El Instituto «Francisco Suárez»
de Teología en 1942

 

Instituto «Francisco Suárez», de Teología

Director: Excmo. y Rvdo. Sr. Dr. D. Leopoldo Eijo y Garay
Vicedirector: Dr. D. Daniel García Hughes
Secretario: Dr. D. Joaquín Blázquez Hernández

Este Instituto ha realizado los siguientes trabajos:

  1. Creación de la Sección de Teología Dogmática, para la que, a propuesta del Instituto, fue nombrado jefe el Dr. D. Máximo Yurramendi, Pbro.
  2. Catalogación de la Biblioteca.
  3. Celebración de la Segunda Semana Española de Teología y de la Tercera Semana Bíblica, del 14 al 26 de septiembre.
  4. Revisión de códices bíblicos para la Historia de la Vulgata en España. En esta labor han participado de modo especial el Jefe de la Sección Bíblica, Dr. D. Jesús Enciso, y el M. I. Sr. Dr. D. Teófilo Ayuso, Lectoral de Zaragoza.
  5. Revisión de manuscritos teológicos de la Biblioteca Nacional de Madrid.

Se han publicado los siguientes libros:

  1. Epistolario de San Braulio de Zaragoza, edición crítica preparada por el P. José Madoz, S. J., y que forma el primer volumen de la Biblioteca de Antiguos Escritores Cristianos Españoles, ya anunciada el pasado curso.
  2. De Hominis Beatitudine Tractatus Theologicus, original del P. Santiago Ramírez, O. P. Primer tomo de la obra Theologia Moralis, ya anunciada y que constará de dieciséis.
  3. Deiparae Virginis Consensus Corredemptionis ac Mediationis Fundamentum, original del P. José Mª Bover, S. J., Jefe de la Sección de Mariología.

Publicación de la Revista Española de Teología y la de Estudios Bíblicos.

Las dos Semanas de Estudios Superiores Eclesiásticos, la 3ª Semana Bíblica Española y la 2ª Semana Española de Teología se celebraron, durante los días del 14 al 26 de septiembre, en el Salón de Conferencias de la Delegación Nacional de Educación de F. E. T. y de las J. O. N. S., con arreglo al siguiente programa:

3ª Semana Bíblica Española

Día 14 de septiembre

Apertura de las Semanas con invocación del Espíritu Santo y saludo a los Semanistas por el Excmo. Sr. Obispo de Madrid-Alcalá.

El Cuerpo Místico de Cristo en la doctrina de San Pablo. Profesor R. P. José Mª Bover, S. J., del Colegio Máximo de San Ignacio y Jefe de la Sección de Mariología del Instituto «Francisco Suárez». Este Profesor completará su estudio con el resumen de los siguientes, también presentados por él: a) Cristo hecho pecado por nosotros; b) La gentilidad, incorporada a Israel en el Cuerpo Místico de Cristo; y c) «In aedificationem Corporis Christi».

La Biblia de Calahorra. Sus notas marginales de la «Vetus latina». Prof. M. I. Sr. Dr. D. Teófilo Ayuso, Lectoral de Zaragoza.

La «Formengeschichtliche Schule» aplicada a los Evangelios. Profesor R. P. Teófilo Antolín, O. F. M., del Pontificio Ateneo Antoniano de Roma.

Día 15 de septiembre

Contribución filológica a la doctrina del Cuerpo Místico en San Pablo. Prof. R. P. Isidoro Rodríguez, O. F. M., de San Francisco el Grande.

La Biblia de Calahorra. Su posición en el Texto hispánico. Profesor M. I. Sr. Dr. D. Teófilo Ayuso.

El palimpsesto ovetense. Prof. M. I. Sr. Dr. D. Jesús Enciso Viana, Lectoral de Madrid y Jefe de la Sección Bíblica del Instituto «Francisco Suárez».

Carácter histórico del Libro de Daniel. Prof. R. P. Juan Prado González, C. SS. R.

Estudio del problema histórico-literario (hebreo-arameo) del Libro de Daniel. Prof. R. P. Florentino Ogara, S. J., del Colegio Máximo de Oña.

Día 16 de septiembre

El Cuerpo Místico en la doctrina de San Juan. Prof. R. P. Vicente Berecíbar, O. P., del Convento de San Esteban de Salamanca.

