Filosofía en español 
Filosofía en español


Necesaristas físicos o materialistas

Son los discípulos de Priestley. Veamos cuáles son sus ideas. El hombre es un ser puramente material; pero cuya organización le da la facultad de pensar y juzgar. Esta facultad crece, se fortifica y decrece con el cuerpo. Siendo disuelta por la muerte la organización, se extingue la facultad de percibir y juzgar, la que renacerá al tiempo de la resurrección que nos ha sido prometida por la revelación, y que es el fundamento de nuestra esperanza en el día del juicio de que habla la Escritura. De esta esperanza carecen los paganos.

De ahí se sigue que los motivos de obrar están sujetos a las leyes de la materia y que así en las cosas menores como en las más importantes toda violación y toda determinación es un efecto necesario; lo cual establece una conexidad con todo lo que ha sido, lo que es y lo que será. La voz voluntario no es la contraria de necesario, sino de involuntario, como contingente lo es de necesario. El motivo determinante obra tan indefectiblemente como la gravedad produce la caída de una piedra tirada al aire. Los efectos son el inevitable resultado de esta causa. Si fueran posibles dos determinaciones diferentes, habría efecto sin causa, como si estando en equilibrio los dos platos de una balanza bajase sin embargo o subiese uno de ellos; y no puede suceder otra cosa, a no ser que Dios se sirviese cambiar el plan establecido por él y ese enlace de causas y efectos de que resulta el bien general. El mal es también una parte constitutiva de este plan y le hace encaminarse hacia su objeto. El vicio produce un mal parcial; pero contribuye al bien general; y en este plan entran también los castigos de la vida futura. Priestley no asegura que sean eternos. No admite la transmisión del pecado de Adam a su posteridad, ni una culpa original que necesite expiación por la pasión de Jesucristo. Todos pueden obrar el bien; pero el arrepentimiento tardío es ineficaz a consecuencia de una larga costumbre del vicio, porque no queda ya tiempo suficiente para transformar el carácter.

El materialismo, la necesidad y el unitarismo constituyen la esencia de la doctrina de Priestley. La preexistencia de las almas es a sus ojos una ilusión vana, pues que niega su existencia y pues que todos los efectos son puramente mecánicos. Niega igualmente la divinidad de Jesucristo, de quien hace un ser puramente material como lo son a sus ojos todos los hombres.