Filosofía en español 
Filosofía en español

Carlos Marx

Carlos Marx

El genial fundador del comunismo científico, el gran maestro y guía del proletariado mundial, inspirador y organizador de la Primera Internacional, la “Asociación internacional de los Trabajadores”. Carlos Marx nació el 5 de mayo de 1818, en Alemania, en la ciudad de Tréveris. Su padre era abogado. Tras de cursar la enseñanza primaria en Tréveris, Marx estudió primeramente en la Universidad de Bonn y luego en la de Berlín, donde perteneció al grupo de tendencia revolucionaria de los discípulos del filósofo alemán Hegel que eran conocidos con el nombre de “jóvenes hegelianos” (ver). Egresado de la Universidad, escribió la tesis para su doctorado sobre el tema: La diferencia entre la filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro (ver). En este trabajo tenía todavía posiciones idealistas. Marx defendió brillantemente su tesis doctoral y volvió de Berlín a Bonn, de donde, a fines de 1842, se trasladó a Colonia, entrando a trabajar allí como redactor jefe del diario La Gaceta Renana, órgano de la burguesía radical. El período de trabajo de Marx en La Gaceta Renana es caracterizado por Lenin como el período en el que apunta su paso del idealismo al materialismo y del democratismo revolucionario al comunismo. A principios de 1843, La Gaceta Renana, que bajo la dirección de Marx sostenía una línea democrático-revolucionaria, y sufrió siempre la censura más severa, fue prohibida. En la primavera del mismo año, Marx contrajo matrimonio con su amiga de la infancia Jenny de Westfalia, trasladándose a París, donde en compañía de Arnoldo Ruge comenzó a publicar los Anales Franco-Alemanes, para los cuales escribió los formidables artículos: “Introducción a la crítica de la filosofía hegeliana del derecho”, y “La cuestión judía”. Lenin hace notar la enorme importancia de estos artículos. «En los artículos de Marx que publica la revista, nos aparece ya como un revolucionario que propugna “la crítica implacable de todo lo que existe” y, sobre todo, “la crítica de las armas”, que llama a las masas y al proletariado» (Lenin). En septiembre de 1844, tuvo lugar en París el encuentro entre Marx y Engels, comenzando desde entonces su lucha en común por la causa de la clase obrera. En 1845 publicaron en colaboración La Sagrada Familia (ver), libro dirigido contra el jefe de los jóvenes hegelianos, Bruno Bauer y consortes. En la Ideología Alemana (ver), escrita en 1845-1846, Marx y Engels exponen, ya formada, su nueva teoría del comunismo científico. En París, Marx se dedicó a un profundo estudio de la economía política y de la historia de la revolución francesa, sin suspender su gran trabajo revolucionario. A instancias del Gobierno prusiano, Marx fue expulsado de París por revolucionario peligroso, trasladándose a Bruselas, donde publicó su obra Miseria de la Filosofía (ver) en 1847, dirigida contra el libro del anarquista y socialista pequeño-burgués Proudhon, Filosofía de la Miseria. En Bruselas, Marx perteneció a una sociedad secreta de propaganda, la “Liga de los comunistas”, tomando una participación destacada y dirigente en su Segundo Congreso, por encargo del cual Marx y Engels redactaron el programa de la Liga. Así nació el famoso Manifiesto del Partido Comunista (ver) que vio la luz pública en febrero de 1848. “Esta obra expone con una genial precisión y claridad la nueva concepción del mundo, el materialismo consecuente que se extiende también a los dominios de la vida social, la dialéctica presentada como la ciencia más vasta y más profunda de la evolución, la teoría de la lucha de clases y del papel histórico revolucionario del proletariado, creador de una nueva sociedad, la sociedad comunista” (Lenin). En Bélgica, Marx prosiguió la lucha contra el Gobierno prusiano, que nuevamente exigió su expulsión, y cuando en Francia estalló la revolución de febrero de 1848, el Gobierno belga, atemorizado por los movimientos populares que comenzaran en Bruselas, arrestó y desterró a Marx, quien se trasladó a París. Después de la revolución de marzo de 1848 en Alemania, pasó a Colonia, donde fundó la Nueva Gaceta Renana. Triunfante la contrarrevolución en Alemania, Marx fue entregado a los tribunales y desterrado. Marx se dirigió nuevamente a París, de donde también fue expulsado tras las jornadas de junio de 1848. Fue entonces a Londres, viviendo allí hasta su muerte. Después del golpe de Estado en Francia (1851), Marx publicó su obra El 18 Brumario de Luis Bonaparte, en la que hizo el resumen de la revolución de 1848-1851. Los años que siguieron a la revolución fueron para Marx años de un trabajo intenso en la creación de su principal obra científica, El Capital (ver). Fruto de las investigaciones económicas de Marx, se publicó en 1859 la primera edición de su Contribución a la crítica de la economía política. “Esta obra contiene la primera exposición sistemática de la teoría marxista del valor, incluyendo también la teoría del dinero” (Engels). Ocho años después, en 1867, apareció en Hamburgo el tomo I de El Capital, “la principal obra de Marx que expone los fundamentos de sus concepciones económico-socialistas, así como los fundamentos