Sergio Vilar
 
1936-1998

Sergio Vilar en 1969 Periodista, traductor y escritor español, Sergio José Vilar Báguena nació en Valencia el 18 de junio de 1936. Su activismo antifranquista en los años sesenta y setenta merece ser analizado con cierto detalle, por la influencia política que pudieron tener algunas de sus obras y actuaciones, fruto de su propia evolución personal y de su adaptación al medio, en el contexto de la guerra fría contra el comunismo soviético, el generoso activismo de las organizaciones anticomunistas auspiciadas por la CIA (como el Congreso por la Libertad de la Cultura, con sede en París e importantes ramificaciones en España), el impulso favorecido desde distintos intereses a los postulados eurocomunistas que iban alejando al Partido Comunista de España de la obediencia soviética, &c.

Su biografía oficial hasta finales de 1968 queda así expuesta en la contracubierta del libro que había de hacerle más conocido a partir de 1969: Protagonistas de la España democrática. La oposición a la dictadura, 1939-1969 (Ediciones Sociales, París 1968, 745 págs.): «Sergio Vilar nace en 1936. Ha sido secretario de redacción del semanario de artes y letras Revista, de Barcelona, desde el año 1958 al 1961. Subdirector de la revista literaria Papeles de Son Armadans (1961-1964, Palma de Mallorca). Redactor-jefe y a la vez crítico literario del semanario Destino, de Barcelona (1964-1966). Desde el 1961 es miembro del comité internacional de redacción de la revista Les Lettres Nouvelles, de París. También desde 1961 publica numerosos artículos en el diario La Vanguardia, de Barcelona. En otras revistas españolas y extranjeras como Cuadernos para el Diálogo, de Madrid; Serra d'Or, de Barcelona; Cuadernos Americanos, de México; Sur, de Buenos Aires, &c., Sergio Vilar asimismo ha publicado diversos artículos y ensayos políticos, históricos y culturales. Los libros que ha publicado son: Manifiesto sobre arte y libertad. Encuesta entre los intelectuales y artistas españoles (Las Américas Publishing Co., New York 1962; y Editorial Fontanella, Barcelona 1964). Cataluña en España, un estudio de los problemas de Cataluña relacionados con los del País Vasco, Galicia, Castilla y Andalucía (Ayma, S. A. Editora, Barcelona 1968). El poder está en la calle, un análisis a fondo del movimiento para-revolucionario de mayo en Francia (Editorial Cuadernos para el Diálogo, Madrid 1968).»

En 1974 culmina su Thèse de doctorat en sociologie, «Dictadure militaire, fascisme en Espagne: origine, reproduction, luttes», dirigida por Nicos Poulantzas, y se transforma en Doctor en Sociología por la Universidad de París 8, Vincennes; y, en 1978, la Thèse de doctorat d'Etat en science politique, «Dictadures et dependances» (894 páginas), dirigida por Maurice Duverger, calificada con un sobresaliente en la Universidad de París 1, Sorbona.

Aparenta que desde 1969 milita en el Partido Comunista de España-Partido Socialista Unificado de Cataluña PCE-PSUC: en 1978 se desvincula del Partido y nace El disidente (abril 1981).

En noviembre de 1981 el Boletín Oficial del Estado hace público que el aspirante Sergio Vilar ha quedado excluido de la oposición convocada en agosto de 1981 para la provisión de la cátedra de «Historia y teoría de las libertades públicas en la información», de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid:

«Excluidos. […] Don Sergio José Vilar Báguena (DNI 37.818.114). Por no comprometerse a cumplir como requisito previo a la toma de posesión el que figura en el Real Decreto 707/1979, de 5 de abril, y no enviar debidamente legalizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, la certificación de haber desempeñado función docente o investigadora efectiva durante dos cursos completos, haciendo constar el carácter oficial del Centro, según exige la Orden de convocatoria.» (Resolución de 14 de octubre de 1981, nº 25672, BOE, 4 noviembre 1981, págs. 25893-25894.)

En febrero de 1982 el BOE reitera la exclusión de Sergio Vilar de aquella oposición, decisión que había recurrido el interesado: «Por los mismos motivos por lo que lo fue en la lista provisional, ya que hizo la reclamación fuera de plazo, de conformidad con el informe emitido por la Asesoría Jurídica del Departamento» (BOE 10 febrero 1982, pág. 3377).

Sin embargo, sí que aparece Sergio José Vilar Báguena admitido provisionalmente como aspirante, junto con Alejandro Muñoz Alonso y Juan Antonio Giner Junquera, a la oposición para cubrir la cátedra de «Opinión pública» de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid (convocada 17 febrero 1982, resolución 26 mayo 1982, BOE 15 junio 1982).

También resultó Sergio Vilar admitido, en octubre de 1982, in extremis, como aspirante a la cátedra de «Sociología» de la Universidad del País Vasco. Estaba abierto un mismo proceso para cubrir otras seis cátedras de Sociología (Valladolid, Santiago, La Laguna, Zaragoza, Málaga, Oviedo, Valencia), con más de medio centenar de aspirantes admitidos para todas ellas, excepto Sergio Vilar y otro:

«Admitidos para la Universidad del País Vasco (Bilbao). Don Sergio José Vilar Báguena (DNI 37.818.114). Ya que los solicitantes en el nuevo plazo abierto al agregar la cátedra del País Vasco no tienen derecho a las cátedras anunciadas anteriormente.» (Resolución de 7 de octubre de 1982, nº 27898, BOE 27 octubre 1982, pág. 29679.)

No obtuvo Segio Vilar ninguna de las dos cátedras a las que aspiraba en 1982 y, tampoco tuvo éxito al pretender ingresar directamente en el Cuerpo de Profesores Adjuntos de Universidad, donde no fue aceptado (Orden de 21 de mayo de 1984), perdiendo el recurso contencioso-administrativo que interpuso ante la Audiencia Nacional (Orden de 27 de noviembre de 1986, nº 32977, BOE 18 diciembre 1986) y el recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional (STC 175/1987, de 4 noviembre 1987).

Sergio Vilar 1935-1998 Hasta 1986, en que recibe el Premio Espejo de España de la editorial Planeta por su obra La década sorprendente, 1976-1986, publica varias obras vinculadas con la historia del franquismo, la transición y el Partido Comunista (su libro Por qué se ha destruido el PCE aparece en febrero de 1986, antes de la perestroika de Gorbachov que había de acelerar la transformación de la Unión Soviética).

Sus dos libros siguientes, La Universidad, entre el fraude y la irracionalidad (1987) y El futuro de la cultura. Alternativas críticas (1988) prueban un cambio en sus intereses y, sin duda, la frustración de no poder incorporarse como funcionario del Estado al profesorado público universitario español.

Durante los años noventa, tras una Carta abierta al Rey Juan Carlos (1991), se mantuvo prácticamente en silencio hasta 1997, en que apareció La nueva racionalidad: comprender la complejidad con métodos transdisciplinarios, su último libro, publicado en la medio mística editorial Kairós, de los Pániker.

Sergio Vilar 1935-1998 La prensa glosó brevemente su muerte, que se produjo en el Hospital del Valle Hebrón de Barcelona, el 23 de octubre de 1998, a causa de un paro cardiaco tras una intervención quirúrgica, clasificándole sin discusión bajo el rótulo de sociólogo: «Sergio Vilar, sociólogo e historiador del franquismo muere en Barcelona a los 63 años» (La Vanguardia), «Falleció el escritor y sociólogo Sergio Vilar» (ABC), «El sociólogo Sergio Vilar muere en Barcelona a los 63 años» (El País).

