Filosofía en español 
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Individuo y Persona

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Hetería soteriológica / Familia / Estado

Una hetería soteriológica facilitará un entorno o envoltura personalizadora artificial (reflexiva, formal) a los individuos flotantes. En este sentido, veríamos en el programa de las heterías soteriológicas, algo de ilusorio o falso (no vacío), porque falso e ilusorio es proponer como proyecto personal del individuo flotante el contenido biográfico de la misma individualidad subjetiva (facilitando, eso sí, la forma social que objetiva el propio proyecto).

En cualquier caso, se comprende (dado el carácter limitado de los arquetipos), que las estructuras envolventes que la hetería pueda aportar habrán de proceder de otras estructuras preexistentes, eminentemente de las estructuras familiares. Pero no ya en virtud de misteriosos mecanismos comunitarios, sino en tanto en cuanto (principalmente) la familia asumió ya institucionalmente la corporeidad individual de sus miembros, en cuanto tales (su iconografía, su nacimiento, sus enfermedades, sus anécdotas). En este sentido, podría decirse que una hetería es, o puede ser, un sucedáneo de la familia o de la comunidad religiosa, principalmente en lo que ellas tienen de estructuras jerárquicas; pero, por ello mismo, no será ya ni familia ni comunidad religiosa. Sin duda, funcionalmente, para el individuo, la hetería puede ejercer el papel de una familia, pero precisamente sabe que no lo es en absoluto: tan sólo ocurre que el médico ejerce una función similar a la que puede desempeñar algún familiar (no necesariamente el padre) o algún amigo. Una hetería soteriológica tiene mucho de reconstrucción simbólica de la estructura de la familia en tanto ella está fundada (tal como lo expone Aristóteles en la Etica a Nicómaco) en la amistad y en la desigualdad. Es una reconstrucción simbólica formal que se lleva a cabo en el seno de una sociedad política (fundada, en el mejor caso, sobre la igualdad y la justicia), en el ámbito del Estado, pero sobre la base de los individuos flotantes que no pueden encontrar salvación personal en el conjunto de los programas y planes políticos del Estado. Las heterías soteriológicas se mueven dentro de los grandes estados o ciudades cosmopolitas, pero replegándose continuamente de su influjo. En este sentido, las heterías son constitutivamente instituciones «de derecho privado», y todo intento de convertirlas en instituciones públicas equivaldría a desvirtuarlas. El Estado puede llegar a tolerar a las heterías soteriológicas, pero no puede convertirlas en objetivos propios, en contenidos de sus propios planes. Para el Estado, los contenidos subjetivos se neutralizan, se abstraen, son sustituibles. En esta perspectiva, las heterías pueden representar el intento genérico de salvación de individuos flotantes en una sociedad en crisis de descomposición o anomia –la descomposición de estructuras va acompañada de la integración en otras gigantescas estructuras políticas supraindividuales, tales como los estados imperialistas del esclavismo, o los estados imperialistas del capitalismo. Las heterías soteriológicas pueden representar un proyecto de salvación inmanente de la subjetividad que no quiere ser absorbida o aplastada por el Estado, que se mantiene en la esfera de los derechos humanos, en tanto éstos están en conflicto con los derechos del ciudadano. {BP13 24-25}

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