Revista de Filosofía (Instituto Luis Vives, CSIC)
Madrid, abril-junio 1953
año XII, número 45
páginas 177-189

Antonio Álvarez de Linera
En la jubilación de don Juan Zaragüeta
Su vida. Sus obras. Su concepción filosófica

La reciente jubilación del ilustre Director del Instituto «Luis Vives» de Filosofía, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas aviva el interés de la significación que en el campo de la Filosofía ha representado y representa la figura del señor Zaragüeta que por ministerio de la Ley desaparece de la vida oficial docente y hace un tema de actualidad el exponer, siquiera sea someramente, algo de lo mucho que puede decirse de su vida, tan llena de méritos en esta esfera del saber filosófico, de su inmensa producción bibliográfica y de sus personales puntos de vista sobre lo que debe ser la labor de un filósofo actual en el planteamiento de problemas, en los métodos que se adopten para resolverlos, y en las soluciones que se les den.

Es lo que vamos a hacer brevemente en homenaje al admirado, respetado y querido director de este Instituto «Luis Vives», más que director, compañero y amigo, satisfaciendo así la curiosidad de quienes estén menos al tanto de lo que al doctor Zaragüeta deben y por qué se lo deben los estudios filosóficos en España.

Su vida

Hagamos un resumido curriculum vitae de esta vida tan laboriosa y fecunda de don Juan Zaragüeta Bengochea. [178]

Nació en Orio (Guipúzcoa) el 26 de enero de 1883. De 1892 a 1897 cursó los estudios de Bachillerato en el Colegio de Marianistas de San Sebastián. De 1898 a 1903 hizo la carrera eclesiástica en el Seminario Conciliar de Vitoria coronándola con el doctorado en Teología en el Seminario Pontificio de Zaragoza. Al propio tiempo terminó la Licenciatura en Derecho en la Universidad de la capital aragonesa. En 1905 se trasladó a la Universidad de Lovaina, en cuyo Instituto Superior de Filosofía de Santo Tomás de Aquino hizo la Licenciatura y el Doctorado en dicha disciplina.

De vuelta a España, en 1908, se hizo cargo de la cátedra de Filosofía superior, creada en el Seminario Conciliar de Madrid, y desempeñó en él sucesivamente los cargos de Vice-rector, Prefecto de Estudios y Rector hasta 1917. Doctorado en Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, en 1914, en 1917 fue nombrado profesor numerario de Religión y Moral en la Escuela Superior del Magisterio, y en 1923 de la de Derecho y Economía social en el mismo centro docente. Posteriormente fue nombrado Catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid en su Sección de Pedagogía. En 1947, pasó de la Sección de Pedagogía a la de Filosofía como titular de la cátedra de Psicología racional. Está asimismo encargado de la cátedra de Metafísica. Actualmente es Vice-decano de la Facultad.

Desde 1920 pertenece, como miembro de número, a la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, de la que es Secretario perpetuo. Es asimismo miembro de la Société Phílosophique de Louvain, Presidente de la Sección de Filosofía y Teología de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias y de la Sociedad Española de Filosofía y Director del mencionado Instituto «Luis Vives». Por dos veces ha sido Consejero Nacional de Instrucción Pública.

Don Juan Zaragüeta pertenece al Comité directivo de la Federación Internacional de las Sociedades de Filosofía, organizadora de los Congresos Internacionales de Filosofía, habiendo tomado parte en este concepto en el de Roma (1947) y Amsterdam (1948). También fue invitado y asistió al Congreso Internacional de Filosofía de Lima, organizado por aquella Universidad en Julio de 1951 en celebración de su IV centenario, habiendo presentado en él varias comunicaciones.

Con motivo de su reciente jubilación en la cátedra ha sido condecorado por el Gobierno con la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.

