Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana
Hijos de J. Espasa, Barcelona 1922
tomo 47
páginas 1220-1223

Pedro José Proudhon

Pedro José Proudhon Biografía. Socialista y economista francés, nacido en Besanzón el 15 de Julio de 1809 y muerto en Passy el 16 de Enero de 1865. Hijo de padres muy pobres, aprendió el oficio de cajista de imprenta, en el cual tuvo ocasión de adquirir ciertos conocimientos que suplieron su falta de formación literaria. Esto y su afición a la lectura, hizo que a los pocos años se lanzase a publicar artículos y folletos que fueron bastante leídos, especialmente un Essai de grammaire générale que le valió en 1839 una pensión durante tres años, concedida por la Academia de Besanzón, pero que le fue retirada al año siguiente por la publicación de su segunda obra titulada Qu'est-ce que la propriété? y en la que contestaba a la pregunta del título con el aforismo ya pronunciado por Brissot en 1780, «la propiedad es el robo». Esta obra, sin embargo, le conquistó gran fama y aceptación entre ciertos elementos, con cuyo favor alcanzó en la Asamblea Constitucional de 1848 un acta de diputado por el departamento del Sena. Su actuación parlamentaria fracasó por completo, como él mismo pudo reconocer al ser ignominiosamente rechazada su proposición en favor de un impuesto de un tercio sobre la renta, por lo cual no se volvió a oír su voz en la Asamblea.

Pedro José Proudhon y sus hijos, por G. Courbet (Petit Palais, Paris) Desde entonces dedicó sus energías a las tareas de publicista. En el periódico Le Peuple reanudó la campaña que empezara antes de su elección; en Représentant du Peuple, atacó a todo lo existente, incluso al príncipe-presidente, por lo cual se le persiguió y se le tuvo encarcelado por espacio de tres años. Desde su encierro de Santa Pelagia, en donde gozaba de un régimen de favor, dirigía los periódicos Voix du Peuple y Le Peuple, y desde allí hizo, además, una gran edición de los folletos Idées révolutionnaires y Confessions d'un révolutionnaire, en los cuales expuso claramente sus teorías sociales revolucionarias y anárquicas; publicó Idée générale de la révolution au XIX siècle (1851) y preparó, para publicarla una vez recobrada la libertad, la obra Révolution sociale démontrée par le coup d'Etat (1852). A esta siguieron una serie de escritos en los que condensó todas sus ideas sociales y económicas. En el opúsculo Philosophie du progrés (1853) indicó un programa de publicaciones que no pudo dar a la estampa, publicando únicamente un Manuel du spéculateur à la bourse (1853), y Réforme des chemins de fer (1855). Desde 1856 empezó una obra de grandes vuelos, Justice dans la Révolution et dans l'Eglise (1858), por la cual fue condenado a tres años de cárcel y 4.000 francos de multa, penas que eludió fugándose a Bruselas, en donde continuó su vida de publicista escribiendo en el Office de Publicité artículos contra la propiedad literaria. En 1861 publicó La guerre et la paix, obra en la que justifica el derecho de la fuerza como derecho primordial de la Humanidad; considera la guerra como una consecuencia de los males económicos y del pauperismo y prevé la eliminación de la misma en la sociedad futura que, según él, ha de tener su fundamento en el trabajo. En 1862, la cuestión de la unidad italiana hizo que Proudhon volviese a la política. En dicha cuestión se pronunció contra la unidad y en favor de la federación, exponiendo al año siguiente sus ideas sobre esto en el tratado Principe fédératif (1863). En 1864 publicó en Le Messager de Paris, Nouvelles observations sur l'unité italienne, a la que siguió su última producción, Capacité des classes ouvrières, que se publicó después de su muerte (1865).

Proudhon fue un escritor fecundísimo; sus obras completas llenan 37 volúmenes, sin contar los 14 volúmenes de Correspondencia. Escribiólas todas, como sus artículos periodísticos, con gran rapidez, con una falta de método y un descuido del orden tales, que su lectura se hace verdaderamente dificultosa. Nada de esto es de extrañar si se tiene en cuenta el proceso de su formación intelectual.

