Filosofía en español 
Filosofía en español

Juan Huarte de San Juan  1529-1588

Juan Huarte de San Juan

“Filósofo natural” y médico español, recordado casi exclusivamente por su famosísimo Examen de ingenios, para las ciencias (Baeza 1575), libro escrito en español e impreso treinta veces en su lengua (antes de la invención de las ediciones avegetales), y publicado numerosas veces vertido al francés, al italiano y al inglés, ya desde el mismo siglo XVI, en latín y holandés en el siglo XVII, en alemán desde el siglo XVIII, &c.

Desde las mismas explicaciones al título del libro, brinda el autor al lector los mecanismos que provocan “la diferencia de habilidades que hay en los hombres”, prometiéndole, si “leyere con atención”, la ventaja de conocer “la manera de su ingenio” para poder “escoger la ciencia en que más ha de aprovechar”, y en todo caso, si ya la hubiese profesado, entender si atinó con “la que pedía su habilidad natural”.

En este libro de autoayuda el lector confirma pronto lo que la época traía, que por “la compostura natural que la mujer tiene en el Cerebro, no es capaz de mucho ingenio ni de mucha sabiduría”, pero sucede, además, que el generoso autor le aconseja con qué mujer se ha de casar, y desvela con detalle “qué diligencias se han de hacer para que salgan varones y no hembras”, pues “los padres que quisieren gozar de hijos sabios, y que tenga habilidad para letras, han de procurar que nazcan varones: porque las hembras (por razón de la frialdad y humedad de su sexo) no pueden alcanzar ingenio profundo: solo vemos que hablan con alguna apariencia de habilidad, en materias livianas y fáciles, con términos comunes y muy estudiados: pero metidas en letras, no pueden aprender más que un poco de latín: y esto por ser obra de la memoria. De la cual rudeza, no tienen ellas la culpa, sino que la frialdad y humedad que las hizo hembras…” (folio 306r de la edición de 1575).

Como no podía ser de otra manera, Huarte organiza su realidad desde los arcaicos cuatro elementos (fuego, aire, agua y tierra), sus cualidades (calor, frialdad, sequedad y humedad) y los cuatro humores (sangre, flema, cólera y melancolía) que determinan el temperamento (“el día que come el hombre vaca o morcilla hace la simiente gruesa y de mal temperamento, por donde el hijo que de ella se engendrare saldrá feo, nescio, negro y de mala condición; y si comiere una pechuga de capón o gallina, hará la simiente blanca, delicada y de buen temperamento; por donde el hijo que de ella se engendrare será gentilhombre, sabio y de condición muy afable”) y los licores (con Galeno describe, por ejemplo, a los varones que son dichos salados –todavía se dice hoy de alguien que es muy salado–: “por donde los hombres muy lujuriosos se llaman en lengua latina salaces, que quiere decir hombres que tienen mucha sal en la simiente”), &c.

Huarte da por supuesto que el orden natural del universo se mantiene inamovible desde el momento de su divina creación, por lo que conociendo ese orden natural, y sin tener que pedir a Dios cosas que ya dejó resueltas y que por tanto no tiene por qué atender, podrán los hombres mejor beneficiar sus intereses más inmediatos:

“Y de la manera que el Rey no quiere escuchar cuando le piden que quebrante alguna ley justa, o que haga determinar el caso fuera del orden judicial que él tiene mandado guardar: así Dios no quiere escuchar cuando alguno le pide milagros y hechos fuera del orden natural, sin necesidad: porque aun el Rey cada día quita y pone leyes, y muda el orden judicial (así por la variedad de los tiempos, como por ser el consejo del hombre caduco, y no poder atinar de una vez a la rectitud y justicia) pero el orden natural de todo el universo (que llamamos naturaleza) desde que Dios crió el mundo, no ha habido que añadir ni quitar una jota: porque lo hizo con tanta providencia y saber, que pedir que no se guarde aquel orden, es poner falta en sus obras. […] Porque, como probaremos en el capítulo postrero de esta obra, hay orden y concierto en las causas naturales: que si los padres al tiempo de engendrar tienen cuidado de guardarle, saldrán todos sus hijos sabios, sin que falte ninguno.” (capítulo 2 de la edición príncipe).