Sus obras

Pueden agruparse sus numerosas producciones en cuatro grandes capítulos, a saber: [179]

a) Filosóficas: 1. Introducción general a la Filosofía, (88 págs.) 1909.
2. Modernas orientaciones de la Psicología experimental, (Discurso inaugural de curso en el Seminario Conciliar de Madrid) (102 páginas) 1910.
3. El problema del alma ante la Psicología experimental (Trabajo presentado al Congreso Apologético de Vich), (144 págs.) 1910.
4. Teoría psicogenética de la voluntad (Tesis doctoral), (265 páginas) 1914.
5. La filosofía de Jaime Balmes, (41 págs.) 1915.
6. Ciencia y Cultura, (32 págs.) 1918.
7. Contribución del lenguaje a la filosofía de los valores. Discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, (221 páginas) 1920.
8. Théorie et pratique dans la vie de 1'esprit, (48 págs.) 1921. (Conferencia dada en la Universidad de Lovaina).
9. La reacción realista en la filosofía norteamericana, (46 páginas) 1945.
10. El Cardenal Mercier: su vida y su orientación doctrinal, (150 páginas) 1927. (Necrología del Cardenal, miembro de honor de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas).
11. La función del simbolismo, (28 páginas) 1927.
12. La finalidad en la filosofía de Santo Tomás, (32 págs.) 1923. (Publicado en «Xenia Thomistica» en celebración del VII Centenario de Santo Tomás de Aquino).
13. Don Juan Valera, filósofo, (27 págs.) 1928. (Leído en la Real Academia Española en el Centenario de Valera).
14. El principio de finalidad en el estado actual de la ciencia, (39 páginas) 1929.
15. Conciencia y organismo, (48 págs.) 1932.
16. Perspectiva actual para una filosofía crítica, (44 págs.) 1934. (Discurso inaugural de la Sección de Filosofía del XIV Congreso de la Asociación para el Progreso de las Ciencias).
17. El concepto de medida en las ciencias físicas y psicológicas, (30 páginas) 1934.
18. La Hispanidad y el pensamiento filosófico. (Conferencia por Radio Nacional), (10 páginas) 1940.
19. Inteligencia y vida, (41 páginas) 1940.
20. La intuición en la filosofía de Henri Bergson, (318 págs.) 1941.
21. La filosofía de Suárez y el pensamiento actual, (75 págs.) 1941. (Conferencias dadas en la Cátedra Suárez de la Universidad de Granada).
22. La libertad en la filosofía de Henri Bergson, (26 págs.) 1941.
23. Santo Tomás de Aquino en su tiempo y en el nuestro, (46 páginas) 1942. (Discurso pronunciado el día del Santo Doctor en el Paraninfo de !a Universidad de Madrid).
24. El problema de las facultades del alma, (70 págs.) 1942.
25. Cultura e investigación científica, (22 págs.) 1942.
26. Suárez y la Ética, (14 págs.) 1943.
27. Manuel García Morente, (15 págs.) 1943.
28. Acerca del problema de Dios, (26 págs.) 1943.
29. Una contribución al problema del valor, (34 págs.) 1943.
30. Fundamentos de Filosofía e Historia de los sistemas filosóficos (en colaboración con don Manuel García Morente), (617 págs.) 1943.
31. El lenguaje y la Filosofía, (400 págs.) 1945.
32. Una introducción moderna a la filosofía escolástica, (205 [180] páginas) 1946. (Conferencias dadas en la Cátedra Suárez de la Universidad de Granada).
33. Balmes filósofo, (129 págs.) 1945.
34. A propos des méthodes psychologiques, (17 págs.) 1947.
35. Escolástica y filosofía cristiana, (60 págs.) 1947.
36. La tarea del tomismo en la actualidad, (21 págs.) 1947. (Discurso pronunciado en la Universidad de Valladolid el día de S. Tomás).
37. La Escuela de Lovaina: su evolución, (41 págs.) 1948.
38. Contribución del lenguaje al estudio del pensamiento simbólico y estimativo. (Actas del Congreso Internacional de Filosofía de Roma), (25 págs.) 1948.
39. La double perspective de la philosophie comme connaissance de 1'étre et comme estimation de sa valeur. (Actas del Congreso Internacional de Filosofía de Amsterdam) 1949.
40. La criteriología del Cardenal Newman, (60 págs.) 1949. (Discurso inaugural de la Sección de Filosofía del XIX Congreso de la Asociación para el Progreso de las Ciencias).
41. Balmes y Newman desde el punto de vista de su criteriología, (27 págs.) 1949.
42. Balmes, moralista, (16 págs.) 1949. (Discurso leído en el Instituto de España).
43. Ser y valer (Ponencia en el Congreso Intei nacional de Filosofía de Barcelona) 1949.
44. Balmes, Doctor humano. (Discurso de clausura del mismo Congreso)
45. El lenguaje y el pensamiento, (15 páginas) 1949.
46. L'insertion de la philosophie des valeurs dans la morale traditionnelle. (Comunicación al Congreso de Gallarate, Italia), (14 páginas) 1949.
47. Filosofía y Vida Tomo I: La vida mental (descripción), (388 páginas) 1950.
