Filosofía en español 
Filosofía en español

Filosofía del lenguaje

no figura

Diccionario filosófico marxista · 1946

no figura

Diccionario filosófico abreviado · 1959

Filosofía del lenguaje

(Conocida también bajo el nombre de «análisis lógico», «análisis lingüístico», «filosofía del lenguaje corriente»). Una de las direcciones de la filosofía analítica. Se halla difundida sobre todo en Inglaterra (Gilbert Ryle, J. Austin, J. Wisdom, y otros). En los Estados Unidos, mantienen opiniones próximas a la filosofía lingüística M. Black, P. Malcolm y otros. La fuente ideológica de esta corriente ha sido la «filosofía del sentido común», de Moore y las ideas del Wittgenstein tardío. Lo mismo que otras escuelas del neopositivismo, la filosofía lingüística niega que la filosofía sea una concepción del mundo y tiene por seudoproblemas los problemas filosóficos tradicionales, como si surgieran por la incomprensión de la naturaleza real del lenguaje, en virtud del influjo desorientador de este último sobre el pensamiento. La filosofía en cambio, ha de aclarar las dificultades que se presentan a consecuencia del empleo equivocado de palabras y proposiciones. Como subrayan los representantes del grupo de Cambridge de la filosofía del lenguaje, la filosofía está llamada a desempeñar una función «terapéutica» a curar los achaques de nuestro lenguaje. En su afán de «superar la metafísica», los partidarios de la filosofía del lenguaje no sólo desechan la «metafísica ontológica» de la filosofía tradicional, sino que, además, negando toda posibilidad de que exista una concepción filosófica sin fisuras, niegan asimismo la «metafísica» gnoseológica del positivismo lógico con su principio de lo «dado directamente», con el principio de verificación y otros. Ahora bien, es, precisamente la renuncia al carácter ideológico de la filosofía lo que hace de la filosofía del lenguaje la forma extrema y más reaccionaria del positivismo. Los partidarios de la filosofía del lenguaje, ante todo los del grupo de Oxford, considerando que el objetivo único de la filosofía es el análisis del lenguaje, no hacen objeto de su atención –a diferencia de los positivistas lógicos– los modelos artificiales de lenguaje, sino la lengua coloquial. Parten, para ello, de un principio verdadero, a saber: que no es posible expresar de manera exhaustiva la riqueza de los lenguajes hablados naturales, en los esquemas de algún «lenguaje ideal». No obstante, al renunciar al análisis de toda la problemática gnoseológica (relación entre el lenguaje y el pensar, lazos de lenguaje con los procesos de la actividad cognoscitiva para formar las imágenes mentales, génesis de las formas de lenguaje, &c.) cuyo contexto es el único en que pueden ser estudiados con éxito los fenómenos del lenguaje, la filosofía del lenguaje condena las investigaciones a una descripción superficial de los tipos distintos del uso de las expresiones en el lenguaje, cierra el camino al estudio de una auténtica elucidación de la esencia de aquél y llega, en última instancia, al convencionalismo en su manera de interpretarlo. Según la filosofía lingüística, el lenguaje es un medio para construir el mundo, no para representarlo; se transforma en algo místico, en una fuerza que se justifica por sí misma. La justa crítica de los intentos llevados a cabo para reconstruir de manera íntegra el lenguaje en el esquema de un «lenguaje ideal» está acompañada también, en la filosofía del lenguaje, de la renuncia a la investigación del lenguaje en general a partir de la base de alguna totalidad en la plataforma teórica. Resulta, pues, que al eludir la resolución de los problemas filosóficos básicos, la filosofía del lenguaje fracasa también en la esfera a que reduce, ilegítimamente, la investigación filosófica.

Diccionario filosófico · 1965:181-182

Filosofía lingüística

(Lat. lingua) (se conoce también como “filosofía del análisis lingüístico”): una de las corrientes fundamentales de la filosofía analítica, que se difundió en los años 40-50 del siglo 20 principalmente en Inglaterra (Ryle, J. Austin, J. Wisdom, &c.) y en EE.UU. (M. Black, N. Malcolm, &c.). Existían dos escuelas de la filosofía lingüística: la de Cambridge, sobre cuya formación ejerció influencia directa Wittgenstein, y la de Oxford, que experimentó una fuerte influencia de las opiniones de Moore. Lo mismo que otras escuelas del neopositivismo, la filosofía lingüística niega el carácter conceptual de la filosofía y considera que los problemas filosóficos tradicionales son pseudoproblemas que surgen en virtud de la influencia desorientadora del lenguaje sobre el pensamiento. La filosofía lingüística, a juicio de sus adeptos, está llamada a mostrar el carácter ficticio de los problemas filosóficos y poner de manifiesto la fuente del surgimiento de éstos en los errores en el uso del lenguaje. Considerando que el análisis del lenguaje es la única obra posible de la filosofía, los partidarios de la filosofía lingüística, sobre todo los representantes de su grupo de Oxford, no centraban su atención en los lenguajes modelo artificiales, sino en el lenguaje natural hablado. Con la particularidad de que arrancaban de la tesis, atinada en general, de que es imposible expresar exhaustivamente la riqueza de los lenguajes naturales hablados en los esquemas de algún “lenguaje ideal”. Sin embargo, al renunciar a analizar toda la problemática filosófica de la relación entre el lenguaje y el pensamiento, la filosofía lingüística condenaba la investigación a la descripción empírica de las distintas formas de uso de las expresiones en el lenguaje, cerraba el paso a la explicación de la esencia del lenguaje y llegaba, en última instancia, a su interpretación convencionalista (Convencionalismo). Para la filosofía lingüística, el lenguaje no es un medio de reflejo del mundo, sino de su construcción, por lo que se transforma en cierta fuerza independiente. La subvaloración de la problemática filosófica, el apartamiento de las cuestiones vitalmente importantes de la ciencia y la conciencia social y las tendencias escolásticas fueron la causa de la fuerte crítica de que fue objeto la filosofía lingüística, incluso por los filósofos burgueses (por ejemplo, Russel). Sin embargo, no puede negarse cierto significado de los trabajos de los representantes de la filosofía lingüística para las investigaciones metafilosóficas (Metateoría). En los últimos tiempos los adeptos de la filosofía lingüística tienden a apartarse de la posición ortodoxa del “análisis” puro al análisis de los problemas filosóficos substanciales.

Diccionario de filosofía · 1984:178-179