante para cuando las tropas francesas ocupasen la capital de la república. Ayer sin embargo hemos sabido de una manera positiva que el hecho es cierto y que hace días está nombrando ministro de España en Méjico el señor don Facundo Goñi, que anunció la prensa, si bien parece que en el último Consejo de ministros, y a consecuencia de las noticias de Puebla se ha acordado suspender su misión. Nosotros prescindiendo de la persona nombrada, que por cierto estimamos en mucho, y cuyas dotes de inteligencia y de carácter, quisiéramos ver utilizadas en situación mas conveniente, diremos al gobierno con nuestra lealtad habitual que no solo debe suspender la misión sino desistir por completo de semejante idea, mientras no cambian esencialmente las cosas de Méjico. Así lo esperamos de su patriotismo. ¿Qué significaría hoy de parte de España el envío de un representante, ni aun cuando los franceses ocupasen la capital y hubieran establecido un gobierno que necesariamente sería obra suya? Significaría que España al tratar con aquel gobierno iba aceptar, si es que no apoyar y secundar, la política de Francia ¿Y es esto lo que conviene a España? Nosotros sin vacilar respondemos que no. Anteayer a propósito de trasportes de tropas francesas en buques españoles nos expresamos en estos términos: "Lo que la Francia quiere de nosotros es la significación de una alianza; y aunque parezca poca cosa esta significación le hace mucha falta." Pues bien: esto mismo que decíamos con aquel motivo lo repetimos a propósito del envío de un ministro español a Méjico en las actuales circunstancias. Mucho más añadiríamos, y lo haremos si es necesario. Pero nos limitamos por hoy a repetirlas palabras finales de nuestro citado artículo. "¡Qué no se cometan imprudencias que destruyan la influencia natural que los sucesos están dando a España en sus antiguos dominios de Méjico!" No decimos más.» (La España, Madrid, jueves 11 de junio de 1863, pág. 1.)

«Parece que está nombrado ministro de España en Méjico el Sr. D. Facundo Goñi. Añádese que en la próxima semana emprenderá su viaje para aquella república; pero no se dice cuál es el objeto que el gobierno se propone al tomar esta determinación.» (La Esperanza, Madrid, viernes 12 de junio de 1863, pág. 2.)

Facundo Goñi y el Tratado internacional de límites entre España y Portugal de 1864

«Parece que de un día a otro saldrá para Portugal con una misión diplomática, nuestro querido amigo el Sr. D. Facundo Goñi, que es una de las personas más ilustradas de nuestro cuerpo diplomático.» (El Contemporáneo, Madrid, sábado 26 de septiembre de 1863, pág. 2.)

«Hecha ya la demarcación del territorio, los Gobiernos de Portugal y España han acordado la celebración de un tratado de límites, para el cual ha nombrado el Gobierno portugués como plenipotenciarios al duque de Loulé y al señor Mendo da Silva; y el Gobierno español al ministro plenipotenciario de España en Portugal señor marqués de la Ribera, y al señor don Facundo Goñi, antiguo ministro de España en las Repúblicas de América.» (La Iberia, Madrid, domingo 27 de septiembre de 1863, pág. 2.)

«Hoy ha salido para su destino el señor D. Facundo Goñi, segundo plenipotenciario nombrado para la celebración del tratado de límites entre Portugal y España.» (La Correspondencia de España, Madrid, martes 29 de septiembre de 1863, pág. 2.)

1864 «Gobierno de la Provincia de Madrid. Secretaría. Sección especial de elecciones. [...] Distrito electoral del Río. [...] Exclusión: Relación nominal de sujetos cuya exclusión se ha solicitado por los motivos que se expresan: [...] Goñi, don Facundo, Bordadores 2, por cambio de domicilio.» (Diario Oficial de Avisos de Madrid, Lunes 22 de febrero de 1864, pág. 5.)

«Administración del correo central. Cartas recogidas en los buzones en 12 de marzo y detenidas en esta administración central, por carecer de los sellos correspondientes, según está prevenido por real decreto de 17 de febrero de 1856. Núms. Nombres y destinos. [...] Id. del día 19. [...] 513 Facundo Goñi, Lisboa.» (Diario Oficial de Avisos de Madrid, Martes 22 marzo 1864, pág. 1.)

«Se ha terminado ya el tratado de límites entre España y Portugal, cuestión muy importante para ambos pueblos y que venía debatiéndose hace tiempo entre los Gobiernos de Madrid y de Lisboa. Así nuestro representante en Portugal como el señor D. Facundo Goñi, que con otros distinguidos funcionarios formaban la comisión de límites, han demostrado su inteligencia y actividad en esta cuestión.» (El Clamor Público, Madrid, miércoles 10 de agosto de 1864, pág. 2.)