de su crítica de la sociedad existente, del modo capitalista de producción y de sus efectos” (Engels). Los últimos años del trabajo de Marx en El Capital fueron al mismo tiempo años de febril actividad revolucionaria práctica. En relación con el movimiento obrero, que comenzó a reanimarse a principios de la década del 60, Marx emprendió la realización de su idea de crear una asociación de los obreros de los países avanzados del capitalismo. En 1854 fue fundada en Londres la “Asociación Internacional de Trabajadores”, la Primera Internacional. Su inspirador y dirigente ideológico era Marx. Redactó el Manifiesto de Fundación de la Internacional y escribió casi todos sus documentos más importantes. Con la creación de la Primera Internacional, Marx echó los cimientos para la lucha proletaria internacional por el socialismo. Dirigiendo la Internacional, Marx batallaba por superar la diseminación del movimiento obrero y crear, en lugar de las diversas sectas socialistas y semisocialistas, “una efectiva organización de la clase obrera para la lucha”. En la lucha intransigente contra el oportunismo en el movimiento obrero, contra los proudhonistas, bakuninistas y demás representantes del socialismo no proletario, Marx forjó la táctica revolucionaria de la lucha de la clase obrera. En 1871, Marx escribió su famosa obra “La guerra civil en Francia”, en la que dio un análisis genial de la experiencia de la Comuna de París, enjuiciándola, según expresión de Lenin, “en términos tan penetrantes, tan apropiados, tan brillantes, tan activos y tan revolucionarios”. A raíz de la reacción subsiguiente a la caída de la Comuna de París, el Consejo General de la Primera Internacional fue trasladado a América. Más tarde, en 1876, declaróse disuelta la Internacional. Desde entonces, Marx se dedicó a terminar El Capital. Se daba clara y perfecta cuenta de la enorme importancia de esta obra para la revolución proletaria, para la clase obrera internacional. Al mismo tiempo prosiguió su intenso trabajo en pro de la organización del proletariado. Marx era el centro de atracción de todas las fuerzas revolucionarias del mundo. Este fue el último período de la vida y actividad de Marx que ya no duró mucho tiempo. Las expulsiones, a las que periódicamente era sometido por parte de los gobiernos reaccionarios; la extrema miseria de la que no pudo salir durante toda su vida y que sólo era aliviada en parte gracias a la ayuda material de Engels; la lucha enconada que sostuvo contra las diversas corrientes no proletarias y antiproletarias; el esforzado trabajo teórico; todo ello minó las fuerzas de Marx, y el 14 de marzo de 1883, a las tres menos cuarto de la tarde, se detuvo la vida del más genial de los hombres geniales, que personificó el cerebro y el corazón del proletariado, de la clase más avanzada en la historia de la humanidad, llamada a realizar un cambio radical en la historia. “Murió admirado, querido, llorado por millones de compañeros de armas, revolucionarios de toda Europa y América, desde las minas de Siberia hasta California…” (Engels). Marx fue el creador de la teoría y de la táctica de la revolución proletaria. Junto con Engels, creó la concepción revolucionaria del mundo del proletariado, el materialismo dialéctico (ver). Haciendo extensiva esta concepción filosófica al terreno de la historia social, Marx creó el materialismo histórico (ver), teoría de las leyes que rigen el desarrollo social, de las leyes que rigen la lucha de clases. Pertrechado con el materialismo dialéctico e histérico y el conocimiento más profundo de la historia universal, y estudiando en todos sus aspectos la vida económica y política de la sociedad burguesa, Marx descubrió genialmente el proceso de la generación del capitalismo, las leyes y tendencias de su evolución y las condiciones de su muerte. Marx demostró el carácter históricamente transitorio del régimen capitalista y la inevitabilidad de la victoria del nuevo régimen, el régimen del comunismo. Partiendo del hecho del carácter irreconciliable de los intereses de clase del proletariado con los de la burguesía, partiendo del análisis de la misión histórica del proletariado como sepulturero del capitalismo y creador de la nueva sociedad comunista, Marx sacó a luz la idea de la dictadura del proletariado, como instrumento de la transformación revolucionaria del capitalismo en socialismo. La teoría de la dictadura del proletariado es lo principal y fundamental del marxismo. Marx creó la teoría del comunismo científico en oposición a las diversas teorías, hasta entonces existentes, del socialismo utópico (ver). Todos los aspectos de la doctrina de Marx están relacionados entre sí interna e indisolublemente. “La doctrina de Marx es omnipotente, porque es exacta. Es completa y armónica, da a los hombres una concepción del mundo íntegra, inconciliable con toda superstición, con toda reacción y con toda defensa de la opresión burguesa” (Lenin). La doctrina de Marx es inmortal. Después de la muerte de Marx y Engels, su doctrina recibió su ulterior desarrollo en el leninismo (ver: Marxismo-leninismo), que es el marxismo de la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias.

