Filosofía en español 
Filosofía en español

“Un paso adelante, dos pasos atrás”

“Un paso adelante, dos pasos atrás”

Título de la obra de V. I. Lenin, escrita de febrero a mayo de 1904 y publicada en mayo del mismo año. En esta obra están elaborados los principios organizativos del partido de nuevo tipo que luego se transformaron en los fundamentos de organización del Partido Bolchevique. El motivo para escribir este libro fue la campaña de sabotaje realizada por los mencheviques contra las decisiones del II Congreso del Partido Obrero Social-Demócrata de Rusia. Los mencheviques llevaban una desenfrenada propaganda, tendiente a relajar los lazos de la organización, a minar la cohesión y la disciplina del Partido, a justificar la indisciplina anárquica; trataban por todos los medios de impedir la creación de un partido verdaderamente marxista, capaz de encabezar la lucha de la clase obrera por el socialismo; querían que también en Rusia existiera un partido obrero semejante a los de la Europa Occidental, un partido reformista y no revolucionario. Las tesis fundamentales desarrolladas por Lenin en “Un paso adelante, dos pasos atrás”, se reducen a lo siguiente: El partido marxista es una parte de la clase obrera, su destacamento consciente, de vanguardia, pertrechado con el conocimiento de las leyes que rigen el desarrollo social; el Partido es el dirigente político de la clase obrera, su Estado Mayor de combate; el que niegue, esta particularidad del Partido, expone al movimiento obrero a la espontaneidad, lo convierte en un movimiento “sindicalista”. El Partido no es solamente el destacamento de vanguardia, el destacamento consciente de la clase obrera; es su destacamento organizado, cohesionado por la unidad de voluntad, de acción y de disciplina, lo que le da la capacidad para hallarse siempre en las primeras filas del proletariado combatiente, para aportar el espíritu de organización y de disciplina a los millones de obreros y trabajadores sin partido. El Partido no sólo es el destacamento de vanguardia organizado de la clase obrera, sino que es también la forma más alta de su organización de clase. En la lucha contra la burguesía, el proletariado crea muchas organizaciones: sindicatos, fracciones parlamentarias, cooperativas, agrupaciones juveniles, instituciones culturales y educativas, &c., pero cada una de ellas, que tiene una gran importancia en la lucha de clases de la clase obrera, sólo defiende sus intereses parciales. Para que la lucha de clases del Proletariado sea cohesionada, dirigida hacia un objetivo y orientada hacia la solución de sus intereses básicos, hace falta una organización proletaria que se ponga a la cabeza de todas las demás, que las oriente por el camino revolucionario, que subordine toda su actividad a la lucha por la dictadura del proletariado. Tal organización sólo puede ser el Partido marxista, el cual estará en condiciones de cumplir su papel de combatiente por la dictadura del proletariado si se vincula vigorosamente con las grandes masas, si no se separa de ellas, y si recluta constantemente a los mejores hijos de la clase trabajadora. El Partido puede funcionar correctamente si está organizado sobre la base del centralismo, con estatutos únicos, con un sólo órgano de dirección en la persona del Congreso del Partido y en los intervalos de congreso a congreso, el Comité Central del Partido, con la subordinación de la minoría a la mayoría, de las distintas organizaciones a los organismos centrales, de las organizaciones inferiores a las superiores. El Partido sólo puede ser una organización combativa y revolucionaria, si exige la disciplina más estricta a todos sus militantes, afiliados y dirigentes; que en el Partido no haya hombres para quienes la disciplina del Partido no sea obligatoria. Tales son los principios de organización del Partido marxista desarrollados por Lenin en su libro “Un paso adelante, dos pasos atrás”. “Lenin traza, por vez primera en la historia del marxismo, la teoría del Partido como organización dirigente del proletariado y como arma fundamental en manos de éste, sin la cual es imposible triunfar en la lucha por la dictadura proletaria” (Historia del P. C. (b) de la U.R.S.S., Compendio). Apoyándose en el sólido fundamento del marxismo, Lenin demostró en su libro, que los partidos de la Segunda Internacional, nacidos en el período del desarrollo relativamente pacífico del capitalismo y adaptados a llevar la lucha de clases sobre la base de la legalidad, no pueden servir en la nueva época, cuando las colisiones de clase adoptan un carácter abierto, cuando en el orden del día se plantea el problema del Poder, de la dictadura proletaria. “El proletariado, escribía Lenin, no dispone, en su lucha por el Poder, de más arma que la organización. El proletariado, diseminado por el imperio de la anárquica concurrencia dentro del mundo burgués, aplastado por los trabajos forzados al servicio del capital, lanzado constantemente al abismo de la miseria más completa, del embrutecimiento y de la degeneración, sólo puede hacerse y se hará inevitablemente invencible, siempre que su unión ideológica por medio de los principios del marxismo se afiance mediante la unidad material de la organización, que fusione a los millones de trabajadores en el ejército de la clase obrera. Ante este ejército no prevalecerán ni el Poder senil de la autocracia rusa ni el Poder caduco del capitalismo internacional”.