1583 «Juan Huarte de san Juan, fol. 116.» [Libros que se prohíben en Romance] « Examen de ingenios: compuesto por el doctor Juan Huarte de san Juan: no se enmendando y corrigiendo.» (Index et catalogus librorum prohibitorum, mandato Iluustriss. ac Reverendiss. D. D. Gasparis a Quiroga, Cardinalis Archiepiscopu Toletani, ac in regnis Hispaniarum Generalis Inquisitoris, denuo editus, Madriti MDLXXXIII, index, hoja 66r.)

1584 «Examen de ingenios. Del libro intitulado, Examen de ingenios, que compuso el doctor Juan Huarte de san Juan. [39 expurgos]» (Index librorum expurgatorum, Illustrissimi ac Reverendis. D. D. Gasparis a Quiroga, Cardinalis & Archiep. Toletani Hispan. generalis Inquisitoris iussu editus, Madriti MDLXXXIIII, hojas 116r-118v.)

1612 «Juan Huarte. Examen de Ingenios, 590, 591, 592.» [Libros prohibidos en castellano] « Doctor Juan Huarte de san Juan, Examen de ingenios, no se corrigiendo.» «Juan Huarte, Examen de ingenios. Del libro Examen de ingenios, compuesto por el Doctor Juan Huarte, &c. En Bilbao, 1580. [35 expurgos]» (Index librorum prohibitorum et expurgatorum, Illmi. ac Rmi. D. D. Bernardi de Sandoval et Roxas S. R. E. Presb. Cardin. Tit. S. Anastasiae Archiepisc. Toletani Hispaniarum Primatis Maioris Castellae Cancellarii. Generalis Inquisitoris, Madriti MDCXII, index, páginas 68 y 590-591.)

1729 «Les Espagnols* ne savent point les Peres de l’Eglise ni la Positive: ils ne savent que la Scholastique. (* M. Bertaud dans son Voiage, dit qu’en Espagne on ne connoît point le Docteur Huarte, ni son Livre de l’Examen des Esprits.)» (Menagiana ou les bons mots et remarques critiques, historiques, morales & d’érudition, de Monsieur Menage, recueillies par ses amis. Tome second, nouvelle edition, A París MDCCXXIX, pág. 18.)

1741 «J’ai vû un Livre écrit par JEAN HUARTE, Médecin Espagnol, & qui est intitulé: Examen des esprits pour les sciences. († Il a été traduit en François par Ch. Vion de Dalibray, & imprimé à Paris en 1650.) Il y pose comme un de ses principes fondamentaux, qu’il- n’y a que la nature seule qui puisse donner les qualités propres à réussit dans les sciences, ou dans les arts; & que, sans cette heureuse disposition pour un certain art ou une certaine science, un homme a beau s'y apliquer de toutes ses forces, & avoir les plus habiles Maîtres, il n'en viendra jamais à bout. L’exemple qu’il en alégue, est celui de MARC, fils de l’Orateur Romain. […] C’est pourquoi mon Auteur Espagnol voudroit qu'il y eût des Juges habiles nommés par l'Etat, qui, après avoir examine le génie de chaque garçon, le destinassent a l’emploi qui s’acorderoit le mieux avec ses talens naturels.» (Le Spectateur, ou le Socrate moderne… traduit de l'anglois. Tome troisieme, Freres Wetstein, Amsterdam 1741, págs. 370-372, “LIX Discours” [Feijoo le dice 49].)

1747 «Juan Huarte de San Juan. Su libro Examen de Ingenios. En Vilbao año 1580 [43 expurgos]» (Index librorum prohibitorum, ac expurgandorum novissismus. Pro universis hispaniarum regnis serenissimi Ferdinandi VI, Regis Catholici, hac ultima editione, Illustmi. ac Revmi. D. D. Francisco Pérez de Prado, Ex calcographia Emmanuelis Fernández, Matriti MDCCXLVII, tomo 2, páginas 785-786.)

