Filosofía en español 
Filosofía en español

Causalidad

Causalidad

(De causa: fundamento u origen de algo.) La causalidad es una de las formas de la interdependencia universal de los fenómenos del mundo objetivo. Causa y efecto son “sólo momentos de la interdependencia universal de la conexión, de la concatenación mutua de los sucesos; son sólo jalones en la cadena del desarrollo de la materia” (Lenin). En el mundo no existen fenómenos sin causa. Todo fenómeno de la Naturaleza tiene su causa natural, material. Causa y efecto se hallan en una acción recíproca. La causa genera el efecto, pero tampoco éste es pasivo, sino que influye sobre su causa. Así, la práctica de la lucha del proletariado contra el capitalismo es la causa más importante del nacimiento de la teoría revolucionarla marxista-leninista, pero ésta, a su vez, se convierte en una poderosa palanca para la lucha por el derrocamiento del capitalismo y por la construcción de la sociedad socialista. En la interacción universal, causa y efecto cambian de lugar. Lo que en una determinada conexión fue un efecto, puede convertirse en causa en otra y viceversa. Entre causa y efecto existe un vínculo interno sujeto a leyes. La acción mutua entre causa y efecto no se puede concebir al margen de la situación concreta en que esta acción mutua se realiza. Por ejemplo, en las condiciones del sistema socialista, el desarrollo de la técnica constituye una de las causas del aumento del bienestar de los trabajadores. En cambio, en los países capitalistas, el desarrollo de la técnica no sólo no contribuye al mejoramiento de la vida de los explotados, sino que es una de las causas del crecimiento del paro forzoso y da la miseria. La filosofía idealista (por ejemplo, el kantismo) niega la existencia objetiva de la causalidad, la considera como una categoría subjetiva, como algo que la conciencia humana aporta a la Naturaleza. Muchos representantes de la filosofía burguesa reaccionaria contemporánea, al negar la existencia de la conexión causal entre los fenómenos, tratan de suplantar la causalidad por la llamada dependencia funcional, es decir, reconocen una cierta sucesión de los fenómenos, pero no el carácter objetivo de la causalidad. Negando el carácter objetivo de la causalidad, la filosofía burguesa defiende por todos los medios la doctrina reaccionaria, anticientífica, clerical, teleológica, según la cual, el desarrollo es la realización de una cierta finalidad interna supuestamente inherente al propio objeto o fenómeno.

Diccionario filosófico marxista · 1946:38

Causalidad

Una de las formas de la interdependencia general de los fenómenos del mundo objetivo. Causa y efecto, en esencia, “sólo son momentos de la interdependencia universal, de la relación universal, de la concatenación de los acontecimientos; eslabones, tan sólo, en la cadena del desarrollo de la materia” (Lenin). En el mundo no hay fenómenos sin causa. Todo fenómeno de la naturaleza tiene su causa natural y material. Causa y efecto se hallan en relación recíproca. La causa genera el efecto, pero el efecto no es pasivo e influye sobre su causa. Así, la práctica de la lucha del proletariado contra el capitalismo, viene a ser la importantísima causa que da origen a la teoría revolucionaria marxista-leninista; pero a su vez, esta última se torna en poderosa palanca de la lucha por el derrocamiento del capitalismo y la construcción de la sociedad socialista. En la interacción general, causa y efecto cambian de lugar. Lo que es efecto en una relación dada, puede ser causa en otra relación, y viceversa. Entre causa y efecto existe una relación interna, sujeta a leyes. La interacción entre causa y efecto no se puede considerar como abstracción del medio concreto en que esa interacción se origina. Así, bajo las condiciones del sistema socialista, el desarrollo de la técnica viene a ser una de las causas de que aumente el bienestar de los trabajadores.

