Diccionario soviético de filosofía
Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo 1965
página 83

Contemplación

El defecto principal del materialismo premarxista, en la esfera de la teoría del conocimiento consistía en tener un carácter contemplativo. Partiendo de la objetividad del mundo exterior, los viejos materialistas caracterizaban el conocimiento como un proceso pasivo de percepción, de contemplación; el mundo exterior actúa sobre los órganos de los sentidos del hombre y éste es concebido sólo como sujeto percipiente. Además, se contraponía unilateralmente el mundo objetivo y la actividad humana. La realidad se concebía sólo como objeto y no subjetivamente, es decir, en dependencia de la actividad del sujeto, bajo un aspecto transformado y cambiado por la práctica social de la humanidad. La propia actividad social en la esfera de la producción, el hacer práctico, eran entendidos por los viejos materialistas tan sólo como actividad individual de las personas tendiente a satisfacer sus necesidades estrechamente personales y egoístas, veían la práctica sólo en la «sucia forma judía de manifestarse», (Marx). Para el viejo materialismo no resultaba accesible concebir la práctica como actividad creadora tanto del hombre mismo como del mundo en que éste vive. Se debla ello a que se concebía la historia en un sentido idealista y a que se desconocía el papel de la producción en la vida de la sociedad. En consecuencia, sólo se consideraba auténticamente humana la actividad teórica, y el conocimiento se separaba de la práctica, se le contraponía. Lo cierto es que en el proceso de la cognición, el hombre se encuentra no tanto con la naturaleza como tal, como con el mundo «humanizado», es decir, incluido de uno u otro modo en el proceso de la producción; es precisamente la transformación práctica del mundo lo que descubre al hombre las leyes y la esencia del mismo. También es característico de la contemplación, el comprender el sujeto del conocimiento como individuo abstracto, aislado de la sociedad y visto frecuentemente tan sólo como ser natural. La contemplación es inherente tanto al empirismo como al racionalismo, dado que fuera de la práctica no es posible ni siquiera plantear correctamente el problema de su correlación. En la teoría del conocimiento, la contemplación conduce inevitablemente a la metafísica, ya que hace imposible refutar por completo al idealismo. El marxismo ha superado la contemplación y con ello ha provocado un cambio radical en la esfera de la gnoseología.


www.filosofia.org Proyecto filosofía en español
© 2001 www.filosofia.org
  Soviético
Enciclopedias