Tres menciones de Feijoo a Huarte

«13. Creo que no pocos Libros muy buenos de Autores Españoles se hubieran perdido, si no los hubieran conservado los Extranjeros, que es a cuanto puede llegar nuestra, no diré ya negligencia, sino modorra literaria. Algunos nombra en su Biblioteca Don Nicolás Antonio, de los cuales no tuvo noticia, sino por Autores Extranjeros. No ha mucho tiempo, que leyendo el Tercer Tomo del Espectador Anglicano, en el Discurso 49, hallé citado un Libro, cuyo título es: Examen de Ingenios para las Ciencias, y su Autor Juan Huarte, Médico Español. Por lo que se dice de este Libro el Escritor Inglés hice juicio de la excelencia de la idea, y de la importancia del asunto. Y como no tenía otra noticia anterior de él, fui a buscarla en la Biblioteca de Don Nicolás Antonio, como en efecto la hallé a la página 543 del primer Tomo de la Biblioteca nueva; y allí un amplísimo elogio, que del libro, y del Autor hizo Escasio Mayor (Escritor, según parece, Alemán), que le tradujo en Latín; y traducido, le imprimió el año de 1621. Copiaré aquí parte del elogio, trasladado a nuestro Idioma: Me ha parecido (dice Escasio de nuestro Huarte) con gran exceso el más sutil entre los hombres doctos de nuestro siglo, a quien el Público debe tributar supremas estimaciones, y que entre los Escritores más excelentes, cuantos yo conozco, tiene un gran derecho para ser copiado de todos.

14. Como yo, antes de ver la noticia del Médico Huarte en el Espectador, no había leído, ni oído su nombre, no dejé de extrañar, al ver este gran elogio suyo, que tan tarde llegase a mí la primera noticia de un Autor Español de tanto mérito; y aun esa primera noticia derivada a mí de un Escritor Anglicano. Pero cesó después mi admiración, llegando a reconocer, que este Autor Español, al paso que muy famoso entre los Extranjeros, casi está enteramente olvidado de los Españoles. En el segundo Tomo de la Menagiana de la edición de París del año de 1729, a la página 18, donde en nombre de Mr. Menage son censurados de poco eruditos los Españoles, hay al fin de la página la nota siguiente de letra menuda, puesta por el Adicionador: Mr. Berteud en su viaje dice, que en España no es conocido el Doctor Huarte, ni su Libro del Examen de los Ingenios.

15. ¿Puede llegar a más nuestra desidia? O por mejor decir, puede llegar a más nuestro oprobio, que el que los mismos Extranjeros nos den en el rostro con la desestimación de nuestros más escogidos Autores? Es verdad, que el Censor no nombra más que uno; pero el nombrar este sólo para confirmar la nota de la poca erudición Española, significa mucho; significa, que ése es un Autor insigne, esclarecido, célebre; y significa, que pues los Españoles, siendo suyo, y tan grande, le tienen olvidado, ¿qué concepto se puede hacer de la erudición de los Españoles?

16. De lo que dice Don Nicolás Antonio de las pocas ediciones, que se hicieron de este libro en España, y de las muchas que se hicieron en las Naciones Extranjeras, se colige lo mismo con que nos da en rostro el Adicionador de la Menagiana. Tres ediciones refiere hechas en España, la última el año de 1640, y nueve en los Reinos extraños, la última el año de 1663. Y puede conjeturarse, que después de la edición Española de 1640 no se hizo acá otra, pues a haber alguna más cercana a nuestros tiempos, no estuvieran tan olvidados en España el libro, y el Autor. Como asimismo se puede conjeturar, que haciendo los Extranjeros tanta estimación de uno, y otro, hayan hecho repetidas ediciones sobre la de 1663.