El «Liber Comitis» de la Catedral de Toledo. Prof. Dr. D. Juan F. Rivera, Pbro., Catedrático del Seminario Conciliar de Toledo.

El Breviario visigótico de la Biblioteca Nacional de Madrid. Profesor M. I. Sr. Dr. D. Jesús Enciso, Pbro.

Documento inédito del Beato Avila. Prof. Dr. D. Isidro Gomá, Pbro., Catedrático del Seminario Conciliar de Barcelona.

El alma en ultratumba según los antiguos egipcios. Prof. R. P. Pablo Luis, C. M. F., del Colegio Mayor de Santo Domingo de la Calzada.

Día 18 de septiembre

San Pablo, sustituto de Santiago en el Apostolado. Prof. R. P. José Ramos, C. M. F., del Colegio Mayor de Santo Domingo de la Calzada.

El Códice 1841, ¿es el mejor representante del Apocalipsis? Profesor R. P. José María Bover, S. J.

¿Un texto escatológico? (Lc. 18, 8b). Prof. R. P. Félix Puzo, S. J., del Colegio Máximo de Sarriá (Barcelona).

Santo Tomás y los sentidos de la Sagrada Escritura. Profesor M. I. Sr. Dr. D. Andrés Herranz, Lectoral de Segovia.

Día 19 de septiembre

Los gigantes de la narración del Diluvio. Prof. M. I. Sr. Dr. D. Jesús Enciso, Pbro.

El «Comma Joanco». Prof. R. P. Mateo del Alamo, O. S. B., del Monasterio de Silos.

El «Verbo de Dios» en San Juan. Prof. R. P. Victoriano Larrañaga, S. J., del Colegio Máximo de Oña.

2ª Semana Española de Teología

Día 21 de septiembre

Estado actual de la doctrina del Cuerpo Místico, y puntos de ella que han menester de investigación. Prof. M. I. Sr. Dr. D. Gregorio Alastruey, de la Universidad Eclesiástica de Salamanca.

La doctrina del Cuerpo Místico en las obras de San Agustín. Profesor R. P. Alejo Revilla, O. S. A., del Monasterio de El Escorial.

Los manuscritos teológicos del Seminario de Toledo. Prof. Dr. don Casimiro Sánchez Aliseda, Pbro., Catedrático del Seminario de Toledo.

Hacia un inventario analítico de manuscritos teológicos de la Escuela salmantina, siglos XV-XVII, conservados en España y en el extranjero. Prof. R. P. Vicente B. de Heredia, O. P., de la Universidad Eclesiástica de Salamanca.

Día 22 de septiembre

La Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo, según el esquema primero «de Ecclesia» en el Concilio Vaticano. Prof. R. P. José Madoz, S. J., del Colegio Máximo de Oña.

La doctrina del Cuerpo Místico según San Isidoro de Sevilla. Profesor R. P. José Sagüés, S. J., del Colegio Máximo de Oña.

Génesis de la teoría agustiniana de los «dos amores». Prof. R. P., Salvador Cuesta, S. J., del Colegio Máximo de Oña.

Notas críticas sobre la manera de interpretar la doctrina agustiniana de la gracia. Prof. R. P. José María Dalmau, S. J., del Colegio Máximo de Sarriá (Barcelona). Este Profesor resumirá también su trabajo: La bondad divina y la gloria de Dios como fin de la Creación.

Día 23 de septiembre

María y el Cuerpo Místico. Prof. R. P. Angel Luis, C. SS. R.

Vitalidad de la ciencia teológica. Prof. R. P. Miguel Oltra, O. F. M.

La doctrina del Cuerpo Místico en las obras de Santo Tomás. Profesor R. P. Emilio Sauras, O. P., del Real Convento de Valencia.

La exinanición de Cristo en su aspecto filológico. Prof. R. P. Isidoro Rodríguez, O. F. M.

La exinanición de Cristo. Estudio teológico. Prof. R. P. Abilio Alaejos, C. M. F., del Colegio Mayor de Santo Domingo de la Calzada.

Día 25 de septiembre

La noción de «cuerpo» en el ambiente cultural de San Pablo. Profesor R. P. Eleuterio Elorduy, S. J., del Colegio Máximo de Oña.

La doctrina del Cuerpo Místico en el Cardenal Mendoza. Profesor Dr. D. Joaquín Blázquez, Pbro., Secretario del Instituto «Francisco Suárez».