«Tratado celebrado entre España y Portugal para fijar los límites de ambas naciones en el trayecto de frontera que se extiende desde la desembocadura del Miño hasta la unión del río Caya con el Guadiana, firmado en Lisboa el 29 de setiembre de 1864. [...] Su Majestad la Reina de las Españas y S. M. el Rey de Portugal y de los Algarbes, habiendo tomado en consideración el estado de inquietud en que se encuentran muchos pueblos situados en los confines de ambos Reinos por no existir una delimitación precisa del territorio ni Tratado alguno internacional que la señale; y deseando poner término de una vez para siempre a los desagradables altercados que con aquel motivo se suscitan en varios puntos de la raya y establecer y consolidar la paz y armonía entre las poblaciones limítrofes; y finalmente, reconociendo la necesidad de hacer desaparecer la anómala situación en que, a la sombra de antiguas tradiciones feudales, han permanecido hasta aquí algunos pueblos inmediatos a la línea divisoria de ambos Estados, con notable y común perjuicio de éstos, han convenido en celebrar un Tratado especial que determine clara y precisamente, así los derechos respectivos de los pueblos confinantes, como los límites territoriales de ambas soberanías en el trayecto de frontera que se extiende desde la desembocadura del Miño hasta la unión del río Caya con el Guadiana. Con este objeto han nombrado por sus Plenipotenciarios, a saber: Su Majestad la Reina de las Españas al Sr. Don Juan Jiménez de Sandoval, Marqués de la Ribera, Comendador de número de la Real y distinguida orden de Carlos III, Comendador de la de Isabel la Católica, Caballero de la de San Juan de Jerusalén, Comendador de la del León neerlandés, Oficial de la Legión de Honor de Francia, Caballero de primera clase de la del Águila Roja de Prusia, Secretario con ejercicio de decretos, su Enviado extraordinario y Ministro Plenipotenciario en la Corte de S. M. Fidelísima, &c., &c. Y al Sr. D. Facundo Goñi, su Ministro residente, Diputado a Cortes que ha sido, &c., &c. Y S. M. el Rey de Portugal y de los Algarbes al Sr. Nuño José Severo de Mendoza Rolim de Moura Barretto, Duque y Marqués de Loulé, Conde de Valle de Reis, Caballerizo Mayor, Par del Reino, Consejero de Estado, Gran Cruz de la antigua y muy noble orden de la Torre y Espada del valor, lealtad y mérito, Comendador de la orden de Cristo [...] Y al Sr. Jacinto da Silva Mengo, de su Consejo, Caballero de las órdenes de Cristo, de Nuestra Señora de la Concepción de Villaviciosa [...]. Los cuales, después de comunicarse sus plenos poderes, que fueron hallados en buena y debida forma, habiendo examinado prolija y detenidamente varios y numerosos documentos, así antiguos como modernos, aducidos por ambas partes en apoyo de sus derechos y pretensiones, y habiendo además tenido a la vista los estudios y trabajos de la Comisión mixta de límites que en los últimos años recorrió la línea fronteriza, han convenido en los artículos siguientes: [...] Artículo 27. Habiendo pasado íntegramente al dominio y soberanía de Portugal, en virtud de los artículos 10 y 11, los tres pueblos promíscuos denominados Souteliño, Cambedo y Lamadarcos, y quedando a su vez bajo el dominio y soberanía de España, en virtud del art. 7º, los tres pueblos del Coto mixto, llamados Santa María de Rubias, Santiago y Meaus, convienen ambas Partes en que así los habitantes de los pueblos promiscuos que sean realmente súbditos españoles, como los habitantes de los pueblos del Coto mixto que sean realmente súbditos portugueses, puedan conservar su nacionalidad, si así les conviniese. Al efecto, tanto los unos como los otros declararán su decisión ante las Autoridades locales en el término de un año, contado desde el día en que se ponga en ejecución el presente Tratado. [...] Artículo 31. El presente Tratado será ratificado en el más breve plazo posible por S. M. la Reina de las Españas y S. M. el Rey de Portugal, y las ratificaciones serán canjeadas en Lisboa un mes después. En fe de lo cual los infrascritos Plenipotenciarios respectivos han firmado el presente Tratado por duplicado, y lo han sellado con el sello de sus armas en Lisboa a 21 de Setiembre de 1864. (L. S.) = Firmado. = El Marqués de la Ribera. (L. S.) = Firmado. = Facundo Goñi.» (Tratados de España. Documentos internacionales del Reinado de Doña Isabel II desde 1842 a 1868, Madrid 1869, págs. 358-364.)

«En la Gaceta de Portugal leemos hoy las siguientes líneas: "El Sr. D. Facundo Goñi, diplomático español encargado por el gobierno de Madrid de negociar un tratado de límites con el gobierno portugués, salió ayer tarde (12) para la capital de España después de haber terminado del modo más satisfactorio para los dos gobiernos la misión que le había traído a Lisboa. El Sr. Goñi, que antes de ser diplomático se había hecho notar como literato y publicista, deja en Lisboa los recuerdos más afectuosos. Sus maneras a la vez dulces y formales le habían granjeado la estimación general." El Sr. Goñi ha llegado ya a esta corte.» (La Época, Madrid, sábado 15 de octubre de 1864, pág. 3.)

«Ha llegado a esta corte el Sr. D. Facundo Goñi, plenipotenciario de España en Lisboa, para el arreglo de la cuestión de límites pendiente diez años hace entre ambos gobiernos. Parece que el señor Goñi ha dado término a su difícil misión con el éxito más satisfactorio, después de una laboriosa campaña diplomática.» (La Discusión, Madrid, martes 18 de octubre de 1864, pág. 3.)

1865 «Parece se ha reorganizado la comisión de límites con Portugal, a cuyo frente queda el entendido diplomático señor don Facundo Goñi. Esta comisión debe proceder en la primavera próxima y tan luego como las Cortes de España y de Portugal hayan aprobado el tratado de límites, a fijar la frontera entre ambas naciones.» (El Contemporáneo, Madrid, miércoles 1 febrero 1865, pág. 2.)

