Filosofía en español 
Filosofía en español

“Filósofos españoles”

«El Emperador Domiciano, fue en sus costumbres tan vicioso, y en sus pensamientos tan soberbio, que públicamente mandó a los Gobernadores del Imperio, que en sus pregones dijesen estas palabras: Domiciano nuestro Dios, y nuestro Príncipe, manda que se haga esto, y esto…» (Guevara, Aviso de privados, XIII); «al principio de su Principado se solía retirar cada día en su aposento, y no se ocupaba en otro, más que en coger moscas, y enclavalas en un punzón muy delgado» (Suetonio, Las vidas de los doze césares, Tarragona 1596, 218v), y en los años postreros de su reinado (81-96) persiguió a cristianos y judíos, haciendo además que el Senado, hacia 93 o 94, decretase el destierro de Italia y Roma para todos los filósofos (matemáticos y astrólogos): Epicteto, Eufrates, quizá Plutarco. Apolonio de Tiana, a quien también había desterrado Domiciano, pudo asistir en directo desde Efeso, mediante televisión formal portentosa (mucho antes del milagro de Santa Clara), a su asesinato en Roma…

Expulsados los filósofos de Roma cuando Domiciano, asegura Pedro Mejía «que unos huyeron a España», aunque por entonces, al parecer, ya «entre los Españoles eran habidos por Philosophos los Turdetanos» (según interpretaba en 1575 fray Jerónimo Román –quien, para mayor entretenimiento, mete por medio Andalucía– lo que había dejado recopilado en 1522 Alejandro de Alejandro):

1522 «Druidae religiosi & malefici supra quam dici potest. Nam dedita supersticionibus gens in sacris hominem imolant, & cruore captivorum adolent aras. Viscumque & alia dictu nefanda pro numinibus colunt, fuere enim Druidae gens Gallica in Belgis, apud Gallos pre omnibus sacri. Sicut enim apud Persas magi. In Grecia philosophi, In Babylonia Chaldei, apud Indos Brachmanes, In Aethyopia Gimnosophistae, apud Scythas agrippei. Abii & Calvi In Aegypto Heliopolitani. apud Hyperboreos Arymphei atque in Hispania Turdetani, sacri habentur. Sic apud Gallos Druidae magno in precio sunt, & divinis prope laudibus celebrati.» (Alejandro de Alejandro, Dies Geniales, Roma 1522, pág. CLXII; Genialium Dierum Liber Quartus. Caput XIII: Quae vicia ex loci natura aut celi climate quibusdam gentibus ita innata sint, ut illa habeant propria & perpetua.)

1547 «Domiciano desterró de Roma philosophos y astrólogos. Hizo asimismo matar a Iunio Rustico, porque publicó un tratado en loor de Peto Trasea, y de Vibio Prisco, varones muy sabios, pero que habían sido de contrario bando de su padre, y parece cuan poco amor tuvo este tirano Emperador a las letras, por lo que Suetonio y otros autores escriben del, que mando desterrar de toda Italia a los philosophos, y con ellos, según escribe Eusebio, a los astrólogos: del cual destierro hace mención Aulo Gelio, y Philostrato Li. xiii. lo cuenta también, y dice que unos huyeron a España, y otros huyeron a los desiertos de Lybia, y Scithia, y echados así los philosofos, y sabios, procediendo en su crueldad, mató otra infinidad de gente, que Suetonio cuenta por causas ridiculosas.» (Pedro Mexía, Historia Imperial y Cesarea: en la cual en suma se contienen las vidas y hechos de todos los Césares emperadores de Roma: desde Julio César hasta el emperador Maximiliano [1545], Agora nuevamente enmendada y corregida por el mismo Autor, Año de mil y quinientos y cuarenta y siete, Dominicio de Robertis, Sevilla 1547, folio lxvii.)

1561 «Domiciano desterró de Roma philosophos y astrólogos. Hizo asimismo matar a Iunio Rustico, porque publicó un tratado en loor de Peto Trasea, y de Vibio Prisco, varones muy sabios, pero que habían sido de contrario bando de su padre, y parece cuan poco amor tuvo este tirano Emperador a las letras, por lo que Suetonio y otros autores escriben del, que mando desterrar de toda Italia a los Philosophos, y con ellos (según escribe Eusebio, a los astrólogos, del cual destierro hace mención, Aulo Gelio, y Philostrato Lib. 14. lo cuenta también, y dice que unos huyeron a España y otros huyeron a los desiertos de Lybia y Scithia, y echados así los philosofos y sabios, procediendo en su crueldad, mató otra infinidad de gente, que Suetonio cuenta por causas ridiculosas.» (Pedro Mexía, Historia Imperial y Cesarea…, En Anvers, en casa de la Viuda de Martin Nucio, año de MDLXI, fol. 57r.)