La doctrina del Cuerpo Místico en el Beato Juan de Avila. Profesor Dr. D. Luis Marcos Fernández, Pbro., Catedrático del Seminario de Madrid.

Fundamento sacramental de la Acción Católica. Prof. R. P. Emilio Sauras, O. P.

Cuestiones de Psicología y Fisiología humanas en Cristo tratadas en los escritos teológicos del Beato Ramón Lull. Prof. Dr. D. Sebastián Garcías Palou, Pbro.

Día 26 de septiembre

Teología del «cuerpo» en la doctrina de San Pablo. Prof. R. P. José María Sarabia, S. J., Decano de la Facultad de Teología de la Universidad de Comillas.

La doctrina del Cuerpo Místico en Fr. Luis de León, O. S. A. Prof. R. P. David Gutiérrez, O. S. A., del Monasterio de El Escorial.

La Psicología de la inteligencia en Cristo, y sus derivaciones en la vida afectiva del Redentor. Prof. M. I. Sr. Dr. D. Juan B. Manyá, Pbro., Canónigo Magistral de Tortosa.

Clausura de las dos Semanas de Estudios Superiores Eclesiásticos.

Despedida a los Semanistas por el Excmo. Sr. D. Cayetano Cicognani, Nuncio Apostólico, e Himno «Te Deum» de acción de gracias.

* * *

En la sesión de apertura, celebrada bajo la presidencia del Excmo. Sr. Obispo de Madrid-Alcalá, el Dr. Eijo Garay, dirigió estas elocuentes palabras de salutación a los concurrentes:

«Bien venidos seáis, señores seminaristas, dijo. La mano del Señor nos congrega de nuevo aquí para regalar nuestro espíritu con el sabroso pan de alta y sabia doctrina bíblica y teológica, y para que desde las alturas de esta cátedra resuene la voz de esclarecidos maestros, enseñando y adiestrando; es decir, no sólo comunicando a los demás el fruto de sus profundos estudios, sino, además, el método y el sistema de hacerlo, para despertar afanes de investigación, para multiplicar el número de los que se consagran al progreso de las Ciencias Sagradas en nuestra patria.» Recordó la amorosa carta dirigida el año anterior por el Santo Padre a los que tomaron parte en las dos Semanas celebradas entonces y añadió: «Quisiéramos que este año nuestros esfuerzos estuvieran marcados con una nota peculiar. España entera se conmueve celebrando el centenario de San Juan de la Cruz, insigne intérprete de las Sagradas Escrituras, a la par que teólogo profundísimo. En verdad es digno y justo que consagremos a su venerada memoria estas dos Semanas de Estudios, imagen de nuestra devoción y de nuestro amor. ¿No es el tema predominante en ambas Semanas el Cuerpo Místico de Jesucristo? Cuerpo místico, cuyo pleno desenvolvimiento durante nuestra peregrinación terrenal, máxima pujanza y lozanía se consigue en el estado de la vida mística. Pues bien, San Juan es el autor místico por antonomasia, el guía de la vida mística. Durante estas dos Semanas las magistrales lecciones de profesores escogidos irán presentando a nuestra vista la maravillosa doctrina del Cuerpo Místico. Lo veremos según las palabras de Nuestro Señor Jesucristo con los apóstoles San Juan y San Pablo, según lo ha de explicar cada Apóstol; lo encontramos en las deleitosas páginas de nuestro fray Luis de León, en la cátedra de la Ciencia de la Teología, Tomás de Aquino; lo estudiaremos, en el cardenal Mendoza, su relación con la Sagrada Eucaristía, y lo encontraremos convertido en un valioso medio de apostolado, en el beato Juan de Avila.»

Terminó el Obispo de Madrid-Alcalá expresando «la gratitud de todos a nuestro glorioso Caudillo, impulsor de los estudios eclesiásticos y de todas las ramas de la investigación de nuestra patria, al Ministro de Educación Nacional, al Consejo Superior de Investigaciones Científicas y a todos los señores Prelados de España, que de modo especial nos acompañan con sus bendiciones, implorando las gracias del Cielo sobre nosotros».

La sesión de clausura se celebró solemnemente bajo la presidencia del Ministro de Educación Nacional, Nuncio Apostólico de S. S., Obispo de Madrid-Alcalá, Director general de Enseñanza Media y Secretario general del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. El Rvdo. Padre José Madoz, S. J., Decano de la Facultad de Teología en el Colegio Máximo de Oña, expuso el tema La Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo, según el esquema primero de «Ecclesia», en el Concilio Vaticano.