«El Sr. D. Facundo Goñi, presidente de la comisión de designación de límites entre España y Portugal, saldrá a fines del corriente para el vecino reino con objeto de continuar los trabajos consiguientes a la ya terminada designación, trabajos que han de contribuir en gran manera, andando el tiempo, a estrechar los vínculos comerciales que deben unir a dos países hermanos.» (La Correspondencia de España, Madrid, miércoles 2 de agosto de 1865, pág. 3.)

«El Sr. D. Facundo Goñi, ministro plenipotenciario para el arreglo de límites con Portugal, ha salido ayer para Lisboa a fin de ajustar los reglamentos complementarios del tratado últimamente celebrado entre ambos reinos y aprobado ya por las Cortes.» (La Época, Madrid, lunes 6 de noviembre de 1865, pág. 3.)

1866 «Administración del correo central. Cartas recogidas en los buzones en 1 de enero y detenidas en esta administración central, por carecer de los sellos correspondientes, según está prevenido por real decreto de 28 de febrero de 1856. Núms. Nombres y destinos. [...] 119 Facundo Goñi, Lisboa.» (Diario Oficial de Avisos de Madrid, Domingo 2 enero 1866, pág. 1.)

«Hoy por la mañana debe llegar a Madrid el Sr. D. Facundo Goñi.» (La Correspondencia de España, Madrid, jueves 19 de julio de 1866, pág. 3.)

Facundo Goñi nombrado Subsecretario del Ministerio de Estado

«Telegrama. El Ministro de Estado al Ministro de España en Lisboa. Madrid 15 de julio de 1866. Sírvase V. E. preguntar al señor Goñi si quiere ser subsecretario de Estado y en caso afirmativo que se ponga en camino para esta Corte. Contestación por telégrafo.»
«Depacho telegráfico. Origen: Lisboa 15 julio. Recibido: Madrid 16 julio. Excmo. Señor Ministro de Estado. Madrid. Después de lo contestado por la legación al Ministro mi jefe, digo al Excmo. Sr. General Calonge en mi profundo reconocimiento, que sus deseos son para mi órdenes que cumplo de todo corazón. Lisboa 15 julio. Goñi.»
«Telegrama. El Ministro de Estado al Ministro Plenipotenciario de S. M. en Lisboa. Madrid 16 de julio de 1866. Sírvase V. E. decir al Sr. de Goñi que venga a Madrid sin pérdida de momento y que me avise por telegrama su salida.» (Archivo general del MAE, signatura PP 463, expediente 5957.)

«La Reina nuestra Señora se ha dignado admitir por Decreto de ayer a D. Emilio Alcalá Galiano Vizconde del Pontón, la dimisión que ha presentado del cargo de Subsecretario de Estado y nombrar con igual fecha para reemplazarlo a Don Facundo Goñi, Ministro Plenipotenciario y exdiputado a Cortes. De Real órden lo digo a V. para su conocimiento y gobierno. Dios guarde a V. muchos años. Madrid 21 Julio 1866.»

«En atención a las circunstancias que concurren en D. Facundo Goñi, Ministro Plenipotenciario, Presidente de la Comisión española de límites con Portugal y ex-Diputado a Cortes. Vengo en nombrarle Subsecretario del Ministerio de Estado. Dado en San Ildefonso a veinte de Julio de mil ochocientos sesenta y seis. Está rubricado de la Real mano. El Ministro de Estado, Eusebio de Calonge.» (Gaceta de Madrid, domingo 22 de julio de 1866, pág. 2.)

«Ha sido admitida a D. Emilio Alcalá Galiano, vizconde del Pontón, la dimisión que tenía presentada del cargo de subsecretario del ministerio de Estado, nombrándose para reemplazarle a don Facundo Goñi, ministro plenipotenciario, presidente de la comisión española de límites con Portugal y ex-diputado a Cortes. Así lo anuncia hoy la Gaceta en reales decretos expedidos por el ministerio de Estado.» (La Época, Madrid, domingo 22 de julio de 1866, pág. 1.)

«El Sr. D. Facundo Goñi, plenipotenciario que ha sido para la comisión de límites con Portugal, ha salido por breves días a Lisboa con objeto de firmar los anejos al tratado en que tuvo parte dicho señor.» (La Época, Madrid, sábado, 3 de noviembre de 1866, pág. 2.)

«Anejos al Tratado de límites entre España y Portugal de 1864, firmados en Lisboa el 4 de noviembre de 1866. Su Majestad la Reina de las Españas y S. M. el Rey de Portugal y de los Algarbes, deseando hacer aplicable en todas sus partes el Tratado de límites entre ambas naciones, celebrado el 29 de Setiembre de 1864, a fin de que los pueblos de uno y otro país experimenten los beneficios que aquel pacto internacional está llamado a producir, han determinado ajustar los convenios y estipulaciones que deben servir de complemento a dicho Tratado. Con este objeto han nombrado por sus Plenipotenciarios, a saber: S. M. la Reina de las Españas a D. Facundo Goñi, su Ministro plenipotenciario, Consejero Real de Agricultura, Industria y Comercio, Diputado a Cortes que ha sido, &c., &c., &c. Y S. M. el Rey de Portugal y de los Algarbes al Sr. José da Silva Mendes Leal, de su Consejo, Caballero de la orden de Nuestra Señora de la Concepción de Villaviciosa, [...] Los cuales, después de comunicarse sus plenos poderes y haberlos hallado en buena y debida forma han acordado y extendido los siguientes anejos al Tratado: [...] Anejo I. Reglamento relativo a los ríos limítrofes entre ambas naciones. [...] Anejo II. Reglamento sobre prendamientos de ganados. [...] Los precedentes anejos, que tendrán la misma fuerza y valor que si se hallasen insertos en el Tratado de límites de 29 de Setiembre de 1864, deberán ser ratificados y las ratificaciones se canjearán en Lisboa en el plazo más breve posible. En fe de lo cual los Plenipotenciarios respectivos los han firmado por duplicado, y puesto en ellos los sellos de sus armas, en Lisboa a cuatro de Noviembre de mil ochocientos sesenta y seis. (L. S.) = Firmado. = Facundo Goñi. (L. S.) = Firmado. = José da Silva Mendes Leal. Los anteriores anejos han sido debidamente ratificados, y las ratificaciones canjeadas en Lisboa el 20 del sobredicho mes de Noviembre.» (Tratados de España. Documentos internacionales del Reinado de Doña Isabel II desde 1842 a 1868, Madrid 1869, págs. 411-416.)