«Sergio Vilar. Mientras a finales de los sesenta hacía entrevistas para su libro Historia del antifranquismo observó, en Sevilla, cómo le seguía la policía. Telefoneó a Salvador Casanova, que le aconsejó que no durmiese en un hotel. Buscó una prostituta, le pidió precio por pasar la noche con ella y, ante la extrañeza de la chica, se puso a dormir tan pronto se encamó. Sergio Vilar ha muerto tras ser devorado por la transición. Su tiempo fue el de Ruedo Ibérico. De trato difícil, fue autor de un quién es quién en el antifranquismo. Hubo quien no le perdonó, dijo, que Sergio Vilar abusase de su confianza. “Que cada palo aguante su vela”, me respondió cuando le saqué el tema a colación.» (José Martí Gómez, «Diario de un reportero», La Vanguardia, 1º noviembre 1998.)

* * *

En la biografía oficial ya transcrita se dice que Sergio Vilar fue «secretario de redacción del semanario de artes y letras Revista, de Barcelona, desde el año 1958 al 1961». Se refiere a Revista, semanario de actualidades, artes y letras (1952-1960, números 1-409), que cambió su nombre por Revista Gran Vía (1960-1962, números 410-495) y luego Revista Europa de actualidades, artes y letras (1962-1970).

También realiza algún trabajillo profesional, por ejemplo, en el Servicio de Prensa de la XII Reunión anual de la Federación Mundial de la Salud Mental –La Vanguardia, 3 septiembre 1959–, congreso que mencionará en un artículo, publicado en el mismo periódico, el 5 de junio de 1962.

«Fallo del Concurso de artículos periodísticos sobre el vino. […] Igualmente, el Sindicato Provincial de la Vid, de Barcelona, a la vista de la abundancia y méritos de los artículos presentados, acuerda conceder seis accésits de mil pesetas cada uno, que el jurado adjudicó a los siguientes trabajos: […] A don Sergio José Vilar, por su artículo titulado “Baco, dios del vino”, publicado en la revista Gran Vía, de Barcelona.» (La Vanguardia, Barcelona, 17 diciembre 1960, pág. 38.)

En 1961 decide acortar su nombre, del Sergio José Vilar con el que firma «Fútbol: ¿está en juego el honor de una ciudad?» (Gran Vía, 25 febrero 1961) y «Técnica y humanismo, conversaciones de D. Francisco March, Rvdo. Dr. Roquer y Dr. Christian de Nogales con Sergio José Vilar» (Gran Vía, 4 marzo 1961), al Sergio Vilar de «Falta un ideólogo para que España pueda llegar a ser europea, conversaciones de Sergio Vilar con J. Prat Ballester y Manuel Tremoleda» (Gran Vía, 4 junio 1961) o «Las campanas doblan por Hemingway, por Enrique Sordo y Sergio Vilar» (Gran Vía, 9 julio 1961).

Sergio Vilar en Papeles de Son Armadans

En el verano de 1961 es contratado Sergio Vilar (tenía veinticinco años) por Camilo José Cela (veinte años mayor), para colaborar en la realización técnico literaria de Papeles de Son Armadans. Revista mensual dirigida por Camilo José Cela, cuyo primer número había aparecido en abril de 1956, desempeño que debía realizar en Palma de Mallorca («Redacción y Administración: José Villalonga, 87»: en el sótano las oficinas de la revista, en el segundo piso el domicilio de Cela), quizá no de forma permanente o continuada, y en el que se mantuvo tres cursos, hasta julio de 1964 (en el número 101, agosto de 1964, una nota de la redacción anuncia que Sergio Vilar «ha dejado de pertenecer a la nómina de quienes hacemos esta revista»). (Precisamente en el número 100, julio 1964, aparece por vez primera La Bonanova como nueva sede de la revista; recién culminada la construcción, en ese barrio, de la vivienda, el estudio y la redacción de Papeles que diseñaron en 1962 los arquitectos José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún, sobre la parcela adquirida por Cela en la calle Francisco Vidal Sureda, 71.)

Durante este periodo de 1961 a 1964, ni antes ni después, publicó Sergio Vilar en Papeles de Son Armadans varios comentarios, noticias y reseñas de libros (bastantes en la sección Libros por correo, que se puso en marcha entonces). Curiosamente sus últimos textos se publicaron en el número 95 (febrero 1964), meses antes de su desvinculación laboral de la revista. Como se analiza más abajo, durante este periodo de colaborador de Papeles de Son Armadans, y utilizando papel timbrado de la revista, preparó Sergio Vilar su Manifiesto sobre arte y libertad, encuesta entre los intelectuales y artistas españoles (publicado en Nueva York en 1963; edición neoyorquina de la que nada se dijo, por cierto, en la revista).

Esta es la relación de textos de Sergio Vilar publicados en Papeles de Son Armadans, la mayor parte de ellos firmados como S. V. (se colocan en un mismo epígrafe las reseñas de cada entrega de la sección Libros por correo):

