Filosofía en español 
Filosofía en español

Filosofía de la naturaleza

Filosofía naturalista

La filosofía naturalista es la filosofía de la Naturaleza.

Diccionario filosófico marxista · 1946:119

Filosofía de la naturaleza

La filosofía de la naturaleza, difundida sobre todo durante los siglos XVII y XVIII, época en que las ciencias empíricas no podían explicar todavía numerosos fenómenos y sus conexiones objetivas representó una tentativa de comprender el mundo con ayuda de principios abstractos, especulativos. Engels ofreció una característica profunda de esa filosofía en su Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana (ver). Engels muestra que las ciencias empíricas modernas permiten esbozar un cuadro de la naturaleza donde todo se coordina, tarea que antes incumbía a la filosofía de la naturaleza, la cual reemplazaba “…las concatenaciones reales, que aún no se habían descubierto, por otras ideales, imaginarias, substituyendo los hechos ignorados por figuraciones, llenando las verdaderas lagunas por medio de la imaginación. Con este método llegó a ciertas ideas geniales y presintió algunos de los descubrimientos posteriores. Pero también cometió, como no podía ser menos, absurdos de mucha monta. Hoy, cuando los resultados de las investigaciones naturales sólo necesitan enfocarse dialécticamente, es decir, en su propia concatenación, para llegar a un «sistema de la naturaleza» suficiente para nuestro tiempo, cuando el carácter dialéctico de esta concatenación se impone, incluso contra su voluntad, a las cabezas metafísicamente educadas de los naturalistas; hoy, la filosofía de la naturaleza ha quedado definitivamente liquidada. Cualquier intento de resucitarla no sería solamente superfluo: significaría un retroceso”. (Ludwig Feuerbach y el fin…, en Marx/Engels, Obras Escogidas, t. II, p. 363, Ed. esp., Moscú, 1952). En el idealismo alemán –Schellling (ver) y Hegel (ver)– la filosofía de la naturaleza halló su expresión más típica. Según Schelling, su tarea consiste en “construir la materia”. El “alma del mundo” es la fuerza que une y organiza los fenómenos. En la naturaleza y su evolución, Schelling veía una acción orientada hacia un objetivo, una aspiración a la perfección, a la unidad artística. La luz es la “contemplación interior de la naturaleza” y la pesantez, su “contemplación exterior”. Para Hegel, la naturaleza es una “encarnación” del Espíritu, de la Idea absoluta. Por sí misma, la naturaleza no ofrece un carácter de unidad, de integridad; por sí mismos los fenómenos son dispares; lo que los une es el desarrollo de la “Idea absoluta”. Hegel niega así la evolución en la naturaleza orgánica e inorgánica. El menosprecio de los datos experimentales suministrados por las ciencias empíricas, engendra ideas fantásticas y absurdas. Hegel creía por ejemplo, que la vendimia dependía de la aparición de los cometas, &c. Engels criticó severamente la filosofía de la naturaleza, pero al mismo tiempo, señaló ciertos elementos positivos en ella, el esfuerzo por elevarse por encima de una simple descripción como por ejemplo, la idea del desarrollo formulada por Oken (1779-1851).

Las ciencias avanzadas no tienen necesidad de ninguna filosofía de la naturaleza colocada por encima de ellas, pues el materialismo dialéctico las pertrecha con su potente método de investigación. No obstante, la ciencia y la filosofía reaccionarias se desviven, todavía hoy, por resucitar las especulaciones fantásticas de esta doctrina.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:204-205