A continuación, el Sr. Nuncio Apostólico, Monseñor Cicognani, pronunció el siguiente discurso de despedida a los semanistas:

«El éxito verdaderamente extraordinario con que se han celebrado estas dos Semanas de Estudios Superiores Eclesiásticos que hoy clausuramos, la III Semana Bíblica Española y la II Semana Española de Teología, constituyen una prueba palmaria de que el renacimiento de los estudios bíblicos y teológicos en España es una consoladora realidad y que de que el entusiasmo con que el clero secular y regular se ha dispuesto a secundar los anhelos de la Iglesia y de la Patria en orden a ese renacimiento no ha sido un relámpago fugaz, nacido en momentos de exaltación renovadora, sino una llama serena y tenaz, bien prendida y arraigada en la mente y en el corazón de los teólogos y escrituristas españoles. No obstante la proximidad de la celebración de las últimas Semanas –un año nada más, que es plazo harto breve para los avances de la investigación y para el progreso de los estudios–, estas jornadas en nada han desmerecido de las del año anterior ni en fervor; ni en profundidad, ni en íntima compenetración de todos los semanistas.
Es ello motivo para abrir el espíritu a las más risueñas esperanzas de un renacer de España en el campo de las ciencias sagradas, en las que fue maestra insuperable y secular; es un motivo para dar gracias a Dios, que así vuelve sus ojos amorosos a esta nación de sus predilecciones, y para felicitaros a todos los organizadores y los participantes en esta brillante jornada de estudio. Gracias a vos, excelentísimo señor ministro, cuya presencia enaltece estas asambleas. Estoy persuadido de interpretar los sentimientos de todos los presentes ofreciéndoos el testimonio de nuestra gratitud por el aliento y protección generosa que dais a los estudios eclesiásticos. Y no es sólo al ministro, sino también al organizador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas que, no sólo en su orientación pone como base de todo afán científico la ciencia de Dios, sino que alienta y sostiene generosamente publicaciones y revistas, a fin de que se difundan cada día más y penetren cada vez más profundamente en el espíritu humano las verdades que más directamente lo alimentan, elevan y ennoblecen. Y a vos, excelentísimo señor Obispo de Madrid-Alcalá, que sois el alma y guía de estas asambleas, tan elevadas como fecundas.
Y esta vuestra labor, ilustres semanistas, no es una labor de mera contemplación de la verdad, de escueta exposición del fruto de vuestras investigaciones para solaz de eruditos y estudiosos; no es una labor estéril desde el punto de vista de la vida de los individuos y del progreso de las sociedades, ajena a la marcha del mundo hacia sus destinos providenciales, porque si es verdad que las ideas son las que, en fin de cuentas, gobiernan el mundo, y si es cierto que en el fondo de todo problema humano, social o político y aun económico, hay un problema teológico, tiene que ser también indudable que del estudio, de la penetración, de la difusión de la verdad teológica, hija del cielo, dependerá también la acertada orientación y la recta solución de los múltiples problemas que angustian a la pobre humanidad. ¿Quién, por ejemplo, podrá dudar que de las concepciones teológicas de la Universalidad española nació aquella manera española de entender la colonización y la conquista de América como una conquista antes que nada espiritual, como un abrazo a pueblos hermanos sumidos en las tinieblas del paganismo pero hijos de un mismo Dios, llamados a un mismo eterno destino, invitados por Dios a una misma incorporación en el gran cuerpo de la cristiandad?
Precisamente vosotros, con un acierto que me atrevo a calificar de providencial, habéis escogido como tema principal y podríamos decir medular de los estudios de estas dos Semanas, tanto de la bíblica como de la teológica, la gran doctrina de San Pablo sobre el Cuerpo Místico de Cristo, esa doctrina que con ser tan antigua como el cristianismo, había sido relegada un tanto al olvido por la infiltración en el campo cristiano, no sólo en el terreno social, sino aun en el ascético, de un exagerado individualismo, y lo habéis estudiado y desarrollado profundamente en sus raíces escriturísticas y en sus fundamentos teológicos y en el pensamiento de algunas figuras cumbres de la ciencia sagrada y de la santidad, como San Agustín, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás, el cardenal Mendoza, el beato Juan de Avila y fray Luis de León.
Actualidad práctica de una doctrina
Sin entrar yo ahora en el estudio técnico y científico de esta gran doctrina, que vosotros con tanta erudición como profundidad habéis desarrollado, me limitaré a destacar su actualidad práctica, su vitalidad, su eficacia insuperable para la resolución de los grandes problemas que agitan a la humanidad en el momento presente.
