Francisco de Paula Mellado Salvador
 
-1876

Editor y escritor español, uno de los principales artífices de la renovación editorial que se produjo en España a mediados del siglo XIX. Aunque las publicaciones firmadas como «Establecimiento tipográfico de Mellado» son abundantes y bien conocidas, sin embargo la personalidad de su promotor permanece en la penumbra: no le han dedicado entrada obras clásicas, como el Montaner o la Espasa, ni tan siquiera figura su nombre en la base de datos del Centro de Estudios Biográficos de la Real Academia de la Historia (en septiembre de 2011). De hecho, hasta la publicación de esta página que dedicamos a su persona y obra, la bibliografía moderna ignoraba incluso la fecha de su fallecimiento.

Natural de Granada, hijo de Pedro y de Francisca, debió nacer hacia 1810 (en fecha que aún desconocemos). Radicado en Madrid, se casó el 2 de septiembre de 1835 en la parroquia de San Sebastián con Isidra Leguey Monso, natural de Madrid, hija de Pedro y de Antonia Monso y Aragón (libro 40 de Matrimonios, folio 173 vuelto, apud Matías Fernández García, Pbro., Parroquia madrileña de San Sebastián. Algunos personajes de su archivo, Caparrós Editores, Madrid 1995, pág. 47).

Familiares y descendientes

Francisco de Paula Mellado fue editor (desde 1838) y cuñado del gran crítico e historiador don Modesto Lafuente Zamalloa (1806-1866), quien matrimonió en 1843 con María Concepción Mellado Salvador (tuvieron dos hijos, Modesto y Ramiro Lafuente Mellado, pintor discípulo del paisajista Manuel Ramos Artal; en 1913 Modesto Lafuente Mellado, «único superviviente del insigne autor de la obra en litigio», andaba en pleitos en el Tribunal Supremo sobre la propiedad literaria de la obra de su padre).

Tuvo un hijo, Fernando Mellado Leguey, nacido en Madrid, el 25 de octubre de 1842. Auxiliar en la Facultad de Derecho de la Universidad Central desde muy joven («Dr. D. Fernando Mellado y Leguey. Costanilla de Santa Teresa, 8», Memoria..., febrero 1867, pág. 16), fue catedrático numerario de la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid, en virtud de oposición, desde el día 21 de marzo de 1876 (desde el 16 de mayo de 1892 en posesión de la categoría de catedrático de término). Diputado (1893-1895) a las Cortes de España, elegido en las elecciones de 5 de marzo de 1893 por el distrito de Ponce de la circunscripción de Puerto Rico (en la candidatura oficial del Partido Incondicional). Elegido Senador por la provincia de Málaga en la elección parcial verificada el día 26 de febrero de 1899, dentro de la legislatura 1898-1899 (aunque no llegó a jurar su cargo). «Autor de las obras Tratado elemental de Derecho político y Tratado elemental de Derecho administrativo, las cuales sirven de texto en la asignatura de que el Sr. Mellado es Catedrático titular.» Casado con Matilde Núñez Arenas, tuvieron tres hijos: Carmen, Fernando e Isidro Mellado y Núñez de Arenas. Cuando falleció en Madrid, el 15 de enero de 1912, las necrológicas en ningún momento hicieron mención a la persona de su padre, quien medio siglo antes fuera famoso y conocido editor.

Su nieta Carmen Mellado y Núñez de Arenas falleció el 17 de enero de 1921, viuda de Manuel Gutiérrez Jiménez (natural de Ronda; la mayor de sus hermanas, Isabel Gutiérrez Jiménez, casada también con un personaje del entorno editorial, Saturnino Calleja, de la editorial Calleja). Tuvieron dos hijos, Fernando (Madrid 1911-1986) y Manuel Gutiérrez Mellado (Madrid 1912-1995). De quien había de ser vicepresidente primero del gobierno de España (1976-1981) y ministro de Defensa (1977-1979), el general Manuel Gutiérrez Mellado, bisnieto por tanto de Francisco de Paula Mellado, se hizo cargo Antonio Núñez-Arenas, primo hermano de la madre; aunque la educación de ambos huérfanos corrió a cargo de sus tíos, los Calleja, que al parecer no escatimaron gastos.

Su nieto Fernando Mellado y Núñez de Arenas falleció en Madrid el 3 de mayo de 1932; fue jefe de administración de la Secretaría del Congreso de los Diputados. Dejó viuda, Josefa Romero, e hijos: Josefa, Fernando Mellado Romero (nombrado director en 1955 del Instituto Provincial de Puericultura, la Inclusa y el Colegio de la Paz) y Luis Mellado Romero (falleció en 1967, dejó hijo: José Luis Mellado Pérez; vivían entonces sus hermanos Josefa y Fernando).

[En 1757 publicó Francisco Mellado Malfeito la obra Primavera eucarística y argumento de una alma en que se convence a sí misma a que debe disponerse al ejercicio de la comunión cotidiana. Más jóven que nuestro editor, Francisco de Paula Mellado Morales, juez de primera instancia de Aracena, fue trasladado en 1871 a Vélez Málaga; en 1874 era juez electo de Cazalla; de juez en Guadix pasó como magistrado en 1882 a la Audiencia de lo criminal de Málaga y en 1887 a la de Las Palmas, donde ya había fallecido en 1890.]

1831 Francisco de Paula Mellado se estrena como autor y traductor

Francisco de Paula Mellado, La tertulia de invierno, Madrid 1831

En febrero de 1831 publica Francisco de Paula Mellado su primer libro, La tertulia de invierno (Imprenta que fue de Fuentenebro, Madrid 1831, 180 páginas). Ya desde este libro apunta maneras de lo que se convertirá después en costumbre de su hacer: incorpora a su texto «una novelita traducida del francés titulada La Razón sujeta al amor» (que se va desparramando entre las páginas 36 y 107). Adviértase también cómo esta cicunstancia de la traducción del francés de la novelita inserta desaparece en los sucesivos anuncios del libro, que se renuevan en 1833 y en 1834, bien porque hubiera sido reeditado al tener buena salida, bien porque aún no estuviera vendida la tirada inicial, que es lo más probable. Traducción que no oculta el autor en su prólogo:

«Prólogo. Casi todos los autores al escribir el prólogo llevan la idea de hacer el panegírico de sus obras; yo quiero ser más moderado, y no trato de prevenir al lector ni en favor ni en contra de la mía. Si me pidiesen parecer, claro es que diría que era buena, pues no estoy tan exento de amor propio que creyéndola detestable me atreviese a publicarla. Sin embargo, necesito reclamar mucha indulgencia para ella, pues siendo la primera vez que empleo mi pluma en esta clase de trabajo, es natural que a los defectos, hijos de mi insuficiencia, una los de poca práctica. Mas no pretendo que esto se tenga por disculpa; el lector júzguela como le dicte su razón, y después de formar el juicio tenga presente que es la primera que escribo. Varias obras se han escrito con el título de Tertulia, pero a ninguna le ha seguido el de invierno: ¡quiera Dios que el lector no la halle tan fría como esta estación! El plan que me he propuesto es el de representar una tertulia como hay otras en Madrid; pero sin zaherir por esto a ninguna directamente, y lo mismo digo de los personajes que pinto; si alguno se cree retratado que tenga paciencia, pues mi sola contestación será los últimos versos de Iriarte en el prólogo de sus fábulas: "Quien haga aplicaciones / Con su pan se lo coma." He procurado que las noches sean variadas y en cada una haya algo curioso que pueda entretener al lector. He puesto varios modos de pasar el rato en las interminables noches de invierno; algunos de ellos bastante conocidos, pero de aquel que no lo fuesen encontrará su explicación en notas al fin de la obra. Por último, lleva una novelita corta traducida del francés, algunas charadas, varios versos &c. El juzgar de la elección de lo que copio y del modo de manejar los sucesos que escribo, eso queda a cargo del que se digne leerlo, teniendo siempre presente que he reclamado su indulgencia. Desearé que este corto fruto de mi trabajo pueda servir, sino para otra cosa, al menos para distraer la melancolía de algún amante desgraciado o de algún convaleciente enfermo; si ni aun esto consigo, desde ahora declaro que tendré un verdadero sentimiento y que la culpa no será mía, sino de mi talento que es más escaso que mis deseos.» (páginas 3-6.)

Para ociosos y curiosos dejemos dicho que la novelita que traduce Mellado se corresponde con un cuento de Juana María Leprince de Beaumont (1711-1780) titulado Alindor et Laure, ou Le triomphe de la vertu (en la edición Contes moraux pour l'instruction de la jeunesse, París 1806, tomo III, 69-146): «Alindor ne recut de ses parens que des vertus aussi antiques que sa noblesse...» (pág. 70), «Alindor no recibió de sus parientes más que virtudes tan antiguas como su nobleza...» (pág. 36), &c.

→ Francisco de Paula Mellado, La tertulia de invierno, Imprenta que fue de Fuentenebro, Madrid 1831, 180 páginas.

«Libros. La Tertulia de invierno: su autor D. Francisco de Paula Mellado. Esta obrita, recomendable por su sencillez y variedad, contiene la descripción de una tertulia, en la que cada noche se procura pasar el rato de distinto modo. La generalidad de su plan hace que contenga una novelita traducida del francés titulada La Razón sujeta al amor o la constancia premiada, y además varios versos, charadas, &c., habiendo procurado reunir lo agradable a lo instructivo. La naturalidad de los personajes que componen la tertulia, y la crítica de varios abusos que se notan en algunas, se puede asegurar que dan a esta obrita un lugar distinguido entre la lectura de esta clase. Consta de un tomo en 8º. Véndese a 6 rs. en rústica y 8 en pasta en la librería de Sánchez, calle de la Concepción Gerónima, y en la de Cuesta frente a las covachuelas.» (Diario de Avisos de Madrid, miércoles 16 de marzo de 1831, pág. 300.)

«La tertulia de invierno; su autor D. Francisco de Paula Mellado. Esta obrita, recomendable por su sencillez y variedad, contiene la descripción de una tertulia, en la que cada noche se procura pasar el rato de distinto modo. La generalidad de su plan hace que contenga una novelita titulada La razón sujeta al amor, o la constancia premiada, como también varios versos, charadas, &c. La naturalidad de los personajes que componen la tertulia, y la crítica de varios abusos que se notan en algunas de ellas interesan la lectura de esta obrita: un tomo en 8º. Se vende en la librería de Sánchez, en la de Cuesta, y en Cádiz en la de Hortal y compañía.» (Gaceta de Madrid, sábado 26 de noviembre de 1831, pág. 642.)

«Libros. La Tertulia de Invierno o lícito pasatiempo, por D. Francisco Mellado. Esta obrita, recomendable por su sencillez y variedad, contiene la descripción de una tertulia en que cada noche se pasa el rato de distinto modo: la generalidad de su plan hace que contenga la novelita de La virtud sujeta al amor, o la Constancia premiada, varios versos, charadas, &c., habiéndose procurado reunir lo instructivo a lo agradable, pues contiene igualmente la crítica de varios abusos que se notan en algunas tertulias: un tomito en 8º. Se vende a 6 reales en rústica y 8 en pasta en la librería de Sánchez, calle de la Concepción, y de Cuesta frente a las covachuelas.» (Diario de Avisos de Madrid, viernes 25 de enero de 1833, pág. 99.)

«Libros. La Tertulia de invierno, o lícito pasatiempo nocturno, por D. Francisco Mellado. En esta obrita se describe una tertulia, en que cada noche se procura pasar el tiempo de distinto modo, y se demuestran los defectos que se notan en la mayor parte de ellas; la generalidad de su plan hace que contenga una novelita titulada La constancia premiada, y varios versos, charadas, &c.: un tomo en 8º a 8 rs. en pasta y 6 en rústica. [...]. Se venden en la librería de Sánchez, calle de la Concepción, y de Cuesta frente a las covachuelas. Los suscritores al Diccionario geográfico universal y atlas pasarán a la librería de Razola a recibir los cuadernos 20 y 21 del tomo décimo.» (Diario de Avisos de Madrid, martes 9 de diciembre de 1834, pág. 706.)

«Una de las últimas colecciones de esta tradición, La tertulia de invierno (1829) de Francisco de Paula Mellado, se publicó 65 años después de la obra de Nipho, pero con las mismas intenciones. La obra de Mellado, sin embargo, tiene más estructura novelesca y nos permite atisbar lo que se hacía en las tertulias de aquel entonces, y la lectura de novelas ocupa una parte importante del pasatiempo.» (Rodney T. Rodríguez, «Literatura oral y subdesarrollo novelístico: un fenómeno del XVIII español», Actas del IX Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, Berlín 1986, Vervuert, Frankfurt 1989, pág. 87.)

También en 1831 y en la misma imprenta que fue de Fuentenebro publica su traducción, a partir de la versión francesa, de la novela gótica Clermont de la escritora irlandesa Regina María Roche (1764-1845), editada en inglés en 1798 (Minerva Press, Londres) y que ese mismo año apareció en París, traducida al francés por la condesa Victorina de Chastenay (1771-1855).

→ Regina María Roche, Clermont, traducida del francés al castellano por D. Francisco de Paula Mellado, Imprenta que fue de Fuentenebro, Madrid 1831, 2 tomos, 352+342 páginas, 160×110 mm.

