Filosofía en español 
Filosofía en español

Luis Feuerbach

Ludwig Feuerbach (1804-1872)

Ideólogo de la burguesía revolucionario-democrática, materialista formidable que restauró y defendió el materialismo y el ateísmo en Alemania en la década del 30 al 40 del siglo XIX. “El curso del desarrollo de Feuerbach es el de un hegeliano –verdad es que nunca ha sido un hegeliano completamente ortodoxo– hacia el materialismo. En una determinada fase de este desarrollo llegó a la completa ruptura con el sistema idealista de su predecesor” (Engels). En 1839, Feuerbach rompe definitivamente con el idealismo y se sitúa en la posición del materialismo. En su obra Contribución a la crítica de la filosofía hegeliana (1839), se manifiesta contra el sistema idealista de su maestro. Feuerbach relaciona la crítica del idealismo con la crítica de la religión. Demuestra que el idealismo en general, y el idealismo hegeliano en particular, son la base teórica de la religión; que la doctrina de Hegel sobre el carácter primario de las ideas y su transformación en el proceso del desarrollo, en la Naturaleza, no es más que el dogma cristiano expresado en forma racionalista, sobre la creación del mundo por dios. En 1841 apareció el libro de Feuerbach Esencia del Cristianismo (ver). Su valor histórico es enorme. En este trabajo, con singular maestría, Feuerbach pone al descubierto las raíces gnoseológicas de la religión, principalmente del cristianismo. Dios es la esencia humana enajenada del propio hombre y convertida en un absoluto. Todas las propiedades atribuidas a dios son las propiedades del propio hombre, pero arrancadas de él, representadas como autónomas, personificadas en dios. «El valor histórico-mundial de Feuerbach, valor que “hace época”, Marx lo veía, precisamente en la ruptura decisiva con el idealismo de Hegel y en la restauración en el trono del materialismo» (Lenin). Pero su crítica de Hegel es unilateral. Feuerbach considera toda la filosofía hegeliana como un absurdo. Renunciando al idealismo hegeliano, también echó por la borda la dialéctica hegeliana, no supo separar de ella su “médula racional”. Feuerbach resuelve de manera materialista el problema filosófico fundamental: “La verdadera relación entre el pensar y el ser sólo puede ser ésta: el ser es el sujeto; el pensar el predicado. El pensamiento procede del ser, pero no el ser del pensamiento. El ser es de sí y por sí, el ser es dado sólo mediante el ser, el ser tiene su fundamento en sí”. También el problema sobre la posibilidad del conocimiento es resuelto por Feuerbach de una manera materialista. Somete a crítica el agnosticismo (ver) kantiano y fundamenta la teoría materialista del reflejo. Según Feuerbach, la sensación no nos separa del mundo exterior, sino que nos relaciona con él, es la imagen del mundo objetivo. Sin embargo, la teoría del reflejo de Feuerbach, como en general su materialismo, tiene un carácter metafísico. Feuerbach no comprendía la transición dialéctica de la sensación al raciocinio, de lo singular a lo general, y el papel de la abstracción en el conocimiento. Permaneció siendo idealista en el terreno de la interpretación de los fenómenos sociales. Al no ver el fundamento material de la sociedad, distinguía las épocas de la evolución de la humanidad por las formas de la conciencia, por las religiones que se sustituían una a otra. Al plantear el problema de la creación de una nueva sociedad emancipada del cristianismo, Feuerbach elevó el amor entre los hombres al rango de una religión, considerando que el amor constituye el fundamento de la sociedad. No comprendía el valor de la actividad revolucionaria práctica, de la interacción dialéctica entre el hombre y la Naturaleza, en el proceso de la cual el propio hombre cambia. Los defectos del materialismo de Feuerbach no disminuyen, sin embargo, su valor histórico. Su materialismo ejerció influencia sobre Marx y Engels en el período de la formación de sus concepciones filosóficas. “Pero esto no quiere decir que el materialismo de Marx y Engels sea idéntico al materialismo de Feuerbach. En realidad, Marx y Engels sólo tomaron del materialismo de Feuerbach su “médula”, desarrollándola hasta convertirla en la teoría científico-filosófica del materialismo, y desechando su escoria idealista y ético-religiosa” (Stalin). Las obras fundamentales de Feuerbach son: Contribución a la crítica de la filosofía hegeliana, 1839; La Esencia del Cristianismo (ver), 1841; Tesis preliminares para la reforma de la filosofía, 1842; Fundamentos de la filosofía del Futuro, 1843.

