Filosofía en español 
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Sociología

Sociología

La sociología es la ciencia de la Sociedad. Antes de Marx hubo varios intentos de fundamentar teóricamente la sociología como una ciencia universal sobre la sociedad, destacándose particularmente las teorías de los sabios burgueses del siglo XIX, Augusto Comte (ver) y Heriberto Spencer (ver). La propia palabra “sociología” fue inventada por Comte, quien divide esta disciplina en estática social, que estudia el organismo social en estado de reposo, y dinámica social, que lo estudia en movimiento. Todo el mecanismo social descansa sobre las ideas; el espíritu humano es el que marca el rumbo el desarrollo social. Con Comte se identifica Spencer, que es el exponente de la llamada tendencia organicista en la sociología; tendencia que procura interpretar la vida de la sociedad y su estructura por sus analogías con un organismo. Las partes integrantes que forman la sociedad son comparadas a las funciones de un organismo animal; así, la agricultura y la industria desempeñan la función de la nutrición: el comercio, la de la circulación sanguínea, &c. Los sabios burgueses crearon una multitud de teorías sociológicas universales, pero todas ellas son completamente inconsistentes. La auténtica ciencia no comienza con el problema sobre lo que puede ser la sociedad en general, como lo hace la filosofía burguesa, sino con el estudio de las fenómenos concretos de una sociedad históricamente determinada. Habiendo estudiado minuciosamente una de las formas de la sociedad, la forma capitalista, Marx demostró que el desarrollo de la sociedad no lo determinan las ideas, sino las relaciones de producción, o sea, las relaciones de los hombres en el proceso de la producción material. Marx demostró así, que el curso de las ideas depende del de las cosas. Interpretó el desarrollo de la sociedad de una manera materialista. “…esta hipótesis ha llevado, por vez primera, la sociología al grado de ciencia” (Lenin). Pero no limitándose a ello, Marx demostró también el carácter social que la sociedad adopta con sujeción a las relaciones de producción, es decir las clases que surgen sobre su base, así como el régimen estatal y el orden de las ideas. Marx, “siempre y en todas partes, estudiaba las superestructuras correspondientes a esas relaciones de producción, cubría el esqueleto de carne y le inyectaba sangre” (Lenin). Por oposición a toda clase de teorías abstractas, al estilo de la sociología de Comte y de Spencer, que borraban los rasgos característicos de los diversos períodos de la historia, Marx demostró, que “cada período histórico tiene sus propias leyes” (Lenin). Señaló que el objetivo de la investigación científica de la sociedad consiste “en dilucidar las leyes especiales (históricas) que regulan el surgimiento, la existencia, la evolución y la muerte de éste o del otro organismo social y su reemplazo por otro, por un organismo superior” (Lenin). Por su esencia, la doctrina del marxismo-leninismo sobre las leyes del desarrollo de la sociedad humana, la teoría del materialismo histórico (ver), es una ciencia consecuentemente materialista y estrictamente histórica.

Diccionario filosófico marxista · 1946:284-285

Sociología

(Ciencia de la sociedad). Hasta Marx, hubo varios intentos de fundamentar teóricamente la sociología. En particular, responden al propósito de fundamentar la sociología como una ciencia que abarca toda la sociedad, los ensayos de los sabios burgueses del siglo XIX, Augusto Comte y Spencer. La misma palabra “sociología” fue formada por Comte. Comte divide la sociología en estática social en estado de reposo, y dinámica social, que lo estudia en estado de movimiento. Todo el mecanismo social reposa sobre las ideas; la dirección del desarrollo social es dada por el espíritu humano. A Comte adhiere Spencer, que es representante de la llamada tendencia organicista en sociología. Esa tendencia procura explicar la vida de la sociedad y su constitución por analogía con un organismo. Las partes en que se descompone la sociedad, se comparan con las funciones del organismo animal; así, la agricultura y la industria realizan las funciones de la alimentación; el comercio, las de la circulación, &c.

Los sabios burgueses crearon multitud de otras omnímodas teorías sociológicas, pero todas ellas son completamente insostenibles. A todas les es característico el razonar abstractamente y el empezar, como lo indicaba Lenin, no desde el principio, sino por el fin. La verdadera ciencia empieza no con el problema de lo que es la sociedad en general, sino por el estudio de fenómenos concretos de una sociedad históricamente determinada.