Diccionario filosófico marxista · 1946:187-190

Carlos Marx

Carlos Marx

Genial fundador del comunismo científico, gran educador y guía del proletariado mundial, inspirador y organizador de la I Internacional (“Asociación Internacional de los Trabajadores”).

Carlos Marx nació el 5 de mayo de 1818 en Tréveris, Alemania. Su padre era abogado. Después del liceo en Tréveris, Marx prosiguió sus estudios en la Universidad de Bonn, y más tarde, en la de Berlín, donde se incorporó al grupo de los “hegelianos de izquierda”, de tendencia revolucionaria. Dedicó su tesis de doctorado a la filosofía de Epicuro y de Demócrito. En su trabajo, defendía concepciones idealistas. Después de haber sostenido brillantemente su tesis en la Facultad de Filosofía de Jena, Marx volvió a Bonn; pero la abandonó en 1842 para dirigirse a Colonia donde actuó como jefe de redacción de la Gaceta del Rhin, órgano de la burguesía radical de Renania.

Lenin habla del período de trabajo de Marx en la Gaceta del Rhin como de un período de transición del idealismo al materialismo, del democratismo revolucionario al comunismo. A comienzos de 1843, la Gaceta del Rhin que, bajo la dirección de Marx, era un órgano democrático revolucionario y se hallaba sometido a una censura rigurosa, fue prohibida. En junio de 1843, Marx se casó con Jenny de Westfalia, su amiga de la infancia. A fines de octubre de 1843, fijó su residencia en París donde fundó, con Arnold Ruge, los Anales franco-alemanes. Allí se publicaron sus notables artículos “Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel” y “La cuestión judía”. «En los artículos publicados en la revista, Marx se nos aparece ya como un revolucionario que proclama “la crítica implacable de todo lo que existe”, y en particular, “la crítica de las armas”, haciendo exhortaciones a las masas y al proletariado» (Lenin, Carlos Marx y Federico Engels, Ed. rusa).

En setiembre de 1844 se produjo el encuentro de Marx y Engels en París, lo que fue el comienzo de su lucha común por la causa obrera. Fueron los primeros en revelar el papel histórico del proletariado como sepulturero del capitalismo y constructor del comunismo, y se convirtieron en educadores y dirigentes del proletariado, en campeones de la lucha por la emancipación de los trabajadores de la esclavitud capitalista. “Las leyendas antiguas”, escribe Lenin, “ofrecen ejemplos conmovedores de amistad. El proletariado europeo puede decir que su ciencia ha sido creada por dos sabios y militantes cuyas relaciones personales rebasan las leyendas antiguas más conmovedoras relativas a la amistad de los hombres” (Ibid.).

En 1845, Marx y Engels escribieron La Sagrada Familia (ver), contra los jefes de los “jóvenes hegelianos“ (ver), Bruno Bauer y consortes, libro que desempeñó un importante papel en la elaboración del marxismo. Marx y Engels expusieron su teoría del comunismo científico en la obra La ideología alemana (ver). En París, Marx se consagró al estudio de la economía política y de la historia de la Revolución Francesa, sin dejar por ello de proseguir su actividad revolucionaria. En 1845, ante la insistencia del gobierno prusiano, Marx fue expulsado de París como revolucionario peligroso. Habiendo fijado su residencia en Bruselas, Marx publicó en 1847 su obra Miseria de la filosofía (ver), respuesta a la “Filosofía de la miseria” del anarquista y socialista pequeñoburgués Proudhon (ver). En Bruselas, Marx se adhirió a una sociedad secreta de propaganda, la “Liga de los comunistas” y tomó parte dirigente en su II Congreso que encomendó a Marx y a Engels redactar el programa de esta asociación. Así fue como en febrero de 1848 apareció el célebre Manifiesto del Partido Comunista (ver) con su gran consigna internacional: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”. “Este pequeño libro equivale a tomos enteros”, escribía Lenin, “y su espíritu hace vivir y marchar, hasta nuestros días, a todo el proletariado organizado y combatiente del mundo civilizado” (Ibid.). En Bruselas, Marx continuó su lucha contra el gobierno prusiano. Cuando se produjo la revolución de febrero de 1848 en Francia, el gobierno belga, frente al movimiento popular que comenzaba en Bruselas, expulsó a Marx, quien fue conducido con escolta policial a la frontera francesa.