Diccionario filosófico marxista · 1946:113-114

Luis Feuerbach (1804-1872)

Uno de los más grandes materialistas, que proclamó y defendió el materialismo y ateísmo en Alemania, durante los años 30-40 del siglo XIX. Ejerció gran influencia sobre los fundadores del marxismo. Feuerbach fue un materialista metafísico. Renunciando al idealismo hegeliano, también echó por la borda la dialéctica hegeliana; no pudo separar de ella su “grano racional”. Feuerbach permaneció como idealista en el dominio de la concepción de los fenómenos sociales. No viendo la base material de la sociedad, distinguía las épocas del desarrollo de la humanidad exclusivamente por las formas de la conciencia, por las religiones que se sustituían unas a otras. Planteando el problema de la creación de una nueva sociedad, liberada del cristianismo, Feuerbach introdujo en la religión el amor entre los hombres, considerando que éste constituye la base de la sociedad. Feuerbach no comprendía la importancia de la actividad práctica revolucionaria; no comprendía la interacción dialéctica entre el hombre y la naturaleza, y los cambios del hombre mismo en el proceso de la producción.

He aquí por qué el materialismo de Feuerbach, si bien ejerció influencia sobre Marx y Engels en el período de la formación de sus conceptos filosóficos, “no implica que el materialismo de Marx y Engels se identifiquen con el materialismo de Feuerbach. En realidad, Marx y Engels tomaron del materialismo de Feuerbach su ‘grano fundamental’, desarrollándolo en una teoría científico-filosófica del materialismo, y desechando sus acumulaciones idealistas y religiosas” (Breve curso de historia). Feuerbach fue ideólogo de la burguesía democrático revolucionaria. Sus trabajos fundamentales son: “Crítica de la filosofía hegeliana” (1839), “La esencia del cristianismo” (1841), “Tesis preliminares a la reforma de la filosofía” (1842), “Fundamentos de la filosofía del futuro” (1843).

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:35

Ludwig Feuerbach (1804-1872)

Ludwig Feuerbach 1804-1872Eminente materialista del período premarxista, que proclamó y defendió en Alemania el materialismo y el ateísmo en la década del treinta del siglo XIX, ideólogo de la burguesía democrática. Fue idealista hegeliano en sus comienzos, hasta que rompió definitivamente con el idealismo y se unió al materialismo. En su obra Crítica de la filosofía hegeliana (1839), se pronunció resueltamente contra el sistema idealista de Hegel (ver). Feuerbach vinculaba su crítica del idealismo con la de la religión. Y mostró que el idealismo en general, y más particularmente el de Hegel, constituye el fundamento teórico de la religión, que la doctrina de Hegel sobre la prioridad de la idea y su metamorfosis en naturaleza, no es otra cosa que el dogma cristiano de la creación del mundo expresado bajo una forma racional. Pero esta crítica es unilateral. Al renunciar al idealismo de Hegel, Feuerbach arrojó por la borda la dialéctica hegeliana sin extraer de ella su núcleo racional: la teoría del desarrollo y del cambio. No supo generalizar los grandes descubrimientos del siglo XIX y elaborar, sobre esa base, una concepción dialéctica de la naturaleza.

En 1841 apareció La esencia del cristianismo, obra que desempeñó un gran papel en el desarrollo del materialismo. En esta obra, Feuerbach descubre magistralmente las raíces gnoseológicas de la religión, en particular, del cristianismo. Según él, Dios es la esencia humana separada del hombre y erigida en absoluto. Todos los atributos de Dios son los del hombre, pero separados de él, independientes por así decir, encarnados en Dios. En su Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana (ver), Engels hace notar que el gran alcance de La esencia del cristianismo radica en que esa obra proclama la existencia objetiva de la naturaleza, independiente del pensamiento del hombre, y por consiguiente, independiente de toda filosofía. Los hombres mismos, son un producto de la naturaleza. Lo que se llama seres supremos, creaciones de la imaginación religiosa, sólo representan el reflejo fantástico de la propia esencia del hombre. Feuerbach aporta una solución materialista a la cuestión fundamental de la filosofía (ver). Resuelve igualmente como materialista la cuestión de la posibilidad del conocimiento y critica el agnosticismo de Kant (ver). Lejos de separarnos del mundo exterior, la sensación nos liga a él: ella es la imagen del mundo objetivo. No obstante, su teoría del conocimiento, como su materialismo en su totalidad, reviste un carácter contemplativo, metafísico. Feuerbach no comprendió el pasaje dialéctico de la sensación al pensamiento, de lo particular a lo general, el papel de la abstracción en el conocimiento. No comprendió que en el conocimiento, la actividad práctica de los hombres cuenta en forma decisiva.