«Clermont, novela escrita por madama Regina María Roche, autora del Oscar y Amanda o los descendientes de la Abadía, y traducida del francés al castellano por D. Francisco de Paula Mellado. Con licencia del Consejo. Madrid, 1831, imp. que fue de Fuentenebro, lib. de Sánchez. Dos tomos en 8º, past., 352 págs. el 1º, 11-342 el 2º. 24 [rs.]. En los catálogos y anuncios lleva por título: Clermon o el fratricida inocente.» (DGBE 1862, 1:411.)

«Clermont o el fratricida inocente: novela nueva escrita en francés por la célebre Madama Roche, autora del Oscar y Amanda o los descendientes de la Abadía &c., y traducida al castellano por D. Francisco Mellado. El aprecio singular con que el público ha recibido las producciones de la misma autora traducidas anteriormente, nos dispensa elogiar el mérito de la presente, cuya lectura no puede menos de agradar a quienes además de la distracción desean hallar sencillez y moralidad. Son 2 tomos 8º de a 350 páginas cada uno. Se venden a 24 rs en pasta en las librerías de Sánchez y de Cuesta; y en Cádiz en la de Hortal y compañía.» (Gaceta de Madrid, viernes 30 de enero de 1835, pág. 120.)

En estos años finales de la ominosa década era de esperar también, como es natural, un cuidadoso control de las obras que habían de ser impresas. El arabista Ángel González Palencia, en su meticuloso Estudio histórico sobre la censura gubernativa en España, 1800-1833 (Madrid 1934, tomos 1 y 2) recoge: «Francisco de Paula Mellado, Madrid. "La tertulia de invierno" (original). La Academia Latina aprueba la obra, diciendo que "el lenguaje en que está concebido dicho manuscrito es sencillo y bastante correcto". Licencia: 21 diciembre 1830. Impreso en febrero de 1831 en la imprenta que fue de Fuentenebro, en 8º.» (pág. 326) y «Mad. Regina María Roche. "Clermont." Traducida por don Francisco de Paula Mellado, vecino de Madrid. Censura favorable del vicario eclesiástico: 10 septiembre 1831. Concedida.» (pág. 340).

Su segundo libro, una imitación de Cadalso, apareció al año siguiente en la misma imprenta:

→ Francisco de Paula Mellado, Días fúnebres. Imitación de Cadalso, Imprenta que fue de Fuentenebro, Madrid 1832, 123 páginas, 80×110 mm.

«Libros. Días fúnebres, su autor D. Francisco de Paula Mellado. Esta obrita es una imitación de las Noches lúgubres del célebre Cadalso, con la diferencia de que en ella se encuentra un plan principiado y concluido sin que quede nada que desear al lector. Una intriga verosimil pero interesante, caractéres creados y un desenlace natural, hacen esta obrita recomendable, y mucho más atendida la escasez que hay de esta clase de composiciones, y la aceptación que siempre han merecido: un tomito en 16º. Se hallará a 4 rs. en rústica en la librería de Sánchez, calle de la Concepción, y en la de Cuesta frente a las covachuelas.» (Diario de Avisos de Madrid, martes 13 de noviembre de 1832, pág. 1246.)

«Días fúnebres, imitación de D. José Cadalso en sus noches lúgubres, obrita compuesta por D. Francisco Mellado. Se vende a 3 rs en rústica en las librerías de Sánchez y de Cuesta; y en Cádiz en la de Hortal y compañía.» (Gaceta de Madrid, domingo 1 de febrero de 1835, pág. 128.)

Ese mismo año de 1832 respondió también a Ramón Soler (el Bachiller Cantaclaro, recordado sobre todo por su Curso completo de gramática parda, Madrid 1833), quien venía publicando una serie de opúsculos misóginos: Lo que son ellas. Carta escrita a un Galán primerizo (Librería de Saurí y Comp., Barcelona 1831, 23 páginas), Lo que son ellas. Lo que es la mía (Madrid 1831, 32+23+17, 72 páginas), ¿Hay cosa peor que ellos y ellas? Carta escrita al Galán primerizo, vindicando la titulada Lo que son ellas (Imprenta de D. Tomás Jordán, Madrid 1832, 29 páginas), &c., con otro opúsculo:

→ Francisco de Paula Mellado, Lo que son ellos. Carta dirigida a Don Ramón Soler, en contestacion a la que ha escrito a un Galán primerizo, y en defensa del bello sexo, Imprenta de D. M. de Burgos, Madrid 1832, 20 páginas.

«Lo que es la mía! Respuesta del galán primerizo a D. R. Soler. Lo que son ellas! y lo que es la preocupación! Estos tres folletos se venden en Madrid en la librería de Rodríguez; en Barcelona en la de Sauri; en Bilbao en la de García; en Cadiz en la de Hortal y compañía; en la Coruña en la de Calvete; en Santiago en la de Rey Romero, y en Sevilla en la de Hidalgo y compañía.» (Gaceta de Madrid, jueves 19 de julio de 1832, número 86, página. 356.)

Y al año siguiente nueva adaptación de otra obra francesa, que se supone había de tener aceptación entre el público del momento, publicada en formato minúsculo. La fuente, que tampoco cita su adaptador madrileño, es el opúsculo atribuido a Emilio-Marco Hilaire (1796-1887), L'art de fumer et de priser sans déplaire aux belles, enseigné en quatorze leçons, avec une notice étymologique, historique, dogmatique, philosophique, politique, hygiénique, scientifique, et lyrique sur le tabac, la tabatière, la pipe et le cigare, par deux marchands de tabac qui ont mangé leurs fonds (París 1827, 18º, 123 págs.) [Augusto-Marseille Barthélemy publicó en 1844 otro L'art de fumer, ou la pipe et le cigare, que cita Modesto Lafuente en 1846 ignorando el que había publicado años atrás quien ya era su cuñado]:

→ Francisco de Paula Mellado, Arte de fumar y tomar tabaco sin disgustar a las damas, Imprenta Repullés, Madrid 1833, 128 páginas, 42×30 mm.

«Arte de fumar y tomar tabaco sin disgustar a las damas, escrito en francés por dos mercaderes de tabaco, y traducido libremente al castellano. En este opúsculo se demuestran las ventajas y los inconvenientes del tabaco, su origen, su introducción en Europa, y otras varias noticias de dicho vegetal. Se vende a 3 rs. en rústica en la librería de Sánchez y en la de Cuesta; y en Cádiz en la de Hortal y compañía.» (Gaceta de Madrid, jueves 13 de marzo de 1834, nº 32, pág. 152.)

