Filosofía en español 
Filosofía en español

David Hume

David Hume (1711-1776)

Filósofo burgués inglés, historiador y economista. En filosofía, Hume es agnóstico. Considera insoluble el problema acerca de si existe o no una realidad objetiva. Afirma que nosotros no sólo no sabemos cómo son las cosas en sí, sino ni siquiera sabemos si existen. “Hume no quiere saber nada sobre las ‘cosas en sí’, el propio pensamiento sobre ello lo considera filosóficamente inadmisible” (Leninn). En eso radica la diferencia entre el agnosticismo más consecuente de Hume y el de Kant, que reconocía la existencia de las “cosas en sí”. La conexión causal para Hume, no es una ley de la Naturaleza, sino un hábito elaborado por la observación reiterada de la alternación de los fenómenos. Negando la base material de las cosas y la causalidad, Hume llega a la conclusión, de que en la conciencia humana sólo hay un torrente de percepciones psíquicas y que la ciencia se reduce solamente a la simple descripción de este torrente, sin la posibilidad de concebir ley alguna. El agnosticismo y el subjetivismo de Hume son refutados por la práctica del hombre. Can su acción sobre la Naturaleza y modificándola, el hombre prueba el carácter objetivo del mundo, su cognoscibilidad. La filosofía de Hume ejerció enorme influencia sobre Kant, así como sobre el machismo. Una brillante crítica de Hume la ha dado Lenin en su obra Materialismo y Empiriocriticismo. Las obras filosóficas fundamentales de Hume son: Tratado de la naturaleza humana, 1739-1740, e Investigaciones sobre el entendimiento humano, 1748.

Diccionario filosófico marxista · 1946:144

David Hume (1711-1776)

Filósofo burgués inglés, economista e historiador. En filosofía, Hume es un idealista subjetivo, un agnóstico. Según él, la cuestión de saber si la realidad objetiva existe o no, es insoluble. Afirma que no sólo no sabemos cómo son las cosas, sino que no sabemos ni siquiera si existen realmente. Eso es lo que distingue el agnosticismo de Hume del de Kant, quien reconoce la existencia de “la cosa en sí”. (ver “Cosa en sí” y “cosa para nosotros”). Para Hume, el vínculo causal no es una ley de la naturaleza, sino un hábito. Al negar la base material de las cosas y la causalidad, Hume llega a la conclusión de que en la conciencia del hombre sólo hay una corriente de percepciones psíquicas, y que la ciencia se reduce a una simple descripción de esa corriente, incapaz de penetrar ninguna ley. Al igual que todo agnosticismo, el agnosticismo y el subjetivismo de Hume son refutados por la práctica humana. Por medio de su acción sobre la naturaleza a la que transforma, el hombre demuestra la objetividad del mundo, la posibilidad de conocerlo. La filosofía de Hume ejerció influencia sobre Kant (ver), así como sobre los “machistas” que acomodaban Hume a Berkeley. En su obra Materialismo y empiriocriticismo (ver), Lenin hizo una crítica severa de Hume. En el terreno social, Hume es idealista y metafísico. Partidario de un compromiso entre la burguesía y la nobleza, exalta en sus obras económicas la sociedad capitalista que, en la época, progresaba rápidamente en Gran Bretaña. Principales obras filosóficas: Tratado de la naturaleza humana (1739-1740) y Ensayos sobre el entendimiento humano (1748).

Diccionario filosófico abreviado · 1959:242

David Hume (1711-1776)