Feuerbach se conservó idealista en la explicación de los fenómenos sociales: no distinguía las épocas históricas sino por las formas de conciencia, por la sucesión de las religiones. El materialismo de Feuerbach es antropológico. Todos sus razonamientos están basados en el hombre abstracto, el “hombre en general”, considerado como un ser biológico. Feuerbach no sabe abordar el hombre y la sociedad desde el punto de vista histórico. Se refiere más bien a una ligazón “genérica” entre los hombres, pero la concibe como una ligazón puramente natural, y sobre todo, como una ligazón de los sexos. Estaba lejos de suponer que el verdadero vínculo social entre los hombres está determinado por sus relaciones en la producción social, que los hombres sólo pueden existir actuando sobre la naturaleza con la ayuda de instrumentos creados por ellos, y que en ese proceso, los hombres mismos cambian y viven su verdadera historia. «En él, la esencia humana sólo puede concebirse como “género”, como una generalidad interna, muda, que se limita a unir naturalmente los muchos individuos» (Tesis sobre Feuerbach, en Marx/ Engels, Obras Escogidas, t. II, p. 378, Ed. esp., Moscú 1952). El carácter antropológico del materialismo de Feuerbach explica la debilidad, la estrechez de su crítica de la religión. No habiendo comprendido que el hombre es una suma de relaciones sociales, no podía comprender que la religión es también, el producto del desarrollo histórico de las relaciones sociales entre los hombres, no podía distinguir las raíces de clase de la religión. Si bien la lucha de Feuerbach contra la religión fue progresiva, no llegó a desbordar el marco de la ideología burguesa avanzada. De allí su posición en la lucha de clases en la Alemania de mediados del siglo XIX. Feuerbach no comprendía la importancia de la lucha política en el progreso social. No comprendió la revolución de 1848, y si bien adhirió al fin de sus días al partido socialdemócrata, sus concepciones sobre las leyes de la vida y de la sociedad, siguieron siendo extrañas a la ciencia.

La doctrina social de Feuerbach se refleja de manera notable en su moral. Es allí donde se manifiesta muy particularmente la estrechez de su filosofía. Su moral tiene por principio fundamental la simpatía mutua de los hombres, su aspiración a la felicidad. Para que los hombres sean felices, decía Feuerbach, deben amarse los unos a los otros. El “amor” es para él una panacea. Al predicar el amor universal en una sociedad dividida en clases antagónicas, Feuerbach arranca de su filosofía cuantos valores revolucionarios podía tener. La moral de Feuerbach es una moral burguesa que predica la paz social, diluye el antagonismo de los intereses de clase, y niega la lucha de clases.

Los aspectos positivos y negativos de la filosofía de Feuerbach son puestos en evidencia en las Tesis sobre Feuerbach (ver) de Marx, y en la obra de Engels Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. Las insuficiencias de su materialismo no disminuyen sin embargo, la importancia histórica de Feuerbach, quien ejerció una gran influencia sobre Marx y Engels en el período en que se formaban las concepciones filosóficas de éstos. Pero el materialismo de Marx y Engels se distingue del de Feuerbach, porque aquéllos supieron extraer el “núcleo central” y lo desarrollaron en una filosofía científica después de haber desechado la escoria idealista, ético-religiosa. En su Materialismo y empiriocriticismo (ver), Lenin opone las brillantes tesis materialistas de Feuerbach a las tesis idealistas, anticientíficas de los “machistas”. Principales obras: Crítica de la filosofía hegeliana, La esencia del cristianismo, Tesis preliminares a la reforma de la filosofía (1842), Principios de la filosofía del porvenir (1843).

