Filosofía en español 
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Revolución cultural

no figura

Diccionario filosófico marxista · 1946

Revolución cultural

Parte constitutiva de la revolución socialista, que implica una transformación total en el desarrollo cultural de las masas populares y tiene por objeto la creación de una cultura nueva, socialista. La revolución cultural se asigna como tareas esenciales: la asimilación de la herencia cultural del pasado por parte de las masas trabajadoras; la organización socialista de la instrucción pública; la formación de cuadros de intelectuales socialistas; la educación comunista de los trabajadores. La revolución cultural se cumple después de la instauración del poder político de la clase obrera, que crea todas las condiciones necesarias a las transformaciones radicales en el desarrollo cultural de la sociedad. La particularidad de la revolución cultural en la U.R.S.S. consiste en que se ha efectuado gradualmente, desde arriba, por iniciativa y bajo la dirección del Partido Comunista y del poder del Estado, con el concurso activo de millones de obreros, de campesinos koljosianos y de intelectuales que luchaban por superar el retraso cultural del país y por la victoria del socialismo.

La revolución cultural en Rusia comenzó a partir de la Gran Revolución Socialista de Octubre, cuando todas las realizaciones de la cultura se hubieron convertido en patrimonio del pueblo y cuando las condiciones necesarias a la elevación del nivel cultural de las masas se hallaron reunidas. El analfabetismo de las masas, herencia del antiguo régimen, trababa la participación de los trabajadores en la administración pública, en la edificación del socialismo y en la actividad social y política. La instrucción constituye la base de toda cultura; el ignorante queda al margen de la política. El Partido Comunista y el gobierno soviético emprendieron un trabajo de titanes para poner fin al analfabetismo. El pueblo soviético hizo amplio uso de su derecho a la instrucción. Aunque durante los primeros años de la revolución, la mayoría de la población era analfabeta (en ciertas repúblicas como en el Kazajstán, el Turkmenistán, el Uzbekistán, &c., el número de personas que sabían leer y escribir no pasaba del 1 al 2% de la población) a partir del año 1933, el 90% de la población sabía leer y escribir. La U.R.S.S. se había convertido en un país en que el analfabetismo había sido suprimido: inmensa victoria de la revolución cultural.

En el desarrollo de la edificación socialista, el Partido Comunista y el Estado Soviético se habían asignado la tarea de introducir la enseñanza obligatoria, primaria al principio, secundaria después, a fin de elevar el país a un grado superior de cultura. En 1930, la introducción de la enseñanza primaria obligatoria en todas las regiones de la U.R.S.S., señaló una etapa decisiva de la revolución cultural. En 1937, el número de alumnos en las escuelas primarias y secundarias de la U.R.S.S. se elevaba a 29.400.000 contra 8.000.000 en 1914, y en los establecimientos de enseñanza superior a 550.000 contra 112.000. La construcción de escuelas fue llevada a un ritmo considerable. Sólo en el segundo quinquenio, fueron construidas cerca de 19.000 escuelas. El número de escuelas superiores aumentó también. Una multitud de establecimientos culturales hicieron su aparición: bibliotecas, museos, teatros, cines, centros de radio, palacios de cultura, clubs; el tiraje de los libros, revistas, diarios, aumentó, y la cultura física adquirió un rápido auge así como la actividad de los artistas aficionados, &c.

No se puede resolver el problema de la cultura nueva, socialista, sin inculcar en la clase obrera el conocimiento y los hábitos necesarios para la administración y la gestión económica del país. Ahí reside precisamente el sentido y la importancia de la revolución cultural. Este problema ha sido resuelto. Del seno de la clase obrera y del campesinado laborioso han surgido dirigentes de talento en el dominio económico y político, grandes jefes militares, trabajadores de la ciencia y la cultura, capaces de resolver los problemas más arduos de la construcción socialista, de la defensa nacional, &c.

En el curso de la lucha por la industria socialista fundada sobre una base técnica moderna, la emulación socialista de las masas adquirió una amplitud sin precedentes y se convirtió en una de las magníficas realizaciones de la revolución cultural.

El agrupamiento del campesinado en cooperativas era imposible sin revolución cultural. El Partido llevó a cabo también esta obra, que constituyó una de las condiciones más importantes para encaminar al campesinado por la vía de la colectivización.

Otra tarea esencial de la revolución cultural fue la de formar una intelectualidad nueva, soviética. En el espacio de pocos años, el país se cubrió de una vasta red de escuelas superiores y secundarias especializadas de donde salieron centenares de miles de intelectuales especializados para la economía nacional. La formación de una intelectualidad socialista, ha sido uno de los resultados más importantes de la revolución cultural en la U.R.S.S.

Este magnífico auge cultural de las masas populares y la creación de esta intelectualidad nueva han tenido como corolario el florecimiento de la ciencia, de la técnica, de la literatura y de las artes. Al continuar y desarrollar las mejores tradiciones de la ciencia rusa y extranjera de vanguardia, los sabios soviéticos han obtenido importantes éxitos: sobre todo, en el dominio de la utilización pacífica de la energía atómica, en los de la física, la química la biología, las matemáticas, las ciencias sociales, la técnica, &c. Actualmente, se trata de utilizar las ventajas ofrecidas por el régimen socialista para obtener un nuevo auge de la ciencia.