Solicitado por dos corrientes contrarias, de un lado por una exaltación indebida de la personalidad individual, y de otro por una concepción también exagerada de la solidaridad humana, el mundo se debate en luchas de muerte, sin hallar el camino de una paz fecunda y de un auténtico progreso. La solución armónica de esas dos tendencias antagónicas se contiene ya en la Etica cristiana, que proclama los legítimos derechos individuales de la persona humana, su valor y su destino eterno, pero ensalzando al mismo tiempo su naturaleza social y los estrechos vínculos que le unen con los demás hombres en el seno de la familia y en el seno de la sociedad civil y de la Patria y aun en el ámbito más amplio de toda la humanidad. Esa solución armónica halla su fórmula plena y sobrenatural en la doctrina paulina del Cuerpo Místico de Cristo; en él encuentra su pleno valor el individuo por su elevación al plano de la vida sobrenatural, por su inserción en el Cristo total, y la vida social y colectiva halla también la razón profunda de su solidaridad al fundir a todos los hombres en un mismo cuerpo, regido por un mismo pensamiento, el de la fe, y nutrido por una misma savia divina, la Sangre y la gracia de Cristo que corre por sus venas. «Omnes vos unum estis in Christo Iesu.»
La realización de esa magnífica solidaridad es el ideal de Cristo y de su Iglesia; ideal que alcanzó, aun en el orden político internacional, un comienzo de realidad en el concepto medieval de la cristiandad y que es preciso restaurar si queremos salvar a la humanidad de la crisis presente. Sólo con ese ideal realizado podrá obtenerse «la victoria sobre el espíritu de frío egoísmo» que en su mensaje de la Navidad de 1940 el Santo Padre proclamaba como necesaria para una paz justa y duradera y para el restablecimiento de un orden verdadero y sólido, ya que ese egoísmo, decía el Papa, «arrogante por sus propias fuerzas, fácilmente acaba por violar el honor y la soberanía de los Estados, así como la justa, sana y disciplinada libertad de los ciudadanos. En su lugar debe llegarse a una sincera solidaridad jurídica y económica, a una colaboración fraterna, según los preceptos de la ley divina, entre los pueblos, seguros ya de su autonomía o independencia».
España, misionera de la Catolicidad
Entra muy bien dentro de la misión providencial de España el que sean sus teólogos los que estudien y desarrollen y saquen a la luz del día esta magnífica doctrina y este sublime ideal de la humanidad llamada a formar un solo cuerpo con su cabeza: Cristo, ya que a España le cabe la gloria de haber sido la obrera más eficaz y más generosa en la edificación y en el crecimiento de ese cuerpo de Cristo. Porque, ¿quién como España sintió los afanes de ese crecimiento y expansión? ¿Quién como ella dio la sangre de sus venas y el aliento de su espíritu, y los tesoros de su arte y de su cultura, y el milagro de su lengua para que veinte naciones del otro lado de los mares desconocidos se incorporaran al seno de la Iglesia; es decir, al Cuerpo Místico de Cristo? ¿Quién como España tuvo un concepto más claro de la catolicidad y de la universalidad de la Iglesia? ¿Quién defendió ese concepto con más tesón y generosidad en los campos de batalla de Europa y en las inmensas tierras del Nuevo Mundo? ¿Quién como los santos españoles, como un Domingo de Guzmán, como un Ignacio de Loyola, como un Francisco Javier, rebasaron las fronteras de la propia Patria para convertirse en paladines de la misión universal de la Iglesia? Hasta en el recogimiento del claustro. Teresa de Jesús se preocupaba por el interés y por la unidad de la Iglesia, y quería que sus monjitas fueran muy pobres, y muy abnegadas, y muy mortificadas, y muy dadas a la oración para reparar los desgarros que en aquella unidad del Cuerpo de Cristo trataban de producir las herejías.
Esta característica de la difusión de la Iglesia, del crecimiento incesante del Cuerpo Místico de Cristo, al que tan eficazmente han contribuido el brazo y el corazón de España, es para el pensador y para el apologista un argumento brillante y persuasivo en favor de la divinidad de una religión que ha podido imponerse al mundo, no obstante la severidad de su moral y la pobreza de sus medios humanos, y al mismo tiempo es para el poeta como una visión de gloria y de grandeza que enciende y arrebata su corazón.
Séame permitido recordar aquí a un cantor sublime del Cuerpo Místico de Cristo, Alejandro Manzoni, que a la par que pensador y escritor profundo, es un apologista eficaz y sereno y un inspirado poeta. En un arranque de su inspiración contempla a la Iglesia en su humilde origen y después en su expansión por el mundo entero y canta:

Tu, che da tanti secoli
Sofri, combatti et preghi,
Che le tue tende spieghi
Da l'uno all'altro mar.

Esta ceñida imagen de la vida de la Iglesia parece un eco de aquella visión profética de Isaías: «Dilata locum tentorii tui et pelles tabernaculorum tuorum extende: ne parcas. Longos fac funiculos tuos et clavos tuos consolida. Ad dexteram enim et ad laevan penetrabis; et semen tuum gentes heredabitabit, et civitatis desertas inhabitabit» (Is. 54, 1-3). Y en este pasar de un mar a otro y extender las tiendas y heredar pueblos y naciones y habitar y poblar inmensas soledades desiertas, parece reflejarse la acción colonizadora y evangelizadora de España.
Es verdad que ha habido almas miopes que han querido empequeñecer la obra gigantesca de España en América, y aprovechando fragilidades que no pueden faltar en toda obra humana, han tratado de rebajar el ideal que impulsó a España a la magna aventura de descubrir y evangelizar un mundo. Pero a la luz de la verdad se ha hecho camino y se han disipado las tinieblas, y ya no son sólo voces españolas, sino también americanas, las que proclaman la alteza de miras de la gran empresa española.
Y más alto que todas ellas lo proclamó con su suprema autoridad aquel gran Pontífice que se llamó León XIII al comparar con el Arca de Noé a las carabelas españolas que llevaron a un mundo nuevo los gérmenes de la civilización y de la verdad cristiana. «Quapropter sicut arca Noetica exundantes supergressa fructus, semen vehebat Israëliticum cum reliquiis generis humani, eodem modo, commissae Occeano columbianae rates, et principium magnarum civitatum et primordia catholici nominis transmarinis oris invexere». (Carta al episcopado de Estados Unidos; enero 1894.)
Sufrir, luchar, orar y extender sus tiendas de campaña del uno al otro lado de los mares, para que el mismo tabernáculo azul de los cielos, que cobija a todos los hombres como criaturas de Dios, los abarque también como hermanos de Cristo y miembros de su Cuerpo Místico, esa ha sido la empresa tantas veces secular de la Iglesia y en ella ha cooperado de una manera singular y preeminente esta gloriosa nación española.
España ha sufrido en su carne por extender el reino de Dios y por conservar la unidad de la Iglesia. España ha luchado las luchas del espíritu y las luchas de la espada, poniendo sus extensos capitales y sus sabios teólogos al servicio de aquel altísimo ideal. España ha orado y enseñado a orar por sus grandes santos y sus grandes místicos, y España ha sido la que en hombros de sus navegantes, de sus conquistadores y de sus misioneros ha llevado más lejos las tiendas salvadoras y acogedoras de la Iglesia.
Y eso ha sido vuestra misión y vuestra gloria: sufrir, luchar, orar y extender el reino de Dios, debe ser también vuestro anhelo y vuestro programa en esta hora de tremendas responsabilidades. La sublime doctrina que aquí habéis estudiado de la solidaridad sobrenatural de todos los hombres en el Cristo Redentor, es necesario que la prediquéis por las calles y plazas de la gran ciudad humana y que proclaméis en voz muy alta, con la predicación y con el ejemplo, las divinas lecciones de abnegación, de mutuo servicio, de fraternidad cristiana y de generosa caridad. De íntima compenetración de los espíritus y de los corazones, que se derivan de esa concepción del Cuerpo Místico de Cristo y que son los únicos principios que pueden salvar al mundo. Será éste el primero y más preciado fruto de estas Semanas de Estudios.»

{Tomado de Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Memoria de la Secretaría General. Año 1942, Madrid 1943, págs. 105-116 (Memorias de los Institutos del Patronato «Raimundo Lulio»).}


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