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Abstracción científica - Abstracción

Abstracción científica

La abstracción científica es una operación mental que consiste en abstraer los caracteres no esenciales y secundarios, propios de uno u otro grupo de fenómenos, para destacar y sintetizar racionalmente sus peculiaridades sustanciales. Así, «palabras como “materia” y “movimiento” son simplemente abreviaturas mediante las cuales resumimos, de acuerdo con sus propiedades comunes, las diversas cosas sensorialmente percibidas» (Engels). La abstracción científica nos da una idea más completa y profunda de la realidad que las sensaciones inmediatas. Por ejemplo, cuando se observa directamente, los precios de las mercancías en el mercado capitalista parecen determinados, en última instancia, por la oferta y la demanda, mientras están condicionados en realidad por la cantidad de tiempo de trabajo socialmente necesario invertido en la producción de esas mercancías, o dicho en otras palabras, por el valor. La noción de valor, que Marx dedujo como resultado de la abstracción científica, refleja profunda y fielmente las relaciones sociales que realmente existen dentro del sistema de la producción de mercancías. «…en el análisis de las formas económicas no se puede hacer uso del microscopio ni del reactivo químico. Uno y otro deben ser sustituídos por la fuerza de la abstracción» (Marx).

Diccionario filosófico marxista · 1946:9

Abstracción científica

(del lat., abstractio: aislamiento). Operación por medio de la cual nuestro espíritu, luego de haber distinguido los caracteres esenciales de un grupo de hechos, los separa de las propiedades secundarias para generalizarlos. Los resultados de esta generalización que se realiza por medio de la abstracción científica, encuentran su expresión en las nociones y categorías científicas. «Palabras tales como materia y movimiento, son sólo abreviaturas en las cuales reunimos, de acuerdo con sus propiedades comunes, muchas cosas diferentes perceptibles por los sentidos» (Engels, Dialéctica de la naturaleza, Ed. rusa). La abstracción científica nos proporciona una idea de la realidad más amplia y más profunda que las sensaciones inmediatas. Lenin hace notar que la representación no es capaz de captar, por ejemplo, un movimiento de 300.000 kilómetros por segundo, mientras que el pensamiento sí lo es.

Por medio de abstracciones científicas, el conocimiento pasa de la percepción de cosas aisladas a la generalización de una masa de hechos, formulando conceptos, categorías, leyes que reflejan los vínculos esenciales, internos de los fenómenos. Sólo la generalización teórica permite al pensamiento humano poner en descubierto la esencia de los fenómenos, las leyes de su desarrollo. Tal como lo indica Lenin, la generalización más elemental, la primera y más simple formación de nociones, profundiza el conocimiento de las relaciones objetivas del mundo. Así, la observación directa produce la impresión de que los precios de las mercancías en el mercado capitalista están determinados en último análisis, por la oferta y la demanda. En realidad, están en función de la cantidad de trabajo socialmente necesario para la producción de esas mercancías, o dicho de otro modo, en función del valor. La noción de valor elaborada por Marx, por medio de una abstracción científica, refleja con exactitud y profundidad las relaciones sociales reales de la producción mercantil. Marx indica que «para el análisis de las formas económicas no sirven ni el microscopio ni los reactivos químicos. La capacidad de abstracción ha de suplir a ambos instrumentos». (Marx, El Capital, L. I, t. 1).

Conscientes del gran papel de las abstracciones científicas para el conocimiento del mundo, los filósofos reaccionarios de nuestros tiempos luchan contra ellas, y niegan que toda abstracción científica sea un reflejo de la esencia objetiva de los fenómenos en la conciencia.

Hacen valer el hecho de que no es posible ver, palpar o fotografiar las abstracciones, como es el caso para las cosas y los fenómenos concretos. Llegan de este modo a negar la realidad de la materia, del valor, de la plusvalía, &c. Los filósofos reaccionarios se esfuerzan por disimular que las abstracciones resultan de la generalización de las propiedades esenciales de una masa de hechos individuales. Las abstracciones reflejan lo general existente en los objetos, de donde se infiere que lo general no tiene ni puede tener un aspecto directamente sensible. Lo general sólo existe en y por lo particular.

Al criticar a los metafísicos que separaban lo particular y lo general, Engels escribía: «Se trata siempre de la misma historia. Primero, hacen abstracciones de las cosas sensibles, y luego, quieren conocerlas por vía sensible, quieren ver el tiempo y olfatear el espacio» (Engels, Dialéctica de la naturaleza, Ed. rusa).

La imposibilidad de conocer lo general de otro modo que no sea por medio de la abstracción, no significa que no sea real, que no exista. La ley de la gravitación universal no puede ser fotografiada como no puede serlo tampoco el valor, pero eso no nos autoriza a negar su realidad.