«Arte de fumar y tomar tabaco sin disgustar a las damas, escrito en francés por dos mercaderes de tabaco, y traducido libremente al castellano. Este opúsculo, apreciable ya por la originalidad de su idea, ya por la explicación que hace del tabaco, su origen, propiedades, &c., se vende a 3 rs. en rústica en las librerías de Sánchez, calle de la Concepción, y de Cuesta frente a las covachuelas.» (Diario de Avisos de Madrid, martes 17 de junio de 1834, nº 168, pág. 718.)

«138. Arte de fumar y tomar tabaco sin disgustar a las damas, escrito en francés por dos mercaderes de tabaco, y traducido al español libremente por D. Francisco de P. Mellado. Madrid, 1833; imprenta de Repullés, librería de Sánchez. Un tomito en 16º.» ([Dionisio Hidalgo], Boletín bibliográfico español y extranjero, Madrid, 1º marzo 1842, vol. 3, nº 5, pág. 71.)

«Mientras un autor desconocido me nombraba uno de los tres vicios de la época, dándome por compañeros el piano y el champagne, el fogoso Barthelémy, el vigoroso autor de Nemesis, hace sobre mí un brillante poema en tres cantos titulado El arte de fumar, en cuyo libro hallarán los fumadores a la vez una honrosa apología del tabaco, y una serie de lecciones útiles e ingeniosas sobre cada especie de cigarro, y sobre cada manera de fumar. Esto os probará que si tengo impugnadores, cuento con ardientes defensores y apologistas también.» (Fray Gerundio [Modesto Lafuente], «El cigarro parlante, II», Teatro social del siglo XIX, Establecimiento tipográfico de D. F. de P. Mellado, Madrid 1846, vol. 1, pág. 410.)

«Arte de fumar y tomar tabaco sin disgustar a las damas, escrito en francés por dos mercaderes de tabaco, y traducido al español libremente, por D. Francisco de P. Mellado. Madrid 1833, imp. de Repullés, lib. de Sánchez. En 16º. En este opúsculo se demuestran las ventajas y los inconvenientes del tabaco, su origen, su introducción en Europa, y otras varias noticias de dicho vegetal.» (DGBE 1862 1:148.)

«Sin embargo, cuando Antonio Flores escribe, estas públicas demostraciones tabaqueras de los niños no eran una novedad ni iban a representar una práctica pasajera. En 1833, Francisco de Paula Mellado ya las había registrado y comentado en análogos términos al anotar su traducción del Arte de fumar y tomar tabaco sin molestar a las damas. Los niños franceses se hallaban en esto del fumar tan adelantados como los españoles.» «En el Arte de fumar y tomar tabaco sin disgustar a las damas, ya citado, se habla con verdadero desprecio de ellas: "El cigarro o pajilla de maíz se debe mirar como la hez de los cigarros; no decimos por esto que sean malos, porque lo que no sabe a nada no puede tener mal gusto, y justamente en este caso se hallan; pero recomendamos a nuestros lectores que dejen estos cigarros a los que aprenden a fumar, que para enseñarse son muy buenos".» (José Pérez Vidal, España en la historia del tabaco, Centro de Estudios de Etnología Peninsular, CSIC, Madrid 1959, págs. 94 y 105.)

Lo más probable es que Mellado ejerciera de hecho como editor en la sombra de todas estas obras, sirviéndose para las ventas de los libreros Sánchez, Cuesta y Hortal (en Cádiz), y de la Gaceta y el Diario de Avisos de Madrid para anunciarlas. El pesado bulto formado por los ejemplares invendidos, que tuvo que arrastrar durante años y que le obligaban a colocar anuncios de tiempo en tiempo para tratar de venderlos, sin duda le fueron haciendo meditar remedios para renovar el negocio editorial...

1834 Francisco de Paula Mellado ya quiere editar un periódico, que aparece en 1836

Muerto Fernando VII en septiembre de 1833, es proclamada Isabel II como reina, pero al contar la criatura sólo con tres años, ejercerá su madre hasta 1840 como reina gobernadora. Roto el monopolio absolutista de la década ominosa podrán entrar en el juego político los elementos liberales, que luego se irán escindiendo en moderados y progresistas, quedando el carlismo en la oposición armada. El 4 de enero de 1834 la Real mano rubrica el decreto que modifica el sistema de impresión, publicación y circulación de libros, uno de los asuntos prioritarios de los que se venía ocupando una comisión nombrada cuando todavía estaba caliente el cadáver del Deseado. Y el 10 de abril de 1834 se promulga el Estatuto Real. Durante estos años de la regencia de María Cristina, Francisco de Paula Mellado irá dando los pasos que habían de llevarle, diez años después, a ser el editor más importante de España. Consta su propósito de convertirse en editor de un periódico ya en 1834:

1834 «Corregimiento de Madrid. D. Antonio Gutiérrez, D. Francisco de Paula Mellado, D. Gerónimo Ferrer y Vals, don José de Gorosarri, D. Manuel de Rosales, D. Rafael María Amandi y D. Valentín Pascual, se servirán pasar a la secretaría del gobierno civil de esta provincia a enterarse de una real orden relativa a las instancias que respectivamente han hecho en solicitud de real permiso para publicaciones de periódicos. Madrid 4 de junio de 1834. J. El duque de Gor.» (Diario de Avisos de Madrid, viernes 6 de junio de 1834, pág. 665.)

«Han sido citados a la secretaría del gobierno civil de esta provincia para enterarse de una real orden relativa a solicitudes de periódicos, D. Antonio Gutiérrez, D. Francisco de Paula Mellado, D. Gerónimo Ferrer y Vals, D. José de Gorosarri, D. Manuel de Rosales, D. Rafael María Amandi y D. Valentín Pascual. Si cada nombre representa un periódico nuevo, tendremos siete donde se nos han ido cuatro.» (La Revista Española, periódico dedicado a S. M. la Reina Gobernadora, sábado 7 de junio de 1834, pág. 4.)

