Filosofía en español 
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Juicio

Juicio

El juicio es la forma de pensar, mediante la cual el hombre refleja la conexión objetiva de los lados, propiedades y momentos singulares en los objetos y fenómenos. Los juicios se expresan en el lenguaje en forma de proposiciones (“La rosa es roja”). En los juicios más simples se refleja la dialéctica objetiva que es inherente a la Naturaleza. “Comenzando por lo más simple, lo más corriente, lo más popular”, &c., por una proposición CUALQUIERA: “las hojas del árbol son verdes”; “Juan es un hombre”; “Boby es un perro”; &c., hay ya en ello (como genialmente lo hizo notar Hegel) dialéctica: lo que es SINGULAR es general” (Lenin). La forma más simple de juicio es la que registra un hecho singular, por ejemplo, “el frotamiento produce calor”. El desarrollo del conocimiento conduce a un grado más alto de juicios, por ejemplo, “todo movimiento mecánico puede, con la ayuda del frotamiento, convertirse en calor”. El ulterior desarrollo de la ciencia conduce a la universalidad, al descubrimiento de la ley universal de la Naturaleza: “cualquier forma de movimiento puede y debe convertirse en cualquier otra forma de movimiento”. La existencia de diversas formas de juicio, está condicionada por el desarrollo histórico del conocimiento sobre la base de la práctica material social. Por eso, las formas de juicio no pueden ser explicadas y comprendidas como formas puras, es decir, al margen del contenido real del conocimiento, al margen de la historia de las diversas ciencias. Esto no lo puede comprender la lógica formal, que concibe el juicio como la mera forma del pensar. El juicio es definido por la lógica formal como la conexión de nociones o de representaciones. El criterio fundamental de la veracidad de los juicios en la lógica formal, es el principio de la incompatibilidad de los juicios contradictorios entre sí. La lógica formal enseña que de dos juicios contradictorios, siendo uno de ellos verdadero, el otro resulta forzosamente falso; con la falsedad de uno de ellos, el otro resulta verdadero. Por ejemplo, de los dos juicios: “Juan es bueno” y “Juan no es bueno”, siendo verdadero el primero, el otro debe ser forzosamente falso, y con la falsedad de uno, verdadero el otro. No obstante la evidencia aparente de esta ley, ella no sirve para determinar la veracidad o falsedad del juicio. La lógica dialéctica enseña a diferenciar estrictamente los juicios verdaderos de los juicios falsos, pero el criterio lógico-formal para tal diferenciación es absolutamente insuficiente, puesto que no se refiere al contenido del juicio. Por ejemplo, el juicio: “la materia es continua y discontinua”, según la lógica formal, debe ser reconocido como falso, pro en realidad, este juicio, como lo está probando la ciencia contemporánea, refleja con profunda justeza la esencia de la materia. El único criterio de la verdad de los juicios es su consonancia con la realidad objetiva.

Diccionario filosófico marxista · 1946:164

Juicio

Una de las formas esenciales del pensamiento. El juicio es el acto de conocimiento que, por medio de la afirmación o de la negación, revela la presencia o la ausencia de tal o cual carácter en un objeto o en un fenómeno. Todo saber es, antes que nada, un juicio, pues sólo los juicios afirman o niegan algo. A partir del momento en que tomamos conciencia de nuestras percepciones, ya formularnos un juicio. Un juicio comprende generalmente un sujeto, un atributo y finalmente la cópula que reúne a ambos en un solo acto. Así, en el juicio “Juan es hombre”, Juan es el sujeto, hombre es el atributo y es, la cópula. Juan es elemento particular, y hombre, el elemento general. La unión de lo particular y de lo general nos permite juzgar acertadamente un objeto. En la naturaleza, lo particular y lo general constituyen una unidad. Al oponer el sujeto al atributo con propósitos de conocimiento (“Juan es hombre”), el juicio parece romper esta unidad, pero para restablecerla de inmediato en el acto del juicio, reflejando la realidad misma, la unidad de lo particular y de lo general. La cópula es un elemento muy importante del juicio.

La filosofía marxista-leninista ha elaborado una teoría científica del juicio. La lógica metafísica consideraba el juicio como una simple reunión de conceptos, aunque Aristóteles (ver) lo interpretaba ya como materialista: “Tiene razón quien toma por desunido lo que está desunido, y por unido lo que está unido; se equivoca aquel cuya opinión se opone a las cosas”. Todo juicio es verdadero o falso. Los juicios verdaderos reflejan la realidad objetiva, mientras que los juicios falsos no concuerdan con ella. Los juicios pueden ser afirmativos o negativos. Los primeros unen en el pensamiento lo que está unido en la realidad, mientras que los segundos separan lo que está separado en la naturaleza. El juicio no se reduce jamás a la fórmula metafísica A es A. Amplía constantemente el conocimiento. “El hecho de que la identidad contiene en sí la diferencia está enunciado en toda proposición cuyo predicado es necesariamente diferente del sujeto: el lirio, es una planta, la rosa es roja. Aquí ya sea en el sujeto, ya sea en el predicado, hay algo que no está incluido, o en el sujeto o en el predicado” (Engels, Dialéctica de la naturaleza, Ed. rusa).