Tiene importancia reconocer las concepciones materialistas e idealistas de la abstracción. La abstracción científica, materialista, es diametralmente opuesta a la abstracción idealista que separa el pensamiento humano de la realidad objetiva.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:8-9

Abstracción

(del latín “abstractio”: aislamiento, término que introdujo Boecio como traducción de la expresión griega utilizada por Aristóteles). Una de las facetas o formas del conocimiento consistente en la separación mental de varias propiedades de los objetos y de sus relaciones con delimitación o desmembración de una propiedad o relación determinada. La abstracción designa tanto el proceso de separación como su resultado. En el proceso de la abstracción a veces resulta necesario hacer caso omiso, también, de ciertas posibilidades subjetivas del ser humano. Por ejemplo, es imposible “contar” toda la serie natural de números, lo cual no es óbice para que, con independencia de semejante posibilidad, se cree la abstracción de infinitud actual (o sea, “contada”, “cumplida”). En calidad de resultados del proceso de la abstracción aparecen distintos conceptos y categorías, como por ejemplo: materia, movimiento, valor. Todo conocimiento se halla necesariamente unido a procesos de abstracción. Sin ellos no sería posible descubrir la esencia del objeto, penetrar en su “profundidad”. La división del objeto en partes y la delimitación de las que son esenciales en él, el análisis multilateral de las mismas en su aspecto “puro”, son resultado de la actividad abstractiva del pensar. Acerca de la importancia de la abstracción para el conocimiento, Lenin escribió: “el pensamiento, al ascender de lo concreto a lo abstracto no se aleja –si es correcto…– de la verdad, sino que se le acerca. La abstracción de materia, de ley de la naturaleza; la abstracción de valor, &c., en una palabra, todas las abstracciones científicas (correctas, serias, no absurdas) reflejan la naturaleza con mayor profundidad o, mejor dicho, de manera más completa” (tomo XXXVIII, pág. 161). El carácter de la abstracción así como lo que concretamente se delimita en cada caso concreto y también las partes del objeto de que procede la separación mental, están determinados por los objetivos a que responda la actividad práctica y cognoscitiva del hombre y por la naturaleza del objeto que se investigue. La práctica nos proporciona, asimismo, el criterio para juzgar si las abstracciones introducidas en la ciencia son auténticamente científicas. La interpretación científica del proceso de abstracción y de sus resultados nos la proporciona el materialismo dialéctico. El idealismo ha especulado frecuentemente con las dificultades que ofrece la función abstractiva del pensar. Lenin advirtió que la posibilidad de una interpretación idealista se da ya en la abstracción más elemental. Es propio de la filosofía idealista transformar los productos de la abstracción –conceptos, ideas– en la esencia y primer fundamento del mundo. Al mismo tiempo, el idealismo ve las abstracciones como resultado de una actividad arbitraria del intelecto, sin nexo alguno con el mundo objetivo ni con el hacer práctico del hombre. Esta manera de entender la abstracción es propia del positivismo moderno y de otras tendencias idealistas. En la lógica dialéctica, el concepto de la abstracción se emplea también en el sentido de lo unilateral, lo que está sin desarrollar, a diferencia de lo concreto (Abstracto y concreto.)

Diccionario filosófico · 1965:1-2

Abstracción

(del término latino abstractio, introducido por Boecio como traducción del término griego que usaba Aristóteles): uno de los aspectos o formas del conocimiento que consiste en prescindir mentalmente de una serie de propiedades de los objetos y las relaciones entre ellos, destacando una propiedad o relación determinada. La abstracción designa tanto dicho proceso como sus resultados. En el curso de la abstracción hay que prescindir a veces también de algunas posibilidades subjetivas del hombre. Por ejemplo, es imposible “contar” toda la serie natural de los números, pero no obstante, prescindiendo de tal posibilidad, se crea la abstracción de la infinitud actual (es decir, “contada”, “acabada”). Los resultados del proceso de abstracción son distintos conceptos y categorías, por ejemplo, “materia”, “movimiento”, “valor”. Todo conocimiento está necesariamente asociado a los procesos de la abstracción, sin los cuales es imposible descubrir la esencia del objeto, penetrar en su fondo. El desmembramiento del objeto, la separación en él de los aspectos esenciales y su análisis exhaustivo en forma “pura”, son resultado de la actividad abstractiva del pensamiento. Lenin, al referirse a la importancia que la abstracción tiene para el conocimiento, escribió: “El pensamiento que avanza de lo concreto a lo abstracto –siempre que sea correcto…– no se aleja de la verdad, sino que se acerca a ella. La abstracción de la materia, de una ley de la naturaleza, la abstracción del valor, &c.; en una palabra, todas las abstracciones científicas (correctas, serias, no absurdas) reflejan la naturaleza en forma más profunda, veraz y completa” (Obras Completas, ed. en ruso, t. 29, pág. 152). La práctica constituye el criterio del grado en que son auténticamente científicas las abstracciones que se introducen en la ciencia. El materialismo dialéctico proporciona una interpretación científica del proceso de la abstracción y de sus resultados. El idealismo especula a menudo con las dificultades asociadas a la actividad abstractiva del pensamiento. En relación con esto Lenin advertía que la posibilidad del idealismo va implícita ya en la abstracción más elemental. La transformación de los productos de la abstracción –de los conceptos, las ideas– en esencia y base primaria del mundo es típica de la filosofía idealista. El nominalismo moderno de índole positivista niega en la ciencia la necesidad de las abstracciones de elevado nivel, privándola así de importantísimos medios de reflejo de la realidad y de sus posibilidades heurísticas. La lógica dialéctica usa el concepto de abstracción también en el sentido de lo unilateral, no desarrollado, a diferencia de lo concreto (Lo abstracto y lo concreto).

Diccionario de filosofía · 1984:5-6