De las sucintas menciones a Mellado que incorpora su amigo y colaborador Antonio Ferrer del Río (1814-1872) en la biografía de Modesto Lafuente que abre el tomo 30 de la Historia de España (publicado en 1867, al poco de fallecer su autor), y que se transcriben más abajo, parece deducirse que Francisco de Paula Mellado tuviese mediados los años treinta un modesto empleo, quizá como taquígrafo de El Español: «No teniendo más que treinta y cinco o cuarenta duros de sueldo y habitando un cuartito de la calle de Santa María, con sus ahorros compró unas cajas y una prensa y tomó los indispensables operarios para publicar La Estafeta, primer periódico de noticias de que hago memoria, cuya suscrición mensual costaba cuatro reales y que se distribuía todas las noches». No sabemos si el periódico al que aspiraba Mellado en junio de 1834, cuando todavía estaba soltero, fue el mismo que comenzó a publicar cuando ya llevaba más de un año casado, La Estafeta, que se inició en noviembre de 1836. Esta es la descripción de ese periódico que ofrece la Biblioteca Nacional de España hoy:

«La Estafeta. Primer diario ajeno a la política y dedicado exclusivamente a ofrecer noticias nacionales y de provincias y extranjeras, siendo muchas de ellas extractos de otros periódicos. También informó sobre las actividades de las Cortes y de la guerra carlista. Empezó a publicarse el 15 de noviembre de 1836, y el 9 de mayo de 1838 empezó a editarse conjuntamente con el periódico literario-político y satírico Nosotros (1838), terminando por ser absorbida por este. La estafeta se publicaba todos los días y tiraba dos ediciones, una matutina y otra vespertina, cuatro días a la semana. De cuatro páginas e imprenta propia, su editor responsable es Francisco de Paula Mellado, un impresor y escritor dedicado también a la edición de publicaciones periódicas.»

La Estafeta, sábado 1º de julio de 1837La Estafeta, sábado 1º de julio de 1837La Estafeta, sábado 1º de julio de 1837La Estafeta, sábado 1º de julio de 1837
La Estafeta, sábado 1º de julio de 1837

Así, por ejemplo, el número 229 de La Estafeta, del sábado 1º de julio de 1837, dice en primera página que «La Redacción está en la calle de León, n. 18 cuarto principal» y que «Se suscribe en Madrid en la librería de Villarreal, calle de Carretas»; en la cuarta y última figura «Editor responsable. F. de P. Mellado», y como pie: «Madrid, 1837. Imprenta de La Estafeta.»

La Estafeta, domingo 6 de mayo de 1838

El último número que conocemos de La Estafeta, periódico dedicado exclusivamente a la publicación de noticias, apareció el domingo 6 de mayo de 1838, lleva el número 537 y señala 3 céntimos como precio. En su cuarta y última página figura, como en los números anteriores: «Editor responsable, F. de P. Mellado.»; «La redacción está establecida en la calle de las Huertas, nº 61, cuarto principal, donde se suscribe. También se admiten suscriciones en Madrid en el Despacho, calle del Príncipe, número 25, y en la librería de Villarreal.»; «Madrid. Imprenta del editor, calle de las Huertas, número 61

Adviértase que el despacho de la calle del Príncipe, número 25, también llamado gabinete de lectura, permanecerá desde entonces asociado a las futuras actividades de Mellado durante muchos años.

1838 Mellado se consolida como editor incipiente en alianza con Modesto Lafuente

Colección de documentos oficiales y extra-oficiales, Francisco de Paula Mellado, Madrid abril 1838

El final de La Estafeta, periódico de aspecto arcaico y que sólo ofrecía refritos de noticias sin firma, coincide con la voluntad de Mellado de potenciar su actividad como impresor y editor. Fechado en Madrid, abril de 1838, la «Imprenta de D. F. de P. Mellado» publica un opúsculo anónimo de 55 páginas, decididamente anticarlista, que termina deseando que «el gobierno derribará las cabezas de los malvados que quieren entregarnos a D. Carlos o a los horrores de la anarquía»: Colección de documentos oficiales y extra-oficiales, relativos a los asesinatos y tentativas de insurreción hechas últimamente en varios puntos del reino, y castigos impuestos a sus autores.

Su encuentro con Modesto Lafuente, por esos mismos días, iba a resultar determinante para la consolidación del proyecto empresarial de Mellado. «Fray Gerundio», tras abandonar el estado clerical, había iniciado la publicación en León de un periódico político liberal de estilo crítico-satírico y festivo que había de hacerle famoso, Fray Gerundio. Tantos años en los seminarios de León y de Astorga y su grado de bachiller en Teología nemine discrepante (Universidad de Valladolid, agosto de 1832) habían de marcar al autor, y Modesto Lafuente, al modo gerundiano, llamaba capilladas a las entregas de su periódico. La primera capillada lleva fecha de 1º de abril de 1837. El 2 de septiembre de 1837 fue nombrado oficial primero del gobierno político de León, con un sueldo de nueve mil reales, pero a principios de 1838 quedó cesante. La Diputación de Cáceres le ofreció un puesto de secretario con mejor sueldo, pero él prefirió trasladarse a Madrid e intentar vivir de la pluma. En 29 de marzo de 1838 está fechada su capillada 52, con la que cerraba el cuarto trimestre de Fray Gerundio y su etapa leonesa.

«[Modesto Lafuente] Entre la plaza de oficial primero de la Diputación provincial de León y la secretaría de la Diputación provincial de Cáceres sin duda optara por el destino de mayor sueldo, no teniendo otros recursos que el propio trabajo, si la inopinada cesantía no le sugiriera el propósito de venir a Madrid a probar fortuna con su Fray Gerundio por base. Desde su traslación a la corte experimentó que había obrado inspiradamente, pues con fabulosa celeridad se le aumentaron las suscriciones. Igual tino tuvo en la elección de imprenta y de administración para su periódico afamado. A la sazón había aquí un joven de laboriosidad e inteligencia, sobre el cual tengo que decir algunas palabras, ya por ser oportunas, ya por lo que gusta hablar de amistades antiguas a los que somos cincuentones. Pero antes conviene hacer mención honorífica del verdadero maestro de los periodistas de nuestra patria en la época presente, de don Andrés Borrego, que montó El Español en todos sentidos a la altura de los periódicos más célebres de Europa. Bajo su dirección brillaron excelentes redactores y muy ilustrados corresponsales; y a cargo de Don Ángel Ramón Martí puso las sesiones de cortes, por ser hijo del inventor de la taquigrafía española y el más idóneo a todas luces para organizar los trabajos de forma de armonizar la fidelidad y la prontitud en la publicación de los discursos de próceres y procuradores. Como taquígrafos de El Español figuraron Don Eugenio María López y Don Antonio María Segovia con otros aun vivos: de los difuntos recuerdo siempre con dolor fraternal a Don Juan Bautista Delgado, feliz poeta y escritor humorístico de nota, que no llegó a cumplir cuatro lustros. Allí fui minimus inter omnes, y de entonces data mi amistad íntima con el elegido por Don Modesto Lafuente para imprimir su Fray Gerundio y administrarlo de igual modo. Ya se adivina que hablo de Don Francisco de Paula Mellado. No teniendo más que treinta y cinco o cuarenta duros de sueldo y habitando un cuartito de la calle de Santa María, con sus ahorros compró unas cajas y una prensa y tomó los indispensables operarios para publicar La Estafeta, primer periódico de noticias de que hago memoria, cuya suscrición mensual costaba cuatro reales y que se distribuía todas las noches. También corresponde al Señor Mellado la iniciativa en el método de buscar a los suscritores en sus casas, hoy llevado al último abuso. Novelas traducidas y baratas ideó publicar en fijos plazos, y redactando un prospecto y confiando su propagación a muchachos listos, muy luego se halló con suscritores bastantes para cubrir gastos y tener muy regular ganancia. Su imprenta necesitó mayor ensanche, y en una casa de la calle de las Huertas dióselo al punto. Otro plan más vasto concibió su feliz ingenio muy pronto, el de una Biblioteca popular a alcance de todas las fortunas, sobre la base de repartirse cada día un pliego de obras de buenos autores, nacionales y extranjeros, por el precio ínfimo de dos cuartos. Apenas conocido el pensamiento nuevo y atractivo de suyo, bien cabe afirmar que le llovieron las suscriciones. Más amplitud hubo de dar naturalmente a su establecimiento, y entonces llevólo a la calle del Sordo y al local mismo que hoy ocupa La Dulce Alianza. Allí fue donde el editor y el periodista contrajeron las primeras relaciones, estrechadas por el parentesco antes de mucho, puesto que hermana del Señor Mellado es la viuda del Señor Lafuente, y su primogénito pasa de veinte años.» (Antonio Ferrer del Río: «El señor Don Modesto Lafuente, su vida y sus escritos», en Modesto Lafuente, Historia de España, tomo XXX, Imprenta del Banco Industrial y Mercantil, a cargo de D. D. Chaulié, Madrid 1867, págs. ix-xii.)

