Pedro Sánchez de Acre
 
fl. 1590

Pedro Sánchez de Acre Filósofo español nacido en el primer tercio del siglo XVI y muerto hacia 1605. Probablemente natural de Toledo, fue maestro racionero de la catedral de la imperial ciudad y autor de tres libros representativos del género de la Miscelánea renacentista, escritos en español. El Proyecto Filosofía en español inició la Edición de las obras de Pedro Sánchez en junio de 2013.

Frente al luteranismo y corrientes espiritualistas afines, la filosofía católica de Pedro Sánchez considera que la fe no basta para la salvación del hombre, sino que hay que cumplir con «buenas obras» definidas según los parámetros de virtudes objetivas. De esta manera, su obra demuestra que la especie vertida contra el catolicismo por la ideología alemana sobre la «ética del trabajo» protestante es absurda e infundada, puesto que estos libros del primer barroco español representan todo un elogio del trabajo frente a la ociosidad.

Como humanista defiende la recuperación de los filósofos gentiles para la cristiandad, en prueba del universalismo de su doctrina, presentando la diferencia entre los antiguos y modernos que dará lugar a la Idea de Historia Universal.

Desde el materialismo filosófico, la reinterpretación de dicha idea de «salvación por las obras» del hombre por parte de Dios, viene a significar la dialéctica entre el individuo humano y la persona según la cual es el «ingreso» del individuo, a través de las diversas instituciones, en una sociedad histórica, lo que le permite constituirse como persona humana.

Asimismo, el humanismo español que representa Pedro Sánchez de Acre nos ofrece un momento privilegiado de la constitución de la Idea moderna de Hombre, el del antropocentrismo en lucha contra el angelismo, tanto judío, como musulmán (Elena Ronzón, Sobre la constitución de la Idea moderna de Hombre en el siglo XVI: el conflicto de las facultades, Fundación Gustavo Bueno, Oviedo 2003). Pues es esta consideración del hombre como compuesto de alma y cuerpo, situado por encima de los ángeles al haber sido elegido por Dios para encarnarse, lo que da al dogma católico un valor inexcusable en el desarrollo de la ontología materialista para la cual todo ser inteligente tiene cuerpo necesariamente.

El humanismo contrarreformista de Pedro Sánchez entronca con la tradición medieval española que tiene su origen en obras tales como el Libro de los doce sabios o el Libro de Alexandre, en las que se conjuga la filosofía de tradición helénica con una visión del mundo otorgada por la política del ortograma imperial español.

Los títulos completos de los tres libros de Pedro Sánchez son los siguientes:

1584 Árbol de consideración y varia doctrina. Plantado en el campo fertilísimo de los venerables misterios de la semana Santa. Del que se cortan siete ramos muy hermosos que van en la procesión el Domingo de Ramos, uno para cada día desta semana. Y son siete consideraciones principales de la Pasión del Redemptor. Y estos ramos están cargados de flores y frutos de otras consideraciones particulares de diversas materias agradables y provechosas para todo Christiano en qualquier tiempo. Una adición de los misterios de la Resurrección del Redemptor. Y la vida de Adan. Y la del Antecristo, y la de los siete durmientes, y otras cosas dignas de saber. (Toledo 1584, [8] + 457 + [7] folios.)

1590 Historia moral y philosophica. En que se tratan las vidas de doze Philosophos, y Principes antiguos, y sus sentencias y hazañas: y las virtudes moralmente buenas que tuvieron. Y se condenan los vicios de que fueron notados. Apurando lo bueno, y desechando lo malo que tuvieron. Sacando de todo ello la medulla y substancia de lo mejor y mas provechoso, y moralizándolo para utilidad de nuestras costumbres, y vida Cristiana. Y en ultimo lugar, y fin de la obra, se trata de la vida de la Muerte: que es el fin y remate de las cosas humanas. Con algunas consideraciones provechosas para la buena vida. (Toledo 1590, [10] + 372 + [7] folios.)

1595 Triangulo de las tres virtudes Theologicas, Fe, Esperanza, y Caridad. Y Quadrangulo de las quatro Cardinales, Prudencia, Templanza, Justicia, y Fortaleza. En que se tocan algunas de sus propiedades y excelencias, y historias muy provechosas: y alguna doctrina de todas facultades: dedicado al glorioso Apostol S. Pedro. (Toledo 1595, [9] + 294 + [8] folios.)

