[ Sobre Carlos Marx ]

Cartas de Francia

París 27 de setiembre

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Ya que de sociedades hablo, y de sociedades revolucionarias, no he de cerrar este capítulo sin reproducir el retrato que del jefe de la más temible de todas, Karl-Marx, hace el Journal des Debats.

Sobre Karl-Marx, dice el citado diario, se han publicado multitud de patrañas. La verdad es, que Marx nació en Treveris en 1818. Después de haber hecho sus estudios en Bonn y en Berlín, se estableció en 1841 privat-docent en la Universidad de la primera de estas ciudades. Al año siguiente publicaba en Colonia la Reinische Zeitung, que el gobierno prusiano suprimió en breve. Obligado a dejar su patria, Marx vino a París, donde trabó amistad con otro emigrado, Arnold Ruge, y publicó con su ayuda los Deutsch-Franzoesische-Jarbucher. Pero sus artículos llamaron de nuevo la atención del gobierno de Berlín, el cual, por mediación de Alejandro Humboldt, pidió y obtuvo de Luis Felipe la expulsión del audaz revolucionario.

Marx se refugió en Bruselas, donde permaneció hasta 1848, redactando la Deutsche Zeitung.

La revolución le permitió volver a Colonia, donde hizo reaparecer su antiguo diario bajo el título de Neue-Reinische-Zeitung. Cada día más avanzado en sus ideas, defendió apasionadamente a los insurrectos de junio.

En mayo de 1849 estallaron las insurrecciones de Baden, Sajonia y Prusia; el nuevo diario fue suprimido al punto, y Marx volvió a París, donde le dieron a elegir entre ser internado o expulsado. Prefirió dejar la Francia y pasó a Londres.

Allí es donde vive desde 1850, en una linda quinta, situada en Mustland-Park, con su mujer y sus dos hijas. Allí también, en 1864, después de un largo estudio de los Trades-Unions y de la fuerza inmensa que podría adquirir una sociedad que se fundase sobre sus principios, redactó los estatutos de la Asociación internacional de los trabajadores.

Karl-Marx lleva una vida muy activa. El es quien se entiende con los delegados de La Internacional, quien inspira al Comité, redacta los manifiestos y trata con las sociedades de trabajadores para asimilarlas a la gran sociedad. Ha publicado el primer tomo de una obra titulada El capital, crítica de la economía política, trabajo suspendido sin duda a causa de sus atenciones de revolucionario internacional.

Añadamos que Karl-Marx es un hombre de bastante buena presencia, realzada por una larga cabellera cana, por una larga barba blanca, que usa lentes y cuyo exterior distinguido no deja adivinar al que no le conoce su papel de agitador universal.

Estos hombres, que hacen revoluciones en frío, son los más peligrosos y los más indisculpables. Mientras los gobiernos no les declaren fuera de la ley la sociedad, que minan sin cesar, correrá peligros perpetuos. Ya es hora de dar algunas pequeñas noticias que animen esta carta.

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