Diccionario filosófico marxista · 1946:309-311

“Un paso adelante, dos pasos atrás”

Obra de V. Lenin escrita de febrero a mayo de 1904, y publicada en mayo del mismo año. Esta obra elabora acabadamente los principios de organización de un partido marxista de tipo nuevo, principios que se convirtieron en las bases de organización del Partido Comunista de la Unión Soviética y de todos los partidos comunistas hermanos. Lenin responde a la campaña de sabotaje emprendida por los mencheviques contra las decisiones del II Congreso del P.O.S.D.R. Después de haberse apoderado de la “Iskra”, órgano central del Partido, los mencheviques hicieron en sus columnas una propaganda desenfrenada tendiente al relajamiento de la organización, del espíritu de partido, de la disciplina de partido, intentando justificar la indisciplina anarquista y trabando de todas maneras la creación de un verdadero partido marxista, capaz de conducir a la clase obrera en su lucha por el socialismo. Los mencheviques eran partidarios de un partido reformista y no de un partido revolucionario. Querían en Rusia un partido obrero organizado según el modelo de los partidos de la II Internacional. En su obra, Lenin demostró que el partido marxista es una formación de la clase obrera, su destacamento consciente de vanguardia, pertrechado con el conocimiento de las leyes del desarrollo social, con las leyes de la lucha de clases; que el Partido es el guía político de la clase obrera, su estado mayor, y que todos los que niegan esta particularidad del Partido, entregan el movimiento obrero a la espontaneidad, hacen de él un partido “trade-unionista”. El Partido, indica Lenin, no es simplemente el partido avanzado, consciente, de la clase obrera, sino que es un destacamento organizado de hombres reunidos por una misma voluntad, una misma acción, una misma disciplina; y por eso se halla siempre a la cabeza del proletariado en lucha e introduce el espíritu de organización y de disciplina en la gran masa de trabajadores sin partido. El Partido es la forma suprema de organización de la clase obrera. En su lucha contra la burguesía, el proletariado crea las asociaciones más diversas: sindicatos, grupos parlamentarios, cooperativas, uniones juveniles, instituciones culturales, &c. Pero cada una de estas organizaciones, aunque tienen una gran importancia en la lucha del proletariado, defiende una parte solamente de sus intereses. Para realizar la unidad de la lucha de clases del proletariado, para orientar esta lucha hacia su objetivo, la satisfacción de sus intereses vitales, es necesaria una organización que esté a la cabeza de todas las asociaciones proletarias, que las dirija por la senda revolucionaria y que someta toda su actividad a la lucha por la dictadura del proletariado. Una organización tal sólo puede ser un partido marxista.

El Partido estará en condiciones de desempeñar su papel de campeón de la dictadura del proletariado, si está sólida e íntimamente unido a las grandes masas populares, si los mejores hombres de la clase obrera vienen constantemente a engrosar sus filas. El Partido no puede funcionar normalmente a menos de estar organizado según los principios del centralismo (y en las condiciones de una actividad legal, del centralismo democrático), con estatutos únicos y una disciplina única, con un solo organismo de dirección, el Congreso del Partido (y en el intervalo entre los congresos, el Comité Central del Partido), con sumisión de la minoría a la mayoría, de las organizaciones locales a las organizaciones centrales, de los organismos inferiores a los organismos superiores. Lenin elaboró los principios esenciales de la dirección del Partido, el más importante de los cuales es el de la dirección colectiva. El Partido no será una organización revolucionaria de combate, a menos que exija una disciplina severa a todos sus miembros, desde los simples adherentes a los dirigentes, a menos que no haya en el Partido miembros para quienes la disciplina del partido no sea obligatoria. Tales son los principios de organización desarrollados por Lenin en su libro. Su significación histórica consiste en que en él, Lenin traza, por vez primera en la historia del marxismo, la teoría del Partido como organización dirigente del proletariado y como arma fundamental en manos de éste, sin la cual es imposible triunfar en la lucha por la dictadura proletaria.

Lenin mostró en su obra que los partidos de la II Internacional nacidos en el período de un desarrollo relativamente pacífico del capitalismo y adaptados únicamente a la lucha parlamentaria, se revelaron inoperantes en una época nueva en que las colisiones de clase revestían un carácter declarado, en que la cuestión del poder, de la dictadura del proletariado estaba en el orden del día. «El proletariado no dispone, en su lucha por el poder, de más arma que la organización. El proletariado, desunido por el imperio de la anárquica concurrencia dentro del mundo burgués, aplastado por los trabajos forzados al servicio del capital, lanzado constantemente “al abismo” de la miseria más completa, del embrutecimiento y de la degeneración, sólo puede hacerse y se hará inevitablemente invencible, siempre y cuando que su unión ideológica por medio de los principios del marxismo se afiance mediante la unidad material de la organización, que funda a los millones de trabajadores en el ejército de la clase obrera. Ante este ejército no prevalecerán ni el poder senil de la autocracia rusa ni el poder caduco del capitalismo internacional.» (Op. cit., en Obras escogidas, t. I, pp. 569 y 570, Ed. esp., Moscú, 1948).

Diccionario filosófico abreviado · 1959:515-516

no figura

Diccionario filosófico · 1965

no figura

Diccionario de filosofía · 1984