«Proudhon, dice Bourgin (Revue d'Economie politique, Marzo de 1893), fue un atodidacta; lo que sabía lo adquirió de varias procedencias. Es imposible determinar con certeza y exactitud todas las enseñanzas que recibió y las influencias a que estuvo sometido; a lo más, lo que puede hacerse es notar las que son más fácilmente conocibles. La cronología de esta incesante instrucción es asimismo muy incierta. Al principio, y casi simultáneamente, tuvo dos influencias entre sí contrarias, la de la Biblia y la del socialista Fourier. A partir de 1838, Proudhon se engolfa en el vasto océano de las doctrinas economistas y socialistas, y desde Adam Smith a Blanqui, de Rousseau a Cabet, lo absorbe todo, sin distinguir y sin contar. Hacia 1842 emprende el estudio del sansimonismo por la rama de Comte (las épocas de la Humanidad y la creación del orden); entre 1844 y 1846 sucede el estudio de los economistas y de la acción directa, por medio de Carlos Grün, y el de la filosofía alemana en Hegel y Feuerbach. En 1853 empieza las investigaciones de la historia universal; en 1859 aborda el estudio del Derecho público y poco después investiga en la historia de Polonia y en el régimen de la propiedad inmobiliaria de aquel país.»

Y Palgrave (Dictionary of political economy, III, 237) lo retrata con estas palabras: «Escribió con tal ausencia de método y tal desprecio del orden, que la lectura de sus obras se hace aún más embarazosa para sus compatriotas que para los extranjeros. De aquí que se le lea muy poco. Amó la dialéctica y le gustaba jugar con las ideas como el prestidigitador; cambia y trastrueca los objetos más diferentes. Le gustaba hacer frases más para captarse la populachería que para expresar su pensamiento. Decía: «la propiedad es robo» y «Dios es el mal», pero en realidad admitía la legalidad de la propiedad y creía en la existencia de Dios. Presumiendo de discípulo de Hegel (sin que conste que llegara a comprender al filósofo alemán), quiso elevar la contradicción a la altura de principio inconcuso, emitiendo constantemente tesis y antítesis, pero rara vez síntesis. Controversista violento y no siempre leal, alteró pareceres aceptados y establecidos, y a pesar de su altiva máxima destruam et aedificabo, no construyó cosa alguna, no dejando detrás de sí ni un programa definido ni una escuela que merezca el nombre de tal.»

Además de las obras citadas, débense a Proudhon las siguientes: De l'utilité de la célébration du dimanche consideré sons les rapports de l'hygiène publique, de la morale, des relations de famille et de cité (Besanzón 1839); Lettre à M. Blanqui, professeur d'économie au Conservatoire des arts et métiers, sur la propriété (París 1841); Avertissement aux propriétaires, ou Lettre à M. Considérant sur une défense de la proprieté (París 1842); Explications présentées au ministère public sur le droit de propriété (1842), De la creátion de l'ordre dans l'humanité ou Principes d'organisation politique (1843). Le Miserere ou la Pénitence d'un roi; lettre au R. P. Lacordaire sur son carême de 1845 (1845), De la concurrence entre les chemins de fer et les voies navigables (1845), Système des contradictions économiques ou Philosophie de la misère (1846), Solution du problème social (1848), Organisation du crédit et de la circulation, et Solution du problème social (1848), Rapport du citoyen Thiers, précédé de la proposition du citoyen Proudhon relative à l'impôt sur le revenu et suiví de son discours prononcé à l'Assemblée Nationale le 31 Juillet 1848 (París 1848); Lettre du citoyen Proudhon à un de ses amis de Besançon (1848), Le droit au travail et le droit de propriété (París 1848). Résumé de la question sociale, Banque d'echange (París 1848); Banque du peuple, suivie du rapport de la commission des délégués du Luxembourg (París 1849); Démonstration du socialisme théorique et practique, pour servir à l'instruction des souscripteurs et adhérents à la Banque du peuple (París 1849); Actes de la Révolution, Résistance (París 1849), Idées révolutionnaires (París 1849); Les confessions d'un révolutionnaire pour servir à l'histoire de la révolution de Fevrier (París 1849), Interêt et capital (París 1849), Idée générale de la révolution au XIX siècle (París 1851), Des réformes à opérer dans l'administration des chemins de fer et des conséquences qui peuvent en résulter, &c. (París 1855); De la justice dans la Révolution et dans l'Eglise, Nouveaux principes de philosophie pratique, adressés à Son Eminence Mgr. Mathieu, cardinal-archevêque de Besançon (París 1858); La Justice poursuivie par l'Eglise. Appel du jugement rendu par le tribunal de police correctionnelle de la Seine, le 2 Juin 1858, contre P.-J. Proudhon (1858); Théorie de l'impót: Question mise au concours par le conseil d'Etat du canton de Vaud en 1860 (París 1861); Les magistrats littéraires; Examen d'un project de loi ayant pour but de créer, au profit des auteurs, inventeurs et artistes, un monopole perpétuel (Bruselas 1862); La Féderation et l'Unité en Italie (París 1862); Du principe fédératif et de la nécessité de reconstituer le parti de la Révolution (París 1863), Si les traités de 1815 ont cessé d'exister? Actes du futur congrès (París 1863), y Les démocrates assermentés et les Réfractaires (París 1863).