Diccionario filosófico abreviado · 1959:187-189

Ludwig Feuerbach (1804-1872)

Filósofo alemán, materialista y ateo. Fue profesor auxiliar en la Universidad de Erlangen. Le expulsaron de la enseñanza por haber publicado el libro anónimo «Pensamientos acerca de la muerte y de la inmortalidad» (1830). Pasó en el campo los últimos años de su existencia. Feuerbach no comprendió la revolución de 1848, ni aceptó el marxismo pese a que al final de su vida ingresó en el Partido Socialdemócrata. En el decurso de su lucha contra la religión, Feuerbach recorrió un camino que va de las ideas de los jóvenes hegelianos al materialismo. Su proclamación y defensa del materialismo ejerció una influencia enorme sobre sus contemporáneos. Acerca de la acción liberadora de sus obras, escribió Engels: «El entusiasmo fue general: al punto que todos nos convertimos en feuerbachianos» (C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, t. II, 1955, pág. 348, Ibíd., Ed. en Lenguas Extranjeras, Moscú, t. H, pág. 342). La particularidad característica del materialismo de Feuerbach, es el antropologismo consecuencia de las condiciones históricas en que se encontraba la Alemania anterior a la revolución y exponente del ideal de la democracia burguesa revolucionaria. El punto de partida de la evolución filosófica de Feuerbach fue la crítica de la concepción idealista que tenía Hegel de la esencia humana, reducida por él a la autoconciencia. La renuncia a semejante punto de vista conducía inevitablemente al abandono del idealismo en general. Es un mérito de Feuerbach el haber hecho hincapié en el nexo del idealismo con la religión. Feuerbach somete asimismo a dura crítica el carácter idealista de la dialéctica hegeliana. La crítica a Hegel abría el camino, al aprovechamiento del contenido racional de la filosofía hegeliana, y en este sentido contribuyó a formar el marxismo. Sin embargo, Feuerbach en el fondo se limitó simplemente a desechar la filosofía de Hegel y por esto no supo ver el principal resultado de la misma: la dialéctica. El contenido esencial y el sentido de la filosofía de Feuerbach consisten en proclamar y defender el materialismo. El antropologismo se manifiesta, en esta parte, en que se sitúa en un primer plano el problema de la esencia del hombre, de su puesto en el mundo. Mas Feuerbach no logró mantener un criterio consecuentemente materialista en esa cuestión, ya que concebía al hombre como un individuo abstracto, como un ser puramente biológico. En la teoría del conocimiento, sigue con todo rigor el punto de vista del empirismo y del sensualismo, se manifiesta, decididamente contra el agnosticismo. Por otra parte, tampoco negaba el significado del pensamiento en el conocimiento intentaba ver el objeto relacionado con la actividad del sujeto, formuló la idea de que el conocimiento y la conciencia humanos son de naturaleza social, &c. De todos modos, en conjunto Feuerbach no superó el carácter contemplativo del materialismo anterior a Marx. Ello se debe a que en la manera de concebir la historia, Feuerbach aún mantenía por completo los principios del idealismo. Las concepciones idealistas acerca de los fenómenos sociales se desprenden, en Feuerbach, de su tendencia a aplicar la antropología como ciencia universal al estudio de la vida de la sociedad. El idealismo de Feuerbach se revela con especial nitidez en sus investigaciones concernientes a la religión y a la moral. Feuerbach concibe la religión como una enajenación y una objetivación de las propiedades humanas y de un ser sobrenatural al que también éstas se atribuyen. Es como si el hombre se duplicara y contemplara su propia esencia en la imagen de Dios. Resulta, pues, que la religión se presenta como «autoconciencia inconsciente» del hombre. Ofrecen especial interés los atisbos de Feuerbach acerca de las raíces sociales e históricas de la religión. Mas, debido a su antropologismo, no llegó en esta cuestión más allá de las conjeturas, no supo encontrar los medios eficientes de lucha contra la religión (los buscaba en la sustitución de la autoconciencia inconsciente por la conciencia, o sea, en última instancia, en la instrucción) e incluso sostenía que era necesaria una nueva religión. Como no comprendía el mundo real en que el hombre vive, Feuerbach infería también los principios morales del anhelo de felicidad propio a la naturaleza humana. La felicidad puede alcanzarse si cada hombre limita razonablemente sus necesidades y trata con amor a los demás hombres. La moral elaborada por Feuerbach posee un carácter abstracto, extrahistórico, y está creada sobre la base de una misma medida para todos los tiempos y pueblos. A pesar de la limitación de sus concepciones, Feuerbach fue un antecesor directo del marxismo. Algunos idealistas modernos reproducen en una interpretación manifiestamente idealista los principios del antropologismo feuerbachiano. Obras fundamentales: Contribución a la crítica de la filosofía de Hegel (1839), La esencia del cristianismo (1841), Tesis preliminares para la reforma de la filosofía (1842), Principios de la filosofía del futuro (1843).