  1. “El escritor en la sociedad de masas”, de Francisco Ayala (Año 6, tomo 22, nº 66, setiembre 1961, págs. 332-335.)
  2. “Essai d’interpretation de ‘La burla de Don Pedro a caballo’ de Federico García Lorca”, por C. Marcilly (Año 6, tomo 23, nº 67, octubre 1961, pág. 120.)
  3. “La arquitectura española en sus monumentos desaparecidos”, de Juan Antonio Gaya Nuño (nº 69, diciembre 1961, págs. 376-379.)
  4. “La mansión”, de Faulkner (Año 7, tomo 24, nº 70, enero 1962, págs. 117-120.)
  5. “Por esos mundos”, de Miguel Delibes (nº 70, enero 1962, págs. 120-122.)
  6. Libros por correo (nº 70, enero 1962, págs. XV-XXII) [«En este rincón de la revista reseñaremos todos aquellos libros de los que hayamos recibido dos ejemplares y que, a nuestro juicio, lo merezcan. No se mantiene correspondencia sobre este punto.»]: Giovanni Papini, El crepúsculo de los filósofos y Un hombre acabado (Mateu, Barcelona 1961). Manfred Gregor, El juicio (Destino, Barcelona 1961). Kaben Blixen, Sombras en la hierba (Noguer, Barcelona 1961). Profesor C. Northcote Parkinson, La ley de Parkinson (Ariel, Barcelona 1961). René Grousset, Historia del arte y la civilización china (Noguer, Barcelona 1961).
  7. “La aventura estética de nuestra edad”, de Guillermo de Torre (nº 71, febrero 1962, págs. 219-223.)
  8. “La revolución francesa”, de Octave Aubry (nº 71, febrero 1962, págs. 223-226.) [«La versión al castellano ha sido pulcramente realizada por el profesor de sociología Esteban Pinilla.»]
  9. Libros por correo (nº 71, febrero 1962, págs. LI-LV): Dom Moraes, La India, hoy (Noguer, Barcelona 1961). Daniel Rops, Pasan los ángeles (Destino, Barcelona 1961). C. J. Jung, Teoría del psicoanálisis (Plaza & Janés, Barcelona 1961). Marek Hlasko, El próximo en el Paraíso (Luis de Caralt, Barcelona 1962). Ada Louise Huxtable, Four walking tours of modern architecture in New York (The Museum of Modern Art, New York 1961). Rabindranath Tagore, Recuerdos y Gora (Plaza & Janés, Barcelona 1962).
  10. “La juventud europea”, de Aranguren (nº 72, marzo 1962, págs. 334-348.) [Esta amplia reseña del libro publicado por Aranguren en Seix Barral, Barcelona 1961, es la primera que lleva el nombre completo de Sergio Vilar –y no las siglas S. V.–: va en la sección 'Yunque de tinta fresca' y anunciada en portada e índice.]
  11. José María Cruzet: in memoriam (nº 72, marzo 1962, págs. 359-360) [firmado *, en los índices del tomo 24 se atribuye a S. V.] [«De un tiempo a esta parte, la cultura catalana está siendo cercenada de sus hombres más preclaros, de quienes dieron nueva savia a sus letras cuando, en la trasguerra española, atravesaban por harto letales momentos. José María Cruzet, de prestigiosa trayectoria en las lides editoriales y libreras, fue uno de los que cargó con la responsabilidad de vitalizar la decaída vida literaria catalana. En las aciagas horas en que se nos ha ido, puede decirse de él, con todo derecho, moral y material, que es el primer editor y librero catalán.»]
  12. Libros por correo (nº 72, marzo 1962, págs. LXXIII-LXXVI): Vladimir Nabokov, Risa en la oscuridad (Plaza & Janés, Barcelona 1961). William C. Seitz, The art of assemblage (The Museum of Modern Art, New York 1961). G. Tomasi de Lampedusa, El profesor y la sirena y otros relatos (Noguer, Barcelona 1961).
  13. Libros por correo (año 7, tomo 25, nº 73, abril 1962, págs. XXII-XXV): Wolf Schneider, De Babilonia a Brasilia (Noguer, Barcelona 1961). Monroe Wheeler, The last works of Henry Matisse (The Museum of Modern Art, Nueva York). José Vidal Cadellans, Cuando amanece (Destino, Barcelona 1961).
  14. “La España de Galdós”, de María Zambrano (nº 75, junio 1962, págs. 329-331.)
  15. “Tientos”, de Jesús Bal y Gay (nº 75, junio 1962, págs. 331-333.)
  16. “Homo atomicus”, de H. A. Murena (nº 75, junio 1962, págs. 340-343.)
  17. Carta de Formentor (nº 75, junio 1962, págs. LXVII-LXXIV.)
  18. Libros por correo (nº 75, junio 1962, págs. XCIV-XCVI): Ivo Andric, La señorita (Luis de Caralt, Barcelona 1962). Amelia Góngora, Desvaríos (Intercontinental, México).
  19. “Estudios sobre Juan Ramón Jiménez”, de Ricardo Gullón (año 7, tomo 26, nº 76, julio 1962, págs. 103-106.)
  20. “Fin de fiesta”, de Juan Goytisolo (nº 76, julio 1962, págs. 106-107.)
  21. “Teatro social en España”, de F. García Pavón (nº 77, agosto 1962, págs. 199-201.)
  22. “El hombre y la mujer”, de Margaret Mead (nº 77, agosto 1962, págs. 202-206.)
  23. Libros por correo (nº 77, agosto 1962, págs. L-LIV): Luis Martín-Santos, Tiempo de Silencio (Seix Barral, Barcelona 1962). Lucien Bodard, China, esa pesadilla (Noguer, Barcelona 1962). Generaciones “beat” y “angry”, Protesta (Luis de Caralt, Barcelona 1962).
  24. “Los viejos del Zoo”, de Angus Wilson (nº 78, setiembre 1962, págs. 331-334.)
  25. “Diccionario enciclopédico gallego-castellano”, de Eladio Rodríguez González (nº 78, setiembre 1962, págs. 334-336.) [«Por iniciatuva y bajo el patrocinio de la Casa de Galicia de Caracas, cuya denominación pasa a constituir el nombre de una colección, se ha editado esta obra (Editorial Galaxia, Vigo, 1958-1962) de ingente esfuerzo –mucho más aún si se considera que es la labor de una sola persona– y de esclarecidos resultados. De “monumento” la califica Ramón Otero Pedrayo, en las inteligentes páginas que prologan los tres volúmenes.»]
  26. “Juego limpio”, de Leopoldo de Luis (año 7, tomo 27, nº 79, octubre 1962, págs. 105-108.)
  27. Libros por correo (nº 79, octubre 1962, págs. IX-XVI): Alfonso Grosso, Un cielo difícilmente azul (Seix Barral, Barcelona 1962). Stanislaus Joyce, Mi hermano James Joyce (Fabril, Buenos Aires 1961). Julien Green, Cada hombre en su noche (Emecé, Buenos Aires 1962). Iris Murdoch, Bajo la piel (Plaza & Janés, Barcelona 1962). James M. Cain, La mariposa (Luis de Caralt, Barcelona 1962).
  28. “Tauromaquia”, de Néstor Luján (año 8, tomo 28, nº 82, enero 1963, págs. 106-110.)
  29. Libros por correo (nº 82, enero 1963, págs. XXIX-XXX): Francisco Candel, Pueblo (Destino, Barcelona). Dalai-Lama, Mi vida, mi pueblo (Noguer, Barcelona).
  30. “De la edad conflictiva”, de Américo Castro (nº 83, febrero 1963, págs. 170-181.) [En portada e índice.]
  31. “Memorias (1923-1938)” de Anthony Eden (nº 83, febrero 1963, págs. 216-218.) [firmado V. J.]
  32. Noticia y crítica sobre los libros de una nueva colección editorial (nº 83, febrero 1963, págs. 218-223.) [firmado V. J.; índice tomo 28 = Sergio José Vilar.] («La Editorial Lumen debe continuar este tipo de difusión cultural tan de nuestros días.»)
  33. “El cine o el hombre imaginario”, de Edgar Morin (nº 84, marzo 1963, págs. 332-334.)
  34. “Elegías italianas”, de Alberto Girri (nº 84, marzo 1963, págs. 335-336.)
  35. “El fiel de de la balanza”, de Guillermo de Torre (año 8, tomo 29, nº 86, mayo 1963, págs. 215-216.)
  36. Eduardo Mallea: pasión y raciocinio (nº 87, junio 1963, págs. 302-315.) [En portada e índice.]
  37. “Etica y política”, de José Luis Aranguren (año 8, tomo 30, nº 90, setiembre 1963, págs. 394-400.)
  38. “Rue d’Aboukir”, de Monique Lange (año 8, tomo 31, nº 91, octubre 1963, págs. 107-110.)
  39. “De Trajano a Picasso”, de Lafuente Ferrari (nº 91, octubre 1963, págs. 110-112.)
  40. “Lo uno y lo otro”, de Gabriel Celaya (nº 92, noviembre 1963, págs. 218-220.)
  41. “España negra”, de Emile Verhaeren y Darío Regoyos (nº 92, noviembre 1963, págs. 221-224.)
  42. “Novelas ejemplares de Cíbola”, de Ramón Sénder (nº 93, diciembre 1963, págs. 330-332.)
  43. “Conversaciones con Stalin”, de Milovan Djilas (nº 93, diciembre 1963, págs. 335-336.)
  44. Las tribulaciones de un arbitrista a lo divino (año 9, tomo 32, nº 94, enero 1964, págs. 94-102.) [En portada e índice.]
  45. Martín-Santos (nº 95, febrero 1964, págs. 221-222.) [«Diríase que el destino se vuelve más celoso a medida que los hombres son mejores. Uno de los más inteligentes escritores jóvenes ha muerto en accidente de automóvil. La fatalidad le iba rondando desde que su esposa, mujer culta y colaboradora entusiasta de sus actividades, desapareció asimismo por accidente.»]
  46. “Siete ensayos sobre el romanticismo español”, de Pedro Romero Mendoza (nº 95, febrero 1964, págs. 222-224.)