1575 «En tiempo de Julio Cesar había este género de Philosophos. Muchas otras sectas hubo en otras naciones que no se hallan sus costumbres. Así como los Bragmanes entre los Etiopes, entre los Scitas los Agripes, Avios, y Calvios, y entre los Hiperboreos los Arimpheos, y entre los Españoles eran habidos por Philosophos los Turdertanos, que son alguna parte de la Andaluzia, como lo dize Alexandro de Alexandro en sus días geniales, lib. 4. ca. 13.» (Fray Jerónimo Roman, Segunda parte de las Repúblicas del Mundo, divididas en XXVII libros, en Medina del Campo, por Francisco del Canto, MDLXXV, pág. 220r.)

De hecho, décadas antes del traslado a España de aquellos filósofos romanos expulsos cuando Domiciano, ya «dos Filósofos Españoles» se habían desplazados a la brumosa Escocia y persuadido a los escoceses de que adorasen «a un solo Dios, y le llamaron Causa de las Causas, dejando la adoración de muchos dioses en el año cuarenta y cinco de la Encarnación de nuestro Señor»:

1589 «Murió Fergus a los veinticuatro años de su Reino, y dejó dos hijos muy pequeños, y porque le pareció que mal podían ser gobernados Reinos en tan poca edad: ordenó que no llegando los hijos de los Reyes sus sucesores a catorce años cuando el Rey sucediese morir, fuese elegido en tal caso por Rey uno de la sangre Real, el más próximo a ella, más digno y más capaz que durante su vida gobernase; después de la cual fuese restituido en el Reino aquel que por defecto de la edad fue excluido, y en virtud desta ley, fue elegido su hermano Farethari, y después della se eligieron en esta forma treinta y cuatro Reyes: y la dicha ley fue causa que murieron en Escocia cincuenta y siete Reyes (de más de la Reina María) de muertes violentas, por la ambición de los menores que eran excluidos, y con todo esto se conservó esta ley mil y trescientos años, hasta el Rey Queneto VIII, y Fergus comenzó a Reinar trescientos y treinta años antes de la Encarnación de nuestro Salvador JesuCristo. Mayno, III Rey de Escocia para establecer con la Religión la obediencia de los pueblos fue el primero que edificó en Escocia templos de forma redonda, e introdujo los ritos de Egipto, y esto fue el año antes del nacimiento de nuestro Salvador JesuCristo doscientos y noventa y un años. Y Ruta, VII Rey de Escocia ordenó, que a los hombres muertos en batalla se les hiciesen suntuosas sepulturas, y se les dijesen muchas alabanzas, y loores para animar a los otros a combatir valerosamente por la patria, y esto el año ciento y ochenta y siete, antes de la venida del Salvador, y antes de la misma venida, Reinando Iosina, IX Rey de Escocia, a persuasión de dos Filósofos Españoles los Escoceses adoraron a un solo Dios, y le llamaron Causa de las Causas, dejando la adoración de muchos dioses en el año cuarenta y cinco de la Encarnación de nuestro Señor. Voada hermana de Cobredo, XIX Rey de Escocia, y Reina de Bretaña con un gran ejército de los dos Reinos, en el cual llevaba cinco mil mujeres valerosas armadas en una batalla deshizo setenta mil Romanos, y echó de la isla a Catto procurador de la Francia por el Imperio Romano.» (Antonio de Herrera, Historia de lo sucedido en Escocia, e Inglaterra, en cuarenta y cuatro años que vivió María Estuarda, Reina de Escocia, En Madrid, en casa de Pedro Madrigal, Año de 1589. Capítulo II: De muchas particularidades del Reino de Escocia dignas de ser sabidas, páginas 7v-8v.)

Antonio de Herrera, Historia de lo sucedido en Escocia, 1589
Antonio de Herrera, Historia de lo sucedido en Escocia, 1725

Adviértase lo sucedido, al cambiar la puntuación, en la reedición británica en español del texto de Antonio de Herrera (páginas 329 a 440 del tomo segundo De vita & rebus gestis serenissimae principis Mariae scotorum reginae, Franciae dotariae, Londres 1725): la introducción del monoteísmo en Escocia «a persuasión de dos filósofos españoles» no habría sido en el año 45 de la Encarnación –de la mano, por tanto, de dos «filósofos españoles» cristianos– sino «antes de la misma venida», por lo que tal doctrina de la «Causa de las Causas», propagada por aquellos dos filósofos españoles, supondría cierto monoteísmo pagano precristiano. Que otros ociosos se entretengan en rastrear las posibles derivaciones hermeneúticas que tal errata londinese de 1725 pudiera haber provocado en cuestiones histórico doctrinales de tanta transcendencia para Escocia y las creencias de sus gentes…

