Filosofía en español 
Filosofía en español

Anarquismo

no figura

Diccionario filosófico marxista · 1946

Anarquismo

(Del griego, άν: negación; άρχή: autoridad.) Ideología de la pequeño-burguesía y del lumpen-proletariado. Hostil al comunismo científico, el anarquismo preconiza la supresión del Estado y del poder político independientemente de las condiciones históricas. Los anarquistas se declaran enemigos del poder del Estado en general, pero son particularmente hostiles a la dictadura del proletariado. Bajo pretexto de negar todo poder político, subordinan “…la clase obrera a la política burguesa…” (Lenin, Obras, Ed. rusa). El anarquismo, decía Lenin, no ha ofrecido más que frases generales contra la explotación; ignora las causas de la explotación, no ve que la evolución conduce al socialismo, no comprende la “…lucha de clases como fuerza creadora capaz de instaurar el socialismo” (Ibíd.).

Existen diversas variedades de anarquismo: anarco-individualismo, anarco-sindicalismo, anarco-comunismo. El anarco-individualismo constituye la forma extrema. Kaspar Schmidt (1806-1856) (más conocido por el seudónimo de Max Stirner), uno de los primeros ideólogos de esta doctrina en Alemania, escribía: “Para mí, no existe nada por encima de mí… Declaro la guerra a todo Estado por más democrático que fuere”. Proudhon (ver) (1809-1865) con sus teorías anarquistas de “mutualidad de servicios”, de libre contrato de individuos autónomos, trataba de inculcar el anarquismo a la clase obrera de Francia y otros países. Los proudhonianos preconizaban la idea utópica y pequeño-burguesa de un “Banco del pueblo” por medio del cual los obreros permutarían los productos de su trabajo, lo que permitiría suprimir la explotación del hombre por el hombre dentro del marco del régimen burgués. Esta idea hacía el juego de la burguesía, puesto que desviaba a la clase obrera de la lucha por el poder, de la revolución socialista. Marx y Engels en sus obras: La Sagrada Familia (ver), Ideología alemana (ver), Miseria de la filosofía (ver) fueron los primeros en denunciar las utopías peligrosas de Max Stirner y de Proudhon. Éste fue también vivamente criticado por el precursor de la socialdemocracia rusa N. Chernishevski (ver).

El anarco-sindicalismo se desarrolló en Francia, en España, en Italia y en otros países. Como todos los anarquistas, los anarco-sindicalistas niegan la necesidad del Estado, de la dictadura proletaria, se oponen a la lucha política y a los partidos políticos de la clase obrera en general. Atribuyen el papel principal a los sindicatos y consideran la huelga como el método de lucha esencial contra la burguesía. Los anarco-sindicalistas sembraban la discordia en el movimiento obrero, combatían el marxismo, sostenían el trotskismo. Algunos de sus dirigentes se convirtieron en defensores del fascismo. El célebre anarquista ruso Bakunin era enemigo de la teoría y de la práctica del socialismo científico. Marx y Engels lucharon implacablemente contra él y su doctrina.

Una de las variedades del anarquismo es el anarco-comunismo de P. Kropotkin (1842-1921). Kropotkin ponía los intereses de la sociedad por encima de los intereses egoístas del individuo, pero a fuer de idealista en la concepción de la historia, y de adversario del socialismo científico, colocaba en primer plano la acción moral sobre las clases explotadoras y el gobierno.

El marxismo ha denunciado al anarquismo teórico y práctico como una corriente fundamentalmente hostil a los intereses del proletariado y de las masas trabajadoras. Para el anarquismo, la clave de la bóveda reside en el individuo y en sus intereses; para el marxismo, en los intereses de las masas laboriosas. Sólo librando a las masas de la opresión y de la esclavitud capitalista, se puede liberar la personalidad, crear las condiciones necesarias para el desarrollo psíquico y espiritual del individuo. El marxismo ha demostrado la necesidad de la revolución socialista y de la instauración de la dictadura del proletariado para la realización del socialismo.

