Filosofía en español 
Filosofía en español

Libertad

[ 333 ]

Libertad humana tiene como horizonte propio el «horizonte circular»

El panorama de concepciones de la libertad que hemos ofrecido [352] permiten fijar, aproximadamente, la orientación de nuestros pasos en orden a situarnos en una perspectiva adecuada para comprender globalmente la estructura de la idea de libertad y su problemática filosófica. El «horizonte cósmico» (radial) se nos ha presentado como excesivamente lejano, aunque en modo alguno impertinente. El «horizonte teológico» (angular), en cambio, se nos presenta como mucho más proporcionado a la problemática de la libertad humana, por cuanto en ella la libertad humana recobra su referencia al operari, es decir, al sujeto operatorio humano [68], por relación al cual alcanza significado específico la libertad. Pero el horizonte teológico ha de ser limitado esencialmente, mediante el cogito, si no se quiere convertir la libertad humana en el sueño de un Dios omnipotente, de un Genio maligno o incluso de un Espíritu objetivo. Y esta limitación equivale prácticamente a una sugerencia de sustitución del horizonte teológico (angular) por un horizonte él mismo humano, es decir, circular. Si conjuntamos esta conclusión con la tesis inicial según la cual la libertad humana ha de ir siempre referida al operari (a la praxis humana), concluiremos que la antinomia de la libertad, considerada como componente de su idea, residirá no ya en la oposición entre la praxis humana y la causalidad cósmica, o entre la praxis humana y la causalidad divina (o, en general, angular), sino entre la praxis humana y la praxis humana. Esto lo expresamos diciendo que la antinomia de la libertad se nos manifiesta, esencialmente, como una antinomia circular. En efecto, la libertad no se opone al determinismo (al margen del cual no cabe hablar de causalidad) [121-144], sino a la impotencia, que es precisamente la incapacidad para causar. Es decisivo, por tanto, tener en cuenta, a fin de medir el alcance de la idea de libertad, que las acciones causales de las personas (y de la sociedad de personas), que tienen lugar siempre en un contexto circular (en el que aparecen enfrentadas a otras personas o a otras sociedades de personas), intervienen en el «hacerse del mundo»; lo que significa que el mundo (en sus componentes radiales y angulares) no está «previsto» enteramente al margen de nuestra propia libertad, y que es a través del «hacerse del mundo» como las personas o sociedades de personas se enfrentan a otras personas según su libertad. Puesto que esta antinomia puede considerarse como el punto central en torno al cual han de girar los desarrollos de la idea, cabe reproducir, a su tenor, los dos caminos generales que hemos distinguido: el camino del modelo dialéctico regresivo y el camino del modelo dialéctico progresivo para el desarrollo de la idea de la libertad. {SV 331-332}

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