Llamados de «varia doctrina», estos libros pretendían servir de «espejos de la nación» en los que cualquiera podía «mirarse», de ahí la «lengua vulgar» en que estaban escritos, frente al latín. Con ellos, se podía «estar al día» en las más diversas materias, ejercitándose el «curioso lector» en la crítica filosófica que, andando el tiempo, daría lugar al ensayo como género canónico de la Filosofía. Sus discursos sobre temas variados, desde la glotonería hasta las causas de infertilidad en la mujer, mezclados con la doctrina cristiana que sirve de enlace de todos ellos, ofrecen un estilo desordenado, el famoso ordo neglectus, que tanto se estimó entre los lectores de la época.

En efecto, el Deán y Cabildo de la Santa Iglesia de Toledo en su respuesta a la dedicatoria de la Historia moral dicen de esta obra:

«En el cual [libro] habemos conocido la mucha erudición y varia doctrina que tiene, de donde cada uno que leyere, puede coger el fruto de la ciencia a que fuere más aficionado. Porque tiene abundante copia de Philosophia natural y moral, y mucha doctrina de la sagrada Teología, y otras muchas cosas de provecho y gusto. De donde se echa de ver cuán perito y universal os mostráis en todas las ciencias. Y parece que habéis abierto tienda de diversas y muy preciosas mercaderías: y plantado un deleitoso enjertal de diversos viduños.»

Gracias al libro Cristianos Nuevos y Mercaderes de Toledo, de José Gómez Menor, sabemos que Pedro Sánchez es descendiente de una de las familias toledanas de ricos mercaderes cuyo apellido, «Acre», no deja lugar a dudas respecto a su origen judeoconverso.

Como racionero de la catedral de Toledo, debió de ingresar en ella hacia 1560, según se puede deducir de sus palabras en la dedicatoria del Árbol de consideración al cardenal Quiroga: «veinticuatro años que ha que resido en esta su santa Iglesia de Toledo».

El mismo Pedro Sánchez nos da una idea de las labores en las que participaría como racionero y maestro de humanidades en la catedral, al dirigirse así al «Deán y Cabildo de la Santa Iglesia de Toledo» en el prefacio de su Historia Moral y philosophica:

«Pues viendo yo cuán sublimados son por Vuestra Señoría, y cuán bien galardonados los que en esta santa iglesia y Arzobispado de Toledo, se dan al ejercicio de las letras, y entendiendo el gran provecho que hacen en la viña de Dios los Prebendados que la cultivan, y trabajan en ella, unos leyendo, otros predicando, otros escribiendo y enseñando, otros con sus buenas obras, doctrina y ejemplo, dando gran resplandor en ella: por no degenerar yo de hijo de tal madre, como es esta santa Iglesia donde me he criado: queriendo imitar en algo el aprovechamiento que mis mayores hacen en ella, he tenido atrevimiento y osadía de querer yo también ofrecer en este santo Templo donde resido, el Cornadillo de esta mi obra, fabricada con mis pocas fuerzas: como el niño que queriendo imitar a los que ve andar, va a gatas, y como puede, trabajando por seguirlos.»

A lo que el Deán y Cabildo, en un párrafo a continuación, responden con algo que nos ofrece información acerca del oficio de racionero, o sea, el que recibe una «ración» o «prebenda» a cambio de su trabajo:

«Y estimamos en mucho, que cumpliendo con la obligación de vuestra Prebenda, y con los cargos que tenéis en esta santa Iglesia, hayáis tenido lugar de poner en término que se pueda gozar de su fruto, la Historia presente: que no es menos apacible, gustosa y erudita, ni habrá costado menos trabajo que el Árbol de consideración y varia doctrina, que pocos días antes sacasteis a luz, y con tanto aplauso y aprovechamiento está recibido en estas partes.»

Y entre esos cargos que dice el Deán ocupar nuestro autor, hay uno del que también el mismo Pedro Sánchez nos da noticia. En su Árbol cuenta que fue rector de la «casa de locos de Toledo», la llamada «Casa del Nuncio» –de recuerdo todavía hoy conservado en el Callejón de los Orates o de Nuncio Viejo– «eligiéndome para este oficio el Cabildo de la Santa Iglesia de Toledo» (Árbol de consideración, 294v). Y no sin cierta gracia, por cierto, característica del toledano, al decir que lo eligieron por estar él también «enfermo de este humor». Sobre este Hospital es interesante saber lo que refiere Ángel Fernández Collado (en su libro La catedral de Toledo en el siglo XVI, Diputación Provincial de Toledo, 1999), y es que fue una institución pionera en España en la asistencia psiquiátrica, fundada por el canónigo de Toledo don Francisco Ortiz en torno a 1480.

