Filosofía en español 
Filosofía en español

Apariencia

Apariencia

La apariencia es la manifestación directamente asequible a la percepción sensorial de la esencia de los objetos en sus rasgos no fundamentales, superficiales o inestables. Por oposición al concepto corriente en la filosofía burguesa, que separa la apariencia de la esencia, negando el carácter objetivo de la primera, Lenin define la apariencia como uno de los aspectos de la esencia, uno de sus momentos, y recalca su carácter objetivo. Lenin señala, además, la diferencia que hay entre ambas, ya que no es posible identificar la esencia interna de las cosas, la ley que rige su movimiento, con su manera de manifestarse. Pero esta diferencia tiene sus límites, no es absoluta, puesto que la esencia de las cosas se manifiesta a través de la apariencia: “La esencia aparece tal como es”. “La apariencia (lo que aparenta) es el reflejo de la esencia” (Lenin). Lenin apreció extraordinariamente la crítica hegeliana del escepticismo humanista y del idealismo kantiano, que negaban todo valor objetivo y atribuíanle un carácter ilusorio a la apariencia, a lo que es “dado directamente”, y consideraban imposible conocer la esencia a través de sus aspectos externos, visibles. Citando como ejemplo el movimiento de un río, en el que la espuma constituye lo externo, lo aparente, y la corriente profunda, la esencia de este movimiento, Lenin dilucida la diferencia que existe entre la apariencia y la esencia: «Lo no esencial, lo aparente, lo superficial, desaparece a menudo, no se mantiene tan “sólidamente”, no está tan “fuertemente asentado” como la “esencia”. Por ejemplo: el movimiento de un río; la espuma arriba y la corriente profunda abajo. ¡Pero también la espuma es la expresión de la esencia!». Lenin critica al mismo tiempo a los filósofos que identifican la apariencia con la esencia, sin saber distinguir entre lo superficial y lo esencial de las cosas.

Diccionario filosófico marxista · 1946:16

Apariencia

Manifestación de la esencia de los objetos, de los fenómenos a través de sus caracteres directamente perceptibles por los sentidos. El materialismo dialéctico enseña que el conocimiento debe ir de la apariencia a la esencia, debe desprender lo esencial de lo aparente. Contrariamente a la filosofía reaccionaria, que separa la apariencia de la esencia y niega la objetividad de la apariencia, Lenin define ésta como una manifestación de la esencia, como uno de sus aspectos. Importa distinguir entre la esencia y la apariencia: no se debe identificar lo que se nos aparece en los fenómenos con su esencia íntima, las leyes de su movimiento. La ciencia extrae su valor del hecho de que más allá de lo exterior, de lo visible, descubre la esencia, las leyes de las cosas, inaccesibles a la observación simple. Sin embargo, esta distinción tiene sus límites, no es absoluta, puesto que la esencia de una cosa se manifiesta a través de sus apariencias. “La apariencia es la esencia en una de sus determinaciones, en uno de sus aspectos, en uno de sus elementos. La esencia aparece en esto o en aquello… La apariencia es un reflejo de la esencia misma” (Lenin, Cuadernos filosóficos, Ed. rusa). Lenin somete a una crítica rigurosa el escepticismo de Hume y el idealismo de Kant para quienes los “datos inmediatos” no tienen ninguna realidad objetiva, por ser considerada la apariencia como ilusoria por ellos. Los idealistas separan la apariencia de la esencia, lo exterior de lo interior, para sostener su tesis anticientífica sobre la imposibilidad de conocer las cosas objetivas, sobre la incapacidad fundamental del hombre para penetrar la esencia de las cosas. Lenin explica la distinción entre apariencia y esencia así como su conexión, por medio del ejemplo siguiente: “…lo secundario, lo aparente, lo superficial, desaparece a menudo, no se mantiene tan fuertemente, no está tan sólidamente anclado como la esencia. Por ejemplo: el movimiento de un río; la espuma arriba y las corrientes profundas abajo. ¡Pero también la espuma es una manifestación de la esencia!” (Ibíd.). El marxismo se alza contra las tentativas de transformar la apariencia en ilusión y también contra la identificación de la apariencia y la esencia. (Ver igualmente, Esencia y fenómeno).

Diccionario filosófico abreviado · 1959:25-26

Apariencia

Manifestación externa, dada directamente a los sentidos, de la esencia de las cosas o, con más exactitud, de alguna parte de la esencia. En este sentido, la apariencia es equivalente al fenómeno. En ella se encuentra un momento subjetivo: el fenómeno expresa de manera no adecuada, desfigurada, la esencia del sujeto (un objeto parcialmente sumergido en el agua parece quebrado, el Sol parece que gira en torno a la Tierra, &c.). No obstante, sería erróneo reducir la apariencia únicamente a tal momento subjetivo, pues de uno u otro modo va unida a la esencia objetiva, de la que es una manifestación. Ese propio elemento subjetivo que da origen a una representación equivocada de la esencia del fenómeno está condicionado a menudo por factores objetivos. Al conocimiento corresponde reducir la apariencia a su esencia y explicar cómo ésta se manifiesta en la primera (Esencia y fenómeno).

Diccionario filosófico · 1965:20-21

Apariencia

Manifestación externa, directamente dada a los sentidos, de la esencia de las cosas, mejor dicho, de un aspecto de la esencia. En la apariencia existe un elemento subjetivo, la cosa parece distinta (ruptura visible de los objetos parcialmente sumergidos en el agua, movimiento visible del Sol en torno a la Tierra, &c.). Sin embargo, la apariencia está ligada de una u otra manera a la esencia objetiva y constituye su manifestación. El propio momento, que engendra una representación errónea sobre la esencia del fenómeno, está condicionado por factores objetivos. La tarea del conocimiento consiste en reducir la apariencia a la esencia y en explicar cómo se manifiesta esta última en las formas exteriores, en los fenómenos (Esencia y fenómeno).

Diccionario de filosofía · 1984:22