Este problema lo resolvió Marx. Estudiando detalladamente una de las formas de la sociedad, la capitalista, demostró que el desarrollo de la sociedad no se determina por las ideas, sino por las relaciones de producción, es decir, aquellas relaciones en que entran los hombres entre sí, en el proceso de la producción material.

De tal forma demostró, que el curso de las ideas depende del curso de las cosas, Explicó el desarrollo de la sociedad en forma materialista. “Esa hipótesis, por vez primera, elevó la sociología al grado de ciencia” (Lenin). No limitándose a ello, Marx demostró qué estructura adopta una sociedad en función de las relaciones de producción, es decir, qué clases aparecen sobre su base, qué régimen de Estado y qué orden de ideas. Marx “siempre y constantemente seguía las superestructuras correspondientes a esas relaciones de producción; revestía el esqueleto de carne y sangre” (Lenin).

En oposición a cualesquiera teorías abstractas, del género de la sociología de Comte y Spencer, que borran los rasgos característicos de los diversos períodos de la historia, Marx demostró que cada período histórico tiene sus leyes propias” (Lenin). Demostró que el problema de la investigación científica de la sociedad, consiste “en la explicación de aquellas leyes particulares–históricas–, que regulan el nacimiento, la existencia, el desarrollo y la muerte de un organismo social dado, y su cambio por otro organismo superior” (Lenin).

Por toda su esencia, la doctrina del marxismo-leninismo sobre las leyes del desarrollo de la sociedad humana, la teoría del materialismo histórico (ver), es una ciencia consecuentemente materialista y rigurosamente histórica.

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:95-97

Sociología

Ciencia de la sociedad. Antes de Marx, a principios del siglo XIX, hubo tentativas de elaborar una teoría científica de la sociedad (ver Comte y Spencer). A Comte se le debe el nombre de “sociología”. Dividía la sociología en dos partes: la estática social, que trataba del organismo social en estado de reposo, y la dinámica social, que lo consideraba en movimiento. Según Comte, el conjunto del mecanismo social reposa sobre las ideas; el espíritu humano es el que imprime una dirección al desarrollo de la sociedad. Las ideas de Herbert Spencer, autor de la teoría orgánica de la sociedad (ver), están relacionadas con las de Augusto Comte. Esta doctrina asimila la vida y la estructura de la sociedad a las de un organismo, y las funciones sociales, a las funciones de un organismo animal. Así, la agricultura y la industria (que según esta teoría incluyen a los obreros) ejercen las funciones de alimentación; el comercio, medio de distribución, llena las funciones de la circulación de la sangre; los capitalistas y los industriales forman parte del sistema regulador. Todas estas comparaciones absurdas no tienen más que un solo objeto: demostrar que los obreros están condenados por su naturaleza a un trabajo manual perpetuo, mientras que los capitalistas están destinados a dirigir la sociedad, &c. Los sabios burgueses han creado muchas otras teorías sociológicas idealistas que nada tienen que ver con la ciencia.

Marx y Engels, ideólogos del proletariado, realizaron una verdadera revolución en el desarrollo del pensamiento humano. Fueron los primeros en fundar una ciencia auténtica de la sociedad y de las leyes que rigen su desarrollo. Después de haber estudiado la formación económico-social capitalista, Marx mostró que no son las ideas las que determinan el desarrollo de la sociedad, sino el modo de producción de los bienes materiales (ver) indispensables a la existencia humana. Las relaciones de producción, las relaciones económicas, son la base de la vida política y espiritual de la sociedad. El marxismo ha ligado la actividad de los individuos a la de las clases, mostrando que la estructura social se halla en función del modo de producción que domina en la época dada. El marxismo ha suministrado una explicación materialista del desarrollo de la sociedad y ha elevado así la sociología a la jerarquía de una ciencia.