Filósofo idealista, psicólogo e historiador inglés. Según Hume, el saber no estriba en llegar al conocimiento del ser, sino en la capacidad de servir de guía para la vida práctica. Entiende Hume que el único elemento de conocimiento fidedigno es el constituido por los objetos de la matemática; todos los demás objetos de investigación conciernen a hechos que no pueden ser demostrados lógicamente y se infieren sólo de la experiencia. Todos los juicios acerca del existir proceden, asimismo, de la experiencia, comprendida, por Hume, no obstante, en un sentido idealista: la realidad no es más que un torrente de “impresiones”, cuyas causas son desconocidas e incognoscibles. Hume consideraba insoluble el problema de si existe o no existe el mundo objetivo. Una de las relaciones fundamentales establecidas por la experiencia es la de causa y efecto; tal relación no puede ser inferida ni de la intuición ni mediante el análisis lógico y la demostración. Del hecho de que un fenómeno precede a otro no puede deducirse que el primero es la causa y el que le sigue, el efecto. Ni siquiera la repetición más frecuente del nexo de los acontecimientos en el tiempo nos proporciona el conocimiento de la fuerza oculta en virtud de la cual un objeto produce otro. Sin embargo. el hombre se siente inclinado a deducir, de las acciones de ciertos objetos observadas en el pasado, que tales objetos realizarán también acciones análogas en el futuro. Razona de este modo sólo por la fuerza de la costumbre. Así, pues, Hume negaba el carácter objetivo de la causalidad. Según Hume, el torrente de nuestras impresiones no es un caos absoluto: algunos objetos se nos aparecen separados, vivos, estables, y esto –cree Hume– basta por completo para la vida práctica. Lo único que se ha de comprender es que la fuente de la seguridad práctica no radica en el conocimiento teórico, sino en la fe. En ética, Hume desarrolló la teoría del utilitarismo, declaró que lo útil es el criterio de la moralidad; en filosofía de la religión se limitó a admitir que las causas del orden en el universo poseen cierta analogía con la razón, pero rechazó toda doctrina teológica y filosófica acerca se Dios; remitiéndose a la experiencia histórica, estimó nociva la influencia de la religión sobre la moralidad y la vida civil. El escepticismo de Hume fundamentaba teóricamente la concepción utilitaria y razonadora que del mundo tenía la burguesía. Obra principal: Investigación sobre el entendimiento humano (1748). El agnosticismo de Hume ha ejercido una sensible influencia sobre el idealismo contemporáneo y ha servido como una de las fuentes ideológicas capitalísimas del neopositivismo.

Diccionario filosófico · 1965:225

David Hume (1711-1776)

Filósofo idealista, psicólogo e historiador inglés. Hume afirma que la tarea del saber no consiste en conocer el ser, sino en desempeñar el papel de guía en la vida práctica. Según Hume, la única materia del conocimiento verídico son los objetos de las matemáticas; los demás objetos de la investigación se refieren a los hechos que no pueden ser demostrados lógicamente, sino que se deducen tan sólo de la experiencia. Todos los juicios sobre el ser se derivan también de la experiencia, que Hume entiende de modo idealista: la realidad no es más que un flujo de “impresiones”, cuyas causas son desconocidas e inconcebibles. Consideraba insoluble la cuestión de la existencia del mundo objetivo. Una de las relaciones principales que establece la experiencia es la de causa y acción. El hecho de que un fenómeno preceda a otro, no significa que lo precedente sea la causa, y lo que le sigue, la acción. Ni siquiera la repetición más frecuente de la concatenación de los acontecimientos en el tiempo permite conocer la fuerza oculta, con cuya ayuda un objeto produce el otro. Así pues, Hume niega el carácter objetivo de la causalidad. A su modo de ver, el flujo de nuestras impresiones no es un caos absoluto: algunos objetos se nos parecen claros, vivos y estables, lo cual es suficiente para la vida práctica. Con la particularidad de que sólo se debe comprender que la fuente de la seguridad práctica no es el saber teórico, sino la fe. En ética, Hume desarrolló la teoría del utilitarismo y proclamó la utilidad el criterio de la moral; en la filosofía de la religión, se limitó a admitir que las causas del orden existente en el Universo tienen cierta analogía con la razón, pero rechazó toda doctrina teológica y filosófica sobre Dios y, evocando la experiencia histórica, reconoció que la religión ejerce una influencia nociva sobre la moralidad y la vida cívica. El escepticismo de Hume fundamentaba teóricamente la comprensión utilitaria e intelectiva del mundo por la burguesía. El agnosticismo de Hume ejerció notable influencia sobre el idealismo moderno y constituyó una de las principales fuentes ideológicas del neopositivismo. Obra fundamental: Investigación sobre el entendimiento humano (1748).

Diccionario de filosofía · 1984:215-216