17. De este, y otros ejemplos, que pudiera alegar, se colige cuán injusta es aquella queja, que a cada paso se oye de la vulgaridad Española, de que los Extranjeros, envidiosos de la gloria de nuestra Nación, procuran deprimirla, y obscurecerla cuanto pueden. No hay acusación más ajena de verdad. Protesto, que no tengo noticia de algún Español ilustre, o por las armas, o por las Letras, que no haya visto más elogiado por los Autores Extranjeros, que por nuestros Nacionales: los que procuran deprimir la gloria de los Españoles ilustres son los mismos Españoles: Invidia haeret in vicino. Pero, Padre Reverendísimo, dejo un asunto tan odioso, porque si en él se calentase demasiado la pluma, podría derramar alguna sangre en vez de tinta. Y concluyo, rogando a V. Rma. que si puede agenciarme el libro del Doctor Huarte, en cualquiera de las tres Lenguas, en que esté traducido, Latina, Italiana, o Francesa, me lo procure cuanto antes; pues supongo, que en el Idioma Español, y en España será difícil hallarle. Y en caso que se pueda conseguir, sólo quien, como V. Rma. reside en el centro de España, podrá hacer diligencias eficaces para este hallazgo.

Primera Nota

18. La idea, y asunto del Doctor Huarte en su libro de Examen de Ingenios es, que antes de destinar a los niños, o jóvenes a este, o el otro estudio particular, se investigue su inclinación, y habilidad, para ver en qué facultad podrá aprovechar más. A cada paso se ven genios rudos para una, y agudos para otra. Este, que es inepto para las Letras, es muy apto para las Armas; y aquél, que así para las Armas, como para las Letras es inhábil, es un rayo para la Mercatura. He leído, que el Jesuita Cristóforo Clavio, mostrando al empezar sus estudios un ingenio, u obtuso, o nada penetrante para la Escolástica, un hombre docto de su Compañía, rastreando por algunas señas su capacidad para la Matemática, dispuso que se aplicase a la Geometría, en que salió tan eminente, que fue venerado de todos como el Euclides de su siglo, y uno de los mayores Astrónomos, si no el mayor de su tiempo. Todo el mundo sabe cuánto su insigne pericia Astronómica sirvió a la Iglesia en la reforma del Calendario Gregoriano, cuyo ilustre, y utilísimo servicio nunca hubiera llegado a lograrse, si los Superiores del Padre Clavio se hubiesen obstinado en llevarle por el trillado camino de la literatura ordinaria. A nuestro gran Héroe Hernán Cortés puso su padre al estudio de las Letras; pero él, conociendo que su genio no era para ellas, tomó el rumbo de las Armas. ¡Cuánto hubiera perdido España, si hubiera seguido el primer destino!

19. Es, pues, evidente, que florecía infinito cualquiera República en que se practicase el proyecto del Doctor Huarte de examinar los genios, y inclinaciones de sus individuos, y aplicarlos a aquello a que fuesen más proporcionados. Creo yo bien, que esto nunca llegará a lograrse, porque los padres, que comunísimamente determinan el destino de los hijos, miran a su interés particular, y no al público. ¿Quién hay que no quiera más ver en su familia un Eclesiástico rico, que un gran Soldado? Pero aunque del libro del Doctor Huarte no pueda esperarse la grande reforma, que él pretende, podrá ser muy útil para otros efectos; porque siendo el Autor de un ingenio supremamente sutil, y perspicaz, como consta del elogio, que hace de él Escasio Mayor, se debe creer, que da unas reglas de especialísima delicadeza, para discernir los genios, talentos, e inclinaciones de los sujetos. Y este discernimiento es convenientísimo para todos los que gobiernan Repúblicas, y aun para cualesquiera particulares, &c.

Nota segunda

20. Sé muy bien, que el Expurgatorio manda borrar muchas cláusulas, y expresiones de la edición Castellana del libro de Huarte; pero esto no debe estorbar, que el libro sea apreciable, y tenga cosas buenas. Nuestro Señor guarde a V. Rma. muchos años.» (Benito Jerónimo Feijoo, Cartas eruditas y curiosas, tomo tercero [1750], carta XXVIII, “Del descubrimiento de la circulación de la Sangre, hecho por un Albeitar Español”.)