En los países capitalistas, en cambio, el desarrollo de la técnica no sólo deja de coadyuvar en el mejoramiento de la vida de los explotados, sino que se constituye en una de las causas del aumento de la desocupación y la pobreza. La filosofía idealista (por ejemplo, kantismo) niega la existencia objetiva de la causalidad, considerándola como una categoría subjetiva, como algo que se introduce en la naturaleza por la razón. Muchos representantes de la moderna filosofía reaccionaria burguesa, negando la relación causal entre los fenómenos, tratan de colocar en el lugar de la causalidad, la llamada “dependencia funcional”, es decir, reconocen a los fenómenos un efecto dado, pero no quieren reconocer la objetividad de la causalidad. Negando el carácter objetivo de la causalidad, la filosofía burguesa defiende, por todos los medios, una doctrina reaccionaria, anticientífica, clerical y teológica, conforme a la cual el desarrollo es la realización de una cierta finalidad interior cual si fuese inherente al mismo objeto o fenómeno.

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:14-15

Causalidad

Una de las formas de interdependencia universal de los fenómenos del mundo objetivo. Lenin subraya que la cuestión de la causalidad es de importancia muy particular para definir una corriente filosófica. Por regla general, el idealismo niega la causalidad objetiva en la naturaleza y en la sociedad, las cuales carecerían por consiguiente de todo orden independiente de la conciencia de los hombres. Los idealistas representan la naturaleza y la vida social como un caos de fenómenos y acontecimientos desprovistos de todo vínculo causal. Así, Kant afirma que la razón dicta sus leyes a la naturaleza, que la causalidad es una categoría a priori, anterior a la experiencia, inherente a la razón humana independientemente de la experiencia. La teoría de Hume se basa en el principio de que en el mundo objetivo no hay ninguna relación de causalidad entre los fenómenos, que la causalidad es tan sólo resultado de una costumbre, del vínculo habitual de las sensaciones, de las percepciones. En lo que respecta a la filosofía burguesa reaccionaria de la época imperialista, la negación de la causalidad objetiva es una de sus armas principales en su lucha contra la ciencia. El pragmatismo, el intuicionismo, el “machismo” y el positivismo, así como otras corrientes de la filosofía reaccionaria, se niegan unánimemente a reconocer el carácter objetivo del vínculo causal de los fenómenos. Mach declaraba: “En la naturaleza no hay ni causa ni efecto”. La filosofía de nuestra época, positivismo lógico (ver), personalismo (ver), existencialismo (ver) y otras escuelas reaccionarias, se pronuncia también contra el principio de causalidad. Explotando la llamada crisis de la física que dura todavía, ciertos filósofos se afanan en aplicar los nuevos datos de la ciencia para repudiar la causalidad objetiva. La negación de la causalidad objetiva en la naturaleza sirve de punto de apoyo al idealismo “físico” (ver), al weismanismo-morganismo (ver) y a las demás corrientes idealistas en las ciencias naturales.

El conocimiento científico no es posible si no pone claramente de manifiesto los vínculos causales de los fenómenos. Al levantarse contra la causalidad, los filósofos burgueses ejecutan las órdenes de su clase, interesada en obscurecer la conciencia de las masas y substituir la ciencia por la religión.

Al denunciar a los “machistas”, Lenin exigía que se hiciera una distinción muy precisa entre las dos líneas filosóficas a propósito del problema de la causalidad. “Pues está claro en efecto, que la línea subjetiva en la cuestión de la causalidad, el atribuir el origen del orden y de la necesidad de la naturaleza, no al mundo exterior objetivo, sino a la conciencia, a la razón, a la lógica, &c., no sólo desliga la razón humana de la naturaleza, no sólo opone la primera a la segunda, sino que hace de la naturaleza una parte de la razón, en lugar de considerar la razón como una partícula de la naturaleza. La línea subjetivista en la cuestión de la causalidad es el idealismo filosófico (del que son simples variedades las teorías de la causalidad de Hume y de Kant), es decir, un fideísmo más o menos atenuado, diluido. El reconocimiento de las leyes objetivas de la naturaleza y del reflejo aproximadamente exacto de tales leyes en el cerebro del hombre, es materialismo” (Lenin, Materialismo y empiriocriticismo, p. 166, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, 1948). Lenin enseña que es preciso distinguir entre la solución gnoseológica del problema de la causalidad en general, y el grado de precisión alcanzado por la ciencia en la descripción de las relaciones de causalidad. Independientemente del nivel logrado por la ciencia en el estudio de los vínculos causales, la solución gnoseológica de este problema tiene por principio la existencia objetiva de la causalidad, el determinismo de la naturaleza, fuente de nuestro conocimiento de los vínculos causales.

