El Instituto «Francisco Suárez»
de Teología en 1943

 

Instituto «Francisco Suárez», de Teología

Director: Excmo. y Rvdo. Sr. Dr. D. Leopoldo Eijo Garay, Obispo de Madrid-Alcalá.
Secretario: Dr. D. Joaquín Blázquez Hernández.

Trabajos realizados

Seminarios de investigación: Se han creado tres: dos en Oña y uno en Valencia, a cargo y bajo la dirección, respectivamente, de los RR.PP. Madoz y Larrañaga, S.J., y del R. P. Sauras, O. P. En el que dirige el P. Madoz se investiga la «Teología de los Padres visigodos»; en el dirigido por el P. Sauras, «La necesidad de los Sacramentos para la justificación», que es tema muy unido a las decisiones tridentinas, y en el del P. Larrañaga se ha tomado como tema el «Sermón de la Montaña, t. V, I-VII, 29; Lc. VI, 17-49», es desglosado en estos seis puntos: 1) Unidad literaria del Sermón de la Montaña; 2) La doble redacción de las Bienaventuranzas en San Mateo y en San Lucas; 3) Jesucristo y la ley en el Sermón de la Montaña; 4) La indisolubilidad del matrimonio, Mt. V, 31-32: «Excepta fornicationi causa»; 5) La Ley del Talión y el amor de los enemigos, Mt. V, 38-48; Lc. VI, 29-36; 6) El cuidado de las cosas temporales, Mt. VI, 25-34. El llamado Ebionismo de San Lucas.

Revistas: La Revista Española de Teología y la de Estudios Bíblicos siguen su publicación. En esta última (C. II, 1943) se ha comenzado la edición de la Biblia del siglo XIV, traducida del hebreo, que contiene el códice I-I-4 de la Biblioteca del Monasterio de El Escorial. La edición está preparada por el R.P. José Llamas, O.S.A.

Libros:

  1. Novi testamenti Biblia graeca et latina; critico apparatu aucta, preparada por el R. P. José Mª Bover, S. J., Jefe de la Sección de Mariología. Obra que mejora notablemente a las similares del extranjero.
  2. San Ildefonso de Toledo a través de la pluma del Arcipreste de Talavera. Estudio y edición crítica de la vida de San Ildefonso y de la traducción del tratado De perpetua virginitate sanctae Mariae contra tres infieles, por el Arcipreste de Talavera, por el R. P. José Madoz, S. J., colaborador del Instituto. Esta obra forma el segundo volumen de la Biblioteca de Antiguos Escritores Cristianos Españoles.
  3. La Ascensión del Señor en el Nuevo Testamento, por el R. P. Victoriano Larrañaga, S. J., colaborador del Instituto.
  4. Planeta, obra de Diego García, natural de Campos, edición, introducción y notas del R. P. Manuel Alonso, S. J., Profesor de la Universidad Pontificia de Comillas.
  5. Comentarios inéditos de Domingo Báñez, O. P., a la «Prima Secundae de Santo Tomás», edición preparada por el P. Beltrán de Heredia, O. P., Catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Semanas de estudios: La III Semana Española de Teología y la IV Semana Bíblica Española, celebradas en Madrid del 13 al 25 de septiembre, comenzaron por un discurso de salutación y bienvenida a los señores seminaristas, pronunciado por el Excmo. y Rvdo. Sr. Obispo Auxiliar de Madrid-Alcalá, que presidió las sesiones. Desarrollaron el siguiente programa:

III Semana Española de Teología

Día 13 de septiembre

A las diez y media de la mañana: Doctrina trinitaria de Gregorio de Elvira. Prof. Excmo. y Rvdo. Señor D. Luciano Serrano, O.S.B., Abad de Silos.

A las once y media de la mañana: Homenaje al Inmaculado Corazón de María Santísima. Base teológica de la devoción al Purísimo Corazón de María. Prof. Rvdo. Padre José María Bover, S. J., del Colegio Máximo de San Ignacio y Jefe de la Sección de Mariología del Instituto «Francisco Suárez».