En oposición a la sociología burguesa, que elimina los rasgos característicos de los diversos períodos de la historia, el marxismo ha demostrado que cada período histórico posee sus propias leyes. Por lo tanto, la función de todo estudio científico de la sociedad consiste en “...aclarar las leyes especiales (históricas) que rigen el surgimiento, la existencia, la evolución y la muerte de un organismo social determinado y su reemplazo por otro, por un organismo superior” (“Vestnik Evropi” –El Mensajero de Europa–, Petersburgo, 1872, núm. 5, cit. por Lenin en ¿Quiénes son los “amigos del pueblo”..., p. 40, Ed. esp., Moscú, 1946). Además, el marxismo estima que hay leyes económicas generales válidas para todas las formaciones sociales. Son las leyes sociológicas que se aplican a todas las fases del desarrollo social vinculando a todas las formaciones en un proceso único y regular del desarrollo de la sociedad, de lo inferior a lo superior, de lo simple a lo complejo.

El marxismo ha pertrechado al proletariado y a su partido del conocimiento científico de las leyes que rigen el desarrollo de la sociedad, su marcha adelante, hacia el socialismo y el comunismo, y este conocimiento constituye un fundamento teórico indestructible sobre el cual reposa la política del partido comunista. Cada nuevo progreso social confirma la exactitud de esta ciencia. La sociología burguesa moderna predica las teorías imperialistas del racismo, de la desigualdad de las razas, las teorías cosmopolitas de la abolición de la soberanía nacional y de la sumisión al dominio extranjero, la filosofía reaccionaria de Malthus según la cual, el mal no proviene del régimen burgués de explotación, sino del “exceso” de población, la geopolítica (ver), &c. Pero el desarrollo de la sociedad reduce a nada todas esas “teorías” que hacen la apología del régimen de esclavitud capitalista. No son las concepciones sociológicas bárbaras de la burguesía, sino la única concepción del mundo auténticamente científica, el marxismo-leninismo, la que se difunde cada vez más en el mundo. La victoria del socialismo en la U.R.S.S., la edificación del socialismo en las democracias populares, la victoria del pueblo chino, las fuerzas crecientes del campo de la democracia y del socialismo, todo eso ofrece un brillante testimonio del triunfo de la ciencia social marxista-leninista. (Ver igualmente Materialismo histórico).

