Filosofía en español 
Filosofía en español


Aristotélicos

Se da este nombre a los que habían bebido en los principios y doctrinas de Aristóteles ciertos errores que censuró en 7 de marzo de 1277 Esteban Tempier, obispo de París. Las proposiciones censuradas por este prelado muestran cómo con la introducción de los métodos paganos en la enseñanza cristiana se había obscurecido la admirable luz que esparciera el Evangelio sobre Dios, el alma, la voluntad, el mundo, la sabiduría y la moral. Estos errores contienen la semilla y son el origen y la principal causa de todos los de los siglos subsiguientes, porque la sentencia de condenación pronunciada por el obispo de París no consiguió desterrar las obras de Aristóteles de la enseñanza pública y particular.

Conviene recomendar a los que quieren saber las causas y seguir la filiación de los errores que han desgarrado el seno de la iglesia, que estudien si en las proposiciones sobre Dios, el alma y el entendimiento humano no se hallan ya ocultas las objeciones de los filósofos sobre la Trinidad, la presciencia de Dios y la espiritualidad del alma; si en las proposiciones sobre la voluntad no se hallan las opiniones de Lutero y las sutilezas de los jansenistas sobre la gracia, la libertad y la predestinación; si en las proposiciones sobre el mundo no se encuentran los errores de la astrología judiciaria y la manía de averiguar lo futuro por tantos medios ridículos; en fin si en las proposiciones sobre la filosofía y la teología no se descubren las causas de esa oposición que se ha presumido ver y que muchas personas quieren ver aun entre la naturaleza y la gracia, la razón y la fe, la ley natural y la ley revelada, la filosofía y la teología.

Después de estas investigaciones se deberá examinar también si quedan algunas reliquias de los errores aristotélicos en los libros de enseñanza elemental, porque es digno de observarse que se ha repudiado la autoridad del estagirita en física, en medicina, en astronomía y en la mayor parte de las otras ciencias, y solo quedan vestigios en la enseñanza de la filosofía. Creemos que esta cuestión merece examinarse por su importancia, porque siempre que el error esté en las inteligencias, se han de buscar las causas de él en la enseñanza.