Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano
Montaner y Simón Editores, Barcelona 1891
tomo 8
páginas 246-247

Francisco Fernández y González

Biografía. Escritor español contemporáneo. Nacido en Albacete en 26 de septiembre de 1833. Hijo de un comandante de caballería que se había distinguido en la guerra de la Independencia, estudió en Valladolid la primera enseñanza y algo de latinidad, y continuó luego sus estudios en Madrid con los Escolapios y en el Instituto de San Isidro, obteniendo siempre la nota de sobresaliente y ganando premios cuando se daban. Más tarde (24 de octubre de 1850) fue nombrado alumno pensionado para la Escuela Normal de Filosofía, previa oposición a la que concurrieron noventa y seis aspirantes, de los cuales únicamente cuatro obtuvieron plazas para la sección de Filosofía y Letras. Cursó luego (1850-52) los años de estudios superiores de las últimas materias citadas, agregados (1852) a los de la Universidad Central bajo el rectorado del marqués de Morante, y sirvió una de las plazas de profesor agregado en los Institutos de Madrid. En el del Noviciado, hoy del Cardenal Cisneros, tuvo a su cargo, en el curso de 1852 a 1853, la cátedra de Retórica y Poética.

Concluidos los cuatro años de estudios que comprendía la Facultad de Filosofía y Letras, alcanzó el primer lugar en la calificación de los exámenes de mérito comparativo, que se verificaban anualmente para apreciar el aventajamiento de los pensionados. También había ganado premios anuales en las asignaturas cursadas en la Universidad, y conseguido la nota de sobresaliente en la licenciatura. Matriculóse en las asignaturas del doctorado (1854), y explicó (1854-55) durante un curso la Historia crítica y filosófica de España en la Facultad de Filosofía y Letras, sustituyendo a don Eugenio Moreno López, que se hallaba enfermo. A la vez se encargó de la enseñanza de la lengua griega en las facultades de Medicina y Farmacia. En virtud de oposición con el único pensionado que, además de Fernández y González, quedaba de 1850, fue designado en primer lugar para la Primera cátedra de Psicología, Lógica y Ética que vacase en los Institutos provinciales, y recibió poco después (16 de septiembre de 1855) el nombramiento de catedrático de la referida asignatura en el Instituto de Teruel.

No llegó a tomar [247] posesión porque, teniendo entonces el grado de Doctor, cuyos estudios hizo de 1854 a 1855, firmó las oposiciones a la cátedra de Literatura general y española de la Universidad de Granada, fue por unanimidad propuesto en el primer lugar de la toma, y nombrado catedrático de dicha asignatura en 24 de octubre de 1856. En la Universidad granadina concurrió a su cátedra hasta 1864, y encargado en comisión por el gobierno enseñó griego, Literatura clásica y lengua arábiga en el mismo establecimiento literario. En el mismo período cumplió a satisfacción del claustro muchas comisiones que éste le había confiado, como fueron la redacción y lectura de un Discurso inaugural, y otros de recepción; la reseña de las fiestas universitarias en ocasiones solemnes; la interpretación de inscripciones latinas y árabes; la inspección de Institutos; la representación de la Universidad en la junta para catalogar monumentos artísticos; la catalogación de la biblioteca, &c. El Liceo o Academia provincial le eligió presidente para la sección de Ciencias filosóficas e individuo-secretario de los Juegos Florales. En Granada publicó Fernández y González el tomo primero de la España Árabe, traducción directa del arábigo, con el texto trasladado al castellano de la Historia de España por Abén-Adhari. Imprimió también un Tratado de Estética, del cual sólo vio la luz la Metafísica de lo bello. Por, este tiempo había insertado en Madrid, en las revistas tituladas La Razón y La Ibérica, tres trabajos: Berceo o el poeta sagrado en la España cristiana del siglo XIII; Biblioteca de autores árabes españoles, que se reimprimió aparte; Lo sublime y lo cómico.

