Filosofía en español 
Filosofía en español

Ettore Quaglierini (a) Pierre (a) Pablo Bono Piombo  1893-1953

Ettore Quaglierini en 1944Funcionario de la Komintern de origen italiano, encargado por la Unión Soviética de organizar y controlar, en España y en Uruguay, estructuras editoriales y de distribución y comercio de folletos y libros al servicio de la agitprop marxista-leninista-stalinista. Ediciones Europa-América (a) edeya (desde Barcelona y Madrid, España, 1932-1939) y Ediciones Pueblos Unidos (desde Montevideo, Uruguay, 1942-1989), en cuya gestión intervino decisivamente, sirvieron durante décadas para difundir, en español, literatura política y filosófica soviética: desde las Obras escogidas de Carlos Marx [donde 50 páginas son de Lenin y 6 de Stalin], traducidas por Wenceslao Roces (Barcelona 1938), al Diccionario filosófico marxista (Montevideo 1946, &c.). Si la Komintern decidió destinar a este agente italiano al ámbito hispano fue, entre otras cosas, porque su colega español Julián Gómez García (a) Julián Gorkin, tras siete años de actuar como revolucionario profesional a sueldo de Moscú, tuvo que ser expulsado en 1929 de la Komintern por sus desviaciones filotrotskistas (que habían de transformarle en mercenario de Washington, desde 1946, y en ejecutivo del Congreso por la libertad de la cultura, financiado directamente por la CIA, desde 1950 hasta su jubilación). Como es natural Gorkin y Quaglierini se conocían: expulsados ambos de Francia, habían coincidido en Bélgica, aunque Gorkin tardó en conocer la identidad y los antecedentes de Pierre:

«En la planta baja, en la portería, estaba instalada la oficina de la compañera Marta Potosniak. […] Era, en suma, una auténtica correa de transmisión al servicio del aparato. Tenía a su servicio una secretaria rubia y muy atractiva llamada Renée, hija de un militante que se había sacrificado por la causa. Después del patio de entrada había un solar, abandonado, cubierto de musgo y de yerbajos. A la izquierda, perfectamente disimulado, se había construido un pabellón de madera compuesto de dos oficinas. No se recibían visitas allí, y seguramente no conocían su existencia más que algunos funcionarios de confianza. A mediados de 1927 entré yo a ocupar la primera oficina; ocupaba ya la segunda el camarada «Pierre». «Pierre», sin más. Expulsados los dos de Francia, nos habíamos conocido en Bruselas unos meses antes. Ignoraba, sin embargo, su identidad y sus antecedentes; sólo más tarde tenía que averiguarlos. Su nombre era Ettore Quaglierini, y su historial el de un auténtico y sólido militante comunista. Herido de gravedad durante la guerra mundial, había sido uno de los fundadores y el secretario general de la Federación Comunista de Turín: compañero, por consiguiente, del teórico y fundador del comunismo italiano Antonio Gramsci. Después del triunfo de Mussolini, su esposa y él prosiguieron la lucha en la clandestinidad hasta que una noche fueron brutalmente agredidos por los fascistas, que los dieron por muertos. Habíanse visto obligados a refugiarse en Francia, de donde «Pierre» había sido expulsado dos veces consecutivas. Tales eran las circunstancias que nos habían reunido en aquel barracón clandestino de la rue Pelleport, en el que llenábamos una función similar: él, respecto de los comunistas italianos, y yo de los españoles. Todo hubiera debido unirnos con lazos fraternales; sin embargo, no llegamos a sentirnos nunca verdaderos amigos y compañeros. ¿Por qué?
Cierto día, al salir a la hora de almorzar, encontré a la bella Renée atisbando en una esquina próxima. Al manifestarle mi extrañeza, me dijo: –No quiero que nos vean juntos. ¿Nos encontramos esta noche? Y por la noche me advirtió: –Conviene que Marta y «Pierre» no conozcan nuestras relaciones. Perdería seguramente mi empleo. –¿Se han instituido en protectores de tu virtud? –No es eso. ¿No has comprendido que han recibido la orden de observar tu comportamiento y de informar al Buró Político? Sin duda, estos informes van a Moscú. –¿Son favorables, o desfavorables, esos informes? –Ni favorables ni desfavorables. «Pierre» no se atreve a pronunciarse todavía. Te acusa de pensar demasiado por tu cuenta; cree que estás en camino de convertirte en un oposicionista decidido. Recomienda que se siga contigo una táctica paciente, y, en caso de necesidad, aconsejará que se te mande durante algún tiempo a Moscú.
–A Moscú no volveré; me ha bastado la primera vez. Aquí puede tener mi trabajo una utilidad; allí no tendría ninguna. ¡Cuando pienso que la vida en Moscú hubiera constituido un sueño para mí hace apenas tres años!
Me prometió Renée que seguiría informándome. Había una cosa que fallaba en su maquinaria al parecer perfecta: en Moscú se llamó Tamara; en París se llamaba Renée. Diríase que olvidaban al ser humano, con sus sentimientos, o simplemente con su sensualidad. ¿Qué sistema era posible construir olvidando las leyes naturales de la vida? ¿Y cómo admitir que una mujercita de las cualidades humanas de Marta Potosniak y un hombre del pasado revolucionario de «Pierre» pudieran avenirse a aquel espionaje, atento y silencioso, de un compañero que compartía con ellos los peligros y los sacrificios? Desde el punto de vista del «revolucionario profesional», tal como lo concibió Lenin y, sobre todo, tal como lo fue modelando el burocratismo degenerado, el auténtico prototipo era indudablemente «Pierre». Frisaba en los treinta y tantos años y se imponía por su enorme talla y, no obstante la herida de metralla que arrastraba desde la guerra, por su reciedumbre física. Tenía una cabeza de rasgos fuertes y enérgicos y usaba una barbita en punta. No era posible olvidar sus ojos claros, un tanto acerados y escrutadores. Y creo que no sabía reír abierta y francamente, ni dar rienda suelta al buen humor que, por mi parte, no consentí en frenar nunca. Poseía indudablemente una personalidad fuerte, una de esas personalidades características, e incluso cuidadosamente cultivadas, en los medios comunistas, que provocan una mezcla de admiración y de inquietud. Ya un Klein, entre otros muchos, me había producido esa impresión. Y andando el tiempo tenía que distinguir instantáneamente a ese tipo de militante: siempre en tensión, como crispado, sin reposo interior, atareado y dinámico, tanto por costumbre como por necesidad y desconfiando de sí mismo y de los demás. Un hombre diferente, creación y creador de un partido forzosamente diferente. Los métodos de sospecha y de espionaje que había observado en Moscú se extendían miméticamente a las secciones de la Internacional. Las ambiciones, las rivalidades fraccionales y la lucha por la dirección, el espíritu depurador al servicio de estas ambiciones y estas rivalidades, y, por sobre todo, el afán de alinearse respecto de Moscú con el fin de conquistar el favoritismo de los nuevos amos, empezaban a emponzoñarlo todo. Los funcionarios eran espiados por otros funcionarios; los más importantes, interpretando –o creyendo interpretar– los deseos del Kremlim, tenían sus propios espías más o menos adictos o interesados.» (Julián Gorkin, El revolucionario profesional, Aymá, Barcelona 1975, páginas 239-242.)

Ettore Quaglierini había nacido en Livorno el 28 de abril de 1893. Militante del Partido Socialista Italiano PSI desde 1913, fue colaborador de Avanti! (órgano oficial del PSI, dirigido por Benito Mussolini hasta su dimisión, el 20 de octubre de 1914, disconforme con la neutralidad que el PSI propugnaba ante la Guerra). Al sumarse Italia a la Gran Guerra, en mayo de 1915, Quaglierini hubo de incorporarse a la Marina, de la que fue licenciado tras resultar gravemente herido en Corfú. En 1920 obtiene el Diploma di Dottore in Scienze sociali en el Regio Istituto di Scienze sociali «Cesare Alfieri», de Florencia.