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«12. Estimo la oferta del libro de Huarte, que ya no necesito; porque ya he cobrado dos ejemplares de él, y realmente es mucho menos de lo que yo pensaba. […] Oviedo, y Enero 8 de 1751.» (Feijoo, Cartas eruditas y curiosas, tomo cuarto [1753], carta VII, “Sobre la invención del Arte, que enseña a hablar a los mudos”.)

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«2. Agradezco, mas no acepto el ofrecimiento que Vmd. me hace del libro Examen de Ingenios del Doctor Huarte: digo que no le acepto, porque ya le tengo en mi Librería, y aun tuve otros tres ejemplares que distribuir, y pudiera tener cerca de veinte, con que me convidaron de varias partes. Monsieur Berteud, a quien en el III Tomo de Cartas, Carta XXVIII, número 14, cité sobre la especie de que en España no es conocido el Doctor Huarte, ni su libro, estaba muy mal informado; y yo estoy muy arrepentido de haberle creido. Son innumerables los ejemplares de este libro, que hay en nuestra península.

3. Tampoco estaba bien informado del mérito del libro Escasio Mayor, y tal cual otro que quisieron elogiarle; porque es poquísimo lo que tiene digno de algún aprecio; y sobre todo, la Física del Autor apenas vale la tinta con que se escribió. Pero voy a lo que más llama mi atención en la Carta de Vmd. con ánimo de detenerme algo en ello, porque lo pide la materia.» (Benito Jerónimo Feijoo, Cartas eruditas y curiosas, tomo cuarto [1753], carta XXI, “Progresos del Sistema Filosófico de Newton, en que es incluido el Astronómico de Copérnico”.)

1790 «Huarte de S. Juan (Juan). Su Lib. Examen de Ingenios, en Vilbao 1580: corríjase como en el Expurgat. de 1747, pag. 785. La Edición de Madrid de 1668 está corregida.» (Índice de los libros prohibidos y mandados expurgar: para todos los reinos y señoríos del católico rey de las Españas, el señor don Carlos IV, En la Imprenta de Don Antonio de Sancha, Madrid 1790, pág. 138.)

1847 «Sevilla 1º de octubre de 1847. Hallazgo de un precioso manuscrito. Noticia de una grande obra del siglo XVI. Con el mayor placer tomamos la pluma para comunicar a Vds. una noticia que indudablemente merece ser acogida con entusiasmo por los amantes de las letras. Hoy día en que el verdadero gusto literario no se ha formado todavía, en que el sistema de escuelas se apodera del campo de la filosofía, lo mismo que del de la literatura, son de un interés vital e incalificable cuantas obras u opúsculos traten de buscar la verdad en dichas ciencias, y de fijar de una manera concienzuda sus verdaderos principios. La obrita cuya invención ha sido debida a la afición bibliográfica y buena estrella del joven literato don José Gutiérrez de la Vega, y de la cual nos ocupamos en estos renglones, creemos que si bien no está llamada por la época de su composición, a resolver los grandes problemas literarios que hoy nos agitan, puede figurar dignamente en la biblioteca del crítico, el manuscrito citado es El compendio de poética de don Vicente García de la Huerta. […] Entre los buenos libros del señor Gutiérrez de la Vega, merece particular mención por su antigüedad y rareza, El examen de ingenios del insigne médico y filósofo español del siglo XVI, el doctor don Juan de Dios Huarte. Además del mérito intrínseco de la obra, el ejemplar del que hablamos, reúne la notable circunstancia de ser de la primitiva edición, que el fanatismo de aquel siglo hizo cenizas en las implacables hogueras inquisitoriales. Excusado es decir, lo conveniente que sería una nueva edición de esta obra para lustre de nuestra literatura y vergüenza de sus enemigos.» (El Español, Madrid, martes 5 de octubre de 1847, pág. 1.)