1725 «Y Ruta VII, Rey de Escocia ordenó, que a los hombres muertos en batalla se les hiciesen suntuosas sepulturas, y se les dijesen muchas alabanzas, y loores para animar a los otros a combatir valerosamente por la patria, y esto el año ciento y ochenta y siete antes de la venida del Salvador, y antes de la misma venida reinando Iosina IX, Rey de Escocia, a persuasión de dos filósofos Españoles los Escoceses adoraron a un solo Dios, y le llamaron Causa de las Causas, dejando la adoración de muchos Dioses. En el año cuarenta y cinco de la encarnación de nuestro Señor, Voada hermana de Cobredo, XIX Rey de Escocia, y Reina de Bretaña con un gran ejército…» (Antonio de Herrera, Historia de lo sucedido en Escocia e Inglaterra, en cuarenta y cuatro años que vivió María Estuarda, Reina de Escocia, en De vita & rebus gestis serenissimae principis Mariae scotorum reginae, Franciae dotariae, Impensis Jacobi Woodman & Davidis Lyon, Bibliopolarum Londinensium, Londini MDCCXXV, tomus secundus, pág. 341.)

1736 «Es verdad, que el P. Rapin habla de los Filósofos Españoles, que florecieron ha un siglo, o siglo y medio. ¿Pero quiénes eran aquellos, sino los mismos, cuyo método se sigue hoy como regla en nuestras Escuelas?» (Feijoo, «De lo que conviene quitar y poner en la Lógica y Metafísica», Teatro crítico universal, tomo séptimo, discurso duodécimo.)

1739 «Creo, que esto es poner las cosas en razón; espero, que los Filósofos Españoles se conformen a una disposición tan justa.» (Feijoo, «Argumentos de autoridad», Feijoo, Teatro crítico universal, tomo octavo, discurso cuarto.)

1811 «Díganme ahora los filósofos Españoles, si cuanto es de su parte no hacen lo posible para arruinar el culto católico...» ([impíos, jacobinos y filósofos españoles], El Sensato, Santiago, 26 septiembre 1811.)

1812 «Rasgo brillante de la cultura y la decantada filantropía de un filósofo español, que él solo puede darnos el carácter de nuestra humanísima y cultísima filosofía.» «Pero ¡qué contraste, amados Hermanos nuestros, entre los rasgos de honor, de humanidad, de beneficencia Inglesa, que nos manifiestan las piezas arriba citadas, y la impudencia, la ruíndad, la dureza, el furor de nuestros falsos filósofos, retratados en sus ignominiosas producciones! Vemos al Inglés generoso, atento, humano con los extranjeros, aun los de una Nación enemiga: vemos al filósofo español inculto, cruel y perseguidor de los sujetos y las clases más distinguidas de su propia Nación. Vemos a la Gran Bretaña con su digno Soberano al frente apresurarse a dar testimonios los más públicos y más lisonjeros de su consideración y su respeto a los Obispos expatriados, a sus prendas personales y a su Dignidad Episcopal: vemos por el lado opuesto al filósofo Español, que olvidado de todos los principios religiosos y civiles, ridiculiza esta misma Dignidad, vomita improperios los más infames contra sus propios Pastores los Obispos, y para cubrirlos de oprobrio emplea también las expresiones más viles, que solo puede inspirar la impiedad, la audacia, la grosería, o el defecto total de una educación la más vulgar.» (Instrucción pastoral de los ilustrísimos señores obispos de Lérida, Tortosa, Barcelona, Urgel, Teruel, y Pamplona, Palma de Mallorca, 12 de diciembre de 1812. En la Imprenta de Brusi, Mallorca 1813, págs. 208 y 212.)

1847 «Si solo hubiéramos de dar lugar en esta reseña a los filósofos españoles autores de alguna doctrina no tomada de ajenos escritos, pronto daríamos fin a la tarea, pues son muy pocos los escritores de nuestra patria que han tratado ex professo de filosofía, y menos aún los que lo han hecho del modo que es preciso para ocupar un lugar en la historia de esta ciencia.» (Victor Arnau Lambea, Compendio de la Historia de la Filosofía, tomo III del Curso completo de Filosofía, para la enseñanza de ampliación, Establecimiento tipográfico de D. F. de P. Mellado, Madrid 1847, «Apéndice. Reseña histórica de la filosofía en España», pág. 337.)

1856 «Por último, en el discurso de la obra se presentan las opiniones y doctrinas de muchos filósofos españoles, cuyos nombres tienen tanto derecho a resonar en las controversias filosóficas, como los de Decartes, Mallebranche y otros varios, que a todas horas estamos oyendo repetir con fastidiosa monotonía.» ([Philosophiae rudimenta ad usum academicae juventutis, opera et studio P. Joseph Fernández Cuevas], La Esperanza, Madrid, 3 octubre 1856.)

GBS