Filosofía en español 
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Igualdad

Igualdad

Las diversas clases sociales dan al concepto de “igualdad” un contenido de principio diferente. La igualdad, según la interpretación burguesa, supone la igualdad jurídica de los ciudadanos ante la ley, conservándose la explotación del hombre por el hombre y subsistiendo la desigualdad política y patrimonial de las masas trabajadoras. Por eso, la igualdad burguesa es una igualdad formal. La consigna de igualdad que desempeñó un papel progresista en el período de la lucha revolucionaria de la burguesía contra la desigualdad feudal de castas y contra el feudalismo en general, con el triunfo de la burguesía se convirtió en un medio de engaño de las masas oprimidas por el capitalismo. Las teorías pequeñoburguesas sobre la igualdad obtuvieron una amplia difusión principalmente en la primera mitad del siglo XIX, cuando con una fuerza especial comenzó a manifestarse el carácter formal y mendaz de la igualdad burguesa. Los ideólogos pequeñoburgueses (Proudhon, Stirner y otros) trataron de ampliar el concepto burgués de igualdad, complementándole con la demanda de nivelar a los hombres en el terreno de las relaciones de posesión. Sin embargo, la interpretación pequeñoburguesa de la igualdad es incompleta y utópica, puesto que no parte de la necesidad de la abolición de las clases, de la desigualdad de clase y de la explotación. Los defensores pequeñoburgueses de la igualdad no plantearon el problema de la abolición de la propiedad privada, ni la socialización de los medios de producción. Entendían la igualdad como la igualdad en la posesión de la propiedad privada. En las condiciones del socialismo triunfante ya en la U.R.S.S., han surgido tentativas de resucitar las concepciones pequeñoburguesas sobre la igualdad, manifestándose en la demanda de nivelar a los hombres en el terreno del consumo y de la manera de vivir, independientemente de la calidad y de la cantidad de su trabajo social. En las condiciones de la Unión Soviética, esta prédica del igualitarismo adquiere un carácter reaccionario. La definición clásica de la interpretación proletaria y marxista de la igualdad, la ha dado Stalin: “El marxismo entiende por igualdad, no la nivelación de las necesidades y de la vida personal, sino la abolición de las clases, es decir: a) la liberación igual de todos los trabajadores de la explotación, después del derrocamiento y de la expropiación de los capitalistas; b) la abolición, igual para todos, de la propiedad privada de los medios de producción, después de que estos últimos han pasado a ser propiedad de toda la sociedad: c) el deber, igual para todos, de trabajar según sus capacidades, y el derecho, igual para todos los trabajadores, de ser remunerados según su trabajo (sociedad socialista): d) el deber, igual para todos, de trabajar según sus capacidades, y el derecho, igual para todos los trabajadores, de ser remunerados según sus necesidades (sociedad comunista). Según esto, el marxismo parte del hecho de que los gustos y las necesidades de los hombres no son ni pueden ser unos y los mismos en cantidad o en calidad, ni en el período del socialismo ni en el del comunismo. Esta es la concepción marxista de la igualdad” (Stalin). Las conquistas históricas en el terreno de la realización de la igualdad efectiva en la U.R.S.S. están fijadas y sancionadas en la Constitución staliniana.

Diccionario filosófico marxista · 1946:153-154

Igualdad

Las diferentes clases sociales dan a la noción de igualdad un contenido fundamentalmente diferente. La burguesía no admite más que la igualdad ante la ley y deja intactas la explotación del hombre por el hombre, la desigualdad política, la desigualdad en la posesión de bienes, y perpetúa la servidumbre de las masas trabajadoras. De ese modo, la igualdad burguesa no es más que una igualdad puramente formal. La consigna de igualdad, que había desempeñado un papel progresivo en la época de la lucha revolucionaria de la burguesía contra la desigualdad feudal y contra el feudalismo en general, se transformó, después de la victoria de la burguesía, en un medio de engañar a las masas oprimidas.

Durante la primera mitad del siglo XIX cuando el carácter formal y falso de la igualdad burguesa había comenzado a manifestarse con particular fuerza, las teorías igualitarias pequeño-burguesas gozaron de una gran popularidad. Los ideólogos pequeño-burgueses (Proudhon, ver, Stirner, &c.) se esforzaron por ampliar la noción burguesa de igualdad, reivindicando también la igualdad en las relaciones de fortuna. La concepción pequeño-burguesa es reaccionaria y utópica, pues no implica la necesidad de abolir las clases, la desigualdad de clases y la explotación. Los defensores pequeño-burgueses de la igualdad no preconizaban la abolición de la propiedad privada de los medios de producción y su transformación en propiedad colectiva, sino que comprendían la igualdad como el derecho igual a acceder a la propiedad privada.