48. Les degrés de vivacité de la conscience, (17 págs ) 1950.
49. La fonction estimative dans 1'intuition empirique, (12 págs.) 1951.
50. Refracción y reflexión mental, (12 págs.) 1951.
51. Tres comunicaciones presentadas al Congreso Internacional de Filosofía de Lima y policopiadas por el mismo en 1951: 1) La circularidad interfuncional en el dinamismo de la personalidad humana; 2) La función innovadora en el desarrollo de la personalidad humana; 3) El método genético en la solución del problema critico del conocimiento.
52. Cosa y persona. (Discurso inaugural a la 1ª Semana de Filosofía española) 1952. (En prensa).
53. El viraje del punto de vista cuantitativo al cualitativo en la Ciencia y Metafísica actuales, (48 págs.) 1952.
54. Filosofía y Vida. Tomo II: Problemas y Métodos, (606 págs.) 1952.
55. Fenomenología y problemática del mal. (Discurso inaugural de la 2ª Semana de Filosofía española) 1953.
56. L'explication dans les Sciences de la Nature. (Comunicación al XI Congreso Internacional de Filosofía de Bruselas), (7 págs ) 1953.
b) sociológicas: 1. La Sociología de Gabriel Tarde, (parte de la tesis doctoral en Lovama), (68 págs.) 1909.
2. Una interpretación psicológica de los fenómenos económicos, (23 págs) 1910. [181]
3. La causa de Bélgica, (con el pseudónimo de Veridicus), (32 páginas) 1915.
4. El postulado inicial de la Sociedad de Naciones, 1918.
5. La crisis del régimen constitucional, (44 págs.) 1925.
6. La justicia en la remuneración del trabajo, (40 págs.) 1930.
7. Sobre la crisis de la civilización europea, (7 págs.) 1934.
8. El concepto de «lo suyo» en la definición de la justicia, (23 páginas) 1935.
9. El nacional-socialismo alemán, (16 págs.) 1935.
10. El Movimiento Nacional ante el Derecho y la Justicia, (32 páginas) 1938.
11. Factores morales de nuestra reforma social, (32 págs.) 1938. (Discurso inaugural de la Sección de Ciencias Sociales en el Congreso de la Asociación para el Progreso de las Ciencias).
12. Ciencia y Acción en la vida social, (7 págs.) 1938.
13. Le probléme de la terminologie juridique. (Ponencia de las Conversaciones Católicas Internacionales de San Sebastián), (19 págs.) 1948.
14. Precisiones del concepto de justicia en la actual Filosofía del Derecho, (16 págs) 1952.
c) pedagógicas: 1. La Univers>idad Católica de Lovama, (16 págs.) 1910.
2. Caracteres fundamentales de la enseñanza superior universitaria, (20 págs.) 1915.
3. El estudio del niño para la cultura nacional, (31 págs.) 1919.
4. Segunda enseñanza y especiales, (13 págs.) 1919.
5. Necesidad de la Filosofía como disciplina general universitaria, (20 págs.) 1925.
6. Lengua española, (95 págs.) 1925
7. La vocación profesional, (14 págs.) 1926.
8. La Psicología en la vida humana, (6 págs.) 1936.
9. Los problemas de la Pedagogía social, (9 págs.) 1939.
10. L'Humanisme et la Pédagogie de Luis Vives, (19 págs.) 1941.
11. Pedagogía fundamental, (560 págs.) 1943, 2a ed., 1953
12. Universidad y Pedagogía, (14 págs.) 1943.
13. La Pedagogía, ciencia social, (38 págs.) 1944.
14. Las directrices de la Pedagogía de Luis Vives, (35 págs.) 1945. (Discurso leído con motivo de su IV Centenario en el Instituto de España).
15. Las directrices cardinales de la Pedagogía contemporánea. (Discurso inaugural del Congreso Interiberoamericano de Educación) 1949.
16. Las virtudes cardinales como virtudes pedagógicas.
17. La moral profesional del educador, (18 págs.) 1953. (Conferencia del ciclo sobre moral profesional organizado por el Instituto Luis Vives).
d) religiosas: 1. Prólogo en su traducción del folleto del Cardenal Mercier «El modernismo», (56 págs.) 1908.
2. Reglamento del Seminario Conciliar de Madrid, (111 págs.) 1916.
3. Religión y Moral, (115 págs.) 1925.
4. El ideal franciscano traducido en el pensamiento de San Buenaventura, (24 págs ) 1927. [182]
5. El concepto católico de la vida según el Cardenal Mercier, (Dos volúmenes de 412 y 495 págs.) 1930. 2ª ed., 1941.
6. El Cristianismo como doctrina de vida y como vida, (253 páginas) 1939.
7. Pedagogía de la Religión, (46 págs.) 1941.
8. Una cuestión delicada: el sacerdote y la perfección espiritual, (23 págs.) 1947.
9. Balance del Catolicismo actual. (Contribución a las Conversaciones Católicas de San Sebastián), (15 págs.) 1949.
10. El problema de la unidad europea ante la conciencia cristiana, (Idem), (10 págs.) 1951.
11. Moral humana y Moral patriótica, (Idem), (10 págs.) 1951.
12. Les utopies communistes et l'idéalisme réaliste chrétien, (Idem), (10 págs.) 1953.
13. Necrología (Estudio biobibliográfico) de don Miguel Asín Palacios, (44 págs.) 1952.