Fracturada definitivamente durante la Primera Guerra Mundial la Segunda Internacional –la que habían cristalizado «los marxistas» en 1889–, Lenin y el Partido Comunista Ruso (Bolchevique) impulsaron la Internacional Comunista (en ruso Komintern) –Tercera Internacional, quinta generación de la izquierda–, que se organizó en el Congreso Mundial de la Internacional Comunista (Petrogrado, 2-6 marzo 1919), con voluntad de acabar con el capitalismo, alcanzar la dictadura del Proletariado y extender la revolución y los Soviets fuera de Rusia. El Partido Socialista Italiano se negó a ingresar en la Internacional Comunista, provocando así que el 21 de enero de 1921 Antonio Gramsci y Amadeo Bordiga fundaran en Livorno el Partido Comunista de Italia (sección italiana de la Internacional Comunista), participando Ettore Quaglierini, desde el principio, en la escisión comunista del PSI. En febrero ya era delegado del PCI en Turín, ocupando cargos políticos y sindicales, y colaborando en L'Ordine Nuovo, el diario fundado en esa ciudad por Gramsci en 1919. Mientras, el mismo día que había comenzado el Congreso comunista de Petrogrado, el 2 de marzo de 1919, el antiguo dirigente socialista Benito Mussolini –quien tras abandonar Avanti! había fundado Il Popolo d'Italia– difundía la convocatoria de aquella reunión celebrada en Milán, el 23 de marzo de 1919, que se tiene por inicio de lo que había de convertirse en el fascismo.

El comunista Ettore Quaglierini, adalid de los Arditi del popolo de Livorno contra el fascismo, secretario en 1922 de las federaciones comunistas de Varese, Como y Sondrio, tras el ascenso al poder de «los fascistas» tuvo que abandonar Italia en 1923, sirviendo entonces a la Komintern en Francia, Bélgica, Alemania… Y pudo también mejorar su español gracias a que fue destinado a la Argentina y el Uruguay, como miembro del Secretariado Sudamericano de la Komintern, creado en 1925 en Buenos Aires, y reorganizado tras el VI Congreso Mundial de la Internacional Comunista (Moscú, julio-septiembre 1928), cuando pasó a dirigirlo Victorio Codovilla.

alias Pierre

Julian Gorkin, como se acaba de ver, identifica indubitablemente a Pierre con Quaglierini. ¿Es el mismo Pierre que describe Eudocio Ravines (1897-1978), quien fuera dirigente del Partido Comunista del Perú en los años treinta, antes de convertirse en feroz anticomunista?

«“Pierre” (y también “Pierre Austin”). Pseudónimo bajo el que se ocultó constantemente uno de los comunistas rusos de mayor importancia de los que han actuado en América Latina. Miembro del sector joven de los colaboradores íntimos de Stalin, su autoridad estuvo siempre sobre la de los más altos delegados de la Komintern. Actuó en Brasil, Argentina, Uruguay, Chile; fue miembro del Bureau Sudamericano; más tarde, y durante la guerra mundial última, trabajó en Cuba, en Méjico, en Costa Rica y luego nuevamente en Chile, Argentina y Uruguay.» (Eudocio Ravines, La gran estafa, Editorial Antorcha, Madrid 1958, pág. 582.)

«Marguerite fait alors la connaissance chez Yvonne et Louis d'un couple de communistes italiens, Ettore Quaglierini, surnommé Pablo Bono, ou le Grand Pierre, et sa femme Nina, qui lui présenteront son futur mari quelques années plus tard.» «À son retour en Espagne, en 1929, il a adhéré au Parti communiste espagnol avant d'être recruté comme permanent par Ettore Quaglierini, qui, après son séjour en France, a été chargé par l'Internationale communiste de travailler auprès du parti communiste espagnol et en direction des partis communistes d'Amérique Latine.» «…à Madrid, elle retrouve Ettore Quaglierini, l'un des dirigeants du 5e Régiment de Madrid, qui l'introduit auprès de Luigi Longo, commissaire général-inspecteur des Brigades internationales.» (Yasmine Siblot, «La mémoire entravée. Une trajectoire de libraire et de communiste sous tension. Reconstitution de la vie de Marguerite M.» [Marguerite Moñino-Orlianges], Sociétés & Représentations, CREDHESS, Publications de la Sorbonne, Paris 2001, nº 11, pág. 95.