Marx volvió a París. Pero después de la revolución de marzo de 1848 en Alemania, se dirigió a Colonia para fundar allí la Nueva Gaceta del Rhin. Después de la victoria de la contrarrevolución en Alemania, Marx fue procesado y luego expulsado del país. Fue a su vez expulsado de París después de la manifestación de junio de 1849, y tuvo que dirigirse a Londres donde vivió hasta el fin de sus días.

Después del golpe de Estado en Francia, Marx publicó La lucha de clases en Francia y El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, obras donde establecía el balance de la revolución de 1848-1851. Los años que siguieron fueron consagrados a su principal obra científica, El Capital (ver). Después de prolongadas investigaciones económicas, Marx publicó en 1859 la Contribución a la crítica de la Economía política, primera exposición de su teoría del valor y del dinero. Ocho años más tarde, en 1867, apareció en Hamburgo el primer libro de El Capital, que contenía los principios esenciales de las concepciones económicas y socialistas de Marx, así como las bases de su crítica de la sociedad contemporánea, del modo de producción capitalista y de sus consecuencias. Durante los años que Marx dedicó a El Capital, desplegó al mismo tiempo una actividad desbordante. Ante el ascenso del movimiento obrero a comienzos de la década del sesenta, Marx se puso a realizar su idea: crear una asociación de trabajadores para elaborar una táctica única para la lucha proletaria. En 1864, se fundó en Londres la “Asociación Internacional de los Trabajadores”, la I Internacional, de la cual Marx fue el animador y el jefe ideológico. Redactó el Manifiesto inaugural de la Internacional y casi todos sus principales documentos. Al crear la I Internacional, Marx había echado los cimientos de la organización proletaria internacional para la lucha revolucionaria por el socialismo.

A la cabeza de la Internacional, Marx emprendió la lucha para poner fin a la dispersión del movimiento obrero. “La Internacional había sido fundada para reemplazar las sectas socialistas y semisocialistas por una organización efectiva de la clase obrera” (Marx/Engels, Obras, Ed. alem.). En una lucha implacable contra el oportunismo dentro del movimiento obrero, contra los anarquistas (proudhonianos, bakuninistas), &c., Marx elaboró la táctica revolucionaria para la lucha de la clase obrera.

En 1871 escribió su célebre obra La guerra civil en Francia, donde analizó la experiencia de la Comuna de París, dando de ella una apreciación “profunda, precisa, brillante, eficaz, revolucionaria” (Lenin).

Debido a la reacción que suscitó la caída de la Comuna de París, el Consejo General de la Internacional, en virtud de una decisión del Congreso de La Haya (1872), fue trasladado a Estados Unidos, donde se declaró disuelto posteriormente. Marx se consagró de nuevo a El Capital, plenamente consciente del alcance de esta obra para la revolución proletaria, para la clase obrera internacional. En 1875 escribió su célebre Crítica del programa de Gotha (ver).

A partir del comienzo de la década del sesenta, Marx siguió con la mayor atención el movimiento de liberación social en Rusia. Estudió el idioma ruso para poder seguir en el original las obras de la literatura que reflejaban las relaciones sociales en Rusia. Se enteró con alegría de que su Capital había sido traducido al ruso: “…en Rusia, donde se lee y se aprecia El Capital más que en cualquier otro país, nuestro éxito es aun más considerable” (Ibid.). Apreciaba en alto grado a los grandes revolucionarios demócratas rusos Chernishevski (ver), Dobroliúbov (ver). El estudio profundo de los cambios económicos y políticos sobrevenidos en Rusia, permitió a Marx y a Engels prever al día siguiente de la Comuna de París de 1871 la inminencia de la primera gran revolución rusa. “Cuando la Comuna de París hubo sido derrocada a consecuencia de las masacres organizadas por los defensores del orden”, escribían Marx y Engels el 21 de marzo de 1881, “los vencedores no podían ni siquiera suponer que apenas diez años más tarde, allá lejos, en Petersburgo, se produciría un acontecimiento que debe conducir inevitablemente, aunque la lucha tenga que ser prolongada y cruel, a la Comuna rusa… ¡Así, la Comuna que las potencias del viejo mundo creían haber borrado de la faz de la tierra, vive todavía!” (Ibid.).