«Sergio Vilar. Requerido hacia otros menesteres, también de índole intelectual, S. V. ha dejado de pertenecer a la nómina de quienes hacemos esta revista. En el dilatado terreno del ensayo, género para el que apunta una decidida vocación y unas muy pausibles condiciones, le auguramos –y le deseamos– una vasta cosecha de triunfos.» («Sergio Vilar», Papeles de Son Armadans, año 9, tomo 34, nº 101, agosto 1964, página 240.)

Papeles de Son Armadans ofreció, año y medio después de la edición de Barcelona (Fontanella, octubre 1964), un amplio comentario sobre el libro-encuesta de Sergio Vilar: Antonio Vilanova, «“Manifiesto sobre arte y libertad”, de Sergio Vilar» (nº 120, marzo 1966, págs. 306-311).

1986 «Cela, desde que empezó a publicar, en abril de 1956, su revista mensual Papeles de Son Armadans, se dedicó también a una tarea sistemática de recuperación de los intelectuales exiliados y de difusión de su obra en el interior de España: las páginas de esa revista testimonian la constante presencia de Francisco Ayala, Américo Castro, Max Aub, Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, a la vez que Papeles era una de las plataformas principales (con Ínsula) de los escritores demócratas que seguían trabajando en España, desde los antiguos liberales y orteguianos Gregorio Marañón y Julián Marías, hasta los jóvenes marxistizantes como Castellet y Barral; desde los católicos progresistas como Aranguren hasta los poetas más representativos de Cataluña, como Riba. También intervinieron los pintores, desde Picasso hasta Miró y Tapies. Cela mismo, en cuanto permanente editorialista de Papeles, tomó clara posición liberal, a favor de todas las libertades, una posición esencialmente antifranquista, como pude observar directamente durante los años que trabajé con él como subdirector de la revista (1961-1964).» (Sergio Vilar, Franquismo y antifranquismo, Orbis, Barcelona 1986, pág. 65.)

El Manifiesto sobre Arte y Libertad

En el informe que firma Sergio Vilar como inicio de su Manifiesto sobre Arte y Libertad. Encuesta entre los intelectuales y artistas españoles, fecha los primeros pasos de su proyecto en febrero de 1961 y asegura que «fue en el mes de abril de 1961 cuando le di comienzo oficial. […] Es el 1 de abril de 1962 cuando decido dar término a esta encuesta». Según reconoce, algunas entrevistas las realizó en persona y en la mayor parte recurrió al correo, con algunos ajustes menores en el cuestionario, que detalla, y la temprana decisión de limitar la encuesta al ámbito hispano, dejando para más adelante, en todo caso, el proyecto inicial de extenderla a personas de otras lenguas. «El cuestionario se envió o se entregó a la mayoría de los intelectuales y artistas españoles. De esa mayoría ha contestado un noventa y cinco por ciento. Los otros han dado la callada por respuesta» (pág. 15). Teniendo en cuenta que en el libro incorpora las respuestas de ochenta y cuatro intelectuales y artistas (setenta y nueve que propiamente respondieron, y otros cinco que se adhirieron sin llegar a responder), serían como mucho cuatro los intelectuales y artistas (ese cinco por ciento) que le ignoraron, por lo que no cuadran del todo las quejas a «la pasividad de algunos» y al «boycott que me declararon otros» (pág. 20).

Uno de los encuestados por Sergio Vilar fue José Ferrater Mora: el 30 de noviembre de 1961 le escribe a Filadelfia y, tras informarle de su condición de encargado de Papeles de Son Armadans, le ruega responda a un cuestionario que le adjunta, al que está sometiendo a algunos personajes del mundo del pensamiento contemporáneo español, pidiéndole también una nota biográfica y otra bibliográfica, pues tiene previsto publicar el conjunto como libro. Ferrater respondió a la encuesta a vuelta de correo, y antes de terminar el año 1961 ya podía volver a escribirle Vilar, con una carta de la que nos permitimos reproducir en facsímil su firma, por lo rara:

Papeles de Son Armadans

Sr. D. José Ferrater Mora
Department of Philosophy
Bryn Mawr College
Bryn Mawr, Pa. (USA)

Querido y admirado amigo:

A mi regreso de Barcelona, donde he pasado la Navidad, me encuentro con su amable carta del día 17. Muchas gracias por sus lúcidas respuestas a mi encuesta, así como por la nota bio-bibliográfica.

Daré termino a la encuesta en breve plazo. Le tendré al corriente de toda su evolución. Y en el momento que salga editada le enviaré, como mínimo, un ejemplar.

Si me lo permite le haré una pequeña objeción: la dirección de los Papeles continúa llevándola, como es natural, el buen amigo Camilo José. El que subscribe únicamente se encarga de su realización práctica y siempre en segundo plano.

Quiero reiterarle mi agradecimiento por esta colaboración en la compilación de un ideario de los intelectuales y artistas españoles. Se lo agradezco y estoy a la recíproca para cuanto se le ofrezca.

Sergio Vilar

El cuestionario al que fueron sometidos los intelectuales y artistas españoles fue el siguiente:

1.ª El arte, ¿debe basarse únicamente en la libre actitud creadora del artista?

2.ª ¿Cuál de las siguientes posiciones: liberalismo, «dirigismo», «orientacionismo» (o háblese de alguna otra si se desea) cree usted que debe prevalecer en el Estado respecto a la creación de arte? ¿Y por qué piensa usted eso?

3.ª ¿A quién ha de servir el arte? ¿Su misión es estética o social?

4.ª ¿Cree usted que para el artista es necesaria una libertad personal y política absolutas?

5.ª ¿Se considera usted integrado en –o aislado de– la sociedad en que vive? ¿Por qué razones?

6.ª ¿Merece la sociedad la abnegada y corajuda actitud del artista que muchas veces pone en juego su seguridad personal al levantarse como defensor de los derechos humanos de quienes le circundan?

Esta encuesta, preparada durante 1961 y 1962, se publicó en 1963 en los Estados Unidos del Norte de América: Manifiesto sobre arte y libertad, encuesta entre los intelectuales y artistas españoles (Las Americas Publishing Company, New York 1963, 302 págs.) y, a finales de 1964, conoció otra edición en España (Fontanella, Barcelona 1964, 378 páginas). No deja de sorprender que en la edición de Barcelona de 1964 no se mencione en ningún momento la edición previa norteamericana de 1963.