La teoría de la causalidad establecida por el materialismo dialéctico, se reduce a los principios fundamentales siguientes: en el mundo, no hay fenómeno sin causa. Cada fenómeno de la naturaleza y de la sociedad está condicionado por una causa determinada, es la consecuencia de tal o cual causa. La causa y el efecto están en relaciones de reciprocidad. La causa engendra el efecto, pero el efecto no es pasivo sino que reactúa sobre la causa que lo ha engendrado. Así, una base económica dada engendra la superestructura social correspondiente, pero ésta no es simplemente una consecuencia pasiva, sino que desempeña un papel activo reactuando sobre la base, consolidándola y desarrollándola. En su interacción universal, la causa y el efecto se truecan: lo que en una conexión es efecto, puede convertirse en causa en otra, &c. Entre la causa y el efecto hay una relación interna necesaria. No se puede considerar la acción recíproca entre la causa y el efecto desligándola de la situación concreta en la que se desenvuelve esa interacción. Así, bajo el régimen socialista, el progreso de la técnica es una de las causas del crecimiento del bienestar de los trabajadores; pero en los países capitalistas, lejos de contribuir al mejoramiento y al bienestar de los explotados, el desarrollo de la técnica es, por el contrario, una de las causas de la agravación de la desocupación y la miseria.

La actividad práctica es el criterio supremo del carácter objetivo de las relaciones de causalidad comprobadas en la naturaleza y en la sociedad. Así, la biología establece que la variabilidad y la herencia de los organismos están en función de los cambios en el medio exterior. Y la práctica confirma esta dependencia causal. Pasa lo mismo en la vida social. Sabemos que las crisis periódicas en la sociedad capitalista tienen por causa el régimen capitalista, las contradicciones que le son inherentes. La práctica, la experiencia de la historia de la sociedad confirma la exactitud de nuestra concepción de esa relación de causalidad: la supresión del capitalismo en la URSS tuvo por consecuencia necesaria la desaparición del inevitable corolario del régimen capitalista que son las crisis económicas. (ver igualmente Determinismo e indeterminismo).

Diccionario filosófico abreviado · 1959:63-64

Causalidad

(del latín “causa”: causa). Categoría filosófica que denota la conexión necesaria de los fenómenos, uno de los cuales (denominado causa) condiciona a otro (denominado efecto). Se distingue la causa absoluta y la causa específica. La causa absoluta es el conjunto de todas las circunstancias cuya presencia determina necesariamente el efecto. La causa específica es el conjunto de circunstancias cuya aparición (ante muchas otras circunstancias que existen ya en la situación dada antes de que se produzca el efecto y que forman las condiciones para que la causa actúe) lleva a la aparición del efecto. Establecer la causa absoluta sólo resulta posible en casos relativamente sencillos; por lo común, la investigación científica se orienta hacia el descubrimiento de las causas específicas de un fenomeno dado. Esto también ocurre, además, porque en la causa específica se unen las componentes de la causa absoluta más esenciales en la situación dada, y los componentes que quedan aparecen sólo como condiciones de la acción de dicha causa específica. El problema de la causalidad es campo de una enconada lucha entre materialismo e idealismo. El materialismo defiende la tesis de que la causalidad posee un carácter objetivo y universal, considera los nexos causales como nexos de las mismas cosas, los cuales existen fuera de la conciencia e independientemente de ella. El idealismo subjetivo o bien niega en general la causalidad reduciendola a una mera sucesión de sensaciones habitual para el hombre (Hume), o bien, reconociendo que la causalidad constituye un nexo necesario, estima que el sujeto cognoscente la aporta al mundo de los fenómenos (carácter apriorístico de la causalidad, Kant). El idealismo objetivo puede reconocer la existencia de la causalidad independiente del sujeto cognoscente, pero ve sus raíces en el espíritu, en la idea, en el concepto, a los que considera independientes del sujeto. El materialismo dialéctico no sólo reconoce el carácter objetivo y universal de la causalidad, sino que además rechaza la visión simplista de la misma, en particular la contraposición –característica de la metafísica– de causa a efecto y viceversa, a los que considera como momentos de una interacción en la cual el efecto, determinado por la causa, desempeña a su vez un papel activo, ejerciendo una acción inversa sobre la causa. Las conexiones causales poseen un carácter multiforme y no es posible reducirlas a un solo tipo, como hacía el materialismo metafísico (por ejemplo, el determinismo de Laplace, que asignaba un valor absoluto a la causalidad mecánica). El progreso de la ciencia moderna, que no admite se atribuya valor absoluto a las formas de conexión de causa y efecto antes conocidas, descubre el carácter polifacético de tales relaciones, confirma, ahonda y enriquece la concepción materialista dialéctica de la causalidad. La categoría de causalidad constituye una de las categorías de la investigación científica que, en última instancia, siempre se orienta hacia el descubrimiento de las principales dependencias causales. Ahí donde el conocimiento alcanza un estadio en el cual resulta posible el riguroso análisis cuantitativo de los fenómenos estudiados, los nexos causales reciben expresión en forma de dependencias funcionales, lo cual, sin embargo, no hace superflua la categoría de causalidad (Determinismo e indeterminismo).