El primer Fray Gerundio editado por Mellado, 1 julio 1838

Desconocemos los detalles de cuándo y cómo se conocieron Mellado y Lafuente, pero sabemos que llegaron a un acuerdo. Un trimestre quedó Fray Gerundio sin publicarse en su tránsito de León a Madrid: abril, mayo y junio de 1838. Y casi dos meses transcurrieron desde que Mellado dejó de ser editor responsable de La Estafeta hasta que pudo poner como pie de Fr. Gerundio: «Imprenta de D. F. de P. Mellado, Editor.» Y así, con fecha primero de julio de 1838 publicó Francisco de Paula Mellado la «Capillada 53 (1ª de Madrid)», que inauguraba el quinto trimestre y tomo de la obra que redactaba en solitario Modesto Lafuente narrando las andanzas de Fr. Gerundio y su lego Tirabeque.

No puede decirse que las artes tipográficas de las que disponía Mellado hubiesen mejorado en el tránsito de La Estafeta a Fr. Gerundio. La calidad de los tipos parece incluso peor y tampoco la composición es mejor. Pero la fecunda simbiosis entre autor de éxito y editor inteligente ya se había realizado. El público prefería los contenidos a las formas, y el editor, además de impresor, había de ir mejorando sus habilidades como distribuidor y propagador: no introdujo las suscripciones por entregas, pero sí mejoró el sistema al lograr evitar a los lectores la molestia de tener que ir a recoger sus pliegos a las librerías. Al atender a los suscriptores directamente en su domicilio lograba prescindir de un intermediario, con lo que podía ajustar precios, evitar impagos y demoras en los cobros. Además, sobre todo, tomaba contacto el editor directamente con los suscriptores, evitando a los superfluos libreros, al menos en la gran ciudad. Cuando la red de clientes estuviese asentada y se hubiese acumulado un mínimo capital, ya llegaría el momento de mejorar la imprenta y pensar en proyectos más ambiciosos. Como puede entenderse esta revolución editorial no se produjo de golpe, pero quedó ya bien prefigurada a lo largo de 1838 y 1839. Mientras que en septiembre de 1838, en el pliego que entregan para poder encuadernar el quinto trimestre de Fr. Gerundio, señalan como puntos de suscripción en Madrid las librerías de Sanz (en la calle de Carretas), la de la viuda de Cruz (frente a las Covachuelas), el gabinete de lectura de la calle del Príncipe 25, y el de la calle de la Montera 36; en noviembre de 1839, cuando la Imprenta de Mellado reedita el tomo I (abril-junio 1837) de Fr. Gerundio. Periódico satírico de Política y Costumbres, en segunda edición revisada y adaptada, el único punto de suscripción en Madrid es ya «el despacho de la calle del Príncipe, número 25». (Mellado no había trabajado explícitamente con anterioridad con la librería de Sanz, pero sí Fr. Gerundio, pues era la única librería que figuraba como punto de suscripción en Madrid en sus inicios leoneses –cuando salía de la imprenta de Cándido Paramio, su editor responsable entonces–, por lo que era prudente mantener inicialmente tal presencia para mejor heredar unos suscriptores a los que iban a tratar directamente en su casa.)

«Fray Gerundio. Periódico satírico, de política y costumbres. El autor del folleto que con este título se publicó semanalmente en León por espacio de un año que concluyó en fin de Marzo último, y que tan favorablemente fue acogido por el público español, ha dispuesto continuar su publicación en esta corte desde el 1º de Julio del corriente, en la misma forma que lo hizo anteriormente, con la diferencia de que en lo sucesivo se propone dar dos números o sea capilladas por semana, mejorándole además con algunas caricaturas. El precio de suscrición será 30 rs. por trimestre en Madrid llevado a casa de los señores suscritores, y 36 en la provincias franco de porte. Bien sabida es la desembarazada claridad e independencia con que Fr. Gerundio ha hecho la crítica de los abusos o excesos en la política y en la moral, sin distinción de colores ni partidos. El autor se ha propuesto seguir la misma marcha noble, franca y generosa que hasta ahora le granjeó fama de imparcial. El estilo y carácter de su sátira es bien conocido también, y procurará sostenerlo en sus producciones sucesivas. Puntos de suscripción. En Madrid en las librerías de Don Juan Sanz, calle de Carretas; en la de la viuda de Cruz, frente a las Covachuelas; en el gabinete de lectura, calle del Príncipe, número 25, y en el de la calle de la Montera, núm. 36. En las provincias en las principales librerías y en las administraciones de correos.» (Gaceta de Madrid, 3 de julio de 1838.)