¿Fue esta encuesta iniciativa propia de Sergio Vilar? ¿Estaba inspirada por Cela, o por terceros, al margen o a través de Cela? ¿Estaría incluso vinculado el puesto de trabajo en Papeles a esta encuesta? Recuérdese, por ejemplo, que dos años antes, del 8 al 13 de julio de 1959, Cela había asistido a la reunión de intelectuales organizada por el Congreso por la Libertad de la Cultura en Lourmain, con cobertura de la Universidad de Aix-en-Provence y dineros de la Fundación Ford, y que en septiembre de ese mismo año Cela reconocía a Ferrater: «Mis relaciones con Ignacio Iglesias y todo el Congreso para la Libertad de la Cultura son óptimas y, en cierto sentido y sin proponérselo, mis páginas van muy acordes con el común pensamiento de todos.» ¿Acaso hubiera tenido capacidad Sergio Vilar, por su cuenta, para publicar el resultado de esa encuesta en la editorial neoyorquina Las Americas Publishing Company? Es obvio que Sergio Vilar conocía qué era el Congreso por la Libertad de la Cultura, pues, además, entre los encuestados, figuran nada menos que Salvador de Madariaga («en 1951 visitó la India invitado por el Congreso por la Libertad de la Cultura (del cual es uno de los cuatro Presidentes de Honor», pág. 215) e Ignacio Iglesias («redactor jefe de la prestigiosa revista Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura», pág. 185).

A la espera de que nueva documentación nos permita confirmar las circunstancias con más detalle, es casi obligado reconocer ya sin embargo que este Manifiesto sobre Arte y Libertad de Sergio Vilar gozó del apoyo e impulso del Congreso por la Libertad de la Cultura y sus tentáculos: bien desde un inicio, con lo cual el proyecto habría sido un encargo, o bien tras una propuesta inicial del autor, que habría sido asumida y encontrado en calor de esa institución anticomunista.

Una de las primeras colaboraciones de Sergio Vilar en La Vanguardia, si no la primera, fue precisamente una cruda reflexión sobre el lugar que ocupa el escritor: «Contados son los escritores –los artistas, en general– que gozan de una posición estable, estrictamente sufragada por el ejercido de su pluma, que admita comparación con la de un médico, un abogado o un arquitecto. […] Digamos, en resumen, que del grado de honradez de los intelectuales de un país depende la salud y el progreso cultural de todos sus habitantes. Que no es poco.» («El intelectual y su responsabilidad. Cara y cruz de un oficio», La Vanguardia, 11 febrero 1962.)

Año y medio después, el joven Sergio Vilar plantea en otro artículo la cuestión generacional: «En las interacciones generacionales entran en juego tres grupos: el formado por hombres que ya han cumplido o están a punto de cumplir con su periplo vital-profesional, el que acude al relevo de los anteriores y el último que acaba de tomar conciencia como núcleo de inquietudes colectivas, pero que todavía necesita un período de germinación y maduración de sus propósitos. Para simplificar las denominaciones y referirnos a ellas en la brevedad a que nos ciñe un artículo, les llamaremos –sin sentido peyorativo– viejos, maduros y jóvenes. Las relaciones entre generaciones no se llevan a cabo, sin embargo, con la armonía que de una sociedad racionalizada –es un decir– cabría esperar. La juventud e incluso la madurez –hablamos de las que conocemos, de las que nos son próximas, por estar en su dintorno o en su contorno– no siempre encuentran una acogida amable por parte de los viejos.» («Necesidad de una solución positiva. Nuevas generaciones», La Vanguardia, 8 agosto 1963.)

Casi dos meses más tarde, el 30 de septiembre de 1963, puede ya Sergio Vilar, desde Palma de Mallorca, escribir a Ferrater anunciándole la aparición del libro resultado de la encuesta a intelectuales españoles, y que Las Americas Publishing Company, de Nueva York, le hará llegar un ejemplar.

En 1964 Sergio Vilar culmina su compromiso con Cela y Papeles de Son Armadans pero, antes de marchar de Mallorca, inspirado sin duda por el género viajero del que tanto se sirvió el autor de Viaje a la Alcarria, escribe y le publican en La Vanguardia Española, en julio y agosto de 1964, una serie titulada «Atalaya del Mare Nostrum» (tras haber circunnavegado Mallorca en cuatro días y sobrevolado la isla en avioneta). El periódico quedó satisfecho y le encargaron otra serie, «Viaje por la Cataluña interior» («La Vanguardia ha enviado a uno de sus más jóvenes e inteligentes colaboradores, Sergio Vilar –autor de una magnífica serie de reportajes sobre Mallorca publicada recientemente en nuestras páginas– para que recorra las zonas más bellas y tradicionales de la Cataluña campestre en un itinerario forzosamente limitado e incompleto pero que confiamos habrá de interesar a nuestros lectores», reza la entradilla a la primera entrega, sobre el lago de Bañolas, el 15 de agosto; publicándose la entrega XIX, dedicada a la sardana, el 8 de septiembre de 1964).

En octubre de 1964, un año después de su publicación por Las Americas Publishing Company, de Nueva York, podía ya anunciar Editorial Fontanella, de Barcelona, la edición española del Manifiesto sobre arte y libertad, fruto de la encuesta realizada por Sergio Vilar. El anuncio que se reproduce fue publicado por La Vanguardia el 11 de octubre de 1964, el comentario de Álvaro Ruibal, sobre el autor y sobre el libro, el 20 de febrero de 1965:

Sergio Vilar, Manifiesto sobre arte y libertad, anuncio en La Vanguardia, 11 octubre 1964 «Sergio Vilar es un muchacho inquieto, simpático e inteligente, muy preocupado por todos los latidos del espíritu. Sergio Vilar ha escrito algunos ensayos y numerosos artículos. En estas páginas ha firmado estupendos trabajos. Lo más característico del escritor es que en medio del utilitarismo y de la técnica, tiende al humanismo. No hay nadie más preocupado que el humanista. El humanista puede ser médico, arquitecto o cualquier otra cosa, y lo adivinamos en la manera de enfrentarse con el mundo y sus conflictos. El humanista, y esto le pasa a Sergio Vilar, siente sobre sus hombros el lastre de los procesos generacionales. El humanista es cauto, sereno y conservador.
Nuestro escritor se ha dirigido a muchos colegas para hacerles unas preguntas sobre la libertad en el arte y ese conjunto de razonamientos los ha recogido en un libro que se titula Manifiesto sobre arte y libertad. Le responden a Sergio Vilar temperamentos de variadas tendencias, entre ellos Rof Carballo, Aleixandre, Francisco Candel, Camilo José Cela, Julián Marías, Blas de Otero, Vivanco, Delibes, Jesús Bal y Gay, Jiménez de Parga, &c., &c. Las sugerencias que nuestro amigo hace a sus corresponsales son bastante viejas, aunque en el país provoquen un temblor de novedad. ¿Debe basarse el arte únicamente en la libre actitud creadora del artista? ¿A quién ha de servir? ¿Le es necesaria al artista una libertad personal y política? ¿La misión del arte es estética o social? Y así sugestiones de idéntico jaez. Cada consultado replica a su manera, pero choca un poco que la mayoría vean el problema bajo un ángulo dado.
Me parece que este tema del arte y la libertad tuvo un momento de virulencia, y acaso se planteó crudamente, cuando se comenzó a hablar con recia dialéctica de arte social. Las polémicas fueron nutridas y apasionantes a raíz de la revolución rusa, para amainar luego, y en seguida renacer con el nacional-socialismo, que arrinconó e incluso destruyó buena parte de la obra de los expresionistas alemanes, desbarató el cine de la misma condición y sólo cosechó en sus años de tiranía la helada arquitectura colosalista de Speer. El asunto, un tanto anacrónico en otras latitudes, centellea aquí con el libro de Sergio Vilar.
Naturalmente no vamos a hacer una síntesis de las contestaciones de los intelectuales que Sergio Vilar ha agavillado. Pero interesa subrayar la postura de independencia del autor y hasta elogiar lo que podemos llamar su osadía al empeñarse en coleccionar unos argumentos que vienen a ser algo así como la palpitación subterránea del país ante unas materias tan complicadas y, por paradoja, tan claras. Lo que no debemos atisbar en estas páginas es un brote de rebeldía, sino más bien una posición de buena voluntad en torno a la cuestión. Me agrada que sea precisamente Sergio Vilar quien haya roto el fuego. Tal vez la diferencia entre las polémicas antañonas y éstas de ahora estriben en que aquéllas cobraban un tufillo subversivo y éstas exudan un hálito humanista. Pero una cinta misteriosa las anuda, aunque al revés de los hombres desde hace más de treinta años. Sergio Vilar no desea ninguna violencia, sino un orden dentro de valores perfectamente ordenados. ERO.» (ERO [= Álvaro Ruibal 1910-1999], «La calle y su mundo: Sergio Vilar» La Vanguardia Española, Barcelona, 20 de febrero de 1965, pág. 22.)

