Filosofía en español 
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Dialéctica

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Dialéctica (en sentido «fuerte») / Contradicción lógica

Es frecuente (por parte de los que suelen ser considerados «analíticos», en cuanto «antidialécticos», al modo de Quine o K. Popper) atribuir a quienes mantienen la concepción fuerte de la dialéctica [96] un modo de entender la presencia de la contradicción que es justamente lo que determina en ellos el rechazo: «es dialéctico todo filosofar [o toda forma de pensar, incluso la pretendidamente científica] que acepta, a la manera de Heráclito y de Hegel, la validez de la idea de contradicción lógica: ⊢p∧¬p.» (M. Garrido en Teorema, nº 1, 1971, pág. 66).

Sin embargo, semejantes definiciones son enteramente tendenciosas por dos motivos principales:

(a) la contradicción no tiene por qué ser, sin más (definida incluso en el terreno de la lógica formal de enunciados), en los términos de esa «negación del principio de contradicción»;

(b) reconocer la contradicción, incluso en «lógica formal», no significa, sin más, reconocer «la validez de la contradicción lógica».

No se trata de «construir una lógica dialéctica», sino de «dialectizar la lógica ordinaria», puesto que ésta es la única «dialéctica formal» concebible. Dialectizar la lógica formal ordinaria es, ante todo, mostrar que ella «reconoce» la contradicción, es decir, que cuenta con ella, y no como una mera errata; por tanto, que en su «sistema» la contradicción tiene un puesto interno que no puede sencillamente borrarse (como si fuese una simple errata). Hay muchos modos de llevar a cabo esta demostración, la más rápida podría ser la apelación a las demostraciones formales del principio de no-contradicción.

De este tipo de análisis, y de otros muchos muy variados y prolijos, obtenemos, como conclusión, que el proceder dialéctico de la lógica formal hay que ponerlo fundamentalmente en sus «estrategias» para eliminar las contradicciones que en ella se construyen; por lo que, «aceptar la contradicción», desde el punto de vista de una lógica dialéctica, no es aceptar su validez (como norma) sino aceptarla como un «hecho lógico» resultado de operaciones (como un autologismo, como un dialogismo y, en rigor, ni siquiera eso, pues bastaría con la acepción formal), como un hecho interno, y no como una simple errata que fuera preciso conjurar. {BS19 42, 44}

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