 

Su concepción filosófica

Difícil sería hallarla, en la fronda de tan vasta producción. Pero intentemos, orientados por el mismo señor Zaragüeta, quien siempre ha considerado que su magna obra Filosofía y Vida contiene la exposición sistemática de toda la Filosofía en un orden hasta ahora inédito centrado en torno a la vida humana.

Tres tomos ha de tener esta obra, de la que los dos primeros han visto ya la luz, y en ellos trata respectivamente de la vida mental haciendo una descripción de la misma, de los problemas que se plantean en Filosofía y métodos para intentar resolverlos, y finalmente de las soluciones que han podido hallarse a dichos problemas.

Ya el título de esta magna obra indica cómo el concepto que de la Filosofía tiene el señor Zaragüeta es el de que es una ciencia cuya tarea consiste en pensar reflexivamente sobre la vida humana en todas sus direcciones, que a su juicio son cuatro: la de saber, conociendo y estimando; la de hacer mediante las operaciones de la técnica y la conducta moral; la de decir por medio de símbolos y de palabras; y la de querer todo esto que hemos dicho.

Pero el pensamiento filosófico se caracteriza por la universalidad. Ahora bien: una universalidad que se basa en el terreno firme de la realidad de la vida humana a la que reflexivamente se sobrepone para realizar la triple tarea a que responden los subtítulos de los tres tomos de la mencionada obra.

La primera tarea, pues, será la de describir fenomenológicamente la vida humana en general, con visión panorámica de la misma, que, si ha de tener en cuenta todas las auténticas pretensiones de esa vida, no ha de pretender de momento adoptar ninguna de ellas. A este fin el filósofo debe empezar por reflexionar sobre sí mismo, no en plan de filósofo, sino de hombre vulgar que se observa viviendo su vida y observa al mismo tiempo a los otros hombres en su [183] auténtica vida de cada día, con el fin, por el momento, de describir sistemáticamente, el objeto de dicha vida, la actividad vital y el sujeto tanto individual como social de la misma.