Después de la victoria del socialismo en la U.R.S.S. hubo tentativas de resucitar las concepciones pequeño-burguesas bajo la forma de igualitarismo en el consumo personal y en el modo de vida, independientemente de la calidad y de la cantidad de trabajo aportado. Estas tendencias tenían un carácter reaccionario. Stalin dio esta definición científica de la concepción proletaria, marxista de la igualdad. “El marxismo entiende por igualdad, no la nivelación de las necesidades y de la vida personal, sino la abolición de las clases, es decir: a) la liberación igual de todos los trabajadores de la explotación después del derrocamiento y de la expropiación de los capitalistas; b) la abolición igual para todos, de la propiedad privada de los medios de producción, después que estos últimos han pasados a ser propiedad para toda la sociedad; c) el deber, igual para todos, de trabajar según sus capacidades, y el derecho, igual para todos los trabajadores, de ser remunerados según su trabajo (sociedad socialista); d) el deber, igual para todos, de trabajar según sus capacidades, y el derecho, igual para todos los trabajadores, de ser remunerados según sus necesidades (sociedad comunista). Según esto, el marxismo parte del hecho de que los gustos y las necesidades de los hombres no son ni pueden ser unos y los mismos en cantidad o en calidad ni en el período del socialismo ni en el período del comunismo”. (Stalin, Cuestiones del leninismo, pp. 560 y 561, Ed. esp., Moscú, 1941).

Las realizaciones históricas, al establecer una auténtica igualdad en la Unión Soviética, han encontrado su consagración en la Constitución de la U.R.S.S.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:251-252

Igualdad

1. Concepto que denota que los hombres gozan de una misma posición en la sociedad, y que posee, sin embargo, distinto contenido en las diferentes épocas históricas y en las diversas clases. En la concepción burguesa, la igualdad se entiende tan sólo como igualdad jurídica de los ciudadanos ante la ley, pero se conserva la explotación del hombre por el hombre, la desigualdad de bienes y política, y las masas trabajadoras carecen de derechos en la práctica. Las teorías pequeñoburguesas de la igualdad parten del derecho de cada individuo a la propiedad privada, aunque según principios más o menos igualitarios. En ninguno de dichos casos se tiene en cuenta lo principal: la relación con los medios de producción. El marxismo parte de que la igualdad económica (esfera de la producción, distribución y consumo de los bienes materiales), política (esfera de las relaciones de clase, nacionales e interestatales) y cultural (esfera de la producción y distribución de los bienes espirituales) es imposible sin suprimir la propiedad privada sobre los medios de producción y sin acabar con las clases explotadoras. La igualdad auténtica se da por primera vez únicamente como resultado de la victoria del socialismo. Como bajo el socialismo se conservan todavía vestigios de la desigualdad social, en virtud de que aún persiste la diferencia entre el trabajo intelectual y el trabajo físico, de que rige el principio de distribución según la cantidad y calidad del trabajo, &c., la igualdad completa, la plena homogeneidad de la sociedad, se alcanzará tan sólo bajo el comunismo. El programa del P.C.U.S. señala cuáles son los caminos concretos que conducen a tal igualdad. Sin embargo, el comunismo no significa que se establezca una nivelación de todas las personas; ofrece, por el contrario, posibilidades ilimitadas a cada persona para desarrollar libremente sus aptitudes y sus necesidades en consonancia con sus cualidades y gustos individuales.

2. En lógica, coincide con la identidad. Toda igualdad posee propiedades de relación simétrica, transitiva y reflexiva. De estas propiedades de la igualdad, se desprende, en particular, el conocido axioma: Dos magnitudes, cada una de las cuales es igual a una tercera, son iguales entre sí.

Diccionario filosófico · 1965:233-234

Igualdad

1. Concepto que significa la situación igual de los individuos en la sociedad, que, no obstante, presenta un contenido distinto en las diversas épocas históricas y en el seno de las diferentes clases. En la acepción burguesa, la igualdad sólo significa la igualdad de los ciudadanos ante la ley, manteniéndose la explotación del hombre por el hombre y la desigualdad patrimonial y política (las masas trabajadoras carecen en efecto de derechos). Las teorías pequeñoburguesas de la igualdad arrancan del derecho de cada individuo a la propiedad privada, pero con arreglo a principios más o menos equitativos. En uno y otro caso se prescinde de lo principal: la posición hacia los medios de producción. El marxismo parte de que sin la supresión de la propiedad privada sobre los medios de producción y la liquidación de las clases explotadoras es imposible la igualdad económica (esfera de producción, distribución y consumo de los bienes materiales), política (esfera de las relaciones de clase, nacionales e interestatales) y cultural (esfera de la producción, distribución y consumo de los bienes espirituales). Únicamente el triunfo del socialismo permite establecer la verdadera igualdad respecto a los medios de producción. Pero en la sociedad socialista se conservan aún restos de la desigualdad social, condicionados por el insuficiente nivel de desarrollo de la producción material, la existencia de las diferencias sustanciales entre el trabajo intelectual y el manual y entre la ciudad y el campo, el principio de la distribución según la cantidad y la calidad del trabajo, &c. Sólo en el comunismo se alcanza la plena igualdad. Ahora bien, la igualdad comunista no significa cualquier nivelación de todos los individuos, sino, por el contrario, proporciona a cada persona posibilidades ilimitadas para que desarrolle libremente sus capacidades y necesidades en conformidad con los gustos y cualidades individuales.

2. En lógica, la igualdad coincide con la identidad. De las propiedades de la igualdad se deduce el conocido axioma: dos magnitudes iguales por separado a la tercera son iguales entre sí.

Diccionario de filosofía · 1984:223-224