Filosofía en español 
Filosofía en español


Conocer

D. Kennen; E. to Know; F. Connaître; I. Conoscere.

A. Tener presente en el espíritu cierto objeto de pensamiento verdadero o real. Este objeto puede ser bien uno que no sea el espíritu, bien el espíritu mismo (o una de sus propiedades, o uno de sus actos), pero con la condición de que este objeto de pensamiento sea considerado, en cuanto conocido, como distinguiéndose, formalmente al menos, del pensamiento que lo conoce. Cf. Objeto.

B. (Más raro en francés, pero muy frecuente para la palabra inglesa to know, que quiere decir a la vez conocer y saber): Tener en el espíritu cierto objeto de pensamiento no sólo como dado, sino como bien captado en su naturaleza y sus propiedades. – Este sentido es más frecuente en el substantivo conocimiento.

C. Reconocer. (Sentido más bien literario que filosófico, y un tanto anticuado).

Crítica

Sería útil convenir que la palabra, empleada aisladamente y sin otra determinación, indique siempre la simple presentación legítima de un objeto al pensamiento, sin implicar necesariamente que se penetre su naturaleza y sus leyes, pero, naturalmente, sin excluir esta penetración. En tal sentido se traducen con conocer y conocimiento las palabras percipere y perceptio (o cognitio) de Espinosa, que éste aplica a todos los grados del pensamiento, desde la perceptio ex auditu [conocimiento de oídas] hasta la perceptio per solam essentiam (cognitio tertii generis) [conocimiento por la esencia sola (conocimiento del tercer género)]. (De Emendatione [De la Reforma del Entendimiento], Van VIoten, 2ª ed., I, 16. Cf. Ética, II, 40 y sig.).

Pero, cualquiera que sea el grado de conocimiento que tengamos de un objeto, la palabra implica siempre que este objeto es pensado tal cual debe serlo (sea con respecto a una realidad exterior, sea intrínsecamente), de un modo que puede ser parcial, pero que, en todo caso, es verídico.

Conocer y conocimiento designan, pues, un género cuyas especies son comprobar, comprender, percibir, concebir, &c. Se oponen a creer y creencia, no por la fuerza de la adhesión, sino por el hecho de que estos dos últimos términos no implican necesariamente la idea de verdad.

Rad. int.: A. Nosk; B. Konosk.