«Quaglierini Ettore, alias Pablo Bono, alias Le Grand Pierre. 168, 297.» (Pascal Convert, Joseph Epstein. Bon pour la légende. Zamosc 16 octobre 1911, Mont Valérien 11 avril 1944. Lettre au fils, Éditions Atlantica Seguier, Biarritz 2007, pág. 298.)

Algunos historiadores identifican a Pierre con Zinovi Rabinovich, de la Juventud Comunista soviética, funcionario de la Komintern. Pero Olga Ulianova (doctora por la Universidad Lomonosov, y profesora en la Universidad de Santiago de Chile), que nos confirma mediante testimonios irrefutables que Pierre fue Rabinovich (correo de 23 de abril de 2014), encuentra ciertas dificultades en tal identificación:

«Ravines en sus memorias señala que su defenestración fue decidida por una delegación que había llegado desde Moscú y conformada por varios de sus antiguos colegas del Buró Sudamericano. Aparte de Codovilla formaban parte de ella “Pierre” (Z. Rabinovich), el tunecino “Nemo” y el paraguayo O. Creidt. A la luz de los documentos disponibles y de los datos biográficos de los nombrados, parece imposible la presencia del “Pierre”, catalogado antes como el super-comisario soviético del Buró Sudamericano, en la delegación. En el momento de la expulsión de Ravines, Zinovi Rabinovich hacía años que ya no trabajaba en el aparato de la Internacional. En 1936 fue despedido del Instituto de Economía Mundial donde se desempeñaba, por su cercanía con el purgado líder de la Juventud Comunista soviética, Lominadze. El ataque de Alemania nazi contra la URSS, pocos meses después de los acontecimientos chilenos descritos aquí, encontrará a “Pierre” trabajando en el Instituto de Historia de la Academia de Ciencias. De allí partirá al frente como parte de las unidades voluntarias y mal armadas de combatientes “no aptos” –las “Milicias Populares de Moscú”– para caer en combate a un año de los hechos referidos por Codovilla y Ravines. Claramente a fines de 1940 estaba lejos de la Internacional o de cualquier órgano de la política exterior soviética.» (Olga Ulianova, «Develando un mito: emisarios de la Internacional Comunista en Chile,», Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, nº 41, enero-junio 2008, pág. 163.)

Quizá sucede que en el seno de la Komintern hubo más de un Pierre. Y, como puede colegirse de lo dicho, Quaglerini pudo perfectamente ser el Pierre que actuó por España y por América desde al menos 1927 hasta la disolución de la Komintern y el fin de la Segunda Guerra Mundial, alias interno para uso de la Komintern y de los dirigentes de los Partidos Comunistas ortodoxos, secciones de la IC, que, en el mundo, ante la policía y las aduanas, respondía a la personalidad legal de Pablo Bono.

alias Pablo Bono Piombo

¿Desde cuándo utilizó Quaglierini-Pierre el alias de Pablo Bono? [Pablo Bono no es nombre frecuente en España, y se da la circunstancia de que, en diciembre de 1925, un Pablo Bono asistió al entierro de Pablo Iglesias, formando parte de la delegación de: «Cortes (Navarra). Pablo Bono, Esteban Sánchez, Cándido Vera, José Castillo y Esteban Urzáiz», La Libertad, Madrid, 15-XII-1925.] A poco de terminar la guerra española, en un listado de los enemigos que desempeñaron el cargo de delegado político, figura: «Pablo Bono Piombo. Nacido en Italia, siendo nacionalizado en España en el año 1930. Comisario de División en el Ejército de Andalucía» (informe de la Sección de Información del Cuartel General del Caudillo, Burgos, 7 agosto 1939). Al ser detenido en Barcelona, en noviembre de 1934, la policía hace uruguayo al Sr. Bono Piombo, gerente de la editorial Europa-América…

Sea como fuere, parece que Pierre es enviado a España hacia 1930, junto con su compañera Anna Launaro (1890-1973), documentado como Pablo Bono, para controlar ahí la puesta en marcha de la estructura editorial y librera de la Komintern. Y en abril de 1932 comienza a publicarse en Barcelona la edición mensual en español de La Internacional Comunista, que en sus primeros números repite un mismo anuncio, de la que parece ser primera publicación de Ediciones Europa-América:

«El Extremismo enfermedad infantil del Comunismo, por V. I. Lenin. Un formidable ensayo de estrategia revolucionaria. Ediciones Europa-América.»