Filosofía natural

(Del latín «natura»: naturaleza). Filosofía acerca de la naturaleza, a la que interpreta en un plano eminentemente especulativo considerándola en su totalidad. Los límites entre la ciencia y la filosofía naturales, así como el lugar de la filosofía natural en el sistema de las otras disciplinas filosóficas, han cambiado en la historia de la filosofía. En la Antigüedad, la filosofía natural se fundía, de hecho, con la ciencia de la naturaleza, y en la época clásica a menudo se denominaba física. Era propio de la antigua filosofía natural dar una interpretación dialéctica espontánea e ingenua de la naturaleza como un todo concatenado y vivo, considerar idénticos el microcosmo (el hombre) y el macrocosmo (la naturaleza) (Hilozoísmo). También formaban parte orgánica de la filosofía natural la cosmología y la cosmogonía. Hasta en la escolástica medieval se encuentran elementos de dicha filosofía, que estribaban, ante todo, en la adaptación de ciertos principios de la filosofía natural y de la cosmología aristotélicas a la imagen geocéntrica del mundo. Durante el Renacimiento, la filosofía natural alcanza gran difusión (conserva en lo fundamental los conceptos y principios de la filosofía natural de la época grecorromana, pero se basa en un nivel más elevado de los conocimiento científico-naturales) y en su lucha contra la visión escolástica de la naturaleza desarrolla diversas y profundas ideas materialistas y dialécticas, por ejemplo la de infinitud de la naturaleza y la de innumerabilidad de los mundos que la componen (Bruno), la de coincidencia de contrarios en lo infinitamente grande y en lo infinitamente pequeño (Nicolás de Cusa, Bruno). En el siglo XVII, aunque de la filosofía de la naturaleza se separan varias ramas de las ciencias naturales, ante todo la matemática y la mecánica, aquélla se sigue concibiendo como formando una estrecha unidad con dichas ciencias. No es una casualidad que la obra principal de Newton, en la que se formulan los principios de la mecánica y de la astronomía, se denomine «Principios matemáticos de la filosofía natural». En el siglo XVIII, en la filosofía de la Ilustración francesa y europea y en la del materialismo, la filosofía natural formula la idea de la conexión enciclopédica de todas las ciencias, que se amplían y ahondan en comparación con el siglo precedente. A fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, alcanzó importante relieve la filosofía natural de Schelling, en la cual, aunque sobre una base idealista, se formulaba la idea de la unidad de las fuerzas de la naturaleza, se generalizaban varios importantes descubrimientos científicos de la época. Uno de los discípulos de Schelling, Oken, expuso la idea de que el mundo orgánico estaba sujeto a desarrollo. Caracterizando la filosofía de la naturaleza, escribió Engels que ésta « ... no tenía más remedio que suplantar las concatenaciones reales, que aún no se habían descubierto, por otras ideas, imaginarias, sustituyendo los hechos ignorados por figuraciones, llenando las verdaderas lagunas por medio de la imaginación. Con este método llegó a ciertas ideas geniales y presintió algunos de los descubrimientos posteriores. Pero también cometió, como no podía por menos, absurdos de mucha monta. Hoy, cuando los resultados de las investigaciones naturales sólo necesitan enfocarse dialécticamente, es decir, en su propia concatenación, para llegar a un «sistema de la naturaleza» suficiente para nuestro tiempo, cuando el carácter dialéctico de esta concatenación se impone, incluso contra su voluntad, a las cabezas metafísicamente educadas de los naturalistas; hoy, la filosofía de la naturaleza ha quedado definitivamente liquidada. Cualquier intento de resucitarla no sería solamente superfluo: significaría un retroceso (Marx y Engels, t. XXI, págs. 304-305 - Marx y Engels, «Obras escogidas», Ed. esp., Moscú, 1952, t. II, pág. 363). Posteriormente (fines del siglo XIX y comienzos del XX) dieron un paso atrás semejante Ostwald, Avenarius, Lipps, Driesch y otros filósofos idealistas que intentaron superar, con ayuda de la filosofía de la naturaleza, la crisis de la novísima ciencia natural.