A las seis de la tarde: Secciones.

a) Recto uso y abusos del argumento teológico «ex Traditione». Moderador: R. P. Joaquín Salaverri, S. J. Prefecto General de Estudios y Decano de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad de Comillas.

b) El concepto de la «relatio indivinis» en sí y en teólogos españoles. Moderador: R. P. Emilio Sauras, O. P., Colaborador del Instituto «Francisco Suárez» y Profesor del Seminario de Valencia.

Día 14 de septiembre

A las diez y media de la mañana: La «cuestión priscilianista». Prof. R. P. Dom. Justo Pérez de Urbel, O.S.B.

A las once y media de la mañana: La «Experiencia religiosa». Aspectos psicológico y teológico dogmático. Prof. R. P. Jesús Muñoz, S. J., Secretario de Estudios de la Pontificia Universidad de Comillas.

Día 15 de septiembre

A las diez y media de la mañana: La teología trinitaria de los Símbolos toledanos. Prof. R. P. José Madoz, S. J., Colaborador del Instituto «Francisco Suárez», y Decano de la Facultad de Teología del Colegio Máximo de Oña.

A las once y cuarto de la mañana: La procesión del Espíritu Santo en los Símbolos toledanos. Profesor Dr. D. Camilo Riera Canudas, Pbro. Catedrático en el Seminario de Vich.

A las once y treinta y cinco de la mañana: La cooperación de Dios al acto libre de la criatura. Corrección y valoración de los sistemas clásicos, tomismo y molinismo. Prof. Doctor D. Juan Bautista Manyá, Canónigo Magistral de Tortosa.

Día 17 de septiembre

A las diez y media de la mañana: Doctrina trinitaria en el ambiente heterodoxo del primer siglo mozárabe. Prof. Dr. D. Juan Francisco Rivera, Pbro. Catedrático en el Seminario de Toledo.

A las once y cuarto de la mañana: La teología trinitaria del Abad Samson. Prof. R. P. Severico González, S. J., de la Universidad Eclesiástica de Salamanca.

A las once y cincuenta de la mañana: El elemento penal en la satisfacción de Cristo. Prof. R. P. Basilio de San Pablo, Pasionista.

Día 18 de septiembre

A las diez y media de la mañana: La cuestión de la procesión del Espíritu Santo, tratada por el Beato Ramón Lull. Prof. Dr. D. Sebastián Garcías Palou, Pbro.

A las once y media de la mañana: Don Ángel Amor Ruibal. Su personalidad científica y su obra filosófico-teológica. Prof. R. P. Salvador Cuesta, S. J., de la Pontificia Universidad de Comillas.

IV Semana Bíblica Española

Día 20 de septiembre

A las diez y media de la mañana: «Dilexi Iacob, Esau autem odio habui» (Malach, I, I-5). Prof. Muy I. Sr. Dr. D. Andrés Herranz, Canónico Lectoral de Segovia.

A las once y media de la mañana: En el cincuentenario de la Encíclica «Providentissimus Deus» (1893-1943). Prof. R. P. Victoriano Larrañaga, S. J., del Colegio Máximo de Oña, y Colaborador del Instituto «Francisco Suárez».

A las seis de la tarde: Secciones.

a) Cotejo y valoración crítica de las variantes de los códices latinos españoles en el Libro de Rut. Moderador: M. I. Señor Dr. D. Jesús Enciso, Canónigo Lectoral de Madrid y Jefe de la Sección Bíblica del Instituto «Francisco Suárez».

b) El concepto de «Vida eterna» en los escritos de San Juan. Moderador: R. P. Victoria Larrañaga, S. J.

Día 21 de septiembre

A las diez y media de la mañana: Noemática del Abulense. Prof. R. P. Pablo Luis, C. M. F., del Colegio Mayor de Santo Domingo de la Calzada.

A las once y media de la mañana: Método intuitivo en la enseñanza de la Sagrada Escritura. Utilidad de los museos bíblicos. Prof. Dr. D. José Vallés, Canónigo Lectoral de Tarragona.

Día 22 de septiembre

A las diez y media de la mañana: ¿Bernabé, clave de la solución del problema sinóptico? Prof. R. Padre José María Bover, S. J., del Colegio Máximo de San Ignacio y Jefe de la Sección de Mariología del Instituto «Francisco Suárez».

A las once y media de la mañana: La Biblia de Lérida. Prof. Dr. D. Isidoro Gomá, Pbro. Catedrático del Seminario de Barcelona.