La segunda tarea es la de, en vista de ese espectáculo de la vida humana, plantear el filósofo los problemas que como hombre vulgar, y no en cuanto filósofo, ha resuelto a su manera, dejándose llevar de sus impulsos vitales que tal vez la cultura tradicional, en la que va envuelta a veces algo de cultura filosófica, ha refinado. De este primer momento pasará como filósofo a pensar acerca de la vida y a repensar o considerar lo que otros filósofos han pensado sobre esa vida, con lo que podrá plantearse los problemas que espontáneamente le planteó la vida, de un modo ahora reflexivo y provocado por esto a tratar de averiguar cuáles son los métodos más aptos para hallar la solución filosófica a dichos problemas.

Y ¿cuáles son esos problemas? A juicio del señor Zaragüeta, el previo estudio descriptivo de que hemos hablado como primera tarea del filósofo, se habrá encontrado en la mentalidad del hombre con unos estados de conciencia, inmanentes los unos y con pretensiones de transcender los otros, en la cual transcendencia del sujeto al objeto con el que aquél se conformará o adecuará en muchas ocasiones, la pretensión de transcendencia quedará satisfecha por hallarse entonces el sujeto no en una posesión de verdad puramente formal, sino de la que por antonomasia se denomina verdad lógica, que es la verdad material. Descubiertas así las cuatro funciones vitales antes mencionadas irreductibles las unas a las otras, pero entre sí compenetradas, de saber, gnoseológico y axiológico; hacer, técnico y moral; querer y hablar, al ser aplicables sucesivamente a la realidad positiva o fenoménica, a la la metafísica y a la divina, entiende el señor Zaragüeta que la Epistemología fracasa al querer reducir todos sus problemas al del conocimiento, que ciertamente es el primero que hay que tratar de resolver, como asimismo es un error el considerar que el conocimiento, que lógicamente depende de la facultad cognoscitiva, no depende en otras ocasiones, como la experiencia psicológica demuestra, de otras facultades vitales con las que se halla solidarizado.

Mas, siendo el primero el problema del conocimiento, es comprensible que el planteamiento de los problemas comience por el de los referentes a las dos formas capitales del pensamiento, que son el concepto y el juicio.

El concepto o simple idea de la realidad debe considerarse en su aspecto puramente formal de representación concreta o abstracta; pero sin echar en olvido que esos conceptos, sea cual sea la distinta forma que revistan, tienen un contenido material, que los hará ontológicos representativos de realidades ónticas o axiológicos estimativos de valores, unos y otros cuantitativos o cualitativos y que [184] los ontológicos pueden por su contenido ser representación de algo positivo o fenoménico, dando lugar a los conceptos cosmológicos y a los psicológicos, o bien algo ultrafenoménico en la doble dimensión de lo metafísico, a que responden los conceptos propiamente llamados ontológicos, o de lo teológico, representando en todo caso los objetos en el triple sentido de propiedad, impropiedad y analogía.

En cuanto al juicio, el problema primario que tiene que plantear la Epistemología es el gnoseológico del valor de verdad que puedan tener todos ellos: los cognoscitivos y los estimativos o de valor, los teóricos y los prácticos, los semánticos, etc.; problema al que siguen los relativos al saber referente cognoscitiva o estimativamente al orden real y al orden ideal en el triple terreno de lo científico, lo metafísico y lo teológico; al hacer técnico y moral, y al querer saber y hacer; saber, hacer y querer que conciernen a la materia sobre la que se puede pensar. Todas estas funciones tocantes al fondo del pensamiento deben completarse con la que respecta a la forma de ese pensamiento que es el lenguaje, el cual puede considerarse desde el doble punto de vista, general de todo lenguaje y especial de las lenguas que han aparecido en la historia; porque el lenguaje como expresión del pensamiento, tanto en su forma de concepto, como en la de juicio, puede hallarse en concordancia o divergencia con él repercutiendo en la normalidad del pensamiento, en tanto que el olvido de una lengua aprendida, o el desconocimiento de una que nunca llegó a aprenderse influyen poderosamente en la anormalidad del mismo.

