Filosofía en español 
Filosofía en español


Libres pensadores

Por mucho tiempo se llamaron así los incrédulos que desechaban toda revelación. En 1796 nació en Inglaterra una nueva secta con este título: sus fundadores, individuos antes de una iglesia universalista y luego trinitaria, se separaron publicando los motivos de esta separación en 1800. Pretenden asemejar en todo su sociedad a la que existía en tiempo de los apóstoles. Los más desechan la divinidad de Jesucristo, el pecado original, la doctrina de elección y reprobación, la existencia de los ángeles buenos y malos y la eternidad de las penas; pero reconocen en Jesucristo una misión celestial para instruir a las naciones. Su objeto fue unir en una misma familia a todos los hombres, cualesquiera que sean su origen y su patria. El vínculo que los une, no consiste en la identidad de opiniones y creencia, sino en la virtud práctica. El nuevo testamento es la sola regla de conducta. La adoración de un Dios eterno, justo y bueno y la obediencia a los preceptos de Jesucristo su mensajero, esos son los actos por los cuales puede esperarse alcanzar una felicidad de que es prenda la resurrección de Jesucristo. Los libres pensadores no tienen bautismo, ni cena, ni cánticos, ni oración pública: les basta adorar y orar de corazón. Para presidir y dirigir con orden sus juntas tienen un anciano y dos diáconos elegidos por tres meses. Todos gozan del derecho de enseñar en sus juntas, y no es raro que los oradores se contradigan; pero con moderación. Los discursos versan sobre asuntos de moral, de doctrina y de interpretación de las escrituras. Su creencia se ha modificado sucesivamente, y lejos de creer que puedan hacérseles cargos les parece que han adelantado en la investigación de la verdad. Habían representado a la autoridad pública para que no se los obligase a casarse ante los ministros anglicanos en atención a que el matrimonio no tiene a sus ojos más carácter que el de contrato civil; pero habiendo sido denegada su petición se sujetan a la forma prescripta.