A las once y media de la mañana: Los hijos de Dios. Prof. M. I. Sr. Dr. D. Jesús Enciso, Pbro.

Día 25 de septiembre

A las diez y media de la mañana: «Vida eterna» en San Juan, según la doctrina de San Alberto Magno y Santo Tomás. Prof. R. P. Alberto Colunga, O. P., de la Universidad Eclesiástica de Salamanca.

A las once y media: Utilidad de la crítica textual para demostrar la autenticidad de los Evangelios. Prof. M. I. Sr. Dr. D. Teófilo Ayuso, Pbro.

La sesión de clausura se celebró solemnemente bajo la presidencia del Nuncio de Su Santidad, Mons. Cicognani. Acompañaban al representante apostólico en la presidencia el Obispo Auxiliar de Madrid-Alcalá, Dr. Morcillo; el Rector Magnífico de la Universidad Pontificia de Salamanca, D. José Artero; el Secretario General del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Dr. José Mª Albareda, y el Secretario del Instituto «Francisco Suárez». Después de dar lectura a los resúmenes sobre el Cotejo y valoración crítica de las variantes de los códices latinos españoles en el libro de Rut, por D. Jesús Enciso, y el Concepto de vida eterna en los escritos de San Juan, por el R. P. Victoriano Larrañaga, S. J., el Nuncio Apostólico de Su Santidad en España pronunció el siguiente discurso:

«Es ya la tercera vez que se celebran conjuntamente estas Semanas de Estudios Superiores Eclesiásticos, la Semana Española de Teología y la Semana Bíblica, y me es grato reconocer que, lejos de disminuir el entusiasmo con que en años anteriores acudisteis a estas jornadas a exponer los frutos de vuestra investigación y de vuestro estudio, se ha mantenido vivo y ardiente y ha sostenido vuestra incansable labor y os ha vuelto a congregar aquí, como en remanso de paz y serenidad, en unos momentos en los que el mundo se agita con el estruendo de las armas y con el hervor de las pasiones encendidas.
La celebración de estas Semanas en la presente coyuntura histórica es un motivo para dar muchas gracias a Dios que ha concedido a España el permanecer al margen de la tremenda convulsión mundial y conservar la tranquilidad y el sosiego necesario para las altas y nobles tareas del estudio.
Habéis estudiado algunos temas altísimos, de esos ante los cuales el hombre apenas puede hacer otras cosas que balbucear y sentir su flaqueza y pequeñez; habéis tratado asuntos que parecen a primera vista muy alejados de la vida y de sus luchas reales; sin embargo, sería injusto afirmar que vuestro trabajo ha sido infructuoso, mero solar de contemplativos, afán extraño a los problemas y a los dolores de la hora presente.
En estas aulas, mientras se estudiaban las sublimes cuestiones trinitarias, intercalando sabiamente las altas especulaciones de la metafísica cristiana con los testimonios de la tradición, de los padres y de los doctores, mientras selecciones llenas de doctrina se discutían para fijar o señalar la expresión material reveladora del pensamiento divino, una palabra ha resonado con ritmo afanoso y se ha proclamado y repetido con amorosa insistencia, estudiando su significación a través de los más bellos y sublimes documentos cristianos; y mientras en el mundo entero se suprime la vida material por el plomo de los cañones o se ahoga entre los escombros y las ruinas y se destroza la vida moral entre penas y sufrimientos, entre odios y desesperaciones; mientras, digo, fuera de aquí impera el reino de la muerte, aquí en este aula una palabra sobre todas ha resonado con emocionante acento: la palabra «vida».
Los tiempos presentes son, sin duda, dolorosos y están cargados de gravísimos problemas y de amargas preocupaciones para el porvenir, pero no son nuevos en la vida y en la historia de la Iglesia. Próxima está la conmemoración de una fecha gloriosa, llena de profundas lecciones y de consoladoras esperanzas para la hora presente: me refiero a la conmemoración del Concilio de Trento. Época también en verdad dolorosa aquella en la que se hizo necesaria la convocación de la magna Asamblea Tridentina: la unidad del mundo cristiano se desgarraba violentamente entre desviaciones de la inteligencia y pasiones incontenidas del corazón, entre la apostasía de los individuos y la defección de pueblos enteros. Una ola de paganismo y de corrupción, revestida por las formas brillantes de Renacimiento, amenazaba sepultar y destruir la fe y la vida cristiana. Pero la Verdad Divina volvió a brillar sobre aquel piélago tenebroso, y por boca de los padres y teólogos reunidos en Trento, entre los que ocuparon lugar tan destacado y preeminente los grandes teólogos y escrituristas españoles, abrió un camino de luz a la Cristiandad y al mundo, asentando las bases de una auténtica Reforma. Y aun quiso Dios, para consuelo de su Iglesia, compensarle de las deserciones de una gran parte de Europa, por la conquista espiritual de un Nuevo Mundo abierto a la fe por la audaz empresa de las carabelas españolas.
Es necesario que España celebre esta conmemoración del gran Concilio de Trento con esplendor que corresponde a su altísima trascendencia en la vida de la Iglesia y a la participación tan eminente que en él tuvo la ciencia teológica y escriturística española; pero la mejor y más eficaz de las conmemoraciones será que sigáis dedicando todos vuestros esfuerzos y vuestros entusiasmos y vuestros talentos al conocimiento y a la difusión de la sabiduría y de la verdad cristiana y de la vida divina y de sus entrañables riquezas e inagotables valores para la resolución de los hondos problemas que hoy agitan a un mundo desorientado y convulso.
Frente a todas las incertidumbres del pensamiento, frente a todos los problemas que se nos presenten como salvadores de la crisis actual, España, segura de su fe, firme en su glorioso pasado, se dirige por vuestro labios a Cristo para decirle, como Pedro en Carfarnaum: Domine, ad quem ibimus? Verba vitae aeternae habes (Señor, ¿a quién iremos? Tu tienes palabras de vida eterna ¡No hay salvación más que en tu nombre, ni camino, verdad y vida más que en Ti!).
Y éste ha de ser también el grito de España a los oídos de un mundo ensordecido por el estruendo de la guerra, y éste ha de ser el programa que enardezca vuestros fervores de apostolado y vuestros ideales de reconquista espiritual del mundo.
Antes de deciros la última palabra de despedida, no puedo menos de dedicar un recuerdo afectuoso al Obispo de esta diócesis, Doctor Eijo Garay, tan celoso promotor de este renacimiento y de estas Semanas, elevando con vosotros fervientes votos al cielo para que la enfermedad que le ha impedido tomas parte personalmente en estas Semanas desaparezca pronto y pueda volver a ocupar cuanto antes su puesto de trabajo pastoral y de fomento de los estudios sagrados.
Y cumplido este deber, quiero dar las gracias más efusivas en nombre de la Iglesia a cuantos han contribuido al éxito de estas Semanas. Al Ministro de Educación Nacional, decidido patrocinador del renacimiento de la ciencia española en todos los campos del saber; al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, cuyo celo por la restauración de los estudios eclesiásticos en España es digno de las mayores alabanzas; al Patronato «Raimundo Lulio» y al Instituto «Francisco Suárez» y a la A.F.E. B.E., instrumentos eficaces de esta restauración y organizadores inmediatos de estas Semanas; a los reverendísimos prelados que prestan el calor de su fervoroso apoyo a esta magna empresa, y a vosotros, dignísimos representantes del clero secular y regular, que con ejemplar armonía y espíritu de colaboración trabajáis denodadamente porque resurja en España la ciencia sagrada, haciendo con ello labor utilísima a la Iglesia y a la Patria.
La Virgen María, a cuyo Corazón Purísimo, secundando fielmente los deseos de nuestro amantísimo Padre el Papa Pío XII, se ha consagrado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y os habéis consagrado vosotros, será vuestra Capitana en esta empresa, como lo fue en todas vuestra empresas de reconquista. Ella, que es el Trono de la Sabiduría, Sedes Sapientiae; Ella, por quien todas las naciones infieles, en frase de San Cirilo, han venido a la fe; Ella, que es la destructora de todas las herejías; Ella volverá a dar al mundo la Verdad y la Vida, que es su Hijo Jesús.»

{Tomado de Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Memoria de la Secretaría General. Año 1943, Madrid 1944, págs. 103-111 (Memorias de los Institutos del Patronato «Raimundo Lulio»).}


Memorias del Instituto «Francisco Suárez» de Teología

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