1867 «Ministerio de Estado. Dirección de los asuntos comerciales. Excmo. señor: El embajador de Francia dice a este ministerio con fecha 20 del corriente lo que sigue: El señor ministro de Marina y de las Colonias acaba de dirigir al señor ministro de Negocios extranjeros una nota relativa al establecimiento del servicio electro-semafórico en Francia, y al empleo del Código comercial de señales para la aplicación de este nuevo medio de comunicación. –Conforme al deseo que me expresa el señor marqués de Moustier, tengo la honra de trasmitir adjunto a V. E. un ejemplar de esta nota a fin de que el gobierno de S. M. Católica pueda tener conocimiento de olla en interés de la obra emprendida entre Francia y la Gran Bretaña. –Agradeceré a V. E. se sirva hacerme saber en breve el resultado que tenga esta comunicación. De real orden, comunicada por el señor ministro de Estado, lo traslado a V. E. para su conocimiento, con inclusión de una traducción de la nota mencionada. Dios guarde a V. E. muchos años. Palacio, 27 de Diciembre de 1866. El subsecretario, Facundo Goñi. –Señor ministro de Marina.» (La España, Madrid, jueves 10 de enero de 1867, pág. 2.)

Facundo Goñi embajador de España en los Estados Unidos del Norte de América

«En atención a las circunstancias que concurren en D. Facundo Goñi, Subsecretario de Estado y ex-Diputado a Cortes, vengo en nombrarle mi Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en la República de los Estados-Unidos. Dado en Palacio a diez y siete de Enero de mil ochocientos sesenta y siete. Está rubricado de la Real mano. El Ministro de Estado, Eusebio de Calonge.» (Gaceta de Madrid, viernes 18 de enero de 1867, pág. 1.)

«Excmo. Señor. De conformidad a lo que V. E. se ha dignado manifestarme verbalmente y siendo necesario que emprenda mi viaje a Washington lo antes posible, para harceme cargo del puesto de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de S. M. en la República de los Estados Unidos, ceso en este día en el desempeño del puesto de Subsecretario de Estado. Lo que tengo la honra de poner en conocimiento de V. E. para todos los efectos que correspondan. Dios guarde a V. E. muchos años. Palacio, 1º de febrero de 1867. Facundo Goñi. Excmo. Sr. Ministro de Estado.» (Transcripción del original manuscrito conservado en el Archivo general del Ministerio de Asuntos Exteriores, signatura PP 463, expediente 5957.)

«El Sr. D. Facundo Goñi, subsecretario que era de Estado y nombrado ministro plenipotenciario en los Estados-Unidos, ha cesado ya en el primero de estos cargos, debiendo marchar en breve a su puesto.» (La Época, Madrid, domingo 3 de febrero de 1867, pág. 1.)

«Ha salido de Madrid el nuevo ministro plenipotenciario de España en los Estados-Unidos, Sr. D. Facundo Goñi.» (La Época, Madrid, jueves 14 de febrero de 1867, pág. 4.)

«El Sr. D. Facundo Goñi, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario del gobierno de España cerca del de los Estados-Unidos, llegó a Nueva-York en el vapor Cuba el 7 del corriente.» (La España, Madrid, miércoles 27 de marzo de 1867, pág. 2.)

«Dando cuenta la Prensa Asociada de Washington de la llegada del representante de España, Sr. Goñi, a dicha capital, se expresa en estos términos: "El Sr. D. Facundo Goñi, nuevo representante de España, y el Sr. Suárez, canciller del consulado de Nueva-York, llegaron ayer a esta ciudad; y se hallan alojados en el hotel de Willard. El Sr. Goñi es un diplomático consumado, pues durante muchos años ha desempeñado las funciones de ministro de su país en diferentes repúblicas sud-americanas, y también ha tenido a su cargo la subsecretaría del ministerio de Estado. A su gran talento estadista, y a su conocimiento de los gobiernos de la América del Sur se debe sin duda el que haya sido nombrado para representar a España en este país, precisamente en vísperas de la propuesta reunión de plenipotenciarios que se verificará en esta ciudad para arreglar las dificultades pendientes entre España y las repúblicas del Perú, Chile, Bolivia y el Ecuador."» (La España, Madrid, viernes 29 de marzo de 1867, pág. 3.)