Ya en vísperas de la Revolución de Octubre, los anarquistas rusos, de igual modo que los demás partidos pequeño-burgueses, constituían un partido contrarrevolucionario. Durante la guerra civil, bajo consignas anarquistas se disimulaban los jefes de la contrarrevolución kulak (Majno, en Ucrania) y los mercenarios del imperialismo. Los partidos comunistas de los países capitalistas luchan enérgicamente contra la ideología anarquista utilizada por la burguesía con la intención de dividir a los trabajadores.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:16-17

Anarquismo

(del griego άναργία: sin autoridad, sin poder). Corriente político-social pequeño burguesa, hostil a todo poder, incluido el de la dictadura del proletariado; contrapone los intereses de la pequeña propiedad privada y la pequeña economía campesina al progreso de la sociedad apoyado en la gran producción. La base filosófica del anarquismo es el individualismo, el subjetivismo, el voluntarismo. La aparición del anarquismo está unida a los nombres de Schmidt (Stirner), Proudhon y Bakunin, cuyas teorías utópicas fueron sometidas a crítica en los trabajos de Marx y Engels. En el siglo XIX, el anarquismo se extendió por Francia, Italia y España. El anarquismo no va más allá de las frases generales contra la explotación, no comprende cuáles son las causas de esta última, ni la lucha de clases como fuerza creadora para la realización del socialismo. La negación anarquista de la lucha política contribuye objetivamente a que la dase obrera se subordine a la política burguesa. Lo más esencial en la lucha contra el anarquismo radica en el problema de cómo debe proceder la revolución frente al Estado y en el problema del Estado en general. Los anarquistas propugnan el aniquilamiento inmediato del Estado, no reconocen que sea posible aprovechar el Estado burgués para preparar al proletariado con vistas a la revolución. Después de 1917, el anarquismo en Rusia se convirtió en una tendencia contrarrevolucionaria. Actualmente, goza de cierta influencia en España, Italia y América Latina.

Diccionario filosófico · 1965:13-14

Anarquismo

(gr. anarchia: desgobierno): corriente socio-política pequeñoburguesa, que mantiene una actitud hostil hacia todo poder y Estado y opone los intereses de la pequeña propiedad privada y la pequeña hacienda campesina al progreso de la sociedad, basado en la gran producción. La base filosófica del anarquismo son el individualismo, el subjetivismo y el voluntarismo. El surgimiento del anarquismo está vinculado con los nombres de Schmidt (Stirner), Proudhon y Bakunin, cuyas teorías utópicas fueron sometidas a crítica en las obras de Marx y Engels. En el siglo 19, el anarquismo, se difundió en Francia, España e Italia. El anarquismo no va más allá de las frases generales contra la explotación, no alcanza a comprender las causas de la explotación ni la lucha de clases como fuerza propulsora de la revolución socialista. La negación por el anarquismo de la conquista del poder político por el proletariado sirve objetivamente al sometimiento de la clase obrera a la política burguesa. La cuestión acerca de la actitud de la revolución hacia el Estado y sobre el Estado en general es la esencial en la lucha contra el anarquismo. Los anarquistas exigen la destrucción inmediata del Estado, no reconocen la posibilidad de utilizar sus instituciones con el fin de preparar al proletariado para la revolución y niegan el papel del Estado como instrumento de transformación socialista de la sociedad. Después de 1917, el anarquismo en Rusia se convirtió en corriente contrarrevolucionaria y al poco tiempo dejó de existir. En los años 30 del siglo 20, el anarquismo gozó de una influencia considerable en España. Después de la segunda guerra mundial, las ideas del llamado anarquismo comunista (Kropotkin) adquirieron difusión en Asia Oriental y en América Latina. Los estados de ánimo anarquistas son propios de algunos movimientos juveniles de los países capitalistas (“nuevas izquierdas”).

Diccionario de filosofía · 1984:16