«Un poco de todo. ¡Y vaya por el hallazgo!. En el Heraldo del 6 del mes presente, hemos leído que el señor Gutiérrez de la Vega posee un ejemplar de la primitiva edición del Examen de Ingenios, y que sería muy conveniente su reimpresión. Bien pudiera el señor Gutiérrez de la Vega saber, que en el año 1846 se publicó una reimpresión de esta ingeniosísima obra, con las variantes de todas las ediciones, y con el texto de la primitiva, por el doctor don Ildefonso Martínez y Fernández, y que en la página 117, se expresa así en una nota (con referencia a que Chinchilla debía un trozo inserto en sus anales a don José Gutiérrez de la Vega, alumno del colegio de S. Carlos de Madrid, joven erudito y muy inteligente en este ramo): “Yo a fuer de amante de la literatura española, (* Habla el Dr. Martínez) pongo aquí el nombre de este joven para que vaya unido al del inmortal Huarte, siquiera por su desprendimiento en dar lo que nadie había cedido al campeón de la literatura médica española; al infatigable señor Chinchilla; solo siento que dicho joven no le haya dado el final del tomo que está suprimido en las ediciones expurgadas, solo porque habla de la educación de Jesucristo, como después notaremos.” Esto escribía el señor Martínez en 1846, y en 1847, se trata de un hallazgo, cuando hace un año que está publicada la edición más completa que Europa posee de esta obra ¡solo que no llegó a Sevilla ni a oídos del señor Gutiérrez de la Vega! ¡Válgate Dios por el hallazgo! (* véndese esta obra en Madrid librería de Teso a 10 rs. Rústica).» (La Verdad, Madrid 22 de octubre de 1847, nº 5, pág. 20.)

«Con referencia a cartas de Sevilla hemos dicho en uno de nuestros números que en aquella ciudad se había encontrado un ejemplar del libro que bajo el título de Examen de ingenios para las ciencias había compuesto el doctor Juan Huarte de San Juan, y que este ejemplar era completo y contenía cuanto escribió el autor y se publicó en su primera edición. Después se nos ha rogado publiquemos que no es ese el único ejemplar que existe del libro de Huarte, pues que el año anterior se ha hecho en esta corte una edición del mismo, aumentado con las variantes de las más selectas ediciones y de su correspondiente juicio crítico, por el doctor en medicina y cirugía D. Ildefonso Martínez y Fernández. En esta obra puede verse como el sistema del doctor Gall, que tanto ruido hizo en estos últimos tiempos, ya era conocido muy a fondo y desarrollado con perspicaz y agudísimo ingenio por nuestros médicos de aquella época tan brillante para nuestras armas y literatura. Y hasta en ella se nota que al hablar el autor de la causa que le impulsó al conocimiento de su sistema, presenta una en todo igual a la que posteriormente dio Gall para explicar lo mismo, cuya singular coincidencia hace pensar que el autor francés pudo haber tenido conocimiento de dicha obra.» (El Español, Madrid, jueves 28 de octubre de 1847, pág. 4.)

1851 «Examen de ingenios para las ciencias, por el doctor Juan Huarte. Esta preciosa obra con el texto primitivo, las variantes de las más selectas ediciones, y su correspondiente juicio crítico, escrito por el Dr. don Ildefonso Martínez y Fernández, se halla de venta en esta corte en la librería de Tieso, calle de Carretas, a 16 rs. en rústica y 20 a la holandesa. Al principio de tan interesante obra se da razón de 14 ediciones de la misma hechas en España, y 16 en el extranjero en varios idiomas, de las muchas que se han verificado; a pesar de esto, si algún ejemplar se hallaba últimamente no se expendía en menos de 200 y aun de 300 rs.: tal es el mérito de esta obra española.» (El Observador, Madrid, 24 de septiembre de 1851, pág. 4.)