En 1965 asiste Sergio Vilar al encuentro celebrado por el Comité español del Congreso por la Libertad de la Cultura en Toledo, en casa de Fernando Chueca Goitia, organizado por Pablo Martí Zaro.

Comité español del Congreso por la Libertad de la Cultura, Toledo, 26-28 de noviembre de 1965
Reunión del Comité español del Congreso por la Libertad de la Cultura, Toledo, 26-28 noviembre 1965. Izquierda a derecha: Paulino Garagorri, José Antonio Maravall, Enrique Tierno Galván, Lorenzo Gomis, Fernando Chueca, Víctor Hurtado, Sergio Vilar, José Benet, Aranguren, Martí Zaro y Juán Reventós.

Comité español del Congreso por la Libertad de la Cultura, Toledo, 26-28 de noviembre de 1965
Reunión del Comité español del Congreso por la Libertad de la Cultura, Toledo, 26-28 noviembre 1965. Ernesto Lluch, Vicente Ventura, José María Castellet, Sergio Vilar y Juán Reventós.

Un trabajo fino como doctorado: pastorear la oposición democrática al franquismo

Con dinero gestionado a través del Comité español del Congreso por la Libertad de la Cultura, bajo supervisión inmediata de Pablo Martí Zaro y mediata de Julián Gorkin y la cúpula parisina, aceptó Sergio Vilar el encargo de tomar contacto y entrevistar, de forma sistemática y exhaustiva, a las personas más visibles y significativas de las distintas tendencias opositoras al franquismo dentro de España, con el objetivo visible, atractivo además para los entrevistados, de aparecer en un libro periodístico sobre la oposición interior al régimen, que había de contener necesariamente los nombres de las personas llamadas a ser protagonistas de la inmediata historia política de España, cuestión de años o de meses, según percibiese cada cual de próximo el final de Franco.

Sergio Vilar, de treinta años, soltero, disponible, trabajador, bien parecido, periodista que había logrado romper con la rutina del gacetillero a la que parecía destinado gracias a los tres cursos de formación (1961-1964) en el incomparable taller mallorquín de Camilo José Cela, cursos que había superado brillantemente (llevando el día a día de la revista Papeles de Son Armadans; adquiriendo experiencia en el trato personal con numerosas individualidades singulares, aunque fuera sobre todo por escrito, al elaborar el Manifiesto sobre arte y libertad, y hasta preparando en 1962 un bolsilibro de la popular colección Marabú Zas, de Bruguera, el dedicado a Organismos internacionales, que le sirvió para familiarizarse con la misión y la historia de la ONU, la CECA o la OTAN…), era el candidato ideal para tan delicada, interesante e importante misión.

Tras la licenciatura con Cela había tenido ocasión de reencontrarse con la crudeza del mundo exterior: depender de artículos o reportajes mal pagados y de traducciones peor remuneradas (Toray publicó en 1963-1964 al menos tres novelas vertidas por Sergio Vilar a la lengua española). Pero los amigos tenían interés en él y procuraban mantener vivo su nombre: Bartolomé Costa-Amic (1911-2002), antiguo militante del POUM y, tras la Guerra, socio en México de Julián Gorkin en el sector político editorial, publicó una recopilación de escritos breves (Esa gente de España. 7 ensayos, Costa-Amic editor, México 1965, 116 págs.) donde tres veteranos exiliados como Américo Castro, José Ferrater Mora y José Ramón Marra-López, respaldaban a cuatro jóvenes de treinta años recién cumplidos que interesaba encarrilar: Manuel Medina Ortega, Eduardo Martínez de Pisón, Raul Morodo y Sergio Vilar.

El doctorado que se le propuso era tarea laboriosa, nada sencilla, no exenta de dificultades, recelos y hasta peligros, en aquellos años y circunstancias. Pero era una misión que también había de resultar esencial para la propia biografía del autor, por la experiencia, horizontes y contactos que le permitiría adquirir. Una vez articulado el proyecto, le ocupó a Sergio Vilar los años 1966, 1967 y 1968 (no en exclusiva, pues sigue escribiendo y publicando artículos en La Vanguardia, de Barcelona). Para cumplir este trabajo tenía necesariamente Sergio Vilar que poner en juego su propia personalidad y trayectoria pública como periodista, sin ocultar su evolución biográfica pública y sus ideas. Un anónimo o un pseudónimo sería tenido por un policía o un espía, y no lograría superar rechazos y sospechas.

En junio de 1966 ya figura su nombre entre los ciento ochenta y seis «abajo firmantes, intelectuales, artistas, profesionales, &c., identificados con los problemas de los trabajadores españoles» (Adhesión de los intelectuales al documento de los trabajadores madrileños, Mundo Obrero, año XXXVI, nº 16, Madrid, 2ª quincena de Julio de 1966).

«La revista Serra D'Or, editada por el Monasterio de Montserrat, ha sido multada con 50.000 pesetas por haber publicado un artículo de Sergio Vilar titulado “El País Vasco en Cataluña”.» (España Republicana, La Habana, 1 de marzo de 1968, año XXX, nº 650, pág. 2.)

En el número 58 (segundo trimestre de 1968) de Nuestra Bandera, revista teórica y política del Partido Comunista de España, en un aparte al artículo de Federico Melchor, «U.S.A.: las libertades prostituidas», dedicado a «El racismo: otra llaga USA» (pág. 44), se transcribe una párrafo de los sociólogos norteamericanos Arnold Rose y Myrdal, «citados por Sergio Vilar, 24 diciembre 1967, La Vanguardia, Barcelona» (el artículo citado de Sergio Vilar, en efecto, hace el décimo de su serie «Los negros americanos. De la esclavitud a la libertad», bajo el título «Los negros en la política», publicado en la página 16 del ejemplar correspondiente al día mencionado del periodico barcelonés).

