Individuo y Persona

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Conciencia (concepto de) en función de la Teoría (o Epistemología) crítica propuesta

A los efectos de la fijación de la Epistemología crítica propuesta –es decir, sin la menor pretensión en el campo de la Psicología cognitiva– llamaremos «conciencia» al mismo proceso por el cual el sujeto operatorio (integrado siempre en grupos sociales distintos y opuestos entre sí, según diversos grados), que ha alcanzado la automatización de un número indeterminado de ortogramas [304], es conducido a un conflicto (por inconmensurabilidad, desajuste, contradicción) determinado por la confluencia de esos mismos ortogramas. La conciencia se nos define entonces, por tanto, como ese mismo conflicto, cuando en un punto individual, se llegan a hacer presentes los desajustes o las inconmensurabilidades entre ortogramas asociados a diversos grupos, de los cuales los individuos forman parte. La conciencia es algo así como una percepción de diferencias y, por tanto, es siempre conciencia práctica (operatoria) y puede tener grados muy diversos de claridad, según los modos o niveles de formulación que hacen posible que unos ortogramas se enfrenten a otros. Podríamos hablar, por ejemplo, de conciencia gramatical (en la lengua nativa), cuando los ortogramas lingüísticos (las reglas de formación del futuro verbal, por ejemplo) que el hablante posee automatizados inconscientemente desde la infancia han chocado con situaciones paradójicamente anómalas (que se formularán con diversos grados de claridad dependientes de la preparación lingüística). Puede hablarse de «conciencia política» cuando los ortogramas que han moldeado un comportamiento infantil han llegado a contradicciones, paradojas, &c., que hacen posible la confrontación con otros ortogramas. La «conciencia moral» de Buda despertó (si la analizamos en estos términos) cuando los ortogramas que regulaban su conducta en el recinto de su palacio, se encontraron, al salir de él, con el dolor y con la muerte. {CC 393}

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