Lenin indicaba que Marx y Engels tenían fe en la revolución rusa, que estaban convencidos de su inmenso alcance mundial.

Las medidas de expulsión de que fue objeto Marx en numerosas ocasiones por parte de gobiernos reaccionarios, la miseria que padeció toda su vida, y que el apoyo financiero de Engels sólo atenuaba parcialmente, la lucha implacable que sostuvo contra las corrientes no proletarias y antiproletarias de todo calibre, el trabajo intensivo que exigían sus obras teóricas, todo eso quebrantó la salud de Marx, y el 14 de marzo de 1883, este hombre genial se extinguió. Fue el cerebro y el corazón del proletariado, de la clase más progresista, llamada a realizar un viraje radical en la historia de la humanidad. “Y ha muerto”, decía Engels, “venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y América, desde las minas de Siberia hasta California” (“Discurso ante la tumba de Marx”, en Marx/Engels, Obras escogidas, t. II, p. 156, Ed. esp., Moscú, 1952).

Marx había descubierto las leyes de la evolución histórica de la humanidad, elaborado la teoría y la táctica de la revolución proletaria. Había creado, conjuntamente con Engels, la concepción del mundo revolucionaria del proletariado, el materialismo dialéctico (ver). Aplicando esta doctrina al estudio de la sociedad, había concebido el materialismo histórico (ver), ciencia de las leyes del desarrollo social, de las leyes de la lucha de clases. El materialismo dialéctico y el materialismo histórico fueron una verdadera revolución en la historia de la filosofía. A diferencia de los filósofos precedentes, Marx y Engels no se limitaron simplemente a ser los fundadores de una “escuela” filosófica, sino verdaderos jefes del movimiento proletario que no ha cesado de ampliarse y reforzarse.

Gracias a un estudio completo de la vida económica y política de la sociedad burguesa, Marx describe los orígenes del capitalismo, define las leyes y las tendencias de su desarrollo, y prueba la ineluctabilidad de su desaparición. Mostró que el capitalismo tenía un carácter transitorio, y que la victoria de un nuevo régimen social, del comunismo, era inevitable. En lugar de las viejas teorías del socialismo utópico (ver), Marx creó la teoría del comunismo científico. Todas las partes de la doctrina de Marx se hallan indisolublemente ligadas. “La doctrina de Marx es omnipotente, porque es exacta. Es completa y armónica, dando a los hombres una concepción del mundo íntegra, irreconciliable con toda superstición, con toda reacción y con toda defensa de la opresión burguesa”. (Lenin, “Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo”, en Obras escogidas, t. I, p. 65, Ed. esp., Moscú, 1948).

La doctrina de Marx aplicada a las nuevas condiciones históricas fue desarrollada en los trabajos de V. I. Lenin, en las resoluciones del Partido Comunista de la Unión Soviética y de los partidos comunistas y obreros de otros países, así como en las obras de los hombres de ciencia marxistas.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:318-321+lámina

Carlos Marx (1818-1883)