«La noticia de la toma de posesión del Sr. Goñi de la plenipotencia en Washington, se recibió en Madrid al día siguiente en telegrama remitido por el cable trasatlántico. El Sr. Goñi llevaba las instrucciones y facultades necesarias para poder obrar desde luego como a los intereses de España convenga en las gestiones que los Estados-Unidos practican para conducir a un satisfactorio arreglo las diferencias de nuestro país con Chile y el Perú. Si las conferencias anunciadas se realizan, el Sr. Goñi podrá desde luego asistir a ellas con poderes suficientes.» (La Época, Madrid, sábado 30 de marzo de 1867, pág. 3.)

«De Washington escriben a La Crónica de Nueva-York participándole el hecho de haber sido recibido en audiencia pública, por el presidente de aquella república, el nuevo representante de España, D. Facundo Goñi. El Sr. D. Gabriel García Tassara, que por espacio de diez años ha desempeñado igual cargo entregó al presidente de los Estados-Unidos sus cartas credenciales, pronunciando el siguiente discurso. [...]» (La España, Madrid, martes 2 abril 1867, pág. 3.)

«Como habíamos anunciado, fue recibido en audiencia pública por el presidente de los Estados-Unidos, el nuevo ministro plenipotenciario de España, Excmo. Sr. D. Facundo Goñi. El acto se verificó en el salón azul de la Casa-Blanca, con todas las ceremonias de costumbre. Nuestro diplomático fue conducido ante el presidente por el honorable Mr. Seward, ministro de Estado, el cual se dignó llevarlo en su propio coche. He aquí los discursos: "Señor presidente: Tengo el honor de poner en vuestras manos la carta credencial de S. M. la Reina de España, mi augusta soberana, que me acredita como su enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en esta república. En tan solemne momento, y al ser recibido como representante de España por el primer magistrado de los Estados-Unidos, mis palabras deben expresar los sentimientos de alta estimación y sincera amistad que abriga el gobierno español para con el de la Unión americana, de que sois digno presidente. Estos sentimientos, a que me lisonjeo en creer que corresponde vuestro gobierno, tienen su origen y su explicación en la historia de este continente, y se hallan sostenidos por las condiciones respectivas y por los intereses recíprocos de ambos países. Por eso, el fin principal de la misión que se me ha encomendado, es mantener, como lo ha hecho mi digno predecesor, y aun estrechar cada día más, si es posible, las relaciones de amistad que unen a España con esta república; procurando, al efecto, terminar en lo presente y evitar para lo futuro, toda cuestión capaz de turbar la armonía que existe entre las dos naciones, y que mi gobierno desea conservar también dignamente con todos los demás Estados de América. Para conseguirlo, espero merecer vuestra benevolencia y la cooperación de vuestro ilustrado gobierno, considerándome dichoso si acierto a llenar cumplidamente tan noble y elevado encargo." El presidente contestó en estos términos: "Sr. Goñi: El alto carácter de que os ha investido vuestra respetada soberana en la carta que os acredita cerca de este gobierno y los generosos sentimientos que habéis expresado en esta ocasión, os dan títulos para esperar una cordial acogida en los Estados-Unidos, y yo tengo gran satisfacción en ofrecérosla. Los Estados-Unidos y España fueron primitivamente aliados y nunca han dejado de ser amigos. Yo espero sinceramente que estas relaciones que conducen a la prosperidad de ambos países, y a la paz y progreso de la libertad en todo el mundo, puedan continuar para siempre."» (La Época, Madrid, viernes 5 de abril de 1867, pág. 2.)

«Administración del correo central. Cartas recogidas en los buzones el día 13 de mayo y detenidas en esta administración central, por carecer de los sellos correspondientes, según está prevenido por real decreto de 8 de marzo de 1866. Núms. Nombres y destinos. [...] 344 Facundo Goñi, Washington.» (Diario Oficial de Avisos de Madrid, Jueves 16 mayo 1867, pág. 1.)

1868 «Ministerio de Estado. [...] Representantes de S. M. en el extranjero. [...] Estados Unidos de América. Sr. D. Facundo Goñi, Enviado extraordinario y Ministro plenipotenciario. Sr. D. Luis Potestad, primer Secretario. D. Enrique Vallés, segundo idem. D. Manuel Azcárraga y Caballero, agredado.» «Ministerio de Fomento. [...] Dirección General de Agricultura. [...] Real Consejo de Agricultura. [...] Consejeros ordinarios. [...] Sección de Comercio. [...] 39 Excmo. Sr. D. Facundo Goñi: calle de la Montera, número 22.» (Guía de Forasteros para el año de 1868, Madrid 1868, págs. 112 y 571.)

«Sobre el tratado postal pendiente entre España y los Estados-Unidos, el Cronista de Nueva-York llegado por el correo de hoy dice lamentándose de que no esté ya concluido, que el digno representante en Washington del gobierno de su majestad Excmo. Sr. D. Facundo Goñi, ha alentado y sostenido las inmejorables disposiciones del Sr. Randail, director general de Correos de aquel país, con la también favorable intervención del señor Seward.» (La Correspondencia de España, Madrid, lunes 25 de mayo de 1868, pág. 3.)

«Diplomatic corps. List of foreign ministers accredited to the Government of the United States, and of their secretaries and attachés. [...] Spain. Señor Don Facundo Goñi, envoy extraordinary and minister plenipotentiary, 363 corner 14th and H streets, Washington, D. C. Señor Don Luis de Potestad, first secretray, 137 West st., Georgetown. Señor Don Enrique Vallés, second secretary. Señor Don P. Díez de Rivera, attaché, Nº 456 New York avenue, Washington, D. C.» (List of diplomatic and consular officers of the United States, Department of State, corrected to august 1868, Washington 1868, pág. 91.)