Viniendo más concretamente a la materia de los conceptos y de los juicios que ha dicho el señor Zaragüeta, son por ella, cosmológicos, psicológicos, ontológicos y teológicos, no quiere prescindir el docto profesor del hecho de que ha hecho su aparición en la historia de la Filosofía una filosofía que ha recibido el nombre de existencialista interesada por la existencia histórica concreta, presente, pasada o futura.

Esto lleva al planteamiento previo de unos problemas fundamentales referentes a la historia en su triple consideración descriptiva que constituye el problema historiográfíco, explicativa o del problema historiológico, y valorativa o del problema historiosófico que habrá de valorar no únicamente el pasado que la historia registrará, sino el futuro, aún no creado, que, cuando sea pasado, recogerá también en sus páginas la Historia.

Desde un ángulo existencial, la Cosmología habrá de estudiar tanto la materia en abstracto, cuanto sus variedades y variaciones específicas y tipológicas, su distribución geográfica y su evolución histórica; la Psicología añadirá a sus problemas tradicionales el de una psicología comparada que coteje las variedades y variaciones individuales y sociales de la mentalidad del hombre; y en lo [185] teológico recogerá la realidad histórica de las religiones positivas que juzgará a la luz de la concepción ideal de la vida religiosa en abstracto, al modo como en Moral y en Derecho valorará las morales y derechos positivos e históricos comparándolos y tratando en lo posible de conciliarios con el tipo uniforme de la moral eterna y del derecho natural.

En lo que toca a la Ontología, la fenomenología actual descubre en los seres de este mundo —Dios no puede ponerse al nivel de ellos en una consideración metafísica, por no ser genérica ni unívoca la noción de ser— que los seres dichos o son objeto material, o sujeto humano, o acto de los sujetos hacia los objetos o hacia otros sujetos, punto de vista humano descuidado frecuentemente por la Ontología que reduce el ser, objeto de su estudio, a objeto del pensamiento, como si el pensamiento no fuese también un ser.

Finalmente en Teodicea, la afirmación teológica de la existencia de Dios se alcanzará por la doble vía existencial de la experiencia externa que de un objeto —la criatura— tiene el sujeto hombre, y de la experiencia interna que ese mismo sujeto tiene de la aspiración de él a Dios o de la acción de Dios en él.

Distinguida la Ontología como teoría del ser, de la Axiología o teoría del valor de ese ser en la triple polaridad positiva de verdadero, bueno y bello y correlativamente negativa de falso, malo y feo, intentando la explicación de los mismos en la realidad existente, con lo que se confina al orden de la esencia la tesis tradicional de la bondad como propiedad transcendental del ser, el señor Zaragüeta amplía en uno de sus trabajos la exposición de la problemática de la Cosmología, la Psicología y la Teología filosófica en relación esta última con la Religión y la Moral, manteniéndose en el punto de vista existencial.

Así en Cosmología añade a los problemas clásicos de esta ciencia el de la Biología vegetal que la mayor parte de los escolásticos creen debe adscribirse a la Psicología. En ésta se impone el estudio de la conciencia y de la subconsciencia revisando la división tradicional de las funciones o facultades anímicas, porque en ella se hallan mezclados los puntos de vista empírico y metafísico y completando ese estudio analítico con el sintético de la persona humana. Esto en Psicología empírica. En Psicología metafísica no se ha de concebir la Psicología como una ciencia abstracta de la conciencia sino como una Antropología o ciencia integral del hombre.

Finalmente en el campo de la Teología filosófica no se puede prescindir del problema religioso, estudiando filosóficamente la religión como vida interior de comunión del alma con Dios, aspecto que ha de ser completado con el estudio de los aspectos exteriores y sociales del hecho religioso. Mas la Religión es fundamento sólido [186] de la Moral así como coronamiento de la misma; y el señor Zaragüeta distingue en la Moral una parte teórica y otra práctica. La primera deberá estudiar apológicamente el valor bondad en su triple forma tradicional de bien honesto, útil y deleitable, pero aplicando ese valor al objeto, al sujeto y a la actividad que la actual fenomenología ha señalado pueden ser buenos y malos, con un sentido distinto en cada uno de los tres aspectos objetivo, subjetivo y activo. En cuanto a la moral práctica, habrá de interesarse por el hacer, tanto el obligatorio, como el permitido, correspondiente el primero al término faciendum del axioma ético bonum est faciendum, ya que no es obligatorio hacer todo lo que es bueno. Por último, tanto en Moral teórica como en la practica no ha de echarse en olvido que el problema moral tiene una concreción y complejidad mayor o menor distribuida en tres planos el de los primeros principios, el de los mandamientos y leyes, y el de los casos particulares, aunque la casuística no deba ser campo de investigación para el filósofo.