Sus obras póstumas son: Théorie de la proprieté: Appendice: Project d'exposition perpetuelle (París 1866); Proudhon expliquè par lui-méme, Lettres inédites de P.-J. Proudhon à M. N. Villiaumé sur l'ensemble de ses principes et notamment sur sa proposition; la proprieté c'est le vol (París 1866); La Bible annotée; les Evangiles (París 1866); Les Actes des apôtres; les Epîtres; l'Apocalypse (París 1867); France et Rhin (París 1868), Théorie du mouvement constitutionnel au XIX siècle (l'Empire parlamentaire et l'Opposition légale) (París 1870), Du principe de l'art et de sa destination sociale (París 1875), La pornocratie ou les femmes dans les temps modernes (París, sin fecha), Amour et Mariage (París 1876), Césarisme et Christiannisme (París 1883), y Jesús et les origines du christianisme (París 1896). Su Correspondencia precedida de una información sobre P. J. Proudhon, la publicó J. A. Langlois (París 1875), formando 14 volúmenes.

Las obras más importantes de Proudhon fueron vertidas al castellano por Pí y Margall, el principal vulgarizador, en España, de las ideas proudhonianas.

Reseñada la vida y enumeradas las obras de Proudhon, resta estudiarle en sus modalidades de socialista y economista, examinando lo que en realidad le deben la ciencia social y la ciencia económica. En general, se clasifica a Proudhon, dice Palgrave (lugar cit.), entre los socialistas por sus ataques contra la propiedad inmobiliaria; pero la verdad es que trató las doctrinas socialistas con tanta violencia como las doctrinas ortodoxas. No fué comunista, pues calificó de espantajo las doctrinas del comunismo, diciendo, además: La communauté est encore le vol. Entre la propriété et la communauté, je construirai un monde (Organisation du Credit). Tampoco fue socialista de Estado, puesto que afirmó que era una «lepra de la inteligencia francesa» la locura de apelar al Estado. Si algún nombre se ha de dar a esta doctrina (continúa Palgrave) es el de anarquismo; además, Proudhon fué el primero en usar esta palabra como expresión no de desorden o caos, sino, al contrario, de la forma más elevada y más perfecta de organización social, pues dijo: «Aunque soy amigo del orden, propiamente soy anarquista» (Qu'est-ce que la propriété?, 1ª memoria, cap. V), y en Les confessions d'un révolutionnaire (pág. 122), dice: «La verdadera forma de gobierno es la anárquica.»