«Dicen de Nueva-York, con fecha del 21 de octubre [...]. Dichas noticias anuncian que el Sr. D. Facundo Goñi continuará desempeñando hasta nueva orden el cargo de ministro de España en Washington.» (La Época, Madrid, martes 3 de noviembre de 1868, pág. 3.)

«Excmo. Sr. Muy señor mío: Considero un deber de delicadeza, en las actuales circunstancias, presentar a V. E., como tengo el honor de verificarlo, mi dimisión del cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en la República de los Estados Unidos. Interin V. E. resuelva lo conveniente acerca del sucesor, permaneceré, como es mi deber, al frente de este puesto, aguardando las órdenes que V. E. juzgue oportuno comunicarme. Dios guarde a V. E. muchos años, Washington, 13 de octubre de 1868. B. L. M. de V. E. su atento y seguro servidor, Facundo Goñi. Excmo. Sr. Primer Secretario de Estado.» (Transcripción del original manuscrito sobre un pliego timbrado «Legación de España en Washington», Archivo general del MAE, signatura PP 463, expediente 5957.)

«Nuestro representante en los Estados Unidos D. Facundo Goñi ha enviado su dimisión fundada en motivos de delicadeza.» (La Correspondencia de España, Madrid, martes 10 de noviembre de 1868, pág. 4.)

«Gobierno provisional. Ministerio de Estado. Decretos. En virtud de las facultades que me competen como individuo del Gobierno Provisional y Ministro de Estado. Vengo en admitir a D. Facundo Goñi la dimisión que ha presentado del cargo de Enviado extraordinario y Ministro Plenipotenciario de España en la República de los Estados-Unidos, que ha desempeñado con celo e inteligencia. Madrid 15 de Diciembre de 1868. El Ministro de Estado, Juan Álvarez de Lorenzana.» (Gaceta de Madrid, miércoles 16 de diciembre de 1868, pág. 1.)

1869 «Según telegramas del jueves, la isla de Cuba sigue en peor situación. El divorcio entre las Antillas y España se ofrece cada día más inevitable. [...] Pero a esto no debe darse asenso, según el sistema del Gobierno provisional, porque no lo ha participado el bueno de D. Facundo Goñi, nuestro embajador, como si este funcionario tuviese más ojos que Argos y poseyera el secreto de la doble vista anti magnética, máxime desde Washington. [...] J. de P. y F.» (La Discusión, diario democrático. No más reyes. Viva la República, Madrid, martes 2 de marzo de 1869, pág. 4.)

«El Excmo. Sr. Presidente del Poder Ejecutivo ha recibido una carta en que el Excmo. Sr. Presidente de los Estados-Unidos de América le manifiesta, con motivo de haber terminado la misión del Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario Sr. D. Facundo Goñi, que el comportamiento de este funcionario durante el desempeño de la misma ha merecido la aprobación de aquel Gobierno.» (Gaceta de Madrid, domingo, 11 de abril de 1869, año CCVIII, nº 101, pág. 1.)

«Ya debe estar en Europa el Sr. D. Facundo Goñi, representante que ha sido de España en Washington, y que se embarcó en Nueva-York para Liverpool el día 5 de mayo.» (La Época, Madrid, sábado 22 de mayo de 1869, pág. 3.)

El nombre de Facundo Goñi desaparece de la vida pública, y no encontramos noticias suyas ni siquiera en la prensa de entonces digitalizada hasta ahora. ¿Qué fue de Facundo Goñi entre 1869 y 1881, si es que la siguiente noticia a él se refiere? ¿Se radicó acaso en algún país extranjero? Hemos supuesto arriba que ya habría fallecido en 1882, si se interpreta en ese sentido el añadido de Campoamor a la dolora que le había dedicado en 1858. No deja de llamar la atención, de cualquier modo, que tampoco aparezcan necrológica alguna, &c.

1881 «El vapor-correo Ciudad-Condal llegado anteayer a Cádiz, procedente de la Habana, ha conducido a la península los siguientes pasajeros: [...] Federico Goñi, señora y un hijo. [...] Facundo Goñi, señora y dos hijos. [...] 503 individuos del ejército y marina, 5 presidiarios cumplidos y uno a cadena perpetua.» (La Correspondencia de España, Madrid, domingo 13 febrero 1881, pág. 2.)