Enrique Matorras, joven secretario entonces del CC de la Juventud Comunista, reconvertido en 1934 al catolicismo, al tratar en su famoso libro de esta editorial de la Komintern, se refiere «a un emigrado comunista italiano apellidado Bono, el cual es responsable de todo cuanto la editorial publique»:

«9. Editorial Europa-América. […] En España no existía esta editorial, y el Comité Ejecutivo de la I. C. se propuso crearla. Uno de los delegados de Moscú, el conocido entre los militantes del partido por el seudónimo de “Eduardo”, fue encargado de realizar los trabajos precisos para ello. A este efecto, el “Komintern” envió doscientas mil pesetas para montar el negocio. Se buscó un militante no significado y que por su profesión no fuera sospechoso a la policía, para hacerse cargo legalmente de la editorial, nombrándose para ello a José Marín. Pero éste sólo servía para la organización técnica de la misma, designándose para director literario a un emigrado comunista italiano apellidado Bono, el cual es responsable de todo cuanto la editorial publique, estando controlado a su vez por la delegación de la I. C.» (Enrique Matorras, El comunismo en España (desde 1931 hasta 1934), Madrid 1935, páginas 72-73.)

Tras octubre de 1934, fracasada la intentona revolucionaria contra la república burguesa, estuvo detenido unas semanas en Barcelona:

«De una incautación de libros extremistas. Han sido detenidos unos individuos que actuaban en calidad de gerentes de la Editorial Europa-América, llamados Bono Piombo, de nacionalidad uruguaya, y Rito Esteban Novillo, de nacionalidad española. Este individuo está calificado como anarquista. También se halla detenido el dependiente de la librería Europa-América, José Blanquer, acusado de haber falsificado una importante partida de sellos de correo de 0'30 pesetas. La incautación de los libros extremistas y de los sellos falsificados, realizada en dicha librería, corrió a cargo de Acción Ciudadana, que auxilió eficazmente a la Policía.» (La Vanguardia, Barcelona, viernes 9 de noviembre de 1934, pág. 6.)

«Detenidos en libertad. Acusados de haber auxiliado a los que en la noche del 6 de octubre tirotearon a las fuerzas del Ejército que salieron del cuartel de Atarazanas fueron detenidos Pedro [sic] Bono Piombo, Ricardo Marín González, Rito Esteban Novillo y Juan Miñono Gómez. Puestos a disposición de la autoridad militar, los detenidos pasaron más tarde a disposición de la autoridad judicial ordinaria, por no encontrar contra ellos materia delictiva grave. Efectuadas las oportunas diligencias el juez del juzgado número nueve, a disposición del cual estaban los detenidos, ayer decretó su libertad por no haberse comprobado ninguno de los cargos que se les hacían.» (La Vanguardia, Barcelona, viernes 16 diciembre 1934, pág. 10.)

Durante 1935 se vio obligado a actuar por París y por Moscú, para volver a Madrid a principios de 1936, al objeto de relanzar Ediciones Europa-América, en plena campaña frentepopulista.

Comisario político durante Guerra Civil española

Desencadenada en julio de 1936 la guerra en España, organizaron los comunistas en Madrid el 5º Regimiento de Milicias Populares, al que Pablo Bono se incorpora desde el principio como teniente coronel. En enero de 1937 es Comisario inspector del III Cuerpo de Ejército en el frente del Jarama. En una relación de nombramientos del Comisariado General de Guerra de mayo-julio de 1937, figura el registro: «122. Devolución de los expedientes personales a los Comisarios de la relación que comienza con José Laín Entralgo y termina con Pedro Bono Piombo.» Al cumplirse el primer aniversario del 18 de julio, el comisario político Pablo Bono, en nombre de los combatientes del Jarama, firma un ardoroso comunicado que también aparece reproducido en el ABC republicano:

«19 Julio 1936 - 19 Julio 1937. Un año. La fecha de la traición ha marcado el límite histórico del despertar decisivo de nuestro pueblo. Al empuje arrollador de las primeras semanas, cuando las masas populares llenaban de heroísmo el corazón de cada día, sucedió la trágica experiencia de las improvisaciones, que aprovecharon nuestros enemigos, mientras la guerra nos daba la suprema lección: ORGANIZARSE O DESAPARECER. El pueblo la acogió en sus manos desiertas y la levantó como una bandera de lucha, una bandera de creación. A medida que el enemigo, superior en medios, en fuerza organizada, empezó, a pesar de sus éxitos transitorios, a descender su moral, a debilitar sus cuadros, su retaguardia, hasta invocar desesperadamente la total intervención de los imperialistas asesinos, nuestro Ejército surgió de las manos ensangrentadas de las masas con una urgencia plasmada de milagros, de voluntad, de fe. Hoy, en este primer aniversario, después de Toledo, de Málaga, de Bilbao, nuestro pueblo, unido como nunca en su firme voluntad de vencer, al cruce de sus destinos, está marcando la etapa decisiva de su marcha liberadora. Los combatientes del Jarama saludamos a Madrid, TRINCHERA DE TODOS LOS PUEBLOS HONRADOS DEL MUNDO. Pablo Bono, comisario político.» (ABC, Madrid, domingo 18 de julio de 1937, pág. 10.)

Se organiza la Escuela de Comisarios Políticos, que ha de dirigir José Laín Entralgo, y el comisario político Pablo Bono prepara una primera guía para mejor formar nuevos comisarios políticos, que firma con el pseudónimo de Pablo Clavego: Algunas normas para el trabajo de los comisarios políticos, Ediciones Europa América, Madrid 1937.

[Frente de Teruel, 19 marzo 1938, Torrecilla de Alcañiz, La Codoñera.] «En el mismo apogeo del combate, en nuestro puesto de mando, aparecieron el jefe del V Cuerpo, Modesto, el comisario del Ejército de Maniobra, Pablo Bono, y el jefe de la sección de operaciones, comandante Ciutat. Los italianos, considerando que delante de ellos se encontraba un importante “objetivo vivo”, lanzaron sobre el puesto de mando una verdadera lluvia de plomo. Pero ninguno de estos hombres, a los cuales recordaré toda mi vida, tembló. Yo pensaba: “Estos son los verdaderos héroes de España. ¡Si tuviéramos más jefes como éstos en el ejército republicano!”. Este combate inolvidable demostró que al enemigo se le podía golpear y fuerte. Que todo radicaba en la organización y en una buena coordinación de las unidades.» ([Rodión Yákovlevich Malinovski, 1898-1967] «Recuerdos del Mariscal Malinovski. Un combate inolvidable», España Republicana, La Habana, 15 febrero 1966, año XXVIII, nº 605, pág. 18.)

Al trasladarse a Valencia el gobierno de la República, ejerce en la Junta de Defensa del Estado Mayor. Quaglierini permaneció en España hasta 1939.

Entre los documentos que transcribe el historiador anarquista Francisco Olaya Morales (1923-2011), en su libro La gran estafa de la guerra civil (Belacqua, Barcelona 2004), encontramos dos referencias a Pedro Bono Piombo (sic Pedro y no Pablo), referidas a 1939 y 1940, en el contexto del SERE –Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles–, activado en París desde marzo de 1939 para facilitar la evacuación de refugiados españoles hacia Hispanoamérica: en la relación de ayudas mensuales pagadas a ex ministros, ex funcionarios, ex jefe militares, dirigentes políticos, &c., entre las efectuadas por José Arizmendi, figura “Pedro Bono, Comis. Insp. Ejerc. Maniobras” recibiendo un importe mensual de 1.750 francos (apéndice 19, pág. 354); y en la relación de entregas de pasajes individuales con destino a América, figura que “Pedro Bono Piombo” ha recibido 3 billetes por importe de 14.971,50 francos (relación de ultimos pasajes individuales con destino a América, distribuidos por el SERE antes de su desaparición, entre el 22 de febrero y el 16 de marzo de 1940, apéndice 23, pág. 363).