A pesar de esto, el reducido número de socialistas que aun hoy pasan por discípulos suyos no se llaman anarquistas, sino mutualistas. Entienden, al darse este calificativo, que la sociedad debería estar basada en la igualdad y reciprocidad de servicios, mientras que la actual se rige por la subordinación de los mismos. A esto se reduce la justicia social, que él contrapone a la antigua consigna Fraternidad, tan del agrado de los socialistas utópicos. «No sin razón (dice) la imaginación popular pinta a la justicia con el emblema de la balanza. En efecto, la justicia, aplicada a la economía, es simplemente una perpetua balanza o, por hablar con mayor exactitud, la justicia no es otra cosa que la obligación impuesta a todos los ciudadanos y a todos los Estados de conformarse con la ley del equilibrio en sus relaciones de interés mutuo... El economista defiende que no tiene motivo ninguno para atravesarse en la determinación de este equilibrio y que hay que permitir al brazo de esta balanza oscilar según el piso que la venza. La idea de ayudarla a oscilar en un sentido o en otro es absurda.» El modo de obtener esta reciprocidad de servicios lo cifra Proudhon en la Banca de cambio por él establecida, y cuyo objeto dice ser: «1º. garantizar a cada uno de los miembros de la sociedad toda clase de productos, géneros, mercancías, servicios de trabajo, y esto sin el intermediario de la moneda; 2º. procurar, en consecuencia, la reorganización del trabajo agrícola é industrial, cambiando el modo de ser del productor.» Proudhon llevó, efectivamente, a la práctica su idea, fundando en 1849 la Banca del pueblo, la cual fracasó miserablemente. En cuanto a la propiedad, a pesar de los rudos ataques que le dirigió, su objetivo no era (a lo que se ve) abolirla, sino universalizarla. En Le Peuple, número del 2 de Septiembre de 1819 escribía: «Queremos que todos tengan propiedad; queremos propiedad sin usura, puesto que la usura es la piedra de tropiezo para el crecimiento y la universalización de la propiedad.» Y en el folleto intitulado Banque d'échange dice: «El problema económico no es otro que el de la centralización y de la gratuidad del crédito, según el principio del cambio directo y mútuo.»

Jorge Sorel (Introduction a l'economie moderne, 2ª ed., París 1922, págs. 151 y siguientes), queriendo cohonestar la falta de unidad y aun la verdadera contradicción existentes entre la doctrina y los actos de Proudhon, dice: «Al estudiar una teoría, cualquiera que sea de la propiedad, hay que tener en cuenta las tendencias estéticas del autor... Un ciudadano de la gran urbe, ya sea financiero, ya político, hombre de ciencia o literato, no siente ni comprende la propiedad como un hombre del campo: para el primero la propiedad está representada por la casa, es decir, por un inmueble que en todo se parece a un título de renta; para el segundo la propiedad evoca la idea del cultivo. Proudhon no fué jamás un hombre de la ciudad, aunque en ella vivió gran parte de su vida; era un campesino; su alma vivía siempre muy lejos del tumulto de la urbe. En los escritos de su edad madura se ve que se deleita en sus recuerdos de infancia... Ningún poeta bucólico cantó jamás la vida del campo con mayor entusiasmo. No hay que extrañar, pues, que a medida que iba envejeciendo se formase en su espíritu una idea más exacta de la propiedad rural. Durante largo tiempo acusó a la legislación moderna de haber arruinado la tierra; emplear las rentas sin responsabilidad ninguna le parecía una monstruosidad. Según él, Roma había perecido a causa de este hecho quiritario de la propiedad llevado hasta sus últimas consecuencias, y hoy mismo este derecho es causa de la deserción de la tierra y de la desolación social... Proudhon decía que el régimen de la posesión no había producido los resultados que los teóricos habían podido esperar de él; en la Edad Media no había hecho más que engendrar la tiranía y la miseria. Opinaba, pues, que el progreso en las costumbres y la civilización, al desarrollarse, permitiría realizar la propiadad concreta, a pesar de las dificultades que para ello hay. La propiedad (sigue diciendo Sorel) estuvo siempre, para Proudhon, aliada con la libertad política, por lo cual no podía suponer que no llegase a realizarse, no queriendo, por lo mismo, desesperar de la libertad.»

De la enorme labor de Proudhon no quedan ya hoy más que unas cuantas ideas esparcidas acá y allá, algunas de ellas profundas, otras incoherentes, muchas contradictorias. Carlos Marx detestaba a Proudhon y le atacó sin piedad en su folleto Miseria de la filosofía, en respuesta al libro de Proudhon, Les contradictions économiques, al que éste puso por segundo título, Filosofía de la miseria. Decía de él Marx, que era un burgués insignificante que oscilaba sin cesar entre el capital y el trabajo, entre la economía política y el comunismo. «La verdad es que no parece que haya verdadera analogía, sino todo lo contrario, entre el extremo individualismo de Proudhon y el colectivismo del socialista alemán. Supone Proudhon que en organización económica actual, el valor no es proporcional, como debería, al trabajo y que la solución del problema social consiste en llegar a esto, mientras que Carlos Marx sostiene que el valor es necesariamente proporcional al trabajo y que en esto se funda la explotación capitalista, pues el capitalista impide la distribución equitativa» (Palgrave, lug. cit.).