Un emplasto político, o semblanzas del Ministerio Frías, Francisco de P. Mellado, Madrid 1838

Mellado se había estrenado como editor a principios de 1838 declarando con claridad sus posiciones políticas enfrentadas a la derecha primaria carlista y lamentando unos enfrentamientos entre las filas liberales que entonces no eran otros que los del lento proceso disociador entre izquierda liberal y derecha liberal: «Los enemigos del orden, que son los mismos en todas las naciones, aquellos hombres desnaturalizados que en el trastorno de la sociedad fundan sus propias ventajas y engrandecimiento, han sabido aprovecharse grandemente de las mudanzas políticas ocurridas en España, y de la división originada por las disputas sobre sucesión a la corona, para ejercitar sus malas artes y atizar el lamentable fuego de las discordias civiles. Si la que cinco años ha destroza la península se hubiera reducido a combatir, vencer y subyugar el uno al otro los dos opuestos partidos de doña Isabel y de D. Carlos, tiempo hace que la legítima descendiente de tantos reyes, la hija de la incomparable Cristina, se vería en pacífica posesión del trono que le destinó la Providencia; pero como nuestra situación se ha complicado con la controversia acalorada de los principios de gobierno, el partido liberal que es al mismo tiempo el legitimista, se ha subdividido en fracciones, que tratándose recíprocamente como enemigas, dilatan su triunfo, animan y llenan de esperanzas el bando rebelde, y abren un vasto campo a los alborotadores y promovedores de trastornos para realizar sus criminales proyectos» (Colección de documentos oficiales, pág. [3].) A finales de 1838 no quiso disimular su responsabilidad en la publicación de un anónimo folleto de 39 páginas (incluso deshizo la abreviatura de su nombre en el pie de imprenta: «Imprenta de D. Francisco de P. Mellado.») titulado Un emplasto político, o semblanzas del Ministerio Frías. Se trata de un ataque en toda regla al moderado gobierno del Duque de Frías, Bernardino Fernández de Velasco, ministro de Estado desde el 6 de septiembre hasta que tuvo que dimitir, tres meses después, el 9 de diciembre de 1838: «Merced a los incesantes desvelos y tierna solicitud con que la augusta cristina trabaja y se afana por labrar la felicidad de los pueblos, que la providencia puso bajo el dominio de su gobierno verdaderamente maternal ínterin rige el cetro de su excelsa Hija; cayó por fin el Ministerio de diciembre: ese ministerio monstruo cuya historia es un tejido de atentados contra la libertad pública, y la seguridad individual de los ciudadanos; ese ministerio cuya administración solo presenta un caos de desorden apoyado por una guerra abierta al mérito y al patriotismo, y secundado por la injusticia más escandalosa, que habiendo dado margen a continuas arbitrariedades y repetidas tropelías, han puesto a pique de zozobrar la nave del Estado. Este ministerio tan incapaz como presuntuoso y petulante...» (pág. 3.).

1839 y la incorporación de Mellado a la historiografía académica

doctora María Carmen de Artigas Castro / ABC 9 noviembre 1947

La bibliotecaria María Carmen de Artigas Castro –firmando entonces como María del Carmen de Artigas-Sanz– publicó en 1966 el artículo más amplio que conocemos dedicado a Mellado: «La obra de Francisco de P. Mellado, fecundo y ejemplar impresor en el romanticismo» (Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo LXXIII, 1, Madrid, enero-junio 1966, págs. 5-26). Justifíquese la manía clasificatoria romántica como determinación arrastrada de trabajos anteriores suyos, desde la tesis doctoral de 1947 sobre El libro romántico en España (455 págs.) hasta los cuatro conocidos volúmenes que, bajo el mismo título, publicó años después (CSIC, Madrid 1953-1955).

Este artículo de 1966, en el que Mellado queda reducido a su condición de impresor y resulta menospreciado su papel como editor, está carente de cualquier referencia biográfica o noticia sobre su persona («...al tratarse de figuras que por haber hecho de su propia modestia una religión, parece que han volatilizado las huellas de toda referencia a su persona, aunque su obra fuese pública y dilatada [...] sin que nos haya llegado una sola imagen que recogiese las facciones de su rostro ni remisión alguna de lugar o fecha de su nacimiento», pág. 6). Tampoco menciona Carmen Artigas ninguna publicación de Mellado anterior a 1839, ni siquiera en su condición de autor o de traductor, año en el que hace comenzar la relación que elabora de «Obras impresas por Mellado» (páginas 14-24), en la que ofrece 118 papeletas bibliográficas (la última correspondiente a 1868). En adelante, puesto que ya hemos dicho que desconoce cuanto hizo Mellado hasta 1839, mencionaremos al citar una publicación de Mellado el número que le corresponde en la relación de Artigas, o su ausencia.

Fr. Gerundio. Periódico satírico, de política y costumbres. [Artigas: 1, quien lo fecha de 1839 a 1844, ignorando los dos trimestres que Mellado publicó en 1838.] El 1º de enero de 1839 inició su séptimo trimestre (capillada 105, 53 de Madrid); en la pág. 440 (capillada 130, 78 de Madrid, 29 marzo 1839): «Y aquí finó el séptimo trimestre. Imprenta de D. F. de P. Mellado, Editor.» En 1839 Mellado reeditó también, como ya hemos dicho, los números del periódico publicados en León (revisados y actualizados por su autor, Modesto Lafuente). La cabecera sufrió ligeras variaciones: Frai Gerundio, periódico de León (en 1837); Fray Gerundio, boletín de noticias (nº 139: 5 enero 1842 a nº 290: 30 de junio de 1842) –«Editor responsable, J. B. Moreno», pie de imprenta: «Establecimiento tipográfico, calle del Sordo nº 11»–; Fray Gerundio, periódico satírico (en la era segunda, tomo I, disciplinazo 1º, 5 junio de 1843) –«Editor responsable, J. B. Moreno», pie de imprenta: «Establecimiento tipográfico, calle del Sordo nº 11», y domicilio: «En el Gabinete literario, calle del Príncipe número 25»–. Adviértase cómo tanto Mellado como su cuñado Lafuente se mantienen en la discreción. Cesó la publicación de Fr. Gerundio, como tal periódico, el 5 de febrero de 1844, aunque Lafuente y Mellado explotaron a Fray Gerundio varios años más.

La Mariposa. Periódico de literatura y modas, Madrid 1839-1840 (nº 1: 10 abril 1839 a nº 55: 25 junio 1840). Dirigido por Gregorio Romero Larrañaga. [Artigas: 2.] Fue impreso por Mellado sólo hasta el número 15, y a partir del número 16 en la Imprenta de Omaña. En el prospecto del periódico (Diario de Madrid, viernes 5 abril 1839: «Precio: Para Madrid cuatro rs. vn. al mes llevado a casa de los señores suscriptores») y en los anuncios posteriores se remite a la librería extranjera de Montera 36 para las suscripciones. «La Mariposa. Periódico de literatura y modas. Habiendo variado la empresa de este periódico, desde el presente noviembre saldrá todos los jueves en vez de los días 10, 20 y 30 en que se publicaba antes; dará mensualmente un figurín más...» (Diario de Madrid, 3 noviembre 1839.)