Diccionario filosófico · 1965:188-189

Filosofía de la naturaleza

Filosofía, cuya peculiaridad consiste en la interpretación preferentemente especulativa de la naturaleza considerada en su integridad. En la historia de la filosofía han cambiado los límites entre las ciencias naturales y la filosofía de la naturaleza, lo mismo que el lugar de ésta en el sistema de otras disciplinas filosóficas. En la Antigüedad, la filosofía de la naturaleza prácticamente estaba fundida con las ciencias naturales, y en la filosofía antigua griega se le denominaba, por lo común, física. La filosofía de la naturaleza antigua se caracteriza por la interpretación dialéctica espontánea e ingenua de la naturaleza como un todo vivo y coherente y la idea de la identidad del hombre y la naturaleza (Hilozoísmo). La cosmología y la cosmogonía también constituían parte orgánica de la filosofía de la naturaleza. Sus elementos son inherentes también a la escolástica medieval y consistían principalmente en la adaptación de algunos principios de la filosofía de la naturaleza y la cosmología aristotélicas al cuadro geocéntrico del mundo. En la época del Renacimiento, en la lucha contra la representación escolástica de la naturaleza, la filosofía de la naturaleza conservó en lo fundamental los conceptos y principios de la filosofía de la naturaleza de la antigüedad, pero se apoyaba en un nivel más alto de los conocimientos científicos naturales y desarrolló una serie de profundas ideas materialistas y dialécticas (por ejemplo, la idea de la infinitud de la naturaleza y de la innumerabilidad de los mundos que la componen, la idea de la coincidencia de los contrarios en lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño: Nicolás de Cusa, Bruno). En el siglo 17, varios sectores de las ciencias naturales, ante todo las matemáticas y la mecánica, se desgajan de la filosofía de la naturaleza, pero esta última se concibe, no obstante, en estrecha unidad con ellas. En el siglo 18, en la filosofía de la Ilustración francesa y europea y del materialismo, la filosofía de la naturaleza promueve la idea de la conexión enciclopédica de todas las ciencias que se ampliaron y profundizaron en comparación con lo alcanzado en el siglo precedente. A fines del siglo 18 y comienzos del 19 desempeñó un gran papel la filosofía de la naturaleza de Schelling, que formuló, cierto es que sobre una base idealista, la idea de la unidad de las fuerzas de la naturaleza y sintetizó una serie de importantes descubrimientos en el dominio de las ciencias naturales de aquella época. L. Oken, adepto de Schelling, expuso la idea del desarrollo del mundo orgánico. Caracterizando la filosofía de la naturaleza, Engels decía que la misma suplantaba «las concatenaciones reales, que aún no se habían descubierto, por otras ideas, imaginarias, sustituyendo los hechos ignorados por figuraciones, llenando las verdaderas lagunas por medio de la imaginación. Con este método llegó a ciertas ideas geniales y presintió algunos de los descubrimientos posteriores. Pero también cometió, como no podía por menos, absurdos de mucha monta. Hoy, cuando es necesario enfocar los resultados de las investigaciones naturales sólo dialécticamente, es decir, en su propia concatenación, para llegar a un “sistema de la naturaleza” suficiente para nuestro tiempo, cuando el carácter dialéctico de esta concatenación se impone, incluso contra su voluntad, a las cabezas metafísicamente educadas de los naturalistas; hoy, la filosofía de la naturaleza ha quedado definitivamente liquidada. Cualquier intento de resucitarla no sería solamente superfluo: significaría un retroceso» (t. 21, pp. 304-305). Posteriormente (fines del siglo 19 y comienzos del 20), este retroceso lo realizaron W. Ostwald, Avenarius y algunos otros filósofos idealistas que trataron de superar, con la ayuda de la filosofía de la naturaleza, la crisis de las ciencias naturales contemporáneas. Elementos de la filosofía de la naturaleza figuran también en la teoría de la evolución emergente, la “ontología crítica” de la filosofía de la naturaleza de Hartmann, &c.

Diccionario de filosofía · 1984:175-176