Pero la Ética o Moral no ha de interesarse sólo por el valor de bondad, sino asimismo por el de belleza —belleza natural y artística— en la Estética, y el de verdad de la ciencia en Noética; y, pasando del punto de vista individual al social de la vida humana, la Moral se ocupará también en resolver el problema de la Justicia cuya clasificación tradicional habrá de ajustarse a la complejidad actual de la vida.

Queda ahora por exponer el pensamiento del señor Zaragüeta en materia de métodos que habrán de llevar a resolver los problemas enumerados. Necesariamente hay que admitir un método para resolver los problemas referentes a la elaboración de los conceptos, y otro para los concernientes al juicio, que denomina con el nombre general de método gnoseológico, mas luego el intuitivo, inductivo, deductivo y reductivo aplicables a los problemas del saber cognoscitivo, los adecuados para el tratamiento del saber estimativo los utilizables en el estudio del hacer técnico y moral, y los propios para la investigación sobre el querer. Pero los métodos que estudiarán el pensamiento normal han de completarse con los especiales para el pensamiento anormal en su doble forma de ilusiones y sofismas.

Los resultados de la aplicación de todos estos métodos podrán ser utilizados por el mismo que los ha empleado, con criterio propio, o adoptados por quien no los utilizó, que en ese caso hará suyo el criterio ajeno, como ocurre en especial cuando se trata de la investigación histórica, por lo que la metodología ha de ser coronada, según el señor Zaragueta, con la confrontación y análisis del saber y el creer que en la vida del hombre se desarrollan en la mente bajo el respectivo influjo de la evidencia y de la fe. [187]

Y entramos en la que va a ser materia del tercer tomo, aún no aparecido, de Filosofía y vida que tratará de las soluciones garantizadas por la distinción que acabamos de exponer de la problemática filosófica y la adopción de los métodos propios, unos y otros confundidos tantas veces en los períodos de fracaso registrados en la Historia de la Filosofía.

Las soluciones referentes a los seres de este mundo sobre los que versará nuestro saber, cognoscitivo o estimativo, dará lugar a la Cosmografía e Historiografía, si se trata del conocimiento de los seres reales, y a la Matemática, por un lado y a las Ciencias físico-química, biológica, psicológica, antropológica y sociológica, por otro, si el conocimiento es de seres ideales. Pero los seres reales pueden ser idealmente explicables en Cosmología e Historiología y todos ellos estudiables en la Metafísica general y especial.

Esta Metafísica especial, de la que el señor Zaragueta elimina, como hemos visto, muy acertadamente la Teodicea, queda integrada por la Cosmología y la Psicología, que pueden estudiarse en función de la realidad viva del hombre en torno al cual gira todo lo demás. En efecto: al reflexionar el hombre sobre sí se halla frente al mundo físico que puede ser objeto de su conocimiento y de su apetición, y dentro de ese cosmos físico, halla a los demás hombres con quienes socialmente convive. De ahí arrancará por abstracción el conocimiento de todo lo que constituye el orden ideal y hasta de Dios, en quien se dan fundidos lo real y lo ideal, y a cuyo conocimiento nos elevamos partiendo de nosotros mismos y de los seres que integran el mundo.

La Cosmología deberá adaptarse a las Ciencias naturales, sin confundir en ellas lo que son leyes experimentalmente demostradas y lo que no pasan de ser teorías más o menos hipotéticas; pero ello no obsta, a juicio del señor Zaragüeta, a que se conserve el dualismo de materia y forma colocando en la primera la base de lo cuantitativo de los seres materiales en su doble aspecto estático y dinámico, y en la segunda la de lo cualitativo; sin olvidar que en la realidad no se dan la cantidad y la cualidad separadamente, sino que las cantidades están siempre cualificadas, y las cualidades cuantificadas. La dimensión, pues, nacerá de la materia; la dirección, de la forma, originando la primera la Matemática, y la segunda, la Física, la Química, la Biología, y de la aplicación de la Matemática a los datos de la Física, la Física-Matemática, que no es, por tanto, una fusión de ambas.