Como indicio de su posible fecha de fallecimiento tenemos los datos del libro de cuentas del Archivo de Obra y Fábrica de la catedral, en el que aparecen misas a su cargo desde el 8 de enero de 1594 hasta el año de 1605 (Carmen Torroja Menéndez, Catálogo del archivo de obra y fábrica de la Catedral de Toledo: Serie de libros siglos XIV-XVI, pág. 239.)

Teniendo en cuenta que cuando escribe el Triángulo, en 1595, él mismo dice en el prólogo estar tocando el fin de sus días, es probable que se muriese en torno a 1605.

Mínima antología de textos de Pedro Sánchez

Texto del Árbol de consideración en el que aparece la Idea anatomo-arquitectónica del cuerpo humano como Microcosmos. Repárese en que no es sólo el alma, en el sentido clásico de Aristóteles (para el que el alma era «en cierto modo todas las cosas»), lo que causa admiración, sino también y sobretodo el cuerpo, como «templo del espíritu»:

«…en cuya creación parece que se quiso Dios esmerar tanto, y hacer tan cabal y perfecta esta su imagen, que mostró en esta obra su divino saber, haciendo de tan ruin metal, y de materia tan baja como la tierra, y sobre tan flaco cimiento, una obra tan admirable como el cuerpo humano. Y criando de nonada una forma substancial, tan noble y de tan alta prosapia, que no tiene parentesco con cosa terrenal, antes es de casta celestial, porque no tiene que ver con carne y sangre: sino que es muy parienta de los espíritus Angélicos, porque es espiritual e incorpórea como ellos, y hecha a la traza de su mismo criador, y a su imagen y semejanza (cuanto al entendimiento, memoria y voluntad como habemos visto).
Y quién no se admira y espanta, si cae en la cuenta de lo mucho que debe a este soberano artífice? Si se para a considerar el artificio con que hizo el cuerpo humano, y cómo le dispuso y aderezó antes que criase al ánima para que hallase hecho el aposento cuando Dios la criase, y la aposentase en él, con tanta hermosura en el rostro, y tanta proporción en los miembros: que a quien bien lo quisiese considerar, la perfección de esta obra, predica y declara la suma sabiduría, y la suma bondad y misericordia con que formó Dios (sin necesidad suya) una obra tan perfecta y acabada. Y le aderezó en ella tres aposentos principales: que son el corazón el celebro y el hígado, para que el corazón fuese el principio de la animación, y el hígado de la vegetación, y el celebro, fuese el principio del movimiento y el sentido. Y también adornó este aposento del ánima racional, con aquellos cuatro humores, sangre, flema, cólera, y melancolía: los cuales son tan necesarios para la conservación de la vida natural, que en faltando cualquiera de ellos: perece luego el edificio corporal que está fundado en ellos. Y también proveyó de arterias que lleven del corazón los espíritus vitales, para que se repartan por el cuerpo, y de venas, que son los caños que trae la sangre desde el hígado a los miembros, y de niervos que traen del celebro el espíritu animal. Y también proveyó a este admirable edificio, de albañares, como son los poros, y los promontorios. Y los caminos y lugares: por donde se expelen las inmundicias y superfluidades del cuerpo. Dio también a este cuerpo, movimiento y miembros de pies y brazos con que se moviese y alivianase.» (446 C-D.)

Texto de la Historia moral sobre la Historia. En él se ofrece el modo de «inmortalidad» que alcanzan las «hazañas de los muertos» gracias a la escritura, lo cual se puede entender como una manera impía de reconocer en qué consiste la «vida eterna»:

«Porque es tan gran cosa la historia, que fenecen los Reinos, y los Reyes, y Monarcas del mundo, y ella no fenece: antes parece que hace revivir a los pasados, y les da como una manera de nuevo ser, con que los conserva en la memoria de los presentes: y (estando ellos muertos) los representa como si estuviesen vivos. Perecen los Reinos y los imperios (como hizo el de Troya, y el de los Romanos, y el de los Sabinos) mas sus historias nunca faltan, ni perecen. Son las historias como archivos en que están guardados los memoriales de las hazañas de los muertos, y como columnas que sustentan, y perpetúan su fama, para que viva en la memoria de los vivos. La cual perecería si faltase la diligencia de los historiadores. Así como las yerbas, y flores, en cortándolas se marchitan: mas si las destilan, dura mucho su virtud y fragancia: así duran las hazañas de los heroicos varones, puestas en la alquitara de la Historia: y se hacen fintiosines y de dura: y no las puede consumir el tiempo. Como significaban los antiguos, pintando un espartero, que no hacía otro oficio sino hacer sogas: y tenía par de sí un animal bruto, que todas se las comía. Por el cual entendían al tiempo, que todo lo consume. Y si algunas cosas deja, son aquellas que están puestas debajo del amparo y protección de la historia: la cual es como oloroso bálsamo (según Herodoto) con que se embalsaman las hazañas de los muertos, para que no se corrompan.» (“Prólogo del Maestro Pero Sánchez al piadoso lector”, pág. [XVIII].)

En el Triángulo, Pedro Sánchez cuenta una anécdota personal con una supuesta endemoniada que demuestra el racionalismo que practicó la Iglesia católica con su política de «eliminación de los ángeles», especialmente desde que el «fin del mundo» cada vez se veía más lejos y la «primera venida» del Señor fue suficiente para mantener a raya las supersticiones (por cierto que nuestras afortunadas investigaciones nos han llevado a saber de qué parroquia está hablando, pues en la de Santo Tomé, al consultar su inventario, nos topamos con una lista de sus párrocos desde 1544 hasta 1996 (un total de cuarenta y cuatro), el segundo de los cuales (desde 1554 hasta 1558) es un «Maestro Pero Sánchez» que, por la fecha, podría ser él):

«Y siendo yo cura en una parroquia de esta ciudad, me llamaron para que dijese los Evangelios a una moza, que decían estar endemoniada, y no había sanado, por más exorcismos que le había hecho un religioso: y como yo la vi, luego por ciertas conjeturas entendí que era ficción y bellaquería, y dije que me la llevasen a la parroquia, que allí yo le sacaría los espíritus, y metida en la sacristía en presencia de su padre y deudos, la hice dar dos docenas de azotes, y cada uno le hacía una amonestación, y aunque lo empezó a negar, luego confesó en el tormento, que no tenía demonio, sino que lo había fingido por miedo de que no la castigase su padre, por cierto mal recaudo que había hecho con un mancebo. Por lo cual, parece que tengo razón en lo que dije, que muchas veces se hacen endemoniadas personas que no lo son, sino que hacen estos embustes y embelecos, por razón de algunos malos recaudos. Y esto no impide que haya otros realmente endemoniados, que tienen al demonio dentro de sí mismos, como los que sanó el Redentor (Math. 8 & 15 Lucae. 8) del mundo, y alanzó de ellos los demonios. Mas después que él padeció, quedó tan castigado el demonio, y tan restringida su antigua potencia, que no se atreve tan fácilmente a entrar en los cuerpos de los bautizados, y que tienen por armas defensivas la señal de la cruz que les ponen en la frente, y en el pecho y espaldas, para que no se atreva el demonio a entrar en ellos, como entraba antes de la crucifixión de Cristo en muchos hombres: y si alguna vez entrase ahora, saldrá corrido y afrentado, por virtud de los sagrados Evangelios y del agua bendita, y de los santos exorcismos, aprobados por la santa madre Iglesia. Los cuales y el divino sacrificio de la Misa, son eficacísimo remedio para alanzar los demonios: como prueba san Agustín (Li. 22 de Civi. c. 8), con ejemplo de un Tribuno endemoniado, que quedó libre diciéndole una Misa, y aplicándole un poco de tierra santa del sepulcro del Redentor. Mas dejaremos las hechicerías y endemoniados por acabar la materia de los jueces.» (174 A.)

Sobre Pedro Sánchez en el Proyecto Filosofía en español

2011 Atilana Guerrero Sánchez, «Pedro Sánchez de Acre, filósofo español», El Catoblepas, nº 116:1, octubre 2011.

2013 Atilana Guerrero Sánchez, «Pedro Sánchez y la filosofía católica española imperial», lección en la Escuela de Filosofía de Oviedo, 29 abril 2013.

Textos de Pedro Sánchez en el Proyecto Filosofía en español

Edición de las obras de Pedro Sánchez, dispuesta por Atilana Guerrero Sánchez:

1584 Árbol de consideración y varia doctrina.

1590 Historia moral y philosophica.

1595 Triangulo de las tres virtudes Theologicas, Fe, Esperanza, y Caridad.

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