Mediado 1968 viajó a París por vez primera, para reportar sobre su trabajo y entregar el original, para que lo fueran publicando. Llegó en los días en los que ya se había desencadenado allí aquella apariencia revolucionaria que fue Mayo de 1968, y todavía tuvo ocasión de implicarse removiendo algunos adoquines en manifestaciones de protesta antes de volver a España. Sus amigos comunistas, a los que había entrevistado para el libro, le invitaron entonces a hablar de la «revolución de mayo»:

«“Sí, de acuerdo –dijo el militante–, pero eso no ha sido una revolución.” Pocos días después, en la cripta de una iglesia que hay en la calle San Elías, cerca de la plaza Molina, no lejos de la calle Balmes, se reunieron varios comunistas con el militante, que entonces no era más que un demócrata simpatizante. Las palabras del disidente cayeron como un jarro de agua fría en la mayoría de los allí presentes. […] Y entonces el militante, con su ingenuidad mezclada de perversidad, les describió todo lo que había visto, escuchado, estudiado en París, de lo que se deducía un panorama muy diferente al que se imaginaban esos militantes comunistas.
Y para que la cosa no quedara tan pesimista –“realista, digo yo”, dijo el militante–, el sacristán, Herr Manuel, jefe luckasiano de la teología central del PSUC de aquel momento, pidió la palabra para decir, en el fondo, algo así como “¡Coño, eso no puede ser así, porque si es así se nos acaba el asunto de la revolución!”, y se puso a animar a la gente, no fuese que se les derrumbara la militancia y sembraran la depresión entre otros.» (Sergio Vilar, El disidente, 1981, página 69.)

El colofón de Protagonistas de la España democrática. La oposición a la dictadura 1939-1969, lleva por fecha el 28 de diciembre de 1968, día de inocentadas en el ámbito de la hispanidad, y comenzó a difundirse en los primeros días de 1969. ¿Qué hacer? «…de acuerdo con Reventós, yo me marché al exilio un día de enero de 1969, al amanecer. Hacía frío, y sobre todo el militante notaba, al traspasar la frontera, cómo iba penetrándole, casi imperceptible, pero implacablemente, el punzante hielo del exilio.» (Sergio Vilar, El disidente, 1981, página 74.)

Ni simpatizante, ni militante, ni disidente: diez años de infiltrado cizañero en el Partido

En el número 61 (marzo-abril 1969) de Nuestra Bandera, revista teórica y política del Partido Comunista de España, pág. 45, se destaca en recuadro un fragmento del doctor Gutiérrez Díaz sobre Julián Grimau: «Esta declaración es recogida por el periodista valenciano Sergio Vilar en su libro Protagonistas de la democracia española, Ediciones Sociales, Barcelona-París-Madrid.»

En el número 17 (segundo trimestre de 1969) de la revista Nous Horitzons, publicada en México y en catalán como órgano –sin decirlo, para evitar recelos de las autoridades– del comunista Partido Socialista Unificado de Cataluña, el triunfo del libro de Sergio Vilar es total: dedican diez páginas (de la 42 a la 51) a glosarlo, con declaraciones ad hoc del propio autor, y a resumir en catalán las páginas en las que Vilar transcribe su conversación con Miguel Núñez (págs. 225-242 y 732-733):

«Un llibre politic oportu. Amb el títol Protagonistas de la España Democrática. La oposición a la Dictadura 1939-1969, ha estat publicat a París un llibre de l'escriptor barceloní Sergi Vilar, llibre que ha causat autèntica sensació entre els espanyols i entre tots aquells qui, des de l'estranger, s'interessen pels problemes del nostre país. Nombroses publicacions i emisores de ràdio dels països d'Europa Occidental han dedicat elogiosos comentaris a aquesta obra de Vilar que els ha revelat l'existència a Espanya d'una oposició política amplíssima, madura per a assegurar una alternativa democràtica a l'envellit i descompost règim feixista espanyol. El llibre de Vilar s'està traduint al francès, es parla també de l'anglès i italià i, a despit de la seva extensió –743 págines–, és segur que constituirà un èxit editorial. En la seva resposta a un questionari que li hem enviat, Sergi Vilar es refereix a l'estructura i als temes del llibre en els termes segënts: […]. Els “equips” de l'oposició catalana presenten en el llibre de Vilar un panorama de problemes actuals del més gran interés per a Catalunya i per als catalans, els quals ens proposem contribuir a divulgar des de les planes de Nous Horitzons. Comencem avui aquesta tasca reproduint les pàgines dedicades al dirigent comunista Miquel Núñez, i també les opinions que ell dóna a la fi del llibre sobre les vies per a fer realitat la liquidació de la dictadura i l'establiment d'un règim de llibertats que permeti al poble donar-se el règim de la seva preferència.»

El periódico filocomunista Información española (Bruselas) dedica una página (nº 23, mayo 1969) a la recomendacion entusiasta de Protagonistas de la España democrática, firmada por Domingo Escobar.

Y el 25 de mayo de 1969 celebra el PCE en Bruselas, por todo lo grande, la Fiesta 1969 del periódico Información Española: la Sala Da Vinci del Centro Internacional Rogier está decorada con banderas republicanas y grandes letreros: «España, sí - Franco, no», «Vivan las Comisiones Obreras», «Viva la intelectualidad progresista», «Viva la reforma agraria», «Viva la alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura». Era la culminación de una semana de actividades que habían comenzado la mañana del domingo 18 de mayo, con una actuación de los coros y danzas soviéticos que «se avinieron gustosamente a actuar en los locales del Club y ofrecieron un programa de danzas de cuatro repúblicas de la URSS», y la inauguración, esa tarde, de la Semana del Libro, con una exposición del libro democrático: «Por la tarde, charla sobre “La libertad de expresión”, a cargo de Sergio Vilar, escritor de cuya obra Protagonistas de la España Democrática se hace eco IE en el presente número, así como en el anterior» (Información española, nº 24, primera quincena de junio de 1969, pág. 16). Se refieren a otra página que dedica ese periódico al libro de Sergio Vilar, ya que han contado con su presencia, con el llamativo título: «I.E. interroga a Sergio Vilar. Las “Omisiones” en La oposición a la dictadura».

No debe extrañar, por tanto, que un veterano nacionalista vasco bien informado, como José Domingo de Arana (1906), decidiese el 5 de junio de 1969 enviar una carta a Jose María Gil Robles, con copia a otros cien destinatarios, advirtiendo que: «Un libro anunciado para “ORGANIZAR” la Oposición, intenta “LIQUIDAR”» la Oposición Responsable a beneficio del PARTIDO COMUNISTA».

 

 

 

«En una interesante encuesta realizada por el periodista y escritor Sergio Vilar, entre hombres representativos de Cataluña, Euzkadi, Galicia, Andalucía y Castilla, pertenecientes a distintas formaciones políticas, aparece claramente el enorme camino recorrido desde 1936 hasta hoy en la comprensión de la necesidad del reconocimiento, con todas sus consecuencias, de la personalidad nacional de las nacionalidades de nuestro país.» (Dolores Ibárruri, España, Estado multinacional [septiembre 1970], Editions Sociales, París 1971, pág. 56.)

Bibliografía de Sergio Vilar

1962 Organismos internacionales (ONU, CECA, FIFA, OTAN, su misión y su historia), Bruguera (Marabú Zas 45), Barcelona 1962, 154 págs.

1963 Manifiesto sobre arte y libertad, encuesta entre los intelectuales y artistas españoles, Las Americas Publishing Company, New York 1963, 302 págs.

→ 1964 Manifiesto sobre arte y libertad, encuesta entre los intelectuales y artistas españoles, Fontanella (Informes 10), Barcelona 1964, 378 págs.

Traducción de Henri Bernardin de Saint-Pierre, Pablo y Virginia, Toray (Novelas Maestras), Barcelona 1963, 171 págs.

«Les intellectuels espagnols sont-il libres?», Les Lettres Nouvelles, nº 41 (décembre 1963-janvier 1964).