Diccionario filosófico · 1965:173-174

Ludwig Feuerbach (1804-1872)

Filósofo materialista y ateísta alemán. Por sus concepciones ateas fue destituido en 1830 del cargo de profesor en la Universidad de Erlangen. Pasó los últimos años de su vida en la aldea. Aunque no reconocía el marxismo, desde 1870 militó en el Partido Socialdemócrata de Alemania. En el proceso de lucha contra la religión, las concepciones de Feuerbach cambiaban, recorriendo el camino desde las ideas de los jóvenes hegelianos hasta el materialismo. La proclamación y defensa del materialismo por Feuerbach ejerció una influencia gigantesca sobre sus contemporáneos. El materialismo de Feuerbach pasó a ser punto de partida del devenir de la filosofía marxista. La base inicial de la evolución filosófica de Feuerbach fue la crítica de la comprensión idealista por Hegel de la esencia humana y la reducción de ésta a la autoconciencia. La renuncia a semejante punto de vista llevaba inevitablemente también a la renuncia al idealismo en general. Un mérito de Feuerbach consiste en haber subrayado el nexo del idealismo con la religión. Feuerbach somete asimismo a una crítica violenta el carácter idealista de la dialéctica hegeliana. Esta crítica proporcionaba la posibilidad de utilizar el contenido racional de la filosofía hegeliana. Pero Feuerbach, de hecho, simplemente rechazó la filosofía de Hegel, por lo cual no pudo apreciar su realización fundamental: la dialéctica. El contenido y el sentido básicos de la filosofía feuerbachiana consiste en defender el materialismo. El antropologismo de Feuerbach se manifiesta en que éste promovía a primer plano el problema de la esencia del hombre, considerándola como objeto, “único, universal y superior” de la filosofía. Pero Feuerbach no logra aplicar consecuentemente el punto de vista del materialismo en este problema, porque enfoca al hombre como individuo abstracto, como ser puramente biológico. En la teoría del conocimiento, Feuerbach defiende el punto de vista del empirismo y el sensualismo y se pronuncia resueltamente contra el agnosticismo. Al mismo tiempo, no niega la significación del pensar en el conocimiento, trata de caracterizar el objeto en ligazón con la actividad del sujeto y expone atisbos acerca de la naturaleza social del conocimiento y de la conciencia humana, &c. Pero en general, Feuerbach no superó la contemplatividad del materialismo premarxista, debido a que en la comprensión de la historia quedaba por entero en las posiciones del idealismo. Las opiniones idealistas sobre los fenómenos sociales se derivan del afán de Feuerbach de aplicar la antropología como ciencia universal al estudio de la vida social. El idealismo de Feuerbach se manifiesta con particular realce en su investigación de la religión y la moral. Feuerbach estudia la religión como enajenación de las propiedades humanas; el hombre como si se duplicara y, personificado en Dios, contemplara su propia esencia. Así pues, la religión constituye la “autoconciencia inconsciente” del hombre. Feuerbach ve las causas de esta duplicación en que el hombre siente su dependencia de las fuerzas espontáneas de la naturaleza y la sociedad. Revisten especial interés las conjeturas de Feuerbach sobre las raíces sociales e históricas de la religión. Pero el filósofo no supo encontrar medios eficaces de lucha contra la religión (los buscaba en la ilustración) e incluso hizo propaganda de la necesidad de una nueva religión. Sin comprender el mundo real en que vive el hombre, Feuerbach deduce también los principios morales del anhelo –propio del hombre– a la felicidad, que puede ser alcanzada a condición de que cada hombre restrinja racionalmente sus necesidades y trate con amor a otros hombres. La moral concebida por Feuerbach reviste un carácter abstracto extrahistórico y está creada según un rasero único para todos los tiempos y pueblos. Algunos idealistas contemporáneos reproducen las ideas del antropologismo de Feuerbach en interpretación evidentemente idealista. Obras principales: Contribución a la crítica de la filosofía de Hegel (1839), La esencia del cristianismo (1841), Tesis preliminares para la reforma de la filosofía (1842), Principios de la filosofía del futuro (1843).

Diccionario de filosofía · 1984:167