Merced a los estudios publicados sobre Estética fue ascendido (1864) a catedrático de esta asignatura en la Universidad Central. Suprimido el estudio de la Estética del cuadro de asignaturas del período del doctorado siendo Ministro de Fomento don Severo Catalina (1867), Fernández y González fue nombrado catedrático de estudios superiores de Metafísica y ampliación de Psicología y Lógica; pero en 1868 le devolvieron la cátedra citada. En 1865 fue laureado con primer premio de la Academia de la Historia en el concurso abierto acerca del Estado social y político de los mudéjares castellanos, siendo impresa al año siguiente la obra que presento al concurso. La Academia Española premió (1867) la obra de Fernández y González titulada Historia de la crítica literaria, presentada al certamen de 1866. Fernández y González tomó posesión (noviembre de 1867) de la plaza de académico de la Historia, para la que fue elegido en virtud de sus trabajos históricos.

En la Revista de España ha publicado muchísimos estudios, distinguiéndose entre ellos algunos que podrían formar uno o varios volúmenes. Recuerdo especial merecen los siguientes: La Escultura y Pintura en los pueblos de origen semítico; Los moros que quedaron en España después de la expulsión de los moriscos; Los establecimientos españoles y portugueses en África; El mesianismo en España durante el siglo XVI, obra muy demandada en el extranjero. En la Revista de la Universidad de Madrid insertó los Estudios clásicos en las Universidades españolas durante la época del Renacimiento; Naturaleza, fantasía y arte; y en El Movimiento, revista científica y literaria que él solo publicó (1876) por espacio de un año, un erudito trabajo acerca de Lo ideal y sus formas. Por encargo de la Academia de la Historia corrigió y amplió la Biblioteca de Casiri, y fruto de la misma comisión fue la obra relativa a los últimos días del reino de Granada, que leyó en la Academia y se publicó en parte en la Ilustración Hispano Americana, con inclusión de datos tomados de obras arábigas no utilizadas antes y la traducción de un libro de caballería titulado Ben-Zeyyad-ben-Amir el de Quimera, respondiendo a la excitación de Fbeischer, de Viena, para que los arabistas de Europa y Asia investigasen si existía en alguna biblioteca un texto de novela caballeresca con escenas parecidas a las descritas por Ginés Pérez de Hita en su obra acerca de los Novelistas de la Europa meridional. La versión se publicó en el Museo Nacional de Antigüedades; el texto arábigo se guarda en la Biblioteca Escurialense.

Al mismo autor se deben las Instituciones jurídicas de pueblo de Israel en los diferentes estados de la Península ibérica, desde su dispersión en tiempo del emperador Adriano hasta los principios del siglo XVI (Madrid 1880, tomo I, en 4º); esta obra forma parte de la Biblioteca de Legislación y Jurisprudencia. Fernández y González, en 1881, tomó posesión de la plaza de académico de número de San Fernando, para la que había sido designado muchos años antes. Después insertó en el Boletín de la Academia de la Historia la interpretación de los facsímiles de tres manuscritos rabínicos conservados en la Biblioteca de la Academia, y señalados como ilegibles o de idiomas desconocidos por profesores de hebreo que los habían examinado. En el mismo Boletín publicó el texto rabínico y aljamiado del Ordenamiento de las aljamas hebreas, especie de cortes o asambleas religioso administrativas autorizadas por los reyes; el Ordenamiento está interpretado e ilustrado por larga introducción, notas y apéndices, trabajos todos debidos a Fernández y González: existe de esta obra una edición aparte. La Revista moderna dio a conocer en 1889 un Estudio numismático-histórico sobre las medallas llamadas de Agila II y los hijos de Witiza, según los textos árabes. En este último año Fernández y González, autor de dicho trabajo, fue elegido individuo de número, de la Academia Española.

En 1890 ha publicado el tomo primero de los Primeros pobladores históricos de la península ibérica, que forma parte de la colección monográfica de Historia de España publicada en Madrid bajo la dirección de don Antonio Cánovas del Castillo. Habiendo cursado en Granada la Facultad de Derecho, pudo ejercer la abogacía en Madrid durante muchos años. En la Universidad Central leyó el discurso de apertura del curso de 1869-70. Senador por la Universidad de Valladolid desde 1878 a 1885, pronunció un gran número de discursos, señalándose entre otros uno sobre la Historia del Jurado y su representación en la vida de los pueblos antiguos; muchas defensas del profesorado y sus intereses, y algunas interpelaciones sobre abusos administrativos. Es uno de los colaboradores de este Diccionario.


www.filosofia.org Proyecto filosofía en español
© 2004 www.filosofia.org
Francisco Fernández González Montaner
Enciclopedias