Filosofía en español 
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Objetivismo burgués

Objetivismo burgués

El objetivismo burgués es una interpretación de la necesidad y de las leyes que rigen el proceso histórico, interpretación que justifica y ensalza el régimen capitalista. Así, P. Struve, uno de los representantes rusos del “marxismo legal” (ver), al criticar a los populistas que no comprendían el carácter de necesidad objetiva del desarrollo del capitalismo en la Rusia del siglo XIX, predicaba la renuncia a la lucha contra el capitalismo basándose en que éste se desarrolla con una necesidad objetiva. Negaba las contradicciones irreconciliables del capitalismo que conducen inevitablemente a la revolución proletaria. En contrapeso al objetivismo burgués, el marxismo-leninismo demuestra que el capitalismo surgió como una necesidad histórica, pero que también históricamente es necesaria su muerte mediante su derrocamiento violento, revolucionario. La interpretación marxista del objetivismo implica el partidismo (ver), obligando a apreciar los sucesos históricos desde el punto de vista del proletariado revolucionario.

Objetivismo vulgar

Ver: Objetivismo burgués.

Diccionario filosófico marxista · 1946:236

Objetivismo burgués

Interpretación de la necesidad y del determinismo histórico, que justifica y glorifica al régimen capitalista y disimula la ideología burguesa bajo una presunta “imparcialidad”. El “objetivismo” es en realidad subjetivismo; es el encubrimiento deliberado de las leyes verdaderamente objetivas del desarrollo social con la intención de defender los intereses de las clases explotadoras. Así, Struve, uno de los sostenedores del “marxismo legal” (ver), al criticar a los “populistas”, que no captaban la necesidad histórica de la evolución capitalista de Rusia en el siglo XIX, proclamaba la renuncia a la lucha contra el capitalismo bajo pretexto de que éste se desarrollaba en virtud de una necesidad objetiva. Negaba las contradicciones irreductibles del capitalismo, cuyo desarrollo conduce necesariamente a la revolución proletaria. En oposición a un objetivismo semejante, el marxismo-leninismo demuestra que la aparición del capitalismo es una necesidad histórica, pero que su hundimiento no es menos necesario. La concepción marxista del análisis objetivo implica la posición de partido, exige que los acontecimientos históricos sean examinados desde el punto de vista del proletariado revolucionario. Lejos de negar la necesidad de un estudio verdaderamente objetivo de las cosas, el espíritu de partido se funda, por el contrario, en esa objetividad. Precisamente el curso objetivo de la historia, las tendencias del desarrollo social conducen al reemplazo revolucionario del capitalismo por el socialismo. Los marxistas revolucionarios no temen el análisis verdaderamente objetivo de la realidad y de las leyes de desarrollo, pues este análisis confirma la justeza de la doctrina marxista-leninista. El marxismo une indisolublemente el espíritu de partido a la objetividad científica, mientras que la ideología burguesa es incompatible con la objetividad científica en el conocimiento. De ahí la tendencia de los filósofos burgueses a disimular su naturaleza de clase bajo el “objetivismo” y la “imparcialidad”.

El Partido Comunista lucha contra toda manifestación de objetivismo en la investigación científica. Esas manifestaciones de objetivismo constituyen una supervivencia de la ideología burguesa y persisten todavía entre ciertos filósofos, historiadores, críticos literarios, &c., soviéticos. Los vestigios del objetivismo y del “socialismo de cátedra” (ver) han sido criticados severamente en las reuniones del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética sobre las cuestiones ideológicas de literatura y de arte, en el curso de la discusión de 1947 sobre los problemas de la filosofía, en las decisiones del C. C. sobre los defectos del tomo III de la Historia de la filosofía. En realidad, el objetivismo se manifiesta en el desconocimiento de la lucha entre el materialismo y el idealismo, en la incapacidad y la negativa a criticar con energía a los adversarios del materialismo, en el academismo, en la ruptura entre la teoría y la práctica, y en la incomprensión de que cada progreso de la filosofía de vanguardia se efectúa en lucha contra las opiniones reaccionarias. La ausencia de espíritu de partido es un signo de objetivismo ajeno al carácter revolucionario del marxismo-leninismo. Las obras de los grandes guías del proletariado, Marx, Engels, Lenin y Stalin, constituyen un ejemplo de actitud militante, revolucionaria, en la lucha contra la ideología burguesa, contra todos los enemigos de la clase obrera. (Ver igualmente Espíritu de partido en filosofía).

Diccionario filosófico abreviado · 1959:386-387

no figura [→ Objetivismo]

Diccionario filosófico · 1965

no figura [→ Objetivismo]

Diccionario de filosofía · 1984