Fundador del comunismo científico, de la filosofía del materialismo dialéctico e histórico, de la economía política científica, jefe y maestro del proletariado internacional. Nació en Tréveris, donde en 1835 terminó el gimnasio. Estudió en las universidades de Bonn y de Berlín. Entonces empieza a formarse su concepción del mundo. El punto de partida de la evolución de Marx fue la filosofía hegeliana, su dirección izquierdista (jóvenes hegelianos). Pero entre los jóvenes hegelianos ocupaba Marx una posición de extrema izquierda en virtud de sus ideas democrático-revolucionarias. En su primer trabajo –su tesis doctoral Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro (1841)–, Marx, aún idealista, infiere de la filosofía de Hegel las conclusiones más radicales y ateas. En 1842 pasa a ser colaborador, y luego jefe de redacción, de la Gaceta del Rin. Dirigido por Marx, el periódico se convirtió en órgano de la democracia revolucionaria. La actividad práctica y las investigaciones teóricas conducen a Marx a chocar directamente con la filosofía hegeliana, a causa de las tendencias conciliadoras de la misma, de sus conclusiones políticas conservadoras, de la falta de correspondencia entre los principios teóricos y las relaciones sociales reales, así como entre dichos principios y los problemas concretos que la transformación de las relaciones sociales planteaba. El conflicto con Hegel y con los jóvenes hegelianos en el plano filosófico se reflejó en el paso de Marx a las posiciones materialistas, paso que entonces iniciaba y que se debió en gran medida al conocimiento de las relaciones auténticas de la vida, ante todo las económicas, así como al conocimiento de la filosofía de Feuerbach. El viraje definitivo de su concepción del mundo (1844) está unido al de su posición de clase, a su tránsito del democratismo revolucionario al comunismo proletario. Este tránsito de Marx estaba condicionado por el desarrollo de la lucha de clases en Europa (en particular ejerció sobre Marx un gran influjo la sublevación de Silesia –en Alemania– de 1844), por su participación en la lucha revolucionaria de París, ciudad a la que se había trasladado cuando fue prohibida la Gaceta renana (1843), por el estudio de la economía política, el socialismo utópico y la historia. La nueva posición de Marx halló su expresión en los Anales franco-alemanes (1844, artículos: “Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel. Introducción” y “La cuestión judía”). En estos trabajos, por primera vez pone de relieve Marx el papel histórico del proletariado, llega a la conclusión de que la revolución social es inevitable, de que es indispensable unir el movimiento de la clase obrera con la concepción científica del mundo. Por aquel entonces, conoce a Engels, con cuya colaboración empieza a elaborar sistemáticamente una nueva concepción del mundo. A generalizar los resultados de sus investigaciones científicas y a fundamentar las tesis básicas de su nueva teoría, están consagrados los Manuscritos económicos y filosóficos (1844), La Sagrada Familia (1845) y La ideología alemana (1845-46), escritas en colaboración con Engels, las Tesis sobre Feuerbach (1845), y la primera obra del marxismo maduro: Miseria de la filosofía (1847). El marxismo se formó como una doctrina íntegra en la unidad orgánica de todas sus partes componentes. En 1847, Marx, que vivía en Bruselas, se adhirió a una sociedad secreta de propaganda, la Liga de los Comunistas, en cuyo segundo congreso participó. Por encargo del Congreso, Marx y Engels escribieron su célebre Manifiesto del Partido Comunista (1848) con el que culminó la formación del marxismo, y en el que “se traza una nueva concepción del mundo, el materialismo consecuente, que también abarca la esfera de la vida social; la dialéctica, la doctrina más completa y profunda sobre el desarrollo; la teoría de la lucha de clases y del papel revolucionario del proletariado, de trascendencia histórica mundial, creador de una sociedad nueva, la sociedad comunista” (V. I. Lenin, torno XXI, pág. 32). El materialismo dialéctico e histórico es una filosofía auténticamente científica; en él se funden orgánicamente el materialismo y la dialéctica, la concepción materialista de