Diccionario filosófico abreviado · 1959:473-474

Sociología

Doctrina acerca de la sociedad y las leyes de su desarrollo. El origen de las teorías sociológicas parte de la más remota antigüedad. Ya Mo-tse, Demócrito, Platón, Aristóteles, Epicuro y Lucrecio intentaron hallar una explicación a las causas de las transformaciones experimentadas por la sociedad, a los estímulos fundamentales de la vida de los hombres, a las causas de las conmociones sociales, al origen del Estado y del derecho, a las formas del régimen social y del Estado ideales, &c. En la época feudal, surgieron doctrinas sociológico-religiosas basadas en los dogmas de la Iglesia y tendientes a defender los intereses de la misma (Agustín, Tomás de Aquino). En el periodo de la descomposición del feudalismo y del nacimiento del capitalismo, se elaboraron teorías sociológicas dirigidas contra la concepción teológica de la historia y de la sociedad (Ibn-Jaldun, Maquiavelo). En los siglos XVII y XVIII, por primera vez se hacen tentativas para explicar la historia como proceso sujeto a ley (Vico, Montesquieu, Voltaire, Rousseau, Herder); las concepciones filosóficas se presentan como filosofía de la historia. En la época del desarrollo ascendente del capitalismo, varios historiadores burgueses (Thierry, Guizot, Mignet) formulan algunos pensamientos profundos sobre las leyes de la sociedad y la lucha de clases. En la época premarxista, el punto culminante del pensamiento sociológico se registra en la concepción dialéctica de Hegel, que representa la historia como un proceso necesario, sujeto a ley. Posteriormente, Comte (a quien se debe el término “sociología”) intentó crear sobre una base idealista, una “sociología científica”, la cual debía descubrir las leyes eternas e invariables de la sociedad humana, análogas a las leyes de la ciencia natural. Antes de la aparición del marxismo, la sociología burguesa en su conjunto, pese a contener algunos pensamientos acertados, se caracterizaba por adoptar una posición idealista y metafísica en la elucidación de los fenómenos sociales. Las teorías premarxistas veían la causa principal de la actividad de los hombres en los motivos ideológicos, no podían delimitar la base material determinante de la sociedad y descubrir, con ello, las leyes de la misma; no tomaban en consideración la actividad de las masas populares. Los demócratas revolucionarios Herzen, Chernishevski y otros, subrayaron la importancia de las masas y de su lucha contra las relaciones de explotación. La sociología auténticamente científica –el materialismo histórico– fue creada por Marx y Engels, quienes destacaron la base material realmente determinante de la sociedad, las relaciones de producción, descubrieron las leyes objetivas de la historia y de la sociedad, presentaron el desarrollo de esta última como un proceso histórico-natural de sucesión de formaciones económico-sociales, pronosticaron científicamente le inevitabilidad de la sustitución del capitalismo por el comunismo. Luchando contra el materialismo histórico, la sociología burguesa de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, le contraponía diversas escuelas sociológicas anticientíficas (psicológica, orgánica, geográfica, biológica, racista y otras). Estas escuelas aducían argumentos para demostrar que el capitalismo era perpetuo, que lo era también el colonialismo, y hacían propaganda de la desigualdad de razas. La sociología burguesa actual se basa aún en mayor medida en el idealismo y en la metafísica. Por regla general, rechaza las leyes sociales objetivas, el progreso histórico, el concepto mismo de evolución social, renuncia a las ideas progresivas del pasado, defiende al capitalismo caduco, lucha contra las ideas del socialismo y del comunismo. También son característicos de la sociología burguesa actual el irracionalismo y el agnosticismo, lo cual se expresa en la idea de que es imposible crear una teoría sociológica general, es la negación de la previsión científica y de toda posibilidad de dirigir la sociedad según un plan, en el hecho de cultivar el empirismo. Todos estos rasgos han cristalizado con la mayor nitidez en la sociología burguesa de los Estados Unidos. La sociología burguesa contemporánea se ha dividido en numerosas esferas especializadas (sociología industrial, sociología rural, familiar, de las enfermedades anímicas, de los grupos pequeños –microsociología, &c.). Las investigaciones de la sociología empírica se ponen al servicio del Estado burgués y de los monopolios, con frecuencia se utilizan en las cuestiones militares y para avivar “la guerra fría”. En la esfera de la metodología, la sociología burguesa contemporánea, como regla general, se caracteriza por su tendencia al pluralismo ecléctico, que niega la existencia de la unidad de la sociedad, determinante de su base, y defiende la idea de la interacción caótica de una multiplicidad de factores. En la actualidad, el objetivo de la sociología marxista consiste en realizar –guiándose por el método del materialismo histórico– la investigación científica concreta de los problemas actuales de la época histórica contemporánea: edificación de la sociedad comunista, formación de nuevas relaciones sociales entre los hombres, de un nuevo género de vida, de una nueva moral, &c.