1866 «El mismo Feijoo, con ser tan erudito, la primera noticia que tuvo del Examen de ingenios del médico Juan de Huarte hubo de leerla en El espectador anglicano, y escribiendo a un amigo suyo, terminaba la carta con estas palabras: “Ruego a V. Rma. que si puede agenciarme el libro del doctor Huarte, en cualquiera de las tres lenguas en que esté traducido, latina, italiana o francesa, me lo procure cuanto antes, pues supongo que en idioma español, y en España, será difícil hallarle.”» (Luis Vidart Schuch, La filosofía española, indicaciones bibliográficas, Imprenta Europea, Madrid 1866, “VIII. La tradición científica de España”, pág. 207.)

1876 «Sólo a quien desconozca por entero la filosofía española se le puede ocurrir el citar entre nuestros grandes pensadores a Huarte y a Doña Oliva Sabuco de Nantes, colocándolos en la misma línea que a Luis Vives, Suárez y Foxo Morcillo. Con ser el Examen de ingenios y la Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre dos libros discretos, amenos y originalísimos, por ningún concepto pertenecen a la alta Filosofía ni pueden, en manera alguna, ser puestos al mismo nivel que los tres libros De prima philosophia de Vives y el De Platonis et Aristotelis consensione de Foxo Morcillo, la Metafísica y el tratado De Anima de Suárez, ni aun el Quod nihil scitur de Francisco Sánchez, el Christianismi restitutio de Servet o la Antoniana Margarita de Gómez Pereira.» (Marcelino Menéndez Pelayo, «Mr. Masson redivivo», Revista Europea, Madrid, 30 de julio de 1876, nº 127, pág. 137.)

1897 «En términos muy semejantes a los de Salazar se expresaba Juan Huarte cuando, después de haber dicho (13 Examen de ingenios para las ciencias, capítulo VI) que el hombre conviene con el bruto en lo vegetativo, en el movimiento local, en la memoria y fantasía, añade: “La potencia en que difiere el hombre del bruto es el entendimiento”. Sin embargo, el médico de Pie de Puerto (Huesca) se separa en otras muchas cosas de los escolásticos, rechazando con dura calificación el instinto que éstos admitían. Las habilidades de algunos brutos, dice Huarte, no se deben explicar por aquellos vanos instintos de naturaleza que fingen los filósofos; antes, al contrario, afirma que deben atribuirse al diverso temperamento y complexión de las materias cerebrales, porque “la sabiduría del alma sensitiva depende del cerebro, y entre los animales de una misma especie el que fuere más disciplinable e ingenioso nace de tener el cerebro más bien templado” (14 Ibid., cap. VII). Como vemos, Huarte aplicó a los brutos la misma teoría que había aplicado al hombre, precediendo en esto muchos años a lo que más tarde habían de enseñar el doctor Gall y Blumenbach, si bien, con más lógica que estos filósofos, afirmó que las facultades morales dependían no sólo del volumen, sino también de la calidad y complexión del cerebro. Tales eran las opiniones que acerca de los brutos corrían en el siglo XVI, en el que nadie ponía en duda que estos seres estuvieran dotados de percepción y apetito, aun cuando fuesen diversas las teorías que acerca de la divisibilidad de sus almas se enseñaban y las que se defendían acerca del principio de sus actos, pretendiendo los escolásticos que eran debidos al instinto y estimativa, y otros con Huarte que eran causados por el diverso temperamento del cerebro, no faltando tampoco, como veremos más tarde, quienes los atribuyesen a una inteligencia o razón más o menos perfecta.» (Eloy Bullón Fernández, El alma de los brutos ante los filósofos españoles, Madrid 1897, págs. 47-49.)