Uruguay: Ediciones Pueblos Unidos

En 1940 es enviado de nuevo a Uruguay, como miembro de la dirección del Partido Comunista del Uruguay, donde organiza la Librería Editorial América y Ediciones Pueblos Unidos [editorial que publica en 1946 el Diccionario Filosófico Marxista de Rosental e Iudin, &c.]

«En Uruguay. Intensa actividad en favor de la Junta Suprema. “España Democrática” de Montevideo informa en su número del 2 de Agosto del corriente: “La Junta de Unión Nacional Española del Uruguay, que preside el senador Don Justino Zavala Muñiz y el compatriota Dr. Emilio Mira López, es ya, apenas iniciada su actuación pública, un organismo pletórico de pujante vitalidad al que prestan su apoyo todos los sectores patrióticos de la colonia española y todas las fuerzas de la democracia uruguaya. […] Y ahora hemos tenido ocasión de constatar, con el magnífico banquete del Parque Hotel, el pasado sábado, hasta qué punto ese sentir popular, ese cariño por España, por su pueblo y por su gloriosa Junta Suprema, es compartido por los hombres del Gobierno, del Parlamento, de la política, de la intelectualidad, de las finanzas y de todas las manifestaciones de la vida del país en todas sus esferas. […] recordando, entre los numerosísimas personalidades asistentes, […] Sr. Pablo Bono […] Enviaron mensajes de saludo y adhesión a la Junta de Unión Nacional del Uruguay, las siguientes persona y organismos: […] Alianza Internacional Giusseppe Garibaldi, representada por su Vice-Presidente Sr. Pablo Bono, Comité Central Femenino Israelita pro Ayuda a los Aliados…» (España Popular, año V, nº 204, México DF, viernes 25 agosto 1944, pág. 5.)

Roma: Librería Rinascita

Terminada la Segunda Guerra Mundial queda atrás Pablo Bono, y Quaglierini vuelve a Italia en 1946, para ejercer en Sicilia la Secretaría del Comité Federal del PCI en Catania. Figura en 1948 en las listas electorales del PCI, como candidato a senador y diputado, pero no resulta elegido. Y Palmiro Togliatti le encarga poner en marcha la librería Rinascita de Roma, de la que es nombrado director.

Todavía el 2 de agosto de 1950 utiliza de nuevo el pseudónimo Pablo Clavego, al firmar una carta que escribe al comunista Louis Aragon (1897-1982), carta que se conserva en el fondo Elsa Triolet-Aragon de la Biblioteca Nacional de Francia, y en la que, según la descripción de su contenido, parece que glosa Quaglierini hasta cuatro de los pseudónimos utilizados por el poeta y novelista durante la ocupación alemana: «François la Colère» (pseudónimo de Aragon en el poema Le Musée Grévin, 1943), «Jacques Destaing» (pseudónimo de Aragon en la recopilación L'Honneur des poètes, publicada por la resistencia en 1943), «Arnaud de Saint-Roman» (pseudónimo de Aragon en Les Bons voisins) y «Le témoin des martyrs» (rótulo de un famoso texto escrito por Aragon en febrero de 1942 –que luego le sirvió como pseudónimo en Le Crime contre l'esprit, París 1944– difundido por Radio Londres, Radio Moscú y la prensa aliada, con fragmentos de cartas escritas por los 27 comunistas prisioneros en el Campo de Choisel –Châteaubriant, Loira-inferior–, fusilados por los alemanes el 22 de octubre de 1941 en la Sablière –a tres kilómetros, hecho recordado hoy con un monumento y un museo–, dos días después del asesinato del ingeniero Karl Hotz, comandante militar de Nantes, abatido a quemarropa por un comando llegado de París, formado por tres jóvenes comunistas de la O. S. –Organisation spéciale, brazo armado del PCF–, y que como represalia supuso la ejecución inmediata de 48 prisioneros, otros 21 en Nantes además de los 27 comunistas de Châteaubriant).

En diciembre de 1952 interviene en Viena en el Congreso Mundial de la Paz y, poco después, la muerte le sorprende en Praga, el 27 de enero de 1953, sede entonces del filosoviético Consejo Mundial de la Paz, del que era colaborador estable representando al PCI.

gbs