En su Dialéctica de la naturaleza (ver), Engels ofrece una notable clasificación dialéctica de los juicios singulares (“el frotamiento es una fuente de calor”). Luego vienen los juicios particulares (“todo movimiento mecánico puede transformarse en calor por medio del frotamiento”) que muestran que una forma particular del movimiento, la forma mecánica, puede, en ciertas circunstancias, transformarse en otra forma de movimiento, el calor. El tercer juicio, llamado universal, es de un orden superior. (“Toda forma del movimiento puede y debe necesariamente, en condiciones determinadas para cada caso, convertirse directa o indirectamente en toda otra forma del movimiento”). Todo juicio se expresa por medio de una proposición. El estudio del juicio debe tener en cuenta el análisis de las formas de la proposición, a la luz de la teoría marxista de la unidad del lenguaje y del pensamiento.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:265-266

Juicio

Pensamiento expresado en forma de proposición enunciativa en la cual se asevera algo sobre las cosas; objetivamente, es verdadero o falso. Ejemplos de juicios: “Todos los planetas giran en torno al Sol”, “Si un número es divisible por 10, también lo es por 5”. “Ivánov obtendrá ‘sobresaliente’ en los exámenes”. Los dos primeros juicios son verdaderos. El tercero, puede resultar falso (si resulta que Ivánov no obtiene ‘sobresaliente’ en los exámenes), pese a que quien formula dicho pensamiento puede suponer que enuncia una verdad. La hipótesis también constituye un juicio y objetivamente es o bien verdadera o bien falsa, aunque todavía no haya sido demostrada ni refutada. En cambio, las leyes de la ciencia son juicios cuya veracidad ha sido comprobada. No forman parte de los juicios los pensamientos que no se pueden caracterizar desde el punto de vista de la verdad o de la falsedad (interrogaciones, mandatos, ruegos, &c.). Los juicios pueden clasificarse en simples y compuestos. Se consideran como juicios simples en tal o cual sistema lógico aquellos que, en los límites del sistema dado, no pueden descomponerse en otros juicios. Los compuestos se forman de juicios simples mediante distintos nexos lógicos (por ejemplo, las conjunciones “y” [conjunción copulativa], “o” [disyunción], “si… entonces” [implicación]). La veracidad o falsedad de los juicios compuestos constituye una función de la veracidad o le falsedad de los simples: conociendo el significado de los juicios simples, podemos determinar el significado (veracidad o falsedad) de los compuestos. En la lógica formal, tradicional, solían examinarse, en calidad de simples, cuatro clases de juicios (a partir de ellos formuló Aristóteles su silogística): 1) universales afirmativos; su estructura se representa mediante la fórmula “Todos los S son P”, donde S es el signo del sujeto del juicio, P es el signo del predicada del sujeto, y “son” (es) constituye la cópula; ejemplo de tal silogismo: “Todos los líquidos son elásticos”; 2) universales negativos; su estructura es: “Ningún S es P”; ejemplo de semejante juicio: “Ninguna ballena es pez”; 3) particulares afirmativos; su estructura es: “Algunos S son P”; ejemplo de semejante juicio: “Algunos metales son líquidos”; 4) particulares negativos; su estructura es: “Algunos S no son P”; ejemplo de semejante juicio: “Algunos metales no se oxidan”. La teoría de los juicios fue desarrollada detalladamente por Aristóteles en los tratados Sobre la interpretación y Primeros Analíticos (Proposición).

Diccionario filosófico · 1965:254

Juicio

Pensamiento expresado en forma de proposición en la que se afirma algo sobre los objetos y que objetivamente es auténtico o falso. Ejemplos de juicio: “Todos los planetas giran en torno al Sol”, “Si un número se divide por 10, se divide también por 5”, “Juan Pérez rendirá brillantemente el examen”. Los dos juicios primeros son auténticos, mientras que el tercero puede resultar falso, si es que Juan Pérez no rinde el examen brillantemente, aunque el que expuso este pensamiento hubiese supuesto que decía verdad. Una hipótesis constituye un juicio y objetivamente es auténtica o falsa aunque no haya sido demostrada ni refutada. Las leyes de la ciencia son juicios cuya autenticidad ha sido demostrada. No son juicios los pensamientos que no pueden ser caracterizados desde el punto de vista de la verdad o la falsedad (preguntas, órdenes, solicitudes, &c.). Los juicios pueden ser divididos en simples y compuestos. Uno u otro sistema lógico considera como simples los juicios desintegrables en otros juicios en el marco de este sistema. Los juicios compuestos se forman de los simples con ayuda de distintas conexiones lógicas (por ejemplo, de las conjunciones “y” (conjunción), “si... entonces” (implicación)). La autenticidad o la falsedad de los juicios compuestos es función de la veracidad o falsedad de los simples: conociendo la significación de los juicios simples, podemos determinar las significaciones (autenticidad o falsedad) de los juicios compuestos.

Diccionario de filosofía · 1984:241