Diccionario soviético de filosofía
Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo 1965
página 97

Cuestión nacional

Es la que concierne a la liberación de las naciones y a las condiciones de su libre desarrollo. La cuestión nacional ha de examinarse con una perspectiva histórica, pues su contenido y significado difieren de una época a otra. Al surgir las naciones, la cuestión nacional estaba ligada al derrocamiento del feudalismo y a la liberación del país del yugo extranjero. En la época del imperialismo, la cuestión nacional se ha convertido en un problema planteado entre estados, se ha fundido con la cuestión general relativa a la liberación de los pueblos coloniales, ha pasado a ser un problema nacional y colonial a la vez. Ha resultado hallarse estrechamente unida a la cuestión campesina, pues la masa principal de quienes participan en el movimiento nacional está formada por campesinos. Con la Revolución de Octubre, se inicia la época de las revoluciones socialistas y de liberación nacional, la época en que se liquida el sistema colonial. Actualmente, la cuestión nacional vuelve a plantearse a los pueblos de varios países capitalistas desarrollados, debido al afán de dominar el mundo por parte de los estados imperialistas (la Alemania y el Japón fascistas durante la segunda guerra mundial, los Estados Unidos en el último período). El proletariado y los partidos comunistas de varios países se encuentran ante una tarea histórica: oponerse a los planes usurpadores de los imperialistas, tomar en sus manos la causa de la independencia y de la soberanía nacionales, agrupar a su alrededor a todas las fuerzas democráticas y patrióticas del pueblo. Mientras que los ideólogos del mundo burgués consideran que el único medio de resolver la cuestión nacional es el aislamiento de las naciones –lo cual, en realidad, hace que entre ellas se acentúe la hostilidad y unas sean subordinadas a otras–, la Revolución Socialista de Octubre ha mostrado la posibilidad y la conveniencia de que se siga otro camino, revolucionario. Es el camino del aniquilamiento del capitalismo y de la liquidación absoluta del yugo nacional, el de instaurar la amistad de los pueblos. El régimen soviético no se ha limitado a proclamar la igualdad de derechos de las naciones, sino que ha hecho todo lo necesario para acabar lo más rápidamente posible con la desigualdad económica, y cultural que de hecho existía entre los pueblos, herencia del viejo régimen. Basándose en la ayuda mutua fraternal y, ante todo, en la del gran pueblo ruso, todas las repúblicas nacionales soviéticas han fundado en sus territorios una industria moderna, han preparado especialistas nacionales, obreros e intelectuales, han desarrollado una cultura, nacional por su forma y socialista por su contenido. Como se indica en el programa del P.C.U.S., la edificación del comunismo lleva a una unión todavía más estrecha de los pueblos soviéticos, mientras que la desaparición de los límites entre las clases y el desarrollo de las relaciones sociales comunistas intensifican la homogeneidad social de las naciones, facilitan el incremento de los rasgos comunistas generales de la cultura, de la moral y del género de vida, la ulterior consolidación de la confianza mutua y de la amistad entre los pueblos.


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