1964 Traducción de Erckmann-Chatrina, El amigo Fritz, Toray (Novelas Maestras), Barcelona 1964, 194 págs.

Traducción de Théophile Gautier, La novela de la momia, Toray (Novelas Maestras), Barcelona 1964, 172 págs. Orbis (Las grandes novelas de aventuras 68), Barcelona 1985, 156 págs. Orbis, Barcelona 1988, 146 págs. Planeta-De Agostini, Barcelona 1998, 207 págs.

1965 & alii, Esa gente de España. 7 ensayos (Américo Castro, Raul Morodo, Sergio Vilar, José R. Marra López, E. Martínez de Pisón, José Ferrater Mora y Manuel Medina Ortega), Costa-Amic editor, México 1965, 116 págs.

1968 Cataluña en España. Aproximación desde Cataluña al espíritu y los problemas de las regiones españolas, Aymá (Colección Ensayo), Barcelona 1968, 252 págs.

El poder está en la calle, Editorial Cuadernos para el Diálogo, Madrid 1968, 178 págs.

Protagonistas de la España democrática. La oposición a la dictadura, 1939-1969, Ediciones Sociales, París 1968, 745 págs.

→ 1970 Les Oppositions à Franco (traduit de l'espagnol par Elena de La Souchère, Jean-Michel Fossey et Jean-Jacques Olivier), Ed. Denoël (Les Lettres nouvelles), París 1970, 429 págs. 2ª parution: Denoël, París 1981, 430 págs. [La editorial de Robert Denoël (1902-1945), colaboracionista y antisemita antes y después de la Ocupación nazi, fue adquirida, tras su asesinato cuando la Liberación, por Gallimard, su adversario editorial.]

→ 1970 Contro Franco. I protagonisti dell'opposizione alla dittadura 1939-1970 (traduzione dallo spagnolo di Glauco Felici e Saverio Tutino), Feltrinelli (I nuovi testi, 12), Milano 1970, 551 págs. [Giangiacomo Feltrinelli (1926-1972), editor y activista comunista italiano por antonomasia, estaba entonces en la clandestinidad, organizando su propia guerrilla extremista, Gruppi di Azione Partigiana GAP, antes de ser probablemente neutralizado mientras colocaba explosivos para volar una línea de alta tensión.]

→ 1971 Die spanische Opposition (Übersetzung: Josef Bender), Pahl-Rugenstein, Köln 1971, 391 págs. En la cubierta: «Französische Ausgabe: Denoël. Italienische Ausgabe: Feltrinelli. Deutsche Ausgabe: Pahl-Rugenstein.» [Manfred Pahl-Rugenstein (1910-1990), fundador de su editorial en Colonia en 1957, activista contra el rearme y la entrada de la RFA en la OTAN, ligado a los Verdes, se supone que también tenía financiación oculta de la comunista RDA, por lo que la editorial quebró en 1989, cuando la Unificación.]

→ 1976 La Oposición a la dictadura: protagonistas de la España democrática, Aymà Editores, Barcelona 1976, 708 págs. [Jaime Aymà Mayol (1911-1989), depurado tras la Guerra Civil, fundó la editorial en 1944 junto con su padre, el catalanista Jaime Aymà Ayala (1882-1964): en 1971 publicó El asesinato de Trotsky, de Julián Gorkin; en 1974 El proceso de Moscú en Barcelona, el sacrificio de Andrés Nin, de Julián Gorkin; en 1975 El revolucionario profesional, de Julián Gorkin…]

1973 Cuba. Socialismo y democracia, Librairie espagnole (Biblioteca Club de bolsillo), París 1973, 247 págs.

1977 La naturaleza del franquismo, Tesis doctoral en sociología presentada en la Univ. de Paris-Vincennes en 1974, Península, Barcelona 1977, 217 págs. 2ª ed.: Península, Barcelona 1977, 217 págs.

Fascismo y militarismo, Grijalbo (Colección Nuevo Norte 22), Barcelona 1978, 290 págs.

Dictature militaire et fascisme en Espagne: Origines, reproduction, luttes, Éditions Anthropos, París 1977, 258 págs.

Carta abierta a la oposición, Planeta (Colección Textos 28), Barcelona 1977, 271 págs.

Traducción, introducción y notas de Nicos Poulantzas, La crisis del Estado, Fontanella (Libros de confrontación, Filosofía 9), Barcelona 1977, 396 págs.

1979 Crisis y nueva política de la izquierda española, Dopesa (Testimonio de actualidad 56), Barcelona 1979, 203 págs.

1981 El disidente, Plaza & Janés, Barcelona 1981, 285 págs.

Proyección internacional de España. Conversaciones de Sergio Vilar (con Fernando Álvarez de Miranda, José María de Areilza, José Mario Armero, Heribert Barrera, Josep Benet, Ignacio Camuñas, Miguel Martínez Cuadrado, Fernando Morán, Raul Morodo, Enrique Múgica, Joaquín Ruiz-Giménez, Antonio de Senillosa, Ramón Tamames y Enrique Tierno Galván), Tecnos (Colección ventana abierta), Madrid 1981, 175 págs.

1984 Historia del antifranquismo 1939-1975, Plaza & Janés (Colección Época), Barcelona 1984, 486 págs.

1985 El viaje y la eutopía. Iniciación a la teoría y a la práctica anticipadoras, Laia (Divergencias), Barcelona 1985, 162 págs.

con Ricardo de la Cierva, Pro y contra Franco. Franquismo y antifranquismo, Planeta (Espejo de España 114), Barcelona 1985, 279 págs.

1986 Por qué se ha destruido el PCE, Plaza & Janés (Época), Barcelona 1986 (febrero), 281 págs.

Franquismo y antifranquismo, Orbis (Biblioteca de historia 100), Barcelona 1986, 255 págs. («es una síntesis de dos libros míos anteriores: La naturaleza del franquismo [1977] e Historia del antifranquismo 1939-1975 [1984].»)

La década sorprendente, 1976-1986. La construcción de la democracia entre la euforia, el desencanto, la modorra y los sobresaltos, Planeta (Espejo de España 125), Barcelona 1986, 208 págs.

1987 La Universidad, entre el fraude y la irracionalidad, Plaza & Janés (Época, hombre y sociedad), Barcelona 1987, 310 págs.

1988 El futuro de la cultura. Alternativas críticas, Plaza & Janés (Hombre y sociedad), Barcelona 1988, 298 págs.

1991 Carta abierta al Rey Juan Carlos, Dictext (Libros límite 6), Barcelona 1991, 343 págs.

1997 La nueva racionalidad: comprender la complejidad con métodos transdisciplinarios, Kairós (Nueva ciencia), Barcelona 1997, 260 págs.

Sobre Sergio Vilar en el Proyecto Filosofía en español

1962 «El intelectual y su responsabilidad. Cara y cruz de un oficio», La Vanguardia, 11 febrero.

1963 «Necesidad de una solución positiva. Nuevas generaciones», La Vanguardia, 8 agosto.

1964 Manifiesto sobre Arte y Libertad. Encuesta entre los intelectuales y artistas españoles.

1968 Protagonistas de la España democrática. La oposición a la dictadura, 1939-1969.

1969 Domingo Escobar, Protagonistas de la España democrática (Información española).

Información española interroga a Sergio Vilar. Las “Omisiones” en La oposición a la dictadura.

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