1899 «Si nos atuviéramos a la doctrina del ingenio expuesta por Juan Huarte en su Examen de ingenios, viendo en ella que el ingenio es un modo de desequilibrio mental y hasta de enfermedad mental, y que ese ingenio se manifiesta en muchos casos, que el autor minuciosamente expone, en formas de locura, comprenderíamos una cosa que los cervantistas no han logrado entrever: el porqué Cervantes no llamó loco al que los comentaristas de su obra han llamado el “sublime loco”, sino que lo llamó ingenioso, que era decir lo mismo, aunque más acomodadamente a un concepto español, que aunque está significado en la obra de Huarte, que Cervantes muy bien pudo conocer, está contenido implícitamente en la misma significación de la picardía, representando el ingenio como cualidad.» (Rafael Salillas, “La parentela de Velázquez”, La España Moderna, Madrid, 1º julio 1899, tomo 127, páginas 133-134.)

1934 «Juan de Huarte. Otra dirección y sistema filosófico dibuja Juan Huarte de San Juan, de San Juan de Pie de Puerto, que estudió en la Universidad de Huesca, conocedor de la Medicina y de la Filosofía clásicas; es el primer iniciador de la orientación fisiológica y experimental de la Psicología moderna; sus intuiciones se encuentran después en Bacón y Descartes: influyó también en Montesquieu: existen más de cuarenta ediciones y traducciones de su obra. Se adelantó a Lavater, Cabanis y Gall; fué el engendrador inconsciente de no pocos sistemas materialistas y del empirismo sensualista.» «Característica de la Filosofía Vasca. La característica de la Filosofía Vasca es la penetración, profundidad, sutileza, intuición y su practicidad. Predomina el aspecto metafísico; cultiva también el aspecto crítico del valor moral, del valor religioso y del valor lógico y del estético. Ha creado sistemas propios: vitorismo, huartismo y servetismo de características destacadas; ha impreso el cuño del pensamiento vasco en los sistemas filosóficos existentes, aristotelismo, platonismo, escolasticismo, tomismo, escotismo, lulismo, ramismo, cientismo, criticismo, &c.» (P. Miguel de Alzo O.M.C., Filosofía Vasca, Donostia 1934, páginas 42-43 y 53.)

«Como suprema fuerza probativa para negar la existencia de las escuelas filosóficas “vitoriana”, “huartiana” y “servetiana”, de innegable origen vasco, recurre el señor Z. al sarcasmo. Triste arma, que se vuelve casi siempre contra quien la esgrime y tanto más si se presume utilizarla en las contiendas elevadas del pensamiento filosófico.» (José Ariztimuño Olaso, “Aportación a la Cultura Vasca”, prólogo a Filosofía Vasca, pág. 14.)

 

Sobre Juan Huarte de San Juan y el Examen de ingenios en el proyecto Filosofía en español

1584 39 expurgos al Examen de ingenios en el Índice de 1584 · Madrid 1584, hojas 116r-118v.

1612 35 expurgos al Examen de ingenios en el Índice de 1612 · Madrid 1612, páginas 590-591.

1747 43 expurgos al Examen de ingenios en el Índice de 1747 · Madrid 1747, tomo 2, páginas 785-786.

1846 Ildefonso Martínez, “Juicio crítico de Huarte”, en Huarte, Examen de ingenios, Madrid 1846, págs. V-XXXII.

1854 Ildefonso Martínez, “Filósofos españoles. Juan Huarte”, Círculo Científico y Literario, 15 marzo 1854, nº 6, págs. 84-90.

Ildefonso Martínez, “Filósofos españoles. Diego Álvarez”, Círculo Científico y Literario, 22 y 30 abril, 11 y 12, págs. 170-172 y 184-188.

1933 Mauricio Iriarte, S. J., «“El Ingenioso Hidalgo” y el “Examen de ingenios” Qué debe Cervantes al Dr. Huarte de San Juan», Acción Española, Madrid, 16 de noviembre de 1933, número 41, páginas 445-458; y Continuación, número 42, páginas 535-547.

1996 José Javier Biurrun Lizarazu, “Huarte de San Juan: vida y obra en el contexto político y religioso de la España del siglo XVI”, El Basilisco, Oviedo 1996, nº 21, págs. 16-17.

Textos de Juan Huarte de San Juan en el proyecto Filosofía en español

1575 Examen de ingenios, para las ciencias

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