Esta enemiga entre Marx y Proudhon tuvo origen (según cree Sorel) en una carta escrita por éste al comunista alemán, el 17 de Mayo de 1846, en la que Proudhon rechazaba la idea de provocar luchas sangrientas análogas a las de la Revolución francesa, diciendo: «Tales me parece que son las disposiciones de la clase obrera de Francia: nuestros proletarios tienen tan gran sed de ciencia, que hallaría entre ellos desfavorable acogida al que no les ofreciese más que sangre para beber. En suma, que, a mi modo de ver, haríamos política detestable si hablásemos en tono de exterminadores; los medios de rigor ellos mismos se impondrán, por desgracia; el pueblo no necesita para ello de exhortación alguna» (Correspondencia de Proudhon, vol. II, pág. 205). A estas palabras de Proudhon parecen responder las últimas líneas del libro de Marx, La miseria de la filosofía, en las que parecen revivir (dice Sorel) los horrores del 93, cuando dice: «En la víspera de cada transformación general de la sociedad la última palabra de la ciencia social será siempre, como dice George Sand, el combate o la muerte; la lucha sangrienta o la aniquilación. La cuestión está inevitablemente en este terreno.»

Bibliografía. C. Diehl, Proudhon, seine Lehre und sein Leben (Jena 1888-1896); Mülberger, Studien über Proudhon (1891), que había sido precedida por Von und über Proudhon, en Wage (1878-1879) y seguida por J. P. Proudhon, Leben und Werke (Stuttgart 1899); Desjardins, «Proudhon» (1896); «Oeuvres posthumes de Proudhon», en la Revue des Deux-Mondes del 15 de Septiembre de 1875; Pelletan, «Proudhon et ses oeuvres complètes», en la Revue des Deux-Mondes del 15 de Enero de 1866; Bourguin, «Des rapports entre Proudhon et Karl Marx», en la Revue d'Economie Politique de Marzo de 1893; G. Sorel, «Essai sur la philosophie de Proudhon», en la Revue Philosophique (1892); K. Grün, Die soziale Bewegung in Frankreich und Belgien (Darmstadt 1845); L. v. Stein, Geschichte der sozialen Bewegung in Frankreich (Leipzig 1850); Mirecourt, Proudhon (París 1856); Sainte-Beuve, «P. J. Proudhon; sa vie et sa correspondance (1838-1848)», en la Revue Contemporaine (1865); Hack, «P. J. Proudhon», en la Tübinger Zeitschrift (1865); Spoll, P. J. Proudhon, étude biografique (París 1867); Beanchéry, Economie sociale de Proudhon (Lila 1867); Troubat, P. J. Proudhon (París 1869); Marchegay, Silhouette de Proudhon (París 1868); Marx, «Ueber Proudhon», en Der Sozialdemokrat (1865); Mirecourt, Proudhon jugé et traité selon ses doctrines métaphysiques; Réfutation comico-sérieuse de ce grand pamphlétaire, par un solitaire rustique et illétré (1858); S. G. zu Putlitz, Proudhon, sein Leben und seine positiven Ideen (Berlín 1881); V. v. Stockhausen, Die Werthlere Proudhons (Berna 1898); Jorge Sorel, Introduction à l'économie moderne (2ª ed., París 1922); Berthod, P. J. Proudhon et la propriété. Un socialisme pour les paysans (París 1910); Fournière, Les théories socialistes au XIX siècle: de Babaeuf à Proudhon (París 1905); J. L. Puech, Le Proudhonnisme dans l'Association Internationale des travailleurs (París 1907); F. Mückle, Geschichte der sozialistischen Ideen im 19 Jahrhundert (Leipzig 1908), tomo II: Proudhon und der Entwicklungsgeschichtliche Sozialismus; E. Droz, P. J. Proudhon (París 1909), Bouglé; La Sociologie de Proudhon (París 1911); A. G. Boulon, Les idées solidaristes de Proudhon (París 1912).


www.filosofia.org Proyecto filosofía en español
© 2003 www.filosofia.org
Pedro José Proudhón Espasa
Enciclopedias