la naturaleza y de la sociedad, la teoría del ser y del conocimiento, la teoría y la práctica. Esto permitió superar el carácter metafísico del materialismo premarxista, el carácter contemplativo, el antropologismo que le son propios y el idealismo en la concepción de la historia. La filosofía de Marx constituye el método más adecuado del conocimiento y la transformación del mundo. La historia del desarrollo de la práctica y de la ciencia en los siglos XIX y XX ha demostrado convincentemente la superioridad de la filosofía marxista frente a todas las formas del idealismo y del materialismo metafísico. La teoría de Marx se ha forjado en lucha contra todo género de tendencias no científicas, antiproletarias y pequeñoburguesas, y se ha convertido en la forma única de la Ideología proletaria. El espíritu de partido, la intransigencia frente a cualquier desviación de la teoría científica son un rasgo característico de la actividad de Marx. Revolucionario en la ciencia, Marx participó activamente en la lucha por la liberación del proletariado. En el período de la revolución de 1848-49 en Alemania, se encuentra en la primera línea de la lucha política. Desde la Nueva Gaceta renana, fundada y dirigida por él, Marx defiende con toda energía las posiciones proletarias en la revolución. En 1849 es expulsado de Alemania y fija su residencia en Londres. Disuelta la Liga de los Comunistas (1852), la actividad de Marx en el movimiento proletario está unida a la fundación (1864) y a toda la labor de la I Internacional. Marx, que seguía atentamente el curso del movimiento revolucionario en todos los países, manifestó gran interés por Rusia. Hasta el último día de su vida estuvo íntimamente ligado a los acontecimientos más críticos de su tiempo. Esto le proporcionaba el material necesario para el desarrollo de su teoría. La experiencia de las revoluciones burguesas de 1848-1849 en Europa le sirvió de base para elaborar su teoría de la revolución social y de la lucha de clases, para desarrollar las ideas sobre la dictadura del proletariado, acerca de la táctica del proletariado en la revolución burguesa, respecto a la necesidad de la alianza del proletariado con los campesinos (La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850, 1850), sobre la necesidad de romper la máquina del Estado burgués (El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, 1852). Después de estudiar la experiencia de la Comuna de París (La guerra civil en Francia, 1871), Marx sometió a profundo análisis las medidas tomadas por el primer Estado proletario, descubrió la forma estatal de la dictadura del proletariado. Siguió desarrollando la teoría del comunismo científico en su Crítica del programa de Gotha (1875). El principal interés científico de Marx se hallaba vinculado a la economía política, a la creación de su trabajo más importante: El Capital (el primer tomo apareció en 1887; el II y el III los editó Engels en 1885 y 1894 respectivamente). Al crear la economía política científica, Marx elaboró un medio de importancia extraordinaria para dar una base científica al comunismo. De ahí que viera en El Capital su principal objetivo, y le consagrara todas sus fuerzas, sacrificándole los intereses de su familia y su salud. El Capital tiene un valor filosófico incomparable. En esa obra encontró encarnación brillantísima el método dialéctico de investigación. Ya en el prólogo a uno de sus primeros trabajos económicos –Contribución a la crítica de la Economía política (1859)–, expuso Marx de manera condensada la esencia de la concepción materialista de la historia. En El Capital, dicha concepción se convirtió de hipótesis en ciencia. En la correspondencia de Marx, se encuentran muchos elementos para caracterizar su filosofía. Nunca se ha dado en la historia de la humanidad otra teoría que haya encontrado en la práctica una confirmación tan plena como la doctrina creada por Marx. Desarrollada por Vladimir Ilich Lenin y sus discípulos y seguidores en nuevas circunstancias históricas, se ha materializado en las victoriosas revoluciones socialistas de varios países y hoy es la base científica de la actividad de los partidos del proletariado y de todo el movimiento obrero y comunista internacional.