1887 «Nosotros habíamos conocido a Escobar en una circunstancia solemne de nuestra vida; en nuestro aprendizaje de periodismo. Publicóse en Madrid un periódico de gran tamaño y fastuosa redacción, cuya paternidad se achacó al banquero Salamanca, y parecía dirigido a detener las ideas excesivamente restrictivas del general Narváez. Tuvo por nombre El Universal, y era el ensayo de lo que después se llamó puritanismo con Pacheco; más tarde, unión liberal con O'Donnell, y hoy forma el credo del partido conservador con Cánovas del Castillo. Púsose al frente de la redacción D. Francisco de Cárdenas, el notable jurisconsulto que por fortuna aun vive, acompañado de insignes escritores políticos, como García Tassara, diplomático y poeta; Puig y Esteve, sacerdote de vasta ilustración, dignidad que luego fué en la catedral de Barcelona; Facundo Goñi, diplomático también y escritor distinguido, todos tres muertos ya para desdicha de la patria; descollando entre estos y otros no menos útiles colaboradores el infortunado Sol y Padris, economista de elevada inteligencia, a quien asesinaron sus propios operarios en un motín infame, cuando él más se afanaba en promover el progreso del trabajo y de la industria de Cataluña. Era crítico literario y de bellas artes D. Francisco Pi y Margall, cuya clásica pluma desarrollaba en el periódico bellísimos cuadros, algo más halagüeños que los que después nos ha pintado en sus obras políticas; y, por fin, habíase escogido para lazo de unión de tan privilegiada hueste y armonía de las secciones del diario, al más hábil confeccionador del tiempo, émulo del mismo Coello y Quesada, discípulos ambos de D. Andrés Borrego, e individualidades a quienes debe su moderna boga el periodismo castellano. En ese Universal, y como último de sus redactores, entró de aprendiz de gacetillero el que escribe estas líneas.» (José de Castro y Serrano, «Historia de un libro», La ilustración española y americana, año XXXI, nº 1, Madrid, 8 de enero de 1887, pág. 7.)

Sobre Facundo Goñi

1940 «The most constant theme in Campoamor's comments is his hostility to the Krausist school. The outstanding characteristic of this group was la seriedad. As early as 1855, Campoamor declared his hatred of la seriedad, cultivated by D. Facundo Goñi, who had been imprudent enough to criticize the Filosofía de las leyes. The offended philosopher retorted in El Personalismo: "El señor Goñi es uno de esos escritores serios que creen que al público se le debe hablar siempre bajo la máscara de la gravedad. Yo aborrezco todos los disfraces, y el de la gravedad afectada me parece más risible que la ligereza sistemática" (I, 281). Campoamor's enmity toward the Krausist school proper first revealed itself in his Polemicas con la democracia. He constantly accused Canalejas of being a Kantian and presumably a Krausist.» (Ronald Hilton, Campoamor, Spain, and the world, The University of Toronto press, Toronto 1940, pág. 123.)

1945 «Otra pequeña monografía anda impresa desde 1906, cuyo motivo es el Pacto. Se trata de una Memoria leída en la Academia de Jurisprudencia, y que el autor, D. Agustín de Peñaranda, reconoce "desprovista de pretensiones". Desde luego, nos parece desprovisto de pretensiones un articulito de 18 páginas. Pero si el trabajo de Peñaranda es poco ambicioso, posee una enorme dosis de impudor literario. No es que plagie solamente a D. Facundo Goñi, sino que hay páginas enteras que son copia literal de este autor. El académico numerario de la Real de Jurisprudencia y Legislación no sintió grandes escrúpulos, por lo visto, en usurpar un trabajo ajeno. Careciendo de originalidad y de interés, su mención en estas páginas resulta excusada. En justa reparación sacamos a relucir a Facundo Goñi, el autor plagiado por Peñaranda, que pronunció unas conferencias en el Ateneo madrileño –allá por la mitad del siglo XIX– sobre la política internacional de España. Al estudiar las relaciones hispanofrancesas tiene que detenerse en el Pacto de 1761. Para Goñi, el deseo inveterado de Francia de subyugar a España se consigue con el Tercer Pacto de Familia.» (Vicente Palacio Atard, El tercer pacto de familia, prólogo de Vicente Rodríguez Casado, CSIC, Madrid 1945, pág. 5.)

1959 «This was indicated clearly by Facundo Goñi, Spanish Chargé in Costa Rica and Nicaragua, who asserted that "what is called the Hispanic American race has only a small portion of Spanish blood." Goñi to Minister of State (Dispatch nº 30), Guatemala, June 30, 1856, AMAE, Nicaragua, Política, Legajo 2566.» (Mark Jay Van Aken, Pan-Hispanism: its origin and development to 1886, University of California Press, 1959, pág. 141.)

1980 «Aunque los antecedentes más remotos haya que buscarlos en autores como Vitoria o Suárez y, en general, en la injustamente olvidada escuela española del derecho de gentes, el profesor Arenal sitúa el inicio de su estudio en el siglo XIX, tomando como fecha de referencia 1836, año en el que, tras un largo período de supresión, se incluye en el Plan de estudios universitario la enseñanza del "Derecho natural y de gentes". A partir de aquí se hacen referencias muy notables a la obra de Facundo Goñi, del cual se analizan unas lecciones pronunciadas en el Ateneo de Madrid en 1847 y, posteriormente, publicadas en un Tratado de las Relaciones Internacionales en España, primera obra donde aparece el término "Historia de las Relaciones Internacionales", y donde se empiezan a considerar los fenómenos internacionales fuera del estrecho marco de la Diplomacia.» (Carlos de Vega, [crítica de libros] «Celestino del Arenal Moyua, La teoría de las relaciones internacionales en España, International Law Association, sección española, Madrid 1979», Sistema, Madrid, marzo de 1980, nº 35, págs. 153-154.)

