El Ateneo, propagador universal
Madrid, 15 de marzo de 1834
nº 9
páginas 37-38

Ciencias Naturales

En el número 3.º de este periódico tratamos del establecimiento de academias de ciencias naturales, y manifestamos la gran utilidad que podrían reportar los españoles todos de estos hermosos planteles de ilustración y de luces, que comunicando los conocimientos y verdades útiles por todas las clases del estado, pueden hacer florecer la industria, adelantar la minería y llevar la agricultura y la botánica a aquel grado de esplendor de que es susceptible nuestro rico y abundante suelo.

Cuando aquellas líneas dirigimos a nuestros lectores no creíamos que tan en breve pudiéramos anunciarles la creación de una academia de ciencias naturales que según un periódico de esta capital ha decretado el sabio y maternal gobierno de CRISTINA.

Aunque en nuestra opinión debían formarse dos academias, una de ciencias exactas y otra de ciencias naturales, parécenos que la forma que va a tener la creada por S. M. excede aun a nuestras esperanzas y a nuestros deseos. En efecto, se asegura que la academia de ciencias naturales debe componerse de 48 individuos o socios de número, divididos en cuatro secciones de 12 socios cada una, para que cada cual de ellas se ocupe en los ramos distintos de ciencias naturales descriptivas, ciencias físico-matemáticas, ciencias físico-químicas y antropología o ciencia del hombre. Nada más natural que este último ramo, el más noble y principal de la zoología constituyese un asunto separado, pues que considerado el ser inteligente bajo todos los aspectos posibles, ora realzándole hasta ser la viva imagen de la divinidad, ora abatiéndole hasta compararle con el más defectuoso de los brutos, ya sea sobre sus propiedades físicas, ya sobre sus facultades intelectuales, de cualquier modo que sea el estudio del hombre debe ocupar con toda preferencia la atención del filósofo y del sabio. ¿Es más útil estudiar los hombres o los libros? he aquí un problema que atestigua unas verdades que no tenemos tiempo de demostrar.

Entre tanto démonos el parabién los españoles todos de ver establecida en nuestra corte la institución benéfica, que, aunque hombres sabios y eminentes trataron de plantear en diferentes épocas, el cielo tenía reservada para que fuese uno de los muchos beneficios de que somos deudores a CRISTINA. No se nos olviden las memorables palabras de nuestra augusta Reina Gobernadora: Ya llegó el tiempo de los beneficios.

 


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