Diccionario filosófico · 1965:434-435

Sociología

(lat. societas, y gr. logos: doctrina, palabra.) Ciencia sobre las regularidades del desarrollo y funcionamiento de los sistemas sociales tanto globales (sociedad en general) como particulares. La sociología estudia la concatenación de los distintos fenómenos sociales y las regularidades generales de la conducta social de los hombres. Como ciencia independiente, la sociología surgió en el siglo 19. La complicación de la vida social y la diferenciación del saber científico hicieron inevitable la segregación de la sociología de la filosofía y su transformación en ciencia independiente, que conjuga el análisis teórico de las relaciones sociales con la investigación empírica de los hechos sociales. La exigencia de elevar la sociología al rango de las ciencias basadas en la observación fue formulada ya por Saint-Simon, pero sólo Marx y Engels lograron hacerla realidad. Su comprensión materialista de la historia (materialismo histórico), además de constituir el fundamento filosófico de toda la sociología científica, contiene un análisis teórico de la estructura de la vida social, de la interconexión de los fenómenos sociales más importantes (modo de producción, clases, instituciones políticas, cultura, formas de la conciencia social, &c.) y de las regularidades del desarrollo de las formaciones socio-económicas. Los clásicos del marxismo atribuían gran significación también a la indagación social empírica (Investigaciones sociológicas concretas). “El Capital” de Marx, “La situación de la clase obrera en Inglaterra” de Engels, “El desarrollo del capitalismo en Rusia” y “Una gran iniciativa” de Lenin son ejemplos clásicos de conjugación orgánica de la búsqueda teórica y del análisis de los procesos sociales concretos. En los últimos años la sociología se desarrolla a ritmo particularmente rápido en la URSS y en otros países socialistas. Se estudian las regularidades generales y específicas de la construcción socialista y comunista y del despliegue de la revolución científico-técnica, la actitud de los hombres hacia el trabajo, las tendencias de la evolución del matrimonio y la familia, los problemas de la urbanización, del ocio, las vías y medios de perfeccionamiento de la administración del Estado, &c. Aumenta el papel de la sociología marxista en el cumplimiento de las tareas prácticas y en el aseguramiento de la dirección científica del desarrollo de la sociedad. La sociología no marxista, cuyo progenitor se considera Comte, atravesó varias etapas en su desarrollo. La sociología de la segunda mitad del siglo 19, influenciada por el positivismo, tenía principalmente un carácter histórico-evolutivo. Conforme al aspecto de la vida social considerado como principal por los sociólogos, su ciencia se dividía en una serie de corrientes: orientación geográfica, escuela antropológico-racial (Gobineau, Chamberlain), escuela bio-orgánica (A. Schäffle) y socialdarwinismo. A fines del siglo 19 se propagan ampliamente diversas variedades de la escuela psicológica: instintivismo, behaviorismo, introspeccionismo. Aparecen teorías que no promueven a primer plano la conciencia individual, sino la colectiva, social (F. Hiddings, Durkheim), o las formas abstractas de interacción social (P. Tennis). Se extiende también el denominado materialismo económico. Desde comienzos del siglo 20, la sociología experimenta una fuerte influencia de las corrientes filosóficas idealistas: neokantismo, filosofía de la vida y otras, así como el freudismo. En el siglo 19, la sociología era una disciplina fundamentalmente teórica, pero desde los años 20 del siglo 20 pasan a desempeñar en ella un papel cada vez mayor las investigaciones empíricas, lo cual va acompañado del perfeccionamiento de la técnica de los estudios sociológicos y de la ampliación de las posibilidades de aplicación práctica de la sociología. La sociología burguesa, además de servir ideológicamente a la clase dominante, fundamentando teóricamente sus intereses, le ayuda también a cumplir distintas tareas prácticas (estudio de la opinión pública, organización de la propaganda y de las “relaciones humanas” en la industria, búsquedas de métodos óptimos de dirección, &c.). Una amplia gama de fenómenos sociales, que constituyen el objeto de investigación de la sociología moderna, condiciona la inevitabilidad de su especialización. Además de la sociología general y la teoría sociológica, se distinguen campos más o menos autónomos de indagación (sociología industrial, sociología de la familia, de la ciudad, de la delincuencia, &c.). Pero la sociología puramente descriptiva no da respuesta a las cuestiones cardinales de la vida social y, en las condiciones del capitalismo, degenera fácilmente en factografía carente de sentido. Esto condujo en los últimos años a la crisis del empirismo sociológico. Es cada día mayor el número de sociólogos que llegan a la conclusión de que se necesita una teoría sociológica generalizadora. Resurgió el interés por la filosofía. Se someten a una drástica crítica las teorías naturalistas, positivistas, se presta una atención cada día mayor a la “sociología humanitaria”, la fenomenología, el método histórico y las indagaciones interdisciplinarias. Los fundamentos ideológicos de la sociología no marxista son heterogéneos. Además de los reaccionarios y anticomunistas empedernidos, en Occidente hay no pocos científicos que mantienen una actitud crítica hacia el capitalismo y tratan de desentrañar sus contradicciones. En los últimos años aumentó el interés de muchos de ellos por el marxismo y su sociología. Esto condiciona la necesidad de enfocar de manera diferenciada la valoración de las distintas ideas sociológicas y de sus autores. Guiándose por las indicaciones de Lenin, los sociólogos marxistas aprovechan todo lo positivo logrado por la sociología burguesa, pero, al hacerlo, deben “saber rechazar de plano su tendencia reaccionaria, saber seguir una pauta propia y luchar contra toda la pauta de las fuerzas y clases enemigas nuestras” (Lenin, t. 18. p. 364).

Diccionario de filosofía · 1984:404-405