Cervantes y Velázquez. Periódico de literatura y artes, Madrid 1839, 18 entregas (del 5 de agosto a 30 de octubre de 1839), Imp. de F. de P. Mellado (hasta la entrega 8; desde la 9, Imprenta de Omaña). [No en Artigas.] Cesó por falta de suscriptores. Recordada sobre todo porque en esa efímera publicación apareció la primera (o la segunda) biografía de Larra. «Cervantes y Velázquez. Periódico de literatura y artes. Las seis entregas correspondientes al mes de agosto, contienen diversos artículos originales sobre las materias indicadas en el prospecto, con 52 páginas de variada y agradable lectura en excelente papel y elegante impresión. Continúa abierta la suscrición. Para Madrid llevado a los suscritores, un mes 10 [...] Se suscribe en Madrid, en el gabinete de lectura, calle del Príncipe, número 25; y en la estampería de Valle, calle de Carretas, número 4. En las provincias, en las principales librerías.» (Diario de Madrid, lunes 2 septiembre 1839, pág. 3.)

La Francia del día. Traducción del inglés, Imprenta de Mellado, Madrid 1839, 47 págs. [No en Artigas.] No se menciona ni el autor ni la obra que es traducida. «Cuando se nos quiere inocular el sistema francés, bueno será que sepamos el efecto que produce en Francia; esto es lo que nos ha movido a hacer la traducción de un opúsculo recientemente publicado en Inglaterra, en que se presentan todos los datos necesarios para juzgar el estado político actual de la Francia, estado que por no tener nada de lisonjero debe llamar tanto más nuestra atención, pues cuando perniciosos son los resultados, de huir es el sistema que los produce.» (págs. 3-4.) «Advertencia. Este folleto es propiedad de su editor que perseguirá ante la ley al que lo reimprima sin su permiso, para cuyo efecto todos los ejemplares van rubricados.» (pág. 47.)

«La Francia del día, un folleto en octavo, traducido del inglés. En este opúsculo se presenta de una manera evidente y comprobada con hechos y razones sólidas, la falsa posición en que se ha colocado Luis Felipe y su gobierno a causa del errado sistema que desde su elevación al trono ha seguido, y se hacen aplicaciones a nuestro país para evitar que demos en el mismo escollo que hoy tiene vacilante el solio de Francia y en combustión al pueblo. Se vende a 4 rs. en Madrid en la librería de Sanz, calle de Carretas, y en el Gabinete de Lectura, calle del Príncipe esquina a la de la Visitación, número 25. En las provincias en las librerías siguientes: Alicante, D. Nicolás Carratalá; Barcelona, Sauri; Badajoz, viuda de Carrillo; Cádiz, Hortal y compañía; Coruña, Sotomayor; Granada, Sanz; Logroño, Ruiz; Málaga, Carreras; Sevilla, Hidalgo y compañía; Santander, Riesgo; Valencia, Jimeno; Valladolid, Rodríguez; Zaragoza, en la administración de correos.» (Fr. Gerundio, décimo trimestre, capillada 207, 24 de diciembre de 1839, pág. [401].)

Parece ser que unas semanas más tarde se publicó en Valencia otra versión de esta obra: «El cuadro que presenta la Francia, trazado por la diestra pluma de un inglés, en el folleto titulado The crisis in France, y traducido al español por el patriota literato D. Francisco Joaquín de Campuzano, bajo el título de La Francia del día debe desengañar a los hombres incautos, y tenerlos alerta por la conservación de sus libertades y fueros.» (La Tribuna, Valencia, viernes 31 de enero de 1840.) Se refieren al opúsculo The Crisis in France, by a Recent Visitor to Paris (Ridgway, Londres 1839, 63 páginas, 8º). Desde Londres, O. N., en la Revue Britannique (París, junio 1839, tomo 21, pág. 385), atribuye la autoría de este opúsculo a lord Brougham [Henry Brougham 1778-1868, primer barón de Brougham and Vaux; Lord Chancellor de 1830 a 1834].

→ Diego González Alonso, El templo de Ammon y los pitagóricos. Novela literaria estractada de las memorias y viajes de un emigrado, Imprenta de D. F. de P. Mellado, Madrid 1839, 318 págs. [No en Artigas.] «Introducción» (págs. 3-19), «El templo de Ammon y los pitagóricos:» (págs. 21-245; 23: Fuga del Emigrado por el desierto; 38: El Emigrado es conducido al templo de Ammon y convento de los pitagóricos; 51: Biblioteca del convento pitagórico; 57: El Emigrado da noticias de Europa a los Pitagóricos; 81: Observaciones de un Pitagórico sobre la Imprenta; 101: Revelación importante; 116: Los subterráneos, la música griega y una boda; 132: Revista de los más célebres autores griegos; 213: Conclusión. Desenlace funesto), «Apéndice. Literatura dramática. El clasicismo y el romanticismo» (págs. 247-316).

«Anuncio. El templo de Ammon y los Pitagóricos. Novela literaria extractada de las memorias y viajes de un emigrado. Por D. Diego González Alonso. Concluye con un apéndice sobre la literatura dramática, el clasicismo y romanticismo. Un tomo en octavo. Precio: diez reales rústica y doce pasta. Se hallará de venta en Madrid librerías de Villarreal y de Castillo, calle de Carretas; y en las provincias [...]. Se publicarán luego tres obras del mismo autor: La Educación práctica. Las Cárceles y La Aurora del siglo XIX.» (El Panorama, Madrid, jueves 20 febrero 1840, pág. 128.)

Como puede colegirse, en 1839 Mellado intenta cultivar sobre todo las publicaciones periódicas, que sirve a domicilio, aunque tanto en La Mariposa como en Cervantes y Velázquez, que probablemente no eran iniciativa suya, dejó de ser su impresor sustituido en ambos casos por la Imprenta de Omaña. Sólo a final de ese año parece tener fuerza como para imprimir un opúsculo y un libro.

 

en proceso

 

Bibliografía sobre Francisco de Paula Mellado

1966 María del Carmen de Artigas Sanz, «La obra de Francisco de P. Mellado, fecundo y ejemplar impresor en el romanticismo», Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo LXXIII, 1, Madrid, enero-junio 1966, págs. 5-26 (abre el «Número dedicado a la Biblioteca Nacional en conmemoración del centenario de la colocación de la primera piedra del actual edificio, redactado por los bibliotecarios de la misma»).

Páginas relacionadas con Mellado en el Proyecto Filosofía en español

1850-1857 Suscriptores a la Historia de España de Modesto Lafuente

1851-1855 Enciclopedia Moderna

1853-1855 Revista española de ambos mundos

1861 Exposición histórico crítica de los sistemas filosóficos modernos y verdaderos principios de la ciencia · Patricio de Azcárate Corral

Textos sobre Francisco de Paula Mellado en el Proyecto Filosofía en español

1848 Establecimiento del Señor Mellado, El Clamor Público, 11 de agosto de 1848.

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