1989 «Hay muchas maneras de puntualizar este impacto, sin ir a un proceso analítico, que prohíbe el marco de esta exposición. Una de las pruebas más fehacientes nos la facilita la Revista Española de ambos Mundos, una publicación franco-española que se editó en Madrid entre 1853 y 1855, ya que en ella intervienen los prohombres de este periodo posrevolucionario, pensadores y escritores preclaros, desde F. de P. Canalejas, Ferrer del Río y Juan Valera, hasta Gerónimo Borao, E. de Ochoa, J. J. de Mora, Facundo Goñy, Sanz del Río y Cánovas. En las páginas de la revista predomina el interés por la filosofía de la historia, citándose a cada paso los nombres de Bossuet, Vico, Herder, Kant, Friedrich Schlegel, Hegel y Krause. Todavía prevalece Friedrich Schlegel, J. J. de Mora recuerda sus Lecciones de Historia Moderna, de 1810. Facundo Goñy insiste una y otra vez en la Filosofía de la Historia de 1828, que unos años más tarde había traducido el abate Lechal al francés.» (Hans Juretschke, «La época del romanticismo (1808-1874). Orígenes, religión, filosofía, ciencia», en Historia de España Menéndez Pidal, dirigida por José María Jover Zamora, Espasa-Calpe, Madrid 1989, página 61.)

Bibliografía de Facundo Goñi

1845 «Examen del régimen y estado social de España desde sus primeros tiempos hasta la invasión de los godos», Revista de Madrid, segunda época, tomo IX, Madrid 1845, págs. 145-173.

1847 «Grandeza y decadencia de la nacionalidad española», Revista de España, de Indias y del extranjero, tomo noveno, Madrid 1847, págs. 241-251.

1848 Tratado de las relaciones internacionales de España. Lecciones pronunciadas en el Ateneo de Madrid por don Facundo Goñi, Establecimiento tipográfico de don Ramón Rodríguez de Rivera editor (Biblioteca de Jurisprudencia y Legislación), Madrid 1848, 265 págs. + 3 h.

1854 «De la filosofía de la historia y sus principales escuelas», Revista española de ambos mundos, Madrid, nº 5, marzo de 1854, tomo primero, págs. 613-625.

«De la filosofía de la historia y sus principales escuelas. Artículo segundo», Revista española de ambos mundos, Madrid, nº 7, mayo de 1854, tomo segundo, págs. 93-106.

Textos sobre Facundo Goñi en el Proyecto Filosofía en español

1845 Ateneo de Madrid: Cátedra de derecho internacional, por don Facundo Goñi · 22 noviembre

1846 Ateneo de Madrid: Cátedra de Derecho Internacional, por don Facundo Goñi · 9 mayo

Ateneo de Madrid: Derecho Internacional, por don Facundo Goñi · 23 mayo

1848 Tratado de las relaciones internacionales de España, de Facundo Goñi · E. S.

Textos de Facundo Goñi en el Proyecto Filosofía en español

1845 «Examen del régimen y estado social de España desde sus primeros tiempos hasta la invasión de los godos»

1847 «Grandeza y decadencia de la nacionalidad española»

Manual de la Historia de la Filosofía, por D. Tomás García Luna · 3 nov

1848 Tratado de las relaciones internacionales de España, Madrid 1848.

1854 «De la filosofía de la historia y sus principales escuelas» · marzo 1854

«De la filosofía de la historia y sus principales escuelas. Artículo segundo» · mayo 1854

1855 Socialismo, en Enciclopedia Moderna, Establecimiento de Mellado, Madrid 1855, tomo 32, columnas 528-536 [sin firma, pero atribuido en El Clamor Público, 18 marzo 1851.]

Informes diplomáticos inéditos de Facundo Goñi en el Proyecto Filosofía en español

1854 Instrucciones dadas a Don Facundo Goñi, nombrado Encargado de Negocios y Cónsul General de España en Costa Rica y Nicaragua, Madrid 23 de Diciembre de 1854

1856 Despacho nº 7 fechado en Guatemala el 31 de enero de 1856 sobre la situación en Nicaragua y el incremento de invasores californianos controlados por el todopoderoso William Walker.

Despacho nº 12 fechado en Guatemala el 29 de febrero de 1856: en marzo se reunirán en Guatemala emisarios de las otras Repúblicas para tratar de los abusos de Walker y la invasión de Nicaragua por colonos y soldados norteamericanos.

Despacho nº 18 fechado en Guatemala el 31 de marzo de 1856: Costa-Rica se ha decidido al fin a hacer la guerra por sí sola a los filibusteros norteamericanos y «el Gobierno nicaragüense, o sea el General Walker» ha declarado la guerra a Costa Rica.

Despacho nº 22 fechado en Guatemala el 30 de abril de 1856: heroicos avances de Costa-Rica en su guerra abierta contra los filibusteros de Walker que controlan Nicaragua y costosos triunfos de los costarricenses, ante la indecisión y desconfianza de El Salvador, Honduras y Guatemala.

Despacho nº 26 fechado en Guatemala el 31 de mayo de 1856: Costa-Rica se retira en la guerra contra los norteamericanos asentados en Nicaragua, donde Walker queda reforzado, mientras merodean por la costa del Pacífico dos fragatas inglesas y una francesa.

Despacho nº 30 fechado en Guatemala el 30 de junio de 1856 sobre «la invasión cada día creciente de los Estados Unidos en el territorio ocupado por los pueblos hispano-americanos», que ya ha tomado «todos los caracteres de una lucha entre las dos razas».

Despacho nº 34 fechado en Guatemala el 31 de julio de 1856: tras su infructuosa guerra en Nicaragua, el cólera ya ha provocado en Costa Rica siete mil muertos, mientras ya es declarada la hostilidad contra los filibusteros de William Walker en todos los estados de Centro América.

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