Tratándose de la Psicología ha escrito el doctor Zaragüeta: «en mis publicaciones personales he propuesto la readopción amplificada de la distinción clásica de la especificación y del ejercicio en todas nuestras facultades, añadiendo a ella el coeficiente de actividad pura atencional e intencional o volitiva, común tombién a [188] todas las facultades: esto daría lugar a una clasificación exhaustiva de la vida mental, que fundiría armónicamente los puntos de vista antiguo y moderno en la materia». Eso en la Psicología empírica, mediante el empleo del doble método de extrospección e introspección tanto del propio yo o autospección, como del yo ajeno o heterospección, la cual ha de interpretar la conciencia de los demás a través de lo corpóreo que la manifestará en forma de conducta o comportamiento, y de lenguaje.

En Psicología metafísica entiende el señor Zaragüeta se ha de seguir la dirección aristotélico-escolástica biológica, como fundamental en el estudio del hombre, que no es pura conciencia, sino conciencia encarnada en un organismo vivo del que relativamente depende, como el organismo a su vez relativamente también depende de la conciencia; y en esto no halla posible sustitución de la concepción tradicional de un alma como único principio formal de todos los tipos de vida —vegetativa, sensitiva y racional— que se dan en el hombre, única que está acorde con los resultados experimentales de la Psicología fisiológica.

El saber estimativo de valores se estudiará en Ética, en cuanto al valor de bondad; en Estética, en cuanto al de belleza; en Noética, en cuanto al de verdad, que los seres realizarán o podrán realizar en su Historia natural o cultural, según se trate de seres reales o ideales.

Los seres —sigue el profesor Zaragüeta— se ofrecerán al hacer del hombre, estudiado en la Técnica, o al decir del mismo, objeto de la Semántica, hacer que podrá ser sólo eficaz en los procedimientos que se empleen físicotécnicos, químicotécnicos, biotécnicos, psicotécnicos o sociotécnicos, o además valiosos por el valor de bien que estudiará la Moral propiamente dicha; el de justicia, objeto del Derecho; el de belleza que se da en el Arte en general y en la Literatura, si se trata de la belleza en el decir; y el de verdad, propio de la Ciencia, valores todos que han de irse realizando en el correr secular de la Historia.

Toda esta filosofía analítica puede coronarse, en la concepción del señor Zaragüeta, con una Ontología axiológica que, al considerar los aspectos dinámicos de los seres, se dividirá en una teoría de las causas en Etiología; otra de los fines, en Teleología; y otra de los signos, en Semiología; pero no para quedarse en esto, sino para ascender de esta filosofía del mundo visible a la del principio invisible de ese mundo, Dios, que es Ser Supremo y Valor supremo.

Y para terminar no hemos de añadir nada a esta objetiva exposición de la filosofía del sabio filósofo guipuzcoano, al que ofrecemos [189] cariñosamente estas páginas, sino unas palabras suyas con que pone fin a uno de sus trabajos en que hemos espigado: «Tal es mi visión personal —dice— de la Enciclopedia filosófica, que no es una colección de disciplinas fragmentarias, pero tampoco un saber especial dentro de ellas, sino la sistematización universal a que se prestan en el cuadro total de la Vida humana» (1).

{(1) El Dr. Zaragüeta pronunció solemnemente su última lección el día 29 de mayo [de 1953], en el Paraninfo de la Facultad de Filosofía y Letras, con gran asistencia de profesores y alumnos. El tema de la lección fue «El progreso en la Filosofía». Algunos días después un nutrido grupo de antiguos alumnos y amigos le ofrecieron un cordial e intimo homenaje.}


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Juan Zaragüeta Bengochea
Antonio Álvarez de Linera
1950-1959
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