Diccionario filosófico · 1965:293-295

Carlos Marx (1818-1883)

Fundador del comunismo científico, el materialismo dialéctico e histórico y la economía política científica, jefe y maestro del proletariado internacional. El punto de partida de la evolución de la concepción del mundo de Marx fue la filosofía hegeliana, su ala de izquierda (Jóvenes hegelianos). Pero entre los jóvenes hegelianos, Marx defendía más consecuentemente, tanto en la teoría como en la práctica, la posición democrático-revolucionaria. En su primer trabajo que fue la tesis de doctor –Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro (1841)–, Marx, siendo aún idealista, saca las conclusiones más radicales y ateas de la filosofía de Hegel. La actividad práctica y las indagaciones teóricas conducen a Marx a la colisión directa con la filosofía hegeliana en virtud de sus tendencias conciliadoras, las conclusiones políticas conservadoras y la falta de correspondencia de las tesis teóricas con las relaciones sociales reales y las tareas de su transformación. Sobre el tránsito de Marx a las posiciones materialistas ejercieron sustancial influencia su conocimiento de las relaciones económicas reales y la filosofía de Feuerbach. La revolución definitiva en la concepción del mundo de Marx (1844) está asociada al cambio de su posición de clase, al paso del democratismo revolucionario al comunismo proletario. Este paso fue condicionado por el acrecentamiento de la lucha de clases en Europa y por el estudio de la economía política, el socialismo utópico y la historia. La nueva posición de Marx recibió su expresión en los Anales francoalemanes (1844, artículos “Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel. Introducción” y “La cuestión judía”). En estos artículos, Marx por primera vez muestra el papel histórico del proletariado y llega a la conclusión de la inevitabilidad de la revolución social y la necesidad de unir el movimiento de la clase obrera con la concepción científica del mundo. Hacia aquel entonces Marx estrecha sus relaciones con Engels y junto con él comienza la elaboración sistemática de una nueva concepción del mundo. A la sintetización de los resultados de las investigaciones científicas y la fundamentación de las tesis principales de la nueva teoría están dedicados los Manuscritos económicos y filosóficos (1844), La Sagrada Familia (1845) y La ideología alemana (1845-46), escritos en común con Engels, las Tesis sobre Feuerbach (1845) y la Miseria de la filosofía (1847). El marxismo se iba formando como doctrina íntegra en unidad orgánica de todas sus partes integrantes: la filosofía (materialismo dialéctico e histórico), la economía política y el comunismo científico. En 1847, Marx se sumó a la sociedad propagandística secreta: Liga de los Comunistas. Por encargo de la Liga, Marx y Engels redactaron su famoso Manifiesto del Partido Comunista (1848), en el que, sobre la base de todas las investigaciones precedentes, se “expone… la nueva concepción del mundo, el materialismo consecuente aplicado también al campo de la vida social, la dialéctica como la más completa y profunda doctrina del desarrollo, la teoría de la lucha de las clases y del papel revolucionario histórico mundial del proletariado como creador de una sociedad nueva, de la sociedad comunista” (V. I. Lenin, t. 26, p. 48). La filosofía de Marx es el método más adecuado de conocimiento y transformación del mundo. La historia del desarrollo de la práctica y la ciencia en los siglos 19-20 demostró convincentemente la superioridad de la filosofía marxista frente a todas las formas del idealismo y el materialismo metafísico. En la lucha contra las corrientes antiproletarias y pequeñoburguesas acientíficas, la doctrina de Marx se fortalecía y se convertía en forma única de expresión teórica de los intereses de la clase obrera. El partidismo y la intolerancia ante la menor desviación de la teoría científica es un rasgo característico de la actividad de Marx. Revolucionario en la ciencia, Marx tomó parte activa en la lucha por la liberación del proletariado. En el período de la revolución de 1848-49 en Alemania estaba en la primera línea de la lucha política. En la Nueva Gaceta del Rhin, fundada y dirigida por él, Marx defendía resueltamente las posiciones proletarias en la revolución. En 1849, habiendo sido deportado de Alemania, Marx se instaló definitivamente en Londres. Después de la disolución de la Liga de los Comunistas (1852), la actividad de Marx en el movimiento proletario estuvo vinculada con la creación (1864) y toda la labor de la I Internacional. Marx dispensaba gran atención a la marcha del movimiento revolucionario en todos los países y hasta el último día de su vida se encontraba en la entraña misma de los agudísimos acontecimientos de la contemporaneidad. Esto precisamente proporcionaba a Marx el material necesario para desarrollar su teoría. La experiencia de las revoluciones burguesas de 1848-49 en Europa le sirvió a Marx como base para el desarrollo de la teoría de la revolución socialista y la lucha de clases y de las ideas sobre la dictadura del proletariado, la táctica del proletariado en la revolución burguesa y la necesidad de la alianza del proletariado con el campesinado (Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850, 1850), sobre la inevitabilidad de la destrucción de la máquina estatal burguesa (El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, 1852). Después de haber estudiado la experiencia de la Comuna de París (La guerra civil en Francia, 1871), Marx descubrió la forma estatal de dictadura del proletariado y analizó a fondo las medidas que debía aplicar el primer Estado proletario. la teoría del comunismo científico recibió desarrollo ulterior en la Crítica del Programa de Gotha (1875). El principal interés científico de Marx estaba asociado a la economía política y a la creación de su principal trabajo: El Capital (el tomo 1 apareció en 1867; el 2 fue editado por Engels en 1885, el 3, en 1894). La creación de la economía política científica fue un importantísimo medio de fundamentación científica del comunismo. El Capital, así como los extensos trabajos previos en su preparación (de los cuales son particularmente importantes los manuscritos de 1857-59 y de 1861-63) poseen una enorme significación filosófica. En ellos están desarrollados en su integridad y aplicados brillantemente a la investigación del sistema de relaciones económicas del capitalismo los aspectos y principios más importantes de la filosofía marxista (método dialéctico, principio de la unidad de la dialéctica, la lógica y la teoría del conocimiento, &c.). En el prefacio a uno de sus primeros trabajos económicos –Contribución a la crítica de la Economía política (1859)–, Marx expuso ya concisamente la esencia de la concepción materialista de la historia. En El Capital, esta concepción fue aplicada científicamente. La correspondencia de Marx proporciona material profuso para caracterizar su filosofía. En la historia de la humanidad, ninguna otra doctrina ha recibido una confirmación tal en la práctica como la de Marx. Desarrollada en las nuevas condiciones históricas por Lenin y sus discípulos, dicha doctrina se materializó en las revoluciones socialistas victoriosas de varios países y hoy constituye el fundamento científico de la actividad de los partidos comunistas y obreros.

Diccionario de filosofía · 1984:270-271