Notables éxitos han sido igualmente registrados por la literatura y las artes soviéticas: el cine, la música, el teatro, la arquitectura, las artes plásticas. Apoyándose firmemente en el método del realismo socialista (ver), los escritores y los artistas reflejan en sus obras la vida de los soviéticos, constructores del comunismo.

La cultura socialista soviética se formó en el curso del combate empeñado por el Partido contra los enemigos de clase, contra los trotskistas-bujarinistas, que querían restaurar el capitalismo, contra todas las manifestaciones de la ideología burguesa.

La cultura socialista ha penetrado toda la existencia del pueblo soviético. Uno de los resultados inestimables de la revolución cultural consiste en haber formado al hombre soviético, al hombre de tipo nuevo, capaz de aplicar la ciencia y la técnica en la producción, capaz de comprender la política del Partido y del Gobierno y conocedor de la manera de ponerla en práctica, en una palabra, un militante, un patriota.

La experiencia de la revolución cultural en la U.R.S.S. tiene una inmensa significación internacional y encuentra una amplia aplicación en los países de democracia popular (ver) embarcados en la edificación del socialismo y en la creación de una nueva cultura popular, socialista.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:444-446

Revolución cultural

Es una de las leyes generales inherentes a la revolución socialista; estriba en la necesidad de llevar a cabo, en un plazo más o menos breve, la reorganización de toda la instrucción pública, de hacer accesibles a las amplias masas del pueblo los frutos superiores de la cultura. De este modo se crean las condiciones necesarias para que los trabajadores puedan participar directamente en la dirección de la vida económica, estatal y social, para educar a los miembros de la intelectualidad socialista y para formar una nueva cultura socialista. Estas tareas fundamentales de la revolución cultural no son descartadas por las peculiaridades especificas de la edificación socialista en los diversos países. La revolución cultural llevada a cabo en la U.R.S.S. arrancó a las masas trabajadoras de Rusia de la esclavitud e ignorancia espirituales; el país, cuya población era en su mayor parte analfabeta, dio un salto gigantesco hacia las cimas de la cultura. Actualmente, la Unión Soviética es un país de alfabetización completa, de un alto nivel de instrucción, ciencia, técnica y cultura. En el período del paso gradual del socialismo al comunismo, el avance en el terreno de la cultura, como indica el programa del P.C.U.S., constituye la etapa culminante de la revolución cultural. En esta etapa se plantea en primer plano la tarea de la educación comunista de todos los trabajadores en el espíritu de elevados principios y de fidelidad al comunismo, de una actitud comunista respecto al trabajo y a la propiedad social; la tarea de la superación completa de las supervivencias burguesas en las concepciones y costumbres del desarrollo universal y armónico de la personalidad, la creación de una auténtica riqueza de cultura espiritual. De que se cumplan esas tareas depende en grado inmenso la elevación de las fuerzas productivas, el progreso de la técnica y de la organización de la producción, el aumento de la actividad social de los trabajadores, el desarrollo de los fundamentos democráticos de la autogestión, la reestructuración comunista del género de vida.

Diccionario filosófico · 1965:403-404

Revolución cultural

Cambios cardinales en la vida espiritual de la sociedad, que se producen en el proceso de la edificación socialista y comunista. La revolución cultural sólo es posible sobre la base de las transformaciones políticas y económicas en el curso de la revolución socialista, que crea para aquélla todas las premisas necesarias, ante todo, en virtud del paso del poder y de todos los valores materiales y espirituales a manos del pueblo. En el período de transición del capitalismo al socialismo, las tareas fundamentales de la revolución cultural consisten en realizar, durante un plazo más o menos breve, la reorganización de toda la instrucción popular e incorporar las grandes masas populares a los adelantos de la cultura. De este modo se crean las condiciones necesarias para la participación directa de los trabajadores en la gestión de la vida económica, estatal y social y para la educación de los cuadros de la intelectualidad socialista y la formación de una cultura nueva, socialista. Estas tareas de la revolución cultural son comunes para todos los países que edifican el socialismo, independientemente de las peculiaridades de cada país concreto. El cumplimiento de dichas tareas permitió a la URSS, país en que la mayoría de la población era analfabeta, dar un salto de la ignorancia a la dominación de las cumbres de la cultura. En la sociedad socialista desarrollada, la tarea consiste en crear las premisas espirituales para el triunfo del comunismo, una riqueza auténtica de la cultura espiritual y las posibilidades para el desarrollo integral del individuo. De ello depende en colosal medida el ascenso de las fuerzas productivas, el progreso de la técnica y la organización de la producción, la elevación de la actividad social de los trabajadores, el desarrollo de las bases democráticas de la autogestión y la reorganización de la vida cotidiana.

Diccionario de filosofía · 1984:376