Diccionario filosófico · 1965:62-63

Causalidad

(lat. Causa.) Categoría filosófica que designa la conexión genética necesaria de los fenómenos, uno de los cuales (llamado causa) condiciona a otro (llamado efecto o acción). Se diferencian la causa completa y la causa específica. La causa completa es el conjunto de todas las circunstancias cuya concurrencia produce necesariamente el efecto. La causa específica es el conjunto de varias circunstancias, cuya aparición (estando presentes otras muchas circunstancias que existían ya en la situación dada antes del surgimiento del efecto y que constituyen las condiciones de la acción de la causa) conduce a la aparición del efecto. El establecimiento de la causa completa sólo resulta posible en casos relativamente simples, y la investigación científica se orienta generalmente a aclarar las causas específicas del fenómeno dado. Esto sucede también porque en la causa específica se reúnen los componentes de la causa completa más esenciales en la situación dada, mientras que los demás componentes no constituyen sino condiciones de acción de esta causa específica. El materialismo defiende la tesis acerca del carácter objetivo y universal de la causalidad y sostiene que las conexiones causales son conexiones entre las cosas mismas, que existen fuera e independientemente de la conciencia. El idealismo subjetivo o bien niega en general la causalidad, reduciéndola sólo a la sucesión de las sensaciones acostumbrada para el hombre (Hume), o bien reconoce que la causalidad es una conexión necesaria, pero se introduce en el mundo de los fenómenos por el sujeto cognoscente, tiene un carácter apriorístico (Kant). El idealismo objetivo puede reconocer que la causalidad existe independientemente del sujeto cognoscente, pero ve las raíces de la misma en el espíritu, idea o concepto que considera independientes del sujeto. El materialismo dialéctico, además de reconocer el carácter objetivo y universal de la causalidad, rechaza el enfoque simplista de ella, en particular, la contraposición de la causa y el efecto, típica de la metafísica, y los considera elementos de la interacción, en la que el efecto, siendo determinado por la causa, desempeña a su vez un papel activo ejerciendo influencia inversa sobre la misma. Las conexiones causales tienen un carácter diverso y no deben ser reducidas, como lo hacía el materialismo metafísico, a una sola forma. Al rechazar la absolutización de las formas anteriormente conocidas de las conexiones de causa y efecto y aclarar su diversidad, el desarrollo de la ciencia moderna confirma, profundiza y sintetiza la concepción materialista dialéctica de la causalidad. La categoría de la causalidad es una de las principales categorías de la investigación científica, la cual siempre está orientada en última instancia a descubrir las principales dependencias causales (Determinismo e indeterminismo).

Diccionario de filosofía · 1984:60-61